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Feel - Biografia Oficial Traducida

Notapor moiLolita30 » 08 Dic 2009 17:29

Gracias una vez más a Pilar y Edgar por dejarme subir mis traducciones, aquí está Feel la biografia oficial de Robbie, espero que os guste, besos a todos y seguiremos subiendo más libros y traducciones para compartir con todos en este genial foro.

ROBBIE WILLIAMS – FEEL

BEFORE (ANTES)

Página 01:

“Sí soy una estrella, pero me desvaneceré” canta, “Si no me clavas los cuchillos ahora, finalmente lo harás”
“Una más” dice Guy Chambers, su principal compositor, compañero, productor y director musical.
Agosto 2002. Al final de la tarde. Robbie Williams canta en los estudios Record Plan, un edificio rectangular situado en una calle de Hollywood, canta una nueva canción llamada "Monsoon". Al igual que muchas de sus canciones, es el caldo espeso de la inseguridad, la honestidad, poca modestia y de la libre auto desaprobación.
Comienza de nuevo. "He cantado algunas canciones para relamerse" y sigue "En la partida me he acostado con chicas".
A falta de la voz, este nuevo album está casi terminado. Rob vino a Los Angeles a principios de este año y se quedó porque descubrió que era más feliz aquí. Tuvo que acabar de publicar el disco Swing When You´re Winning, el cuarto en cinco años y terminó una gira que lo había dejado agotado y exhausto. Anunció al a gente que lo rodea que el año que viene se tomaría un descanso. Sabe que se lo merece y que lo necesita. Eso no quiere decir que supiera lo que iba a hacer. Al final, se ha encontrado a si mismo haciendo otro disco. Su rutina diaria consiste en bajar de su casa situada en Hollywood Hills durante un par de horas antes de anochecer, escuchar la última mezcla, hacer sugerencias y cantar.
"Creo que la octava mitad no debería ser tan dura” dice Guy
"Pero suena genial" afirma Rob.
"Sería bueno meterle colorido a esa mitad" persiste Guy.
"Vale" dice Rob. "Dejémoslo en beige"
Guy mira hacia otro lado.
Rob intenta de nuevo con "Monsoon", la canta con un poco más de toque de guitarra. Cuando canta el estribillo, se levanta la camiseta y enseña sus pezones. Hay nueve personas en la sala de control. Algunos están involucrados en hacer que se grabe en diferentes versiones, y otros simplemente contemplan. Paso cuatro días conduciendo desde la ciudad de Oklahoma, Rob parece fascinado y un poco desconcertado, como si quisiera estar a solas con sus pensamientos y permanecer allí siempre.

Página 02:
Observo y escucho, me pongo al día con lo que ha estado pasando en su vida y tomo nota de algunas cosas. La oportunidad para volcarme en él, me llegó este Enero en el hotel Sunset Marquis, en el que estaba viviendo mientras decidía si Los Angeles era el lugar en el que quería quedarse, tuvimos una serie de recientes encuentros amistosos ocasionales, a lo largo de estos años. Supongo que es por casualidad lo que le ha impulsado a quedarse aquí.
Me imagino que me quedaré una semana. Tal vez diez días.
Ya en enero, después de encontrarnos en el patio del Sunset Marquis, me invita a su casa a jugar al backgammon. Para hablar un poco. Me alegré de verlo, pero parecía nervioso e inquieto. Porque una chica con la que había estado ocasionalmente tenía los teléfonos de la habitación, él quería estar con su mejor amigo Jonathan Wilkes (que estaba también en la ciudad, pero a las afueras) le dijo que Robbie no se encontraba en ese momento y le dejó un mensaje que probablemente nunca le dio.
Entre tiradas de dados, enfoca como ve su difícil situación. Aunque la verdad se siente profundamente orgulloso de la oscilación con la que acaba de salir, hoy habla como si contara que resultó ser un fracaso. Ejercer la carga y la presión a la que estaba sometido, hubiera entorpecido infaliblemente su carrera. Ahora su táctica es petardear. El disco por el cual la compañía no apostaba considerando que no era un disco completo de Robbie Wiliams para fines contractuales, ahora estaba en camino de convertirse en su disco de más éxito. Debería sentirse triunfador, pero en vez de eso se siente como si acabara de anotarse una serie de objetivos a cumplir.
Después de un rato, tengo que ir a trabajar, pero le veré más tarde en el bar del hotel, el Whiskey: no bebe alcohol, pero la gente si lo hace. Ahora luce un enorme tatuaje azul en el antebrazo derecho, que dice: MADRE. No solo porque quiere a su madre, sino también porque necesita sentir un dolor distinto esta noche, para distraer su mente. Confiaba en que este descanso de trabajo le ayudaría a sentirse mejor, pero sin ir más lejos, se siente mucho peor, y tiene todo el tiempo del mundo para enfrentar sus sentimientos. Lleva sobrio más de un año, pero ha estado a punto de terminar con esa sobriedad.
Llega tarde, se sienta con gente que no le conoce, charla, y después se da cuenta de que es donde más a gusto se encuentra. Se están animando. Les hace ver que está a gusto. Se une más gente a ellos en el bar, justo aquí, y lo pasan bien.
Vamos. Pruébalo. Tómate uno.
Está tan tentado, pero en lugar de eso saca fuerzas para irse a dormir.
Unos días después, regresa a la tienda de tatuajes. Le gusta la forma en que luce MADRE y quiere equilibrarlo en el otro antebrazo. Pide otras seis letras, que hagan juego para equilibrar: TE QUIERO

Página 03:
En el estudio, dejan por ahora "Monsoon" para pasar a otra "Me and My Monkey" es una larga, lunática y narrativa canción que trata acerca de las aventuras de un hombre y su mono; narrada entre Bangok y Las Vegas. Por razones de la canción que no explica su cantante, lleva al narrador hacia un peligroso mundo de armas, proxenetas, juegos de azar y prostitución. Al final de la canción, la historia se queda sin resolver. Rob lleva a cabo un dialogo cantando, mientras se monta de pie en una silla de ruedas motorizada y da vueltas por el estudio.
"¿Qué te parece papá?" pregunta. Hoy, su padre está en Los Angeles, visita a su hijo, se encuentra en la sala de mezclas. Hasta hace un par de semanas, no se habían hablado desde hacía más de un año.
"Creo que es increíble" le responde su padre. Pete Conway (es el apellido que su padre escogió, no es el de Rob. Su padre se llama Peter Williams, "Pete Conway" es su nombre artístico, es el apellido que tomó cuando se convirtió en humorista profesional. Peter Williams ya estaba escogido como nombre artístico).
"Escribimos eso que hicimos" dice Rob, simulando disfrazarse de verdadero orgullo.
Guy le persuade para volver a cantar. Vuelve a la cabina y le dice, "Gira a la derecha siguiendo mi voz...apaga la luz...vamos a conseguir algunos vibras en esta"
Guy maneja los interruptores y las luces que hay en la sala de mezclas.
"No apagues la luz de allí" dice Rob. "La de aquí" "No la encuentro" dice Guy.
"Ese maravilloso interruptor que tienes ahí" dice Rob con una voz pija, "Si fueras una herramienta serias un Black & Decker..."
Las luces que rodean a Rob se apagan, canta la canción de nuevo, en la oscuridad. Después llegando a la frase "El mono se sube" hace un fuerte ruido de inhalación.
"Me preocupa no poder verte" dice Guy. “Probablemente estés desnudo y se te ha puesto dura" Esto no es especulación sin fundamento. Rob ya se ha desnudado para un buen número de canciones haciendo este disco. Descartando una de ellas que se disfrazó de Superman.
"Es muy liberador cantar desnudo" le dice Rob a Guy. Pausa. "Lo dice Louise Nurding".
"¿Quien es Louise Nurding?" responde Guy.
Rob no se molesta en explicárselo. En lugar de eso, Guy y él mantienen una discusión bastante acalorada de que no presta atención ningún día, sobre las voces en las cuales el mono y el proxeneta hablan. Rob enciende un cigarrillo, y como un partido con bengalas, se ilumina brevemente la cabina de voz. No está desnudo.

Página 04:

Hoy es la primera vez que escucho estas canciones. Antes de marcharse, Rob anuncia que quiere escucharlas una vez más. Se llama "Maldita" y está dedicada a una amiga, aunque no quiere dar explicaciones hoy. Mientras suena la canción, me invita a sentarme en la silla de Guy en el estudio de grabación, se apoya en la mesa, se inclina hacia mí y me canta al oído las tristes y enojadas palabras mientras lo hace me pulveriza ligeramente.
Cuando son ricos y famosos y de fácil inestabilidad, se hace fácil encontrar una casa, pero se hace más difícil encontrar un hogar. La primera casa de Rob en Los Angeles estuvo alquilada, pertenecía a Dan Aykroyd. Su estancia no fue buena. Por un lado, la prensa y los paparazzi lo encontraron allí de inmediato y no podía mantenerlos a distancia porque, a diferencia de las muchas propiedades de Los Angeles, esta no se encontraba en una comunidad cerrada, donde solo los dueños de las casas y sus invitados pueden acceder. Hubo otros problemas también.
Se le dijo que esta casa fue donde Aykroyd escribió Cazafantasmas; la biblioteca y la colección de video estaban repletas de cosas sobre los OVNIS y lo sobrenatural. Rob dice que él sabía que la casa ya estaba ocupada y que se movían, pero el contrato ya se había firmado. Así que decidió hablar con los fantasmas y ofrecerles una tregua. "Me senté en el borde de la cama" explica, "y les dije", "Hola me llamo Rob y soy de Inglaterra, me voy a quedar tres meses aquí, sé que estáis aquí, pero quiero que sepáis, que me dais un poco de miedo, y que voy a tratar de que vivamos juntos, espero que no os importe, pero voy a entrar en vuestro espacio, y sé que será el mío, pero que no vengáis a buscarme porque me asustaríais. Gracias”. Y sentí que me escuchaban y me reconocían".
Pero una noche volvió a casa y se encontró todas las ventanas y puertas abiertas. Se esperó en la calzada mientras le registraban la casa. No había nadie y no habían tocado nada. Otra noche, Sid, su perro lobo, que estaba durmiendo junto a su cama, parecía inquieto. Rob pensó que Sid quería hacer sus necesidades, por lo que alrededor de las cuatro de la mañana bajó las escaleras, hasta la cocina y salió a la puerta, pero parecía que Sid lo que quería era jugar, así que volvió a subir con Sid, cerró todas las puertas cuando se fue. De repente, Sid salió disparado. Rob se lo encontró en la cocina, nervioso, al otro lado de la puerta cerrada que estaba abierta y no cerrada.
Otros inquilinos habían escuchado inexplicables voces en la noche. Un día saliendo por Los Angeles el batería de The Who, Zak Starkey, que había vivido allí con su padre Ringo, le dijo,
"Me he enterado que estás en aquel famoso sitio" le dijo a Rob. "¿Viste a los niños?"
"¿Qué?"
"Hay dos niños en el jardín" le dijo Zak, "y una señora mayor en la casa"
Rob nunca vio a la mujer ni a los niños, pero experimentó como su habitación

Página 05:

se volvía fría "como si todo el aire se hubiera metido en la habitación" cuando ponían en televisión un anuncio de los sesenta de "California Dreams" de Mamas & Papas.

Y entonces descubrió la razón por la cual se marchó después. Por lo que dicen, esta fue también la casa en la que Mama Cass comió su último sandwich.
No importa que a veces las casas recopilen historias que no les pertenecen. (Mama Cass realmente murió en Londres, en otra nefasta propiedad, el mismo piso donde Keith Moon murió de sobredosis). Rob había visto suficiente y también considero que ya era suficiente. Decidió mudarse.
Cuando llegó la mudanza, dice que una vez entraron en su casa, se negaron a continuar el trabajo. Sus razones: "La señora mayor estaba sentada en la silla".
"¿Conoces a Pompey?" me pregunta, mientras se preparan para salir del estudio de grabación. "Pompey dale una paliza".
Pompey es un hombre gentil y luchador, creció en Portsmouth, de ahí su nombre. Es el guardaespaldas principal durante 24 horas de Rob, se encarga de todos los arreglos para su seguridad, pero su relación va mucho más allá. Es un ex marine y en ocasiones cuenta extraordinarias experiencias de la vida militar.
Periódicamente está al tanto, normalmente, cuando existe una combinación de tensión y frivolidad en el ambiente. "La seguridad no es una mala palabra" Pausa. "Grieta es una mala palabra..."
Rob me lleva hasta su casa, la casa que han comprado a raíz del fiasco del alquiler. La casa donde se dice que ha estado más feliz que nunca. Esta propiedad perteneció a Cint Black, el cantante del país. "No es mi alfombra" dice Rob por el camino, señalando a un esterillo que dice "CUIDADO CON EL PERRO". Me enseña el jardín, la piscina, las vistas del valle. Cuando entra, parece un despertar, abre las cortinas, extiende los brazos... e inmediatamente estalla diciendo. "No te mereces esto". "Y vamos a quitártelo todo de todas formas". Se asoma y ve al hombre que está limpiando la piscina, (empiezas a pensar: ¿cuanto le cobra?) y veo la mujer que le hace la colada (¿cuanto les paga?) y el pánico se apodera de él.
"Si son mis trabajadores, esto tendría que hacerlo yo pero entonces tendría que aprender" dice. "Aunque, si se quedan conmigo el resto de mi vida, entonces tendré que aprender de eso también"
Va a la cocina y se encuentra en el suelo detrás de él a sus tres perros Sid, Rudy y Sammy que lo rodean lamiéndole y arrimándosele.
Entonces se levanta y va hacia la sala y pulsa un botón.
"Mira" dice. Una puerta se abre. "Tengo un ascensor" dice sonriendo.
A veces lo coge para que lo lleve arriba a su dormitorio. No ahorra mucho tiempo. Pero así tiene su propio ascensor y lo aprecia aún más. Le gusta usarlo.

Página 06:

Rob y su padre compiten en broma. Este es el modo en que disfrutan más juntos. "Me sale todo mal cuando tengo aquí la agenda" Rob se queja. Le gusta pasar tiempo con su padre, cuando puede.
"He intentado la cosa está de los chinos con agujas" dice su padre esta tarde.
"¿Qué?" le dice Rob. Se queda por un momento quieto. "¿La acupuntura?"
"No" dice su padre. "La heroína".
Juega una partida de tenis de mesa que tiene situada en el garaje al lado del Jaguar. Los dos son extraordinariamente competitivos, a pesar de que juegan por pasar el rato. Rob asume el liderazgo en el primer partido, y después sitúa a su padre en el nivel 10-10. ("Doce" bromea su padre) Rob le lleva 18-16 por delante, después su padre gana tres puntos más en la partida. 18-19. Luego, dos puntos más Rob 20-19. Y después, un punto más, simplemente tocando el final de la mesa, impagable.
"Bien" dice su padre.
"La batalla es tuya ahora" dice Rob. "Quiero descargar"
Saca de su bolsillo un paquete de Silk Cut y asume la posición. En la siguiente partida, Rob lleva 5-10. Después 7-13. Y con 8-17 se dirige a por todas, pero con poco resultado final. "Cojones" grita, a falta de una toma de 10-20. A punto de conseguirlo, le grita su padre"¡Nooo!" le faltó poco para alcanzar 14-20. Luego consigue dos puntos más, "Sí eso es el primero" dice su padre, que lleva más de 15-21.
Un juego de tantos.
"El último" dice Rob.
Esta vez será aún más intenso. Rob llega a 10-6 y luego de nuevo se sitúa en 10-10. Pero Rob vuelve a perder y gana con 21-12.
"Jugaste Rob" dice su padre. Y se abrazan.
Entonces su padre se vuelve hacia mi y me sonríe, señalándome que ha ganado los dos últimos partidos. Rob se ríe.
"Solíamos jugar cuando era niño" me dice Pete. "Jugábamos a todo, en serio"
Cuando llego al estudio de grabación al día siguiente, Josie Cliff está al teléfono, contratando un equipo de filmación para rodar algunas escenas de Rob aquí a finales de esta semana. "Básicamente se trata de un artista británico de éxito muy popular en Europa y que vende cerca de 20 millones de discos" explica pacientemente. Josie es su secretaria y está siempre con él. Ya que si él se mudó a Los Angeles, también lo ha echo ella. En gran medida es la responsable de manejar su vida, todo, desde la gestión de su carrera, la contratación y el despido del personal o la búsqueda de sus casas,

Página 07:

hasta hacer el equipaje para los viajes y la respuesta inmediata a sus necesidades ya sea comida, café o un cigarrillo.

(A veces los desconocidos que la ven en acción por primera vez subestiman su importancia e influencia. Pero pronto aprenden).
Rob sale de la habitación y aparece por el pasillo. Acaba de ver 20 minutos del vídeo que ha traído Guy de la grabación de su primera gira en solitario en 1998, cuando estaba en mal camino.
"Es realmente preocupante" dice
"Buenos tiempos, malos tiempos" suspira Guy indiferentemente.
"Yo sé cuanto pasé" dice Rob
"¿Es deprimente?" pregunta David Enthoven.
"Para mi sí" dice Rob. "El estado de depresión alfa"
David Enthoven es uno de los dos jefes que llevan IE Music, viaja con Rob cuando va de gira y lo ve con más frecuencia que otros, cuando está haciendo algún video clip o cualquier otra cosa de su trabajo. Mientras que su compañero, Tim Clark, se ocupa de los negocios de su oficina en Londres. David está ahora a su lado mirando las escenas.
"Me recordó enfrentándome a todo el dolor" dice cuando regresa. "Realmente inquieta bastante".
"¿Viste Guy?" dice Rob. "¿Te parece gracioso?". Su pasado es realmente triste, el sufrimiento lo camuflaba con entretenimiento. Optó por tomárselo así, era su prerrogativa, no hacer ver a los demás lo mismo.
"Pasó mucho, ¿yo no estaba por aquel entonces no Robert?” dice David.
Niega con la cabeza.
Se podría llenar un libro tratando con detalle la forma en que sus éxitos y sus triunfos se entremezclaban con la pena y la desesperación, y de la forma en que se fueron desencadenando cada uno, normalmente desaparecían. No importaba como salieran, todos se convertían en parte del espectáculo que Robbie Williams ofrecía a su público, el entretenimiento.
La historia se basa en que no se puede ocultar más de lo que se ve, por aquel entonces se separaba de Take That a principios del 1995, y ya era un alcohólico y drogadicto. Después de iniciar lo que casi nunca se convirtió en su carrera en solitario, la que tardó un año en llegar, primero se fue a rehabilitación y al día siguiente terminó la grabación de los coros de su primer disco en solitario, Life Thru A Lens, en 1997. Durante varios años, luchó por estar sobrio y encontrar una forma de vida que lo llevara a la sobriedad. Recientemente, tal vez haya encontrado una. Veinte meses atrás, se detuvo de nuevo y hasta la fecha no ha vuelto.
Una tarde en su piscina, le pregunté acerca de su último día y me dijo que estaba de camino a una reunión de trabajo en Londres. Ha tratado de no beber y ha sido muy duro, tenía la mente bloqueada. Pero tomo una clara y consciente decisión, no ceder a sus peores instintos, para no convertirse en un alcohólico.

Página 08:

Pensó. ¿Por qué tiene que ser tan malo? Tiene suficiente dinero como para beber hasta morir. Y, en su defecto, podría convertirse en uno de esos señores de mejillas sonrosadas, gordo y de nariz colorada.
Pero mientras se reconciliaba con su futuro algo le vino a la cabeza.
"Cuelgue" dijo.
Tal vez intentó una vez más ir a esas reuniones.
Rob fuma alrededor de tres paquetes de Silk Cut al día. "Es realmente bueno" dice irónicamente. "No puedo conseguir estar diez minutos sin un jodido cigarrillo". Quiere dejarlo. Odia la idea de que alguno de los chicos que acuden a su show lo vean desesperado por sentarse en mitad del espectáculo y encender el mechero. (Que es lo que siempre hace en sus conciertos. Algo que le encanta. Darse un descanso).
Se prometió dejarlo al cumplir los 30 y lo dice a menudo. Pero teme a que su voz cambie.
Siempre juega a atrapar cigarros en el aire con su boca incluso cuando nadie lo está mirando.
Esta vez lo estoy viendo.
Un intento. Segundo intento. (En este momento me mira) "Tercer intento... y ahora".
"Vuelvo al puto vicio" murmura.


Otro día, en su casa, a primera hora de la tarde, Rob todavía está dormido. Pompey toma sus cereales sobre una bandeja mientras estoy sentado con su padre en la cocina bebiendo café y tomando trozos de melón. Afuera un hombre da vueltas por el césped con un rastrillo limpiando excrementos de perro. Más allá está la piscina. Bajo un limpio cielo azul en el valle de Los Angeles que se extiende hasta el norte.
"La semana que viene me voy a Turquía" dice su padre.
Fue policía y luego trabajó en una fábrica de electricidad y comenzó haciendo luminosos por la noche. Cuando nació Rob, él y la madre de Rob, Jan, llevaron un Pub, pero les abandonó después de un tiempo y dejó el Pub a cargo de Jan. Mientras Rob crecía, los trabajos de Pete eran en campamentos de vacaciones por la costa donde Rob se quedaba con él en las vacaciones de verano.
Rob aparece y dice que quiere ir a un videoclub cercano para alquilar "Sexy y Bestia" para que la vea su padre y tomar un café. Estamos reunidos en ese momento; Pete, Pompey, el hombre de A & R Chris Briggs y yo. En el transcurso del paseo toca Dusty Springfield el Dusty de Memphis.

Página 09:

Nos sentamos en una terraza de un Starbucks. Aquí es donde le sorprendió Mike Myers y su esposa un tiempo atrás y se sentaron con ellos durante una hora más o menos. "Fue bonito" dice. "En Nothing Hill no pasan estas cosas". El otro día, se encontró a Brian Wilson en la charcutería.
Chris Briggs menciona que tiene que aprender a nadar.
"¿Recuerdas la primera vez que te zambulliste? le pregunta su padre a Rob.
"En Cornwall" dice Rob.
Su padre recuerda un día que mandó a Rob a por leche y papel. "Dos horas más tarde ya estaba preocupado porque no había vuelto". Finalmente su hijo regresó. Y le dijo "¿Ves esa pequeña piedra? la he pateado por todo el camino para ir y para volver"
"Muy importante" dice Rob.
Cuando le pregunto porque había tardado tanto recuerda todo perfectamente, el día, el camino, la piedra.
"Eso se llama obsesión" dice.
El libro favorito de Rob cuando era niño, era "Las aventuras de la silla de los deseos".
"Trata de una silla mágica y que llevaba a los niños a lugares. Solía desear que hubiera una puerta mágica en mi casa para poder escapar siempre cuando mi papá estaba en los campamentos de vacaciones"
O sea que deseabas que una puerta mágica te llevara hacia la luz del mundo del espectáculo.
"Sí" responde. "Y ahora he creado esa puerta. Sucede que ahora esa puerta me lleva hasta el otro lado de esa luz del espectáculo"
Volviendo a su casa, nos sentamos en el jardín un rato y luego Rob me pregunta que si quiero ir con él a dar una vuelta.
Quiere echar un vistazo por el barrio para ver otras casas similares a la de él.
Cogemos el Jaguar negro. No tiene carnet de conducir. Nunca ha pasado un examen, en parte debido a que por sus preocupaciones no seria un buen conductor y en parte porque no puede soportar a alguien sentado allí con él examinándolo. Pero en este barrio las carreteras son zona privada y se permite conducir. Una vez en el coche, no le cuesta mucho dar con las casas, y empieza a hablar, manteniendo la conducción, durante la siguiente hora y media es todo lo que hacemos. Damos varias vueltas por las mismas siete u ocho calles que conforman la barriada, a veces rápido, a veces lento. A veces se acelera rápidamente y frena si tiene una buena razón.
Realmente no hemos estado hablando nada del otro mundo desde que llegué a la ciudad

Página 10:

hace unos días, pero parece estar a gusto hablando sobre eso.
Explica mucho mejor cómo es su vida aquí, en Los Angeles. "Durante unos seis años he sabido que para mí establecer un tipo de vida sin tener que estar bajo el microscopio, era salir de Inglaterra", explica. "Y no quería, y esto me hizo llorar. Yo siempre solía pensar en el parque al que yo iba cuando era niño, los paseos que dábamos con los perros, los picnics en Buxton .... En todas esas grandes cosas que ya no iba a poder hacer más. Y sabía que tendría que dejar "mi Inglaterra", que es la frase que está en mi cabeza. Inglaterra, De la manera en la que yo lo veo, es una nación, que en este momento está gobernada por el chismorreo y se basa en lo que un famoso hace día a día. Y, ya sabes, quiero ser una estrella del pop pero cuando estoy en el escenario, quiero ser una estrella del pop cuando hago mi promoción, no quiero ser una estrella del pop, nada más levantarme de la cama y salir en el maldito telediario de las 10h”.
Sabe que es difícil que la gente entienda las implacables atenciones que los paparazzi dedican a alguien como él.
"Cuando vives vigilado las 24 horas al día por paparazzis, te levantas por la mañana y hay unos cinco coches aparcados en la puerta de tu casa, jodiendote cada día, y siguiéndote a todas partes y durante todo el día", describe. "Después de cinco años con lo mismo, eso acaba contigo. Es realmente importante separar la vida privada de la pública. Y cuando no se puede, porque ellos se meten en tu vida, la tensión va aumentando cada vez más, y se toman todo de manera personal, porque en realidad están escribiendo acerca de tu vida”.
Lee una entrevista con el creador de los Simpsons, Matt Groening, donde se le pregunta: "¿Qué es lo peor que puede suceder en tu vida?" y Matt Groening responde: "Que mi más profundo temor acerca de mí mismo se haga realidad". Viviendo en Inglaterra, aparte de la incesante lluvia que cae, así era como Rob se sentía: que tal vez sus miedos más profundos acerca de sí mismo se hicieran realidad. "En algún momento, he aprendido a decir" No, tú eres una mierda ", dice." En algún momento mi vida se convirtió en todo lo que escribían sobre mí, era grotesco y malo”. Prefiere no dar la lista completa de estos temores - aún no, de todos modos - porque todavía existen en alguna parte. "Todo lo que hago. Mi papel es el de abogado del diablo ", dice." Y el diablo normalmente gana”.
Pero aquí, en Los Ángeles, casi todo parece mejor. Sólo el hecho de vivir en una zona privada, y estar rodeado de una zona ajardinada donde nadie le ve, significa que no tiene ni que pensar en que lo vigilan o lo siguen hasta que salga de casa. Además, se niega a pedir disculpas por lo mucho que le gusta el clima aquí. "Me despierto", dice, "y cada día es soleado".
Aun así, ha habido altibajos. Cuando llegó a la ciudad, hizo un montón de amigos muy rápidamente - grandes amigos para su gran vida nueva, parecía - y se sorprendió y angustió al saber que muchos de ellos no eran lo que parecían. Suele seguir su estúpido radar pero le salió mal. "Hablan de la gente de aquí y de que hay

Página 11:

una gran cantidad de motivos ulteriores en marcha, conexión de redes y escaladas", refleja.
"Y yo pensé que podría detectarlos a todos, realmente lo hice. Y hay un montón de ellos que quedan por debajo del radar. El último par de semanas han sido un poco de bajón, porque todo lo que quería tan pronto como saliera de allí era hacer muchos colegas, y hacer un montón de cosas, y tener la libertad de salir a caminar por la calle y disfrutarlo – pero después...” Suspira. "Son jodidamente inteligentes, porque normalmente yo formo parte de la gente así".
Otra cosa a la que le tiene una gran paranoia es que alguien cercano a él venda exclusivas a los tabloides británicos. "Solo hay una cosa que me jode en este momento, salir en los periódicos eso hace que viva mi vida con miedo”, dice. "Creo que me pinchan todos los teléfonos. No puedo confiar en nadie. Es jodido hacerte a eso. Lo piensas y después empiezas a desconfiar absolutamente de todo el mundo. Dice que hace poco incluso tuvo que inventarse falsas historias con la gente de la que sospechaba para ver si lo publicaban en los periódicos. Hasta el momento no ha pasado nada. Ha tenido sus teléfonos controlados, y sabe que es gracioso pero a la vez es una locura, pero una vez que empiezas a desviarte, es difícil encontrar los frenos – ahora está preocupado por la gente con la que intercambió teléfonos por si recientemente los han pinchado.

Después de la primera media hora de conducción, aparca delante de su propia casa. Sale al jardín delantero, y pregunta si se pueden llevar el coche. Me animo. Tengo muchas preguntas.
Pega un salto y se pone de pie.
"Sí, vamos", dice. "Hazme otra. Hazme una de deportes. Entiendo de esas".

Vamos conduciendo. Me cuenta que una de las consecuencias por las que se quedó aquí es que se ha dado cuenta de que quería que su padre regresara a su vida. "La última vez que me vio vivía en Kensington, y no me encontraba demasiado bien, y no lo veo desde que me mudé aquí", dice. "Tenía ganas de verle y me siento orgulloso". Los problemas entre él y su padre son complicados, pero una de las razones por las que ha querido ver a su padre es por su sobriedad. Emborracharse juntos ha sido la piedra angular de sus relaciones adultas. "Me encantaba beber con mi papá", dice. "Disfrutaba bebiendo con mi papá. Nos echábamos las mejores risas". Y durante mucho tiempo tuvo miedo de que si veía a su padre bebido, él acabaría igual.
Pero ya no se siente de esa manera, aunque su padre se encuentra en el mismo tren. "Ser famoso" dice Rob. "Simplemente hizo como si nada hubiera ocurrido realmente…Cuando te vas a hacer terapia, todo lo relacionado con el negocio de la música es como abrir una lata de gusanos y no saber como guardarlos luego. Ira y resentimiento. Toma su tiempo aceptarlo. Lo cual quiere decir

Página 12:

que mi padre es un gran padre.Es una persona maravillosa. Pero una vez que ahondas tan profundamente en las cosas: "Esto no debería haber pasado así..."
El problema, dice, es que "necesitaba un papá y no un amigo. Eso es todo. Y tengo un amigo. Un amigo de juergas. Lo cual es grande... pero necesitaba un papá".
Entonces, ¿consideras que ahora es más un papá, o simplemente lo aceptas como un amigo?
Rob detiene el coche para echar un vistazo hacia una pendiente cubierta de casas hasta el final tapadas con matorrales. "Ahora lo acepto más como amigo” dice y acelera rápidamente por la pendiente cuesta arriba y frena bruscamente. No está claro hasta donde pretende llegar con esto, pero me hace ver que la conversación ha llegado a su punto final. “Y eso es bueno. Estoy contento de cómo soy”.
Una joven y atractiva mujer, evidentemente, pasea por allí.
"¡Hola!" dice. “¿Cómo te llamas?"
Ella conversa un momento, desde la distancia. Le dice que hoy es su día libre.
"¿Sabes a quien te pareces?", dice.
"¿A quién?"
"A Robbie Williams", dice
"¿Sí?" contesta. "Si bueno tengo su dinero y su atractivo”.


Conduce, y sigue conduciendo, dice que le extraña que la gente crea que cualquiera puede tener talento. "Cuando la gente realmente creen en lo están haciendo", dice "Pero no es así"
"¿Cómo es, entonces?"
"Dios"
¿Qué piensas acerca de eso?
"Sí. No estoy hablando de una religión de Dios. Yo lo llamo Dios, porque así es como puedo comprenderlo"
Anteriormente había expresado lo avergonzado que se sentía de haber sido número uno con “Rock DJ”, por lo que, a modo de aclaración, me dijo que él creía que Dios había escrito “Rock DJ”
"Sí", dice. "Tuvo un mal día". Después lo reconsidera. "No", corrige, "creo que me escribió la letra de" Rock DJ ". Creo que Dios estaba trabajando con alguien más para un album en ese momento. Creo que se fue y se reunió con Coldplay durante un tiempo".
Esto no es algo de lo que le apetezca hablar demasiado ahora - Es una de esas teorías que, si es blanco así es y si es negro igual. "Ooh, eso es un poco extraño" - pero no es algo que se tome a la ligera. Todas las noches se pone de rodillas sobre la cama para rezar. A veces se sienta en la cama y conversa, está seguro de que alguien lo está escuchando, se lo hacen saber los pocos signos con los que se encuentra alrededor cada día.
Página 13:
Puedes escuchar algo que está dentro de estas nuevas canciones. “Sí”, admite, “hay mucho acerca de la religión, de la muerte, del renacimiento, en casi todas las cosas que hago. Siempre hay dudas en el terreno para dar el paso, ya que todo el mundo se cree David Icke o algo así. Sabes, todo lo que hago, donde me encuentro, mi talento, es un don de Dios. Solo que en vez de él es pop, ¿no es así?”. Hace una pausa. “Y creo que él puede darme todo esto y tomarse un tiempo. Soy consciente de ello.
Hace una declaración.
“Tengo otros cinco años”, dice. “¿No es increíble?”
Cinco años ¿para qué?
“En la música. Este album es increíble. Si puedo hacer uno más como este y llegar a un Grandes Éxitos, entonces daré las gracias y después me marcharé y tendré hijos. Y después veré si me gustó recibir esa atención o no”
¿Pero de verdad crees que pasará eso?
Hace una pausa y comienza a reírse, como si le divirtiera que lo hayan llamado para eso. “No” admite.
Yo tampoco.
“Pero es lo que quiero hacer”, dice mirando a través del espejo retrovisor.
Mientras aparca, vamos a sentarnos en la mesa de mosaico a la parte de atrás de su jardín mientras cae el anochecer. Habla acerca de una nueva generación de estrellas del pop. Está claro que no le importa demasiado lo que hagan, hasta el momento, pero todavía se refiere a ellos. “Porque he escuchado “Oye y Dime” y he estado con los Steps o he estado alguna vez con Gareth o el otro chico, Will” dice. “He sido como ellos. He tenido los sueños que ellos han tenido. He sentido esa pequeña sensación de demostrármelo a mí mismo. He sentido que tenía un don y lo quería expresar, al igual que ellos”.
Y como ellos no supo hasta donde iba a llegar.
“Yo no creo que realmente sepas lo que deseas cuando tienes 16 años, no tienes conciencia plena sobre algo. A mi realmente me encantó lo que me pasó, pero lo mismo que algunas personas tienen alergia al alcohol o a las aceitunas, yo tuve alergia a todo lo que se me venia encima”. Aunque dice, “El resultado es que ahora estoy aquí sentado y tengo una vida que es realmente grande”.
Tardas tiempo en darte cuenta de que la podías haber disfrutado más, le digo.
“Sí” contesta. Por un momento se queda pensativo, considerando si va a decir algo, después sonríe. “La verdad es que también he tenido depresión”
Me describe una noche que pasó con su padre recientemente, sentado aquí afuera, exactamente donde estamos ahora.
“Me deprimo por las noches, papá” dice Rob, tratando de explicar algo.
Su padre intentaba no hacerle mucho caso. “Cuando te deprimes” sugiere,

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Observando la casa, la piscina, la vista, “echa un vistazo, a tu alrededor y mira hasta donde has llegado”
“Es como decirle a alguien que no tiene cáncer” argumenta Rob, pero no sabía si su padre le había entendido. Sabe que mucha gente no.
“La gente cree que si tienes depresión, es por algo” me explica. “La mayoría de las veces no, no es por eso. Me siento…terrible. Y no es por las ventas de discos, ni por la prensa, ni por la familia. Eso es algo que puedo asegurar. La verdadera raíz de todo esto, es que sufro una enfermedad que se llama depresión”
Sí, en ese caso, ¿Qué se puede hacer?
“Tomarte un tratamiento” dice.
¿Y lo haces?
“Sí”, otra larga pausa. Nunca ha hablado acerca de esto antes.
“Quiero decir, solo por el echo de que publiquen en un periódico algo de alguien, cuando lo lees, dices “Ese soy yo, eso es, y si eso es lo que ha echo, entonces voy a hacerlo yo”. Todo esto de la terapia, la medicación o el tratamiento de cualquier cosa, no tiene nada que ver con que en Inglaterra sea tan criticado y tan despreciado. Como en una nación que es somos muy de “¿Cómo estás?” pero no esperes que nadie te diga la verdad.
Se había resistido a tomar antidepresivos durante mucho tiempo después de haber dejado de beber - “Porque lo decidí un día, me desperté y la sensación había desaparecido, lo hice por mí mismo” pero ha estado tomando antidepresivos los últimos seis meses.
“Por eso hoy soy feliz” dice. “Suena tonto. Pero es por lo que me siento bien hoy. Por lo que aprecio lo que hago en mi carrera y puedo echar un vistazo a mis antiguos trabajos y apreciarlos y gustarme, me valoro a mí mismo. Sabes, el echo de que mi padre esté aquí tiene mucho que ver con la medicación que estoy tomando”
Eso le funciona, ha estado esperando para usarlo.
“El medicamento es lo que necesitas” dice “si quieres ser un rompe ventas”
No le gusta estar solo. No se fía de su propia compañía. “Soy terrible para eso” dice. Siempre le gusta tener gente alrededor. “Mucha” subraya. “Mucha, pero que mucha gente”
¿Estos días has estado alguna vez solo?
Me dice que no con la cabeza. “No” dice.
¿Nunca jamás?
Me dice que no con la cabeza más enfáticamente.
¿Eso no es un poco extraño?
“Sí” dice, pero quiere decir que no. “No es extraño sabes. Es lo que es. No me gusta mi propia compañía. No la quiero. Desde que tenía 16 o 17 años he viajado

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con un gran séquito de gente” sonríe.
“Es como la tecnología, avanza tanto cada vez se va perdiendo más la capacidad manual” Esta es la primera conversación real que tenemos desde que llegué este verano a Los Angeles. Después de esto, los siguientes 18 meses no parábamos de hablar.
A Rob no le gustan las letras que ha escrito para una canción llamada “Un Tiempo Para Morir” (A Time To Die) y quiere sustituir algunas cosas. Él y Guy se sientan delante de la mesa de mezclas, asumiendo la dificultad. Después de un rato, empiezan a pedir ideas de todos: a su padre, a el programador Richard Flack, a mí. Desde hace algún tiempo están buscando algo que rime con “emocional” y siendo ese tipo de música pop se presentan rimas imperfectas, con confianza se consideran aceptables, “caída”, “rastreo”, “bola”, “indestructible”, “bala de cañón”, “triste”, “cortina de palabras”, “joder”, “;-D”, “casual” y “maravilloso”. Ninguna de ellas sirve. Le sugiero que la canción trate de comunicar, con la esperanza de que esto ayude.
“Básicamente” dice Rob, “se trata de una virulenta canción acerca de alguien que ha sido cínica conmigo – no odio al jugador, sino al juego. Cada disco ha vendido más de la media, por eso estoy aquí, he visto desvanecerse a pequeños grupos que entran y salen, estoy siendo un poco mordaz. Se escribió cuando quería dejar de ser Robbie Williams para siempre. Durante los últimos 12 meses”
Este comentario lo deja caer sin dar explicaciones.
Guy empieza a preguntarse si esta frase realmente necesita rimarse de todos modos.
“¿Por qué nos preocupamos tanto por esto?” Pregunta Rob molesto.
“Tú empezaste” dice Guy.
“Tampoco le quiero dar tanta importancia a esta mierda” dice Rob.
“Tú empezaste” le repite Guy.
“Bueno pues ahora no quiero seguir” dice Rob. Y dice que se meta tal como está en la maqueta. “No quiero rebajarme” dice de repente, sin razón alguna. “No voy a cambiar. Me tiene que gustar como suena. Es una cosa buena que tengo”
“¿Quién es ese?” pregunta Guy, agudizando sus oídos a la voz de la canción.
“Soy yo” dice Rob. “Es mi primer single “Freedom”
Tratan de pensar en otras melodías de esas épocas. “Suena como si saliera de un agujero tapado” dice Guy. “No sucede muy a menudo”. La mayoría de las canciones de este disco las escribimos en dos horas. Algunas más rápido” Eventualmente Rob contesta “No se trata solo de mi estado de ánimo, no lo creo” y se marcha al fondo del pasillo. La canción se mantendrá sin terminar.

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Rob rara vez menciona su primer single en solitario, una versión del “Freedom 90” de George Michael. Que se adaptó para él. No apareció en ninguno de sus discos ni aparecerá en sus Grandes Éxitos. Nunca la tocó en ningún concierto.
Marcó el principio de su carrera en solitario. Así lo dice en su contrato, de todos modos, por lo que nos dijo, en realidad aún tenía que convertirse en alguien. No tenía sus propias canciones, solo unos cuantos poemas. El primer año desde que se marchara de Take That se lo pasó buscando y deshaciéndose de managers no adecuados, luchando en los tribunales, y sobre todo, lograr salir airoso.
Lo que más le gusta contar es que demuestra lo ajeno que estaba de su verdadera carrera, los mejores inicios, como se hizo hueco de cualquier manera hasta hacerse un artista, en lugar de formar parte de otro grupo prefabricado, en lo que podría haberse convertido. Para el video clip de su primer single “Freedom”, hizo todo tipo de pantomimas en lugar de haber echo un buen video como el de George Michael.
Guy deja el estudio por un momento.
“¿Tienes la maqueta de Come Undone?” Pregunta Rob. “Rápido. Cierra la puerta antes de que venga Guy”.
Hay una serie de canciones que se grabaron por consideración en el disco que Guy no co-escribió y “Come Undone” es la mejor de ellas. Las circunstancias llevaron a su creación, y los argumentos le dieron forma, en el mismo corazón de las tensiones que hubo durante la creación del disco, y a pesar de que todos estaban rodeados de tensión, todavía había ocasionales ecos.
Particularmente “Come Undone” les cautivó.
Guy regresa abre la puerta antes de que Come Undone se escuche en el ordenador. Escuchan la canción como está ahora, y Rob le dice a Guy, de la manera en la que tú le puedes decir a alguien algo que le has dicho muchas veces, que quiere que suene más como en la maqueta. Este argumento se ha venido repitiendo durante semanas.
“Está como en la maqueta” insiste Guy, un poco desesperado por el tono de su voz. Guy trata de hacer venir a Rob que se encuentra al otro lado del estudio, donde Steve Power está mezclando una canción llamada “Something Beautiful”. Rob le dice que irá, pero no se mueve, y empieza a hablar de otra cosa.
“Me presta la misma atención que a un mosquito” dice Guy.
Finalmente accede a ir con Guy, donde está mezclando la reproducción. Guy suspira. Es ese tipo de días.
“Lanza una prenda, Guy” le incita Rob. “Vamos”.
Guy le mira con sus ojos castaños. “No he lanzado ninguna desde hace seis años” le dice.

A primeros del 2002, no mucho después de que jugaran al backgammon juntos, Rob y Guy se fueron a las Bahamas de vacaciones para componer. No fue

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un éxito.
Rob fue intensamente criticado por todo lo que hicieron. Aunque más tarde se descubriría que habían escrito sin sentido la base de dos canciones que les gustó, Monsoon y Love Somebody, en ese momento ambos consideraron que poco se había logrado. La segunda semana de composición en Los Angeles, se canceló.
En cuanto a Guy, acababa de pasar por uno de sus momentos más ásperos. Pero, a su paso, Rob tomó una dramática decisión. Quería acabar con Robbie Williams. Había echo cuatro discos sin apenas descanso entre ellos y ya era suficiente. “Es demasiado, de verdad” explicaba. “Te agota mentalmente. Especialmente si eres yo, no podía seguir así. Odiaba todo lo que era Robbie Williams. Solo quería dejarlo todo y dejar de ser Robbie Williams”.
Su último disco de canciones originales, Sing When You´re Winning en el 2000 lo dedicó así “A Guy Chambers, que es mucho más Robbie que yo” Rob dice que, incluso cuando escribió eso, sabía que era una declaración partida en dos direcciones. Por un lado una expresión pública de agradecimiento, y por otro, una acusación por parte de Rob. Señaló que, como él dice, “Uno de los principales culpables de la creación de Robbie Williams, ha sido Guy Chambers”. Todo esto es tanto culpa de Guy como suya. “Tuvo que hacerlo” explica Rob, “porque odiaba todo lo que estuviera relacionado conmigo”.
Efectivamente, quería dividir a Robbie Williams. Empezó en un grupo al fin y al cabo. Todos los componentes de ese grupo, escribirían canciones y él se perdería sin ellos. Pensaron en pedirle a Dave Navarro que tocara la guitarra, y tenían otra gente pendiente para completar el grupo. Hizo algunas composiciones en Nueva York con un noruego llamado Boots Ottestad, y le gustó lo que habían creado.
Mientras tanto Guy, estimulado por lo mal que lo habían pasado en las Bahamas se fue junto con sus planes de futuro, comenzó a componer para otra gente. En Marzo Rob se reunió con él en la casa de Guy en Sunset Marquis para decirle que su colaboración se había terminado. “Le dije”, recuerda Rob, “necesito reinventarme a mí mismo completamente, por mi propia salud, y desafortunadamente no vamos a trabajar juntos nunca más” Tenían que terminar algunas canciones para el disco de Grandes Éxitos, después de eso todavía quería que Guy fuese el director musical de la gira de despedida de Robbie, y así sería.
“Fue un fuerte descenso, como un sándwich de mierda” dice Rob. “Veía en su cara como se le caía el mundo…creo que fue de lo más triste y horrible y muy preocupante, a muchos niveles”. Pero también estaba seguro de que Guy, fuera, “brillaría por si mismo”.
Durante los siguientes meses, se ajustó ligeramente. Los dos grabarían el último disco, utilizando las canciones que habían escrito y algunas canciones nuevas de Rob, lo publicarían, y lo empaquetarían en el disco de grandes éxitos como un doble CD.
Pero después, hubo otras conversaciones tensas. Rob pensaba que Guy no estaba lo suficientemente interesado en las canciones que Rob escribía sin él – Guy dijo

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que no solo no llegaba sino que los acordes eran demasiado obvios – y le preocupaba que Guy no fuese justo.
Él también le dijo a Guy que no estaba contento en retrospectiva con el pulido brillo de Sing When You´re Winning. Cuando Guy argumentó, suplicando, que hasta ahora siempre habían estado de acuerdo en todo, la tajante replica de Rob era la siguiente: “Mira, cuando estaba borracho, no me importaban una mierda como sonaran los putos discos”. Antes, siempre había considerado que su trabajo terminaba cuando las canciones estaban escritas, y – aparte del incómodo periodo en el que estaba obligado a grabar su voz al final, por lo general con extrema renuencia, su trabajo no empezaba otra vez hasta que tenía que promocionar el disco terminado. El actual proceso de hacer un disco, siempre lo encontraba aburrido y solitario, algo que quería evitar. Pero durante la grabación del disco de Swing, en una sala con una orquesta de 60 músicos, había descubierto que podía ser divertido. Ahora estaba sobrio, más interesado y más centrado, quería involucrarse más.
En junio, Chambers ensayó durante una semana con el grupo tocando estas nuevas canciones, y luego entró en el estudio con Rob para comenzar la grabación. El primer día fue un desastre. “Así sucedió, acabamos jodiendonos los dos, realmente teníamos muy mala comunicación” dice Rob. Estaban haciendo “Something Beautiful” que sonaba muy bien, aunque fue Rob el que estaba al borde de un ataque de nervios por lo serio que se lo estaban tomando todo. Después Guy sugirió que intentaran con Come Undone. Una de las canciones que él no había escrito. Rob estaba pensando como enfocar la que hubiera sido la parte de Guy, hasta que el grupo empezó a tocarla y llegó el coro….
Guy había cambiado los acordes sin consultárselo a él. A no ser que el grupo terminara tocando la canción. Rob no tenía ni idea. Se había marchado mucho antes. No quiso quedarse a escuchar o a hablar. En su coche les dijo a Chris Briggs y a David Enthoven que era algo entre Guy y él. Ellos le dijeron que podría costarle un cuarto de millón de dólares cancelarlo todo llegado este punto. Les dijo que no le importaba. No quería tener que ver más con nada de esto.
En la cabina de voz, Rob canta “Love Somebody”. Le estaba viendo desde la parte de atrás del estudio. En el segundo verso se llevaba las manos a la cabeza, demostrando, un estilo gospel. Al final dijo, “No me convencen las letras de la octava mitad”.
“No podemos cambiar eso, tío” dijo Guy. “Jodido coro gospel”.
Rob la cantó sin los coros un par de meses antes, después de que Guy y Steve Power trabajaran en las canciones en Londres durante un mes. Fue entonces cuando añadieron el coro gospel, la letra que añadieron para Rob fue: “Ayúdame a sentir el poder, solo tienes que dejarme ser libre, hay un amor que vive para siempre en mi”.
Rob insiste en que quiere cambiar eso.
“Bueno tendremos que hacer un coro aquí, eso llevaría un gran coste” explica Guy.
“Deberías habérmelo preguntado” dice Rob.
“¿Qué te pregunte el qué? Dice Guy
“¿Cómo estás? más a menudo” murmura Rob. Se refiere a que deberían

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haberle consultado el verso final antes de meterle un coro gospel en primer lugar.
“Voy a tener que aguantarme, supongo” dice, “Solo se trata de mi disco, durante el resto del tiempo. Pensar que solo tendría que haber hablado un poco más”
“Creo que no afectará a las ventas” dice Chambers, en tono de broma.
“No me afecta” dice Rob. “Yo soy más importante que las ventas”.
Vuelve a la cabina de voz, donde hace garabatos sobre un mantel. Más tarde, se va al baño, noto el ambiente cargado solo hay que echar un vistazo. Había dibujado un hombre delante de una casa, con el brazo extendido, y un bocadillo saliendo de su boca contenía la palabra COJONES.
La canción empieza a sonar, y él eructa fuerte antes de cantar la primera estrofa.
“Genial” murmura Guy. “Esto podría afectar a las ventas”.
Eliminan la edición de estos ruidos. Rob siempre ha tenido tendencia a puntuar sus momentos de mayor sensibilidad de esta manera. Incluso en la maqueta que se utilizó para Angels se escucha un fuerte y sonoro pedo.
En junio, tras anunciar que todo había terminado con Guy, cualquiera que fuera el coste, Rob se fue a la cama. Por la mañana sentía un cambio en su corazón.
“Me acabo de convertir en una diva, supongo” dijo. Fue a hablar con Guy, quien no dijo como se había cerrado todo hasta llegar a su fin, y dijo que no deberían siquiera molestarse en hacer un grandes éxitos. Tenían pendiente un nuevo disco. “Le dije, te quiero, eres brillante, eres un puto genio y somos increíbles trabajando juntos” recuerda, “y hemos estado brillando desde entonces, realmente”.
A pesar de escribir con Guy alguna canción ocasional a lo largo de la trayectoria, y de haber compuesto con otros, Rob creyó que los últimos 18 meses habían sido un sufrimiento de bloqueo para un compositor. Guy y él rápidamente escribieron tres canciones de la nada y terminaron radicalmente revisando varias otras. Todo funcionaba bien entre ellos, pero la opinión general parece ser que era como tener francotiradores delante y detrás, y sus frecuentes fracasos para comunicarse eficazmente entre sí, eran el resultado de su complicado, disfuncional y productiva relación, tan saludable como nunca lo había sido. Todo el mundo parecía estar de acuerdo, era el tipo de roca que fortalece la fase de un matrimonio en lugar de las señales de su inminente fracaso.
“Estamos de vuelta a bordo” me dice Rob. “Somos un nuevo equipo de compositores”.
Una cantante americana llamada Marlene llega al estudio. Ella canta una ópera en la línea de Feel, una canción que a Rob y a Guy les llevó algún tiempo escribir. Guy estaba tratando de tocar algo que sonara parecido a Moby, y Rob cantaba las mismas estrofas pero se encontraba deprimido, él quería salir de esa depresión; una canción que trataba de un hombre con pocas esperanzas.

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“Robbie no es feliz, Robbie está triste” me dice Guy. “Me gusta el hecho de que podemos hacer cinco tipos distintos de canción. Muchos de los artistas solo pueden hacer uno. Existe la balada Sexed Up, Nan´s Song. Tenemos el rock sucio de Song 3, Curse, Hot Fudge es la canción fiesta. Feel es todo lo contrario. Tenemos al descarado Robbie con “World´s Most Handsome Man”.
Ahora intentan encontrar una manera interesante para llenar algunas canciones de amplios espacios, ahí entra Marlene. Ella reparte bombones que les ha traído a Rob y Guy, y anuncia su llegada en un lírico italiano de que acaba de llegar:
Solo quiero encontrar el verdadero amor.
Donde vive
Porque tengo demasiada vida
Que corre por mis venas
Y no se puede desperdiciar
“¿Quieres cantar lo que tenía en mente? Le pregunta Guy a Rob.
“No sé” murmura, poco dispuesto a participar.
“Es algo que cantó el otro día” induce Guy, y toca el pasaje instrumental a donde quieren llegar, lo cual hace de repente a Rob empezar a cantar, como se pensó era la cosa más simple y obvia del mundo, una bella y encantadora opera en línea melódica.
Darlene está en la cabina de voz y canta lo que ha sugerido un par de veces, en unas pocas variaciones. Suena muy bien. Ocasionalmente Rob ofrece un comentario o canta una nueva opción para que ella lo intente, pero sin dejar de ojear las paginas de fútbol del periódico que está leyendo. Cuando pide hacer una improvisación al final, le explica un poco más sobre el tono de la
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canción para ayudarla:
“Muy espiritual, muy edificante – Definitivamente hay esperanza en este mundo loco al que llamamos Tierra…” menciona Guy, fuera del alcance del oído, surge otra idea para esta canción. Ellos han pedido a Ms Dynamite que haga un rap, pero todavía no tienen respuesta.
Darlene disfruta y les dice lo mucho que le gusta la canción. Le elogia el tono de voz emocional.
“Bueno, eso fue antes de la medicación” dice Rob sin dar explicaciones y canta sin ningún sentido, casi sin aliento, “Solo quiero sentir….tu quemar”
Ella se marcha pero Guy le pide si quiere hacer algunas armonías.
“¿Me quieres joder?” Responde Rob. “¿No crees que eso me fastidiaría? Se encuentra en un extraño estado de ánimo algo tonto. Rechaza cada idea de Guy. “Jodete, jodete, jodeteeeee”. Después coge una guitarra acústica y hace como si la aplastara.
“¿Te he contado aquella vez que Guy me arrojó una guitarra de 12 cuerdas al lago Como? Me pregunta.
¿Por qué hizo eso?
“Estaba fuera de tono” sonríe con satisfacción.
“¿Quieres saber el por qué realmente?”
“Porque yo estaba borracho” dice, bastante calmado.
“Odio latente” murmura Guy.
“No es por ti, cariño” dice él.
Cuando Guy sugiere una vez más cantar algunas armonías, se niega de nuevo. “Joder” después entra a la cabina de voz para hacerlas. “Hoy está por llevar la contra” dice Guy. “Me encanta cuando está así”

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En la cabina de voz, Rob coge su mechero y lo pone sobre el mantel, hace unas cuantas armonías, canta casi sin esfuerzo, aunque parece enfadado cuando Guy le dice que una de ellas es demasiado fuerte. Va a cantar otra cuando lanza el micrófono de pie al suelo. Unos minutos más tarde, lo coge pero le dice que no quiere hacer más.
“Es tu disco” dice Guy.
Rob regresa a la sala de control y picotea fruta.
“¿Me has visto hacer malabares?”
Guy aprieta sus ojos. “Si” le dice.
Rob hace planes para la noche. “Voy a ir a Les Deux” dice. “Es el lugar para los lunes por la noche. Para contemplar la belleza” pasea hacia delante y hacia atrás. “Me siento tan jodidamente extraño hoy” dice. Poco después se marcha.
Tiene a Pompey, o un sustituto, con él cada hora del día y de la noche. Considera que es difícil de entender y a la gente le resulta difícil de entender. Para él solo tiene un sentido. No se trata de tener un guardaespaldas. Simplemente son medidas de seguridad.
“Siempre he sido paranoico” dice, “incluso cuando era niño, sabes. Mi abuela me contaba historias sobre el coco, llegaba y cogía a los niños, yo me asustaba mucho. Siempre pensé que si tenía a alguien que me defendiera, ya sabes. No podría dormir solo en esta casa; me daría mucho miedo”.
Durante un tiempo, antes de que viviera con guardaespaldas, dormía con un martillo cerca. También ha dormido con una pistola. Y con una lata de Lynx y un encendedor. (Antes tenia un lanzallamas provisional para salir de apuros. Una vez unos tíos amenazaron con acabar con el famoso Robbie Williams en la explanada de su garaje en Store-on-Trent él los pilló prendiendo una boquilla para tirarla en gasolina y prenderle fuego).
Pero incluso las 24 horas del día la seguridad no puede protegerte de tus pesadillas, y tiene algunas de las peores. “Siempre sueño que me persiguen, que estoy en una cárcel” explica, “siempre me cogen con coca y me arrestan. Con fantasmas. Con heroína. Sueño con cosas que realmente me perjudican. Tuve uno muy fuerte la otra noche, estaba en una iglesia y había una luz frente a mi cara y me asustaba de mi mismo. Tengo sueños donde matan a la gente. Y tengo un sueño que se repite donde entierro a alguien bajo el garaje de la primera casa donde crecí y me encierran. Ellos saben que soy yo. Después estoy rodeado de cuerpos. Y todos empiezan a buscar bajo las zarzas y se ven a ellos mismos”.

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Afuera en el jardín, los perros dan brincos y luchan por un gigantesco hueso. A él siempre le han gustado los perros, intento dos veces en Inglaterra, pero las dos veces le salió mal. “Tenía un Rottweiler de tres semanas. Y una noche tuve dos daneses grandes. “el apartamento era muy pequeño y Rob se despertaba rodeado de 12 mierdas” explica David.
Aquí en Los Angeles, tiene tres perros y les adora. El primero que tuvo Sammy, una mezcla de pitbull y labrador, de raza. La idea original era que iba a llamar al segundo perro Davis y al tercero Junior. “Pero sonaba estúpido” refleja. Le puso al pastor alemán después de escuchar la canción “Un mensaje para Rudy” (Y por su admiración al jugador del Manchester United, Ruud van Nistelrooy con el que creció, se convenció a si mismo de que Rudy era el nombre, ya que Ruud a Rob no le convencía). Y está Sid, el lobo.
¿Sid Vicioso? Le pregunté.
“Sid James” dijo.
Pompey conduce por las colinas de Hollywood para evitar el trafico de la tarde, luego pasa por el cañón hasta Hollywood y va hacia el estudio. Yo les sigo en mi coche. Rob entra y se sienta en el ordenador del estudio, echa un vistazo a las páginas webs de los periódicos más populares de Gran Bretaña. No hay señales de noticias que hablen de él. Guy le dice que si quiere añadir un coro para solucionar el Love Somebody le costaría $20.000. “Recupéralos” le dice inmediatamente. “El caso es que para mí es una gran canción y yo no sería capaz de mantener esa parte lírica”. Empieza a leer News Of The World, está tendido al lado mío en el sofá de espaldas a la sala de control, donde me siento tranquilamente la mayoría de los días a mirar y tomar notas.
“¿Qué quieres cambiar?” le dice Guy.
“Qué coñazo, tú y tus ;-D estupideces” murmura sin mirar.
“Eso es muy gospel” dice Guy
Trabajan en Come Undone de nuevo. El ambiente está ya un poco cargado. Rob sigue diciendo, en tono brusco y acusador, cosas como, “¿has hecho esos arreglos de piano?” y Guy le responde, “No, es el viejo piano”. Josie llega con el equipo de filmación y empiezan a grabar. Eventualmente Rob entra en la cabina de voz.
Cuando termina, Guy le dice que cree que puede hacerlo mejor. “Bajando un poco más, lo compilaremos y lo haremos lo mejor que podamos” dice Guy.
Este momento más tarde se repite como una clave. Está claro que Rob está muy, muy enfadado, aunque como normalmente hace, emite el siguiente reproche con tono de voz cómico: la mayoría del serio negocio que se mueve en la vida de Robbie se hace a la sombra de un humor inocente. “Lo siento de veras tienes que hacerlo lo mejor que puedas, y esto te jode muchísimo” dice susurrando. “Tengo que aguantar, como si tratara de pulir una mierda”. Hay risas, pero se masca la tensión

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en la sala de control.
“Has visto alguna vez a Jack Nicholson en ¿Tan Bueno Como Para Cogerlo?” pregunta Rob a Guy. “Ese eres tú. Ese. A un nivel más bajo”.
“A veces solo te sale mal” Guy suspira a modo de disculpa. “Hiciste lo mismo”.
“No tanto como tú” replica Rob. “Hay algunas muy buenas en Tan Bueno Como Para Cogerlo. La vi anoche”.
“Le volveré a echar un vistazo” dice Guy. “Tomaré algunas notas y trataré de no tomarlo como algo muy ofensivo”.
Rob cuenta una historia de un grupo de hombres que se le acercaron una vez en Notting Hill y le pidieron a Guy si tenía su demo, Guy como quien no quiere la cosa les dijo, “no lo creo pero es muy buena”.
“No me gusta hacerle daño a la gente deliberadamente” dice Guy.
“Lo sé no lo haces a propósito” dice Rob. “Solo que tienes esa cosa TOC”
“¿Qué?”
“Trastorno Obsesivo Compulsivo”
“¿Y tú no?” dice Guy
“Sí” dice Rob. “Excepto cuando lo sé. No se trata de hacer un río en Egipto, ¿sabes?”
Rob a menudo le da la tarea a Guy por su falta de tacto. Tiene un almacén de ejemplos favoritos. Una tarde en el estudio sacó a relucir, por ejemplo, cuando un gerente de un hotel alemán le dijo a Guy que no existía en alemán la palabra “depresivo” y Guy replicó, “Si ya claro, porque cuando usted se deprima invadirá Polonia, ¿no?”
“He sido un poco mejor” dice Guy secamente.
Rob no ha terminado. Se va derecho a contar cuando fueron al sur de Francia con la esposa de Guy, Emma y Geri Halliwell, Guy le preguntó a Rob si había oído hablar de Nick Drake, y Rob señaló que tenía un CD de Nick Drake allí.
“¿Quién te lo ha dado? Le preguntó Guy.
“Amanda de Cadente” le dijo Rob.
Y después Guy le dijo, “¿Qué te la has….?” E hizo un gesto grosero.
“No” dijo Rob.
“Entonces” insistió Guy, “no podrías añadirla a tu lista de famosos polvos”
Guy se toma estas historias con bastante buen humor.
“Momentos de locura” dice. “Es una cosa creativa”.
Otro día, cuando Guy no está por allí, Rob dice, quejándose por la falta de respeto que considera que Guy mostró al productor de Frank Sinatra, Al Schmitt, “que él tenía tanta gracia como Fred West. En realidad, después de este proyecto pasará a la historia como Fred West Side Story”

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No ha hecho más que enterarse de que Coldplay tocan esta noche en Los Angeles. Son casi las 6. “Yo definitivamente quiero irme ya” dice. Es la entrada más buscada de la ciudad, pero Coldplay que también trabajan para EMI, la compañía desesperadamente esperan volver a contratarle. Las llamadas telefónicas se suceden: empiezan a moverse ofertas. Para matar el tiempo planea cenar antes con David y Josie.
Le llevo. En el camino, pregunta qué mujer de las que conozco en el mundo de los famosos se parece más “a la gallina de los huevos de oro”. Por un momento me doy cuenta de que está pensando en retrospectiva Sra Williams. “No lo sé” dice en el coche. “Siempre pensé que sería una hada que pondría final a todo esto y naturalmente será el amor. Ya sabes, al igual que en las canciones y en las películas. Eso te lleva a pensar, “Ella vive en Los Angeles…y tiene su propia carrera….y entiende mi carrera….y no está loca”. Pero vivir aquí desmitifica el mito para mí”.
Hay muchas locas aquí, le digo, Santa Monica Boulevard está lleno.
“Si” dice. “Es una ciudad llena de niños”.
La búsqueda del amor es un contrato de carácter periódico en sus más recientes canciones. A veces habla como si se tratara de una búsqueda que puede ser larga y a veces como algo que pasa. “Los últimos diez años los he pasado saliendo de noche en busca de la Sra. Williams” dice, “y fue bastante divertido, no la encontré en Stringfellows ni en Spearmint Rhino. El resto de los sitios en los que he estado buscándola no ha acudido. No quise salir más. Lo dejé. Tengo tres perros. Me gustaría tener tres hijos. Solo quiero tomármelo con tranquilidad. No me importaría echar barriga, normalmente, tengo un poco. Después de un par de discos eso es lo que voy a hacer – echar barriga, jugar al backgammon y fumar. Eso es. Mover el culo por el Mediterráneo”.
Antes de ir al restaurante, se para en una tienda de ropa elegante, H Lorenzo. Ha pensado en comprarse una chaqueta para el concierto de Coldplay. Elige un color marrón, con la solapa de la parte posterior blanca. Ha gastado cerca de mil dólares en poco menos de cinco minutos.
Entonces piensa que no va a ir al restaurante, se toma un café por el camino y se une a nosotros que acabamos de comer. Nos dice que ha cambiado de opinión acerca de ver a Colplay. Él y su nueva chaqueta se van para casa. “Creo que estaría más preocupado si fuera” explica, “No me importa no salir”
Pompey le recomienda una película, Desperado, la alquila y se queda a verla. No le gusta.
Entre las muchas verdades contradictorias acerca de Robbie Williams de confianza y reiteradas o implícitas en los tabloides británicos, acerca de la parte de la vida que todavía tienen el descaro de llamar privada, él es una irreprimible victima; es un eterno solitario, solo y desenamorado, por eso le califican obviamente

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que es un gay en secreto.
Aunque está saliendo con la modelo y ex esposa de Rod Stewart, Rachel Hunter. Las cosas pasan raras veces o nunca, así de sencillo, aunque sin duda a menudo viene a su casa cuando estoy allí de visita, y cuando no está llamándolo por teléfono.
Durante este periodo de tiempo me dice cuatro cosas de su relación con ella. En primer lugar me dice, “No sabemos lo que pasará, pero estamos disfrutando juntos muchísimo”.
En segundo lugar, después de que los periódicos sugirieran que lo que estaba ocurriendo entre ellos era una farsa: “Vale – le tengo fobia al compromiso. Me da claustrofobia y salgo corriendo, pero después, cuando me doy cuenta de que es la mujer más increíble y que estamos verdaderamente a gusto juntos, la echo de menos. No sé hasta donde llegará esto para decir que es la mujer más maravillosa con la que jamás haya tenido el placer de estar”.
En tercer lugar, su chiste favorito. “De sexo no se escribe nada en casa”. Se detiene. “Sería una vergüenza, porque a mi madre le encantaría leer estas cartas”.
Y en cuarto lugar sería una larga y perdida historia ilustrativa.
En estos primeros meses en Los Angeles, ha tratado en dos ocasiones de mantener el control en una desequilibrada relación que mantiene con los medios de comunicación, de manera que ahora parece que no son tan listos como lo eran al principio.
La primera ocasión fue la menos importante. Dos de sus amigos de Los Angeles, que hasta hace poco han estado viviendo en su casa, son una pareja – Billy Morrison (el reciente bajista en la gira del grupo The Cult) y Jen Holliday. Planearon casarse, y Billy le sugirió a Rob que se sacara una licencia por Internet y los casara. “Si lo hice y fue brillante” relata. Se convirtió en el reverendo por la Iglesia Universal Life y les casó en Marzo en los jardines del hotel Sunset Marquis con la canción sonando de fondo de Aerosmith “Sweet Emotion” y el tema de Billy Idol “White Wedding”. Fue hermoso. Lo más sorprendente, fue que sugirió que vendieran la exclusiva de la boda a la revista Hello, la exclusiva fue un regalo para la pareja. Él no cobró nada, estuvo encantado de regalárselo a ellos. En aquel momento parecía divertido, algo inocente, a la vez que eran unos ahorros para sus amigos de algo tan sencillo. Fue poco después cuando se le quedó atascado en la garganta. Por primera vez, se sentía cómodo posando para una de las revistas que tanto odiaba, las revistas también son uno de los principales mercados para los paparazzi quienes a su vez le acosan sin parar.
Pero su otro intento, en el cual participó Rachel Hunter, se lo tomó más en serio..
Hay que comprender cómo los paparazzi de Los Angeles habían estuvieron siguiéndole como locos este verano sin parar. (Y eso que es mucho menos famoso aquí, pero todos saben el dinero que ganarían internacionalmente pillando in fraganti a Robbie Williams) Salía de una reunión de Alcohólicos Anónimos y había cuatro furgones


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de paparazzis siguiéndole.
Estaba furioso consigo mismo, y furioso por haber arrastrado a quienes le rodeaban a esta situación por ser famoso. “Hay mucha gente en esta foto que no quieren ser conocidos, han tenido problemas con la bebida o con las drogas” dice, “pero ellos les han sacado en la foto conmigo porque desafortunadamente yo también soy uno más”
Un día, de camino al terapeuta, le seguían tres coches. Él no quería que se enteraran a donde iba. “Ella tenía otros clientes famosos, no quiere que nadie arroje basura, y personalmente yo no querría encontrármelos en este sitio, no quiero hacerles saber donde voy ni poner en sus manos mis más profundos y oscuros secretos” – así que se desvió a Saks un centro comercial. Una vez allí les perdió, se fue a Neiman Marcus y le pidió a una dependienta de cosméticos que dijera que se había marchado en taxi, dejó su coche donde estaba, agachó la cabeza en el asiento trasero del taxi y se fue al terapeuta sin que nadie le siguiera.
Durante un tiempo, parecían estar en todas partes. Realmente le pillaban, y cada vez más y más, quería encontrar una forma de escapar. “Soy una persona competitiva” dice. “Realmente competitiva. Y si creo que alguien lleva la voz cantante, me uno sin lugar a dudas, quiero encontrar la manera de ganarles. Así que todo esto que está pasando siempre me lo he tomado como un juego que quiero ganar desesperadamente. Una manera de ganar sería que ellos jugaran conmigo. Yo soy su ficha ellos pueden jugar conmigo, para ellos no soy humano, ¿me entiendes? No se preocupan de las consecuencias que puede traer un articulo en el que hablen de mi padre y de mí, no les preocupa escribir contenidos de la casa de mi madre cuando ella está sola viviendo allí, no se preocupan de escribir donde vive Geri Halliwell y que al día siguiente la atraquen. Con esto quiero decir que si me muero, sería un buen artículo, ¿sabes lo que estoy diciendo? Y no sería lo suficientemente rápido para ellos que me cayera de boca. Es como tratar con el diablo, creo. Estás tratando con gente que quieren verte morir. Te tienen controlado 24 horas al día, puede ser muy frustrante no encontrar la manera de ganarles. Y la única manera de ganar es aceptarlo, pero eso es bastante jodido, muy difícil”.
Este verano, no le salió como lo había planeado.
Llevaba ya tiempo con Rachel Hunter, aunque los primeros días ya se planteaban si esto podría ser más que una amistad. Ella sacó entradas para ver a Los Lakers una noche, y aunque los Lakers perdieron, para él fue una cita increíble, estar sentado en primera tribuna. Salieron del Staples Center rodeados de 17.000 personas, iban hacia la salida y aparecieron 15 paparazzis. “Dejad de hacer fotos” dijo él. “Por culpa de los jodidos flashes, las 17000 personas que salían del Staples Center empezaron a decir ¿Quién es ese? Y todo el mundo empezó a mirarnos fue claustrofóbico, muy jodido y realmente vergonzoso, rodeado de 15 tíos tomándose la ;-D libertad sobre ti.

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Me respetaron como si fuera una mierda, como si no les importara lo que me estaba jodiendo eso. Y no pude hacer nada al respecto porque si les golpeo me deportan y serían 500 de los grandes y tal vez hasta una larga condena en la cárcel”.
Y la mejor foto para los otros 14. Tenía la gorra bajada así que no pudieron sacarle bien la cara. “Lo cual ellos odian” dice. “Por lo menos me quité ese peso de encima”. Uno de ellos lo consiguió, le pegó un tirón por detrás llevándose la gorra y salió corriendo con ella. Eso le hizo enfadar mucho y simplemente se detuvo. Estaba allí furioso, derrotado, pero desafiante. “Muy bien” les dijo. “Hacerme las fotos”. Simulando que no le molestaba. Eventualmente se metió en el coche. Y solo quería llorar.
Mientras estuvo delante de las cámaras, Rob se convirtió en un blanco de tiro. Hasta el momento, Rachel y él habían compartido noches inocentes, una partidita de Scrabble y un choque de manos. Ahora iban a salir en todos los periódicos, y todo el mundo iba a conocer a su ex marido y a sus hijos.
De todas formas ya era demasiado tarde. Un fotógrafo había echo fotos de los dos el día anterior, cuando fueron a la bolera. El asunto se calentaba ya en todos los periódicos y revistas con aquellas fotos. Se dijo hasta que ganó 1 millón de dólares en la bolera. “¿Alguna vez has atracado una bolera por un millón de dólares?” Pregunta. (David Enthoven dice que cree que lo que más podrías llegar a ganar serían 100.000 libras: mucho dinero de todos modos).
Así es como le vino la idea a Rob. En aquel momento parecía un plan maravilloso una manera de pillar un paparazzi por la espalda, y al mismo tiempo sacarles el dinero a ellos: “Mira si les damos lo que quieren – exactamente lo que quieren – entonces no les llamaríamos. Si les damos todo, ni nos sacan ni obtienen dinero por eso”. Rachel y él hablaban de eso, parecía una idea divertida y satisfactoria a la vez. “Estamos emocionados como colegiales” dice. Al día siguiente lo hicieron.
Posaron en unas hamacas en la piscina de Rob, Rachel en topless, Rob acariciándola y besándola en varias posturas: el mejor posado intimo para los disparos robados de un paparazzi, que revelaban la aventura amorosa que nadie pudiera imaginarse. “Estábamos borrachos y riéndonos” recuerda. “Y era realmente mareante”.
Desde el principio, algunos estaban en contra de esto, Tim Clark es el que más insistió. Le advirtió a Rob que podría pillarse los dedos, y le sugirió que podría acarrearle malas consecuencias, pero al final se dio cuenta de que Rob lo que quería era intentar seguir este camino, con o sin la ayuda de IE. Se hicieron las fotos al lado de la piscina se publicaron en los periódicos como las fotos más escandalosas y se declaró la guerra. “Todo el mundo quería pillarlas” dice Rob. “Todos”.
“Dieron la vuelta al mundo ya se lo había advertido” refleja Tim Clark. “Pero hasta última hora Rob iba a hacerlo, no les preocupaba hacerlo, estaban seguros. Por supuesto me alegré por cómo la prensa lo había tratado, y le ayudé a aliviarlo algo, pero creo que alguien me dijo que el dinero iba destinado a causas

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caritativas, pero me sentía y todavía me siento mal por eso, porque bajó su nivel”
Fue portada del News Of The World, y escribieron un articulo acompañado por las fotos, detallando lo que imaginaban que estaba pasando, describiendo las diferentes posturas de los dos enamorados junto a la piscina de un hotel – como no les importaba – que los clientes entraran y salieran del hotel.
Ya sea o no que cuente verdaderamente como un triunfo para él, pronto se echó a perder. Los otros periódicos pujaban entre fundirlos como a ratas o simplemente tratarlos de la mejor manera que pudieran. “Todos los trucos de un enfermo”, “La vergüenza sexual de Robbie”, “ardid publicitario”, dice, “nos dieron con todo eso en nuestras caras”. Empezaba a lamentarse. “Me sentía realmente sucio. Pensé que había sido un grandísimo error. Pensé, ¿qué va a pensar ahora la gente de mí?”.
Estuvo tres días dándole vueltas al coco, y entonces decidió que no le importaba. Pero le hizo decidir cancelar las secuencias que tenía previstas. Ya que había disparado la primera. Si todo el mundo estaba tan convencido de que era gay, pensó en darles esta noticia también, tenía planeado salir de un club gay llamado Mart, con un hombre de la mano. (Ya habían pensado en otras secuencias. Quizás estando con Rachel y besar a la hermana de esta). “Yo planeé todo esto” recuerda: “si inundaba el mercado con un montón de noticias, no sabrían cual era la verdadera, por lo tanto pararían de hacerme fotos”. Y les mandaría al infierno. “Prácticamente todos sabían que lo que hice fue un montaje de todas formas” dice. “Si supuestamente estoy saliendo con Nicole Kidman es un montaje. Si estoy saliendo con Rachel Hunter se trata de otro montaje. Si me levanto de la cama mañana por la mañana, y me voy a mear al baño, también es un montaje”.
Las fotos del club gay Mart se destruyeron, todos los planes similares se cancelaron, y nunca se habló de ese asunto. No guarda nada de aquello, bueno excepto las seis posturas – para si mismo. “Fue una gran lección a muchos niveles” dice.
Irónicamente, de la manera en que actuó, cualquiera que sea la mayor locura que haya echo, la mercancía de aquellas fotos arrebatadas de su vida, pasaron a un segundo plano. Nadie podría esperar obtener nada tan sensacionalista como lo que aquello supuso, y en los siguientes meses se redujo el número de paparazzis que le habían perseguido durante años.
Vivimos en una época psicótica en cuanto a fama se refiere, un extraño e inestable periodo en la vida de un famoso. Una época donde hay demasiada fama, demasiada tontería e histeria que lo rodean. Una época en la cual muchas personas son demasiado insostenibles e insinceras y se entusiasman por la fama y los famosos.

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En algún punto del camino, la fama y el éxito pueden desacoplarse. Cuando se ata el éxito, de algún famoso a que se mantenga bajo control – la necesidad de cierto éxito colateral de logro anclado, actúa como el tipo de realidad que eso supone. El vínculo entre los famosos y el éxito a la larga pueden resultar inestables – particularmente en la alta cultura de artistas que tradicionalmente controlan y juzgan lograr a menudo el ver pequeños valores en este público que los considera tan famosos (estrellas del pop, actores y actrices de televisión, por ejemplo) – pero todavía hay cierta renuencia a tratar a alguien como famoso a menos que hayan echo algo, al menos, un poco sustancial.
Pero en la última década o así, el vinculo entre progreso y famoso han desaparecido. De repente un famoso puede serlo ahora por cualquier cosa, alguien que es conocido, y todos saben por qué es famoso. (El alboroto sobre Liz Hurley a principios de los noventa, este enlace comenzó a desintegrarse, y las declaraciones indignas que la hicieron más famosa por no llevar un vestido más que por una modesta carrera de actriz, parece pintoresco y curioso) pero se convierte en algo odioso y odiado, tanto por su potencia como por su inutilidad.
Hay varias consecuencias para los que, como Rob, que desean toda la fama que tiene, pueda terminar pasando de moda. Esta era del famoso sobrecalentado no es fácil para alguien dispuesto a ser famoso por lo que es. Hay más revistas y medios asociados que nunca, cubren acciones, movimientos y manías de un famoso, y muchos paparazzis y titulados los comercializan como alimentos. Junto con esto, más que nunca, existe un escepticismo generalizado en estos tiempos de descaro, hacia todo aquel que profesa sentirse incómodo con su fama. Por otra parte, aún cuando cada vez hay más personas que tratan como famosos, parecen billetes devueltos de un país del cual trataban de escapar de una recesión de moneda, en el proceso no solo cada famoso tiene un valor menos sino que todos los devaluados son famosos y están vigilados.
Más desagradable aún, bajo la sombra de este galopante aumento de interés en los famosos, ha habido un recrudecimiento del odio de famosos. Al mismo tiempo, a medida que más y más personas consumen todo ese material sobre la fama – las revistas, los programas de televisión – que cada vez se llenan más de horror para la fama y los famosos. Compran revistas y al mismo tiempo corean lo ridículo que es, inútiles tonterías acerca de la fama, culpan de su deseo a ese objeto.
Se trata de un bien para nosotros, como sociedad, se han convertido adictos a la fama, el odio, el objeto y el contenido de nuestra adicción. Odiamos a las famosas pero nos llaman la atención, aún cuando no han hecho nada. Nos enfadamos porque conducimos mil millas para conseguir un autógrafo, y ni siquiera nos lo dieron. Estamos siempre quejándonos ¿Cómo se atreven ellos a tratarnos así? Aún sin haber echo nada. Y si nada de esto llama la atención absurda en sí o el desprecio que despierta en nosotros –


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de alguna manera perjudica o le causa inconvenientes al famoso, ¿Qué demonios ocurre? Tienen dinero, fama y brillan en la oscuridad, sentirse bien todo el tiempo, eso es lo que quieren al fin y al cabo.
Cada vez se refleja más y más odio en las revistas. La última moda son las peores fotos de los famosos: cada mancha de sudor, cada doble mentón, cada mancha, cada arruga de la parte posterior de los muslos, se sirve como deleite de entretenimiento. Hay un cajón de excusas para justificar todo esto: que los famosos son famosos, por lo que son inmunes a las heridas que se les hacen, en su mayoría son inútiles, talentosos y vanos, por lo que merecen que les bajen los humos a uno o un par de ellos; que las imágenes muestren lo que son, una cínica y brillante e insincera frase que se utiliza para justificar una versión menos salvaje de esto es la revista America´s Us, “como somos”.
Va más allá se un intrínseco rencor, esta nueva moda también ha creado un nuevo mercado para dar un nuevo impulso a los paparazzi, los fotógrafos ya no persisten tanto en conseguir el nuevo corte de pelo o un beso o una pelea que les proporcione una foto que valga mucho dinero. Se limitan a seguir con sus cámaras al famoso durante mucho tiempo, hora tras hora, por tan solo una extraña expresión facial o pillarles descuidados puede convertirse en un saludable día de pago.
No es que Rob siempre haya sido perfecto, no es el mejor camino para llevar esto. A veces puede tiene una necesidad, es inseguro, ego maníaco, contradictorio, alguien a quien le gustaría que le quisieran y preferiría quedarse solo precisamente en ese momento y que las circunstancias se adapten a él. Él es consciente, de que es la primera persona de la lista en desparramar ese secreto. Pero estos son tiempos peculiares y difíciles en que para ser famoso y para encontrar un lugar seguro, sano y digno, hay que recorrer un camino a través de insaciables e incoherentes demandas, especialmente si muestran alguna fragilidad en la cara de su ataque.
Un día llegue a su casa, ya preparado, a eso de las 2 p.m., pero no había nadie, solo yo estaba allí, ni siquiera Pompey. La cocinera me hizo pasar al jardín y me ofreció una taza de café. Más tarde me di cuenta de que ella creyó que yo era el nuevo guardaespaldas.
Me senté a leer, y a mirar al jardinero que estaba manipulando la bomba de agua que impulsa chorros a la piscina. Como una hora más tarde, oigo una voz desde arriba, llamándome. Y me veo a Rob de pie en su balcón. Empieza a charlar. Después de un rato se muestra cortés cuando le recuerdo que está totalmente desnudo.
“Es muy liberador” me dice.
Unos minutos más tarde baja y me pregunta si sé jugar al póker. Nos sentamos fuera. Sus cartas tienen fotografías de mujeres famosas de portada de la revista británica Esquire, lo que añade al juego un extraño giro, a menudo 30 o 40 dólares dependerán de dos Gwyneth Paltrows o tres Nicole Kidmans. Se muestra relajado. Parece que esté disfrutando pero está preocupado.

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“¿Habrá tormenta? Pregunta Pompey que se une a mitad del juego.
“Probablemente” contesta él.
Rob se queda mirando hacia el norte por encima de su casa, a escasos metros de nosotros.
“¿Qué es esa estatua?” concluye
“No sé” dice Pompey
“¿Lo habías visto antes?”
“No” reconoce Pompey
Los tres ponemos cartas hasta llegar a su turno, él está actuando como si se tratara de una película de Peter Sellers, como si se cayera la estatua, nos damos cuenta de que es como si viniera hacia nosotros y de repente se quedara allí. Nos vamos hasta allí, a pesar de que ni Rob ni Pompey la hayan visto nunca antes. Cuando tienes una casa grande y una vida ocupada, es difícil estar pendiente de estas cosas. Rob se encoge de hombros. “Es bonita ¿no?” dice.
Pompey gana el juego de póker, pero luego Rob se aburre y empieza a apostar sin apartar la vista de ellos. Pronto se queda sin blanca. Pompey y yo seguimos hasta que se lleva el resto de mi dinero. Después de unos minutos, echo un vistazo a Rob, que está sentado al sol, de espaldas a su mansión de Hollywood, junto a su piscina, contando un grueso taco de billetes. (Solo son unos pocos cientos de dólares, la mayoría billetes de 5 y de 1 las porras de ocasionales noches que guarda en su casa, por lo general actúa de distribuidor y banca). Me siento junto a él. Me mira y ve que lo estoy observando, empieza a reírse: la estrella del pop al lado de su piscina bajo el sol de Los Angeles, contando su dinero.
Suena el teléfono. Es Steve Jones, de Sex Pistols, alguien a quien ha conocido el tiempo que lleva aquí. Un fin de semana Jones invitó a Rob a ver un partido del Chelsea su casa. Jones salió a la puerta totalmente desnudo y le dijo a Rob que pasara. Ninguno de ellos mencionó que estaba desnudo. “Se sentó junto a la piscina y se rascó la polla, luego se fue a ver el fútbol” dice Rob, luego agrega que él considera que es lo que él hubiera echo, “a mi realmente me gustaría ser capaz de hacerlo, pero mi polla no es tan grande como la de Steve Jones”
Rob menciona que su última mala recaída ocurrió después de ver la película de Sex Pistols, “La suciedad y la furia” en el estreno en Londres. Estaba curado hacia ocho o nueve meses. “Si no hubiera sido esa noche habría sido la próxima semana, porque me sentía mal” dice. “Probablemente me aburro de ser normal”. Hay algo sobre el espíritu del punk que le afecta. Tiene que tener cuidado con la movida punk, tiene un libro sobre esto; tiene procesos de pensamientos en los que no confía. “Me da miedo un abandono podría ser la clave de todos los males” dice. “Pero sé que no lo es. A veces tengo que dejar de ver las cosas”. Solía poner mucho el tema de Ian Dury “Sexo, drogas y rock and roll” simplemente porque la letra decía “sexo, drogas y rock and roll son

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muy buenos en verdad” invariablemente le ayudaban a actuar en consecuencia. En esta época, consideraba muchas canciones como manuales de instrucciones, órdenes directas a la acción. Fue bastante perplejo saber que más tarde Ian Dury con quien entabló amistad cuando ambos fueron a Mozambique para UNICEF, en realidad no tomó nunca drogas.
Después de jugar a las cartas, nos sentamos al sol y hablamos de la primera vez que sospechó de que viviría de su fama.
Era como si le encantara pero no se lo creyó ni por un minuto.
Sonríe. “No” añade.
….era como si compraras acciones al mismo tiempo.
“Si. Por supuesto. Eso parecía”. Se sienta en silencio por un momento. “Estoy tratando de pensar por qué lo quería ya desde niño”. Añade, “porque servía para esto”.
¿Haces que la gente te quiera?
“No puedo decirlo así, porque vengo haciendo lo mismo desde que iba en el cochecito. Aparentemente sonreía mucho en el cochecito porque sabía que los extraños me iban a dar helado cuando pasara por Guernsey donde mi padre estaba trabajando en la temporada de verano. Siempre estaba bailando en el cochecito. Entonces ya cantaba. Así que no puedo recordar que a donde quiera que fuera me decían, oh…es un encanto”
Le pregunto, aunque puede parecer estúpido, pero también me interesa la respuesta, si de alguna manera todavía está tratando de conseguir un helado como cuando iba a Guernsey. “Probablemente” se ríe. “No lo sé” comienza a sonreír. “Probablemente hace cinco años me hubiera dicho que es todo lo que necesitaba desesperadamente para conseguir amor”.
Pero has dicho que porque eras gracioso, porque tenías esa forma de ser, ¿o porque algo te impulsa a investigar en lo desconocido e intocable?
“Mira…yo quiero muchísimo a mi madre, y quería muchísimo a mi abuela, y cuando mi padre estaba allí le quería también. No sufrí abusos sexuales. No fui mal tratado. Solo fui eso – es como si alguien te coge del cuello y te aprieta, soy jodidamente sensible. Nací sensible”.
Un helicóptero se acerca volando bajo.
“Nooooo…” dice Rob, su cara cambia por completo, su estado de humor se transforma. Se queda mirando y dice “Si empiezan a dar vueltas es lo que creo”.
Si le encuentran todo cambia.
Esta vez sigue su vuelo.

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Me enseña los tatuajes que tiene en el interior de sus muñecas. “Jack” en la derecha, “Farell” en la izquierda. Jack Farell el padre de su madre.
“Murió cuando tenía unos cinco años” dice Rob. “Era el mejor. Era un hombre adorable. Creo que cuando mi padre nos dejó y me quedé solo con mi madre y mi hermana, él tenía miedo de que me hiciera homosexual así que solía decirme que luchara todo el tiempo. Ya sabes, era de Stoke-on-Trent. “¡Puños arriba y golpea sobre la cama hijo! Vamos, ¡boxea!, ¡boxea!, ¡boxea!”
Mientras camina por el estudio sugiere, “Vamos a hacer Nan´s Song, antes de empezar a hacer ruido” le dice a Guy. “Hoy hace muy buen día en Los Angeles, tío. Las vibraciones son buenas”. Comienza a rasgar la canción con la guitarra, suena conmovedora: cuando termina de cantarla le aplauden.
“Ya lo ves” le dice a Guy, “de lo sublime a lo ridículo”. Es hora de cantar “El Hombre Más Maravilloso Del Mundo” (The word´s most handsome man). “Es solo una pincelada de lo que soy” explica Rob. “La gente tiene esta imagen de mí de lo que es mi persona: soy un puto arrogante, creído y presumido y creo que lo soy”. Así que es como se presenta a sí mismo, hasta las partes de la canción donde se permite brillar un poco, ser el centro de atención. “Si no me ves no existo” canta. “Si no soy muy complicado” vuelve a cantar, “Solo soy joven y subestimado”.
“Solo se trata de tirar en este caso de alguien completamente perdido en la ironía de lo que dicen que es” dice. “Porque habrá mucha gente que la escuche y diga “Es un gran bastardo”
¿Realmente te ves a ti mismo en tus momentos más oscuros como un “joven subestimado”?
“Sí, si. Siempre lo hago”.
Vuelve a la cabina de voz, la luz está apagada, y su voz suena en la oscuridad.
“¿…es difícil se humilde cuando eres tan grande…alguna vez has visto a un cerdo tan machista….?”
Al final, cuando termina de cantar, el asistente del estudio enciende las luces sin avisar a Rob. Este aparece desnudo.
Volviendo a la sala de control, ofrece algunos albaricoques y calabaza. Esta última desencadena algunos recuerdos.
“Solía comer calabaza todo el tiempo con Jason Orange” dice. Aquí encuentra la posibilidad de dar luz a un melodrama con el que se desahogará más adelante. “Eso era todo lo que había” suspira. “Alpiste y agua para desayunar. Pan y vinagre. Eso era todo. Nos tenían encerrados como en un calabozo de Salford”.

“Pensé que nos habían destripado a todos” induce a su amigo Max Beesley, quien interrumpe la visita.
“Nos destripó cuando alcanzamos nuestro primer número uno” corrige Rob “Nigel Martin-Smith solía mandarnos a lavar sus calzoncillos”.
“La primera vez que Gary Barlow salió en televisión” declara, “era tan poco sexy que tenían que verlo de cintura para abajo”
Le gusta hacer estas declaraciones. Un tiempo atrás pensaba así. Lo único que no puede soportar es que le digan algo bueno de Gary Barlow o Noel Gallagher.
Barlow…Gallagher…Barlow….Gallagher….
Noel Gallagher, decide.
La primera vez que Noel Gallagher salió en televisión era tan poco sexy que tenían que mirarlo de cintura para abajo.
“Es cojonudo” dice, “Aparte de que yo fuera “el bailarín gordo de Take That”. Le gané de nuevo…”
Su breve amistad con Oasis comenzó hacia finales de su época con Take That. Originalmente, se llevaba mejor con Noel, aunque eso pronto cambió. “Fui amigo de Noel, salía con Noel, me llamaba e iba a buscarme hasta mi habitación de hotel – “Vente a hacer Top Of The Pop con nosotros” pero se distanció de mi cuando hice amistad con Liam”.
Durante un tiempo funcionó muy bien. “Liam y yo solíamos hacer el tonto cantando con un pimentero en la cocina. Pero Liam era muy paranoico en todo y supongo que yo solo era otra persona a la cual él consideraba paranoico, a pesar de nuestra amistad. Fue terriblemente triste para él. Era muy famoso a nivel mundial en esa época, y lo fue sin duda en aquel tiempo, y yo pude comprobarlo. Pero era triste ver que no confiaba en nadie, no se sentía capaz. Tenía detrás a un grupo de las mejores sanguijuelas de Londres y no le dejaban respirar”. Suspira. “Un mal momento porque yo estaba bastante jodido. No encontraba cocaína un martes a las cinco de la tarde. Perdí la costumbre de decir que no”.
El rencor se apoderó pronto. Con la presión de la marcha de Take That. “Fue para mí lo más” dice Rob, “porque realmente les quería y les admiraba durante esa época”. La guerra se intensificó más visiblemente con Liam. Se lanzaban insultos a través de la prensa, Rob se ofreció a pelear con él en un ring apostando 100.000 libras destinadas a fines benéficos. Después la ex novia de Rob, Nicole Appleton, se quedó embarazada de Liam y de repente todas las tonterías se terminaron. Rob y Liam hablaron, llegaron a un acuerdo e hicieron las paces.
Noel, sin embargo, nunca paró. Parecía enfurecido porque siempre lo asociaban (a Robbie) con Oasis,

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e incluso, en su momento, compartieron una etapa en Glastonbury, compartieron escenario con Robbie Williams. “Él estaba a punto de despegar” dice Rob. “Yo salía en cada entrevista. Me pareció tan divertido que hasta me tomaba la libertad por él”
Y eso, solo ocasionó, que le gustara corresponder.
En el estudio, fuera del alcance del oído de Rob, se debate acerca de los pros y los contras del nuevo, hiperactivo, presente de Robbie Williams.
“Era mucho más divertido cuando se emborrachaba”
“Solía venir y cagarse en el recepcionista…”
“….y joderle”
“No hacía más que idear cosas. Solía esconder bajo la mesa de mezclas”
“Latas de Guinness”
“En aquella época. Ahora está todo el rato “necesito un verso para cambiar esto…hay que añadir algo aquí…”
“Los altos suenan demasiado….”
Al final del día en el estudio Rob no se quiere marchar a casa, por lo que nos lleva a tomar café al Sunset Boulevard – David, Pompey, Chris Briggs y yo. Incluso antes de sus cuatro cargados expresos está bastante hiperactivo. No deja de mecerse en la silla – estamos sentados fuera en la terraza – y con un tono tonto de voz dice, “¿ves esa luna entre las nubes? Cuando estás inspirado te das cuenta de cosas que la gente no ve. Yo veo el mundo de manera diferente. Sí lo veo. Percibo extraños matices en la noche…”
De repente dice que quiere salir en los créditos de la producción de este disco.
“¿Causaría problemas?” pregunta.
“¿Cómo quieres que te acrediten?” pregunta David, cuidadosamente.
“Quiero ver mi nombre en Music Week: “Power/Chambers/Williams” dice. “He estado dándole vueltas a esto a aquello, dejando esto aquí, dejando esto fuera” Eso es producción ¿no?”.Nota un ambiente tenso en la mesa. “¿Causaría alguna molestia?” pregunta.
Nadie le dice sí, pero tampoco le dicen no.
“Bueno” dice Rob, “¿Qué hay de los pases de producción?”
“Sentarte en el estudio todo el día, te convierte en un rígido aburrido” sugiere Chris Briggs.
“¡Eso es lo que yo he hecho!” dice.
“La producción es lo que Guy y Steve han hecho” dice Chris. “Todo el material debería grabarlo el productor…”
“Bueno, pero yo he hecho eso” protesta. Se da cuenta de la expresión que le pone David y lo toma como un reproche. “¡Deja de mirarme así, joder!” le dice a David. “Yo he hecho eso”. Por la cara que pone David parece decirle que está diciendo algo que no es. “¿Qué es lo que tengo que hacer durante las próximas dos semanas para salir

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en los créditos del disco?” Pregunta Rob.
Rob pregunta, pero no hay respuesta, y después de que el momento pase, (Escapology se dará a conocer con el habitual album de Robbie Williams con los créditos “Producido por Guy Chambers y Steve Power”).
Rob toma a sorbos su expreso. “Echo de menos a Jonny” dice murmurando mientras asiente. Él y Jonathan Wilkes se conocen desde que Rob tenía ocho años y Jonny tres, de siempre han sido los mejores amigos; incluso en los buenos y malos momentos del pasado Jonny ha estado a su lado. Pero Rob vive en Los Angeles y la carrera de Jonny está en Bretaña. La oportunidad para convertirse en estrella del pop le llegó a Jonny cuando sacó el single “Just Another Day”, pero nunca fue sacado al mercado. Ahora las cosas están cobrando impulso, ha pasado la mayor parte del año recorriendo Gran Bretaña con la obra teatral Godspell y se prepara para aparecer como protagonista en Rocky Horror Picture Show.
Los cambios de Rob son otros. La compañía discográfica avanza en las negociaciones, pero cada fecha provisional para concluirlas sigue pasando. Rob ahora explica a David Enthoven que se niega a firmar con EMI en América porque no le hicieron un buen trabajo en el pasado. Una vez más se suceden las miradas. Nadie le contradice, pero el silencio que se crea capta la opinión de que volver a firmar con EMI sería una posición muy incómoda.
“Es mi contrato” dice muy seguro.
Todos guardan silencio.
“No se hable más, tú mandas” le dice a David.
Su habitación es la sala más grande de la casa, en el centro hay una gran cama de matrimonio, desde donde, cuando su pantalla de proyección retráctil se esconde, puedes divisar en el balcón los valles y montañas desde lejos. Ha estado intentando dormir allí, porque le gusta dormir en esa habitación, pero cuando se mete en la cama solo, empiezan sus quebraderos de cabeza. Demasiados. Exceso de visión periférica. Se preocupa porque la habitación se le hace demasiado grande. Él creció en una habitación pequeña, solía dormir pegado a la pared y esa otra pared pegada a otra. Más y más a menudo, como lo hace esta noche, da vueltas y vueltas hasta el amanecer y se queda en una de las habitaciones más pequeñas, solo entonces puede coger el sueño.
Hoy pasea por el estudio, en una reunión se juntan las cinco compañías de discos mundiales más importantes. En ese momento, Rob se encuentra en una posición inusual para un artista con tanto éxito. Es libre en este momento y todo el mundo quiere contratarlo. La mayoría de los artistas con éxito renegocian periódicamente y amplían sus contratos,

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la libertad de comercio para el futuro inmediato por una mayor recompensa.
Él no ha hecho eso. Ha terminado su primer contrato con EMI y está pagándose su nuevo álbum mientras que tanto él como sus managers negocian el mejor nuevo contrato. A EMI le gustaría volver a firmar con él, pero todas las otras grandes compañías también están interesadas.
Estas otras compañías la mayoría tienen sede en América, uno de los pocos países en los que no ha tenido mucho éxito y que, como consecuencia de ello, no todos los ejecutivos le han puesto automáticamente al corriente. Lo que resulta irónico y divertido. En algunas otras industrias musicales alguien estaría compitiendo agresivamente por ofrecer una suma de ocho cifras sin saber apenas nada con respecto a sus propuestas de inversión, pero el contrato sigue siendo un negocio extraño, una anacrónica mezcla de pasión, talento y capacidad con otra mezcla de asombrosa ignorancia, ineficiencia, faroles y tonterías. Por lo tanto, durante la sesión de hoy, que hasta el momento Rob había pensado que iba bien, menciona que intento entrar en el mercado americano, grabando una nueva versión de Angels.
“¿Qué quieres decir con eso?” pregunta uno de los más importantes en la industria de compañías americanas.
Es su canción más famosa, no hay duda, y la que estableció su carrera en solitario. Resulta mucho peor para ellos no saber con total indiferencia que no la reconocen. Le están vendiendo sus grandes planes, pero aún así no parecen saber lo que hace, lo que ha hecho o quien es. ¿Cómo pueden valorarlo si no saben nada? En concreto, ¿Cómo pueden proponerle un éxito americano sin tener una opinión de la que es su canción más vendida, “Angels”, tuviera el éxito en America que ya tuvo en otros sitios? Le conocen por un solo momento de su pasado – por el video “Rock DJ”, en el que hace un streptease se queda desnudo y continúa despellejándose, sacándose carne y músculos, en un desesperado intento de atraer a una atractiva DJ. Solo conocen eso. “Muy catártico, arrancarse la piel” dicen. “No” les corrige. “Yo solo pretendía enfermar a la gente”.
Les toca algunas piezas de canciones de su nuevo album. Cuando hace esto, ocurre lo mismo que en reuniones anteriores. Aún más aquí, que la gente tiende a encontrarle la estilística diversidad a la música y su confuso tono lírico ¿parece que vaya en serio? – Desconcertante. Todavía se acuerda riéndose de un comentario de alguien de las otras compañías, de un jefe que dijo: “no quiero cargar con los caprichos de Robbie Williams”. La reacción que le vino de pronto a Robbie Williams fue: “Pues estás pagando mucho dinero por alguien que principalmente tiene caprichos, en este caso”
Les encanta el posible primer single, “Feel” con su clásico, sincero, dulce melodrama, que haya vivido alguien antes, pero después parece gustarles menos lo que sigue. Llegado a este punto Rob les dice, como ya dijo de otros, que este es su mejor album y que si no escuchan tres canciones que les gusten

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lo suficiente, no firmarán con él.
Como siempre, después de haber dicho esto, les encantan las dos siguientes canciones que escuchan.
Estas reuniones tienen sus momentos de ocio surrealista. La semana pasada Sony envió su jet para recogerlo y llevarlo a Nueva York para que se reuniera con Tommy Mottola, ex marido de Mariah Carey, y que fue objeto de la ira de Michael Jackson. Jackson le denunció por racista y su imagen apareció en la parte superior de un autobús de Manhattan en la cual Mottola aparecía con unos cuernos de diablo.
En esta reunión con Rob, Mottola estaba a punto de escuchar las nuevas canciones cuando de repente las rechazó, hizo algo que no sentó nada bien a Rob, entonces dijo: “Bueno antes de que vayamos más allá….” Y las rechazó.
“Llevaba cuernos rojos y guantes blancos” describe Rob. Por ahora, Rob está feliz de verles a todos y mientras sus managers avivan la guerra de ofertas dice “me siento complacido, de que todos tenga ese increíble ego y quieran superarse unos a otros”.
Por regla general – y con la actitud que más le convenga a él – Rob siente desprecio absoluto por el snobismo del rock. Pasó por eso a mediados de los noventa se drogaba hasta altas horas de la noche con los cánones más snobs del rock. “Nos sentábamos medio moribundos en Pet Sounds, y allí todo parecía más importante que los que entienden tanto sobre el album, éramos los que más canciones hacían tipo Feel”. Me contó lo que pasó cuando intentó acercarse a Nick Drake. “Pensé que era un puto depresivo” dice “Nunca tuve una buena opinión – lo escuché una vez – pero, ya sabes, me deprime bastante, ¿sabes lo que quiero decir?” Me contó como se sentó a regañadientes para una entrevista con el NME a principios de iniciar su carrera en solitario y casi lo primero que soltó fue: “Así que, Glastonbury…” – cuando justo antes de su salida de Take That, desfiló por todo el festival desnudo de cintura para arriba y con un diente pintado de negro, y hasta apareció brevemente en el escenario con Oasis – “…así fue cuando se convirtió en uno de nosotros”, y estaba tan enfadado que soltó: “Pensé, que nunca me iba a convertir en uno de vosotros…” Acerca de por qué “escuchaba más a Dr. Hook que a The Who, ¿sabes a lo que me refiero? Solo me hacia una pila de incestuosas pajas” (No por The Who, a quienes les tiene un apropiado y razonable respeto, sino por las reglas del pop juvenil, con su sabor absurdo de tensiones, pruebas y estructuras).
Él siempre ha disfrutado jugando con la seriedad y lo artístico de lo que hace. Por eso, cuando su material parece, ridículo como capricho de la música americana de algún pez gordo, prefiere describirlo antes que discutirlo, aunque no cree que su música sea esencialmente caprichosa en absoluto. Ciertamente, no en forma clara, abarca formas, aunque puede haber momentos caprichosos, es más sincero y decidido a expresar y contar experiencias de su vida que la mayoría de la gente que hacen discos de pop. Pero cuando las luces se encienden y todos se dedican a calumniar bajo

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una sombrilla hablando seriamente de arte, él siempre disfruta tomando su lugar, con orgullo, escondido bajo el parasol hablando de la sombra del entretenimiento.

Añadido a que siempre ha existido la severa relación de amor-odio que ha tenido con sus propias creaciones. (Aunque, por regla general, él no aprecia a otra gente que comparten sus dudas. Si alguien comete el error de imaginar que, porque se critica así mismo tan decidido y severamente, se cree que por eso se puede tomar la misma libertad, están muy equivocados, y les puede sorprender la furia que eso les causaría).
Y, sin embargo….aunque la mayoría de los triunfos de Robbie Williams han venido haciendo lo que la gente guay cree que no se podría hacer, una lejana y gran parte de él desprecia más a la mayoría de los que añorarían formar parte de esto, cuando lo has conquistado casi todo, a veces es difícil no desearlo. No es cuestión de que sacrifique nada de lo que tiene, ni su público, ni su éxito, para que lo acepten. Pero hoy día se siente muy orgulloso de los discos que ha hecho de una manera sin conflictos; lo suficiente orgulloso como para preguntarse, solo de vez en cuando, si no hubiera alcanzado todo lo que tiene ahora.
“Solía ir a casa de la gente y ver que tenían una fantástica colección de discos” me dice esta tarde, “y yo nunca los pude tener. Eso me molestaba. Me hubiera gustado tenerlo”.
Se pregunta si su nuevo album podría alcanzar el número uno.
Steve Power está terminando la mezcla de una balada, “Sexed Up”, que se ha rescatado de una aparición inadvertida en una demo como una b-side hace varios años.
“¿Se puede acreditar algo que no hayas echo hasta ahora?” le pregunta Rob a Steve. “Voy a crear un instrumental que no tiene. Una melodía. Quiero aparecer en los créditos de cada single por tocar algo que no hay. La variación. El pony de birria. Quiero tocar el (effexor) también”.
Effexor es el antidepresivo que está tomando.
En el otro estudio toca canciones de Richard Flacks. Pone a Ian Brown, “If Dolphins Were Monkeys”. “Esa es del nuevo disco debería sonar como…” dice, “como esta, y Soft Cell”.
“Yo quise hacer una canción electrónica hace años” dice Guy
“Un disco electrónico” corrige Rob insistentemente.
“Y después podrías tener robots tuyos por todo el mundo” sugiere Guy.
“¿Has escuchado el último disco de Rufus Wainwright?” le pregunta Rob a Guy. “Es realmente bueno. Tres canciones me hicieron llorar ayer”.
Pausa.
Cuando dos caminos llevan hasta un sincero comentario, y uno de esos caminos lleva hacia la broma más grosera y despreciable en tono familiar, ese es el camino que Rob normalmente suele tomar. “Se titula “Robbie Williams Es Un Coñazo” explica.

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Existen pocas palabras más sucias en la industria del entretenimiento que no sean entretenimiento. Este es uno de los dilemas que lo confunden. En la era moderna, para transmitir la veracidad de sus intenciones por lo general, se considera obligatoria la señal de su indiferencia ante la reacción del público.
Es tan gracioso como persuasivo, y no cabe duda alguna, de que lo es. La industria de la música, por ejemplo, gasta millones de libras cada año en la impresión de carteles y anuncios de chicos melancólicos que pretenden dar una imagen que sugiera lo poco que les interesa que los fotografíen (a ser posible, quizás incluso se les puede ignorar), mientras que ellos y todos los implicados saben que se fotografían así porque gastan fortunas en enseñar públicamente sus fotos pese a persuadir a un público de que hay seriedad, artistas melancólicos que nunca a sabiendas de que cooperan en la vergüenza de venderse ellos mismos, aceptan la oferta de mostrarse a sí mismos como un entretenimiento. Esto nos lleva a que en principio ilógicamente se acordó: que sirvieran como entretenimiento para admitir una falta de profundidad. Los entretenedores de comercio en general, son brillantes, tópicos poco superficiales, artistas a tratar en profundidad, sinceros, pero de verdades individuales.
Robbie Wiliams encaja no muy bien en dicho mundillo. No le avergüenza entretener. (Aunque, irónicamente, no está muy por la labor de ser fotografiado). Confusamente, él claramente reflexiona mucho personalmente y sufre, se angustia en todos los sentidos de la música que hace, pero todavía no se ha avergonzado de coger todo mezclarlo, ofrecerlo y entretener con eso. Una de las razones que a mucha gente le molesta es que rompa con la mayoría de las estéticas normas que la gente suele tener en diferenciar lo que importa y lo que no. Él rompe con las reglas de sinceridad, y rompe con las reglas de insinceridad también.
Ha sido informado de que David Beckham le quiere llamar. “No me llama porque está asustado y yo no lo llamo porque estoy asustado”, explica Rob. Cree que se dan respeto uno a otro. “Creo que es un tío genial. Muy bueno. Le admiro mucho. Me llamaría la atención ser como David Beckham. Parece perfecto”. Una vez coincidieron en Top Of The Pops, pero solo se saludaron. Desde entonces se ha puesto en contacto con David Bekcham, le admira y una vez le preguntó a Rob por los vaqueros que le vio puestos en una foto, y este se los envió, pero no hay contacto directo.
Por lo tanto, ¿lo vas a llamar?
Rob se ve emocionado. “No”.
¿Cómo recibiste este mensaje?
“Es muy de espectáculo, cariño. Fue a través de Patsy Kensit”
En aquella época Beckham se cortó el pelo como Rob al estilo Mohicano, así que le sugiero que quizás le llame para preguntarle por su corte de pelo. Eso dice Rob, en verdad, tienen una competencia de pelo, una vez vio que Beckham

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se lo dejó crecer, él también lo hizo, mientras le crecía pensaba, “voy a dejarlo crecer a toda leche antes de que lo haga él”

Pero entonces, Rob decidió que se parecería al futbolista y se lo cortó. “Pero”, es franco, “tengo gente a la que pago que me lo pueden cortar como David Beckham”.
Menciona a Courtney Love y habla de cuando cortó con ella en Londres. Recuerda que a ella se le pasaba por la cabeza acostarse con él, excepto cuando declaró que tenía problemas con el pop. A lo que él contestó con otro cumplido: “Tengo problemas con las feas”.
Me pide una cosa. “¿Puedes hacerme la siguiente pregunta?: ¿te acostaste con Courtney Love?” me pide. “Y así podré contestar, “Joder soy un tío guapo”.
Rob y yo estamos hablando en el estudio cuando llega Guy.
“Cállate” dice Rob. “Es mi entrevista”.
Está bromeando. Guy se va de todas formas, pero luego dice Rob: “Ven y siéntate, tontorrón”.
“¿Estás seguro?” le pregunta.
“Sí” dice Rob.
Esta es la tercera conversación que empieza con mal modo. Rob dice que escuchó su primer disco Life Thru A Lens en casa anoche porque ni Rachel ni Max Beesley, que vive con él, lo habían escuchado nunca. Rob dice que se sorprendió de lo mucho que lo disfrutó. Guy está de acuerdo pero insiste en que han mejorado. “No éramos ni de lejos lo buenos que somos ahora” dice Guy, “especialmente tú. Vocalmente”. Rob, quien siempre se siente capaz de llevar a cabo una gran lista de cumplidos de todo lo mejor que escucha para criticar por lo bajini, declara que Guy le está insultando sin piedad. Guy insiste en que lo quiso decir como una alabanza. Rob dice que la frase “especialmente tú” era ofendiéndole y hace pasar para atrás la cinta en la que se ha grabado esta conversación a Guy para demostrarle lo que realmente dijo.
“Sé que piensas que soy realmente crítico” dice Guy.
“No, creo que tú tienes una….” Empieza Rob.
“¿una mala manera de hacer un cumplido?” le pregunta Guy.
“No” dice Rob. “Creo que puedes tomártelo a mal, por tu falta de sensibilidad con respecto a como dices las cosas”.
“De acuerdo” dice Guy. “OK. Ya basta”
Le pregunto acerca de cómo ha cambiado la relación. Rob dice que los dos solían divertirse (Guy en la medida justa) pero que desde que él está sobrio y Guy es un hombre casado “Hay una diferencia en la dinámica entre nosotros ahora” dice Rob, “porque él ha sentado la cabeza y yo todavía no”.

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“Y, obviamente, no veo al Rob de antes” dice Guy. “hemos pasado un buen año, pero algo extraño, ¿no te parece?”
“Mmm...” dice Rob.
“Ha sido de altibajos este año” dice Guy.
¿Pasáis mucho tiempo juntos fuera del trabajo?
“Él vive en Inglaterra, yo vivo en LA, así que no” dice Rob. “a él le gusta ir de restaurantes y a mi no”.
“Eso es cierto” dice Guy.
“Saldrías a un restaurante cada noche, ¿no?” pregunta Rob incapaz de mantener un tono mistificado de voz.
“Iría a un restaurante cada noche” contesta Guy. “Esa es tu puñetera idea, ¿verdad?”
“No es una puñetera idea” dice Rob, “es algo muy….maduro. Es algo que probablemente llegaré a hacer en algún momento bonito de mi vida, pero por el momento iré y me tomaré un cuádruple expreso en la cafetería Bean y luego pegaré botes contra el techo”.
¿Por qué no te gusta ir a restaurantes?
“Solo en caso de que estuviera con alguien con quien no quisiera hablar” dice Rob.
“Tal vez yo” dice Guy.
Hablan acerca de lo bonito que es no tener presiones para escribir canciones durante un tiempo, y con entusiasmo discuten sus planes de futuro para grabar discos de Robbie Williams con canciones de otros artistas.
¿Qué tenéis los dos en común?
“No mucho” dice Guy.
“Nada en realidad” dice Rob y Guy se ríe.
“A los dos nos gusta la música” dice Guy. “Eso es todo ¿no?”
“Sí”
“Creo que el terreno en común deja de existir”
¿Os caéis bien el uno al otro?
“Sí” dice Rob casi con indignación.
“Sí” dice Guy. “Claro que si. Si no, no estaríamos sentados aquí ahora mismo si no nos cayéramos bien, no después de todo este tiempo. Él no necesita sentirse mal y yo tampoco”.
“Quiero a Guy” dice Rob silenciosamente.
“Quiero a Rob” dice Guy.
“Mi padre dijo, mientras estuvo aquí: “nunca le dejé ganar nada cuando crecía – nunca” dice Rob. Está claro que su padre lo sugería. Eso de no permitirle ganar lo hacia por su bien, Rob aprendió que los logros y resultados tenían que ser trabajados y ganados. Quizás eso le sirvió para convertirse en lo que es.

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Pero eso no es lo que Rob aprendió. No del todo cuando pensaba acerca de lo que su padre le decía.
“Sabes, supongo que me sirvió para bien” dice. “Pero deseaba haber tenido unos juegos cuando era niño. Un juego de billar, me entiendes. Un juego de tenis de mesa”.
Esta noche Rob decide salir a cenar. En Koi, uno de los restaurantes de moda en la ciudad, Rob se sienta con Pompey y Max. Parece estar contento. Cuando llego, insiste en pedirme una copa de vino tinto y un cóctel, lo cual parece un poco fuerte. He estado investigando como un policía, basándome en lo que me haría sentir cómodo y lo que sería correcto para él, sería evitar beber en su compañía, excepto cuando se encuentre por casualidad en el bar de mi hotel. Incluso me pareció un poco torpe. Pero él más o menos pide estas bebidas para mí. Después de un rato, Guy y Steve Power se acercan, y resulta muy amistoso. Mientras Rob va al baño, Steve comenta como todos están tan unidos de nuevo. “Es como cuando hicimos el primer album” dice.
Rob se quiere ir pronto. Hay unos paparazzi fuera, por lo que sale por la puerta trasera para evitarlos. Una de las no mencionadas verdades acerca de las vidas de los famosos es que si pasas media vida en un jet privado y hoteles pijos con jacuzzis, pasas la otra media en cocinas o ascensores para el servicio o callejones, esperando entre cubos de basura mientras alguien busca tu coche.
Su noche no ha terminado. Se dirige al bar Whiskey en el hotel Sunset Marquis, donde me alojo. Permanece alejado. Matt Sorum, el batería de Guns N´Roses, lo saluda al pasar. Mickey Rourke se encuentra en el bar. Rob se encuentra a gusto cuando empieza a sonar Stuck In A Moment de U2. “Quiero ser como Bono” murmura, “cuando madure”.
Toma nota de las idas y venidas de lo que él diagnostica como desaparición de ir al baño a tomar cocaína. “¿Sabes cuando me puse la primera raya?” dice. “Dos minutos antes de salir al escenario en el primer concierto de la gira arena de Take That”.
Estaban en Manchester. Le pidió a alguien que le consiguiera algo. “Había tomado speed y tomé unos Es”. La primera vez que probó las drogas tenía 14 años. “Alguien estaba fumando speed” recuerda. “Era una gran promesa del atletismo, el chico, también. Era un puto as. Pero jodió su vida muy rápidamente”. Rob estaba enganchado en el speed. Tropezó en el examen de Educación Religiosa y no se sacó el GCSE. Por aquel entonces estaba listo para salir al arenas y reconoció que estaba preparado para tomar cocaína. “Me imaginaba que sería más o menos como el speed” dice, “Pensé que me daría un subidón para hacer el concierto”.
Esa noche se equivocó.
“Se abrieron las cortinas y había como nueve mil personas tras los Página 45:
focos” recuerda. “Sentí que me salía. Estaba a tres pasos detrás de todos para la primera actuación”.

He pasado varias semanas en Los Angeles. He estado trabajando en otras historias durante algún tiempo, pero entre medias he visto a Rob a menudo. Siempre que tenía tiempo iba al estudio. Ahora y de nuevo nos reunimos en su casa para charlar y jugar a las cartas o al tenis. A veces, por la noche ya tarde, me iba a dormir al hotel cuando me llamaba por teléfono, cerca del Whiskey bar donde iba con Pompey a pasar el rato, me vestía y me iba con ellos. Los dos sabemos que he reunido bastante material para escribir un articulo acerca de su nuevo disco (eventualmente lo haré, para la revista Saturday Telegraph), pero todavía llevo mi bloc de notas y mi grabadora cada vez que nos vemos, y las uso cuando me parece apropiado. Tampoco creo que tenga que haber una razón para eso, o preguntas; si hay algo interesante para anotar, es algo natural que lo anote. No es un impedimento en nuestra amistad, pero si forma parte de esto, y por ahora tampoco creo que tengamos que pensar mucho en ello.
Esta tarde, Rob pasea por el estudio y le pregunta a Guy si se imagina escribir una canción. En verdad, Guy no se lo imagina, pero sabe que no es la respuesta adecuada, así que va y se sienta en el piano, todavía pensando que sus dedos no tienen inspiración. Apenas media hora más tarde, escriben una canción llamada “Blasphemy” y Guy dicta el escrito de letras para el estudio.
“No, no es el pagano que hay en mí
Lo que ocurre es que me han sangrado últimamente
Internamente
Me lleva a mí
Pero te muerdes la lengua, tus tórridas armas….”
“Muchas de las grandes palabras se encuentran en esta canción” dice Guy. “Es una canción madura, no una canción pop”.
“podría aprender una lección útil
¿Qué es tan grande acerca de la gran depresión?
¿Fue una explosión para ti?
Porque es una blasfemia”
“Se trata de hacer un montón de amigos y darse cuenta de que todos son un coñazo” dice Rob.
“Me gustaría estar aquí”

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Bueno desearía que no estuvieras
Es mejor quemar tu don de ira
Si no has dicho nada entonces no has aprendido nada
Pensé que no estaba, pero realmente me hizo daño
Nuestras sordas y mudas cenas
Hay salsa en el barro….
La graban dos veces, y eso es todo.
“Sí tío” dice Guy. Él y Rob se abrazan.
“Te quiero, hijo de ;-D” dice Rob.
Se les escucha en la sala de control y todos se entusiasman.
“Reconozco que realmente nos hemos concentrado….” Dice Rob.
“…en la parte musical” dice Guy
“No” dice Rob. “Deberíamos de hacer un album con esas canciones de los shows. Canciones de los no existentes shows. Algo que no tuviera que promocionarse”.
Escuchan “Blasphemy” una vez más.
“Es el arranque de un espectáculo ¿no?” dice Rob, encantado, mientras pasea por el pasillo, lejos de esa última canción él y Guy Chambers jamás volverían a componer.
Me reuní con Guy para desayunar en la piscina del hotel Beverlly Hills, donde se aloja, le hice unas preguntas. Su perspectiva de este año hasta la fecha deja mucho que desear, como la de Rob, los dos pasaban por una difícil etapa, tuvieron que adaptarse, pero se pusieron de nuevo en marcha. Hablamos acerca de los altibajos de componer juntos, y Guy dice todas las cosas que un hombre sabio diría. “Si alguien viene con una gran canción para Rob, es para el beneficio del album” dice. “No soy idiota. Si escribe un éxito con otra persona que va a vender el album, eso ayuda a nuestras canciones”.
Le pregunto acerca de los problemas que tuvieron a principios de año y en principio Guy parece sorprendido de que yo esté enterado. Menciona cuando Rob le dijo que no iban a trabajar juntos nunca más, Rob tardó dos horas en reunirse porque estaba viendo los Oscars en televisión. “Algo muy mal hecho por su parte, en verdad” dice Guy. “Nunca ha tenido tan mala educación. Siempre ha sido puntual y respetuoso”. Describe como ha llegado Rob a ese punto. “La mayoría dicen: ya no quiero trabajar más contigo, lo que quiero es formar un grupo. Yo quise acabar con Robbie Williams, me enfermaba, enfermaba mi persona. Pero al mismo tiempo él quería hacer conciertos en estadios al año siguiente. Una gira de despedida. Hacer pasta, creo que fue la expresión que él utilizó”.
¿Y que pensabas de lo que decía?
“Pensé, se ha vuelto loco. Creo que era lo que quería que pensara”.
Pero ¿Cuál fue tu reacción?

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“Yo le animé. Quería ser el Señor Positivo, así que le dije muy bien. Formaremos un grupo. Lo haremos. Aprenderás mucho” Pausa. “Fue lo que hizo”.
Pero por dentro ¿Qué pensabas?
“Eso fue muy triste que saliera al escenario. Pensé que era triste la manera en la que me trataba era bastante agresiva y dolorosa. Pero él se estaba divirtiendo. Y yo nunca olvidé que era uno de los más famosos. Yo no soy famoso. Puedo sentarme en cualquier sitio y tomar una taza de té como una persona normal. Y él no. Eso es lo que puede hacerte la fama. El problema con el daño que hizo es decir que quería estar en una banda con compañeros. Pero no sentía que fueran compañeros. Pensé que resultaba un poco triste porque creo que tiene algunos buenos amigos en el grupo, y hemos pasado un infierno como grupo, pero le han sido muy fieles”.
Dice que, después de todo, hacer este album ha sido diferente. “Definitivamente él ha participado más, ha estado más interesado en el proceso” dice Guy. “Antes, no hubiera participado en toda la instrumentación de una canción, solo hubiera cantado y se hubiera marchado. Literalmente. Estuvo en el estudio durante una hora. Tampoco participó en las mezclas”. Guy se queda corto en decir más cosas, capto lo que Guy dice del nuevo y más involucrado Rob es como una bendición, y Guy siente que ha tenido que hacer compromisos que no quería hacer, pero todavía habla con gran entusiasmo sobre su futuro juntos.
Antes de llevar a Guy al estudio, menciono la tensión que hubo el tiempo que yo estuve con ellos parecía haber sido provocada por Rob la sensación de que Guy no era lo suficientemente alentador.
“Mmm...” dice Guy y se ríe. “Sí. Te entiendo. Debe ser un poco aburrido mirarme a la cara mientras canta. Creo que se debe en parte a vivir aquí. Todo el mundo es tan positivo y todo es grande aquí ¿verdad? Yo trato de pensar en lo que estoy haciendo, en lugar de decir “Todo es genial”. No soy ese tipo de personas de “Todo es genial” de todos modos. Soy bastante crítico. Pero eso es lo que hace que nuestra relación marche bien, creo. A veces puede ser hiriente para él porque no soy tan efusivo como a él le gustaría… Pero cada relación tiene sus momentos difíciles. Sabes, intento trabajar en esto, lo hago de esta manera”.
Más adelante, durante la semana, Rob me llama y me dice que se ha dado cuenta de que se está preocupando cada vez más por el empeoramiento de la situación en Irak, y en su totalidad son razones equivocadas. “Siempre” dice, “antes de que salga un album espero que el mundo no termine antes de que ese album salga”. Es lo mismo que le dijo a su terapeuta el otro día cuando le preguntó si le asustaba la muerte. Le dijo que no, pero que quería hacer dos cosas antes de morir. Enamorarse. Y publicar su nuevo album.

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Hay algunos nuevos obstáculos antes de que el album, que ahora se llama Escapology, pueda ser publicado. Por un lado, Rob todavía no tiene un contrato discográfico. Algunas mañanas veo a sus abogados por el patio de mi hotel, portando documentos, pero todavía no hay nada resuelto. Sus managers están al tanto de eso, en caso necesario, publicarán el disco ellos mismos y no solo llevarían el capital para financiar la empresa sino que tendrían a todo el personal de una compañía discográfica fantasma de la cual esperan no tener que echar mano.
Mientras tanto, un domingo, el cisma entre Guy y Rob se abre de par en par. Esa mañana Josie está hablando sobre algo más con Guy, ella pasó para preguntarle acerca de sus planes para la jornada. Se sorprende al escucharle decir que va a entrar en el estudio, pero no a trabajar en el album de Rob. Está planeando componer una canción con Natalie Imbruglia y trabajar en demos para el grupo que la chica rockera y él han formado juntos. The Licks.
Ella sabe que esto sería un problema. El domingo podría ser el día de descanso, pero falta menos de una semana para poner fin a la agitada lucha de terminar el album de Rob. Lo que es más, hacía solo unos días que había soportado despotricar durante 20 minutos al manager de Guy, su hermano Dylan, acerca de cómo Guy estaba sobrecargado de trabajo y sometido a demasiada presión. Rob envió a Guy a casa el viernes de antes porque parecía muy cansado. Resultaba poco apropiado que se dedicara a hacer trabajos extras para otros proyectos. Y sí o no Guy había decidido que no estaba ya bajo tanta presión, estaría también usando a Richard Flack, con quien había estado trabajando largas horas en el album de Rob y seguía yendo largas horas. Lo que es más importante, ella sabía que Rob pensaba lo poco profesional y grosero que resultaba para Guy desviar la atención del album, especialmente incluso hablándole a Rob sobre ello y pidiéndole su bendición.
Ella le dijo a Guy que tendría que llamar a Rob y decirle lo que estaba haciendo. Él le dijo que no quería y se lo pidió a ella.
Rob se quedó tan asombrado como se esperaba. Había escuchado rumores sobre The Licks porque se enteró de que ensayaban en el mismo edificio que su grupo en Londres un mes más tarde; estaba furioso sabiendo que Guy era el director musical del grupo de Robbie Williams, mientras saltaba intermitentemente probando en proyectos paralelos.
A sabiendas de que Natalie Imbruglia debía estar allí a las cuatro de la tarde, Rob decidió atormentar a Guy. Se presentó en el estudio cerca de las cuatro y cuarto y haciéndose el tonto, saludó a Dylan y le dijo a Guy que había muchas cosas que hacer hoy; cambiar las letras de Hot Funge, grabar una canción que había escrito anoche, trabajar en esto, mejorar aquello….
Mientras veía como le cambiaba la cara a Guy. Rob salió del estudio y se metió en la cocina y después de un rato Guy le siguió.
“Muy bien, tío” le dijo Rob despreocupadamente. “¿Qué vas a hacer hoy?” Haciendo que sonara como si quisiera decir, ¿Qué canción vas a sacar de mi album?
“No voy a trabajar en el album” fueron las palabras que Rob escuchó como respuesta.

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Cuando Rob le preguntó en qué estaba trabajando, Guy trató de decirlo pero no pudo pronunciar el nombre de Natalie Imbruglia durante un buen tiempo.
Rob cambió inmediatamente su conducta. “Bien” dijo, y citó a Guy y a Dylan arriba para una charla. Les habló bajo su punto de vista: que este era el más importante de sus álbumes, que había estado más centrado y atento de lo que nunca había estado, que faltaban siete días. Entonces, ¿Por qué Guy no le habló de esto? Guy dijo algo sobre el hecho de haberle enviado un mensaje, y preguntar si Rob sabía todo esto cuando entró en el estudio.
“Si” le dijo Rob.
“Entonces ¿a qué viene esto?”
En este momento aparece Natalie Imbruglia por las escaleras, ve lo que está pasando, siente la tensión, y se da media vuelta para marcharse.
Después de que, Rob lamenta un poco de todo esto, aunque solo sea porque sobrepasa la marca y tiene que pedir disculpas, le suelta a Dylan un “cuanto más te escucho más gilipollas me pareces” de esta manera. Sin embargo, llegan a una incómoda tregua.
Al día siguiente Rob se toma el día libre, pero después de que terminen el album. La noche de antes Guy se marcha a casa, Rob tiene una charla con él en el estudio. Quiere cuadrarlo todo, eso explica una vez más el por qué estaba tan enfadado, aunque Guy no pide disculpas y sabe que realmente Guy no lo va a hacer. Rob también menciona el ensayo con The Licks en el mismo edificio y Guy niega saber nada acerca de eso. (Eso cree Rob).
Guy también le dice que le ha resultado de lo más difícil trabajar con él en este album; Rob responde lo considera realmente terrible, porque todo el mundo, sin excepción, les resultó muy fácil trabajar con él. Le dice a Guy que esto lo pone paranoico porque quizás Guy sea el único que le dice la verdad, pero no quiere decir eso. Cree que Guy está hablando tonterías, y que Guy no lo hace por conveniencia ni por que se le exija participar en sus discos, sino que a Guy le molesta el hecho de que Rob tenga todo tipo de opiniones y que no necesitaba hacerle frente antes.
Hablan de planes para el futuro. A Rob le da la impresión de que a Guy le gustaría recoger los frutos de la promoción que haga, y no decide hasta Navidad como quiere que se desarrolle el próximo año. Rob dice que no puede esperar hasta entonces y lo deja en manos de la suerte. Guy estará en casa con sus hijos y o formará su compañía, o saldrá y MD el grupo de Rob está antes como siempre. Le dice a Guy lo raro que sería si no estuviera allí para Knebworth.
Y en su corazón todavía imagina que Guy estará allí.

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Antes de regresar a Londres, Rob vuela a Calgary en Canadá para filmar el video de Feel el que ha sido confirmado como el primer single de Escapology. Los pasajes operativos se han abandonado, y Ms Dynamite y la contribución se omite también – aunque ella ha compuesto y grabado un rap que a todos les encanta, está decidido lo que es más conveniente para el gran regreso del single de Robbie Williams que Robbie Williams lo haga solo. El single se publicará en tan solo unas semanas, pero todavía no ha firmado el contrato, por lo que Rob está ahora al pie de 700.000 libras para él solo. Desempeña un creído pero taciturno peón que se ha involucrado con sus peones femeninos. Su idea de repliegue de la mayoría de sus videos, sea cual sea la historia o el escenario, es que debe terminar besando a alguien, preferiblemente alguien con quien pudiera fantasear en la vida real. No tenía ni idea de quien escogería para el casting como su pareja en este video hasta que salió a cenar con Daryl Hannah en Los Angeles e inspirado por el momento le pidió que lo hiciera ella.
Esto trajo sus propios problemas. Ella estaba rodando con Quentin Tarantino, Kill Hill, y planeaba pasar el fin de semana en Canadá. Los arreglos se hicieron, pero en el último minuto Quentin Tarantino, cambió de planes y se negó a dejarla salir del rodaje. Muchísimo más tarde del día anterior al rodaje del video, ella todavía no se había marchado de Los Angeles. Pronto perdió el último vuelo y quedaron para charlar en el jet privado. (Por entonces ya habían considerado en el último minuto, una sustituta canadiense para el anuncio).
Eventualmente, ella llegó a las dos de la madrugada y empezó a las siete en punto. En el set, bromeando, ella le dijo al equipo de filmación del video, sin expresarlo, que había pensado presentarse al rodaje con Robin Williams.
Rob, mientras tanto, se despierta con un enorme grano en la cara resultado de un bello infectado. Se parece al hombre elefante. Gina, su maquilladora, llama al médico, mientras el médico llega, Rob se lo ha cortado afeitándose. Hay sangre por todo el baño. “Creo que me lo he arrancado” dice, ajeno al tajo que se ha hecho. Lo cubren como mejor pueden y siguen rodando.
Mientras tanto, en Inglaterra es portada de todos los periódicos por el libro de las hermanas Appleton, Together. Rob salió con Nicole Appleton, durante un año cuando ella y su hermana Natalie formaban parte del grupo All Saints; la relación más larga que ha tenido en su vida. En el libro, ella cuenta su relación con detalles, y revela que tuvo un aborto – bajo la presión, según ella, de su compañía de discos, el manager de su grupo y algunas compañeras del grupo. Ella explica que tenían planeado

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ponerle al bebé Grace y que la canción del segundo album de Rob, Grace, era para el aún desconocido bebé. (Pero las circunstancias cambiaron, y tuvo que ajustarse la letra de la canción antes de grabarla).

Rob dice que ella lo llamó por teléfono hace mucho tiempo, para explicarle que ella estaba escribiendo el libro y que mencionaría lo del bebé. El solo le dijo que era muy valiente. Durante el jaleo en torno a la publicación del libro, habla con ella de nuevo, por primera vez, después de un año, para hacerle saber que la prensa publicaba que él estaba enfadado. “Solo le dije, mira, no estoy furioso, esto es lo que pienso y te deseo buena suerte”. No leyó el libro entero, solo las partes que publicaron la prensa británica; él reconoce esta parte como la más precisa. Le trajo muchos recuerdos que había olvidado. “Me sentía realmente triste” dice. “Estaba triste por los dos. Porque ahora podíamos tener ese bebe y tendría tres o cuatro años, y no sé donde estaría yo. Entiendo perfectamente por qué lo hizo Nic, pero realmente estaba muy triste. Me sentía triste por ella porque salió con un idiota en aquella ocasión. No era la persona más adecuada con quien salir. Me sentía triste por haber involucrado a todos. Triste por All Saints. Triste por mí. Triste por el bebé no nacido. Me hizo cuestionarme lo que eso significó, lo que Dios pensó de todo aquello, y en el lugar donde yo me encontraba, lo que tuve que aceptar y lo que tenía que haber solucionado”.
En Londres, otros hechos se publicaban haciéndole sombra a él.
Los managers de Rob, Tim y David, se habían reunido con Guy y su hermano Dylan antes de que se grabara Escapology, Guy sugirió que quería un gran aumento. Ellos le dijeron a Guy que tenían que aplazar esta discusión mientras negociaban el nuevo contrato de Rob, por esto como Guy y Steve no esperaban un gran porcentaje, se beneficiarían proporcionalmente de todas las otras mejoras en ese contrato.
Cuando Guy regresó a Londres, el album se había terminado, hubo una nueva reunión en la que reiteró sus exigencias. Al igual que antes, se le dijo que no iba a suceder. Tim recuerda que Guy le estaba hablando como si tuviera un acuerdo con Rob, cuando se trataba de la carrera discográfica de Rob, y él no pintaba tal cosa. Él era un compositor, por lo que obtendría sus beneficios, pero como compositor de Robbie Williams no como socio. Sugirieron que debería de sentirse muy gratificado, por los derechos de compositor y productor, y que iba a salir con Rob de promoción con las canciones.
En respuesta Guy puso tres condiciones. La primera, argumentando por qué tenían que seguir recompensándole, ya que él había salvado el album. Según él parece ser que Rob hizo algunas grabaciones sin él en Nueva York lo que no ocurrió, y que Guy fue a montar el rescate. La segunda es que si Come Undone salía como single no lo promocionara; porque no le gustaba. (Dijo, especificando, que odiaba las letras y que le sorprendían las mismas). La tercera es que tenía que ser recompensado con un porcentaje

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mayor dentro de lo normal como parte de la próxima grabación.Durante el debate de si había sido compensado adecuadamente o no, los managers mencionaron el gran regalo que le hizo Rob a finales del 2000, de darse el lujo de escoger la casa que él quisiera, Guy parece molesto cuando ellos sacan esto a relucir.
Un rato después de esta reunión, mientras Tim y David trataban de arreglar todo esto, no querían meter a Rob en nada de esto porque sabían que iba a causar problemas y luego no habría forma de dar marcha atrás. (Aunque Guy parecía convencido de que Tim y David deliberadamente intentaban socavar su relación con Rob, existía la pequeña evidencia de esto, o la razón por la que lo hacían). Al final del segundo día de rodaje en Calgary, después de que Tim llegara a una conversación más improductiva en Londres, se decidió que el tema no se podía esconder por más tiempo.
David y Josie fueron a ver a Rob a su habitación de hotel. Él los notó realmente nerviosos de que algo pasaba, y notó que se trataba de algo serio. “Vamos” dijo. “Me encantan los dramas”. Se sentaron en el filo de la cama, y se lo contaron. Como era de esperar, Rob estaba furioso. Por muchas razones, pero creo que en particular porque no hubo señales de que lo viera como la enfurecida avaricia cercana y eso le molestaba. Es como si, en un lado de su cerebro estuviera el placer de quienes lo rodean cada vez más enriquecido por trabajar con él, y por otra parte siempre estuviera asustado y horrorizado por tratarlo como una mercancía, como algo de lo que sacar provecho, se sentía ofendido por la forma en que la riqueza puede convertirse en otro camino para que lo traten con menos humanidad. En el momento en que detecta que alguien está más centrado en el dinero que en lo que está haciendo con él, se siente traicionado. A menudo es muy generoso, pero también muy sensible a cualquier indicio de que se estén aprovechando de él. Hubo una historia que le escuché repetir al menos media docena de veces durante muchos meses. A principios de su carrera en solitario, cogía un taxi que le llevaba siempre en el mismo recorrido 5 libras. Un día, como cada vez que salía, cogió uno que le cobraba 15 libras, lo que nunca le habían cobrado. A él le extrañó esto. “Bueno” dijo el taxista, “te lo puedes permitir”.
Todavía está enfadado por esto. Alguien que le haga sentir como aquel taxista le hizo sentir normalmente lo saca de su vida tan pronto como puede.
Y esa fue la decisión que tomó esa noche en Calgary. Le envió un mensaje vía Tim a Guy de que su relación había terminado. Pero Tim no pudo contactar con Guy durante el fin de semana, él le había dicho que cuando regresara a los ensayos con el grupo el lunes por la mañana, explicaría que ya no le iban a necesitar más.
Cuando Tim habló con él por teléfono y le explicó la situación, Guy parecía recibir las noticias tranquilamente pero después hizo algo más que Rob consideraría como imperdonable. Por el momento el contrato de Rob finalmente se había concluido semanas después de provocaciones; volvió a firmar con EMI después de todo. El contrato se firmaría y se anunciaría al día siguiente. Guy cogió el teléfono y llamó al presidente de EMI y CEO en Reino Unido, Tony Wadsworth (un hombre, y la compañía, con la que no tenía del todo una relación contractual directa).

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Para decirle que su colaboración con Rob había llegado a su fin, y que necesitaba que Tony lo supiera. ¿Qué esperaba conseguir con eso? Que EMI demandara su reintegración, o que hicieran el contrato en cierto modo dependiendo de él, o decidieran que Robbie Williams sin Guy Chambers perdía dinero. Ciertamente, la ansiosa llamada telefónica que Tim Clark recibió de camino hacia el gimnasio fue la primera de una serie de llamadas de ese tipo, ese mismo día, pero EMI se tranquilizó rápidamente y la operación se llevó a cabo como se negoció.
A principios de octubre Rob regresa a Londres. Tiene muchas semanas de promoción por delante para poner en marcha Feel y Escapology. Su primer acto público después de llegar a casa es para firmar el contrato. La conferencia de prensa se celebró en las oficinas de su gestión y le preguntaron como se sentía. Levantó los brazos en plan irónico triunfante.
“Soy más rico de lo que jamás había soñado” gritó.
Cuando emitieron esto, los periódicos inmediatamente llamaron a esto como “el contrato de los 80 millones de libras”. En verdad, es difícil poner un simple valor en efectivo a unos simples estructurados contratos discográficos, pero este acuerdo se alejaba de ser simple. Así como la comisión de nuevos álbumes de grabación para EMI, una empresa que también se había creado, llamándose In A Good Company, en la que todos sus ingresos – la publicación de una canción, conciertos, material, refrendos y cualquier otra cosa, irían a parar allí, y EMI se llevaría un 25 por ciento de dicha compañía creada por él. Aunque sería un error imaginar que en esta semana él recibirá un cheque de 80 millones de libras, la cifra ofrece un razonable sabor tanto de lo que recibe ahora como de lo que se le garantizará a largo plazo.
La ventaja de contarle a la gente dicho contrato (dejar que la gente sepa lo que estás ganando) es muy similar a la desventaja (cambiar el enfoque fuera de lo que has creado y crearás y tu situación financiera hacia la victoria). Sin embargo, es un buen contrato y se siente bien. Dos días después, se despierta cantando el tema de Abba “Thank You For The Music”, pero él lo canta así: “Y doy gracias a EMI por el dinero que me ha dado”. Después deambula por la casa cantando: “¿Te he hablado de la cantidad con la que me han pagado?” Pero también se da cuenta, en los ensayos con el grupo, que cuando empieza a cantar tiene que callar una voz que le distrae en su cabeza y que le dice: “¡Ochenta millones! ¡Ochenta millones! ¡Ochenta millones!” Se queda pensando: ¿Cómo actuaría ante 80 millones de personas? Se le ocurre algo. “Así” dice, “tendré que fingir que me han dado dos libras”.
A otro día de firmar el contrato, dice que The Sun ha publicado que salió del Groucho Club a la una de la madrugada tras la celebración, y lo que es aún peor, implicando que claramente estaba borracho. Ni siquiera estuvo allí.
“La verdad es” dice, “que me senté frente al televisor vi
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los reportajes más destacados del fútbol europeo devorando una caja de Yorkies a mi derecha. Luego me fui a la cama y estuve viendo un par de episodios de 24”.

Guy le envía a Rob una dolorosa carta manuscrita. Gran parte de ella está destinada a poner las cosas en claro acerca de algo en lo que Rob insiste que nunca hubiera publicado – fue que en la reproducción de Escapology Guy se fue de fiesta por Londres con sus amigos, había omitido las canciones Come Undone y Nan´s Song. Las dos canciones que no compuso ni escribió. Guy explica que había perdido las formas que estaba de broma, y que habían apagado el disco antes de que acabara, omitiendo Curse también, porque la fiesta estaba en pleno apogeo y la gente no quería escucharlas. (Antes de recibir la carta, Rob solo sabía que había omitido Come Undone). Según Rob, en la carta se nota que la mayoría de los problemas no los aborda, siente que le ha fallado totalmente, así que al final se pregunta si tener un cara a cara con él. “Creo que no entendería por qué hemos llegado hasta aquí y necesito decírselo a la cara” dice Rob. “Quisiera decirle, mira, no es porque te hayas saltado las ;-D canciones. Es porque creo que estás pidiendo una abusiva cantidad de dinero a tu amigo al que se suponía que querías tanto, la cual crees que mereces, y eso me lleva a ver las cosas más claras. Y el hecho de que no hayas echo Come Undone”.
Él va a casa de Guy al día siguiente de anunciar el contrato. El abogado de Guy está en la reunión, ante la insistencia de Guy y Dylan. Cuando las cosas se calientan Guy exclama: “estamos esperando tan solo una pequeña charla” recordándole que él es el único que llevó a su abogado. (El abogado eventualmente se marcha a la otra sala). Rob se muestra tranquilo exteriormente de todos modos, aunque después dice que por dentro “estaba muy enfadado y triste de ver todo lo que estaba pasando”. Cuando Guy alude al dinero de la casa, después dice que no quería entrar en eso, Rob insiste en que lo hagan. Le dice a Guy que no pensaba que lo apreciara lo suficiente. Le dice que era la primera vez que Guy había dado la cara.
Rob habla de las cosas por las que él se enfadó. Cuando le menciona que Guy rechaza Come Undone, Guy concluye. “Yo no les dije eso a Tim y a David”. Después Guy protesta, “no puedo hacer frente a la confrontación, soy un compositor” y en un momento invoca, “vamos Rob, no creerás que soy un ego maníaco ¿verdad?” Rob se ríe pero no contesta. Dylan sugiere en ese momento que terminen con la reunión pero Rob no está de acuerdo. “Esta es la última reunión que vas a tener conmigo” dice Rob, “así que vamos a poner todas las cosas sobre la mesa”.
Después Guy le envía un email diciendo que quiere devolverle el dinero de la casa. Deciden enviarlo a las causas caritativas de Rob.
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Re: Feel - Biografia Oficial Traducida

Notapor moiLolita30 » 08 Dic 2009 17:34

ROBBIE WILLIAMS – FEEL

PART ONE (PRIMERA PARTE)

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Cualquier persona sujeta a la locura y la distorsión trae la fama, es menos probable anhelar a alguien para escribir una controlada y saneada cuenta de su vida que pudieras imaginar. ¿Por qué molestarse, si el resultado está destinado desde el principio a ser solo una más de sus vueltas de realidad, otro espejo de la casa de la risa, incluso cuando se trata de un plano más construido para ellos? Para la mayoría, el recurso de ser tergiversado benevolente palidece rápidamente, ya que no ofrece un verdadero antídoto para el sentimentalismo de tonterías, verdades a medias, descuido, mentiras y malos entendidos que los rodea. A menudo, después de un tiempo, echan de menos el silencio, o alguna verdad.
Ni siquiera necesariamente es lo que quieren, o esperan, la mayoría de la gente comprende su vida y sus extrañas situaciones, es quizás solo que sería bueno que hubiera algo fiable y honesto de lo que nadie verdaderamente le importara precisar una opinión. Creo que la gente que es famosa a menudo examinan también, simplemente quieren ver algo de verdad acerca de ellos mismos simplemente por sí mismos de manera que por una vez, cuando se vean o se escuchen reflejados en su propia dirección, puedan reconocer al menos algo de lo que ven o escuchan. En este sentido, el ser famoso es tal vez como ser un cañón que con un poco de eco: cada vez que gritas, el eco que escuchas no es la misma voz pero con otras palabras, sino las mismas palabras pero con diferente voz. A veces sería bueno solo escuchar algo que te reconociera a ti mismo.
La gente que fomenta la veracidad de las cuentas de su vida y viven también a veces diciendo que quieren poner las cosas bien después de todas las mentiras y los malos juicios a los que se han enfrentado. A veces lo hacen, pero creo que rara vez es su principal motivación. Las grandes mentiras duelen, por supuesto, ya que pueden dañar enormemente. Pero se puede señalar una gran mentira, con la que puedes luchar en contra y tal vez puedas enfrentarla. Al menos la gente va a escucharte cuando digas: “Yo no me acosté con ella y me acosté con él/ le aplasté/le golpeé/ hablé mal de ellos/ compre esto/ no traicioné a nadie….”
Creo que a la larga es lo poco que se encuentra de alguna manera para hacer más daño, porque te sientes indefenso contra ellos. Estas no son las grandes calumnias y libelos. Son las diminutas falsedades, el interminable de pequeños errores en los que te encuentras y lo que haces y por qué lo haces y lo que sucediera y quien
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eres.Si intentas señalar una mentirijilla, nadie te escucha y por lo general, si lo hacen, a menudo piensan que estás loco por formar un alboroto de una cosa tan banal. Son los granos de arena erosionando un edificio, si vives dentro de sus muros para toda la vida, no solo verás la destrucción que provocan, sino que todos los demás solo son polvo en el aire. Pero estas son las mentiras que dicen de la persona que mintió acerca de todo, creen que para ser verdad es sutilmente un error, es la mentirijilla la que puede, a largo plazo, socavar tu fe en realidad y tu relación con el mundo exterior.
Para ser famoso en el siglo XXI has de apedrear poco con mentiras, en el día a día. Para ser famoso en el siglo XXI es encontrarte atrapado como un personaje en un libro con un narrador poco fiable, siempre tratando de gritar desde las páginas para explicar la forma en que realmente fue. ¿Cómo puedes no desear a veces que sea diferente?
Dos días después de firmar el nuevo contrato, Rob me lleva a su casa al oeste de Londres. La noticia de su ruptura con Guy se hace pública. En la calle, los paparazzi esperan. Pronto van a hacer fotos de su nueva mesa de tenis, que está esperando que le entreguen. Está tomando el té en su sala de estar, coge la guitarra acústica y comienza a tocar una nueva canción que ha escrito hoy. Por su propia cuenta. Tal vez se sienta estimulado por el curso de los acontecimientos. La canción tiene una inusual, triste e insistente melodía. Hay una camiseta de Malcon McLaren con la frase “suave corrosión” con un paisaje de una vendimia en Viviente Westwood enmarcada en el aseo de abajo, la canción cambia de rumbo y suena como una canción anti-guerra.
Cantemos, no iremos a la guerra
Fija tus cañones
¿Por qué estamos luchando?
No sabría como usarlos
No sabría como matar
No querría de ningún modo
Y nunca lo haría
Vamos hacia el jardín. Me va señalando mientras vamos caminando, dice que fue publicado recientemente en The Times, con profunda precisión: “con vistas al jardín trasero de Robbie Williams”. Por allí fuera se encuentra un amigo y Rob me pregunta si me importa que esté presente mientras hablamos. No para nada, le digo.
“Hey, soy yo” bromea. “Soy Robbie Williams. Abro el frigorífico, la luz se enciende, lo hago cada tres horas…”
Principalmente, hablamos de Guy. “No cantábamos el mismo himno eso es todo” dice. No cree que Guy esté más contento haciendo otras canciones. A Guy siempre se le dio bien el contra-ejemplo – “Vamos, Rob, no me gusta eso” hubiera dicho – fue con She´s The One, escrita por Karl Wallinger, cuyo grupo, World Party, perteneció Guy. “Creo que

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Karl Wallinger no le caía muy bien” sugiere Rob, “él quería hacer de She´s The One un éxito mayor que el que jamás hubiera echo Karl Wallinger”.
Para Rob, que Guy se negara a promocionar Come Undone, fue el colmo. “Qué más le daba, pero claro, así no jodía”. En cuanto a Guy le emocionaba la letra, aunque a su juicio solo era una excusa. En Feel, señala, “cantaba “no quiero morir pero tampoco vivir”. Es mucho más emocional que cualquiera de las letras de Come Undone.
Habla de la última reunión, “le pregunté a quemarropa” dice Rob, “¿te fastidia el dinero que he ganado contigo? Y me dijo “absolutamente no”. Pero le fastidió absolutamente”. Es triste. “Sabes cuando nos reunimos me encontraba fatal – tenía dinero pero yo me sentía fatal – y él parecía pasar de todo. Y ahora tiene una multi millonaria casa y un maravilloso estilo de vida, y es Robbie Williams el que vendió los discos. No es Guy Chambers quien se pone frente a miles de personas y actúa. Y tampoco es quien no puede salir de casa porque los paparazzi están fuera esperándole” Aun así, sin mencionar otras cosas que ya se han dicho, él piensa que podían haber llegado más allá de los desacuerdos financieros. “Me hubiera gustado rodearle y decirle “eres un estúpido y jodido coñazo – no fantasees con pedir más dinero – no lo vas a conseguir y eso no va a suceder, y eso es lo que hay…” y nos hubiésemos ido a tomar algo juntos”
Pero ya no.
“Conseguí lo mejor en este album” dice. “Llegamos a otro nivel. Y eso me jode. Y sí me siento mal. Realmente mal porque la última canción que escribimos era asombrosa”. No descarta la idea de volver a trabajar juntos. “Formamos un equipo muy bueno. Hay una parte musical para componer en la que necesito a Guy. Pero va a tener que tender él la mano. Y va a tener que decir punto por punto, “lo siento por esto” y “lo siento por aquello” y va a tener que decirlo. O nunca más compondremos juntos”.
Mucho más tarde, en mitad de toda esta reconsideración de furia, añade “y quiero a Guy. Pase lo que pase, le quiero. Es un puto capullo, pero lo quiero”.
Ya está haciendo otros planes. “Estoy realmente emocionado” dice, “porque me veo forzado a salir de mi zona de seguridad, salir y cambiar de una ;-D vez”. Le duele que los medios de comunicación digan que tendrá problemas sin Guy y que en EMI están muy preocupados por como afecte esta bomba a su inversión. Particularmente está molesto por cómo el Daily Mail hace referencia a que “las melodías de Chambers son instantáneamente pegadizas”, como si Rob solo cantara unas cuantas palabras alegres para terminar las canciones. “Me consideran un Bernie Taupin y a Guy un Elton John” dice. “Me parece una falta de respeto muy grande si alguien en mi compañía discográfica creyera que gran parte de las canciones no están echas por mi”
Ostensiblemente, estoy aquí para recoger algunos detalles finales y perspectivas para el artículo que he estado escribiendo, pero no me siento como si estuviéramos ocultando

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algo. Estamos llevándolo bien. Me dice – como dejándolo caer, como si se pudiera tomar como algo serio o a la ligera como queramos entender – que tal vez yo debería escribir un libro. Le comento que no podía dejar de pensar hasta que acabé el artículo. Pero por dentro empiezo a pensar en el libro que voy a escribir.
Después de haber hablado bastante, jugamos en su nueva mesa de tenis con unas nuevas pelotas de tenis de color rosa, luego fantasea con la idea de salir a comer. Paseamos calle arriba y calle abajo por los barrios cercanos a su casa, charlando, mientras se decide acerca de qué y a donde va a comer. Por último vamos al restaurante elegido, ya que estamos preparados, dice que ha cambiado de opinión. Quiere ver un nuevo programa de televisión, Operación Triunfo, en lugar de salir.
Llama el fin de semana, está enfadado por lo que ha salido en el News Of The World, donde publican que Guy declara que Rob había exigido un contrato en exclusiva, y le preguntan a Guy que si garantiza que no volverá a trabajar más con él. Rob jura que esto nunca sucedió. No aclaran si Guy verdaderamente sugirió que lo hizo, pero a falta de información más precisa, esto se convierte en la permanente y oficial razón de porque se produjo la ruptura.
En toda la prensa se publica que Guy está trabajando en el grupo de su chica, The Licks. Mientras tanto, la canción que Guy compuso en Los Angeles, con Natalie Imbruglia no será la banda sonora de una película. Tal vez un placer un poco cruel el que se toman algunos círculos, cuando la película en cuestión, Johnny English, se estrena, el tema principal es “A Man For All Seasons”, sustituido en su lugar, por un tema co-escrito (con el compositor de la película Hans Zimmer) por Robbie Williams.
Noche de Halloween. Antes de salir de su casa en Holland Park con Jonny, se pone la misma chaqueta y la misma gorra de siempre y lleva una máscara. La máscara es un molde de su propio rostro, se hizo para el atracador de bancos en las escenas del video Eternity /The Road To Mandalay, cuando se tapa la cara asusta pero es algo monótono. Es para beneficiar a los paparazzis, que están fuera todo el tiempo, sentados en sus coches o merodeando al otro lado de la cera. No hay nada que Rob pueda hacer para que dejen de fotografiarle mientras entra en el coche, que está aparcado en la puerta de su casa, separado de la acera por tan solo unas barandillas. Pero de esta manera, llevando la máscara y siempre llevando la misma chaqueta, entre la puerta y el coche puede tratar de asegurarse de que esas fotos no valdrán nada. Su esperanza es que si pueden pillarlo, que sea una foto casi idéntica a alguien que podría ser probablemente Robbie Williams con la misma ropa, una y otra vez, con el tiempo se cansan de esperar allí. Y mientras tanto, cada vez que lo hace es para él un pequeño

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triunfo.Sale fuera, empiezan a disparar fotos, pero se podría decir que no valen nada para venderlas.
“Queréis joderme como de costumbre” canturrea Rob, mientras abre la puerta del coche. “Queréis joderme como de costumbre”.
Algunos niños pasan disfrazados en Halloween.
“Verdadero o falso” grita Rob, alegremente.
Una vez entra en el coche un extraño pensamiento le invade. “¿Sabéis lo que van a publicar ahora?” suspira. “Robbie Williams abandonó la casa con unos niños gritando verdadero o falso” y diciendo “Queréis joderme como de costumbre”.
A veces intenta encontrar un lugar de paz en su mente con los paparazzi y la prensa, para tratar de aceptarlos de algún modo. Pero en el fondo les tiene un odio feroz. Siempre se enfada cuando están ahí, y en la manera en que lo tratan, y eso pone en peligro su recuperación. No solo por fotografiarlo a la salida de las reuniones de rehabilitación. En Londres el año pasado encontraron un dispositivo de grabación, bajo una mesa, en una de estas reuniones a las que asistió. “No me encontraba solo para irrumpir y adentrarse en este nuevo mundo sin asistencia química sin alcohol estaban apoyándome” dice. “Pensé que era injusto. Y es injusto, ya sabes, pero para el resto del mundo no es el lugar adecuado”. Incluso ahora, afirma volviendo a lo mismo. “Si el mundo es realmente justo, yo no estaría cobrando ochenta millones de libras. Yo no sería una estrella del pop. Estaría en Stoke-on-Trent por los pubs hablando de cómo cantaba cuando era chaval. Así que le agradezco a Dios que el mundo no sea justo”.
Este fin de semana, el News Of The World en primera página publica que se han infiltrado y planean un complot para secuestrar a Victoria Beckham. Para muchos lectores esta historia es un absurdo – una colisión entre lo más estúpido y el menos plausible extremo del famoso y la delincuencia, un espectáculo que tiene poca relevancia en sus vidas, pero realmente Rob se asusta. Piensa que se le da mucha publicidad a las sumas de dinero que se les pagan y que eso también preocupa a sus más allegados. También le obliga a reflexionar en cómo has sido virtualmente confinado en casa, además de salidas por trabajo, ya que ha estado en Gran Bretaña, y no deja de pensar en ello ya que pronto regresará sin su nueva y libre vida en América.
Estos dos puntos de vista le han llevado a pensar una sola cosa, que le ha estado dando vueltas durante un tiempo. El plan actual es, que una vez Escapology se publique con éxito en el resto del mundo, la próxima primavera se espera que se lance en América y Rob hará un esfuerzo centrándose en el encanto de un continente que hasta ahora había sido bastante inmune a él. Pero ya se está preguntando si merecerá la pena.


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“¿Hasta donde hay que llegar para triunfar en América?” dice. “Yo estaba pensando. Quiero tener hijos y no quiero que crezcan detrás de las pantallas de humo y coches que les lleven a lugares y más cosas, que se sientan seguros”. Queda para reunirse con David y le dice claramente que no quiere ir de promoción a América. No le divierte vivir en Inglaterra; ¿por qué tendría que cruzar el Atlántico? “Hay dos razones por las que podría ir”. “Una de ellas es primordial. Y la otra no me interesa para nada. Sería dañar mi ego. Y probablemente constantemente la recordaría a lo largo de mi carrera, ¿me comprendes? Pero si triunfara allí, ¿Qué tipo de vida llevaría entonces? Porque no sería para dejarlo a medias. No lo creo”.
David responde que su única preocupación es si Rob lo lamentaría dentro de diez años, si otros han triunfado allí por qué no lo va a hacer él. Rob dice que no esta seguro de querer hacerlo.
A la mañana siguiente, cuando se despierta, tiene a cinco paparazzi en la puerta de su casa. Uno de ellos le ha hecho una foto en el momento en que se ha asomado por las cortinas, y, por hoy, el resultado es diferente. “Pensé, joder perderías mucho, voy a romper en América para no tener obligaciones con este país nunca más” dice. “Cuando digo “este país”, quiero decir “la media”.
También se ha dado cuenta, a raíz del complot para secuestrar a los Beckham, de que está a menos de un paso de tener a los paparazzi constantemente en su casa. Permanentemente fijan la lente de sus cámaras en tu casa lo cual puede destruir tu vida, pero también es algo efectivo, una forma gratis de aumentar tu seguridad.
No hay nada interesante que pasara esta misma semana hasta que se menciona meses después. Se encuentran dos pequeños agujeros en una de las ventanas delanteras.
Hay una cosa que Rob nunca me dirá, que es que paso cada vez más tiempo como testigo en su vida, en la estela de todo este lujo, intrusión, maravilla, locura, logro, alegría, inutilidad y privilegio. Es algo que no me diría, porque si necesitara decírmelo alguna vez ya lo hubiera dicho docenas de veces cada día, y si fuera necesario decirlo eso significaría que no estaría aquí, no molestaría nada. Si no dice nada eso implica que pasa de todo y guarda silencio con una astuta sonrisa.
Eso es lo que pasa.

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Lee en voz alta una carta que le llegó a su casa esta mañana.
“Estimado Robbie, o quien quiera que lea esto.
Creo que eres grande, tienes buena suerte en todo lo que haces. Me encanto ver tu nuevo video con los caballos. ¿Puedes hablarme del caballo que montas? Mis padres están dispuestos a vender el bungalow por 13.000 libras. Hemos visto una casa que compraríamos en cuanto lo vendiéramos. Mi padre tiene 70 años y mi madre 68 creo. No están pasando una buena racha. No sé como ayudarles. ¿Podrías prestarnos dinero? Te lo devolveremos en cuanto consigan comprar lo que quieren. Entendería si tiraras esta carta a la papelera pero te mandamos nuestro cariño de parte de papá y mamá también y solo espero que puedas ayudarnos.
Atentamente…
El remitente incluye una fotografía del bungalow que espera que le compren. Lo más triste no es lo demencial que resulta la carta, sino lo corriente que le resulta a Rob. Una de las muchas inesperadas consecuencias de la fama es que te conviertes en un imán indiscriminado para los sueños, las esperanzas, la locura y desilusiones. Te pueden coronar si siempre decepcionas a la gente. Una vez eres famoso, siempre destrozarás sueños que nunca fomentaste, retirarás la ayuda que nunca ofreciste y romperás promesas que nunca hiciste.
Esta noche será la segunda de las dos actuaciones delante de una audiencia en los estudios Pinewood se emitirá en un especial de televisión, The Robbie Williams Show, está muy ligeramente inspirado en el especial de Elvis en 1968 “Comeback Special”. De ante mano, me toca una nueva canción que compuso la semana pasada, “One Fine Day”, y después me canta la última versión de su canción acústica que me tocó en su casa. Las letras tienen un ligero toque morfino, parecen estar basadas en las experiencias de Muhammad Ali. “No me llames negro Viet Cong, no me importa” canta. Se pregunta si necesita cambiar esa frase. “¿Crees que la gente se ofendería?” le preocupa.
Pasea por el escenario, permanece delante de unas letras gigantescas RW, para el tema de Rocky. En mitad del escenario coge su guitarra, por primera vez en un concierto, tocará One Fine Day. “Ha habido un despido en nuestro equipo recientemente” dice. Esto se ha convertido en su línea estándar tras marcharse Guy. “Sí, he tenido que empezar a componer canciones por mí mismo. Está bien. Puedo hacerlo. Sólo necesitas tres acordes. La gente se elabora su carrera. No quiero decir nombres”. Pausa. “Oasis”.
La mayor parte de esta charla se emitirá en televisión. Un rato más tarde, le pregunta al público: “¿Os habéis obsesionado con alguien alguna vez?” dice. Ellos le abuchean; una pregunta estúpida. “Entonces sois unos acosadores” dice y sigue, “compuse una canción para cierta persona la cual no voy a nombrar – ya que si me pego un pedo saldrá en los periódicos – pero la compuse porque cada vez que estaba cerca de ella me sentía como un niño de siete años y no digo nada más….” Sonríe. “Al final terminé por sacar mi pene. Por eso he compuesto esta canción”.

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Abre con la canción de su nuevo album, “How Peculiar”.
Cuando termina la canción dice, “Gracias. Necesitaba decirlo, me acosté con ella”.
Él y su grupo se reúnen en los estudios Townhouse, para grabar una canción que compuso ayer por la noche con Boots, “Get A Little High”. Primero necesitan ponerse de acuerdo. Claire Worral, en su teclado, le pregunta a Rob si quiere que toque en esta canción.
“¿Qué te toque las tetas?” sugiere. “Podrías sentarte y tomarte algo con ellos mientras hacemos la canción. Sabes Yoko Ono se comió una paloma muerta mientras hacia una canción. La primera vez que me enteré de eso dije: es una chiflada come fiambres. Pero ahora pienso: mmm..., yo me la hubiera comido. Quiero un ratón muerto y tres cacatúas”.
Claire pacientemente le deja acabar, complaciéndole.
“Bueno pero ¿quieres que toque?” le pregunta ella.
“¿Las tetas?” responde.
Entre las tomas, le habla a Chris Briggs de la entrevista que hizo esta mañana para Radio One con Sara Cox.
“Ella es mayor que yo” dice Chris Briggs.
“Ella es mucho mayor que yo” dice Rob. “No la había visto desde The Girlie Show. Es muy dulce. Sentí como un flechazo al verla”.
“Es una mujer casada” señala Chris.
“Eso no quita que yo pueda sentir un flechazo” dice Rob, “no significa que vaya más allá. Si la pudiera meter en una caja, pondría: mujer maravillosa, de tetas grandes. Así la ven sus lectores, las mujeres casadas también. Es tan maravillosa. Es como la vecina de al lado, lo primero que te enseñaría es el coño”. Pausa. “Me preguntará por Guy, obviamente”.
“Eso es todo lo que dirás…” le dice Chris.
“Lo llevaré muy bien” dice Rob. “Le diré él era un coñazo, voy a matarlo. No, eso no es muy digno”.
Pero también le preguntó por el manager de Westlife, Louis Walsh que dijo en unas entrevistas mientras promocionaba el último reality show Pop Rivals. “Louis Walsh dijo que yo no era nada más que un cantante de karaoke y que no hubiera pasado el primer casting de Operación Triunfo” responde. (ROBBIE ES UN ARTISTA FRACASADO era el titular que declaró Walsh al The Sun. “Solo posee dos cosas, una garganta de latón y Guy Chambers, y ahora que no tiene a Chambers, no tiene nada” cuando le preguntaron a Walsh este dijo: “Sin Guy él no es nada”).
“Por lo tanto” continúa Rob, “me preguntaron, ¿le dirías algo a Louis Walsh? me dije, ha estado bien, tiene una gran habilidad para sacarlo todo a relucir. A menudo creo que no pasé la primera ronda”. Sonríe. “Lo hice sinceramente. Hice bien, matándolas callando. Hace veinte meses, hubiera tenido un cara a cara con él, hubiera estado dando vueltas por su casa vestido de tigre”

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Vuelve a Sara Cox. “Creo que ella sintió un flechazo también al final” dice. “Ella dijo, “Me estás avergonzando – llevo el mismo color que mi madre en el recoge y paga de Asda cuando tenía 12 peniques….”
Antes de marcharse, compartió un momento con Chris Briggs de su descubrimiento a medias.
“Le dije a Rachel la semana pasada: acabo de darme cuenta de que me gustan los dramas” dice. “Me miró como diciendo “Uff”. Fue horrible. Darme cuenta de que alguien más lo sabía antes que yo”.
Esta noche, en la puerta de su casa, no hay paparazzis, sino una chica italiana esperando con una rosa, que le quiere dar a través de las rejas cuando él sale del coche. Acepta la rosa, pero le cambia la cara, se niega a firmarle un autógrafo. Esta es su casa, intenta explicar. “Es privado” dice.
Ella le dice que no va a volver más, cree que esta es la razón por la que debería dárselo.
Él asiente con la cabeza. “Pero si te vas, alguien más vendrá a ocupar tu lugar”.
Ella se lo suplica. Él sabe que no puede hacerse el loco, pero en vez de dejarla pasar, le dice que se lo pensará.
“Crees que me conoces” dice, su voz suena entre enfadado, harto y desesperado, “pero no me conoces. Solo quiero hacerte saber que no eres bienvenida. Te daré la mano, pero por favor vete”.
Ella murmura algo a través de la verja.
“Elogio recibido, por favor déjame solo” dice muy enfadado y de un portazo se mete dentro.
Al día siguiente Rob encuentra un video casero echo por Gary Barlow cuando estaban en Take That. “Pensé que lo vería y sentiría un poco de compasión” dice. “Pero no” se ríe. “Eso sería como recordar cuando iba de campamento. ¡Oh Dios mío!”
Las carcajadas se desvanecen pronto. Incluso ahora, puede bromear más acerca de Take That que antes que podías notarle como el horror y el miedo se apoderaban de él. “Me llevó mi tiempo conseguirlo” dice. “Incluso con éxito. Siempre fue un esfuerzo dividir y vencer, me daba mucha paranoia, las 24 horas del día. Fueron muchos años de formación – creo que me había dañado mucho psicológicamente por aquel entonces. La carga de trabajo, la inseguridad que sentía, se manifestaba centenares de veces cuando me marche. Sentía esa inseguridad, pero no tan intensificada como se convirtió después. Creo que lo absorbía todo como una esponja – la crítica – no reaccionaba
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bien con la fama. “Cuando me marché de Take That pensé que podría hacerlo todo, y dejé de pensar que no podría hacer nada”. Mayormente, culpa a su manager, Nigel Martin-Smith. “Él dividía y vencía” dice Rob. “Nos lo hizo pasar muy mal. En particular a Jason y a mí. Pero, ¿sabes?, esta gente que te ha jodido, dan pena. Era la persona en la que creía, en mi vida me habían jodido tanto, me hizo la vida imposible como persona, porque simplemente no tenía los medios para hacerle frente. No estaba preparado para eso. Otro, hubiera sacado el pato del agua. Pero no había agua y me llevé el pato conmigo. Desde que empezó Take That me perdí en un vacío intento de enfrentarme con mi vida con un incompleto equipo de herramientas. Y después a los 28 años empecé a salir del agujero”.
Josie pregunta por los otros cuatro. “Me pregunto como se sienten” dice ella, “lo dieron todo y después….” Ella no termina la frase.
“Exactamente” responde. “En este video hay escenas de su primera casa, el bungalow. Terrible. De todos juntos, dentro y fuera del candelero. No hay escenas mías, muy pocas, pocas escenas mías, lo notaba. Muchas de Howard y Jason”
“Las suficientes para darse cuenta de que estabas de campamento ¿no?” anota Josie.
“Tenía un cigarro” dice. “Tenía un cigarro en la boca todo el tiempo. Nada cambia”.
“Todo cambia” murmura Chris Sharrock, su batería.
Estamos en el avión privado, vamos a los premios MTV en Barcelona. Por ahora, piensa en otras cosas. Rob ojea una revista francesa, Voici, y encuentra un artículo que dice “Las Ketchup acusadas de satanismo”. Extraño. Dice que quiere hacer su próximo album en un mes, y recoge sus pensamientos acerca de la actuación de Prodigy que vio en el festival de Coachella en el desierto californiano. “Empecé a fijarme un poco en Gary Glitter, en sus pantomimas” dice. Pausa. “Y eso es lo que yo hago…”
Josie le dice que Steve Coogan quiere hacer un sketch con Alan Partridge y él para Comic Relief. No le sorprende, ya que hace unos días comparaba la voz de Alan Partridge con la suya, está entusiasmado con la idea. “¿Puedo imitarle y emborracharme después?” sugiere.
Un rato más tarde, escucha al grupo reír a carcajadas en el avión, echan un vistazo a la revista que está él leyendo. “Sé que os estáis riendo de mi” dice, en broma, y esto le vuelve a traer recuerdos de Take That. “Nigel Martin-Smith me lo hacía” dice. “En 1993. Paramos el coche en el arcén: “Sé que os estáis riendo de mi. Ponte aquí y yo me pongo atrás. No sería difícil encontrar a otro tío llamado Robbie de Stoke-on-Trent” Joder que no. Cuando tengas 16 años y no tengas 80 millones de libras en el banco…”
Habla de cuando Take That fueron a un evento de Radio One en Derby y una

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chica le pidió su número de teléfono. Nigel Martin-Smith no reaccionó hasta que se fueron a casa todos juntos. “Dijo, “Lo habéis hecho muy bien hoy chicos. Menos uno. Y sabéis quien es. Robbie Williams. Le dio su número de teléfono a una chica” Sé que lo comprobó. La noche de antes, en un restaurante de Brighton, le dije a esta chica, “eres realmente guapa - ¿Cómo te llamas?” y él me dijo, “¿Quién coño te has creído que eres? Vuelve al hotel”.
“¿Y qué hiciste tú? Le preguntó Chris Sharrock.
“Me fui” dice. “No siempre confiaba en esto”.
Los recuerdos se desvanecen. La mayoría de indignidades de las dos personas a las que claramente considera responsables de todo el sufrimiento en su adolescencia, son Nigel Martin-Smith y Gary Barlow. En un día como este, en un avión privado sobrevolando España, cuenta estas cosas para entretenernos – todos se van uniendo alrededor de él y él va cogiendo impulso momentáneamente – pero también creo que es porque todavía no cree algunas de las cosas que le han pasado, y lo que le hicieron sentir.
Empieza con la lista de las excentricidades que Gary Barlow solía cobrarle a Take That algo así como mil libras a la semana por usar su teclado en las giras, siempre les decía “es más barato que un A1”. Como se compró un Mercedes 250 y tenía pegatinas de un Mercedes 500 para ponérselas. Como le cobró a Rob una libra por usar su teléfono móvil. Como cuando llevaba un abrigo de pelo interior y dijo “¿Por qué voy a poner la calefacción en casa? Pudiendo llevar este abrigo es como hervir dentro de una olla”. Como no seguir las indicaciones cuando conducía y decir que era una estrategia para ahorrar batería. La manera en que una vez se aprovechó del grupo, quienes le pagaron cheques sin hacer nada del otro mundo, “¡no lo puedo creer chicos! Acaban de darme un cheque valorado en dos millones y medio de libras”. Como cuando vas a su casa y teniendo café bueno te pone Nescafé para las visitas. Como cuando se negó a comer comida extranjera y por muy incrédulo que parezca se gastaba más de 30 libras en una prenda de ropa, pero después de ver como vivía Elton John, lo cambió todo – todo de repente, cuando ibas a su casa tenía un mayordomo vestido de uniforme sirviendo Baileys con hielo en vasos de cristal. Como después de que Rob hiciera un rap para el tercer single de Take That “Once You´ve Tasted Love” – dijo, “estoy muy satisfecho de que se me ocurriera la idea para esta canción”. Rob recuerda, “no encuentro al payaso que te pague por una cosa así” – Gary le propuso que si quería el cinco por ciento de la publicación de la canción, Gary acabó robándome la idea del rap, “porque había que mejorarlo”. “Eso” dice Rob, “fue lo último que compuse para Take That”. (Bueno, por si fuera poco. Él y Mark Owen eventualmente escribieron la mitad de Sure, esta vez si obtuvieron el cinco por ciento cada uno. Una vez llamó a Gary para cantarle su primera composición por teléfono. Iba de una prostituta. Cuando terminé hubo un silencio, “¿Qué opinas?” le preguntó Rob, esperanzado. “Estaría bien para un grupo de rock” le dijo rotundamente Gary Barlow).

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Rob explica, con cierta dulzura hiriente que suena como si estuviera preocupado de que le pasara de nuevo esta noche – como cuando Take That regresaban de los viajes que siempre hacían hasta llegar a la gasolinera Trust House Forte en la M6. Su madre tenía que desplazarse desde Stoke para recogerlo o él tenía que coger un táxi, aunque fueran las tres de la madrugada, ya que el viaje se hacía más largo si pasaban por Stoke. “Dibujé diagramas y todo” suspira. (Añade “haciendo justicia” que cuando la furgoneta llegaba a Manchester, los otros chicos se quedaban en un punto central y tenían que buscarse la vida para llegar a sus casas).
Recuerda una vez hacia finales, cuando Take That apareció en el show alemán más famoso de la tele “¿Qué apostamos?”, Nigel Martin-Smith tuvo un broncazo con su ex novio, su maquillador. Hubo lágrimas y Nigel Martin-Smith entró en un estado de furia. De vuelta al hotel nos reunimos todos y acordamos que esto no se hacía. “Todo el mundo se quejaba era como el Pueblo Enfrentado a Judea – mucho hablar y no actuar” recuerda Rob. “Todos hablaban de lo que había pasado, así que yo me senté y dije “¡Ya basta! Echarle y que nos busquen otro manager” Barlow se dirigió a mi y me dijo, “me lo esperaba viniendo de ti” eres el peor compañero del grupo. El único que quiere brillar con luz propia”
“Ya lo sabía” dice David.
“Debería haberlo sabido” dice Rob.
Rob describe como terminó para él. Hicieron una reunión en casa de Gary un día después de los ensayos de la gira. “Dije que quería irme cuando acabara la gira” recuerda. “Me senté nervioso tenía los pies apoyados en el suelo y estaba inclinado hacia atrás. Uno por uno individualmente les fui preguntando si había echo algo malo y qué pensaban de mí…”
“¿Fuiste tú a esa reunión o te llamaron ellos? Pregunta Josie.
“Me llamaron” contesta Rob.
“Porque tenían pendiente algo contigo ¿no?” pregunta Josie
“Sí, porque tenían algo pendiente conmigo”
“¿Estabas borracho cuando te presentaste?” pregunta David
“Sí, estaba borracho…” se detiene y se corrige a sí mismo. “No estaba borracho cuando me presenté, no. Me dormí llorando en el hotel Midland donde nos hospedábamos después de los ensayos porque estaba muy jodido con todo. Me dijeron, “serás capaz de marcharte y salir adelante, estarás bien, si te quedas por nuestro bien tienes que aguantar dos años más, podemos ganar dos millones cada uno”. Ellos me estaban echando sistemáticamente, poniéndole fin, así que me levanté y les dije “Wheee”. Y así fue como todos dijeron “Se ha marchado”. Echamos una apuesta para ganar un plato de curry y después regresé al hotel, a partir de ahí todo cambió para mí, se reunieron para ver lo que hacían con mi marcha antes de empezar la gira. Y fueron muy inteligentes con respecto a eso, lo arreglaron enseguida, porque yo entraba como de costumbre

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a mitad de los ensayos para la gira por las mañanas – pero ya no iba a hacerlo más, nunca más – lo normal hubiera sido haberme presentado para los ensayos, pero entonces hubieran cruzado palabras con los abogados y todo eso, la forma en que lo hicieron y como lo dijeron, se sentaron conmigo para almorzar y dijeron, “mira hemos escuchado lo que has dicho, y creemos que es lo mejor que te vayas antes de la gira así podremos demostrar lo que podemos hacer los cuatro - ¿Qué opinas?” yo les dije, “bueno, si lo habéis decidido así, entonces me voy”.
“¿Te sentías triste?” pregunta Josie.
“Me sentía aliviado”
“Y asustado, pienso” dice David
“Aliviado y asustado. Me fui y me metí en el coche y el chico de seguridad, Paul, me dijo, “Te recogeré el jueves” a lo que yo le contesté: “no me recojas el jueves”, “el viernes entonces” le dije “Paul, no voy a volver más”. Y me fui, mi madre estaba en la entrada de su nueva casa. Yo solo esperaba que alguien fuera a por mi, “de acuerdo”. Y dije “no me lo puedo creer – me han echado”. Ella casi tira la cerámica que llevaba en las manos y dijo básicamente, “Cielo santo, los abogados, las tasas, las….” Y yo le dije: “ufff...” Eso es lo que pasó en ese momento, yo pensé me emborracharé….creo que lo llevaré mejor borracho….”
“Parece como si ya hubiera pasado mucho tiempo” dice Josie.
“Y lo hace, hasta que vi ese video la otra noche” dice Rob. “A lo primero, cuando iba al baño y se juntaban fuera – los chicos me decían – lo que Nigel solía decir “Odio a ese puto Robbie – deberíamos echarlo”
“¿Pero por qué?” pregunta Josie.
“Porque yo era de Stoke-on-Trent. Y era inferior” dice. “Creo que porque la Fuerza me hacia fuerte. Era un poco inconformista. No sé si iba a poder aguantarlo mucho tiempo”
“En esa furgoneta, ibais a los clubs de tíos, era bastante severo, ¿no es así?” dice David. Al principio, Nigel Martin-Smith pensaba que triunfaríamos solo en clubs gays, y deliberadamente evitaba reservarnos acontecimientos para mayores de 18 años.
Rob lo considera, y es algo que tiene en la cabeza. “Nos lo pasamos muy bien. Durante mucho tiempo fuimos a esos clubs gays, Nigel nos llevó en su Martin XR3i. Después nos llevaba en un Salford Van Hire amarillo, y nos lo pasábamos bien”.
“¿Quién conducía? ¿Nigel?” pregunta David.
“No, iban turnándose, menos yo que no podía conducir. Yo era el que echaba la gasolina. Pero me negué. Terminaba diciendo: “Porque no lo voy a hacer joder” Unas cuantas veces. Causaba grandes problemas. Y ellos tenían importantes reuniones sobre giras y demás, con los coreógrafos y demás, y yo no acudía. Porque no me importaba una mierda, básicamente. No era mi estilo de música. “Hicieras lo que hicieras estaba bien para mí”.

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“Eso probablemente le moleste más que nada” dice David. “No verías el sueño. No verías su sueño. O no desearías su sueño”.
“Sí” dice Rob.
“¿No te hubiera gustado ser el cantante principal?” dice David.
“No. ¡Dios mío no! Recuerdo que canté “Everything Changes But You” y me fumé 20 cigarrillos en 12 horas y estaba en ese stand vocal. Y lo tuvimos que repetir una y otra vez. Pero ya no lo volvimos a hacer nunca, nunca más”.
David se pregunta si los demás se sumaron a las drogas en sus escapadas, y él dice que incluso Gary acabó por probar un poco al final. Se levanta e imita su coreografía en estado de éxtasis, demostrando la batalla perdida entre una droga que hace que la gente se sienta libre y mueva su cuerpo con toda libertad.
Rob tiene una pregunta para David, una pregunta de enmienda.
“¿Le pedirías disculpas a alguien como Gary Barlow?” dice
“¿Sientes que le has hecho mucho daño?” dice David
“Probablemente” dice Rob
“¿Te sentirías mejor si le escribieras una carta?” pregunta David.
“No” dice Rob, abruptamente. “Me sentiría mejor si le pateara la cabeza”.
Es lo que siente, e incluso parece sorprendido de cómo lo ha dicho.
“Guau” dice David. “¿A qué viene eso?”
A lo que responde. “Cuando vi el video la otra noche” dice
“Definitivamente necesitamos arreglar ese resentimiento” le aconseja David.
“Sí” dice Rob, ahora con más calma y analizándolo todo. “Me siento mal por haber dicho cosas sucias. Incluso justificadas. Ahora, cuando he dicho que me gustaría patearle la cabeza, eso me ha hecho sentir mal. Me hace sentir mal, me asusta y realmente no he hablado con nadie de eso. No quiero ser un adicto siempre. Eso me pone más triste de lo que ya estaba. Siempre lo he sentido. Creo es un estado de ira. He dicho que “me gustaría patearle la cabeza” porque me jode mucho haber involucrado a todos”.
David menciona la única vez que se encontró con Gary Barlow, en el concierto de la Princesa Diana para caridad en Battersea, cuando la carrera de Gary Barlow estaba en su mejor momento, pero en retrospectiva estaba tambaleándose desde el principio, en cambio la carrera de Rob no había echo más que despegar. “Él no tenía ni idea de lo que se avecinaba” dice David.
“Me fui para él y le abracé” recuerda Rob. “Canté Angels, No Regrets y después lo puse como un trapo cuando me marché, lo cual no estuvo bien. Todavía no he sido capaz de decirle nada. Todavía no me atrevo a enfrentarme con él”.
Esa fue la última vez que hablaron.

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Cuando despierta en el trigésimo piso del hotel Arts en Barcelona alrededor de las 11 de la mañana, se ve el mediterráneo por su ventana, no tiene ni idea de donde está. Ni siquiera sabe quien lo ha despertado. Poco a poco se va levantando.
Pompey. Los premios MTV. Robbie Williams.
Oh.
A veces pasa esto. Una vez, en Milán con Take That, despertó en una cama con cuatro pósters no tenía ni idea. Se levantó, echó un vistazo por la habitación. Pero sin tener aún ni idea de donde estaba. Lo único que sabía es que se sentía raro. Pero poco más. Se dirigió a la ventana y la abrió. Desde abajo cinco mil chicas gritaban su nombre.
Entonces se sobresaltó y se dio cuenta.
Soy él….
“Estoy echo polvo” dice. Se pone su camiseta T Rex y las gafas de sol y acompañado baja las escaleras donde le está esperando un coche. Todavía se siente como si estuviera al lado de su casa, pero está realmente lejos. “Esta mañana no confío en nadie” murmura. “No confío”. “Ya lo harás” le promete Josie. “Tu confianza no suele empezar muy temprano”.
“No” dice.
Por las curvas que toma el conductor que lo lleva por la costa, esquivando los demás coches como si se tratara de una carrera, no ayuda a cambiar su estado de humor. La gente que lleva a los famosos normalmente tiene asumido que estos valoran mucho llegar a tiempo. Quizás es porque algunos famosos siempre llegan tarde y siempre están impacientes y siempre buscan a alguien para echarle las culpas; he estado en unos cuantos coches de estos también. Pero algunos conductores, incluso cuando les dicen que vayan más despacio pero sin dormirse, como los que llevan a Rob, están previamente enseñados, y no parecen resistirse.
“Me encanta cuando adelantan a toda velocidad” murmura Rob sarcásticamente. “Se desvían bruscamente adelantando. Es genial que te lleven así ¿no Pomp? ¿Volveremos a Mika Hacinen?”
Este conductor no lo llevará más.
Paseando por los ensayos de la MTV, se topa con Chris Martin, el cantante de Coldplay. Nunca han estado juntos. Rob lo saluda, y empiezan a charlar. Le comenta a Chris sobre su vida en Los Angeles. “Tres perros” dice. Chris Martin le cuenta acerca de lo que hace un pequeño grupo como ellos en un evento de famosos como este, ellos tan sencillos y en un sitio con tanto rango.

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El segundo álbum de Coldplay está a punto de salir, pero es demasiado pronto para saber el éxito que tendrán.
“Es demasiado para nosotros” le dice a Rob. “Un éxito, que alucine”
“Sí” ríe Rob sarcásticamente. “Cállate”. Le sugiere que por que no quedan para tomar café de vuelta al hotel. “¿Te has registrado con tu propio nombre?” le pregunta Rob. “Con el nombre de Bono” dice Martin, después le dice a Rob su actual seudónimo.
“Para mi es ya media noche” se disculpa Rob.
“¿Y eso?” dice Chris. “¿De donde vienes?”
“Londres” le dice Rob, entrando a su camerino. Chris Martin parece algo confundido.
En el camerino, Rob piensa en este encuentro.
“Me cae bien” dice
“Es un caballero ¿no Rob?” dice David
“Sí” dice Rob. “Un verdadero caballero”.
Rob le explica a Gina, su maquilladora, lo simpático que es Chris Martin. “Me recuerda a mi” dice. Pausa. “Pero no es tan musculoso ni tan alto”.
Sale al escenario y ensaya Feel unas cuantas veces, está ronco. Al final de cada ensayo, presenta el nuevo Europop, con artistas de antaño – Dr. Alban, Technotronic, 4 Non Blondes, hasta que se da cuenta de que Puff Daddy presenta su actuación guiado por una chuleta y comienza a leer sin emoción lo que hay escrito: “Mi siguiente invitado dijo que quería dar las gracias a MTV por sus dos casas, tres coches, su novia supermodelo…su contrato de 80 millones…realmente es el sueño de P Diddy”
En el vestuario se tropieza de nuevo con Chris Martin.
“Lo harás muy bien” le dice a Chris bromeando. “No menciones nombres” (Todavía no se ha confirmado en la prensa el rumor de si Martin está saliendo con Gwyneth Paltrow).
“Bah” dice Chris como pasando del tema. “Bon Jovi y yo solo somos amigos”
Rob le pregunta a Chris si quedan para almorzar en el hotel, pero Chris le dice que va a ir al catering que ponen en el backstage. “No es lo suficiente bueno para ti” le dice. “He firmado un nuevo contrato discográfico” deja caer Rob. “No sé si lo has leído. No quiero catering nunca más”.
“Ya” dice Chris. “Cada vez hay menos grupos como nosotros” (Se refiere a que les pagan menos en las discográficas. No a la comida del catering. Presumiblemente de eso hay más). Rob se va al baño y dice esto último como si estuviera borracho. Por el momento sale un poco mosqueado. “¿Qué ha querido decir con lo de “cada vez hay menos grupos como nosotros”?” dice. Hay hombres que son más sensibles para percibir las cosas. Cuando le pregunto si le ha parecido que Chris Martin lo decía por él, me dice: “Los grupos creíbles son geniales pero no como tú, a ti te echaron de Take That”.
Al final, decide ir al catering, por tercera vez hoy, se pone a charlar con Chris Martin. Hablan sobre algo más. “La medicación es lo que necesitas” le dice Rob.

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“El tratamiento es que si eres una estrella del pop y eres guapo no te deberías preocupar mucho” sugiere Chris Martin. “Yo no me preocupo demasiado” añade. “¿De veras?” pregunta Rob. “¿Puedes dormir por las noches y eso…?” Chris Martin le corta. “No tengo competencia” le sugiere con una sonrisa maliciosa.
“Soy un suicida” dice Rob bromeando.
“Tengo una cuchilla de afeitar…” le ofrece Chris Martin.
Invita a Rob a unirse al resto de Coldplay que se encuentran en la mesa. Por el momento, habla y come con ellos, y en una furgoneta más lenta regresa al hotel, esta vez le llevan con más cuidado, “Al final”, continúa, “no te hicimos mucho caso”. Le digo “¿mucho quienes?” se fueron todos….” – actúa como si estuviera avergonzado y a punto de decir algo, suspende la conversación – “…me sacó de allí”
Sin embargo le bajo los humos. “Sí definitivamente pasando a otro tema, hablaban mucho de Britney Spears” dice. “Lo cual no me gustó mucho. Me dio una patada en el culo”.
Sugiero que tal vez hubo algunas palabras mal sonantes.
“Probablemente” dice, pero está claro que no es lo que quiso decir. “Fue menos una conversación y más como una batalla. Son realmente, realmente encantadores, no me equivocaba. Pero me encontré en una posición en la que quizás justificadamente me afectaba a mi mismo. Un poquito”.
“Bueno eso es progresar” dice David.
“Supongo” dice Rob, “si hablas de lo que sientes y esas cosas, pero sin fingir…..porque yo hablo de lo que siento, de lo contrario estaría haciendo una pantomima. Especialmente delante de un grupo”.
Dice que hablaban más acerca de que no estaban contentos con algunos aspectos por los que habían pasado y Chris Martin dijo, “No hablamos de eso para vender discos”. “Eso es un poco fuerte ¿no?” dice. También hablaron de América. “Incluso se chocaron las manos Dave” dice.
En el salón de su suite presidencial Kyle y Jackie O del programa Hot 30 en Sydney le hacen una entrevista. Le dicen que toda la prensa australiana hablan de que la canción “How Precious” habla de Nicole Kidman.
“How Peculiar” corrige él.
“¿Qué si habla de Nicole?”
“No”
“¿No?”
“No”
Los australianos dice que la última vez que estuvo en su programa de radio tuvo la amabilidad

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de arrancarse un pelo pubico y regalarlo, se lo llevó uno de sus empleados cuando se marchó. Le piden otro.
“No puedo hacerlo ya” dice, “me sentiría un poco extraño al respecto”.

Retoma su partida de backgammon en el vestíbulo del hotel. Quiere sentarse y jugar al backgammon, beber Slimfast que Pompey pidió al camarero quien no se fiaba mucho. (“No es una droga” intentó tranquilizarlo Pompey) y pasar el rato. (A Rob ya le da por los juegos, ya se cansa por completo. Backgammon es el último, pero no el primero. Una vez no mucho después de haber aprendido a jugar y cuando salió de rehabilitación, jugó con 35 personas al backgammon en el Groucho club y quedó tercero. Ganó dos botellas de champán).
Shiara, la antigua asistente de Nicole Appleton, que ahora trabaja para Sugababes, se lo encuentra y lo saluda. “¿Has leído el libro?” le pregunta. “Leí algunos extractos” contesta. “Me dio mucha pena. Por lo que pasó. Fue como un “Fish and Chips” envuelto en papel de periódico”.
Se quedan charlando.
“Decidí no salir con nadie durante cuatro años después de lo de Nic” dice.
Puff Daddy lo saluda y se abrazan.
“Hace mucho tiempo que no te veo” dice Puff Daddy, e intercambian elogios. Después Puff Daddy saluda a Chris Martin, que se une a nosotros. “Estar aquí es como estar en el Madame Tussaud” dice. “Este sitio es una autentica locura”. Chris Martin se fue a comprar ropa y Rob saludó a Sugababes – “Algunas palabras de sabiduría con la juventud” dice después, entonces se marcha se desnuda y se mete en el jacuzzi. “Oh” dice. “No está muy caliente. ;-D”. Se viste y se encuentra a Kelis de camino al restaurante del hotel, donde piensa si aceptar la invitación para la fiesta de Puff Daddy que dice así – “Por favor únase al Sean P.Diddy para seguir con él su cruzada mundial de ayudar a mantenerse sexy” ofrece a las mujeres a depilarse y a los hombres a hacerse la manicura, si así lo desean – mientras a unos metros dos jovencitas son fichadas por una cámara de televisión. No se les da muy bien y actúan nerviosas de una manera hosca. Lentamente nos damos cuenta de que se trata de las nuevas lesbianas rusas la sensación del pop, Tatu, que están a punto de romper en Europa occidental. Rob echa unas risas con ellas y ellas se lo pasan en grande.
De camino al ascensor se encuentra a Marilyn Manson, que le sugiere que debería pintar un retrato de Rob.
“¿Con la polla fuera?” pregunta Rob.
“Nos gusta el mismo tipo de chicas” le dice Marilyn Manson.
Sophie Ellis Bextor se sienta a unos metros, detrás de él. Ninguno de los dos se conocen.

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La lista de gente que Rob considera que se han equivocado con él, no es muy extensa, pero figuran unos cuantos nombres indudablemente señalados. Sophie Ellis Bextor es una. Si no fuera por lo que pasó, no tendría nada en contra de ella la primera vez que la conoció, pero él siempre recordará lo que pasó. Entonces ella era la cantante de un grupo indie, llamado The Audience, a Rob le gustaba el single “Si no lo haces ahora que eres joven, ¿Cuándo lo harás?” particularmente le encantaba cuando ella cantaba un tema de Stockard Channing llamado “Hay cosas peores que podría hacer” una cara b de Grease, por eso los invitó como teloneros en su primera gira en solitario. Él sabía que el grupo quería pero ella lo rechazó. “Porque yo era una “mierda”, creo que fue lo que ella me dijo” dice Rob. “Ese fue el primer corte de nuestras futuras indiferencias”.
En 1998, la abuela de Rob Nan, que había sido la parte más importante de su vida, murió. La noche anterior al funeral, él durmió en su habitación en Stoke – “A ratitos” recuerda – viendo la televisión. Por casualidad se encontró con el programa de Jo Whiley un programa de debate musical, en el cual fue proyectado el video “Millennium” en el debate de Whiley participaron los peores, Neil Hannon, James Lavelle y Sophie Ellis Bextor. Solo Lavelle le apoyó, diciendo que no sabía lo que Rob había pasado pero que lo admiraba por intentar hacerse un hueco. Neil Hannon, con quien grabó Rob recientemente No Regrets, dijo que solo lo hizo para contárselo a sus sobrinos. (Lo que provocó su propia destrucción. Ya que el grupo de Hannon, The Divine Comedy, eran los teloneros en la gira de Rob, después de esto Rob lo echó. Cuando Hannon lo llamó pidiéndole disculpas, y que le pedía la reincorporación de The Divine Comedy, Rob le dijo que le había decepcionado esperaba que Hannon lo defendiera).
Pero la más dura fue Sophie Ellis Bextor. “Ella me hizo el daño más grande, más profundo, más duro y más sucio de lo que cualquier periodista me haya echo nunca” dice. “Me hundió totalmente. Me dijo que era el “hijo de ;-D de Jimmy Tarbuck”. Pausa. “Fue muy ofensivo para mi y para Jimmy Tarbuck”.
Al día siguiente, en el funeral, cuando estaban a punto de enterrar el ataúd, un paparazzi local estaba echando fotos a unos 15 metros. “No tuvieron la decencia de esconderse en los arbustos ni nada parecido” recuerda. “Allí se quedó”. Un mal momento que siempre estará asociado al rencor de Sophie Ellis Bextor.
Algún tiempo después, la vio en los premios Capital Radio Show. Parecía que cuanto mayor era su enfado, más ganas tenía de reconciliarse. Le tocó en el hombro y le dijo “¿Todavía me odias?” recuerda que ella se quedó sin palabras, pero dijo que no, que no lo odiaba. “Porque” le dijo a ella, “lo que dijiste me hizo mucho daño. De todas formas, te deseo mucha suerte en todo”.
Después de aquello, recibió una carta de ella. No era exactamente una disculpa, pero decía que se había dado cuenta, mientras estaba en la música, que los artistas debían apoyarse. Esa misma mañana, un sábado por la mañana, la vio en un programa de niños, criticándolo otra vez.

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“Creo que es una bruja venenosa” dice. “Es maliciosa”. Pausa. “Y debería recibir un escarmiento”.
Rob lleva diciendo todo el día que no quiere ir a la fiesta de la MTV, pero a última hora decide ir. Se celebra en la casa Batlló de Gaudí. “Uno de los edificios más bonitos del mundo” nos dice señalándonos hacia arriba. Una vez dentro, se encuentra a Jon Bon Jovi, que lo felicita por su actuación de Feel – “Es realmente diferente” le dice- mientras alguien de la revista Vanity Fair intenta persuadir sin éxito a Rob a que pose para una foto. “No voy maquillado” sostiene. “Solo posaría por una salchicha”.
Una vez más se topa con Chris Martin, y Anastasia.
“¿Sabes que te pareces a mi ex novia?” le dice Rob a Anastasia.
“¿Sí?” dice ella, haciendo simulacros. “¿Eso significa que estás loco por mis huesos?” Alguien se ofrece para enseñarle las áreas privadas de la casa, con el guía de Gaudí están Moby y Tico Torres de Bon Jovi. Mientras caminan, Rob le comenta a Moby que cuando Guy y él compusieron Feel le decían “la canción de Moby”. Cuando regresamos a la fiesta, Jon Bon Jovi habla con Rob acerca de triunfar en América. “Eres un gran artista” le dice. “Deberías intentarlo. Incluso aunque sea de telonero para algún artista importante”. Jon Bon Jovi dice que ellos normalmente hacen 250 conciertos en cada gira, y que por la parte más corta hacen unos 60. Rob, todavía no ha hecho 250 conciertos en su carrera en solitario, lo mira asombrado “¿60 conciertos?” dice. “Yo hago 5 a la semana”. Jon Bon Jovi le dice que después de los MTV se van para un concierto mañana, y al día siguiente aparecerán en un programa de radio en Miami. Rob le está escuchando, mientras piensa que él nunca lograría hacer eso.
Una mujer interrumpe y se presenta diciéndole a Jon Bon Jovi, “Te recuerdo, nos conocimos en la Casa Blanca” y en este momento es cuando Rob decide que es hora de marcharse. Nos marchamos por la puerta trasera antes de que sirvan la comida y empiecen los discursos. No ha estado allí ni media hora.
Ocupa su habitación y jugamos a Backgammon. Un rato más tarde, Chris Martin regresa de la fiesta. Rob le pregunta si quiere echar una partida. “Estoy deseándolo para ser sincero” dice Chris Martin. Rob inmediatamente unilateralmente abandona el juego, él y yo habíamos estado tomando y colocando piezas.
“¿Por cuánto jugamos?” pregunta Rob.
“Solo por diversión por el momento” dice Chris. Mientras tira.
Seis y dos.
Hace un buen rato que no aparta la vista del tablero.
Rob, que va a por todas, mira perplejo.
“Me gusta jugar con paciencia” dice Chris.
Rob permanece callado. “Eres el Steve Davis del backgammon”.

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Abruptamente, Rob se gira hacia nosotros y nos guiña para que finjamos una profunda conversación. Nos dice que, recientemente vio a Nellee Hooper. “Me voy a afeitar las cejas, cuestionablemente”. Dejemos esa historia para otra ocasión, dice.
Rob está a punto de ganar el juego.
“¿Esta es la primera de unas pocas partidas?” dice Chris.
El juego empieza con dos.
“¿Por qué tiraría el seis y el tres?” dice Chris.
“El demonio te tentó a que lo hicieras” dice Rob.
“Eso no suena bien” dice Chris.
El camarero llega. Pedimos café; Chris Martin pide agua.
Unas cuantas tiradas después, sobrevive a la partida.
“Esto es una mierda” suspira.
“Tu canción está sonando tan fuerte en mi mente que es increíble” dice Rob. Escucha la parte de “Oh yeah…how long must you wait for it?” repitiéndose a cada instante, pero eso no lo dice. “¿Nunca te ha pasado eso cuando conoces gente?” pregunta.
Chris le echa una mirada como diciéndole que no está atento a la partida, y dice, “estoy jodido”. Mira hacia arriba. Alrededor de la mesa se encuentra Rob, Pompey, los de seguridad y yo.
“No puedo concentrarme” dice. “Están todos ahí sentados y mirándome” se ríe. “Parezco el padrino. Eso crea tensión en el juego. No puedo ganar así. Mierda. Suelo tener un don para esto”.
Dice que tiene que irse. Todavía no han traído los cafés. Sale para coger el ascensor y después se vuelve.
“Lo siento por mi agua” dice.
“Está bien” contesta Rob. Y después dice, cuando Martin ya no lo escucha, “Es el hombre más educado del mundo”. Riéndose. Por un lado, es extraño la seriedad con la que Chris Martin se toma los juegos. Pero por otro, Rob piensa que se lo toma como si nada, puesto que ganó. “Eso mismo” dice, “es como un gigante compitiendo conmigo y con los demás y luego resulta ser una especie de indie intelectual”
Dos chicas lo persiguen hasta un club. “No soy persona de ir a clubs” dice. “Soy más de comer del minibar, ver la televisión e irme a la cama”. Pronto se dan por vencidas. “¿Sabes?” dice después de que se hayan ido, “creo que debería ponerme las botas de montar”. Se da cuenta de que si así fuera, esto le traería muchas complicaciones. “Si no fuera por el sexo” razona, “y si no fuera por el dinero, sería por la música”.

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Mientras espera el ascensor se encuentra con Enrique Iglesias. “Por fin, encantado de conocerte” dice Enrique. Un plano les lleva hasta el casino por el sótano se unen algunos de Coldplay, van a echar unas partidas a juegos de azar, pero cuando bajamos nos niegan la entrada porque no llevamos pase. Rob les dice a Coldplay que él va a por su pase, pero en vez de eso, regresamos a la habitación. Llega Pharrell Williams. Rob le enseña el tatuaje que lleva en su muñeca izquierda. Farell.
“Farell Williams” dice.
Pharrell Williams parece totalmente confuso a la vez que no muy interesado, casi como si imaginara que Rob se ha tatuado su nombre pero mal escrito.
“Ha sido como un sándwich de mierda” murmura Rob después.
Chris Martin llama desde su habitación – Rob se imagina que es para echar otra partida de backgammon pero se marcha porque Chris recibe una llamada personal y larga – en ese mismo instante aparece Kylie Minogue. “Un segundo, te llaman” le dice a Chris Martin, después le dice a Kylie “Estás muy guapa” y se la lleva a la terraza para charlar un poco fuera del barullo de famosos. (Ahora permanece entre dos sitios diferentes de Coldplay)
Un rato después, entra a la habitación de Chris Martin. Por casualidad en el mismo ascensor van Kylie y Pharrell Williams; Pharrell escucha la conversación sin prestarle apenas atención.
“¿Qué haces mañana por la noche?” Le pregunta Rob a Kylie.
“Top secret” le contesta ella.
“¿Es algo bueno?” le pregunta. Bajan unos pisos en silencio. “Llevas las bragas amarillas” observa Rob.
“¡Ay!” dice Kylie. “¡Para de mirar!”
“Es que se ven” dice Rob
El ascensor se para y Pharrell sale, murmurando “Vaya noche” por Rob.
“¿Qué pasa?” le pregunta Kylie a Rob.
“El backgammon” dice “Gané algo de dinero”
Lo dice porque salió de la habitación de Chris Martin con 100 euros. Se da cuenta de las preguntas que le hizo Chris Martin mientras jugaban parecía preocupado de si Rob tenía amigos. Rob le habló de Jonny pero Chris Martin parecía no creerse que Jonny fuera su mejor amigo.
Pero le gustó que Chris Martin compartiera medio sándwich de atún con él. Le gustó el sándwich también.
En el día de los premios MTV, Rob y yo una vez más jugamos al backgammon dentro de la habitación, con una vista completa desde el hotel, cuando Rob empieza a cantar un tema de los Spinal Tap, “The Majesty of

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Rock” para sí mismo mientras se concentra en el juego, es abordado por Dominic Mohan un periodista de la columna pop del The Sun.

“Muy bueno el álbum” dice Dominic Mohan. La canción “Me and My Monkey” está genial. ¿Qué pasa con todo esto? (Que todas estas frases cortas que tiene que escribir para su trabajo infectan claramente sus respuestas).
“Ni yo mismo lo sé” dice Rob. Mientras seguimos jugando.
“¿Lo estás pasando bien?” pregunta Dominic.
“Sí”
“No se repetirá lo de Estocolmo”
Estocolmo fue donde se hicieron los últimos MTV. Rob apareció borracho. No fue nada agradable.
Rob le contesta que no fue a ninguna fiesta. “Voy a vencer a mi pasado y me marcharé a casa” dice.
“Espero verte pronto, y volver a entrevistarte” dice Dominic.
“Tal vez cuando saque otro single” dice Rob.
Se dan la mano, Dominic Mohan dice que cantó “Me and My Monkey” en su programa de radio Virgin; Rob dice que por eso dijo que lo había escuchado. Dominic Mohan se marcha.
Presumiblemente Dominic Mohan dice que no necesitaba entrevistarlo después de todo, aparentemente ya lo hizo. La historia se publicó en el The Sun a otro día. ROBBIE: ESTOY AQUÍ LUCHANDO CONTRA MIS DEMONIOS. Robbie Williams admitió la pasada noche que estaba dispuesto a terminar con los demonios que arruinaron su aparición en los pasados premios MTV Europa. En una entrevista exclusiva en el hotel de Barcelona, Robbie confesó que estaba avergonzado por haber aparecido borracho en Estocolmo en el 2000. Prometió evitar la tentación de tomar alcohol este año en los premios – se marchará a casa en cuanto termine su actuación, sin esperar a la fiesta que hay después. Un reformado Robbie me dijo: “Estoy dispuesto a vencer a mis demonios”. Parecía relajado mientras hablábamos durante una partida de backgammon en el bar del hotel Arts. Dijo: “Este año no se repetirá lo de hace dos años. Me comportaré bien y no acabaré borracho, no haré gran cosa esta noche. Me acostaré a las 3 mientras todos se van de fiesta”.
Y eso fue todo.
Va al baño. Y por el camino le para un hombre que le pregunta, “¿me puedes dar una cita para el NME?”
“Claro” dice Rob, “coño”
La cita fielmente se reproduce en su página web.

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En la furgoneta que lo lleva hasta el show, dice que no se encuentra bien. “Acuérdate cuando solías decir eso” se dice a sí mismo murmurando, “todo saldrá bien”. Se queda mirando por la ventana, “Nunca había visto una grúa desmontada” dice, “¿Cómo lo harán?”.
De camino al camerino se encuentra con Jade Jagger y Patrick Kluivert. Chris Martin entra al vestuario, alzando los 100 euros que ha ganado. Eminem camina por el pasillo, seguido de unos guardaespaldas enormes, va con la cabeza agachada. Rob va al baño y por el camino se tropieza con Mel C. Le dice lo guapa que está y le pregunta si el hombre que la acompaña es su novio.
“Sí” le contesta ella. “Finalmente encontraste a alguien que no es un gilipollas”.
Después Marilyn Manson se los encuentra. “Melanie” dice Manson y le habla de la fiesta de la pasada noche. “Tenían helado de queso Parmesano; me gustó el menú” – y dice que conoció a Puff Daddy.
“¿Te intimidó?” le pregunta Rob.
“No, me hice una foto con él” le dice y después añade algo no muy creíble, “no me impactó mucho”. Eso es un alivio, teniendo en cuenta lo que Marilyn Manson es, redescubre el nivel adecuado de la inadecuación.
Aún así, regresa al camerino, Rob admite que su encuentro con Marilyn Manson y Mel C le resultó algo incómodo. No por lo que dijeran. Sino porque estuvo todo el rato con la mano en sus partes y se tuvo que marchar. “Les hubiera salpicado” explica.
Conecta su ordenador al sistema de sonido de su habitación y empieza a escoger canciones: empieza con “Nobody Move” de Eazy E. Se enjabona, y con calma se afeita frente al espejo, le dice a Josie que le traiga un café; pone “Aint No Love” de Jay Z subiendo el volumen a tope. Las paredes de la habitación son finas, tienen como unos 9 pies de altura, se unen juntas en grupo y separadas por pasillos, y por encima habrá unos 40 pies de espacio hasta el techo. Si alguien tirara a la vez todas esas paredes podrías ver a la mayoría de los más famosos mundialmente conocidos, desnudos, de buen humor y sobrios, como empaquetados en el suelo de un gran almacen. Como resultado, la música de Rob se escucha más allá de su habitación es como una banda sonora para la mayoría de los huéspedes que se hospedan esta noche. Un tío le llama la atención, pero él como si nada.
“Puff entérate de que va esto” dice.
Rob pone más canciones de Jay Z, después “Diddly” de P Diddy. Dos bailarinas de Christina Aguilera se acercan, llamándoles la atención la música. “Está como una cabra” dice una. Pone algo de L´il Rob; “Dolphins are Monkey´s” de Ian Brown; “Pum Up The Volume”. P Diddy se presenta con una foto de Rob, quien después

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saludará a Ronan Keating. De vuelta, escoge “The Stone Roses”, “Waterfall”, algo de ZZ Top, “Maggie May”, y “No One Knows” de Queens Of The Stone Age.
Chris Martin llega, “¿echamos otra partida de Backgammon?” le dice y se sienta. Le pregunta a Rob si ha ido a dar una vuelta. Los artistas quedan, ya después de llegar, para salir y llegar juntos a la alfombra roja para que les recojan las cámaras de televisión.
Rob lo mira como si estuviera loco.
“¿No vas a ir?” le pregunta Chris Martin.
“Tú vete y te das una vuelta por allí” le dice Rob igualmente incrédulo. Chris Martin no dice nada. (No hay rivalidad aquí acerca de: ¿Quién vende más discos actualmente?) Minutos después los guardaespaldas recogen a Chris Martin para que cumpla con su deber.
Jenson Button conversa mientras se toma un Red Bull. “¿Quieres un Slimfast?” le pregunta Rob.
“Me encanta” dice Jenson, desconcertado, pero no lo quiere.
Rob pone una canción de Guns N´Roses “Paradise City”
“La Señorita Pink” dice cuando se da de cara con ella por el pasillo.
“Buena canción” le dice ella. “Encantada de conocerte”.
Observo como se mueve de un lado a otro nervioso e impaciente. Vuelve a la habitación, donde tira una silla violentamente contra un armario. Después vuelve a hacerlo. Y otra vez más. Son los nervios. Pone la canción de Guns N´Roses “It´s So Easy” después se va al pasillo y charla con Rupert Everett. Llega otra vez Marilyn Manson. “Pon eso más bajo joder” le dice a Rob bromeando. Taylor Hawkins, el batería de Foo Fighters, llama a la puerta con sus baquetas, Rob le abre. “Yo iba a ser vuestro cantante” le dice. (Se refiere a Queen y esto es cierto. Después de que Rob cantara “We Are The Champions” con dos componentes del grupo Queen, para la película A Knight´s Tale, le pidieron que se fuera de gira por América como cantante principal. Lo consideró seriamente también.)
“Pero empezaron a hacer dúos con grupos y demás” le dice a Taylor.
Taylor se calla. “Necesitaban tomárselo con calma”.
En la pista, el show ha comenzado. Podemos verlo a través de un monitor en el pasillo, justo al lado de la habitación de Marilyn Manson. Rob tropieza con Pierce Brosnan. Marilyn Manson reaparece y recupera la conversación que tuvo con Kylie. “Me dijo, me van a poner un cajón, espero que alguien no se lo lleve” le dije, “eso no lo digas en América. Yo me llevaré tu cajón”.
“Robbie ví tu concierto de Sinatra en el avión” le dice Taylor. “Estuvo bien tío”
“Hiciste un juego de verdadero o falso” dice Manson, refiriéndose a Nobody Someday.
“Sí” dice Rob. “Lo hice, hice un ;-D”
Se va hacia el escenario para echar un rápido vistazo, y una drag queen española

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empieza a entrevistarlo.“Muy nervioso por estar aquí y encantado de estar nominado por un premio – se supone que es lo que debo decir” le dice. A las diez en punto lo están maquillando y empieza a calentar la voz. Gina se queja de que se come las uñas. “Ya lo ha vuelto a hacer. Odio que haga eso” dice. Una vez terminado, empieza a vestirse, después se sienta para que Gina le dé el toque final. “¡Escupe eso ya!” le regaña, cuando ve que se ha mordido otra uña. “No puedes llevar un traje y tener una uña en la boca joder”.
Le dice a Josie que quiere ir a ver a Ms Dynamite. Le ha escrito una carta, pidiéndole disculpas por no meter su rap en Feel, pero quiere asegurarse de que ella lo entiende.
En el pasillo se topa con Dave Grohl, que le pide que se haga una foto con él. “Estás tan elegante esta noche” le dice Grohl. “Tú también vas muy bien” Rob posa con él. Cree que Grohl está un poco borracho, pero no le da importancia. Estuvo en Nirvana. (Al fin y al cabo, los elogios, faroles y simulacros equilibran. Conoció a Grohl a principios de año en el festival Coachella y le dijo, “Después de mí, tú eres el mejor”. Grohl parecía confuso y después añadió, “Gracias, tío”).
Rob se va hacia un lado del escenario e intenta dar un repaso a las letras de Feel en voz baja. No se la sabe muy bien. Se escribe la primera frase “Come on hold my hand” en la mano, así la recordará, y quedará como una especie de homenaje a Chris Martin que lleva un graffiti en la mano.
“Mi siguiente invitado dijo que quería dar las gracias a la MTV por sus dos casas, tres coches, su novia supermodelo” dice P Diddy. “Acaba de ser noticia en la prensa por firmar un gran contrato discográfico de 80 millones de libras, ¿Cuánto sería eso en dólares? ¿Puedes prestarme algo niño? Puedes divertirte en el club P Diddy y vivir la vida nene. ¡Recibamos a mi chico….Robbie Williams!”
Rob no necesita mirar la chuleta.
Come on hold my hand….I want to contact the living…
En la canción, estas palabras son el triste y serio comienzo de una seria y triste canción. Raramente explica que se inspiró en un viejo humorista que murió en el escenario – “¡Vamos todos! Levantad las manos, quiero ver que estáis vivos!” aunque hay algo típico en Robbie Williams la fuerza y el uso que le encuentra.
La actuación, que dura cuatro minutos pone punto y final a su viaje, aunque Rob no sabe el disgusto que está a punto de tener. Cuando deja ver la chuleta sin darse cuenta, la cámara capta un primer plano de su disgustada cara. Llegando al final, alza las manos y las pone detrás de su cabeza, una costumbre adoptada conscientemente de Perry Farell. Cuando deja el escenario, su lugar ante las cámaras lo ocupan las posibles satánicas, Las Ketchup.

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De vuelta a la habitación se para en la habitación de Ms Dynamite, aún quiere verla antes de marcharse, pero llama a la puerta y ella no da señales. Vuelve a tocar y espera un momento. Pero nada.
Se está quitando el maquillaje cuando se entera de que Ms Dynamite está bajando por el pasillo, sale corriendo en busca de ella.
“¿Recibiste mi carta?” le pregunta.
“No” le contesta ella.
“Te la envié a tu oficina” dice, “porque quería que supieras….” Le da una breve explicación. “Solo quería decirte que eres genial”
“Gracias” dice ella.
No parece un gran encuentro, ella se muestra un poco distante y fría, pero no hay nada que no se haya dicho.
Mientras tanto, el avión privado está esperando. Termina de cambiarse en su habitación. Pero en el último minuto justo cuando nos íbamos a marchar, le dan ganas de hacer pipi. Podía bajar por el pasillo hasta el baño, pero no quiere. Hay una papelera en la esquina del vestuario detrás del espejo y ahí lo hace.
“Oh” le dice Gina con cara de desesperación, “eres un animal”
Mientras nos lleva la furgoneta, dice, “siempre me siento horrible en estos sitios”. Son las tres de la mañana, ya está en casa.
Al día siguiente se publica un artículo sobre su viaje a España en el Evening Standard:
MS Dynamite le da plantón a Robbie. Es el titular.
El orgullo se cae, ciertamente eso es lo que le pasó a Robbie Williams anoche…tuvo un encuentro con Ms Dynamite anoche en los premios europeos de la MTV en Barcelona….y le dieron plantón…debería dar las gracias a las estrellas de la suerte que le acompañan hoy en la humillación que sufrió de la mano de la sensación del rap londinense nada menos que fue presenciado por un montón de famosos.
Alega que salió del escenario y se fue a buscarla a su habitación, llamó a la puerta, descubrió que le había dado plantón y dijo “¡Por amor de Dios, se ha ido! ¡No me lo puedo creer! ¿Dónde estás Ms Dynamite-ee? ¡Tengo que encontrarte! ”A continuación estuvo buscándola por todos los vestuarios 20 minutos, cuando la localizó salió corriendo y le dijo: “¡Gracias a Dios que te encuentro! He estado esperando para hablar contigo durante meses”. Dice que ella se mostró distante cuando él la quiso abrazar y después hace saber por qué no respondió a sus cartas: “¿no las recibiste?” pregunta él….Añade, “realmente te admiro, me das envidia”…En ese momento, Ms Dynamite se puso roja y negó haber recibido sus emails, se dio media vuelta y empezó a charlar con Chris Martin de Coldplay. Robbie se quedó allí plantado. Se marchó a cambiarse de ropa y no se quedó a la fiesta que hubo después.
Para que conste en acta, este fue el texto exacto de la carta en cuestión – solo hubo una – que el Standard claramente imagina como una de una serie de

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cartas de amor. Rob la escribió a mano en letras mayúsculas en una hoja de papel y se la envió mucho antes de los premios MTV:

Estimada Miss D.
En primer lugar quiero felicitarte por todos tus premios. He vuelto a la ciudad de nuevo por unas semanas y siempre te veo en la tele…tu video es genial, estás muy guapa, y las canciones son imperdonables….enhorabuena, enhorabuena, enhorabuena.
Solo quería hacerte llegar esta carta para explicarte lo que pasó con tu rap en mi canción Feel. En realidad me quede echo polvo por no incluirlo y me siento avergonzado porque no hablé contigo de esto.
Les encantó a todos, y pensé que mejoraría la canción…pero hubo algo que me hizo pensar que mi single debería ser más “Robbie”. Tras darle muchas vueltas tuve aceptarlo.
Yo quería que te llegara esta carta porque después de nuestra breve conversación y escuchando tu canción sonabas tan sensible como yo. No quería echarte a un lado. Realmente espero que esto no estropee alguna futura colaboración.
Con mucho respeto y admiración
Robbie Williams.
Se marcha a Radio Dos, donde lo espera Alice Cooper en un pasillo (“Hola, Sr. Cooper”, dice, alguna vez lo invitó a jugar a golf en Arizona), se encuentra con Steve Wright, que pide a Rob que vaya a su programa y haga cuatro trozos de su chicle y se los ponga en la mano, después hace una entrevista con Jonathan Ross en la cual Ross pregunta: “¿Qué hay acerca del tío gay que vive contigo? Quería decir, ¿te echa de menos cuando estás fuera?”
Rob decide pasar. (Por si no queda claro la pregunta a la que Jonathan Ross se refiere es a Jonny) “Cada relación que nos achacan son meramente falsas” dice. “Son montajes también podría decir que vivo con Jonathan Ross….el caso es que saldría en las noticias mañana. ¿No te parece? Dirían: Robbie finalmente admite que es gay”
De hecho, no termina saliendo en la prensa. Es bastante probable que la prensa no escuche Radio Dos, pero puede que les sea más cómodo por el lado de la insinuación esconder secretos. Quizás estuvieran más contentos en un mundo donde pudieran seguir perezosamente implicando estas tres o cuatro cosas favoritas (sale con Rachel Hunter, se acuesta con ella en todos sitios, está triste, solo y no está enamorado, secretamente es gay) sin tener en cuenta el hecho de que se contradicen, de manera que si alguna declaración sale a prueba de bombas no será por ellos (declaración como que alguien pueda estar bromeando en un programa de radio) pueden alardear de publicarla. “Nosotros sacamos eso”.

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Llegados a este punto en la vida de Robbie Williams, la mayoría de los días empiezan con retraso, con un bol de cereales y el correo. Hoy, otra carta de alguien que sabe donde vive. Está escrita a ambos lados de un solo folio con una foto de un curioso cachorro de león situado en la parte de arriba de la carta. El escrito es personalizado – dice “este bloc de notas pertenece a….” – pero el escritor ha puesto su nombre con bolígrafo negro para borrarlo, y firmó la carta pero sin poner el remitente. (Queda un poco cutre si te das cuenta. Si enfocas la carta hacia una luz, se ve el nombre tapado) la carta está escrita de un modo excéntrico, con letra fina a mano, un poco temblorosa, torcida y en cursiva capital. Pero no llama tanto la atención lo que en ella dice – la gente piensa estas cosas – sino en que alguien se ha molestado en escribirla y enviarla:
Es tan solo para tu información, la otra noche me senté con un matrimonio mayor, estábamos viendo un programa donde salías tú. No paramos de hablar de ti durante hora y media, estas fans son tan malas como tú, y no es de extrañar después de un rato nos dimos cuenta de que eres un arrogante, insultas, incluso no cantas ni bien, no teníamos ni idea de lo que estabas cantando, pero cuando dijiste “Soy una estrella pop” ¿tú te has visto? Bueno será por el dinero. Alguna gente rica como tú, a la que le pagan 80 millones de libras, se creen que son los mejores, si te vieran tus padres, por no hablar de tu abuela, tú puedes ser muy grande, pero a nosotros no nos gustaría tener un hijo o un nieto como tú, por no hablar de tu lenguaje. La gente que te sigue tampoco tiene vergüenza ni respeto. No me extraña que te dejen las mujeres si usas un lenguaje como ese. Nic fue una chica inteligente. No sé lo que Rachel Hunter vería en ti. Sabemos que esto no te importa pero te lo tenía que decir.
El día que sale Escapology vuela hasta Berlin en avión privado para una rueda de prensa en la que anunciará su próxima gira. “Aparentemente, he estado ocupado haciendo amistades con Eminem y haciendo las paces con Ms Dynamite” dice, después de lo que dijeron los periódicos durante el viaje. (Por regla general, él no busca a la prensa. Trata de evitar que permanezcan cerca de su casa y sale durante días sin ser visto. Pero si alguien se le acerca, se esconde tras una mesa, o se mete en el coche, o en un avión, o simplemente sale a la esquina tapándose con una bolsa – normalmente lo pillan).
“Voy a cantar en mi próximo album con una voz más profunda” declara repentinamente, “y hablaré mucho de las canciones”. Después lee la crítica que le ha hecho Stuart Maconie en Q acerca de su album. “Capullo” dice cuando termina. “Ni siquiera ha escuchado el album”. Esto le lleva a pensar, que hace mucho tiempo que él escuchó el disco. Le pregunta a David si tiene una copia, se la da, y se pasa el resto del viaje escuchándose.
Tras la escucha de unas cuantas canciones, hace una declaración: “Mi album es mucho mejor
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que cualquier otro, esa es mi conclusión”.Dice encogiéndose de hombros. “No creo que estas canciones se respeten durante cinco años. Quiero decir que es muy difícil no dejarse llevar por la imagen que dan los medios de comunicación de Robbie Williams, porque es así. No puedo dejarlo pasar”.
“Hot Fudge” es la siguiente. “Me voy a ¡LA,LA,LA!...” canta. Quiero ofrecer una de las criticas más dolorosas de un album – la mayoría lo ven como un album gospel diseñado para triunfar en América. Actúan como si quedara claro y fuera una estrategia de Rob, aunque en realidad él nunca dijo nada de esto, no es cierto, y no tiene mucho sentido cuando uno escucha el disco, incluso ni musicalmente. Si deliberadamente planeas conquistar América, donde el terreno musical se enfoca más estrechamente no solo no encajaría bien en el terreno musical, sino que se vería en mayor medida que en otros sitios, como señal de sinceridad del artista y autenticidad, no publicarías un album tan heterogéneo como Escapology.
Pero incluso ese no es el aspecto más idiota de sus suposiciones. Casi todos los críticos han revisado las canciones en las que se menciona Los Angeles y América, como Hot Fudge y Song 3, como si esta fuera una prueba clara de su intención de ganarse América. Presumiblemente, incluso sus editores han bendecido esto como un comentario sensato, y sin embargo es lógicamente absurdo. Si lo piensas. A quien se le ocurriría, si se pudieran quitar su ciega idea de Robbie-Williams-está-desesperado-intentando-triunfar-en-América por un minuto, cabría la posibilidad de imaginar que la manera de triunfar en América es hacer canciones hablando de lo genial que es América. ¿Por qué nadie puede imaginarse que lo que el público americano echa de menos es a un tío inglés cantándoles cosas de su país?
Discutimos todo esto mientras suena el disco, hasta que Robbie se gira para David y le dice:
“¿Sabes algo de Guy?” pregunta
“Ni idea” responde David.
Quizás es que haya algo en la comodidad de un lujoso avión privado que desencadena recuerdos. Nos dirigimos hacia la pista de aterrizaje en Alemania, Rob empieza a contar sus encuentros con Bono. La primera acnetoda es su favorita de los días perdidos en las drogas. Fue a casa de Bono en Dublín para participar en una fiesta. Patsy y Liam iban en el avión y durante el viaje había persuadido a Liam para que cuando Bono se relajara lo llevaran al bingo. En la fiesta, Rob estaba un poco ido y Bono se lo encontró mirando a la pared. Rob se había fijado ya hacia tiempo, porque estaba muy seguro de que era el cuadro más bonito que había visto en su vida.
“Bono” le dijo, “ese cuadro es increíble…”
“Robbie” le dijo Bono pacientemente. “Eso es una ventana”
Rob se quedó en la habitación de invitados de la casa. Todos los invitados anteriores habían dejado escritos en la pared, y él quería hacer lo mismo. Antes de marcharse, permaneció allí mucho rato, observando las firmas de Salman Rushdie y Kofi Annan y el resto,

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intimidado por tanto talento y las poesías, intentó hacerlo lo mejor que pudo. Finalmente, escribió algo.
“Para Bono” escribió. “Con cariño de Robbie”.
Admiraba muchísimo a Bono y a U2. Estuvo viendo el concierto de abril del 2001 en Anaheim, California, fue una de las principales espuelas para hacer lo que él quería, jubilarse como cantante y formar un grupo. En sus oraciones durante algún tiempo después, literalmente pedía: “Dios, ¿podré encontrar un Edge por favor? ¿Y me ayudarás a componer canciones tan buenas que encojan mi alma tanto como me la encoje Bono?”
Tras el concierto de Anaheim, se fue al camerino y le dijo a Bono: “Cuando crezca quiero ser como tú”. Bono le dijo que no debería pensar en eso. Bono lo dejó bastante tranquilo.
Hay un momento de sus diversos encuentros con Bono, en el cual lamentó la mayor parte de todos. Bono tiene una forma, todavía y entonces, de acapararte y sacarte realmente lo que quiere. Cuando Rob estuvo con él, Rob quería hacer lo que Bono hacía, pero también le asustaba. Una noche, justo al inicio de la carrera de Rob en solitario, Bono estaba hablando con él de eso, y le dijo, “Si tú te lo propones, serías absolutamente grande”
Y Rob le respondió, “Sí voy a ser el más grande que haya existido jamás”
Voy a ser el más grande que haya existido jamás.
“En el momento que esa frase salió de mi boca sabía que estaba equivocado” dice Rob. “y él me miró como si le estuviera robando uno de sus hijos. Y me dijo no, no, no…. Y yo le dije no, no, no….”
Josie le informa sobre lo que le espera en la rueda de prensa, que se celebrará en la embajada británica: 269 medios de comunicación, la presentación del embajador, reuniones con los patrocinadores de la gira Xbox y Smart. Rob sale a tomar el aire. “Gracias por dejarnos usar tu garfio” le dice al embajador y se sienta en un taburete, con un micrófono en la mano, como un cantante de los setenta, le explica a los 269 medios de comunicación que tiene la gripe, y que ha dormido dos horas y que se siente un poco mal. “OK ¿alguna pregunta?” dice.
Cambia el tono inmediatamente cuando responde ante la inocua pregunta de ¿por qué hará conciertos al aire libre?”. Porque son conciertos importantes, él dice, “Me encantan los conciertos grandes” explica y después añade, “y la gente debería venir y ver esto porque creo que después de esta gira y después de este disco, va a ir todo cuesta abajo, genuinamente lo pienso, porque creo que este es el momento más importante de mi carrera ahora mismo, y deberíais verlo mientras dure. O venir a ver los espectáculos que haré durante las vacaciones de verano por Inglaterra por los campamentos en Butlins de aquí a cinco años con los Oasis”.

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Le preguntaron por América, y algunas de nuestras conversaciones en el avión se desbordaron. “Estoy muy, muy interesado en leer un montón de cosas, especialmente cuando sale un album. Ya sabes que este album, aparentemente, está dirigido hacia un público americano obviamente. Y la razón de porque pasé tanto tiempo allí es porque evidentemente estaba desesperado por triunfar en los estados. En realidad ¿Cuál es el adorno entre la verdad y la mentira a medias?... no es otro que la verdad absoluta. No me molesta del todo. He trabajado muchísimo desde que tenía 16 años con Take That y en mi carrera en solitario…esa es la verdad absoluta. No me interesa triunfar en América. Sería un trabajo muy duro. Sería un artista nuevo allí, no me conocerían. Tendría que luchar mucho. Ahora tengo dinero. Gracias. Pero que conste que no me importa. De verdad que no. Tengo un público increíble que escuchan mis discos aquí, en Asia y en otros sitios. No necesito marcharme”.
Así es. Estas palabras salen en los periódicos de mañana causando una caída en el precio de las acciones de EMI.
Lejos de esa charla, corrigen historias – el rechazo de Ms Dynamite, el contrato exclusivo de Guy Chambers – y hablan de su pene. Cosas habituales. “Thomas de Bravo pregunta - ¿Qué harás con todo el dinero que te pagó EMI?”. “Voy a llenar una habitación de dulces” responde, “y voy a comérmelos como me de la gana”.
Hay risas, pero más confusión, en esta respuesta:
“No lo sé” continúa. “Soy famoso. Tenemos muchos divorcios. Mucho que pagar a las futuras ex mujeres, de eso estoy seguro. Ya tengo puesto en marcha un plan de ahorro para una gira en 15 años cuando realmente necesite hacerlo porque dos de mis esposas me sacarán mucha pasta”.
De vuelta a la habitación es entrevistado por dos periodistas de la revista de noticias alemana Der Spiegel. Le preguntan por el folleto del CD de Escapology le dicen que parece a Jesucristo. Señalan que cuelga boca abajo del edificio más alto de Los Angeles, con los brazos extendidos, la foto de la portada, como si estuviera en un crucifijo pero del revés, y en el interior del folleto, su cuerpo está rodeado por varios anillos de luz, hasta aproximadamente su cabello, parece como si estuviera en un halo. “No” responde a ambas preguntas. “Créanme”. Esta es la primera vez que lo interpretan así, ya que antes no lo habían echo nunca. Le preguntan por el titulo, y explica que su plan era matar a Robbie Williams, pero cambió de opinión. “El escapismo trataba simplemente de escapar de matarle” dice, “pero me he dado cuenta por mi mismo de que disfruto siendo yo”. “Escapar puede sonar mal, es mejor huir” dice uno de ellos sinceramente.
“Sí, depende de cómo lo mires” dice. “Se podría decir que se escapa de las cosas que realmente importan, se podría decir que se escapa de la responsabilidad. Pero también se podría decir que es una escapada para acabar conmigo mismo, lo cual es el verdadero significado”.
Le preguntan por sus padres, y les habla primero de su madre. “Ella dice, “estoy muy orgullosa de lo que has conseguido por ti mismo y de lo que has hecho”, y

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eso significa mucho para mí” explica. “Eso es más importante que el contrato de los 80 millones”.
Ríe a carcajadas. “Pero no puedes dejar pasar eso”.
“¿Tu padre te dio algún consejo para actuar?” le preguntan.
“Mmm..., ver a mi padre es su propio consejo” responde. “Como se maneja a si mismo y sus gestos. Yo voy cogiendo cosas de todos los artistas – Freddie Mercury…Axl Rose, Tina Turner, Mick Jagger, David Bowie, Dean Martin, Sammy Davis Junior, Frank Sinatra, mi padre, otros cómicos que conozco, Steve Coogan, Eddie Izzard….voy cogiendo su forma de actuar y la voy haciendo mía”.
Le preguntan que hace en un día normal en Los Angeles. “Nada” insiste “absolutamente nada. Estoy muy, muy bien así. Ocasionalmente salgo y compro ropa. Pero un día normal lo paso sentado y sin hacer nada, puede que toque un poco la guitarra, quizás saque a los perros a dar un paseo. Después de estar haciendo un montón de cosas desde que tenía 16 años, ahora sentarme y no hacer nada es un regalo. Y lo he desarrollado como un arte. Soy un hombre que no hace nada en todo el día. Explica que este ha sido un importante desarrollo de tranquilidad y felicidad. “Alguna gente realmente le gusta la fama, y lo llevan muy bien” dice, “pero yo no”.
“¿No te acostumbras a la fama?” le pregunta uno de ellos.
“No” contesta, “creo que lo que ocurre con la fama es que al principio lo pasas tratando de llegar ahí, y el resto de tu carrera luchas por sobrevivir”.
En el coche, David, va conversando, repite partes de una discusión que tuvieron con sus anfitriones. “El embajador dijo que estabas en lo mejor de tu carrera…” dice.
“¿Yo he hecho eso?” dice Rob muy serio. “Eso es bonito”.
“No” dice David, “se publicó en Berlín”.
En mitad de la risa, con algunos de los suyos, Rob luce una fija y amplia sonrisa que uno adopta cuando sale a la calle y confía en la gente con la que te gustaría acabar, no hay nada que hacer sino regresar de la misma forma que saliste. “¿podríamos volver al principio de esa conversación?” sugiere.
En casa, Rob quiere jugar a blackjack, pero no tenemos fichas. Quiere salir y comprarlas en Hamleys pero está cerrado, así que nos sentamos, cortamos trocitos de papel como si fueran fichas. No es igual, pero al final nos aguantamos. Más tarde, Rob recuerda que una vez en América, tampoco tenían fichas y usaron pastillas.
“Vitaminas y antidepresivos” dice, “Vitaminas fueron cinco, y antidepresivos fueron 50”.

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Mientras Rob desayuna, canta canciones de Coldplay en voz baja y se estudia el folleto del CD de Escapology, Pompey no sabe lo que se va a llevar para el viaje de hoy. “Hace demasiada calor para un jersey” considera.
“Te diré lo que tienes que llevarte” le aconseja Rob. “En Stoke hace frío”.
Nos marchamos del helipuerto en Battersea hasta el norte. No es como estar en un avión; sientes como si el campo se extendiera justo debajo de ti y poco a poco te tambalearas bajo el sur. Está a unos 40 minutos del hipódromo de Uttoxeter, el lugar de aterrizaje elegido es secreto, con la esperanza de que esta visita a Stoke se mantenga alejada de complicaciones.
“El viaje ha sido un placer” dice Rob cuando aterrizamos. “Observa ese cartel: “Siempre serás rico…”
Cuando se trata de caridad, los famosos habitualmente están obligados a hacerlo. Si no hacen nada, es que son unos malditos ricachones, y egoístas. Pero cuando tratan de hacer algo empiezan a surgir los problemas. Tal vez hubo un momento para la mayoría de los inocentes, si todavía funciona la ecuación: una persona que se convierte en rica y famosa, porque así lo desea, tiene una mezcla de agradecimiento y culpa, siente como que “debe algo”; por eso hacen algo bueno para beneficiar a otros y tal vez para que ellos mismos se sientan mejor haciéndolo. Suele ser una marca de desinterés y una virtud de no llamar la atención con la donación.
Pero para cualquier famoso que todavía desea hacer cosas buenas por el mundo, todo eso se echa a perder, más notablemente en las últimas dos décadas, por la división entre la caridad y el descaro de hacerlo público, en ocasiones se destroza. Hoy en día, cualquier persona propensa al cinismo solo tiene que escuchar la palabra “caridad” en el contexto del mundo del espectáculo, para empezar a cuestionar las motivaciones de los participantes. Muy a menudo tienen derecho a hacerlo. Cada vez más la caridad se ha convertido en otro tipo de promoción, el mundo de la caridad y eventos, estrenos, partes, recaudaciones de fondos y oportunidades de hacerse fotos, ofrece otra manera de llegar hasta la escalera y otra forma de frenar su descenso. Revistas de famosos semanales como Hello y OK, se llenan de fotografías de acontecimientos en los que nadie parece incluso atormentado por esto o trata de no mostrar el egoísmo del desinterés; en cambio todos aceptan una miserable libra pre pago donde ambos tanto los famosos como la institución para caridad se ayudan unos a otros a exponerse y a llamar la atención que necesitan.
Es un dilema para cualquier persona que quiera hacer algo sin tener nada que ver con este torbellino. Sencillamente hagas lo que hagas guarda silencio pero hazlo de todos modos, y, cuando ocasionalmente lo quieras publicar para una causa o situación particular, hazlo de manera que esté lo más alejado posible

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de comerciar con eso para beneficio de tu carrera. Esto es lo que Rob trata de hacer. En los últimos años es evidente que ha regalado varios millones de libras, pero la única vez que le escuché aludir eso (aparte de un par de exasperados arrebatos que tuvo en privado, porque no le gusta mencionar nada acerca de estas cosas, la gente lo tiene porque no hace nada) fue cuando mencionó la asignación de unos fondos procedentes de diversos proyectos de Robbie Williams para caridad. Parte del dinero se destinó a UNICEF, con quienes participa permanentemente, pero la mayoría lo destina para sus fondos de caridad. Con Give It Sum, empezó en el 2000. Su labor se lleva a cabo en la zona de Stoke donde él creció.
Hoy la visita a Stoke es para darle una oportunidad de poner su granito de arena en algunos proyectos para las obras de Give It Sum, con los que sigue involucrado y muestra su apoyo, posa en las fotos que se utilizaran para promover lo que hagan más adelante. Este viaje se ha tenido que llevar más en secreto que la mayor parte de su régimen profesional, porque incluso si algún fotógrafo de la prensa local se enterara de lo que está haciendo, se formaría un lío. Todo el mundo es consciente del hecho de que es el único día que encontró para realizar este viaje durante la primera semana del lanzamiento de su disco; sería mortificante si se supiera de este viaje parecería como que lo está haciendo para promocionarse y precisamente es lo que quiere evitar – que la caridad no sirva como ayuda para su promoción. Nos espera el coche que viene a recogernos, el conductor nos lleva hasta el helicóptero, aparte de dos mujeres que trabajan en el hipódromo de Uttoxeter, el lugar está solo cuando llegamos. Hasta ahora ha salido todo bien.
Nos dirigimos a casa de su madre Jan y se reúnen en la cocina. (Jan pertenece al comité de Give It Sum, está muy integrada en el desembolso de subvenciones y en el seguimiento de sus resultados). Rob pone el CD en el equipo y pone un remix de Millennium de Mantronix. (No se publico por razones técnicas “era una mierda” explica) Escoge unas cartas de la baraja “Angel” que tiene su madre en la mesa del comedor. La primera carta que saca está en blanco, la segunda dice “lo siento”.
La primera parada del día es en un hospicio para niños dirigido por Donna Louise Trust, son niños que no esperan vivir más allá de su adolescencia, todavía está en construcción, pero a punto de terminarlo. Llevan a Rob arriba para hablar de su trabajo, le enseñan un recorte de periódico local, cuando participó por primera vez. Robbie hace una donación. Describe que ayudó a cubrir gastos de unos meses a unas chicas de 13 años porque estaba muy involucrado. “Un silencio patrocinado” dice sonriendo. Le gustan estas cosas. Recorre los dormitorios a medio terminar y zonas de juego y pide tranquilidad, se refiere a algunas preguntas,

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le gusta ver la caseta de perro que él mismo hizo. Paseando por otra habitación, se encuentra con una pintura que le recuerda a su adolescencia.
Al salir, posa para la foto con los directores.
“Agacha la barbilla y abre los ojos” dice.
Uno de sus anfitriones dice que odia hacerse fotos.
“Nunca resulta fácil” le dice amablemente.
En la furgoneta, charla con Jan acerca del alcalde gay de Stoke. Ella dice que el alcalde le dijo que le diera las gracias a Rob por llevar su labor a cabo ya que hizo una donación para la centralita local de gays. “Le dije que no colaborara pero lo hizo naturalmente” dice ella. Entre los destinos, Josie le entrega la agenda con las próximas citas que le esperan nada más terminar. La siguiente visita es a la comunidad central de Old Blurton. Cuando entra todos le aclaman.
“¡Una verdadera estrella del pop!” exclama una mujer. “No me lo puedo creer”.
“Yo tampoco” responde Rob.
Le hacen una taza de café y le cuentan lo que ocurre allí, y como se creó este centro que les ha ayudado a recuperar la zona.
“Se parece a Beirut desde aquí abajo” dice uno.
“Estaban tan nerviosos que no salieron a la puerta” dice otro.
“Eso significa” dice otro “que hemos perdido el control”.
“No solo eso” dice Nina, la mujer mayor que está al cargo, y que está llena de espíritu y determinación, “pero no hubiéramos podido abrir los últimos dos años si no fuera por ti”.
Rob cuenta lo que su madre le dijo. “Mi madre lloraba por teléfono, no paraba de llorar” dice.
Lo llevaron por el patio del recreo cruzando la carretera, donde el consejo tenía la intención de construir un aparcamiento antes de que intervinieran los residentes, y le hablan acerca de sus planes para construir un centro comunitario y un tribunal deportivo. Nina dice que necesitarán 100.000 libras. “Pero lo haremos” dice ella.
“Lo conseguiréis” dice Rob. “Creo que eres genial….te ayudaré”. Esto no lo dice solo para llamar la atención, o para demostrar algo, me pregunto cuanto tiempo antes de que lo dijera se había dado cuenta de lo que iba a decir. Ciertamente se tomó unos minutos antes de que estas palabras hicieran mella.
“¿En serio?” dice ella, lo dijo en un tono de voz como si se tratara de un malentendido, nerviosa, pero también guardando silencio como si fuera a perder el mundo por no hablar.
“En serio” le contesta él. Ella empezó a llorar, y no fue la única. “Voy a fumarme un cigarro” dice ella finalmente.
“Yo también” le contesta él y se van juntos cogidos del brazo a fumar y a hablar. Cuando regresa ella sigue llorando más y él le dice “No tardaré mucho, o empiezo o no paro en todo el día”.
Entran y le enseña los planos de las plantas; él le pregunta que para que son las habitaciones y ella le dice que se destinarán para clases de yoga y artes marciales, para todos los aspectos prácticos y que les aporten esperanza. Cada vez se van convenciendo más y se va agolpando más gente. La reacción aquí es

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muy diferente a la del famoso que sale de viaje por las ciudades. Allí la gente está asombrada por lo que les espera. Simplemente están atónitos. Dos chicas salen corriendo para estar a su lado observándolo. “Encantado de conoceros” les dice Rob. Intentan decir algo, pero no les sale nada tan solo se quedan boquiabiertas. Les hace una señal levantando su pulgar y les dice “Sed malos” sonriendo.
Una de las mujeres mayores se acerca a él y le dice, “¿Puedo hacerte una pregunta personal?”
“Sí” contesta y espera.
“¿Cuántos años tienes?” pregunta
“Veintiocho” contesta. “Eso no es tan personal. Puede preguntarme algo más personal que eso”.
Conoce a un bebé de seis meses llamado Robbie. A una de las jovencitas le suena el móvil. Con el tono de Nelly “Dilema”. Una mujer de mediana edad temía correr el riesgo de que la despidieran por el cierre de la cafetería y se apresura a preguntar “¿Te puedo dar un abrazo? Aunque huela a bacón y huevos”
“Me gusta oler a bacón y huevos” dice Rob y se abrazan.
Se despide y hay más lágrimas.
“Me sentí muy querido la segunda vez que vine aquí” dice. Desde la ventana de la furgoneta les grita “”Nos veremos chicas” y se marcha. “Se les coge cariño ¿verdad?” dice. “Estas chicas…te diré algo merece más la pena hacer algo por esta gente que comprar un jugador del Port Vale”.
El siguiente destino es un centro comunitario, el Sutton Trust, en la Abadía Hulton un consejo estatal. “Es el mayor consejo de Europa” dice Rob. “Y es duro”. (Su padre que está con Rob en Londres, le contó un chiste del Abbey Hulton, justo antes de salir esta mañana. “En Abbey Hulton había un pub” le dice. “La primera cuestión era ¿A quien podríamos encontrar allí? Y la segunda era ¿Quién es el detective de ventas de Mark & Spencer?”).
“¿Sabias que pusieron una alarma contra incendios?” le comenta Jan a su hijo.
“¿Si?” contesta él.
“Fueron a pedir puerta a puerta una libra” le dice “Recaudaron diez mil libras. Cada mes había un fuego y el consejo no quería ayudarles”.
En el Sutton Trust le enseñan la planta de arriba que esta llena de ordenadores. Give It Sum los ha pagado. Un recorte de periódico dice: “La mega estrella del Rock Robbie ayuda a crear un cyber centro”. Charla con todo el mundo y pregunta si van las cosas mejor.
“Abbey se solucionó” responde orgullosa una mujer.
“¿Le firmaste a mi hija?” pregunta otra.
“Sí” dice. “Es un intercambio justo”
Baja de arriba para asistir a un discurso de aceptación para una próxima entrega de premios locales en la que está galardonado con el premio “para la persona que más

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se ha involucrado durante el año en proyectos de Stoke”.Yo nunca le he visto preparado para algo así. Ni lo he visto ni ha mostrado señas de que pensaba en ello hasta que se enfrentó al objetivo de la cámara.
“Hola a todos” dijo. “Soy Robbie Williams y me gustaría daros muchísimas gracias por el premio de esta noche… Me senté en el grupo comunitario de Sutton Trust en Abbey Hulton y hacía que no estaba en Stoke un tiempo porque he estado fuera del país haciendo otras cosas. Cuando era pequeño me inculcaron que la gente de Stoke-on-Trent son los mejores – los más amables – con mejor corazón, los más generosos, los más cariñosos, los más luchadores. Y, tengo que deciros, que he viajado por todo el mundo, y que es cierto que lo sois. Lo sois realmente. Y me he dado cuenta porque he pasado mucho tiempo fuera de Stoke-on-Trent y cuando vuelves – después de haber viajado por muchos sitios y haber conocido a gente – no me han dado el cariño, el calor y el sentido del humor que me han dado en Stoke-on-Trent. Estoy orgulloso de ser de Burslem, estoy orgulloso de ser de Tunstall. Nunca olvidaré mis raíces mientras viva, ya que forma parte de quien soy de lo que soy. Me siento orgulloso de dar a conocer mi ciudad, la llevaré por donde quiera que vaya, quiero participar más y estar más al corriente de Stoke-on-Trent, el lugar que amo, el lugar del que vengo, y el lugar al que eventualmente voy a regresar…Gracias, muchísimas gracias. Me encanta ser de aquí. Muchas gracias”.
Se levanta y se marcha feliz.
Pregunta a un hombre si conoce a alguien llamada Margaret.
“La madre de Rachel” le contesta.
“Ah” dice Rob. “Rachel”. Se queda en silencio. Un rato más tarde se gira hacia mí y me dice “Fue mi primer amor”.
“O sea que Rachel está comprometida ¿no mamá?” le pregunta a su madre una vez dentro del coche. “Si con un chico más joven que ella” dice Jan.
Una de las chicas que conoció cuando se marchó de Stoke, Rachel Gibson fue una de las más dulces según dice él. “Ella fue la primera, ya sabes”: “Recorrí seis millas en bici de montaña para verla” Lo cual hice” dice. Ella le enseñó a tocar dos acordes de guitarra – la C mayor y la A mayor – y a tocar el comienzo de la canción “The Cross” de Prince, una canción que él jamás había escuchado. Jugaban al tenis y quedaban en la casa de ella. “Ella tenía el pelo corto y moreno muy parecido a mi corte de pelo, pero un poco más largo” dice. Aunque él ya había perdido su virginidad el año anterior, ellos nunca se acostaron. Una de sus canciones “Win Some Lose Some” habla mucho de ella. Entró en Take That y ella empezó como modelo en Manchester y de alguna manera se distanciaron. A veces él todavía se imagina,

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“Todavía sigo muy enamorado de Rachel. Creo que es única, todavía cabe la posibilidad de que podamos estar juntos y ese tipo de cosas” dice. “Ella me quiere” insiste. Sonríe “Ella simplemente es la mujer más dulce, sencilla, agradable, natural, de buen corazón, la cosa más bonita de Stoke-on-Trent”.
Pero con novio, le recuerdo.
“Si” dice sin gustarle mucho. “Pero no lo quiere tanto como a mí”.
Pasamos por el Colegio Fenton, donde se registró para estudiar pero nunca se presentó. Convertirse en una estrella del pop se interpuso en su camino. “Me pondrían como un trapo si me presentara ahora”. Cada pocos metros hay un recuerdo. Cuando pasamos el pub nos dice que ahí cantaba “Mack The Knife” en un karaoke por las noches. Al final nuestro destino es en un proyecto juvenil, los 7Cs, en Hanley Park, donde aprenden a coser, te encuentras con un joven DJ trabajando, arregla relojes de cuerda y tuvo un fallido intento consigo mismo. Ha sido un día bueno y con éxito en todos los aspectos, (no hubo medios de comunicación a la vista). Ha sido un día de inspiración, también para toda la gente que trata de mejorar sus vidas, de la manera que menos se muestra. “Esto me hace concentrarme más” murmura.
Una vez en casa en Londres acompañado por Chris Sharrock y su padre están viendo Top Of The Pops. Kylie Minogue está actuando junto a Fischerspooner, el contraste con un día de soledad es tal vez más que confortable.
“Esto” dice “es una conceptual mierda”.
Sale fuera al patio circular interior de la BBC, a fumar un cigarro. Esta noche aparecerá en Later…With Jools Holland en los estudios centrales de la televisión BBC, no va a promocionarse sino a cantar My Culture a dúo con 1 Giant Leap. El público hace cola para el show de esta noche, a él no le importa mucho. “Advierto para aquellos que compraron el disco de Coldplay o Datsuns no les daré mi autógrafo” anota. Chris Martin vaga por allí, tampoco parece preocupado, está hablando por teléfono. Cuando termina le comenta a Rob que estaba ocupado hablando después le da la mano a Rob. Rob se aleja con el teléfono; lo último que le dice a Chris Martin en el recibidor cuando lo vuelve a encontrar es: “Gracias por no odiarme”. Es obvio que lo odiaba. Él le contesta que son los dos iguales, y después no sabe si debería haber dicho eso.
Chris Martin se marcha y llega un tío saludando a Rob cariñosamente. “¿Te gusta mi camisa?” pregunta Rob. Lleva puesta una camiseta con la cara de Marc Bolan. El tío es Rolan el hijo de Marc Bolan.
“Jodidas botas” murmura mientras está esperando en el vestuario.

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“Lo de anoche fue muy fuerte, pero yo me recupero. Había una chica….pero tengo la cabeza en mi sitio”.
Nadie pregunta a qué se refiere y él no da ninguna explicación más detallada.
Sale al escenario con 1 Giant Leap, Baaba Maal, la Mahotella Queens y Maxi Jazz, tan pronto como termina, Josie le recuerda que esta invitado por Kevin Spacey en el hotel Sanderson esta noche.
“Estoy bastante ocupado literalmente” le dice encantado. Este mensaje ya ha sido transmitido a Spacey cuando le pidió a Rob que fuera el primero en asistir. Su alegría se debe, por supuesto, a que le menciona en “I Will Talk, Hollywood Will Listen”, una canción original de su album de swing. Este es el primer estribillo:
“No me sentiría tan solo
Si me conocieran en cada hogar
Kevin Spacey me llamaría por teléfono
Pero estaría demasiado ocupado
Vuelven los cinco viejos
Cameron Diaz me dio una señal
Me hizo sonreír todo el tiempo
Vuestra conversación completa la mía”
Se pregunta lo que estaría haciendo en lugar de lo de esta noche.
“Mi padre está en casa ahora” admite “y ya ha empezado el fútbol”
La mayoría de las entradas para la gira del próximo verano de Rob están vendidas – se vendieron 750.000 nada más salir a la venta el pasado fin de semana – pero los planes para la gira no han hecho más que empezar. Se reúnen en la mesa de la cocina de Rob para dar ideas a Rob. Lee Lodge, el director creativo, es el que más habla.
Se trata de un show atrevido, un torrente de ideas, imágenes, frases y actitudes: “El lado más oscuro y salvaje que no se haya echo hasta ahora en la música….transmitir la energía de Escapology…imágenes audaces…opera…una conexión entre enfrentamiento y desunión, tanto emocional como física….volver a las ideas más punk…un viaje hacia la madurez….para que la gente sienta “Let me entertain you” como un enfrentamiento pero con mas agresividad, dando una imagen enfrentada…un bloque de colores….algo más subversivo, que no se haya visto en una gira, pero más siniestro….marketing viral….anuncios bromistas…la majestuosidad de la bestia…como si fueras un animal que te cautivara, pero que puedas matarlo….ira y simplicidad…un Rob que no conozcan…un Rob de parque temático, será jodido pero esto es lo que haremos en este show”.
Rob enseña fotos de los Doce Monos de Ferry Gilliam, trabaja como grafista en Banksy, hizo un grafico para Angels con letras cogidas de un agradecimiento de John Lydon: ESTA NO ES UNA CANCIÓN DE AMOR.
“Cada vez que presentemos una imagen, se girará para que no sepas lo que es.

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Es como tus canciones, crees que son de amor pero no lo son” explica Lee.

Jason Mullings uno de los directores artísticos de su gira, le enseña la imagen de una pantera. “La misma idea de la bestia indomable” dice. “Un animal bello, pero que no sabes lo que es capaz de hacer”.
“Obtienes la yuxtaposición de la dulzura con la rabia” resume David. “Al mismo tiempo” dice Lee. “da un poco de miedo. Como una especie de ira elegante”.
Jason sostiene un gráfico.
Este
No
Es
Un
Con
Cierto
Rob bromea. “Podrías separar “con” y “cierto” un poco más” dice.
“Así vende” dice Jason, “podemos hacer una campaña: NO VENGAS A ESTE SHOW. Puede significar dos cosas. La gente puede pensar “y por que no”. EL CIRCO LLEGA A LA CIUDAD. Me encanta la idea de hacer un cartel solo para cambiarlo”.
“SI NO ERES FAMOSO – NO VENGAS” sugiere Lee.
“ESTO NO ES LA OPORTUNIDAD DE FOTOGRAFIARSE – NO ME HAGAS FOTOS” dice Jason.
“Podemos causar sufrimiento, decadencia” dice Lee. “La gente cree que lo saben todo de Rob. Y no tienen idea de lo que Rob es”.
“¿Qué opinas?” pregunta Josie. Rob se ha pasado viendo la mayor parte de la presentación sin hacer comentarios.
Bromea de nuevo. “Creo que es asombroso – ir a la ciudad” dice. “Es exactamente lo que quería. No sabía lo que quería hasta que vi esto”. Pausa. “Lo que más me preocupa es qué decir entre canción y canción. Creo que después de las tres primeras canciones, que son las más rockeras, Let Me Entertain You, Let Love Be Your Energy, Monsoonn….” Dice esto como si nadie supiera lo que tiene pensado hacer, pero es algo nuevo para todos – “…. ¿saco a alguien del público?”
Todos esperan descubrir a quien sacará.
“Una fan” dice. “Tras las tres primeras canciones haré de sacerdote y daré un sermón de lo que pasará durante la noche, algo así como: “Bienvenidos al templo del espectáculo…” Pausa. “Creo que debería de llamar a Bono todas las noches en directo”. Se pone en pie. “Quiero el karaoke más grande que se haya visto” anuncia y abandona la mesa.

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A principios de diciembre se marcha de Stoke en helicóptero de nuevo, y toma una temprana cena navideña en casa de su hermana con sus padres, desde hace 25 años este es la primera vez que se sientan todos juntos.
Así es como le gustaría que estuvieran. Una vez dejó escrito un testamento – “Decía así” explica “me distancié de vosotros porque estaba en una fase en que la cocaína no me dejaba” – y decía que si le pasaba algo, quería que sus padres pasaran una semana juntos en el Ártico en una tienda de campaña antes de recibir su dinero.
“Creo que he visto demasiadas películas” dice. “Pensé que sería agradable y divertido. Aunque a mi madre no le hizo ninguna gracia”.
Durante la cena navideña, la familia reunida escucharon como música de fondo Swing When You´re Winning mientras comían.
“Fue realmente genial”. Diría Rob después. “Yo no lo había escuchado”.
En Northolt aterriza el avión privado para diez días de gira promocional por Europa, Rob entre risas describe su última pelea con Noel Gallagher. Él le había escrito una carta, en la que le decía que se iba a presentar en el camerino con zapatillas de ballet y borracho justo antes de que Gallagher saliera al escenario para el primer concierto de la gira británica de Oasis en Cardiff la semana siguiente.
“Querido Sr. N Gallagher,
Dijiste que haber echo dos noches en Knebworth habían pasado a la historia. Bueno, supongo que tres es algo más codicioso. Pensé que necesitarías saber esto. Empieza a arrastrarte, cambia y después progresa.
Echo de menos nuestras charlas.
Te saluda atentamente,
Rob
PD: Veo difícil que encuentres el apoyo adecuado para el show. ¿Qué vas a hacer el primer y el segundo día? Ah y el tercero.
“Lo hice porque” dice Rob, “me llamó el bailarín gordo de Take That. Porque le pareció divertido. Porque me odia con toda su alma, y cada vez que tengo la ocasión digo lo mucho que me odia. Dijo que deseaba que Robbie Williams estuviera muerto. Y yo solo quería hacérselo saber….”
En el avión mira por la ventana, estamos sobrevolando Holanda. “La tierra recuperada” exclama. “Siempre me alegra verla. Es como volver a la Madre Naturaleza…” le dice a Josie. “No quiero pastel de natillas” aclara, “prefiero la carne con patatas”.
La pasada noche dice que vio The Entertainers, un programa de televisión que recuperaba canciones de estrellas desaparecidas de varias generaciones como: Leo Sayer, Bernie Clifton, Bernard Manning…
“Cada vez que lo veo me deprimo” dice
¿Por qué?
“No lo sé” contesta
“Te deprimen” sugiere Josie.

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“Todos estaban tan solos” dice “y todavía lo están”. Acerca de su posible futuro lo ve oscuro. “Hablé conmigo mismo la otra noche: ninguna de estas personas hizo grandes conciertos…” se queda con la mirada perdida. “Todos están tan solos” repite.
Lee los periódicos de hoy. En uno de ellos, dice que el grupo One Trae Voice formado en el programa de televisión Pop Rivals se niegan a que los califiquen como un grupo de chicos. Ellos insisten en que son un grupo de armonía vocal.
“Son un grupo de chicos todo en uno” observa Rob. “Son divertidos, descarados, inteligentes y guapos. Cuando salgo al escenario, siempre hago de todo”.
Le menciono que un grupo siempre tiene que tener ese ALGO MÁS – algo que otros no vendan.
Bromea diciendo “Eso es lo que me falta a mí en América”
Canceló de nuevo la oferta en América la pasada noche. Una hora y media más tarde – no había consultado con nadie, pero había tomado la decisión definitiva y final – “me dije a mí mismo ¿Quién soy yo para no tomarla?” dice, “vete a donde tengas que irte. Genuinamente pensé que sería mucho más feliz si triunfara. Sería algo grande – pero tampoco importa tanto, es lo que ellos llaman NME. “Robbie admite su derrota en América”. Y luego pensé bah…”
La primera parada es Ámsterdam, donde ha de hacer un concierto para doscientos fans. Ámsterdam es uno de los sitios que lo mantuvieron sobrio pero lo pasó un poco mal. Una vez, con Take That, se colocaron e hicieron una entrevista para la radio: “No podíamos tenernos en pie, nos tambaleábamos y nos pasábamos el micro unos a otros”. En otra ocasión, se colocó y creyó que el hotel estaba flotando.
En una tienda, compra un CD de canciones que grabó en los estudios Townhouse y pone una canción llamada “Do Me Now” que dice así:
Si procesan a Gandhi, persiguen a Dios, elevan a Bono, eliminan a Rod, no me importa…. la guerra mundial, la gira de los Beatles, la lluvia radioactiva de Chernobyl, el calentamiento global, no me importa…oh, pienso, mudarme a Med, allí los gatos saben bailar boggie, esta pastilla no me ha hecho nada…tengo que coger un avión, será mejor que lo haga ya…suena su voz desde el equipo musical.
Después de un rato lo apaga y empieza a componer algo nuevo con la guitarra, murmura tonterías en voz baja:
“Es hora…de que todos sepan…que te quiero…de que sabes que soy invisible…irrádiame…escucha la radio…todo el tiempo….”
“Normalmente cuando compongo una canción por primera vez, la palabra “radio” no sale en ella” dice. Tampoco “desprecio”. Pero “desprecio” rima con un montón de cosas”. La mayoría de las canciones

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escritas para Escapology originalmente incluyen la palabra “satélite” en sus primeros versos, aunque la palabra no aparezca una vez terminado el disco.
Sigue cantando, acompañado por un percusionista. Gina se espanta “¿Cómo puedes cantar una canción tan bonita y pegarte un pedo al mismo tiempo?” pregunta.
David llega para charlar. Menciona la actuación en Later….y hablan de Maxi Jazz.
“No se puede decir que sea un gran cantante ¿no?” dice David.
“No” Rob está de acuerdo. “Es un rapero negro”
Al terminar la noche, Rob decide salir a dar un paseo por Ámsterdam. “Vamos a ver chicas desnudas, si todavía están allí” dice. Es una mala idea. Salimos del hotel, y él tarda menos de cinco minutos. Todo lo de esta ciudad no es bueno para él. Ni siquiera cuando era más joven – que salía a ver a las prostitutas por las ventanas, porque eso es lo que puedes hacer, y subía con ellas. Esta noche, por las calles todo el mundo parece estar fuera de control. “Ya sabes” dice de regreso al hotel, “por muchas razones creo que no es bueno para mi salir a pasear por aquí”.
Se marcha al bar del hotel y llama al camarero, pero tampoco se encuentra muy cómodo allí, así que subimos y vemos en su habitación un DVD que compró el otro día en la tienda de la BBC, un documental de ciencia, Los Planetas.
“Sabes que Júpiter es el planeta más grande de todos” dice Pompey.
“¿De verdad?” dice Rob. “Joder. Imagínate haciendo promoción ahí”.
Se despierta en Ámsterdam con la noticia de que Mark Owen ha ganado el Gran Hermano. “Eso significa que hará algo”, dice Rob, “lo cual es genial”. Rob terminará hoy en Suecia, pero primero debe pasar por Italia. Es un viaje de ida y vuelta porque los italianos no son sus favoritos. Dice que las fans son demasiado locas, de una manera inquietante. La mayoría de la gente que lo acechan en su domicilio de Londres son italianos. Mientras volamos nos cuenta un chiste de su padre que dice así, “Italia es mi segundo lugar favorito del mundo. Después de todos los demás”.
A la salida del avión coge una revista de New Woman para taparse la cara cuando pasa por los paparazzi. Una vez en la furgoneta le echa un vistazo y se encuentra por casualidad con una entrevista de Tess Daly, la co presentadora del CD:UK, con quien tuvo una agradable charla cuando estuvo en su programa la otra semana. En la entrevista de New Woman habla de Rob. “Le pidió a un amigo mi teléfono – es un tío adorable pero no es mi tipo”. Rob se enfada. “No sabía ni quien era hasta hace unas semanas que Jonny participó en el programa”, está muy indignado. “Estuve en América cuando ella era famosa allí. Pero nunca he pedido su número de teléfono porque no la conocía”. Gran parte de

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las cosas que pasan son ese tipo de gente que busca publicidad y darse importancia, de alguna extraña forma, para llamar la atención que es su propósito aunque sea apuñalando a cualquier famoso por la espalda. “Voy a empezar a contar cosas de toda la gente que me ha hecho feos” dice furioso. Es absurdo. “J Lo, me hizo uno. Cameron Díaz, se portó tan mal que prefiero reservármelo”. Señala “Josie, ¿por qué hace la gente esas cosas? Como Ms Dynamite” Le preocupa que cada vez más la gente se haga famosa a costa de los demás. “Voy a ir a por todas estas chicas que hacen estas cosas cuando rompen con sus novios” sugiere “y voy a salir con ellas durante tres días”
Mientras nos dirigimos a Roma, cada vez está más enfadado por el comentario de Tess Daly, eventualmente decide hacer algo al respecto. Llama a Jonny. Que se encuentra como invitado en CD:UK con ella, y le explica la situación. Rob le pide que le pregunte al respecto. “Dile que si soy su puto tipo” le dice muy enfadado. “Que si todos son sus putos tipos”.
Minutos más tarde, Jonny llama. La cara le cambia a Rob mientras escucha: “Si…” dice. “Si….vale….si…. ¿eso te dijo?...ya…vaya chica”
Su punto de vista cambia, es lo que menos se podía imaginar. Tiene que admitir recordar vagamente lo que le describe (Jonny): restaurante 192, hace algunos años; se encuentra con Mariella Frostrup, la hermana (de Tess) y otra chica; a las que le pide un número de teléfono.
El de Tess Daly.
“Solía gastar estas bromas” dice de regreso al avión. “En el 93, 94. ¿Robbie Williams habló con una chica? Lo hizo”.
Le pregunto si se justifica.
“Sí” dice
¿Entonces por que te pusiste así?
“No lo sé. El alimento básico en mi dieta de antes era la cocaína, el alcohol y el sexo”.
“Desde que tenía 20 años he tratado de recordar que sentía cuando tenía 20 años” dice “y no puedo decir categóricamente que desde los 20 años me haya sentido mal cada vez que me he emborrachado”. Hubo buenos momentos o por lo menos eso parecía en aquellos entonces. “Pero había un truco” recuerda. “Me juntaba con Oasis cuando llegué a sentirme como el bailarín gordo de los Take That. Me juntaba con gente de la aristocracia, con gente bella al sur de Francia. Porque sin eso no me sentía mejor era socialmente un inepto”. Detalla el espiral descendiente que vivió con la depresión y las drogas que hicieron mella en su vida. “Después” sonríe, “desarrollas un terrible y jodido nerviosismo”. Más bien lo que a él le pasó.

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Cada vez que tomaba cocaína, le daba ese movimiento nervioso involuntario, de modo que ni siquiera tenía que decirle a la gente que lo rodeaba lo que había echo. Pero no dejaba de hacerlo.
Su alcoholismo, mientras tanto lo llevaba a la locura y al extremo. En ocasiones llegó a beberse una botella de Sambuca en tan solo diez minutos, y después decía triunfalmente “Estoy borracho”. Cuando estaba en Take That, el futbolista Neil Ruddock y él – él sabía que pocos futbolistas quedaban para emborracharse con él - empezaron de madrugada a las seis con una botella de licor de melocotón – se la bebieron de un trago. “Una vez me bebí 25 cervezas Guinness” dice. “Eso fue muy fuerte. Si me pedía cinco cervezas las ponía en fila y me las bebía de un solo trago. Una vez vomité sobre las cortinas de Liam Gallagher en Nueva York. No le gustó mucho que digamos”. A menudo cuenta este tipo de historias con cierta valentía, pero nunca sintiéndose orgulloso de ello. “Realmente lo pasé mal” dice. No es de esas personas que no quieren hablar más de sus problemas de alcoholismo o drogas. Estuvo cinco años tratando de frenarse pero volvía a caer. “No sé como se puede olvidar tan fácilmente, pero al caer la noche podía resultar estupendo, pronto después pasabas por un infierno” dice. “¿Cuántos caballos había en el Apocalipsis? ¿Cuatro tal vez? Te parecían cincuenta cuando te venías abajo. Y todavía tardabas aún más en recuperarte. No sé como se puede olvidar tan fácilmente. El cuerpo aparentemente no recuerda el dolor”.
La noche termina en Suecia, donde Rob se hospeda en la suite más grande, está llena de habitaciones y esculturas, le llevan los videos que pidió del equipo inglés de fútbol. Pide ostras y langosta – no le gustan mucho las ostras, pero no están malas – le acompaña Chris Sharrock para ver el Manchester United contra el Liverpool.
“Es como el concurso de Brewster´s Millions ¿verdad?” dice.
Antes de acostarse, charlan un poco del pasado.
“Una vez eché un vistazo a la lista de las 100 mujeres más bellas del FHM” dice, “me había acostado con 15”
¿Te sentiste mal o bien?
“En aquel momento mal. Ahora me resulta gracioso. Llegué a sentirme como un Pokémon. Había pasado por todas”.
Por la mañana graba tres actuaciones en la televisión sueca. Cuando está a punto de cantar Come Undone, tiene que controlar algo cuidadosamente. “¿Tengo que jurarlo?” pregunta. En los países de habla inglesa hay dos frases – “cuando despiertas o te sientes como una mierda o te sientes querido, que se jodan todos” – normalmente lo censuran para televisión.

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“En concreto no está en sueco” dice el director.
“¿Estás seguro?” dice Rob
“Eso no se puede decir” añade el director
“No” confirma Rob, “no se puede decir”
El director se da cuenta de que no hay otra forma de disimularlo. “Tampoco vas a cantarlo así mmmm mmmm”
“No” confirma Rob. “Especialmente suena muy mal decir mmmm mmmm”.
El director se ríe. Llegan a un acuerdo, en un horario sueco más apropiado se puede emitir la palabra “mierda” y “joder” y Rob así lo ha hecho.
“¿Ya hemos aterrizado?” Pregunta Rob a Pompey.
“Sí” dice Pompey. Estamos en el aeropuerto de Oslo. Pompey le señala unos hangares al otro lado. Cuando estuvo en los marines y vivía en Noruega, salto de un avión a 11.000 pies de altura. Su paracaídas no se abrió. Se calló en una profunda pila de nieve en un aeródromo y sobrevivió.
“Eres un gato de nueve vidas” le dice David, quitando un poco la gravedad del asunto. “¿Notaste como te golpeaba el viento?”
“Sobretodo en el coco” dice Pompey, sin dar muchas explicaciones.
“Se rompió la espalda” dice Rob. “Estuvo ingresado en el hospital 14 meses. Pomp es de mi altura”
“Mido seis pies más” bromea Pompey. “He encogido unos cinco o diez pies después de mi última operación”.
“¿Cómo aterrizaste?” pregunta David.
“Primero puse los pies” dice.
“¿Que hubiera sido mejor?” pregunta Rob.
“Aparentemente si te quedas de piernas cruzadas…” dice Pompey. Todos escuchan muy atentamente, mientras les cuenta la experiencia de un mundo que apenas pueden imaginar. “….es mucho más fácil caer desde una pista de aterrizaje” dice. Menciona que había un club de Velocidad Terminal para aquellos que se caían y sobrevivían. “Yo era consciente de todo lo que pasó” dice. “Me caí y fui hasta un hangar después me derrumbé. Pero me levanté otra vez”.
Nuestra furgoneta conduce hacia los hangares.
“Podrían hacer un monumento” dice Josie.
“A aquellos que se cayeron” dice Rob. “Y luego se levantaron”.
Acabamos de enterarnos del incidente que ha tenido Liam Gallagher: en un bar de un hotel en Munich iba borracho y en una pelea le rompieron los dientes, el concierto se canceló. (Eso hace que Rob finalmente se olvide de las borracheras de Noel, se calza y escribe una carta; esta vez no es tan divertida).

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“Su instinto natural es pelear” dice Rob. “Reacciona ante una reacción”.
Reflexiona acerca del asombro de Oasis. “Noel es un compositor triste” juzga. “Pero anula la emoción de un compositor brillante”. Esta frase se queda como en el aire, quizás es demasiado profundo. “Como “Don´t Look Back In Angler” dice. “Es como un programa de televisión que no sabe la dirección de su pasado”.
Recuerda cuando compartía las noches de excesos con Oasis, el poco tiempo que duraron. Sentado con Noel, “cuando Noel era mi colega”, cantándole “Ego A Go-Go” en el T in the Park y diciéndole “Será mejor que saques esa canción antes de que te la quite” dice imitándole. “después regresamos en la furgoneta al hotel” dice Rob “y durante todo el trayecto canté un tema de Tales Of The Unexpected y bailé con una chica desnuda que se parecía a la princesa Diana. Todos nos reíamos. Pero siempre, siempre, siempre existió algo que me decía que no caía bien. Esa noche me acosté con una chica y le dimos a la alarma de incendios, evacuaron todo el hotel, recuerdo que me asomé y estaban fuera los Prodigy, Elastica y Noel, todos estaban asustados”.
“¿No diste la cara?” le pregunta Josie.
“No. Solo le dije a los Prodigy, “estaba viendo Jobfinders me he quedado en la mitad porque acababa de salir de Take That. Y se rieron”.
“¿Cómo provocaste aquello?”
“Fume demasiado”
Recuerda que saliendo del cuarto de baño con Liam y Sean Ryder en la Academia Brixton. Tomó drogas con Sean Ryder….”Ya había pensado hacerlo” dice. Rob había grabado para el concierto Happy Mondays para el programa más visto de televisión G-Mex. Una vez, en la época de Take That, le pidió a Sean Ryder que le firmara su chaqueta Toshini en una estación de tren.
“Para Rob, que es como un hijo, Sean” le dedicó.
Y más historias y más historias:
“¿Te he contado aquella vez que me tiré a una chica en un tren de vuelta de un concierto de Oasis?”Me pregunta. “Me fui con George Michael en un autobús que organizó para ir al concierto de Oasis, y estuve un par de días y armé un escándalo. Fui, vi el concierto, me marche al hotel, completamente fuera de control, no dormí, cogí un tren de vuelta a Londres. Oasis se fueron a La Habitación Blanca o algo así, hablé con Liam por la mañana y sabía que no iba a venir porque no le daba la gana, me encontré con el revisor en el tren, por aquel entonces yo sabía el seudónimo que utilizaba Liam que era Billy Shears, me puse una chaqueta como la suya y me subí al tren, vino el revisor y le dije “Billy Shears…” “Señor Shears por favor sígame”. Me metí en su habitación, me la tiré en su cama, me bebí todo lo que había en el mini bar y me largué”. (Cuando se enteró de esto, Liam le hizo llegar un mensaje a través de una tercera persona: “Dile a ese fresco que se ha portado como un auténtico sin vergüenza”)

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“Oh, he sido un chico muy travieso” suspira. “He hecho rock and roll”.
“No puedes decir que no te hayas perdido algo” dice Josie.
“No” dice. “¿Te he contado aquella vez que pillé a George y Bono en el baño?” Si. Estaban hasta arriba de éxtasis y coca, se los llevó a una caseta y cantó “Ego A Go Go” y “Life Thru A Lens” con ellos.
Se ríe. “Clásico, clásico en mí”.
Se asoma al balcón de su suite en el hotel George V, mirando las luces de Paris y comiendo una manzana.
“Lo que es extraño” dice, “es como empecé a llorar en el ascensor. He estado aquí antes. Definitivamente creo que he sido francés, definitivamente he sido irlandés y definitivamente egipcio”.
Echamos una partida de Backgammon y vemos la MTV. Están echando el video de Madonna “Muere Otro Día”.
“Creo que me gustaría acostarme con ella” murmura.
¿Por qué?
“No sé” dice riendo.
¿La conoces personalmente?
“No. Bueno, he estado en su presencia un par de veces. Una vez fue en Italia, salí por la noche y me coloqué estuve hasta las diez y media de la mañana como un jodido cometa, cogí el ascensor y ella también, me quedé detrás de ella para que se marchara y no seguirla. La otra vez fue en un gimnasio, me vió cuando se giró hacia su amiga y dijo: “Dios mío, es Robbie Williams”…”. Él se marchó al vestuario y cuando regresó pensó “No mejor no vuelvo”. Realmente no quiso acostarse con ella. “Me hubiera interesado más armar un escándalo entre los Ciccones. Pero eso ya lo hice en la fase del 95 o 96 cuando me acosté con las artistas de los 80…”
No se extiende más.
Un rato más tarde, dice “este libro debería llamarse Poniendo Verde A La Gente, Menos A Eminem”
Empieza a sacudir los dados un buen rato con los ojos cerrados. “Tengo un presentimiento extraño” dice. “Os lo cuento cuando acabe la partida”. Gana el juego con un cuatro doble. “No creo que funcione” dice aún así. “Trataba de adivinar los dados a través de mi presentimiento”.
Sale el video All My Life de los Foo Fighters en la MTV. Normalmente MTV no emite videos muy buenos pero hay mejores videos esta noche que la pasada. “Nos vamos a dormir cuando salga uno malo” sugiere. Salen unos cuantos más de los buenos y luego ponen Boys de Britney Spears, que nos mantiene aún despiertos porque nos fascina, a menos que tenga algo que no nos guste, pero por ahora, nos gusta todo de Britney, menos su personalidad. “Quiere dar la imagen de no haberse acostado con nadie todavía” dice Rob. “¿Sabes lo que quiero decir?”

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Sale un terrible rapero mitad europeo mezclado con tecno.
“Vamos a acostarnos” dice.
Son ahora las 3.45 de la madrugada, media hora después de irme a la cama, Rob llama a mi habitación. En lugar de dormir, ha escrito una canción y quiere que la grabemos en mi grabadora. Se sienta a la mesa, tranquilamente, la toca y la canta: “Qué más puedo decir….acerca de tu hija”. Está emocionado. “No creo que haya que hacerle mucho más. Suena como una canción de Lou Reed…”
Por si acaso, le dejo la grabadora.
La tarde siguiente nada más salir de la cama tiene una entrevista con un japonés en su habitación. A veces está de buen humor, pero demasiado cansado para decir lo que quiere. “Robbie Williams soy yo pero transformado en cien” especifica. “Soy una especie de un montón de cosas porque me gusta exagerar de mi mismo cuando mejor me siento. En mis canciones me transformo. No soy yo. Me sale de dentro. “The World Most Handsome Man” está echa para que la gente la tome a broma y se diviertan conmigo. Para la gente que no les guste o que me odien…está echa para eso. Si estás enfadado, no lo estés. Es comprensible que la gente no me entienda y me malinterprete porque cuando estoy trabajando no les muestro realmente quien soy. Hago una coraza para protegerme, para no aburrirme. Si Rob saliera al escenario, sería un show verdaderamente aburrido; si Robbie sale al escenario, la gente compra entradas y va al siguiente. Sí, no me conocen y es maravilloso”.
Las entrevistas japonesas son muy diferentes al resto. Por una cosa, hay más respeto y todo se trata con mucha más cortesía. Por otra parte, algunos periodistas musicales japoneses hablan muy bien el inglés como para realizar la entrevista directamente, sin necesidad de un intérprete. A veces los intérpretes traducen la mayoría de las respuestas, mientras que el artista se sienta allí, y el entrevistador, y el traductor se ponen a debatir y aclarar el significado exacto en japonés con cierto detenimiento en el tema, mientras el cantante espera unirse de nuevo a la conversación. A veces, como hoy, solo las preguntas se traducen – se supone que la periodista será capaz de averiguar exactamente lo que dice Rob más tarde cuando tenga tiempo. “La mayor parte del album habla acerca de la búsqueda del amor” traduce. “¿Qué entiendes tú por amor?”
“Creo que tengo una versión bastante romántica de lo que es el amor” dice. “Creo que detrás de todas mis canciones que hablan de amor trato de decir lo siguiente: “que llegue alguien y se fije en mi”. En realidad eso es de lo que van las canciones; si te encuentro, fíjate en mi. Pero la parte romántica de mí cree que el amor es el final del juego. ¿Sabes? El amor es la victoria. No sé – solo quiero encontrar a alguien y formar un hogar. Me gustaría encontrar a alguien que esté en casa

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donde quiera que estemos o donde quiera que vayamos juntos, que formemos un hogar. Porque lo he pasado muy mal desde que tenía 16 años. Siempre he estado corriendo a toda velocidad, y ya no quiero hacer más maratones. Si encuentro a alguien, ya me
entiendes, quiero dar paseos y dejar de correr. Eso te lleva demasiado tiempo”.
Le preguntan por qué ya no hace el tipo de espectáculo que hizo cuando sacó Swing When You´re Winning.
“Comparado con Presley, Sinatra, Dean Martin, Freddie Mercury, la gente realmente sabe quienes eran, a ellos les asustaba hacer el ridículo” dice “creo que eso es lo que temen muchos showmans. Grandes showmans. Y yo le temo hacer el ridículo, pero si lo hago lo haré bajo la luz del entretenimiento…” sonríe. “No hay Elvises ni Frank Sinatras…soy yo mismo pero pillando cosas de sus actuaciones. Ya sabes, he tratado de coger un poco de cada: Freddie Mercury, Tom Jones, Elvis Presley, Dean Martin, Sammy Davis Junior, Frank Sinatra, John Lydon, Liam Gallagher, David Bowie. Veo a mucha gente y les imito: y así lo hago”. Hay algo más respecto a esto. “Hay un gran refrán que lo dice todo y últimamente está cada vez más de moda “Lo que hagas hazlo de verdad” explica. “Hazlo de verdad. Y si no, no lo hagas. ¿Qué te pueden aportar, algo de fantasía? ¿romanticismo? Seré romántico. Te dan la oportunidad de hacer una escapada. Para ellos tampoco era real, ya me entiendes. Sabían que era mentira. Por el espectáculo y por nuestros propios estilos de vida. Y eso me encanta. Y voy a seguir mintiendo tanto tiempo como pueda”.
En el coche de camino a un estudio de televisión de París, David le dice a Rob que Pat Leonard, el productor y colaborador del disco de Madonna, Like A Prayer, le gustaría componer para él. Le llueven ofertas y sugerencias desde que la ruptura con Guy se dio a conocer.
“No” dice Rob con seguridad. “Estos no son los nombres correctos. Quiero hacer algo como Primal Scream en su mejor momento. Como U2 en su mejor momento, como Massive Attack en su mejor momento y como Prodigy en lo más alto, todos han sabido absorberlo” David ríe. “Quiero a alguien que se compenetre con mis ideas a la perfección” continúa Rob. “¿Quiénes de ellos tiene algo más de ventaja de la que Guy tenía? Quiero decir, no quiero hacer algo raro. Solo quiero hacer algo bonito. Quiero componer algo grande, grandes canciones pop y tener a los mejores. Mucha gente buena”.
En el estudio se ve más o menos forzado a marcharse por el productor para una reunión con la superestrella francesa Johnny Hallyday – “No tenía que haber dicho eso ¿no?” dice, desconcertado, después de que haber pasado buenos ratos - y de que David y Charles querían que cantara en su disco de duetos. Rob no sabe lo que habrán pensado. Se sintió halagado, pero realmente no conoce las canciones de Charles Aznavour y le preocupa haberse equivocado.

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“Si hubiese cantado “Thanks Heaven For Little Girls” lo hubiese echo así” dice maliciosamente. “Como Maurice Chevalier” señala David.
Mientras espera en el vestuario, se le viene a la memoria Jimmy Somerville. El caso es que una vez, al comienzo de Take That, se encontraba en el baño del club gay La Cage en Manchester – el mismo club donde se hicieron los castings para Take That – escuchó a alguien decir, “¡No puedo salir! ¡No puedo salir!”. Se trataba de Jimmy Somerville se había quedado encerrado.
“Le saqué” dice Rob. “Ese fue mi primer momento de fama”. Esto le trae recuerdos de los primeros dos años en Take That cuando los clubs gays de Gran Bretaña fueron sus lugares de origen. “Para mí, con 16 años entrar en el mundo de La Cage o en el New York New York que estaba al lado, o entrar los miércoles por las noches una vez al mes en La Hacienda – me hacía pensar que éramos buenísimos” recuerda. “Emborracharse en Stoke-on-Trent era una cagada, ¿va a haber pelea o no?” de repente me encontré creciendo en un mundo donde no se trataba de pelearse y todos eran felices. Fue un gran momento, verdaderamente, si no fuera porque tenías que enfrentarte a Satanás. Que no es otro que Nigel Martin-Smith. Queda claro”.
“¿Intentaste hacerte pasar por uno de ellos?” pregunta David.
“No, nunca. Nunca” dice Rob. “Pero por él fuera sí, porque le decía a la gente que yo era gay. Totalmente gay”.
¿Y por qué pensaba eso?
“Probablemente porque era más fácil para acceder a esos clubs. Porque no pasabas si eras homófono. No hace falta ni preguntarlo. Es como los japoneses hoy día – el japonés que vino hoy me hizo una entrevista muy agradable, así yo les respondo con el corazón. No hubo preguntas desagradables. Pasa lo mismo con los clubs gays. No tiene otra cara. Nadie se hacía pasar por nada en aquellos dos años, era como “venga vamos”. El mayor pensamiento heterosexual es “Si yo paso por eso, intentaran pasarse conmigo y al final trataran de echarme un polvo” así es como se lo toman, lo cual suena bastante salvaje, especialmente si viene de un tío con malos pensamientos…nadie me hizo pasar por eso, todos hablaban conmigo y eran agradables…”
¿Y tus compañeros se sentían cómodos en medio de todo eso?
“Sí, creo que lo llevaban bien. Probablemente pienses que Gary no tanto – ya sabes, porque no le gustaba comer porquerías, ni gastarse más de 20 libras en una camisa, ni tirarse un pedo mientras fumaba, bebía o se drogaba, puedes pensar que tuviera problemas para adaptarse, pero no los tenía. Nadie los tuvo. Realmente lo disfrutábamos. Creo que te pierdes en el escapismo. Porque esos clubs son un escapismo, ¿sabes?”.

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Dice que solo recuerda el dinero que ganaban en aquella época que era 140 libras cada uno después de recorrerse cinco clubs en una noche durante tres noches en Escocia. “Los primeros dos años diría que entre todos haríamos unas 400 libras y no exagero” dice. “Mi madre tenía que comprar todos los días el billete de tren que costaba 8.50 libras cuando estábamos ensayando. Y cuando hicimos nuestro primer video “Do What U Like” Nigel Martin-Smith nos cobró la copia del video”.
Me describe los castings de Take That. El primero fue en las oficinas de Nigel Martin-Smith en Manchester. Había dos personas allí: un chico con muchos granos que llevaba unas botas Dr Martens y unos pantalones cortos y era también de Stoke. Se parecía a Robert Smith de los Cure y no sabía bailar. Rob y su madre tuvieron una breve conversación con Nigel Martin-Smith, lo llamó para preguntarle si iba a ir al último casting que se hizo en La Cage. Take That ya estaba formado con los otros cuatro antes de que Rob entrara, pero el grupo estaba formado claramente en torno a Gary, los demás subieron a bordo igual que Rob. Recuerda que cuando llegó Mark estaba tratando de convencer a su madre para que se marchara, y él estaba haciendo lo mismo con la suya. Incluyendo a Gary seis pasaron a la final – los cinco que formaban el grupo, y el que se parecía a Robert Smith. Rob recuerda que cuando entró había allí un tío con un maletín, gafas y pelo de pincho. Llevaba unas deportivas Converse pasadas de moda. “Siempre he llevado deportivas modernas” dice “por lo tanto lo primero que se me vino a la cabeza de Gary Barlow fue: esas zapatillas son una mierda tío”
Bailé una canción de Jason Donovan y nada más. En cierta forma, empezó como continuó. “Yo solo recuerdo que Nigel me ponía muy nervioso” dice, “y creo que aquella situación era un poco embarazosa”.
Cada vez que pasa por el vestíbulo del hotel se encuentra a una rubia esperándole. En su mayor parte si incluso conocer a Rob fuese un espejismo, lo consideraría un encuentro satisfactorio. Hasta la próxima vez. Tras ella se esconde una historia. “Cometí el error de acostarme con ella” dice. “La confundí con alguien en un momento de perdida de memoria”. Sucedió durante su gira grabada en Nobody Someday, en ese documental puedes verle contar su breve encuentro. Fue la única que cuando le dijo a la mañana siguiente “Me marcho” tras una noche en la cual apenas habían hablado, respondió, “Robbie, ¿Qué pasa con lo nuestro?” ella sabía demás lo que pasaba con alguien del mundo al cual Rob pertenece para preguntar “¿Qué pasa con lo nuestro?” lo perseguía cada mes, le envió un email a su oficina diciéndole cuando iba a ir a visitar a Rob a su casa, nunca se la quitaba de encima. Siempre sabía donde estaba, llegó una vez a sentarse durante todo un día en recepción, por la noche lo esperaba en el bar,
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con el objetivo de acercarse a él. Trató de ignorarla durante meses, ocasionalmente trató de explicárselo, con la esperanza de que se desilusionara, pero hiciera lo que hiciera, ella seguía con lo mismo. Parecía creer que salían juntos, y que si no pasaban tiempo juntos hacia como si lo pasaran, en estos momentos está ocupado. Ella lo entiende y sigue esperándole.
Por la tarde salimos a tomar café, paseamos por los Campos Elíseos, nos detenemos en el Virgin Megastore. Compra CDs de Scott Walker, U2, Alison Moyet, Ronan Keating, Elton John, Jay Z y Kelly Osbourne. Cuando ve unos auriculares con Escapology, se los pone y comienza a tararear “Something Beautiful”. (Imita a Craig David en la portada de su primer disco). Robbie Williams no es muy conocido en Francia y por eso afortunadamente nadie se da cuenta.
De regreso al hotel saca sus compras, pone una canción de aquí, otra de allí, después pone “Tiny Dancer” de Elton John para demostrar que no dura apenas nada. “¡2.34!” exclama, cuando por fin termina. Se pasa a “Rocket Man”. “Esta me hace llorar” dice. “Por las letras”.
“Echo de menos mi tierra, echo de menos a mi esposa” canta Elton John
“Sí” dice. “A mi también me pasa”.
“…es la soledad fuera del espacio….”
“Sí” dice tranquilamente. “Yo también la siento”.
“…no soy el hombre que pensabais que era…”
“Sí” dice. Se marcha al baño; Elton sigue cantando.
“Marte no es el lugar adecuado para educar a los niños” canta Elton.
“Eso también lo pienso” grita desde el baño. “Mi idea romántica es embalarlo todo y educar a los niños”. Marte se ha convertido en el mundo alíen en el cual ha encontrado la manera de vivir su vida.
Saca su guitarra y empieza a trabajar en su nueva canción. No saca la letra hasta que se sienta a escribir en el sofá de su suite. Un hombre joven monta a caballo, para de montar y se da cuenta que se ha hecho mayor y que tiene una mujer joven a su lado. La titula “El amor de Barrier”. Durante las próximas horas, termina la canción basándose en como la vería él si le pasara – el hombre del caballo le pide al padre la mano de su hija antes de marcharse a la guerra, debido a las circunstancias se la da, le dice todo lo que daría por amor a ella. Una vez acabada, la toca dos veces, se declara a si mismo satisfecho y se va a dormir.

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“¿Crees que Dios está enfadado?” pregunta Rob.
Nos llevan a otro programa de televisión francés, para los ensayos.
“¿Por qué?” pregunta David, un poco sorprendido.
“¿Crees que él se enfada?” dice Rob.
Comienza un debate serio que continúa con la guerra, el hambre, la desertificación y la naturaleza esencial del animal humano. Después Rob sonríe satisfecho. “Voy a empezar haciendo más preguntas para así debatir” dice. “Me gusta”.
Le pregunto si él cree que Dios está enfadado.
“¿Si creo que Dios está enfadado?” repite, como si fuera bastante razonable poner a alguien sobre el terreno de una pregunta como esa. Dice que no lo sabe, pero que ha estado pensando en estas cosas. En eso y en la muerte.
“Planeo vivir para siempre” anuncia. “Tanto como pueda”.
Cuando llegamos al estudio de televisión le pregunta a Gina. “¿Dios está enfadado?”. “¿Qué quieres decir?” contesta. “Si no está enfadado conmigo. ¿Me llevará arriba?”
Se despierta por la mañana escuchando los grandes éxitos del Dr Hook y tocando la guitarra, ahora cree, después de rasguearla con el arito de plástico de una botella de agua francesa, que podía haber inventado una innovadora, púa de diseño. Llama a Gary Nuttall, el guitarrista más callado que lleva con él desde los comienzos de su carrera en solitario, entra a su habitación y se la enseña. A Gary le preocupa que su nueva púa de botella pueda resultar un poco extravagante y poco disimulada para ser expresivo. Rob está decepcionado. “Pensaba patentarlas y hacerme rico” explica.
Gary lo mira sorprendido. “Pero tú ya eres rico” señala.
Rob se bloquea por un segundo, bromea y se ríe. “Entonces eso no importa” se permite decir.
De vuelta al hotel, en una conversación que Rob saca de política, discutimos acerca de la huelga de los bomberos británicos, una conversación que produce un hecho sorprendente. “Cuando yo era pequeño fui a una huelga en Londres, decíamos “¡Maggie! ¡Maggie! ¡Maggie! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!” dice Rob. “Fui con mi tía Jo, mi tío Don y mi tía Clare”.
En su habitación escucha un CD mientras ve la televisión de fondo. La CNN. “A veces salir de promoción te da un poco de depresión” dice. “Porque ves las noticias en inglés y las noticias por regla general son deprimentes”. Está viendo un reportaje sobre el eclipse solar en Sudáfrica, y pregunta qué significa la palabra “landfall”, se gira a Pompey y le dice “¿Tú lo sabes?”

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“Sí” dice Pompey.
Rob frunce el entrecejo. “Tú lo sabes porque estuviste en los marines” razona. “Yo estaba en Take That”.
A veces se preocupa seriamente por este tipo de cosas.
“Me detuvieron mi desarrollo” me dice. “Si pasas mucho tiempo sin copiar, pasas mucho tiempo sin aprender. ¿Sabes lo que quiero decir? Eso es evidente en este tipo de cosas he aprendido mientras estuve copiando”.
Si hay un período de su vida en el cual Rob echa de menos a todos, ese es su último año en la escuela, justo antes de entrar a Take That y subir para arriba como un torbellino. Cuando todo era diversión, nadie le trataba como a un extraño, y era uno más entre sus colegas. “Fue la última vez que genuinamente lo pasé bien” me dice esta noche. “Durante mi depresión, pensaba en mis compañeros de clase y eso me deprimía aún más. Era una masacre para mí, porque tenía un montón de amigos, nos lo pasábamos en grande, nos echábamos auténticas risas. Me hace daño pensar en eso porque deseaba volver a revivirlo, volver a la escuela”.
Recientemente acudió a Amigos Reunidos y vio algunos de ellos. Sus dos mejores amigos eran Linno y Lee Hancock. “Lino era divertidísimo” dice. “Era un solitario, siempre deseaba que fuera mi mejor amigo. Bebíamos Thunderbird y Blue Nun, y salíamos de marcha, pensábamos que era peligroso salir por El Sheeks. Vivía por encima de un banco y siempre iba a su casa con mi BMX, salíamos a pasar el rato”. Rob le escribió un email recientemente, pero sus ordenadores se estropearon, y Linno quería llamarlo por teléfono. Él estaba deseando recibir noticias de Linno. “Me gustaría haber recibido una carta, en vez de que me hablara como Robbie Williams” explica. “Le escribí montones contándole como le recordaba y esperaba que me contestara diciéndome como me recordaba a mí”.
Lee Hancock y Rob trabajaban juntos vendiendo ventanas de cristal doble, y fue la persona que acompañó a Rob el día que entró en Take That. Es la historia que siempre cuenta y es verdad. Se graduaron juntos pero sacaron unas notas horribles. (“Ni siquiera un notable” dice “y en inglés un suficiente creo”) “congeniábamos muy bien porque éramos cojonudos los dos – lo éramos”. Hicieron lo que cualquier chico de 16 años haría en esa situación. En vez de irse a casa, sacaron una licencia y compraron seis latas de cerveza. “Nos sentamos en la hierba en un parque de Tunstall” dice “y bebimos suficientes Dutch como para regresar a casa”. Cuando Rob llegó, lo primero que le dijo su madre fue – que lo habían cogido para entrar a Take That pasadas cuatro semanas de su casting; insistió en que jamás le diría sus notas.
Tras dejar el colegio, intentó mantener el contacto con Lee Hancock. “Creo que nuestra amistad se basaba en las borracheras”, dice. “Teníamos

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muchas cosas que decirnos cuando nos emborrachábamos pero quizás no tantas cuando no lo hacíamos”. Hacia un par de años que no había hablado con él cuando un día Lee llamó y le dijo que por qué no se veían. “Eso fue realmente triste” dice Rob, “porque se marchó y dijo “Bueno, ni tengo un traje ni una casa de lujo” y por aquella época no había echo más que arrancar. Fue como: oh no…tú has venido a ver a Robbie Williams, ¿verdad? Tal vez le dio esa impresión porque por aquella época él salía con Nicole Appleton. “Aquellas palabras me afectaron mucho” recuerda. “Puede influir mucho el hecho de que yo no me encontraba bien en aquellos entonces. Y si no nos emborrachábamos no funcionaba. Me sentía incómodo”.
Recientemente mantuvo correspondencia por email con otro de sus compañeros de colegio, Matthew Cooper, con el que solía jugar al golf. Recuerda un día cuando tenía probablemente 15 años estaban casi terminando el colegio, cogieron sus chubasqueros para irse a casa, y se apostaron cual de ellos se haría famoso primero. Y Rob dijo, “Apuesto todo el dinero que llevo en el bolsillo”. Eran sobre unas 1.70 libras, recuerda que pensó, “¿Y qué si se hace él primero?”
No mucho tiempo después Rob le envió un e-mail preguntándole, “¿Dónde están mis 1.70 libras?”. También se escribió con otro chico, Clinton Cope, con quien estuvo el año pasado. Estos e-mails los envía por el ordenador de Pompey, los abre y los lee en voz alta. El primero dice así: Querido Clinton, iba en contra de mis deseos entrar a formar parte de una gran compañía de discos en Londres durante 8 años. Como no pagaste mi rescate, me veo obligado a escapar y ahora trabajo tan solo como soldado. Solo tú sabes mi verdadera identidad y ahora debes morir. De no ser así, ¿Cómo estás jodido viejo?
Le pregunta por viejos amigos, y le cuenta unas acnetodas, una sobre el perro sordo de Clinton, así sabrá que se trata realmente de Rob.
Hola Señor Estrella Del Pop. ¿Cómo demonios estás? Le responde, y le critica sus recientes apariciones televisivas. ¿Qué paso con Mr Diddy? Le pregunta. En el siguiente e-mail, charlan sobre los juegos de ordenador y los tatuajes, Clinton le dice a Rob – que ha averiguado algo sobre su amor Lisa Parkes – que ha visto un anuncio en una tienda de pasteles que dice “Lisa Parkes cuidadora de niños”
“Es una locura enviar estos e-mails desde una casa en LA” refleja Rob. “Eso te hace pensar de donde vienes, y que ahora vives en un sitio privado en las colinas de Los Angeles. Te hace pensar: “¿Sabes qué? ¡Tom Jones vive en la casa de al lado!” mientras escribo el e-mail estos pensamientos te asustan un poquito. Te das cuenta exactamente de lo lejos que has llegado”.
Sabe, por supuesto, que nada hubiera cambiado de no entrar a Take That.
“Es curioso como tan pronto se cerraron las puertas del colegio, mi grupo acababa de arrancar” dice. “Uno nunca piensa lo que nos pasaría e inevitablemente nos pasó.

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A corto plazo se puede observar las huellas que dejaron el paso de los años a tus mejores amigos con los que te lo has pasado tan bien, hoy día tienen hijos pero no tienen trabajos o han robado y están en la cárcel o tienen problemas de drogas. O se convierten en Robbie Williams. Es tan triste”.
Está ojeando la revista Heat. Le llaman la atención siete cosas de la revista; una entrevista a Mark Owen, una carta de Rachel Hunter, las listas de éxitos, una crema hidratante de Clarín que usó por equivocación, un póster de una imaginaria pantomima pop (que califica de Cinders), una crítica de Feel (“descarada y patética”; se sale de las cinco estrellas) y algo que citó en la conferencia de prensa en Berlín: “Soy famoso. Los divorcios serán caros. La mayoría de mi dinero probablemente vaya para mis ex esposas” viene en la última página de la revista.
Es medianoche, David regresa a la habitación. Rob ha estado sobrio durante dos años. Le entrega un libro del Doctor Seus “Los Lugares a los que Irás” y Rob se sienta a tomar la cena y a leer en voz alta desde el comienzo hasta el final. Un libro en el cual las cosas pueden ir mejor después de haberlo pasado mal, e irán aún mejor si se cumple del todo. Parte puede funcionar como metáfora para la mayoría de los lectores si se sinceran más.
“…serás famoso y puedes seguir siéndolo, el mundo entero te ve triunfar en televisión” lee. “Excepto cuando no lo ven, porque a veces no lo ven…me temo que a veces se tiene que jugar solo, los juegos no siempre se ganan, ya que pueden jugar en contra tuya…”
“Sí…joder” dice cuando termina.
Sus ojos están a punto de llorar. Dice que quiere irse a su habitación a ver si encuentra unas zapatillas deportivas.
Despierta en la cama de un hotel en Paris, no deja de decir en voz baja la palabra “Mogadiscio” una y otra vez, como si estuviera jugando por primera vez al Backgammon. No está seguro de por qué dice eso. Cree que se pudo haber dormido viendo la cadena de televisión Fox News. Recuerda como los americanos hablaban de donde eran los diferentes estados de USA, por no hablar de otros países. Nos choca un poco, pero entonces le confieso que probablemente yo sepa donde está Wiltshire en el mapa.
“Yo sé donde está Wiltshire” dice. “Porque fui allí para rehabilitación”.
En la furgoneta de camino al concierto de Paris por la noche, pone una canción de Scott Walker interpretada por Jacques Brel – “Jackie”, “Mathilde”, “Next” – en el reproductor de CD y después escucha su canción “One Fine Day”.
“Me rompería el corazón hacer las cosas bien” canta en voz baja equivocándose. (Ya que en “Jackie”,

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Scott Walker canta “me rompió el corazón hacer las cosas bien”) “Me hubiera gustado escribir eso” dice.
En el camerino, se levanta la camiseta se frota la barriga y se mira al espejo. Mientras no para quieto un minuto: pone un CD de Supergrass, come melón, toma el aire, (de nuevo se toca la barriga), pone una de sus canciones “Peace, Man”, pide una púa, se pone a tocar la guitarra acústica, toca la canción “Mr James” que escribió la otra noche, le pide a Chris Sharrock que le toque un tema de The Who, “I Can´t Explain” (otra vez se toca la barriga) así hasta que sale al escenario.
Después del concierto en el camerino le felicitan.
“Bien” dice. “Trabajo terminado”
Se escucha al público desde los vestuarios.
Le corean “¡Robbie! ¡Robbie! ¡Robbie!”
“¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!” les grita. “¡Yo soy él! ¡Ese soy yo! ¡Yo soy él! ¡Ese soy yo!”, ellos no pueden oírlo, por supuesto, y él no regresará.
Te conviertes en famoso cuando menos lo esperas, algo así puede pasar.
De regreso al hotel, después del concierto en Paris, Rob habló de un mensaje raro que dejaron en el teléfono de uno de sus guardaespaldas. Se trata de alguien que quiso salir con él en Londres no hace mucho. “Decía que la estaban acosando por lo que había pasado” dice Pompey.
“¿Qué ha pasado?” dice Rob.
Dijo que la prensa trataba de sacarle detalles de lo que había ocurrido entre ella y Rob, y le dijeron que de todas formas publicarían algo. ¿Eso puede ayudarle?
Se queda confuso.
“No ha pasado nada” dice. “Me dio su número de teléfono. Eso es todo. No pasó nada. El único contacto que tuvimos fue hacernos una foto juntos, yo la rodeé con el brazo, ya está”.
No obstante resulta raro. Le dice a Pompey que llame a Josie. Alguien debería telefonearla. Tiene que haber algo más. No pone muy buena cara. Si fuera tan fácil como él dice, pero no es así. Unos días después de quedar con aquella chica, la llamó y quedó con ella por la noche ya tarde. Mientras ella iba de camino cambió de idea. Se dijo a sí mismo que quizás fuera mejor no quedar más que para hablar, pero se dio cuenta de que se estaba engañando; reconoció que acabó haciendo algo que no pretendía hacer. Por eso la volvió a llamar y le dijo que no fuera. Eso fue todo. (Esto fue lo que casi dijo en el camerino del programa de televisión Later…With Jools Holland).

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Llega Josie, y le explica. “Alguien tiene que hablar con ella, y con el que lo vaya a publicar” dice. “Eso no puede pasar joder. Porque no sucedió nada”.
Una vez en la habitación, Josie llama a la chica. “Solo te llamo para ver si puedo ayudarte”. Dice Josie. “Aparentemente tienes problemas con la prensa… ¿Cómo han conseguido tu número?..¿Y por qué te llamaron?... ¿que les vas a contar?...que raro… ¿Qué no sabes como contactaron contigo?...de acuerdo… ¿Quién es tu agente?.... ¿y como supieron de ti?....”
“Dile que vamos a denunciarlos” susurra Rob.
“….por supuesto que no, te pido disculpas si te he causado…..” continúa Josie. “….si tratan de publicar cosas que no son ciertas les denunciaremos…llámame si te vuelven a llamar….”
Aquí es donde se ponen las cosas feas. Dado que durante la conversación no explican realmente lo que ha pasado y eso no tiene mucho sentido, la chica casualmente dio algún detalle: le dijo a Josie que otra le había dejado un mensaje diciéndole que Rob la violó.
Rob no se lo puede creer. “Me van a sacar una fortuna con esto” dice, imaginándose si alguien llega a publicar algo así. Dice que esto es algo muy serio, dado el estado de difamación y sensación que causaría. “Quiero decir, que a mi no me preocupa, porque yo no he violado a nadie. No tiene sentido….” Sin embargo comienza a hundirse en lo terrible que sería acusarlo de algo que no ha hecho. “Me encantaría echar a todas estas coñazos” dice. Pero no le gusta. “No puedo evitar que alguien lo publique” considera, “pero yo les denunciaría”.
Mientras todo esto sucede están echando el programa de televisión Jackass.
Necesitan más información, Josie llama a la chica otra vez.
“Acabo de hablar de todo esto con el abogado de Rob” dice. “….todo esto es muy raro…. ¿esa chica te dejo su número de teléfono? ¿Qué decían exactamente? Porque es bastante extraño que te dejen un mensaje así… es absurdo…OK, muchísimas gracias…”
La chica dice que esta otra chica le dejó un mensaje diciendo lo siguiente: “Lo que yo voy a contar es más fuerte que lo tuyo” y que ella cree que la otra chica lo hizo para pisarle su exclusiva. Dice que inmediatamente después de eso llamó, un periódico le respondió y le preguntó si estaba segura de publicar algo así.
“La cosa se complica” dice Rob.
Pompey le dice a Rob que la sopa que había pedido se la acaban de servir.
“No tengo ganas de comer ahora tío” dice.
Dice que quiere hablar con Tim, que está en el hotel. Josie le llama y le pide que venga. “Ha recibido dos llamadas muy raras”. Ella le dice a Rob que Tim está acostado y le da el teléfono a Rob para que se ponga.
“No te lo voy a contar por teléfono” dice.
Esperan a que llegue Tim.
Imagínate como debes sentirte. Si después de veinte minutos, estás descansando en la suite de un hotel tras un exitoso concierto en Paris, y cuando más a gusto estás, pasa algo como esto.

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Cuando estas cosas pasan, hay al menos que confiar en la justicia, hacerte fuerte ante las ocasionales transgresiones. Pero no se puede anticipar, ni preparar, todo lo que se te viene encima.
Rob se pone sentimental. “El caso es que cosas como estas ocurren” dice suspirando mientras espera a Tim. “Y después tienes que preguntarte si todo esto merece la pena. En serio. ¿Merece la pena?” se pregunta a sí mismo. “No” dice. “Porque no creo que cosas así la merezcan. Llega un punto en que tu nombre se ve envuelto en una ;-D violación. Es algo muy serio. Si te pasa a ti. Tengo medio pie ya fuera – sino estaría jodido”.
“Cosas así no se deberían publicar” puntualiza Josie.
“Sí” dice, “pero los malos comentarios….”
“No puedes insinuar eso, mierda” dice ella.
“No puedes no” dice él. “Realmente no me preocupa pero si lo hicieran, estarían forzando mi mano. Me jodería. Si no fuera así, lo dejaré pasar. Pero de todas formas me están haciendo pasar un mal rato. Estaré jodido y tendré que hacer los discos, pero no me veréis hacerme fotos ni aparecer en ningún video….”
Llega Tim.
“Hola Rob, ¿Qué ha pasado?” pregunta. Se presenta en zapatillas. Rob le cuenta lo sucedido, y Tim tranquiliza a Rob diciéndole que todo se va a arreglar. “Hay tanta gente rara por ahí” dice “es una locura”.
Josie llama a su agente de prensa en Londres y le explica la situación. “Estamos discutiendo si ella hizo estas llamadas, y si las llevó a cabo. Obviamente Rob puede hacer frente a todo el resto, pero estas acusaciones son absurdas”.
Rob se va para hablar a solas con Tim.
“Odio esta situación” dice Josie, “porque no puedes hacer nada para que se sienta mejor”.
Tim se vuelve a su cama; Jonny llama. “¿Estás preparado para escuchar algo que te dejará helado?” le pregunta Rob, y le relata la noche de los acontecimientos. “No, no es que esté nervioso…sino que todo es muy raro…es absurdo…estoy totalmente de acuerdo, pero no sé como se supone que tienes que sentirte cuando sabes que es injusto, sabes lo que hay y lo que va a pasar….”
Jugamos al Backgammon, sin ánimos de competir como normalmente hacemos. No podemos hacer nada más esta noche.
Se va a la cama pero no es feliz. Ese concepto le hace dar vueltas a la cabeza, se siente frustrado e inquieto. No se puede sacar ese pensamiento de su cabeza, se pone a ver una película, Tras Las Líneas Enemigas, protagonizada por Owen Wilson y Gene Hackman, pero resulta inútil.

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A otro día, todo parece absurdo. El periódico implicado niega que vaya a publicar esa historia, lo que quiere decir que o bien la chica se lo ha inventado, o que es obra de un impostor, o que la prensa se ha desvinculado de respaldarla. Una de las cosas más exasperantes en momentos como este es que a menudo jamás se resuelven estos casos. Simplemente desaparecen, hasta el punto de llegar a preguntarse si jamás ocurrió. Rob ya ha decidido olvidarlo. “Tiene cojones” dice. “Ya soy feliz otra vez”. Abre su botecito de antidepresivos que está sobre la mesa y trata de usarlos como púa para su guitarra. “Calculo que estaban tratando de inventarse algo” dice.
“Podría tratarse simplemente de la desesperación por conseguir cualquier tipo de contacto” sugiere Josie. “esa chica ha estado sentada bajo las escaleras durante días. Pensaría sentarse allí y después conseguir que le dieras la mano, ya había cumplido su sueño”.
Él sonríe. “Debe andar por ahí diciendo ahora, “él quiso verme pero no le dejaron”. Es como aquellas cartas que recibí en las que me decían que estaban convencidas de que esa canción hablaba de ellas”.
En el avión que le lleva a Austria, lee en varios periódicos que ha participado en la obra de teatro One Night Only (“Cojones” dice) y que “no esconde su deseo de ser actor” (“Cojones”) y que ha tomado clases de arte dramático en el Instituto Lee Strasberg (“Cojones”) y que recientemente lo vieron conduciendo por la M1 con su padre (“Cojones”). Lo tira a la basura. “Tendré que contar el secuestro de Elton John” dice.
“Nunca había visto a nadie que estuviera tan contento de verme” dice David.
“No hace mucho que tengo un remordimiento de culpabilidad” dice Rob. “Elton hizo mucho por mí y nunca se lo agradeceré lo suficiente”. Pausa. “Pero lo que hizo fue muy raro”.
Para entender por completo la historia de secuestro de Elton John, habría que remontarse a uno de los primeros episodios que describió. Take That se habían separado hacía un año, y Rob acababa de romper con su novia por aquel entonces, Jacqui Halminton Smith. Su primer single Freedom, acababa de salir, pero ya conocía a Guy, Tim y David y encontró la dirección de la estabilidad en su vida. “Estaba en buen camino” recuerda “acababa de pasar el peor año de ingesta de drogas que había pasado jamás. 1995, 96. Me desperté una tarde después de haber estado despierto toda la noche, sabía que estaba muy jodido, ya sabes. Mi habitación estaba echa una pocilga, había cuatro tazones de cereales secos con colillas de cigarros en todos ellos, y así es como tenía yo la cabeza. Con un instinto natural de intentar por todos los medios salvarme a mi mismo y abrir mi Filofax para decir: ya está bien….”
Cogió la agenda y pasando páginas vio el teléfono de Elton John. Se conocieron cuando estaba en Take That y Rob se había quedado un par de veces en la casa de Elton. (Por muy extraño que parezca estuvo allí con Gary Barlow).



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“Elton se portó muy bien, era un anfitrión amable y nos apoyaba mucho, era encantador” dice Rob. Esas visitas le llevaron a pensar a Rob que sería una buena persona para poder llamarle cuando te encontraras en algún apuro. “Le llamé y le dije “Necesito ayuda” dice, “Y Elton estaba en Atlanta, pero me dijo, “Voy para mi casa”. Así que me fui hasta su casa en Windsor. Pensé que era el momento de curarme y dejar de beber – me di cuenta de que ya había tenido suficiente, probablemente no sería suficiente durante un nuevo periodo que duró cinco años. De todos modos y gracias a Dios, Elton me aseguró que estaría bien en su casa, me envió un paquete con un montón de cosas de Niké en una caja. No me tuve que comprar ropa, había cogido mucho peso y estaba espantoso, me sentía muy horrible”.
Allí pasó dos semanas, “no bebía, tomaba café y hacía ejercicio por alrededor de la gran casa de Elton”. Se llevó su Playstation, con la que pasaba horas y horas, y jugaba al tenis con el hijo de alguno de los empleados que trabajaban en la casa de Elton. Elton lo llamaba todos los días para saber como estaba. Elton también llamó a Beechy Colclough, la terapeuta especialista en famosos con problemas de adicciones. Para Rob esto era más que un regalo. “vino y me estuvo tratando durante dos semanas”, dice Rob, “pero hizo un horrible montón de cosas raras de las que yo sabía que no tenían nada de cura….”. Una de las primeras cosas que Beechy Colclough le dijo fue, “Mira este reloj – me lo ha comprado Elton” eso perdió todo el color para Rob.
Pero, dejando eso aparte, él había acudido a Elton John desesperadamente y Elton estuvo allí para él. “Se portó muy bien conmigo” dice Rob. “No resulta sorprendente que él haga estas cosas. Pero yo no me sentía bien, me sentía intimidado con todo aquello. Pero el resultado es que Elton es muy, muy generoso, realmente quería verme bien, y yo se lo agradezco mucho, mucho”. Sin embargo, tras dos semanas, Rob se marchó y se volvió a montar en el mismo tiovivo. “Decidí eso porque estaba aburrido” dice “y pensé que ya estaba lo suficientemente bien para marcharme y mirar por mí mismo, así que eso fue lo que hice”.
Pero este es solo el comienzo de esta historia.
“De todas formas, a fin de cuentas, tal vez ocho o nueve meses más tarde” explica Rob, “conozco a Guy, componemos el disco, estaba en el estudio, pero me encontraba muy, muy mal, ya sabes. Quede con Elton una tarde para ponerle las canciones que estábamos haciendo, esto fue una semana antes de entrar en rehabilitación. Me quedaba una semana para terminar la parte vocal de cuatro canciones y pensé hacerlo así. Sé que una era Lazy Days, otra era Angels, y ya no me acuerdo de las otras dos. Intenté cantar Lazy Days, intenté cantar Angels y francamente, no me salían nada bien. Si te fijas hay un video casero mío cantándolo y bebiendo vino tinto de la botella mientras

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cantaba – esa era la razón por la que no me salían nada bien. Se suponía que tenía que tocarle a Elton estas canciones. Me desperté en Notting Hill, iba de camino al estudio Fulham Road, en una furgoneta negra, me paré en cinco pubs por el camino, mientras la furgoneta me esperaba fuera. Mucho después y con muchas cervezas de más, al final terminé en el pub que está en frente del estadio de Chelsea, sabiendo que tenía que estar en el estudio, me quedé en el pub y me emborraché con los albañiles que estaban trabajando en el Chelsea Village. Jugamos un billar y acabé echo polvo. Después me fui al estudio, entré y me caí debajo de la mesa de mezclas. Cuando me desperté, cogí la cinta, sin haber echo nada, y me fui a casa de Elton. Llegué a las cinco o las seis. Quizás más tarde. Era en verano, puede que llegara a las siete o las ocho. Llegué hasta la puerta – no de la casa de Windsor, sino la de Londres – con la cinta en la mano y borracho….” – hace como si se tambaleara y pone la voz como si estuviera borracho y dice “….Te traigo esto para que lo escuches” y me dice “¿Quieres tomar algo?” y le digo “Ponme un Sprite”, porque en aquel momento el Sprite era lo que yo solía tomar ya que no tenía alcohol. Me bebí el Sprite ya que no engorda y no tiene alcohol. Y te mantiene la línea. Y Elton tenía las lágrimas saltadas mientras me miraba, yo vi como se le saltaban las lágrimas y empecé a llorar también. Ya sabes. Entonces me dijo “Tienes que ir a rehabilitación ahora mismo”. Y le contesté “lo sé”. Empecé a llorar y él también. Y me dijo “Tienes que recuperarte” le dije “vale”, se marchó e hizo una llamada telefónica. Mientras llamaba por teléfono, yo no hacía más que pensar “tengo que terminar el disco, tengo que terminar el disco”. Y me dijo “te vas a morir – necesitas ingresar ya”. Pero había muchas cosas que tenía encima, “no me puedo marchar, nadie sabe donde estoy, la gente se va a preocupar por mí y tengo que terminar un disco”. Después de lo que tenía encima cada vez que me decía “tienes que ingresar” me ponía a llorar, me metí en el coche con David Furnish, Elton se montó y fuimos a Windsor. Yo estaba en el coche, de camino a Windsor y una parte de mi se sentía muy bien porque alguien estaba cuidando de mí, pero por otra parte me sentía realmente jodido, a) porque tenía que terminar el disco, b) porque tenía que ir a rehabilitación de todas formas, y c) nadie sabía donde estaba. Llegamos a casa de Elton y recuerdo muy bien como se llevó a cabo la situación que fue así, yo estaba allí comiendo algo, me daba cuenta de que estaba muy borracho cuando llegué a la casa de Elton, no era una buena idea, y cuando despertara por la mañana, le diría: muchísimas gracias por ayudarme – tengo una resaca terrible, pero tengo que hacer algunas cosas antes de ingresar en rehabilitación. Así que me acosté, y eso fue lo que pensaba hacer: por la mañana les pediría disculpas. Ya que me sentía muy culpable y avergonzado. Pero, estoy acostado en la cama y oigo “¡Rob!, ¡Rob!” abrí un ojo y lo primero que veo son tres tíos, con botas de montar, pantalones militares, rodeándome y no sabía donde estaba, estaba David Furnish, estaba Elton y estos tres tíos que no los conocía, estaban todos mirándome. Pensé: joder, que he hecho ahora. Me dice que este era el doctor tal y cual, que este era el señor tal y cual y el señor tal y cual. Uno era de la clínica de desintoxicación - les iba a decir el nombre de la clínica, pero me sentía avergonzado,

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la clínica de desintoxicación era Churchill. Bajamos las escaleras y nos sentamos en la habitación principal de Elton en unos sofás enormes, unos enfrente de otros – yo estaba en un sofá solo y los demás sentados enfrente mía, y Elton en un lateral. Le agradecí por todos los intentos y propuestas que se había molestado en hacer por mí y pensé que me estaba haciendo un favor. Bueno en muchos sentidos lo estaba haciendo. Pero yo le dije: mira no puedo ir a desintoxicación hoy y no puedo rehabilitarme, tengo que terminar de grabar. Y le dije voy a hacer esto y voy a hacer aquello…” – él explica como se cruzó de brazos, sus dedos no paraban quietos y uno de ellos va y dice, “bueno, estás atravesando una psicosis de cocaína, ese es un síntoma, de lo que te pasa”. Veía más claro que nunca que me querían ingresar en rehabilitación ya, así que me tenía que escapar de la clínica de desintoxicación. Llegó un Citroen color borgoña que tenían, David y Elton estaban en la puerta de la casa esperando nerviosos. Dos personas me llevaban en la parte de atrás del coche uno a cada lado y yo en medio como si fuera un sándwich, el otro iba conduciendo y el asiento de al lado estaba vacío. Presumiblemente no podía tirarme del coche en marcha. Me asomé por la ventana de atrás del coche y vi a Elton como se llevaba una mano a la boca y a David nervioso, Dios les bendiga. Nos marchamos, llegamos a Londres. No me pude escapar del coche. No sabía en qué clínica de desintoxicación me habían metido. No sabía por qué estaba allí. Y no sabía que me había pasado. En una palabra, no sabía que coño pasaba. Llegamos a Londres, una vez dentro del centro, desaparecieron como el agua. Me encontré a mi mismo en una enorme clínica privada en contra de mi voluntad – eso era todo lo que podía recordar. Entré y la recepcionista se quedó mirándome, allí se veían gente muy pija, ya sabes, muy, muy pija. Recuerdo que me miraba como si yo fuera una mierda, tuve que firmar y me subieron arriba. La habitación tenía ventanas con rejas y fuera se veía un muro a todo alrededor a unos cuatro metros de distancia de la ventana. Me senté en la cama una de esas camas con plásticos por si te meas en ella. Yo tenía una resaca enorme. Por eso había llegado hasta allí. Cuando fui a rehabilitación no me desintoxicaron, no me dieron pastillas, no me dieron metadona, no me dieron nada, porque yo solo tenía un problema con la bebida. Pero bebí demasiado y tenía una resaca grandísima. Total que me senté allí, todo muy severo, y un personaje parecido a Hattie Jacques pero no de carácter, viene y me trata como si yo fuera una mala persona. Pero mala persona de verdad. Sin cariño, sin atención, va y me dice “estarás bien, todo irá bien, estás en el lugar adecuado”. Pero nada de eso era así. Me dicen, anota aquí a lo que eres adicto, y yo escribí todo lo que había tomado – heroína, éxtasis, marihuana, cocaína, alcohol, nitrato, speed, etc, etc, etc. Había otro chico en la sala y fui a charlar con él. Estaban jugando Inglaterra contra Polonia ese día en el canal 5 y en el hospital no tenían el canal 5. Ya no había manera de retenerme allí después de aquello – aquello ya fue la gota que colmó el vaso.

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Estando allí dentro me atiborraron de líquidos. Por eso trataba de salir de este centro de desintoxicación…”
Se vuelve hacia David, que está por el pasillo del avión.
“¿Entonces que pasó?” le pregunta.
“Me llamó por teléfono y me dijo – “¿puedes venir a sacarme de aquí?” dice David. “No estaba seguro de cómo sacarlo de allí”.
David fue acompañado del terapeuta de Rob por aquel entonces, ella insistió que Rob tenía que salir. Y salió. Rob y David se fueron a comer sushi y después a jugar al fútbol en la casa de David, luego se quedó allí a dormir. “Era feliz con David, era tan feliz que terminé el disco, no me morí y fui a rehabilitación” recuerda. Después a la semana siguiente, una vez que terminó de grabar el disco se cogió una borrachera monumental en el estudio, decidió ir a rehabilitación, quería ingresar en Clouds en Wiltshire.
“Esa fue la primera vez que vi a mi madre tras siete años” dice. “Ella sabía que necesitaba ayuda y que yo la quería”. Al salir de su casa había paparazzis y le estaban grabando. “Me sienta muy mal” les dijo Rob. “Cuando Michael Barrymore fue a rehabilitación había un montón al salir de su casa”.
Tras una breve parada en Stonehenge, ingresó en Clouds y empezó a curarse. Allí no había ni televisión, ni radio, ni prensa, sino periódicos de contenido cultural, un día se quedó de piedra ojeando uno, leyó un articulo que hablaba de él, “En la lista de adicciones de Robbie Williams se encuentra….” En la lista aparecía lo que había escrito en el centro de Churchill.
“Todo lo que escribí allí, lo publicaron, tratando de sacar mi vida a la luz pública, había un montón de comentarios charlatanes, ellos si que están enfermos, se supone que tienen que curar a gente con problemas, aquello me hirvió la sangre” resume Rob. “Estoy seguro de que si esto le pasa a otro se muere”. “Echarían a correr y se morirían” dice David. “Y tanto” dice, “Elton lo hizo por bien, obviamente me llevó a un sitio encantador. Pero yo opino que no son nada profesionales, incluso Elton fue a ese sitio tan encantador”. A partir de entonces dejaron de hablar. Hace un año Elton quiso hacer un dúo con él en su disco, ya lo había echo con Backstreet Boys y Leann Rimes, pero Rob se negó. “Ya no soy un chico de grupos juveniles ni tampoco quería que me asociaran con eso. Sabía que no le iba a gustar”.
Al llegar al hotel en Viena, se va al baño – “Hay pétalos en el wáter, que raro” dice – después se echa en la cama. “Gwyneth Paltrow dijo una cosa en una entrevista que me pareció bastante interesante” dice.

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“La gente se queda en la misma edad cuando se hacen famosos”. “Eso mismo es lo que yo trataba de decir anoche”.
¿Así que siempre tendrás 16?
“Sí”. “A no ser que haya tenido que hacer frente a la adversidad” eso dijo ella. “Yo creo que todavía estoy en los 18”.
Hay tantas curiosidades en el mundo. Menciona que la Duquesa de York llamó el otro día a la oficina para pedirle a Rob si podía llamar a su hija Beatriz ya que estaba enferma. “¿No es una locura?” dice. “No la llamé. Y ahora me siento un poco culpable de no haberlo echo”.
Están echando un anuncio para dejar de fumar. “Sé genial” dice Sophie Ellis Bextor. “No fumes”.
“Que te jodan” dice Rob.
Un rato después, llama a Pompey.
“¿Has pedido ya mi comida?” le pregunta.
“¿Tú querías algo?” pregunta Pompey.
Rob mira a Josie.
“A mi no me la pidió” puntualiza Josie.
Les mira molesto, tanto por falta de comida como por encontrar al culpable. Al final bajamos al restaurante del hotel, donde se come un filete, luego se encuentra cansado y se echa en el suelo. “Estoy cansado” dice. “Eres como los niños cuando terminan de cenar” dice Josie. Se sienta y se echa en el hombro de David.
Cuando se despierta hace una entrevista en una radio alemana. Se echa en la cama de la suite que tiene reservada para su promoción, el periodista se agacha para acercarle el micrófono. Habla sobre su carrera, su cuerpo (“Me gustaría perder 14 kilos”), Oasis (“Noel me odia…”) y el periodista le pregunta si la mayoría de las estrellas del pop no creen que son mejores que la gente normal. “No sé si necesariamente eso es verdad” dice con desaire. “Yo creo que con eso se hacen propaganda. Yo creo que la gente que piensan que esas estrellas del pop, estrellas del rock, actores, modelos, músicos son mejores, es porque están equivocados el que lo piense así. Y eso es un poco triste”.
El periodista le pregunta si Rob mantiene los pies sobre la tierra y él responde “No – no tengo los pies sobre la tierra. Soy de Stoke-on-Trent, vengo de clase trabajadora, y en poco tiempo me veo viajando en avión privado, hospedándome en los mejores hoteles, conociendo a gente importante, eso es muy fuerte. Eso te afecta. La opinión pública te afecta de alguna manera, pero te das cuenta de que eso no significa nada. Pero no creo que tenga los pies sobre la tierra. Los tengo en las nubes”.

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La última pregunta es si Rob se arrepiente de algo, y Rob da la respuesta, mientras se levanta de la cama. “No, no, no, no me arrepiento absolutamente de nada…bueno menos de haberme acostado con algunas. Algunas perras buenas…..Escucha tío, tengo que irme ya”.
El periodista publicaría a la semana siguiente dos páginas en The Sun. ROBBIE AL DESCUBIERTO era el titular. Cínicamente contaba el encuentro. “Una entrevista en exclusiva” – entre Dominic Mohan y Rob. Aparentemente dijo “hablé con él antes de que se fuera a Los Angeles para pasar las navidades con su amigo Jonathan Wilkes”. Una foto de Rob y Jonny en el aeropuerto acompañaba al artículo, sonriendo a la cámara, para dar a conocer cómo y cuando tuvo lugar la entrevista. Las palabras de Rob se tomaron con mucha precisión (lo cual tampoco es ninguna reflexión en honor al The Sun o a su conocimiento acerca de que existiera un contrato independiente o de lo que él dijera en alguna radio), pero lo que dijo en Viena nunca lo mencionaron. Había tres partes falsas que se le atribuían a “él me dijo”, claramente lo presentaron como una conversación realizada con Rob voluntariamente con Dominic Mohan, a pesar de que la última vez que Rob vio a Dominic Mohan no consintió que lo entrevistara en Barcelona.
En el camerino del programa de televisión alemana “Wetten Dass…?” Rob dice “es una mezcla entre Bet y Parkinson” está durante horas haciendo de DJ en su ordenador en la web de iTunes: baja una canción de Gary Nuttall, “Maybe I´m Amazed” de Paul McCartney, “A Boy Named Sue” de Jonny Cash, “Heaven Knows I´m Miserable Now” de The Smiths, una canción country pop “All Over Again” de The Lilac Time – “Muy buena” dice y comienza a cantarla: “nadie vino así que nadie se dio cuenta, compartí una cerveza acompañado del grupo…mañana entraré en la BMG…mi novia me llamó y me dijo “no vengas a casa” sé que eres la musa de los colchones de los moteles, la miseria siempre será tu amante….” – “Gett Off” de Prince, “Nightswimming” de REM, y algunas suyas: “Phoenix From The Flames”, “Heaven from here”, “It´s Only Us”, “Karma Killer”. “He hecho algunas canciones raras ¿verdad?” reflexiona. “Nunca han sido las arquetípicas canciones pop. Nadie me acusó de eso….” Sigue con más canciones: “Pissing in the wind” de Badly Drawn Boy, “In The Ghetto” de Elvis Presley, “Love will tear us apart” de Joy Division, “Dont tell me” de Madonna, “Something for the weekend” y “Frog Princesa” de Divine Comedy, dos de sus canciones no publicadas “Blasphemy” y “Chemical Devotion”, “It´s Only Natural” de Crowded House, otras dos suyas “Peace Man” y “Summertime”, California Love” de Dr Dre,

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“Kelly Watch The Stara” de Air, “God Only Knows” de The Beach Boys, “Narcolepsy” y “Army” de The Ben Folds Five. Después empieza con sus caras-b.
“¿Has escuchado “John´s Gay?” pregunta y canta un poco “Martin creció fuera de su chaleco A-team, melló los pedales de mi BMX, y dice que tuvo sexo con una chica para producir efecto, perdí mi virginidad, el año en que descubrimos E, y dije esto no es para mí, 12.50 libras….y habíamos escrito en una pared: John es gay. Es gay… ¿Qué seremos cuando crezcamos? ¿Seguirás siendo mi amigo?...14….15….16…sé demasiado ahora que soy tan joven”
Es como lo que le dijo al periodista ayer por la noche. Sus canciones siempre han sido personales. Si la prensa realmente quiere saber lo que es él, podrían pasar más horas escuchando sus canciones que escondidos detrás de los setos. Cada letra, aquí por ejemplo, es cierta. (Va de un compañero del colegio aunque no se llamaba John. Y tal vez no era tan gay, porque Rob descubrió en Amigos Reunidos que estaba casado). “Trataba de pensar en lo que hablamos la otra noche” dice. “Que pena con lo maravilloso que era, lo mágico que resultaba, y ahora la responsabilidad que tenía era muy real”.
Jugamos al Backgammon y encuentra algunas canciones también inéditas, de las que no se publican y él nunca escucha. Hay una balada preciosa, “Snowblind”, que escribió el año pasado durante la gira por Australia. “Mientras el mundo te miraba” canta “venias hacia mi y me abrazabas”. Pone otra llamada “If She Exists”, “sé que vendrá tu dulce llamada del Señor y no me gusta decirlo pero me siento solo” canta “no quiero perdértelo pero el tiempo está en tus manos, nunca quise dártelo a entender, pero Dios me la envió y ella sí existe” “Esa es la razón por la cual Guy es fabuloso”, dice cuando termina. “Pero es un puto coñazo”. Rob lanza los dados y mueve las fichas. “Te comí” dice. Pone una canción mordaz llamada “Big Beef” la compuso él y dice así “no podría pasar de lo que perdiste, creo que es mejor que tu sangre se haya detenido a unas pulgadas de mi….” Canta con rabia y odio. “te tengo vigilada….te convertiste en mi mejor amiga durante un tiempo. Debería haberme dado cuenta de que eras una psicópata”
“Está dedicada a una persona de Los Angeles que me dejó” dice.
Pone más caras b: “Come Take Me Over” (“probablemente la primera canción que compuse y después Guy le terminó el final un poco pero no es muy buena”), “Happy Song” (“una canción muy pesada”), “Talk To Me” (“se me pusieron los pezones de punta cuando la compuse”) otra no publicada “My Favourite American”. “Tengo que cantar en ese estilo otra vez” murmura. “Usaría mi cabeza vacía para un anuncio…” dice la canción.
Le dice a Josie que no tiene una copia de su primer disco Life Thru A Lens, y le pide que le consiga una de la compañía de discos. Siempre escucha sus discos. Una vez en casa, encuentra la copia de Life Thru A Lens que quería, abre el disco de oro de Life Thru A Lens y lo pone. Y se da cuenta de que alguien más tiene su disco de oro y platino.

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Antes de salir al escenario hay un problema con el pantalón, le está demasiado largo y tiene que salir en televisión en unos minutos. Mientras espera entre bastidores, fuera de cámaras, hay cuatro personas de rodillas en sus pies, arreglándole rápidamente los bajos.
“….¡Robbie Williams! ¡Canta Feel!”
Justo a tiempo. Sale a cantar y después se sienta junto a Michael Schumaker y demás invitados en el sofá. Charla lo necesario, y le dice a Michael Schumaker, “Soy amigo de Jenson Button…me pidió que te pellizcara el culo…” Schumaker no se fía mucho y se lo toma como una broma irrespetuosa. Cuando Rob pierde la apuesta de un chico que sostenía una bandeja de copas de champán mientras se vestía, le toca leer los resultados de hoy del fútbol. Cuando le toca decir FC Shalke, que está empatado 1 a 1, se confude y dice “Shlake”.
“Shalke” corrige.
En tono de broma dice “FC Scheisse…” que quiere decir “FC Mierda”. El público se parte de risa. Incluso los cámaras se están riendo.
En los camerinos le explican que hay un aspecto desafortunado en esta broma. El 13 y 14 de Julio estará dando dos grandes conciertos en la ciudad alemana de Gelsenkirchen el nuevo estadio de origen del equipo de fútbol local.
FC Shalke.
Su manager de gira Andy Franks ya ha recibido la llamada del promotor.
Al día siguiente termina su viaje de promoción europeo. Se relaja en su asiento de camino a Londres. “¿Lo sabrá Steven Spielberg?” pregunta. (Steven Spielberg es el tercer famoso que aparece en la canción “I Will Talk and Hollywood Will Listen”: “Sr. Spielberg mira lo que te perdiste”) “Sería una pena tener todo este carisma” sonríe con satisfacción “y que los americanos no lo supieran ¿verdad?”.
Está comiendo pollo con verduras. Observa mi plato de pasta con curiosidad, como si se perdiera en otro universo. “Llevo sin comer pasta años” dice.
Jugamos al backgammon, y de repente dice: “las dos cosas que he aprendido en esta historia son que el Renacimiento se inició en Florencia. Y que hubo alguien llamado Isambard Kingdom Brunel que inventó una máquina de tejer llamada Spinning Jenny, con la que hacía Luddites, y que la cosecha del tercer campo se usó para la Revolución Industrial. Eso es todo”.
¿Eso lo aprendiste en el colegio?
“– menudo polvo. Aunque fue bastante desagradable. Perdí la virginidad con ella. Me dijo que se iba a acostar conmigo cuando llegara de Liverpool. Vino de Liverpool al colegio de Stoke-on-Trent, ella no estaba mal, pero en sus propias palabras, iba a follarme”.


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¿Cuántos años tenías?
“Quince”
¿Pensabas que lo iba a llevar a cabo?
“Yo me iba a dejar llevar por ella”
¿Habías salido con alguien sabías algo de perder la….?
“¿Virginidad? La falta de experiencia al tener que iniciarte de forma precoz, Salí con chicas con las que podía haberla perdido tal vez en unas dos semanas, o tal vez en una cita”.
¿Y qué paso esa gran noche?
“Día. Me dijo “bueno hoy es viernes y voy a follarte”. Vino, mi madre estaba trabajando, y empecé a besarla. Fue una mierda. Yo le dije que se marchara y me imaginaba las caras de mis amigos riéndose de mi mientras ella salía por la puerta diciendo: “menuda mierda”.
¿Qué es lo que más recuerdas de aquello?
“Fue un poco sucio. Muy, muy rápido. Maloliente. Probablemente ella podría decir lo mismo de mí también. La higiene general en esa edad no es muy…..si hace siglos que no te lavas el pelo pues ya sabes lo que puede pasar”
¿Qué pensaste después?
“Pensé que había llegado”
¿La volviste a ver?
“No, solo fue un polvo”
¿Cuál fue tu siguiente relación más duradera?
“Creo que sería un escudo rojo” dice. “Zoe Callaghan siempre decía que se acostaría conmigo, pero nunca lo hizo. Iba a ir a la fiesta de Samantha Bannister. Solía besarme en clase de dibujo porque íbamos juntos a lavar los pinceles. De eso pasábamos a besuquearnos. Un besuqueo y un toqueteo”.
¿Cuándo te enamoraste por primera vez?
“Nunca he estado enamorado. Jamás”
Pero siempre hay alguna vez.
“No”
¿No te has querido enamorar?
“Sí si yo lo he deseado desesperadamente”
¿Sabes lo que se siente?
“Sentí algo cuando pasé mi auto-lastimosa década. Ya sabes, algo así como “guau si soy yo”. Pero ya está nunca más”.
¿El amor llega cuando quiere?
“Sí. Soy de la opinión de que si Dios tiene otros planes para mí el tiempo lo dirá. Ya sabes, no temo enamorarme...lo que temo es, en una relación formal, ser capaz de ser fiel. Ya sabes, así pasé mi década de los veinte y puede haber un cambio cinético que resulte con la gente o puedo llegar a tener una relación muy, muy fuerte con alguien….no me asusta, porque realmente quiero ser esa clase de tío”.

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Se sienta en silencio por un momento.
“Quizás debería titular el próximo disco con algo más serio”. Pausa. “Pero suena como una mierda poner “Algo realmente serio”. Entonces dice lo que iba a decir: “Rompería mi corazón por hacer las cosas bien”.
Rob vuela a Los Angeles para descansar en navidades. Entrando al país un funcionario de inmigración le hace unas preguntas.
“¿A qué se dedica?” le pregunta
“Soy músico” responde
Estas conversaciones se pueden tomar de diferentes maneras. Una vez dijo esto de “soy músico” y el funcionario de inmigración le respondió “Bien ¿y donde tiene sus instrumentos?”
Hoy día le hacen una encuesta y le piden el pasaporte.
“Debes ser muy bueno” observa. “Esta visa es de las buenas. La última persona que llevaba una visa así era Rod Stewart”.
Por navidad, tengo bastante información en mi diario como para trabajar en este libro más o menos a tiempo completo. Desde hace algún tiempo, casi siempre he estado allí cuando está trabajando – si está actuando, o si tiene reuniones, o si hace entrevistas, o compone canciones, o hace planes de futuro – así paso el resto de mi tiempo también. Con algunas personas que pueden resultar incómodas, sin embargo, si eres amable, pero la mayoría de la gente se cierran mucho, solo disfrutan en su propia compañía, más de lo que Rob hace. En muchas situaciones puede ser incómodo para él, ya que es un hombre que está acostumbrado a sentirse a gusto con esto y con lo que le rodea durante mucho tiempo.
Tuvimos una breve charla en su casa de Londres cuando decidimos hacer un libro, solo para asegurarnos que vagamente asumiríamos los mismos parámetros, pero nunca realmente discutimos acerca de las razones más profundas para hacerlo, o el propósito que había detrás, tras esta conversación el libro rara vez se menciona entre nosotros. No es que se haya olvidado de cualquier manera – a menudo estoy a su alrededor cuando despierta o cuando se queda dormido, durante gran parte de mi tiempo estoy tomando notas o colocando una grabadora en una superficie cercana – es solo que no hay nada que se necesite decir sobre él. La única mención directa de vez en cuando viene cuando me mete en una situación o en una conversación de la que yo no formo parte, implícitamente porque cree que es útil o interesante. Y en alguna que otra ocasión me pide que me marche, es algo normal que necesite intimidad por razones personales.
No creo que la gente se pregunte cuando vean o sepan lo que hemos estado haciendo – en la medida soy un escritor y en la medida soy un amigo, y en un momento dado estas reglas ni van en contra ni tampoco se contradicen entre sí, ni nos molesta ni nos perjudica. Lo que puede parecer
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excéntrico o conflictivo, o confuso visto desde fuera, pero es lo que parece el día a día.
Él nunca me ha preguntado lo que estoy escribiendo, ya sea porque ya se lo imagina, o bien porque no lo quiere saber, o porque no le interesa, o porque el contenido lo querrá saber a su debido tiempo. Lo que no se ha dicho pero se entiende es que será algo sencillo y puro; cosas que a todos nos pasan y cosas que todos diríamos. No es lo que la mayoría de la gente suele leer sobre los demás, especialmente sobre los famosos, y espero que los lectores lo tengan en cuenta. Puede haber algún arrebato desmedido ocasional o alguna negligente opinión o alguna frase áspera o cruel a su vez o la fallida broma que observo cuando anoto o grabo, imagina por un momento como podría aparecer tu vida, documentada así, si alguien te acompañara todo el tiempo, cita tras cita, día tras día, como te mezclarías y tratarías con la gente que quieres, la gente que aguantas, la gente que no te gusta y la gente a la que le temes, con tus momentos buenos y tus momentos malos, con tus momentos más tímidos y los más delicados, hablando sin pudor, en tus momentos más de sueño y en los de más despierto, en tus momentos más serios y en los que menos atención prestaras a nada.
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Re: Feel - Biografia Oficial Traducida

Notapor moiLolita30 » 08 Dic 2009 17:37

ROBBIE WILLIAMS – FEEL

PART TWO (SEGUNDA PARTE)

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Por Navidad Escapology vende 3 millones de copias, y Steven Spielberg le manda un guión para una película, pero en el 2003 Rob pasa la mayor parte de su tiempo arriba en el dormitorio principal de su casa de Los Angeles, jugando al juego Tiger Woods de su ordenador en la pantalla gigante que cuelga del techo en frente tiene un patio que da al exterior. De todos modos odia la navidad, con su forzada diversión y sus fiestas tradicionales, esto no es muy bueno. Algunas de sus más cercanas amistades no parecen tanto como él esperaba que fueran, entonces se deprime y no le gusta verse solo en Los Angeles. Le preocupa que la fama lo joda todo, y echa de menos su vida antes de ser famoso. A veces parece como si una vez que te haces famoso, todos los que te conocen acaban tratandote como a un extraño. "Puedo hablarte de mucha gente que te da ese trato" dice. "Es como una Llamada". Mientras tanto, los paparazzis americanos le están molestando más de lo normal. "Sí me gustaba la forma en la que lo veía antes" explica, "estaría bien".
En Año Nuevo, hace una breve aparición en una fiesta de los Osbournes, donde toma demasiados cafés expresos muy seguidos de la máquina y se encuentra con Justin Timberlake, aunque antes de la media noche se marcha a casa a ver una película. (Él ya conocía a los Osbournes antes de que fueran tan famosos. Ozzy y él intercambiaron algunos elogios en el Hotel Sunset Marquis y un día recibió una comprometida llamada telefónica en su habitación de hotel que empezó con Sharon preguntando, "¿Estás desnudo?", "Sí" respondió, porque además lo estaba. "Voy a subir" le dijo. "Sharon" puntualizó, "soy Robbie Williams". Tras eso tuvieron una agradable charla).
Justin y él hablan por teléfono unos días más tarde. Robbie le sugiere que hagan un dúo en los Brits, esto ya estaba organizado y preparado, pero Rob escogió una canción con la que no se pusieron de acuerdo. "Me dejó totalmente colgado" dice Rob. "No creo que haya escuchado "Under Pressure". Creo que podíamos haber echo algo más". Eventualmente tenían previsto cantar un tema de Sam & Dave llamado "Hold On, I´m Coming" unos días más tarde Rob cambió de planes. Lo llamaron para que actuara en un programa en América llamado Rock The Vote la misma semana de los Brits, y aunque
Página 129:
era imposible hacer las dos cosas a la vez, decidió poner una buena excusa para no ir a los Brits.
Sus planes en Comic Relief no se han podido llevar a cabo. Le dijeron que Steve Coogan no quería hacer nada como Alan Partridge tras los últimos capítulos de "Yo soy Alan Patridge". En lugar de eso, Rob se informó, Ricky Gervais está trabajando en "La Oficina" tiene un guión para él. Rob se niega a participar. A pesar de que le gusta "La Oficina" se enteró de que Ricky Gervais estuvo hablando de él en la radio un tiempo de una manera que él no le va a perdonar.
Mientras tanto, planifica el rodaje del vídeo para el segundo single de Escapology, "Come Undone", el director es el sueco Jonas Ackerlund. Rob cree que la mayoría de las partes del video son inútiles. Jonas lo hizo lo mejor que pudo se basa en la escena de una fiesta, la cual Rob le sonaba de bastantes veces. La idea le llegó a Rob mientras veía Factor Miedo. Cucarachas. Serpientes. Ranas. Hormigas, tal vez. "Estoy con una chica y le sale una serpiente de su mini falda, y después salen más y más" dice "y al final todo se llena de bichos".
Poco a poco se desarrolla esta idea. "Vamos a hacer un puto video loco" sonríe, después mantiene una productiva conversación con Jonas, "y nos lo vamos a pasar bomba". La última idea para el video es que salga teniendo relaciones sexuales con una chica, y mientras mantienen sexo ella se convierte en un chico, luego de nuevo es una mujer. "No es que yo sea gay de ninguna manera" sonríe.
También mantuvo una alegoría bíblica más amplia dentro de la cual el video se llevará a cabo. "Yo voy a esta fiesta" describe, "y mientras camino todas las puertas se manchan de sangre. La sangre del cordero. Estoy un poco perturbado, como lo estaría cualquiera, me voy hasta la puerta, la fiesta sigue, llamo pero nadie me responde, pero la puerta está llena de la sangre de cordero, empiezo a limpiarla y me lleno un poco la camisa. Abro la puerta y eso parece Sodoma y Gomorra. Se trata de la fiesta con más vicios en la que hayas estado nunca, y empiezan a pasar cosas. Cojo un bol y el contenido está lleno de piojos, después empiezo a tocar a esta chica y sale una serpiente de su minifalda. De eso se trata básicamente".
Marvin Jarrett un amigo de un amigo editor de la revista Nylon, se acerca. Rob le explica las pocas ganas que tiene de triunfar en América. "Yo quiero hacerlo porque un chico no me dejó entrar a un club una vez, pero realmente no creo que esa sea una buena razón". Nos vamos al Starbucks. Tira unos dados al azar para saber que va a tomarse, se pide un café sabor avellana. Buen resultado. "Debería jugármelo a los dados más a menudo" dice.
Habla de ligar en Los Angeles y su deseo de encontrar una esposa. "No creo que sea actriz, la Sra. Williams" dice. "las actrices, modelos, cantantes, están locas. Las actrices están en un equipo de relevo y llevan la antorcha Mcbonkers en un estadio de locas" suspira. "Me casaré con una, sé que va a ser así" dice.

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Hay varias charlas de bares de stripers, pero Rob no profundiza mucho. "Una teta monstruosa se posó en mi hombro" dice. "Tuve que llevármela a casa y acostarme con ella. Eso fue lo que hice después. Y luego charlamos, después me sentía realmente mal por su difícil situación".
Esto desencadena una historia. Hace unos cinco años voló a Los Angeles, fue su primera visita aquí, por la época de Take That. Se alojaba en el Shutters situado en la playa de Santa Mónica y se dio cuenta por primera vez en mucho tiempo que allí nadie le conocía. Decidió llamar a una casa de prostitutas. Pensó en ello como un rito de iniciación. Buscó en la zona de contactos de las páginas amarillas.
"¿Qué desea?"
"Una mujer, que venga al Shutters que está en la playa por favor"
"¿Como la quieres?" le preguntaron
"Ah. Bien"
"Que tenga el cuerpo de Marilyn Monroe"
"Vale"
Una metedura de pata sin duda. "No sabía que decir, por eso dije que tuviera el cuerpo de Marilyn Monroe, pero vino una ballena de playa" explica. Ya se arrepintió de antemano. "Mientras estaba esperando, pensaba, esto es un gran error... ¿habré cometido un gran error? Pero luego me dije: a tomar por culo - diviértete...no hables con ella....pero y si es tan vieja como la Biblia, y si es más antigua que el tiempo...joder, entonces vino"
Llegó y no era la mujer más guapa que ha conocido en su vida, pero parecía dulce. En aquella época no estaba en su mejor momento; lo más que tenía eran 20 libras y llevaba una dieta estricta de vodka y tabaco. Ella le preguntó que qué hacía en la ciudad y él se inventó un nombre falso, diciéndole que jugaba en un equipo de fútbol ingles, el Liverpool; pero que se tenía que haber ido a Barcelona pero se había caído y se había lesionado la rodilla y tenían que operarlo aquí.
"Ella se quitó la ropa, y no me excitaba" recuerda. "No del todo. Después nos acostamos y charlamos, y estaban echando el video Millennium por la televisión....". Pensó que se iba a dar cuenta de quien era. Pero no pasó nada, le pagó 300 dólares y se marchó.
Lo más inteligente hubiera sido marcharse de allí, pero no fue inteligente: se quedó sin los 300 dólares y sin su experiencia con prostitutas. "Me quedé sin nada". La siguiente cita la encontró en una revista y escogió a una nueva chica, esta vez había una foto de ella, llamó al número que aparece. La chica de la foto llegó acompañada de una amiga. "Ella es nueva, viene para ver" explicó la primera chica. Rob acordó que le pagaría 400 dólares, pero la chica se tumbó encima de él y le dijo que los 400 dólares eran para la agencia, y que si él quería probar una buena chica tenía que pagarle más dinero aparte a ella. Pero no tenía más dinero. Mientras tanto, escuchó un ruido que venía del baño, de la otra chica que estaba allí, pudo escuchar un sonido así ckkkk-ckkkk-ckkkk - un ruido que había escuchado

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en miles de películas cuando cargan una pistola. "Estaba mirando a esta chica y pensando, voy a morir" dice. Pero no pasó nada, ni con la pistola ni con la chica. Se quedó sin dinero y las chicas se fueron.
“Esa fue mi experiencia con las ;-D” dice. “Pensé: Dios está tratando de decirme algo y le he escuchado”.
Hay un artículo en la revista americana Details alegando que EMI ha apostado 80 millones de libras por hacerlo famoso en América. Gran parte de la portada se centra aquí. Es evidente que es inconcebible para mucha gente de aquí que un artista tenga un valor de ese tipo de dinero sobre la base de sus ingresos fuera de los Estados Unidos.
A principios de Enero, hace algunas entrevistas para el lanzamiento del disco en América el 1 de abril. Una es para la revista más destacada de gays y lesbianas en América, The Advocate. Es menos usual en América para los artistas tocar el tema de la sexualidad, y a menudo, cuando se les interpreta, a veces optan por no declararlo explícitamente. Sería comprensible si una revista como The Advocate echara un vistazo tratando de engañar a alguien con estas ideas divertidas y traviesas, pero en cambio se regocijan con eso. Aunque con bastante precisión les responde así a su pregunta más burda: “Te lo voy a preguntar directamente: ¿te has acostado con un hombre? – Rob se ríe y dice, “Todavía no. No descarto la posibilidad; pero no estoy preparado para eso” – se regocijan en las respuestas agudas que le rodean. Puede ser simplemente que disfruten de un hombre del espectáculo que no tiene reparos o aparentes inquietudes acerca de la forma que percibe la sexualidad, pero me guío más por el sentido en que ellos se imaginan que es gay.
ROBBIE WILLIAMS ES UN GRAN PROVOCADOR: “¿Es o no es?”, dice la portada cuando se publica el artículo. Eso es un poco falso – él es un gran provocador, por supuesto, pero no es ese tipo de provocador. Solo en el escenario actúa con el público manipulando sus trucos de entretenedor y así se los gana, provoca pero a la vez da la respuesta de cualquier enigma que haya habido en su vida por resolver, hasta el momento sin anticiparnos al futuro es heterosexual – tan pronto como se le pregunte. No dejan pasar el tema de Rupert Everett que declaró – pero no iba en plan de broma – “Estoy bastante encaprichado con el Rock. Me encantaría tirármelo un ratito”.
Grabo más de un episodio para el MTV Cribs. Cribs es el programa de MTV que enseña las casas por dentro y el estilo de vida que llevan los famosos. Rob ya había participado antes, aunque la primera vez echó unas mentirijillas diciendo que la casa de campo a la que fueron a grabar en la que estaba él y su grupo era suya. De hecho se la alquiló a la actriz Jane Seymour,

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que se puso muy furiosa cuando vio a la teclista de Rob, Claire, simulando sexo con su vestido de novia puesto (el cual le había prestado la ama de llaves de Seymour).Esta vez, Rob hace de guía en su casa verdadera de Los Angeles, aunque lo hace como una larga auto-desaprobación dramática. Cuando lleva a los cámaras al salón hay un grupo de chicos viendo The Sound Of The Music. Enseña para MTV su enorme mesa de comedor, e insiste en que cenó en Navidad allí solo ya que no tiene amigos. Fuera, en la piscina, su padre está remando en un bote.
Estos días, en términos de horas que invierte en el trabajo, Rob no trabaja tan duro como la mayoría de artistas. Sabe lo que le espera, ahora mismo está cómodo, pero cuando hace más de lo que puede, rápidamente empieza a sentir como si quisiera darlo todo. El éxito internacional de sus discos requiere muchos meses de intensa promoción; él hace lo mínimo. Cuando trabaja, rechaza los largos días de espera de la mayoría de los artistas, tiene muchas entrevistas y programas de televisión, uno detrás de otro, y como una áspera regla de oro, cada tres o cuatro semanas de las que trabaja tiene un descanso de una duración equivalente.
A mediados de Enero tiene que volar de vuelta a Londres. Durante la mayor parte de esta primavera está previsto que Escapology se promueva a su ritmo, basándose en el éxito que obtenga en torno a la mayor parte de Europa, mientras también tiene que promocionarlo en los tres territorios que se le resisten principalmente: América, Japón y Francia. En la sala de espera del aeropuerto de Los Angeles, suena el móvil, Pompey charla con entusiasmo con un hombre con el que nunca había hablado antes, le ha dado el número de un concesionario de coches de segunda mano, "Soy John Lydon" se presenta. "O Johnny Rotten. ¿Has oído hablar de mí?"
"Solo pensé que de un gran británico a otro...." le dice Lydon a Rob. Se está refiriendo al programa de televisión de los 100 mejores británicos que se presentan. Hacen un acuerdo libre de reunirse todos cuando Rob regrese.
Mientras Rob está hablando con John Lydon, llega Andrew Lloyd Webber, así que cuelga el teléfono. Rob le dice a Andrew Lloyd Webber que está pensando en escribir un musical, y Andrew Lloyd Webber le dice a Rob que debería darse a conocer en América porque allí es donde más dinero ganaría. Los dos están hablando de eso en el avión privado cuando llega Trudi Styler.
Muy pronto se encuentra en Suecia, para un programa de premios. Estos son los premios suecos NRJ. En la actualidad hay tantos programas de premios que los artistas pueden pasar un año viajando de unos a otros y algunos lo hacen. Irónicamente,

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los shows supuestamente se organizan para que te recompensen por lo que haces a menudo ofrecer la mejor promoción de lo que haces: obtienen puntuaciones altas, le dan la oportunidad a los artistas de estar o agradecer a su público y también ofrecen una manera fácil de crear buen rollo en las complicadas relaciones entre los artistas, la radio o programas de televisión que generalmente organizan estas entregas de premios.
Rob toca un poco la guitarra en su vestuario. "Hace un mes que no canto" dice. Le cuenta a Gina que se levantó a las dos de la madrugada y se fue a comer cuatro Dime a un bar.
"¿Dónde encontraste cuatro?" pregunta ella perpleja.
"Encontré tres sitios" puntualiza.
Se mira en el espejo y se prepara para la actuación. "Así es el pop" dice, "Yo te saludo".
Mientras espera detrás del escenario - observa como Mariah Carey pasa a través del barullo acompañada de un hombre que la tiene agarrada con un brazo y con el otro aparta a la gente - Rob sale a recoger su premio al Mejor artista Masculino Internacional, imitando a Eminem. Sin explicaciones, da las gracias a su "Pequeña Hailie" y le pide al público que vayan a ver "8 Millas" sale el nuevo rapero Shady, de 50 Cent, se estrena muy pronto". Atentamente recuerda darle un chiflido a Obie Trice.
En el avión con destino a Francia, ojea la revista Heat, y le pone de mal humor descubrir que Will Young ha sido votado el segundo hombre más guapo. "Me quedé tercero" dice. Me pregunto quien ganaría. "David Beckham" dice. "Se veía venir”. Empieza a imitar gritando la voz de Alan Patridge, "¡En un avión privado! ¡Volamos a Francia! No te dejes engañar por los rockeros yo soy rockero. Todavía sigo siendo Robbie el de aquí al lado". Más tranquilamente, dice que una de las cosas que le molestaron realmente durante mucho tiempo después de que estuviera ya curado fue que dijeran que nunca había tomado cocaína en un avión privado.
En el hotel de Paris, llama a David y Josie para reunirse con ellos. Cree que no se han tomado muy en serio lo de su reticencia a promocionarse en los Estados Unidos. "¿Por qué no lo hacemos más fácil y no se hace?" sugiere. "Si triunfo en América, los pros serían....Vale he triunfado en America. Eso es todo. No necesito el dinero. He ganado más que nadie en el mundo, musicalmente, con mi carrera. Me brindan la oportunidad que he tenido en UK para tenerla en América, eso me pone enfermo, me pone enfermo, eso es lo que pasa porque podría marcharme e irme a los Estados Unidos donde razonablemente no me conoce nadie, excepto los paparazzis....sería la leche o no tanto. Daría la situación por ganada, pero creo que la doy por perdida".
"Yo también lo pienso" sugiere David, "te da muchas salidas. Si lo hacemos de alguna manera, estaría Hollywood, si quisiera seguir o tal vez no..."
"No me interesa" dice Rob. "No me interesa para nada"
"No vamos a ponerte a prueba" dice David.

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“Me siento realmente infantil cuando se vienen abajo las ventas de discos” admite. “Es como un gran juego. Solo quiero ver unos cuantos ceros al final. No sé es como….sí….estoy ganando un poco más. Debo admitirlo. Pero me trae sin cuidado, si triunfara en los Estados, no hay nada que esconder. Nunca. Jamás”.
“Escucha, no sé responderte a eso tío” dice David. “Realmente no sé cual es la respuesta. Dado que no podría ponerme en tu lugar. No. Nunca podría…veo lo que haces y no es nada fácil…”
“Me asusta un poco el Rock The Vote para ser sincero” dice. Sonríe. “Bueno, tendría unas ojeras blancas muy concluyentes….” Más risas. “Si regresara de nuevo a los Estados. Me voy a la cama…”.
“Buenos días maestro” dice David nada más entrar a la habitación.
“¿Qué hora es?” pregunta Rob.
“Las dos menos diez” dice David. “Tenemos que marcharnos en 25 minutos. ¿Vas a desayunar aquí?”
Rob está tendido delante suyo, con la cara hundida en la almohada, y los ojos a medio abrir. Parece estar dándose cuenta del día que le espera.
“Vámonos” responde.
Finalmente se levanta de la cama. Cuando llega su desayuno, lo mira sospechosamente y después lo deja allí. Pide sus gafas de sol y comienza entonando la canción “Los doce días de navidad”.
“¿Estamos preparados?” le pregunta David a Josie. Ella está haciendo el inventario.
“¿Maletas? Sí” dice, “¿Seguridad? Sí. ¿Estrella del pop medicado? Sí”.
Hoy la prensa británica dice que cantará en la Superbowl de los Estados Unidos. Más pura ficción. Mientras tanto, se publica un chismorreo en el Comic Relief. Hoy de camino al estudio de televisión, Rob recibe un mensaje en el que le dicen que se ha equivocado – Ricky Gervais es un gran fan y ha escrito una canción para que la hagan a dúo.
“No” contesta Rob con firmeza. “Él estaba en la radio y le preguntaron, ¿Qué piensas de Robbie Williams?” y dijo, “creo que debería desaparecer”. Eso no me importó, pero si él piensa eso, no vamos a trabajar juntos”.
The Office le deprime aún así, a pesar de que le gusta. “Porque creo que soy como David Brent” dice.
Al fin y al cabo va a hacer lo que a menudo hace por fragmentos filmados cuando no puede pensar en otra cosa que hacer: se desnuda.
Por la noche se encuentra en Cannes, haciendo zapping con los canales de la televisión – se detiene en una película porno de lesbianas, hay tres chicas con un gran consolador rosa.

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Pero sólo por un segundo – mientras Josie explica que Dior le ha enviado un traje, que no pidió, pero que espera que lo lleve en la ceremonia de los premios. Dice que deberían haberle enviado un bebé de plástico para que pudiera sacarlo por la ventana del hotel mañana, en homenaje a la última idiotez de Michael Jackson.
Bajando las escaleras se encuentra con el grupo que están comiendo en el bar De Celebrity.
“¿Salís todos esta noche?” pregunta.
“Sí” dice Chris. “Para ensayar”.
“¿Es en directo?” pregunta sorprendido, acerca de los premios NRJ en Francia de mañana, la razón por la cual está aquí. La mayoría de las entregas de premios canta en directo pero el grupo hace playback.
“Playback” dice Franksy.
“¿Un ensayo de playback?” dice Rob, moviendo la cabeza, como si simultáneamente, milagrosamente, en mitad de la locura mundial estuviera ahí siendo realista de las tonterías y absurdidades que tiene que evitar o subcontratar.
Atomic Kitten están actuando en un club cercano y Rob decide ir. Llegamos durante una absurda competición de baile al ritmo de What´s Your Flava? De Craig David; Rob se marcha a hablar con Atomic Kitten al camerino del club, donde entra, después se sienta en una mesa llena de Jack Daniels, botellas de champán francés y dulces de confitería franceses. Un tío se sienta a su lado y se presenta como Jason. Afirma un parentesco con Rob y le pide a Rob que le preste un poco de atención pero sabe que Rob no está muy a gusto y se niega.
Después de un rato, se da cuenta de que Rob no le ha reconocido, y le dice su nombre completo: Jason Fraser. Rob todavía no lo reconoce por el nombre. Como diría después, “No creo que sea algún paparazzi”. Jason Fraser es quizás el más famoso especialista en prendas de vestir de bañadores, equipos de esquí, pero también de la extraña y moderna categoría en hacer fotografías de portada a famosos que cooperan, y que luego hacen como si fuera un robado; una venta disfrazada de robo. Se identifica a sí mismo esta noche explicando que él fue quien hizo las fotos de Rob y Geri Halliwell al sur de Francia. También le cuenta que salió con una de las chicas del Mirror a las 3 de la madrugada. “¿No te gustaban mucho verdad?” le dice. Rob responde entre dientes haciéndole saber que tenían que hacer un trabajo.
Lo más asombroso de la conversación es que el nervio de Jason Fraser está puesto en marcha, aunque disimule le saldrá bien. Es otro signo de lo profundo que es para él y para la gran parte del mundo del espectáculo moderno, internalizar un conjunto de valores en el cual todas las partes de la empresa – y, en particular, los artistas, la prensa y los paparazzi – tienen más en común entre ellos que con nadie fuera de su mundillo, y en el que, a pesar de las tensiones ocasionales, reconocen su
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interés común. Se trata de un mundo en el que estamos todos juntos en esto y en el cual nos lo tomamos todos tan solo como un juego ¿no es así? Un mundo de brillo y desesperación cuando la fama y el dinero son los únicos lubricantes y los únicos objetivos. En este nuevo mundo del pop, la prensa y los paparazzi ya no son solo un accesorio que molesta sino que esto viene con el éxito, son sus compañeros de trabajo en la corporación del famoso y se espera que se reconozca y sea reconocido como tal. Tengo la sospecha de que esas personas ni siquiera creen realmente que Rob sienta hostilidad hacia ellos, y el daño que siente con lo que le hacen, es autentico. Tampoco siente que tenga algo que proteger – tanto en términos de valor de lo que hace artísticamente y como persona – como lo que existe fuera de su manera de pensar. Y si lo hicieran, creo que lo considerarían excéntrico, poco realista y anticuado. Así que tal vez eso es lo que piense Jason Fraser cuando Rob detiene su conversación esta noche.
“A decir verdad” le dice Rob tranquilamente a Fraser, “estar sentado aquí contigo es como despellejarme. Me daña el estómago”.
Rob se reincorpora con su grupo donde están todos emborrachándose, (post-miming), en otra parte del club.
“Creo que lo he llevado muy bien” refleja. “Ahora me marcharía y le estrellaría la cara contra la ventana”. Mucho más tarde, hablará con más exactitud sobre sus sentimientos: “Realmente deseaba acabar con él. De verdad, de verdad hubiera querido dejarlo ciego. Después de eso hubiera conseguido una navaja bien afilada y le hubiera cortado los pies, le hubiera echado salsa Tabasco y le hubiera echo tomar acido, después contrataría un helicóptero, le vendaría los ojos, y le diría que estábamos volando a una milla de altura pero en realidad él estaría a tan solo dos pies de la tierra, le empujaría y ¡observaría como se hace mierda!”. Inclina la cabeza. “Eso es lo que hubiera echo….”
“¿Te das cuenta de la suerte que tienes?” pregunta Josie.
En la habitación de Rob, la tarde siguiente, ella está tratando de despertarlo.
“No” responde medio dormido. “¿Cómo que tengo suerte?”
“De estar en el espectáculo” dice ella
“Ah” suspira echado en su almohada. “Pensé que ibas a decirme que podía dormir más. ¿Qué hora es?”
“Las dos” dice ella. “Y tienes una rueda de prensa a las 2.30”
“Estas bromeando” dice él. “¿Qué quieres decir con eso?”
“Los medios de comunicación” le explica ella.
“Estás de broma” repite él.
“Y después la foto” añade ella.
“No” suspira, débilmente desafiante, y bajo las sábanas suelta el primer pedo del día.
Josie recoge la ropa esparcida a los pies de su cama.
“¿Recuerdas cuando querías triunfar en Francia?” le recuerda ella a él.

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Él no le responde. Le dice que estuvo de marcha por Ambien hasta las 5.30 de la mañana. Y parte de las siete y media.
“Ya ¿y te tomaste un par de estos?” le pregunta Josie señalando hacia la jalea que hay esparcida sobre la mesa al lado de la ventana.
Echa un vistazo al Mirror. Hay un pequeño artículo de él. Pobre Robbie Williams. El cantante subió obligado a su bonito avión privado ayer solo para bajar minutos después debido a unos problemas técnicos….Y así sucesivamente. Es tan inocente como inofensivo, y como tal, conseguir noticias, y en consecuencia, cualquier lector de periódicos no puede tener ninguna razón para sospechar que esto no era cierto, sino pura ficción. Camina arrastrando los pies hacia la puerta. “Va a ser una interesante rueda de prensa” dice. “Todavía voy durmiendo”. Comienza a hablar y a enfrentarse a los medios de comunicación mundiales: “Lo siento, pero no me voy a quitar las gafas de sol….”
Antes de la rueda de prensa tiene una entrevista en la televisión francesa. Le preguntan cosas que esperan preguntar, y sean cual fuere las palabras parecen cerrarse más a su lengua que a lo que tiene que responder. Después de las primeras preguntas, en las cuales ha dicho que Escapology se grabó como un crack a toda leche y que el titulo tiene mucho significado pero que hay cinco canciones que no se las sabe ni las entiende, se da cuenta de la conducta un poco desesperante de la periodista cuando le pregunta por algo más serio y sustancial. Le pregunta que si quiere explicar como hizo el disco.
“No lo sé” dice. “El funcionamiento se lo trabajó mi mente. Quería sacarlo y tenía gente que lo escuchó y lo relacionó. O no. No sé realmente como expresarlo. A veces me siento triste a veces feliz, a veces indiferente, a veces confuso y no lo entiendo. Como todo el mundo supongo. Lo cual es bueno. Porque si tuviera problemas que nadie entiende no se venderían todos los discos. Tengo estos marcianos, que aterrizaron en mi casa y me hicieron bailar como un hawaiano. ¿Te imaginas que este fuera uno de mis problemas?”
Evidentemente ella no se queda con las ganas. Su siguiente pregunta es como una investigación, en un inglés estrangulado, le pregunta que por qué tiene “un airdo como los punkis”
Él suspira y dice “es que soy un Urdu como un punki” agrega.
Tras sus gafas de sol, sus ojos se cierran durante gran parte de la entrevista. Le preguntan por América y explica que lo único que le preocupa allí es entrar a los clubs. “Eso y que Cameron Díaz no sepa quien soy”. Pausa. “Pero ahora ya si lo sabe” dice. “Desde lo de la orden de restricción”
“¿Es por eso por lo que te fuiste a LA para escapar de la fama que tienes en Europa?” Persiste ella.
Suspira y dice “sí por eso”, “y por los donuts”.

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“Esto son 25 minutos” le dice Josie en el ascensor de camino a la conferencia de prensa. “Pagaremos la libertad bajo fianza si fuera necesario”.
“Ah” dice Rob, fingiendo una actitud sin preocupaciones, “tienen media hora”. Se sienta en un taburete alto frente a los periodistas. Se disculpa por llevar las gafas de sol, explicando que ha salido por la noche y espera a sus preguntas. Ninguno empieza. “Insoportable” dice, “soy acuario…tengo 29 años….” Todavía no hay preguntas. “O podríamos simplemente mirarnos los unos a los otros durante 25 minutos” dice. Con risa nerviosa. “A ver si me los gano” murmura.
Finalmente hay algunas preguntas acerca de donde vive, y sobre si ha sentado cabeza en América. (“Soy Robbie Williams” se detiene y salta “nunca voy a sentar cabeza”). Después le preguntan acerca de su opinión sobre la piratería.
“¿Piratería?” repite. “No soy el propietario de ningún barco”. Mueve la cabeza. “No tengo idea de lo que significa”. El periodista le deja claro lo que significa la participación de la piratería en la música. “ah, ¿descargar cosas?” dice. “Creo que es genial”. Todo el mundo se ríe. “Sí yo lo hago realmente” dice. Le dicen que puede causar un alboroto diciendo esto y lo siguiente que le preguntan es que de ahora en adelante se refiera puramente a la gente que ilegalmente baja música de Internet – un problema particularmente para la industria musical – y no al contrario, problemas más organizados de los ilegales de falsificación y venta de CDS. “No hay nada que nadie pueda hacer al respecto” dice. “Yo en realidad firmé un contrato el año pasado – no se si lo leísteis – me fui y vi a todos los jefes de las compañías discográficas, y cada uno de ellos se refirió a la piratería y a las descargas, a todo lo que afecta a las empresas, e interesándome dije, bueno, ¿Qué vais a hacer al respecto? Y estaba la cosa que no se aclaraba…” – se expresa en un acento norteamericano – “….Vamos a sentarnos y organizaremos un referéndum, a ver si entre todos conseguimos averiguar en esta sala lo que vamos a hacer al respecto y después seguiremos haciendo reuniones, etc, etc, etc, etc”. Y yo les dije, realmente no tenéis ni idea de lo que se puede hacer”. Los jefes de las compañías discográficas no saben que hacer al respecto. Yo soy un hombre moderno. Soy moderno” sonríe. “Si quieres mi música, bájatela. Ya sabes, estoy seguro de que mi compañía discográfica me odiará por lo que estoy diciendo. Y mis managers. Y mi contable. Pero el disco sale antes de navidad – todo el mundo lo tendrá gratis. No sé tío. No sé lo que quieres que diga. Nadie sabe lo que se puede hacer al respecto. Así es. No voy a decir que me bajé todo lo de Metálica. Pero probablemente lo haré….gracias”.
Después le preguntan si la imagen que da de arrogante es falso. (Podrías pasarte meses tratando de averiguar si es un cumplido o un insulto).
“Sí, realmente me aburre ya” responde en un tono sin expresión. “Me aburre mucho, muchísimo. Espero al menos proyectar “interés”.
Se marcha para hacerse la foto y luego se retira a su habitación de hotel. Allí está un buen rato asomado a la ventana observando a la gente que tiene abajo.

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“Esta es la oportunidad perfecta para hacer lo de sacar al bebe por la ventana” dice.
“Sí, lo sé” contesta Josie firmemente diciendo “pero tú no lo harías”.
“¿causaría furor? Pregunta. Picando y con ánimos de hacer algo imprudente.
“Sería horrible” contesta ella.
“Horrible” dice Gina.
Acepta a regañadientes ser revocado.
Josie explica que los franceses estarán con él para descansar su política y caminar por la alfombra roja esta noche en los premios. Aunque este es uno de los muchos rituales que se espera de las estrellas del pop que generalmente optan por motivos de trabajo, está de acuerdo en hacerlo solo una vez. Se viste como para salir en televisión, está más cerca de la interconexión cuando ve a una mujer que lleva un vaso con zumo de naranja en un anuncio para un banco. “Creo que pude haberme acostado con ella” dice. Su contable llega desde Inglaterra para que le firme la declaración de impuestos, Josie contacta al jefe de la compañía discográfica francesa, una extrema excitación le recorre hasta sus pulgares en la alfombra roja, él le dijo “buenas noticias – hemos vendido medio millón de discos hasta el momento” le informa ella.
Una vez en el camerino, pasó la alfombra roja con éxito, Rob ve a Mariah Carey pasando entre mucha gente, seguida por una tripulación de cámaras como remolque. Entra en el vestuario; no tiene ganas de formar parte de lo que es. Se encuentra a Jason Fraser cruzando la habitación y se pregunta que tipo de problemas tendría si le diera un puñetazo. Pero en vez de eso, va a hablar con él brevemente, porque hay algo que siempre ha querido saber. Siempre se sintió molesto por lo que pasó cuando él y Geri fueron fotografiados al sur de Francia, fue como un trato para atraer la atención de la prensa. Pero para él nunca fue nada por el estilo. Lleva preguntándoselo durante un tiempo, pero aún más desde la otra noche, así que va y le pregunta a Fraser si Geri participó en el acuerdo de que les hicieran fotos. “Indirectamente” contesta Fraser, una respuesta que Rob cree y que le enfurece. “….una autentica estrella…” es presentado mientras se prepara para salir al escenario. “El inimitable Robbie Williams”.
Mientras canta se pasea entre el público. Rodea con sus brazos a una chica, la rigidez del público hierve. Se aleja del escenario, se sienta en el regazo de un chico y guiña a la cámara. La gente hasta ahora – esto antes de que él se sentara – sigue en pie. Obviamente se trata de un triunfo evidente. “Me llamo Robbie Williams” dice con su acento. “Muchas gracias. Adiós”. Dos horas después regresa a Londres.
The Guardian, 20 de Enero 2003: El controvertido ministro de cultura Kim Howells hoy mostró su enfado a la música pop a través de los medios de comunicación cuando acusó al cantante

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Robbie Williams de estar de acuerdo con las bandas internacionales que utilizan la piratería de la música para el blanqueo de los beneficios mediante la descripción de los derechos de autor como un fraude a la industria, que calificó como “genial”.
El señor Howells atacó contra el ex cantante de Take That informando de lo que Williams le había dicho a los periodistas en la feria de la música en Cannes: “Creo que es genial (refiriéndose a la piratería musical) yo realmente lo hago. Nadie puede hacer nada al respecto.
Dando a entender el daño causado entre corchetes.
En el resto de las observaciones, Howells se confunde como todos. En un momento en el que estuvo bastante razonable – con razón o sin ella – criticar a Rob por defender (o al menos aceptar) la piratería ilegal; caracterizándolo como robo y defensa de “todos los cantantes, cantautores, músicos, editores de música y que dependen y viven de los ingresos procedentes de las ventas de sus productos”.
Vale. Pero Howells se desliza por un robo completamente diferente de esta música, y las reivindicaciones, son totalmente injustificadas, de que están en contacto: Él debería de darse cuenta de que muchas de estas operaciones piratas están vinculadas a la delincuencia organizada en todo el mundo. Al decir que la piratería es “una idea genial”, Williams está apoyando el trabajo de las bandas internacionales involucradas en las drogas y en la prostitución y que encuentran en la piratería musical una excelente forma de lavado de sus ganancias.
Esto, por supuesto, es absurdo. (Para ser claros, nadie ha sugerido ningún tipo de mecanismo entre bandas de delincuentes que ganan o blanquean dinero a través de la descarga de música. El principal obstáculo para lo que ellos hacen es el mismo que han hecho que las compañías discográficas se muestren renuentes a transferir la música de esta manera, y que ha hecho que la industria discográfica se sienta amenazada por esta tecnología – la dificultad de reunir el pago de los consumidores, en particular los que hasta ahora utilizan la descarga de manera gratuita).
Rob, se niega a condenar lo que millones de amantes de la música – están haciendo en sus habitaciones por todo el mundo, en el vacío, creado por la industria de la música en una lenta respuesta a las nuevas tecnologías, se ha encontrado a sí mismo abruptamente acusado por un mal pensamiento – como ministro del Gobierno un apologista de la delincuencia internacional, el tráfico de drogas y la prostitución. Y esta es la tontería de la cual ha sido acusado, es apenas sorprendente o molesto que los acontecimientos hayan dado este giro. Cuando le digo que lo han acusado de hacer esto, apenas lo toma en cuenta.
“Es imperdonable” dice. “¿Todo eso armé ayer? Me podía haber quedado viendo la tele”.
Estas no son las únicas noticias que recibe en Cannes. Un par de días después, se monta un gran lío con Mariah Carey en los camerinos y lo publica el The Sun:
Mariah Carey tuvo una viciosa riña con Robbie Williams en una entrega de premios musicales. Robbie furioso insultó a la diva, le dijo “que te jodan” durante la ;-D que tuvieron en el camerino antes de que lo rechazara y lo echara de allí.
El único aspecto extraño de todo esto es que ninguno de nosotros recuerda que esto sucediera.


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En la sala de embarque del aeropuerto Heathrow, va camino de Singapur, donde tiene previsto actuar y recibir un premio en los MTV de Asia; habla con Justin Timberlake por teléfono, pidiendo disculpas por no haber echo el dúo en los Brits, y me entregan esta mañana una carta: una mujer de Worcester que dulcemente le contó en el viaje que llevaba un año sobria y que esperaba un intercambio de empatía; una fan de Dutch le envía dinero por un autógrafo (el billete de 5 libras está cogido con un clip a la carta “como un subsidio para los gastos…si no necesitas el dinero entonces cómprale huesos a tus perros”); una sinopsis de un guión acerca de Norman Wisdom. “Si la película nunca se desarrolló ni se hizo” dice el escritor, “sería un drama duro, triste pero a la vez divertido y real….”
Esta película es una incómoda propuesta que crispa sus sentimientos; él sabe bien que tiene una tendencia a parecerse un poco a Norman Wisdom, a veces, y o es la parte de la que más orgulloso se siente dentro de su repertorio de entretenimiento. “Eso es todo lo que necesita realmente no es así, no me da confianza” dice. “Lo he leído con consternación. Es algo que tengo en mi mente y me hace decir: tú eres Norman Wisdom tú eres Norman Wisdom tú eres Norman Wisdom, pero voy y digo ¡no, no lo soy!”. Reafirma esto. “Realmente digo: sí lo soy y es una mierda. No digo que Norman Wisdom sea una mierda, porque no lo es – me encanta Norman Wisdom, pero ser Norman Wisdom en el 2003 no creo que sea algo que esté en mi lista de logros”.
“Si Missy Eliot tiene mi casa…” le preocupa, ya está casi enojado por la posibilidad que acaba de inventar. Llegamos al aeropuerto de Singapur y se anticipa a su habitación de hotel, un sitio en el que ha estado antes con su propia piscina, le preocupa que el precio haya subido.
Josie le pregunta que haría si así fuera.
“¿Qué qué haría?” repite, como si la pregunta sonara absurda. “Marcharme a casa”.
Josie le dice que no tiene de qué preocuparse – todos los artistas cuando están en la ciudad se hospedan en el Fullerton.
Cuando llega a la suite en el Bougainvillea coge una manzana del bol de frutas, se pone en ropa interior y se va a la piscina mientras toma su primer bocado. Cuando sale busca en los canales de deportes de la televisión. Están echando un video de los Rolling Stones, “Angie”, con Mick Jagger. “Bueno, si soy Norman Wisdom” hace una observación Rob, “él es Charles Hawtrey”
Después echan “Summertime” de Will Smith, hablamos de que es un genio; de la nostalgia que te causa los veranos bajo las sombrillas que nunca tuvimos, y que nunca tendremos, y quizás no te atreves a imaginar. “Es como los Pet Shop Boys” dice. “Cantan a montones de heterosexuales, como yo,

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“un chico nervioso”….Sabía que se trataba de otro chico pero es una canción preciosa…”. La cual también evoca su propio pasado imaginario. “Sería, sí, va acerca de cuando era gay…” recuerda.
Pensando en esto se desencadena la memoria de otro que imaginaba recordar que era gay. Tendido en el sofá de su suite en Singapur, me cuenta su primera e infeliz relación personal tras salir de Take That, con un hombre llamado Kevin Kinsella, el cual le presentó su madre. Recuerda que su madre lo llamó y lo puso como un trapo mientras él estaba sentado en la piscina al sur de Francia con Nellee Hooper, Lisa M, Michael Hutchence y Paula Yates. (“Era como una lista A de famosos que salen más de fiesta” recuerda. “También estaban Elle McPherson y Kate Moss – no en la piscina pero sí allí con ellos. Y Dodi al-Fayed a quien estuve toda la noche llamándole Sheik Myhandy”). Su madre le dijo que volviera a Manchester. “Por lo tanto me presenté en el aeropuerto y estaba bastante jodido por todo lo que había tomado, no tenía serotonina en mi cabeza, solo problemas de alcohol, y me encontraba con el gran apoyo de este hombre”. Kinsella le pidió a Rob que se lo contara todo. Él se quedó en la casa de la esposa de Kinsella durante tres o cuatro semanas, allí no hacía más que dormir, beber vodka y llorar. Muy pronto Rob se dio cuenta de que Kinsella no era la clase de persona con la que quería estar, especialmente ante un extraño episodio cuando la mujer de Kinsella llamó a su madre y le dijo que necesitaban verse y hablar de Rob. “Ella vino y dijo, ¿tú sabes que Rob es gay verdad?” a lo que mi madre le respondió, “yo conozco a mi hijo, y mi hijo no es gay”. Y le dijo más, Rob imita el momento, “bueno pues si no me crees…” expresandolo. La única explicación que pone incluso en peligro su creencia es que salieron a un casino un par de veces con un amigo gay de ella que trabajaba en televisión con Jeremy Beadle y, Rob medita, “porque dije algo que ningún heterosexual diría “ja, ja, tendré que poner mi culo mirando hacia ti” ella se creyó que yo era gay”
Esa no fue la única vez. Una vez estaba en un club gay cuando alguien se fue hacia Rob y le dijo que quería acostarse con él. Se quedó sorprendido. Y dijo “Eso es bonito, muy bueno, espero que lo disfrutes…” Se lo tomó a broma.
“¿Cómo pruebas que no eres gay?” dice. Y tiene razón, cuando se refiere a probar que él nunca ha tenido una experiencia sexual gay, la prueba es un problema más de la ciencia y la lógica de la sexualidad. Hay miles de ejemplos contrarios que no pueden probar que no lo es, más de uno puede lógicamente probar por intuición que el sol brillará mañana solo porque ha brillado día tras día
Suspira y dice “a menos que pases 24 horas conmigo durante tal vez 24 años y cojas cada vez más confianza….” – sonríe – “….eso o que tu hijo crezca sintiéndose mujer”. Se encoge de hombros. “Sabes, ¿a quien coño le importa eso? Lo diré de nuevo, para que conste en acta, hasta que me vuelva lo suficiente como para hacerlo con un hombre…..no diré que el PC está encendido. Es la verdad”.
Hablamos acerca de lo que es él y lo que hace que a la gente le extrañe.

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"Soy un artista", dice. - "Soy sensible. Es muy afeminado. Todos los artistas están afeminados, en perspectiva desde la vieja escuela. Es como, Mick Jagger: tan afeminado como parece. Jarvis Cocker: es afeminado. Si Mick Jagger hubiese nacido en este momento, habría gente preguntándose si es gay o no". Sonríe satisfactoriamente. "Y Jarvis Cocker no es el hombre más guapo del mundo, pero a nadie le importa realmente. Quiero decir, que a la gente no le importa con quien se acuesta Jarvis Cocker, ¿sabes a lo que me refiero?"
El buffet se parece al Mar de la China meridional, estamos rodeados de camiones cisterna y cacharros. Comenta lo bien que se está aquí, pero lo deprimido que estuvo la otra vez que se hospedaron en este hotel, y lo difícil que resulta cambiar ese sentimiento. "Me llevé un mal recuerdo" dice. La banda sonora de Vangelis, Chariots of Fire, se mete en nuestra cabeza. Analiza a dos ancianos que estaban sentandos uno frente al otro cruzando la habitación, y nunca hablaron.
"Ya se lo habían dicho todo, ¿no es así?" dice. "Ella estaba pensando: Debería haberlo matado cuando tuve la oportunidad".
"Debieron morir en una maratón de orgasmos" sugiere Pompey.
"Ese es el nombre de la compañía de Guy" dice Rob. "Gracias por recordármelo y deprimirme aún más. ¿Qué será lo próximo? Sugiero que Nigel Martin-Smith organice un buffet. Con el profesor de química el Señor Shropshire como camarero". Después añade tranquila y reflexivamente, "No creo que los ataques de Guy hayan sido suficientes. Yo era muy bueno en eso, y en todo".
"Yo creo que somos el diablo" señala David, refiriéndose a él y a Tim. "Creo que todo es culpa vuestra".
"No tuvo nada que ver conmigo me juego lo que quieras" dice Rob.
"Nada que ver contigo" pronostica David, como diciéndole lo que él cree que Guy piensa. "Hemos envenenado tu mente".
"Nadie puede dar crédito a eso" dice Rob enfurruñado. "Nunca jamás me dejó tomar decisiones". Fue un final indigno. Rob a veces cree que la gente - quizás incluyendo a Guy - nunca aprecian su trabajo como compositor. Y ahora incluso últimamente, tras la ruptura entre compañeros, parece como si Guy no apreciara del todo el trabajo que hace.
"Creo que todo es más fácil con un contrato de por medio" sugiere David. "Si nos echan la culpa, él no se hace responsable de como te haya manejado, si sabes a lo que me refiero"
"Sí" dice Rob.
Andy Franks viene y dice que el promotor traerá a unas chicas durante el día de mañana.
Rob sonríe.
"Junto a la piscina" dice Josie.
"Junto a la piscina" pronostica David, "y a continuación el lado oscuro"

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Al día siguiente, cuando se despierta en su casa, Josie le dice que ha llamado Matthew Vaughan ofreciéndole un papel para una película, de un traficante de drogas de 30 años que lo ha dejado todo y se ha retirado a los trópicos. Dice que lo leerá pero no le da mucha importancia. Tiene más cosas que firmar. En su villa de Singapur las firma, ella y yo somos testigos.
El teléfono suena.
"Hay dos chicas esperándote en el vestíbulo de parte de Michael" le informa Gary.
"Que raro ¿no?" dice Rob a pesar de que ya lo sabía desde ayer.
"Puedes ir y echar un vistazo" dice David.
"Sí" decide Rob, "voy a ir a echar un vistazo"
Se pone su camiseta de Pink Floyd y se lleva su guitarra. En la piscina charla con las chicas. Ellas son modelos. (Realmente no se comportan como verdaderas modelos ni nada por el estilo; más tarde las invita a echar una siesta ellas educadamente le dicen que no). Una de ellas es croata y muestra una foto de su familia, en la que enseña como está su hermana de gorda, habla acerca de como afecta el peso en los adolescentes. "Yo parecía un cerdo durante toda mi adolescencia" dice Rob. Le cuenta a Pompey que anoche se comió un Kit-Kat y un Toblerone de los grandes que cogió de su nevera, después dice que el Toblerone se lo cogió a Pompey.
Le han invitado a dos conciertos esta noche. Llegamos al de Avril Lavigne antes del bis, mientras ella está cantando "Complicated" delante de un público muy joven que le demuestran cariño e histeria.
"Esto la hará pensar que atrae a los niños" considera Rob. Hace otra observación. "Tenía razón acerca de sus pechos" y después añade, "si tuviera 13 años estaría enamorado de ella. En cambio puede parecer pervertido a mis 29 años".
Después se marcha para charlar rápidamente con ella en el camerino. "Es tímida" informa, "porque sabía que estaba en presencia de una polla justiciera". (Esto es principalmente para nuestro entretenimiento. Es una apuesta segura de que es mucho más respetuoso y menos lascivo en persona). Tras 15 minutos de marcharse del concierto de Avril Lavigne cruza la ciudad para ver a Norah Jones; las dos grandes artistas del 2003 en Singapur esta noche. Es como un recital en un colegio, ella y su grupo sentados en mitad de una enorme sala, acompañados por filas de público sentados en sillas. Nos sientan en cuatro sillas cerca de la parte delantera, donde Pompey me da un codazo y salva mi verguenza cuando la combinación de sus relajantes tonos de jazz matizado me han dejado dormido.
Mientras Norah Jones pasa a su camerino, Rob charla con su manager, le comenta que le gustaría que Norah y Diana Krall cantaran en su próximo disco de swing, incluso antes de que lo invitaran. "Siempre pensé que gente como Avril Lavigne y Norah Jones no sabían quien era yo" dice después. Las interacciones de este tipo a menudo le ponen nervioso, las evita, así que esta encantado, y orgulloso también - de cómo se ha desarrollado la noche. "He disfrutado
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con esta gente esta noche" dice. “Es en esa buena etapa de desfase tras un largo viaje de avión lo que alivia mi timidez y torpeza, dejando una ácnetoda divertida y encantadora en este lugar”.
Se despierta en Francia con las noticias, seguidas de su aparición en los premios NRJ, Escapology ha pasado a número dos en las listas. “Eso es por andar entre el público y lo que hice” dice. Se cepilla los dientes mientras juega al backgammon, y confiesa que le gusta como fue todo. “Es algo nuevo para mi, excitante” dice.
Se acuerda de una aparición de Take That en Spitting Image, lo gracioso fue la histérica emoción que desataron cuando su manager les pagó 50 peniques. Dice que en Spitting Image hicieron una marioneta de Gary Barlow, sin embargo al resto les pusieron máscaras a las cuatro marionetas que tenían.
“Me preguntas que por qué tengo problemas…” dice.

Los organizadores cometieron el error cuando insistieron en que Rob aparezca en eventos como los premios de esta noche pierden el tiempo. Se aburre muy rápidamente. Tras sentarse en su camerino de los premios MTV por un instante, echa un vistazo al camerino de los Blue (está vacío), regresa al suyo, lanza una naranja violentamente contra la pared, se da otra vuelta, se encuentra a las Atomic Kitten y les saluda, regresa a su camerino, tira piezas de fruta contra la pared, e intenta colarlos en los cubos que hay en el camerino de Blue (siempre le da por tirar fruta mientras se pasea por los camerinos; no es un deseo alimentado, sino que se creó cuando Gary Barlow les dijo a Take That una vez en Italia: “Vamos chicos, eso no está bien, mirad el lío que habéis formado…vamos a darle a la gente una mala impresión…”)sale a la terraza desde donde se ve el escenario, después de ocho segundos de anuncios, “Bien, suficiente por hoy”, regresa a su camerino, a regañadientes innecesariamente ya que se siente “muy arrepentido”, pensando en lo que “debería de decir o hacer cuando regrese – ya sabes, cuando te vas y te pillan”, tira más fruta indiscriminadamente por todo su camerino, así mata su aburrimiento, pasea de nuevo por los pasillos, regresa al camerino y sin ganas rasga su guitarra, se tira de los pantalones hasta su estómago imitando a Simon Cowell después se cabrea (¡No! ¡Joder!) cuando David trata de fotografiarlo así, se cambia de pantalones, se marcha del camerino, finalmente se encuentra a Blue…
“He tirado un montón de fruta a vuestro camerino” les explica.
“Sí” dice Lee. “El melón…”
“¿Eres el único que se ha dado cuenta…?” pregunta Rob. Con esto se refiere a que Lee es el único que lo felicitó tras enterarse en las noticias del contrato discográfico de Rob, harás algo bueno como donar dinero para caridad ¿no? Rob le ha enviado una carta urgente a través de Josie

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informándole acerca del Give It Sum y pidiéndole que haga una donación.
"Si" dice Lee. Puede que lo piense o otra de las cosas memorables que ha dicho.
"¿Recibiste mi carta?" le pregunta Rob.
"No" dice Lee.
Nadie parece recibir sus cartas.
"Así no pasa vergüenza" se ríe Rob, y regresa a su camerino. "Es el único que dijo: que se jodan los de World Trade Center cuando los elefantes se murieron".
Los siguientes nominados para el Mejor Artista Internacional Masculino son Eminem (el único que recibe una gran ovación cuando mencionan su nombre) Enrique, Moby y Ronan Keating. Pero él ya sabe quien va a ganar. Tras recibir el premio, se lo ofrece a las fans de las tres primeras filas, después lo recoge a última hora. Es la cuarta vez que lo regala y se va de manos vacías.
Entra al baño, más frecuentemente que la mayoría de los humanos, durante todo el día y parte de la noche, porque ha bebido mucha cantidad de agua ya que es su costumbre. Le menciono que está constantemente dando paseos para arriba y para abajo que tiene un parecido sospechoso a sus años de drogadicción.
"Sí" contesta. "Pero ya me hubiera puesto una raya estando aquí de todas formas".
Después de anunciar que definitivamente no asistirá, ya que está cansado y le duelen los pies, decide ir al after-show de la fiesta, el paseo marítimo de Indochina está a rebosar de gente. Mientras pasea Patsy del programa Absolutamente Fabuloso empieza a acosarlo, hasta el punto de que se le echa encima, ligotea con él y le trata con descaro al mismo tiempo. Está tan borracha que da pena parece que se hubiera quedado en la fiesta durante varios años seguidos. Se repite constantemente, de la sinceridad se pasa a la grosería, "No soy una fan tuya". Rob intenta pasar de ella con educación, pero no funciona. Después trata de ignorarla, pero ella le llama la atención. Finalmente, se cabrea. Tiene mucha más paciencia para este tipo de irritaciones y adversidades de la que aparenta, hasta que se cabrea, y cuando lo hace es de forma abierta. "Estás echa una mierda " le dice a ella, "no te da vergüenza. Eres un encanto, anda vete".
Ella se pone a insultarle.
Él suspira y dice "¡Que te jodan!"
Pero ella sigue.
"Pompey" dice "¿puedes apartarme de esto?"

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Veinte segundos más tarde le presentaron al Príncipe de Brunei. El príncipe parece sencillo y bastante agradable, y Rob charla brevemente, pero congenia con él. (Los artistas occidentales normalmente tienen la suerte de tratar con la nobleza de Brunei lo cual también se refleja en la notoria generosidad de sus familias cuando los contratan para el entretenimiento de fiestas privadas en sus casas)
Subimos arriba y llegamos al balcón donde se divisa el río, allí se respira tranquilidad. Todo va bien. "Tengo que pagar mucho dinero para estar así", dice Rob. "Para sentirme bien con mi cuerpo".
Pompey le da el móvil. Es David, que llama desde el hotel, donde acaba de despertarse. Hay un problema.

"David, saldrá en dos páginas del periódico el domingo", dice Rob. "Que rollo... adiós". Quiere pasar del tema y explica. "El News Of The World están rumoreando que soy adicto al juego y que me gaste mas de un millón el año pasado". Él tiene muchas adicciones, pero no todas, y esta no es una en la que haya caído. David está furioso y quiere detener esta publicación. Rob parece menos preocupado. Su indignación es por publicar algo tan falso y que sea mitigado por el constante goteo de pequeñas falsedades y si a eso añadimos también una especie de apoyo – es lo que hacen News Of The World no encontrar ninguna verdad que sea peor que esas dos paginas salaces para llamar la atención.
Parece extraño y fuera de lugar para ellos pero lo dejan flotar, sin ir más lejos Michael Owen recientemente lo descubrieron, ante un asombro generalizado, como uno de los futbolistas que mas apuestas hacia, los periódicos publicaron el record de apuestas en las que había participado y hasta llegaron a inventar una pista para una secuela. Rob dice que el año pasado fue a un casino; fue con sus amigos en un autocar a las Vegas a ver La Adicción de Jane. Unos cientos de dólares habían pasado de mano en mano jugando en su casa. El y yo pagamos lo perdido unos 50 o 100 dólares entre nosotros después de muchas partidas al backgammon. “Perdí dos de los grandes en el casino una noche – en Park Lane” dice. “Había ganado 1500 libras y las perdí, y dos de los grandes en hora y media, fue como si me metieran un puñetazo en el estomago, no lo he vuelto a hacer desde entonces”.
Tras eso, en raras ocasiones ha participado, prefiere jugar como en casa, un papel que ya adoptó en su juventud. “Aprendí la lección en la escuela un par de veces”, recuerda. “Port Vale contra Tottenham les grite a todos. Probablemente gane 17 o 18 libras. Y fue muy gracioso porque ni podía sumar ni restar y no sabia como dar los pronósticos, hice el ridículo. Eso me hizo darme cuenta de que todos creyeron que les iba a pagar si ganaban”.
Mientras pasamos en la furgoneta al lado del río, se encuentra a Shaggy por el otro carril, se conocieron en un programa. La acompañante de Shaggy le hizo una foto

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a Rob y Shaggy juntos, y Shaggy se la quedo. “Creo que es la primera foto que me hago con el jodido Robbie” dice Shaggy, sorprendido, ya que le había arrebatado el puesto en las listas de éxitos muchas veces. Probablemente lo hizo. Estaba de moda.
La mujer que nos escolta sabe que si seguimos en esta dirección Rob se encontrara con más gente por el camino.
“No te preocupes” le dice Rob. “Me he encontrado con gente antes”.

Se fuma su primer cigarro antes de levantarse de la cama, y dice que tuvo un sueño con Pamela Anderson. (“Dios nos ayuda si ella sale en la escena” murmura Josie). Pamela y él estaban viendo la Superbowl en su casa, y yo también estaba allí, y la casa era tan grande que yo me encontraba en una habitación que Rob no había visto nunca antes. Me marche a hacer una entrevista a un chico de un grupo y después Rob se encontraba en Stoke, cerca de una carretera donde el vivía, soplaba un viento tan fuerte que lo estrello contra un árbol, trataba de sostenerse a una valla pero se lo llevaba. El viento era demasiado fuerte.
Fue al baño y después nos llamo a todos – Pompey, David, Josie y yo – nos sigue contando (el sueño). En el suelo hay una cucaracha gigante que se sube por su espalda, esta muy viva y recorre sus piernas, no puede evitar ser devorada por una manada de hormigas. David asume la responsabilidad de sacarlo de su miseria.
Ahora Rob recuerda algo más del sueño. Gary Barlow estaba allí, y estaba como en los primeros videos de Take That. “Nos abrazamos” dice Rob. “Me sentía como un hipócrita”.
Después de Singapore, Japon. En el aeropuerto de Naira le esperan 30 chicas y todas mujeres, todas en estado de pánico y cerrando la hiperventilación, la mayoría le empujan con regalos y paquetes. Es su primer viaje aquí desde que publico su primer disco Life Thru a Lens. Regresa después de que todos parecen convencidos de que cosechara el éxito japonés que tuvo con Take That. Después de eso, en Japón fue algo ignorado.
Dado que los anteriores discos se publicaron, la idea de promocionarlos era tan entusiasta en cualquier lugar que se convirtió en algo cada vez menos realista. Recuerda que durante el largo viaje a Tokio donde culmino las entrevistas europeas del Sing When You´re Winning. Rob regreso al hotel de Londres donde la prensa se encontró con el, pero aquello fue mas o menos el final de su cooperación. Coqueteo con el escándalo y la disruptiva con uno de los periodistas, y a otro le respondió a cada pregunta como si se

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tratara de un personaje de otra película. “Por ejemplo”, recuerda, “lo que se planteo en una gran familia, cuidados por una monja, una monja cantando, y ella nos enseño a todos a cantar y nos puso en un gran espectáculo para los Nazis, y axial pase años y años y años, por diez buenos minutos, y después lo deje, eso es “El Sonido De La Música”, ¿no es cierto? Siempre relacione mi vida con esa película – lo siento. Y después ella me hizo otra pregunta y me marche, bueno, ese verano hubo una oleada de ataques de tiburones….y después vino ET”. El periodista se parte de risa. A mediodía, Josie y el representante de EMI deciden que lo mejor es cancelar el resto de sus compromisos con la prensa.
Ahora, dice, que es diferente. “Soy un hombre en una misión. En Sing odiaba el disco; era un hombre en una misión destructiva”.
En su habitación del hotel Cuatro Estaciones Rob entra directamente en el dormitorio, coge el teléfono y empieza a hablar. “Bajare dentro de un rato”, dice. Nadie tiene ni idea de con quien esta hablando.
“¿Con quien estas hablando?” le pregunta Pompey.
“Eso” sonríe, “es mi polvo cuando vengo a Tokyo”.
Nunca le ha dicho a nadie de quien se trata, ni en el pasado ni antes de este viaje japonés, no había tenido contacto con ella antes de llegar aquí, pero ella estaba en el aeropuerto – yo creo que el ya lo sabia – se cruzo con el y ella le dio una nota con su numero de teléfono escrito.
Bajamos a tomar una copa con ella y sus dos amigas. El ya conocía a estas chicas de la época de Take That.
“¿Cuándo te empecé a gustar?” le pregunta
“Desde hace años” dice una sonriendo
“¿Te resulto guapo?” le pregunta. Realmente quiere saberlo. “Tienes que decirme la verdad” añade.
“Muy guapo” le responde ella. “Tu sabes como me llamo”.
Su amiga coge su album de Hello Kitty y le enseña sus fotos con Rob de hace años: en el avión, en los conciertos, en una habitación: con el pelo pincho en la época de Take That, rapado en la época rebelde de Take That, con el pelo corto y los tatuajes de su temprana carrera como solista.
Se han producido conversaciones entre los managers de Rob, los abogados y el News Of The World. En el aeropuerto en el viaje hacia Japón David le pidió que examinara con detenimiento lo que se había jugado. “En los últimos dos años, probablemente diez de los grandes” le dijo Rob. Cuando se despierta en Japón David le cuenta que, con sus desmentidos, el News Of The World ha decidido no publicar la historia.
Se va de compras y después al Inter FM, donde una chica conocida como DJ Snoopy le sugiere en directo que intenta ocultar su lado sensible. “No, no es que yo trate de ocultarlo”, dice.

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“porque no basta con unas cuantas canciones. Pero como artista soy un showman, y creo que si fuera yo quien me subiera al escenario cada noche el espectáculo seria bastante aburrido. Realmente lo seria. Mi arte, si lo sigues, es la coraza que me protege, la gente me cree, y afortunadamente lo hacen. Pero si, debajo de todo lo que hago, soy una persona demasiado sensible. Realmente lo soy. Me desmorono fácilmente”.
Me desmorono fácilmente. No lo habría podido decir con más precisión.
DJ Snoopy inclino su cabeza. Ella quería entrar en el verdadero meollo psicológico. Le pregunto cual era el sitio donde mas cómodo se sentía. “Starbucks” dice.
Al final de la entrevista canto una versión acústica de Feel con dos de sus guitarristas, Gary Nuttall y Neil Taylor. Hay mucha diferencia entre un acuerdo y algo bello, esta mezcla desconcierta – otro ejemplo, a pesar de todas las inseguridades, es la extrema confianza de Rob en si mismo – es como si Rob escuchara por primera vez lo que se desarrolla en torno a el, en directo en una radio japonesa.
En J-Wave su DJ, Sasha (no el DJ Sasha) lo presenta en un perfecto ingles: su padre alemán y su madre japonesa hablaban en ingles como el lenguaje común. “¿Es Japón la gran muralla China para ti?” le pregunta con una evidente ironía. Sasha también le pide a Rob consejo para la gente que quiere triunfar, y Rob eructa de repente la versión de su punto de vista de lo que le paso en Paris a finales del año pasado.
“Sabes es tan fácil como esto” dice. “Tampoco Dios quiere que lo seas o no. Eso es todo. Ya sabes eso no se puede controlar. Creo que te das cuenta de cuando es hora de abandonar. No seguir tus sueños”.
“¿No seguir tus sueños?” pregunta Sasha. Tal vez lo ha entendido mal.
“No, no sigas tus sueños, sigue los sueños de alguien” dice Rob. “Siempre dar, no permanecer fiel a ti mismo – axial te ira bien. Eso es lo que yo hice. Literalmente es lo que hice – no seguir mis sueños, no me CREI a mi mismo, no me lo puse tan fácil. Eso es lo que hice y aquí estoy subido. Si alguien dice otra cosa, esta diciendo basura”.
Sasha traduce. Rob interrumpe.
“Y esa es la verdad. Esa es la verdad. Yo no seguí mis sueños, seguí los sueños de los demás. He renunciado a un montón de cosas, muy fácilmente. Y nunca, nunca he sido sincero conmigo mismo; me he creado un personaje en mi vida”. Ríe. “No sigas tu sueño, tío. Sigue los sueños de los demás. Yo quería ser contable; lo hice, lo hice. Siempre lo hice, si. Este fue el sueño de otro. Tienes que arriesgar”.
“¿Cuál es tu sueño ahora?” pregunta Sasha.
“Realmente no tengo ninguno ahora. Soy falso conmigo mismo. No soy quien aparento ser”.

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"¿En serio?" dice Sasha.
"Sí. Axial es. Toda esa mierda que dice la gente es verdad." Es verdad”. Pero tu no sabes de que va eso ¿no? La verdadera basura. La verdadera es aburrida. La verdad es la verdad. ¿Por qué no fingimos un poco? ¿Qué te parece? Si seguimos fingiendo... Hacemos ver la verdad nosotros..."
En mitad de las bromas, y sin juzgar que suele dar la cara pero como ya sabemos no termina nada de lo que dice, una información de segunda mano y algo manipulada, en un periódico, sale a relucir en la entrevista japonesa, contesta muy honestamente y se muestra reflexivo. Se le pregunta por qué ha tenido tanto éxito en todo el mundo.
"No sé", dice. "Es algo capturado por su imaginación. Creo que tal vez es porque la gente realmente teme verse como tontos porque el mundo es como un lugar frío en este momento. Y creo que el arte del entretenimiento murió, o esta muerto, con la nueva generación y estoy encantado con ella, es como si yo mismo pareciera un idiota para el gusto de otra gente lo seria. Los showmans están destinados a desaparecer porque ya no quieren hacer más el tonto. Y yo realmente corro el riesgo pagando en muchas ocasiones por el alto precio del entretenimiento. Creo que nadie realmente actúa en una canción hoy día. No lo se. Yo soy una especie de retroceso a la década de los ochenta, los setenta….tal vez los sesenta”.
Explica que para el, estar en un escenario es ser otra persona. “Mi trabajo es mentir a la gente y hacer que se lo crean”, dice. Pero después también añade, “Considerando que lo he disfrutado y considerando que empecé a creer en mi mismo y a creer en lo que hago, todo acaba de empezar para mí – para empezar llevo cinco discos – y me siento muy entusiasmado por la nueva generación y muy entusiasmado con mi trabajo. Sabía que llegaría, pero tardé bastante tiempo en lograrlo. Ahora quiero componer uno de los mejores discos”.
En la furgoneta había dicho, “Hace un domingo muy bueno, ¿verdad? He almorzado bien y acabo de ver el partido y Bullseye no estaba, pero estará pronto y el primo Tony se ha dormido y la tía Clare ha puesto algo de comida y esta a punto de echarme una tajada de cordero. Realmente es un buen momento para estar de buen humor”.
Habla de esto con Sasha, para explicar como se le complace comparando este domingo, como lo hace sentir eso. Habla como si hubiera recuperado algo. “La semana se transformo tan pronto como dejé el colegio y me convertí en estrella del pop”, explica. “Las estrellas del pop no tienen ni semanas ni fines de semana. La gente normalmente se emborracha los sábados y los domingos; las estrellas del pop y el rock simplemente se emborrachan. Siempre. “Es martes por la mañana – dejas de beber”.
Además, para ser sinceros, ni sé en que día vivo, en realidad no me importa. La gente me coge, me lleva a los sitios y monto en aviones, luego regreso – no sabia que había venido a Japón”. Pausa. “Pero fue maravilloso cuando cogí el avión”

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"Tenemos aquí una superestrella", señala Sasha, desconcertado.
Rob explica cómo los domingos solía ser deprimente porque no iba al colegio por la mañana. "Pero ¿adivinen qué?” Dice. “¡No tengo colegio mañana! ¡Que primos! Y soy realmente rico. ¡Sí! Puedo fumarme esto en tu pipa, Señor Bannon ".
Señor Bannon fue su director del colegio.
Sasha lo traduce; Rob continúa.
"Todavía me emociono algunos domingos porque no tengo que ir al colegio al día siguiente. Es la verdad. Y a veces, me quedo hasta tarde a propósito. Axial es como crecí hasta llegar donde estoy ahora. Y si hay pastel en la nevera, me lo como entero – puedo. Es mi pastel. No podía hacerlo cuando iba al colegio. ¡Si! Ya no me puedes controlar, mama….
Sasha lo traduce.
"Y conozco a chicas…y quieren besarme… y yo las beso. Si. Hemos llegado tarde. Y mi madre, vive en Inglaterra y yo vivo en Los Angeles – Puedo hacer lo que quiera….”
Sasha empieza a preguntarle otra cosa, pero Rob lo interrumpe.
“A veces no me lavo los dientes”, dice. Pausa. “O no me lavo el culo”. Pausa. “Perdón. Pero es que me he dado cuenta de todo lo que puedo hacer hoy día. Perdón”.
Sasha le pide que grabe algo para la radio. En medio de todos Rob susurra, bajo, pero se escucha, añadiendo una cosa más en la lista.
“Una chica me toco la polla….” Dice.
Josie dice que Kevin Spacey ha llamado otra vez a la oficina. Quiere que Rob aparezca con Elton John en un acto benéfico que esta organizando, en el Old Vic para el próximo mes. Ella sabe lo que va a decir.
“Estoy ocupado” repite Rob. “Dile que estoy ocupado”.
Otra entrevista, algo más personal que compartirá con la gente de Japón:
“Estas a favor de la mujer” le dicen. “¿Guardas algún secreto para mantenerte sexy?”
“Si” responde. “Ser famoso y rico. Si. Si eres famoso y rico, inmediatamente atraes más. De hecho, soy un tipo bastante normal pero la gente cree que eso me hace más sexy, no es lo que tengo. Todos sabemos que el rock and roll ayuda a la gente fea, larga vida al rock and roll. Con esto quiero decir, mira a Linkin Park…” se detiene. “No, no estoy bromeando – Linkin Park son unos chicos guapos, no podría pensar en un grupo lo suficientemente listos”.
Le da muchas vueltas a esta respuesta durante el resto de su viaje.
“El 50 por ciento de lo que tienes y el 50 por cierto de lo que la gente piensa que tienes es lo que te hace sentir sexy…Si, soy rico. Eso me hace sexy.

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Lo mas sexy es lo que ve el espectador. A mi no me gusta mucho. Ellos tienen la percepción de que soy un poco salvaje, y la gente se cree que me puede domar. Me gusta la gente que trata de domarme – resulta divertido. Siempre me gusta que me domen de noche….”
Es su segundo día de entrevistas en Japón – habla en un programa llamado Space Shower TV y el cámara que lo filma lleva puesta una camiseta, que para deleite de Rob, contiene la frase CONTENTOS POR LA NOTICIA, después cuenta la noche que soñó con Heidi Klum – y se da cuenta por primera vez que el titulo de su album Escapology, contiene la palabra “disculpa”. Nunca lo había notado antes, y parece que le complace y se siente a gusto con esto. “Lo dice todo de mi” dice. “Apología. Me disculpo por mi fuga”. De ahora en adelante este es un tema del que hablara regularmente. “Es un gran tema que lo he llevado a cabo en mi vida” explicara.
En su tercera noche en Japón, sueña con Gwyneth Paltrow. “Estaba en una fiesta de famosos me sentía bien en ese momento” reflexiona. Ya que se establece, medita acerca del desconcertante tema del look de Christina Aguilera. “Es como un cruce entre un travesti a las seis de la mañana y un guardabosques” opina. “Es como un guerrero ecológico. Como un cruce entre Swampy y Village People”.
Comienza su jornada laboral. Lo entrevistan en la parte trasera de una limosina por una estrella del pop japonesa llamada Fay Ray. Tras unas cuantas preguntas y coquetear un poco, dice: “Ahora déjame hacerte una pregunta. He escuchado que hay maquinas expendedoras que venden bragas…”
“Eso es verdad” le contesta ella.
Llega a la estación de radio. “Es medio increíble que estés aquí” le dice la DJ. “Bueno” dice, “aquí esta el otro medio”.
Dice que nunca imaginó este tipo de éxito. “Creo que la palabra “sorpresa” seria un eufemismo”, dice. “No se puede soñar con algo axial…”. Y enumera sus defectos. “Soy un inútil en casi todo. Soy muy bueno en el deporte. No soy bueno con las matemáticas. No se restar ni sumar de memoria. No escribo muy bien, no soy bueno con mis manos. Así que me baso en el hecho de que soy bueno en lo que hago en mi vida. Y hasta ahora no me puedo quejar”.
Le preguntan que es lo que mejor sabe enseñar, refiriéndose a una actuación en un concierto.
“Trate de impresionar a Cameron Díaz en mi dormitorio” dice.
“¡Que gran respuesta!” le contesta el periodista.
“Es la verdad” dice.

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“Ella realmente creería que la estabas acechando” dice Josie riéndose.
“Y lo pensaba”, reconoce Rob. “No es la forma correcta de hacer las cosas. Pero me da igual. Ella realmente es una fantasía. No esta a la altura de lo que yo creo que es”.
Se permite salir la última mañana libre para ir de compras. En la furgoneta, empieza hablando de los sitios a los que asistió en los viejos tiempos. La fiesta de Ab Fab cuando tenia 17 o 18 años, donde ofendió a Ade Edmonson por decir “Pensé que el show era para mearse en el” y lo hizo en una botella cuando llego Naomi Campbell y le dijo que Christy Turlington quería bailar con el, le echo un embuste diciéndole que era imposible porque se había roto una pierna.
Una vez fue a Londres a ver a una famosa modelo – “No para una cita ni nada de eso, simplemente me había invitado a comer” – y Liam, por casualidad, iba en el tren cuando me subí en la estación de Stoke, asomado por la ventana. “Me emborrache con él y así hasta que se hizo de noche. Después llego ella con una botella de Clash…” Pronto rellenamos los números. “Por un lado esnifando y por el otro lado haciendo rayas de coca”, recuerda, “y allí estaba en medio, cantando canciones de los conciertos. Cuando veas a un chico, que llegue a las estrellas en el cielo, apuesta que lo esta haciendo por ti muñeca…” Actuaba fuera de lugar, alegre, sumándose a los otros lentamente, de manera aturdida.
Después de aquello, se marcho. “Tuve todo este esquema donde hubiera un armario en la habitación, estaría Narnia”, recuerda, “y me hubiera gustado ir sentarme con ella media hora, y pasar un buen rato”.
Se quita el cinturón de seguridad, Rob viene a verme en el avión. “He tomado mi pastilla para dormir”, dice, “y trato de permanecer despierto, ya ves”. Le cuesta mantenerse en pie. Saldrá a tomar dos y media de Ambien. Ya parece bastante fuera de lo normal. “Veo cosas raras” explica, después dice que empezara a actuar como si nada. “¿No se me nota nada no?” pregunta, pero sus ojos parecen distantes así como su voz. Choca mucho verle fuera de si, y me preocupa bastante.
Le pregunto que le espera en Los Angeles.
“Mis perros…la piscina…todo…”
De repente se cae encima de mí, sus músculos están totalmente rígidos. Esta en el asiento del medio, el otro asiento esta vacío. Con todas mis fuerzas lo levanto de encima de mí y lo echo en el otro asiento.

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Unos segundos mas tarde despierta, confuso. Le explico que se quedo rendido. Parece como si intentara recordarlo.
“Baje las escaleras” dice. Se sienta y se queda dormido durante el resto del viaje.
Durante su semana libre en Los Angeles, el asistente de Michael Jackson, Martin Bashir, se pone en contacto para trabajar con Rob. Él ni siquiera se interesa. (Ya ha rechazado más opciones. Louis Theroux vino a su piso una vez; Rob quería reunirse con él pero le preocupaba que Theroux quisiera trabajar con él, porque la mayoría de los asuntos resultan inesperados).
En cambio, se relaja y descansa, para después aparecer en dos programas americanos de éxito (Alias y Charmed) e ir durante diez minutos, a la fiesta de cumpleaños de Justin Timberlake. Una tarde, llego Linda Perry. Linda Perry es la compositora de moda por sus trabajos con Pink y Christina Aguilera, particularmente por escribir el último éxito de Aguilera “Beautiful”. A él le hubiera gustado componer una canción juntos en aquel momento, en cambio tuvieron una conversación que duro cerca de dos horas. “Una locura”, dijo después, en señal de aprobación. “Tenia muy buenas ideas. Yo creo que tiene buen sentido moral. No sabía nada de mí. Creo que ella me conoce por ser el tío de Rock DJ. Le tocó “One Fine Day” (ella opinó que los acordes podían sonar de diferente manera, y la melodía), “Come Undone” (la cual le gustó) y “Feel” (que también le gustó). “Hablo de hacer “cambios” y más cosas”, dice. “No sé a qué coño cambio se refería. A mi me gusta: suena como una canción, es una ;-D canción”.
“¿Habré pasado la prueba?” le preguntó cuando se marchaba.
“Normalmente es lo que digo” respondió ella.
“¿A que te refieres…?” le pregunto. Pero no termino la frase, porque no importaba de todas formas. “Se que es mío, mío, mío” dice, “pero joder, echa un vistazo a mi pagina Web…”
Fuera del aburrimiento y la auto obsesión, se pone a buscar cosas de el en Internet. “Busque por “Robbie Williams Escapology”, dice, “pero fue una estupidez porque estaba bien antes de que me pasara esto. Básicamente lo que encontré tampoco es gran cosa. “Si, genial, Robbie lo ha vuelto a lograr. O que soy la reencarnación de Satán. Nada que me sorprenda. Eso me hizo pensar: vamos a ver cuanta gente me apoya y cuanta me hacen subir la autoestima hoy….”

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Nos sentamos en la oficina en la planta baja de su casa en Los Angeles, mientras contempla las últimas opiniones de sus fans. Una dice que las canciones que compone es lo que te gusta escuchar y que es “una estrategia de marketing inteligente”. Otra describe “Feel” como “la canción que Enrique hubiera querido hacer”. Hay muchas opiniones, en un sitio, discutiendo acerca de si debería triunfar en America. Construyen opinión sobre opinión, hecho tras hecho, y una vez llegan a una conclusión actúan como si Rob también participara; como si formara parte de su discusión, o fuese al menos una reflexión acertada, acerca de lo que en realidad hablan. Seguimos leyendo cerca de una hora. Le hago ver que lo peor de esto es la absurda hipótesis que comparten mientras que él esta sentado en algún lugar leyéndolo y asimilándolo.
Mmm...…
“Ooh” dice. “Es muy fuerte”.
Teclea su nombre en eBay para ver las colecciones de Robbie Williams que puede haber en el mercado. Se encuentra un CD y una foto firmados por 100 libras. “Esa no es mi firma” dice. Después ve una foto firmada de él con Oasis en Glastonbury: cuesta 75 libras. “Tampoco es mía”, dice. Una foto firmada con Nicole Appleton. “¡Absolutamente no!” dice. “Dios mío, no es ni siquiera una buena copia”. (Esto lleva el “certificado de autenticidad”, una especie de letrero brillante y fluorescente que en Internet se define como autentico. Como si alguien que vende una foto con un autógrafo falso tuviera algún reparo en ofrecerlo como falso, carece del sentido “certificado de autenticidad”). Se empeña en encontrar una firma verdadera, va clicando un articulo tras otro: “Absolutamente no….Ooh dios mío…absolutamente no…no…no…no, absolutamente no…”
No encuentra ni una verdadera, y mira que ha firmado a lo largo de todos estos años. Hay algo muy deprimente acerca de este negocio: la ridiculez de los autógrafos en primer lugar; las victimas que se lo creen; y el engaño en el que caen.
Tiene un armario instalado para el video de “Come Undone”. Toda la ropa se la han llevado a casa hasta la habitación principal. Trata de ponerse una chaqueta de esmoquin que estaba en la papelera como resultado de la fiesta alocada del día anterior, se tambalea, fingiendo como si estuviera borracho. “¿Hago bien de borracho?” pregunta.
“No hagas de borracho” le suplica Josie, lo odia.
B, el estilista, dice que quieren hablar acerca de la escena de la cama y de si quiere usar ropa interior. Dice que no esta acostumbrado a estas escenas. “Normalmente cuando la gente habla de escenas de sexo” dice, “son como Oooh... dios mío es tan incomodo, como si todos te miraran – ¿eso es apasionante? Por supuesto que ¡No! Bueno, yo me lo tomo de otra manera. Le echo pasión a la escena a pesar de que nunca lo he hecho. Creo que lo mejor será que me ponga calzoncillos”

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Su madre le llama desde su piso en Londres, para decirle que está teniendo problemas para expulsar una cinta de video. Él intenta con paciencia garantizarle que solo tiene que usar el video de abajo, y no el que hay en su habitación. Sabe qué video se dejó allí.
Esa noche sueña con Madonna.
“Estábamos conversando”, señala. “Tenía ese frasco de café que le recordaba las cosas”.
Es sábado por la tarde en Los Angeles, en Gran Bretaña es medianoche. Rob se sube a dormir la siesta, yo estoy en la oficina de su casa. Desde que empecé a trabajar en este libro, tengo la costumbre de echar un vistazo por Internet a la prensa inglesa todos los días, mientras Rob duerme, miro la web de News Of The World, y veo en primera página un titular que dice: “ROBBIE DERROCHA 2 MILLONES DE LIBRAS EN ADICCIONES”.
Tras negarlo y una semana de respiro, han seguido delante de todos modos. Entre los subtítulos uno decía así: “pierde 50.000 libras en una sola mano de póquer y Robbie sigue luchando contra las drogas, el alcohol y mantiene sexo con desconocidas….ahora se ha enganchado al juego”.Al artículo no le faltan detalles, ni siquiera tengo que darme cuenta de que la mayoría son absurdos. Uno de los muchos casos que se destacan, por ejemplo, es este: “el año pasado en los Mtv Music Awards en Barcelona apostó 10.000 libras en un casino”. Yo estuve con él toda la noche, lo único que hizo fue encontrarse con Ms Dynamite y se fue al aeropuerto directamente tras la ceremonia.
Tan pronto como despierta, Rob acude a Hollywood para su última aparición con Jonas Ackerlund hablaran acerca del vídeo Come Undone. En el vestíbulo del Chateau Marmont, David le hace un comentario del News Of The World, pero antes debe concentrarse en el asunto que se trae ahora entre manos. Jonas, lleva un colgante de la lengua de Rolling Stones y un cinturón cuya hebilla dice ¡Jódete!, sube con él hasta la habitación del cuarto piso, donde le espera el equipo técnico que grabara la entrevista.
“El vídeo es muy parecido a una actitud” explica. “Quise que fuera hermoso y extraño pero jodido al mismo tiempo”. Le enseña a Rob unas fotos que hicieron en la casa – “Estoy muy feliz en esta casa, no nos querían allí pero finalmente dijo que sí” – y con varias chicas. “Esta es una con serpientes” dice. “Esta es otra con bichos. Esta otra también estuvo bien hacerla. Estas chicas son actrices porno y estaban dispuestas a todo, especialmente en la escena final de la habitación…”
“Imperdonable” dice Rob.
Le enseña otra foto. “Esa es sólo una extra” dice. “Tenemos una copia de seguridad”.

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“¿Porno?” especifica Rob.
“Sí” dice Jonas. Le enseña a Rob la de los dos hombres.
“¿Son gays?” pregunta Rob.
“No lo creo” dice Jonas, “pero lo parecen. Quiero decir que alo mejor lo son. Se trata de un trabajo”.
Jonas quiere charlar algo más, acerca de la segunda escena más íntima y en la que hay unos besos, pero Rob lo detiene. Dice que tiene que bajar a tomar un café. “Estoy jodido” le dice.
En el vestíbulo B, hay gente sentada y se une a ellos. Rob charla brevemente con un hombre muy guapo, que resulta ser el francés, le pregunta si es uno de los modelos para el vídeo. El chico parece confuso y no le entiende. Es el actor Oliver Martínez.
Se acerca a David y le habla del News Of The World. “¿En primera página?” dice.
“Sí” le aclara David.
“Es imperdonable” dice. “Tengo un disco fuera, ya sabes. Veremos si esto perjudica al disco la semana que viene. Si lo hace, tendré que enfrentarme a problemas cada semana. Voy a salir de un club fingiendo estar borracho. Y voy a atacar a un paparazzi que será un actor”.
Por un momento es gracioso la que se puede liar, sería un titular falso. Tan pronto como regresa a casa, lee lo que han estado publicando de él, cambia de opinión. Lee los acontecimientos que han pasado, se queda desconcertado y perplejo.
Robbie Williams aparece sobre la brillante y dorada alfombra del casino de Las Vegas, llevaba vaqueros y zapatillas deportivas, otra salida para su última obsesión, las cartas….Robbie de 28 años, enganchado a la cocaína, a las noches compulsivas de sexo, torturado por sus relaciones con famosas como Geri Halliwell….y con su interminable y salvaje enganche al alcohol y a las comidas basura, pero la más reciente de sus apasionadas consumiciones le ha costado uno de los grandes en una noche, sus amigos están muy preocupados.
En el articulo dicen que “su secreto durante tres años ha sido el bingo” y que empezó cuando jugaba a las cartas con sus amigos en Alcohólicos Anónimos. Gastó 60.000 libras “en tres días frenéticos de juego en Monte Carlo” (él dice que fue al casino una vez con Johnny y Geri Halliwell y que perdieron unas 500 libras), perdió 30.000 libras en un juego de cartas en el casino Sahara (fantasía), le volaron 5000 libras en una partida de dos horas en el casino Victoria de Londres (“Nunca he estado allí” dice) y le rogó a “sus amigos del espectáculo” como Tom Jones y Kelly Jones que se unieran a él en su casa de Los Angeles “para jugar a póquer con altas apuestas, Nicole Kidman le prestó dinero después de perder 100 libras (“Eso ocurrió” dice, “pero no fueron 100 libras. Le pregunté si tenía 100 peniques) y después perdió 10.000 libras en los premios MTV. En el artículo, un amigo anónimo describió una noche en el hotel Mandalay Bay en Las Vegas. Se dice que durante la noche

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perdió 100.000 libras y que jugaba todos los días. “En tres semanas pude ver que se hizo un millón” dice el amigo. Después vendría la insinuación más ofensiva:
“Su amigo explica como los juegos de azar es una de las principales formas de relajación para los alcohólicos en recuperación. Dijo, “si apuestas por cualquier cosa…a Robbie le encanta el hecho de que algunos de los chicos hicieran apuestas sobre el funcionamiento de tomar una copa en primer lugar”.
Para alguien que se toma tan en serio la adicción como Rob, es una sugerencia obscena.
Pero hay más.
“….trataba de jugar como uno más de los tipos que bajan al Pub. En más de dos años perdió 2 millones de libras, esa es una estimación conservadora de sus pérdidas”.
Falso.
“Sus jefes le daban a Robbie una asignación mensual de 60.000 libras para controlar sus gastos”.
Falso.
“Todavía disfrutaba de beber y era el que más consumía con sus amigos en el bar LA Whisky los jueves por la noche”.
Falso.
“Eso es repugnante” dice cuando termina de leer. Está sorprendido, de muy mal humor. Medio sorprendido, medio furioso. Dice que se ha sentido a veces utilizado para ir a Aspinalls en Londres, pero que se detuvo cuando iba a poner una apuesta mínima de hasta 25 libras, ya que era demasiado para él y no le hacia mucha gracia. Revisa las fotos que han usado en el News Of The World. Una de ellas es una imagen granulada suya y algunos juegos de azar en círculo alrededor de una mesa, cartas en las manos y la impresión de una encubierta con un broche de altas apuestas en juegos de azar. De hecho, las caras que se muestran son de Josie, Chris Sharrock, David, el director de cine Brian Hill y Rob, y en la pequeña foto del subtítulo en la que dice: “Robbie, en verde, y su lugar de trabajo en DVD” reconoce, sin explicar nada en claro, sacado de su propia película Nobody Someday. Planean jugar al Uno. Esa noche en cuestión jugamos por las ganas de ganar, aunque a veces hemos jugado apostando 5 libras.
Él sabe todo esto. Pero también sabe que mañana por la noche varios millones de personas en Gran Bretaña se convencerán de todos los detalles allí.
Llama a David y se discute. Hay desventajas para demandar, incluso cuando se tiene la certeza de ganar. Si lo que se refiere a los tribunales, puede esperar a que el News Of The World emita todo lo que ha hecho en el peor momento. Se puede ser particularmente duro con alguien que se ocupa de regular detalles de tu vida a través de entrevistas las menos y las más partes serias de su mundo, a menudo se esconden el uno del otro. Espera que cada frase irónica que ha dicho nunca se tome como si lo dijera en serio. Pero ¿Cómo se puede dejar insultar por solo sentarse ahí? En caso de que no les desafíe, rápidamente se consolidará como que es verdad.

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“Es totalmente al principio”, dice. “No me importa. Pero si salen con eso, ¿Qué será lo próximo?”
Decidido.
“Creo que deberíamos demandarlos”, dice. “Y si ganamos, poner el dinero en negro”.
“Oh querida” dice. “Empecemos”.
Saluda a una chica bonita con poca ropa que posa en forma de crucifixión. Está suspendida en una esquina de la habitación donde se grabó gran parte de su nuevo video. En la superficie exterior de la piscina, una muñeca hinchable flota boca abajo. Echa un vistazo alrededor de la casa. Hay una fotografía del dueño de la casa, uno de los herederos de la piña Dole, con su padre. Están sonriendo. Entre ellos está George W. Bush.
Saluda a la mayoría del equipo que se va encontrando – “Hola, soy Rob, voy a cantar hoy” – y después regresa a los ensayos.
“Es como si estuviéramos haciendo algo malo, ¿verdad?” dice. “Una mujer negra con una cruz”.
David pasa a los ensayos y anuncia con entusiasmo que “Feel” ha sido disco de oro en Holanda.
“No sé lo que eso quiere decir” dice Rob.
“Yo tampoco” sonríe David, pero sin sentido trata de explicarlo. “Nadie ha vendido más de 7.5 y tú has conseguido 7.9”
“Guau” dice Rob, desconcertado, ambos se ríen de esta ininteligible buena noticia.
La primera escena que se graba es la del comienzo de la mañana después de despertar en la cama con las dos chicas. Se mete en la cama, entre ellas, se inclina contra la cabecera de piel de cocodrilo y charla. Una es estrella del porno, y la otra empezará a grabar su primera película porno el próximo fin de semana. Él le pregunta a la segunda chica que qué opinan sus padres de eso.
“No me hablan” dice.
Él actúa ante la cámara: se despierta, se mira al espejo, y observa borracho el exterior. David observa el monitor, le preocupa lo que Rob hace, que parezca como Norman Wisdom. No dice ni una palabra. Pero este será un tema recurrente a lo largo del día. “Demasiado borracho y demasiado drogado”, Josie observará después una particular toma del principio. Su actuación hoy parece ser una combinación que les recuerda la forma en que solía comportarse, llevado por los efectos, pretendiendo ser Colin Farrell. (“Acabo de transportarme” después pide disculpas por comportarse así, aunque no reivindica una buena excusa. “Lo hice durante diez años” y señala “esto es solo un papel”).

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Entre toma y toma, Hamish Brown, su fotógrafo regular en ocasiones como esta, recoge algunos comentarios de él con las dos chicas en la cama. Se estrechan a ambos lados de él. “Como es mi mentón desde este punto de vista” le pregunta a Hamish sinceramente. Hamish le tranquiliza.
Mientras Hamish dispara, Rob hace tocamientos de lengua con la chica rubia, y a continuación, como si le preocupara no mostrar ningún favoritismo, hace lo mismo con la chica morena. Ambas tienen las manos descansando sobre su entrepierna. “Solo actuando hago realidad mi fantasía aquí” dice y pone su lengua en la oreja de la chica morena. Se ríe. “Ha sido como en los años setenta en Alemania conmigo, verdad. “Ya Ist goot. Ya, hemos hecho una entrada triple”. Las chicas ríen, y él dice, “Por que me siento como Ron Jeremy” Luego invita a las chicas a tirar de sus pezones. Uno cada una.
“Le gusta que le tiren de los pezones” dice la chica morena.
“No, en absoluto” dice, haciendo la voz de Partridge. “Es estrictamente por el bien del arte”. Y besa a la chica rubia apasionadamente solo por eso.
“Hamish” dice, “dime que las bese a las dos”
Hamish se prepara para sacar la foto.
“Que fue eso Hamish” pregunta Rob.
“Tres maneras de besar con lengua” sugiere Hamish, y sus súbditos amablemente lo cumplen.
“Hagamos una locura” insiste la rubia, se producen muchos mas besos y algunos tocamientos de mamas, llama bastante menos la atención ahora que están posando para la cámara.

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“Hacia mí, Rob” le pide Hamish, aún tratando de mantener cierta profesionalidad. “No” dice Rob, de lo contrario se encuentra ocupado.
Hamish lo encaja un poco más y luego dice “perfecto” para indicar que ha terminado. Sabe que Rob tiene poca paciencia para las sesiones de fotos que prolongan su bienvenida.
“No” dice Rob de nuevo, repavimentación, “Otro papel”.
Finalmente terminan. “Gracias chicas” dice. Salen de la cama y van a retocarse el maquillaje. Permanece allí. “No hubiera salido de la cama por un tiempo” dice.
Fuera de rodaje, le pregunto como se llaman las dos chicas. Se queda pensativo por un instante, sonríe, y a continuación, antes de responder, dice “No sé” y se ríe.
Existe cierta preocupación en el equipo de Rob, Jonas Ackerlund parece haber rechazado uno de los aspectos del video en el que Rob fue más allá acerca de la alegoría religiosa, la sangre en las puertas. Se genera un debate donde se preguntan si deberían plantear esto con Rob:
“Mientras que Rob esté contento”
“Él comete sus errores”
“El problema es que Rob se desnuda para follar y eso es todo. Todo el pensamiento de la Biblia sale por la ventana”
Regresa a casa por la noche tras la primera jornada de grabación, lee el próximo programa de televisión americano pre pago durante el cual intentarán contactar con la princesa Di. Cree que es de locos pero le fascina. Una vez cuando estaba en Take That la conoció, fueron invitados al palacio de Kesington. Ella fue encantadora. “Amable y buena persona” recuerda. Una vez dijo, en una webchat, algo frívolo, algo que no estaba bien, hablaba sobre las cuentas de su muerte.
“Al día siguiente, Mohamed al-Fayed me envió una carta: “Estoy muy interesado en escuchar tus pensamientos…deberíamos quedar para tomar el té alguna vez y discutirlo”.
Él no le respondió.
Se levanta a las 7.30 a la mañana siguiente, está listo para su gran día. “Hoy” anuncia, mientras conducimos a través de una llovizna en Los Angeles, “tengo sexo. Supongo que va a llegar un poco perversa, Josie”.
En la casa se sienta sobre su albornoz, la ropa interior y los calcetines son de color rosa, en la cama más tarde rodará una escena de sexo, se analiza la detallada respuesta jurídica al News Of The World con el artículo de David y Josie. Lo analizan punto por punto. Josie explica que necesitan su respuesta a la alegación de que él tiene “una gran adicción al juego”.

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“Yo ciertamente no”, dice.
“¿Qué me gusta el aleteo ocasional?” sugiere David.
“Sí” está de acuerdo, “…al igual que a todos”. Sí. “Por un juego modesto”.
La siguiente afirmación: “Robbie tiene pérdidas de cantidades valoradas en 2 millones de libras”.
“Un completo disparate” dice.
“Se alega que ha perdido 50.000 libras en una sola mano de póquer y 30.000 libras en una apuesta de alto durante un juego de ruleta…” dice David.
“Nunca he llegado nunca a apostar esas cifras en juegos de azar…” dice Rob. “Se ha alegado que la polla de Robbie es grande”. “Sí. Grande”.
“Se afirma que Robbie previamente se enganchó a la cocaína, al alcohol y al sexo...” David responde a la acusación por él mismo. “Sí. No al sexo”.
“Si” dice Rob. “No al sexo. ¿Qué debería de decir con respecto a eso?”
“Solo eso” dice Josie. “Y esto está bien documentado….nunca lo hemos escondido”.
“Sí” dice Rob.
Leen nombres de sitios y Rob detalla su pequeña e inexistente historia de cada uno de ellos, insulta, en particular, al articulo más desagradable de la denuncia – que Rob es adicto a las apuestas en juego. “Eso es poco yo estoy mucho más enfadado” subraya.
“La alegación más ofensiva” escribe David, “es que me gustaría que alguien apostara por la sobriedad….El alcohol es una vida y la muerte de negocios y el no apostar. ¿No es cierto?”.
“Y no es para tomar grandes dosis de frivolidad” dice Rob.
Por una u otra razón, David y yo nos encontramos de pie en el pasillo de esta casa discutiendo la posibilidad de maldecir haber nacido con tanto dinero.
“Ese será el desafío para tus hijos” le señala David a Rob.
“Sí, así mi objetivo es que me gustaría ser pobre, por esa misma razón”, dice Rob. Esa es una opción. También comparte con nosotros un plan alternativo, “voy a comprar una isla y crear un mundo, y que todo el mundo finja no saber quien soy. Cuando me hagan caso omiso, así se comportarán mis hijos”.
Está en la cocina, aburrido entre tomas de fotos, refugiándose de la lluvia. La CNN está retransmitiendo el primer mensaje de Osama Bin Laden desde la invasión de Afganistán. “Si yo fuera realmente malo, me perdería algún tiempo fuera” le dice Rob a Josie, “me asustaría coger aviones…”
“Si” reconoce ella. “Tú puedes”.
Por el contrario, decide aprovechar la oportunidad para decir algunas cosas que faltan en su vida, ella debe tener la amabilidad de solucionarlas de inmediato. “Quiero un masajista”, comienza. “Y un paseador de perros – no para los perros, sino para mi”.

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Para dar una vuelta. Un tío Altoid, porque no hacen tu trabajo. Y necesito a alguien que se apoye en los árboles, y sé donde encontrarlo. Siempre quise ser un hombre de la junta local de turismo, para señalar los lugares de interés e informar acerca de las atracciones locales. No quiero hablar con él directamente – debe hacerlo a través de ti. No tienes que verle nunca. Es invisible, pero informativo. También quiero un traje de Spiderman y poderes sobrenaturales…” Josie sonríe.
La cuestión de si Rob verdaderamente tiene intención de tener relaciones sexuales delante de la cámara en este video, se queda flotando en el aire, nadie se ha preocupado mucho. Le han hecho muchas bromas, pero al mismo tiempo no se le ha tomado en broma – nadie ha dejado dudas acerca de la necesidad de contar con algunos artistas intérpretes o ejecutantes en grupo que estén dispuestos a participar si fuera necesario. Sin embargo, por lo que se dice en el trailer durante la pausa para el almuerzo, parece que Rob se toma en serio la elaboración de hasta qué punto debe llegar. “David” dice. “Estoy pensando en el sexo, en cosas que debería haber echo en el sexo”.
“¿La penetración?” le pregunta a David uniformemente.
“Yo estaba pensando en los anticonceptivos orales” dice Rob. “Y…” – Llama la atención de todo el equipo de filmación – “…tú no lo estás viendo”.
Le pregunto por qué quiere hacerlo de verdad.
Se encoge de hombros. “Me empuja hacia los límites del sabor. Pero puede saber horriblemente mal. Es igual que una grabación de un álbum de swing. Y en la medida de lo que puedo recordar, nadie más lo ha hecho”.
¿Hay algo que no harías si ella estuviera dispuesta?
“Probablemente la penetración. No he tenido relaciones sexuales con esa mujer”. Pide ver a la rubia durante esta pausa en el almuerzo. Quiere hablar de sus escenas y no estoy seguro de que haya descartado totalmente un poco de ensayo. Conversación que se encuentra aún pendiente en el almuerzo. En el momento en que llega el equipo de filmación se debe volver a trabajar, pero queda pendiente una charla en la calle, ella sonríe y se estrechan las manos.
“A la orden” señala. “Mientras no sea con serpientes”.
Primero debe hacer una sincronización de labios de la canción. Esta será la primera vez que “Come Undone” se escuche en el set de grabación, tras un día y medio de rodaje. Normalmente en una filmación, todo el mundo se enferma de la canción en cuestión de audiencia en 20 segundos de fragmentos de una y otra vez mientras se filman las escenas, pero este video ha sido filmado en su mayor parte en silencio, a excepción de la parte de las escenas, donde Jonas quiere más energía en el tiempo de música de las canciones que Rob ofrece. (el tema de AC/DC “You Shook Me All Night Long” ha sido su favorito). Rob tiene más reservas, y está más nervioso con la sincronización de labios que cualquier otra cosa que haya echo hoy – no está cómodo con este proceso en la mejor de las ocasiones, pero se le hace más fácil con sus ligeras letras. “Soy bueno tirando al trivial”, dice.

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Señala que no hay sincronización de labios en absoluto en el video de “Feel” y que esta no es una coincidencia. La sincronización de labios en la escena que se graba con Rob sentado contra la pared en la casa del propietario de la “habitación rosa secreta” que Jonas acaba de descubrir. (No es parte del acuerdo en la ubicación y el propietario negocia otros 5.000 dólares sobre el terreno para su uso).
Canta la canción maravillosamente (mientras lo hace, piensa en el video “Yellow” de Coldplay) aunque al final de la segunda escena, la cámara captura las uñas de sus pies. Cuando entra en la cocina tras una tercera toma llena de pasión, una multitud le espera para darle un gran aplauso.
“No” dice. “Ya es suficiente”.
En la CNN tratan la perspectiva de la eliminación de Saddam Hussein. “Más vale lo malo conocido” me dice. “Anota eso que he dicho”. Está horrorizado al verme escribiendo en mi bloc de notas, como si no lo entendiera y fuera tonto, como si hubiera seguido una instrucción. Me explica que no estoy escribiendo lo que él me dijo que escribiera, estoy escribiendo lo que me dijo que anotara.
“Oh” dice.
“Rob, ¿necesitas algo?” pregunta Josie.
“El amor de una buena mujer” responde.
“Creo que se puede arreglar” señala.
“No, me refiero a una buena mujer” dice
“¿Un café mientras tanto?” le sugiere.
“Si”.
La rubia va a buscarlo y le dice que su agente le recomendó no hacerlo.
“OK” dice. No trata de persuadirla. Como con la mayoría de sus encuentros fuera de las escenas de video, solo se queda con una cosa que le hace perder el interés, y una vez ha perdido todo interés, ya está todo echo. Quizás sea lo mejor de todas formas. “Nunca se sabe si me hubiera gustado o no hacer algo, ¿no crees Josie?” dice.
“Bueno, nosotros no hubiéramos sido capaz de utilizarlo” dice, sin responder claramente.
“Qué fastidio” murmura, sintiéndose algo molesto. Recordando la razón por la que recurrió a él. “Controversia” dice. “La controversia, la controversia, la controversia…” La mayoría de los artistas niegan con vehemencia tratando de fomentar la polémica, todo debe presentarse como un sincero producto de un impulso artístico, y todas las garantizadas controversias se presentan como un accidente. Pero mucho más la forma en que Robbie Williams declara descaradamente que él trata de activar la controversia, la publicidad de su motivo superficial, mientras que – como tan a menudo – oculta el hecho de que, en su sombra, quiere comunicar algo muy serio y sincero.

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De todos modos, tal vez no necesite tener relaciones sexuales.
“Tenéis bichos, muñecas cortadas sangrientas, drogas, una escena de sexo”, señala Josie. “No saldría en Blue Peter”.
Sea lo que sea. Sabe que si lo pide, Jonas hará que su co-estrella se atenga a lo que está de acuerdo antes del rodaje, pero ahora él pasa de ambos la actuación y la idea. “No estoy molesto, de verdad” dice. “Lo haré y volveré a casa”.
Sale fuera, está de pie sobre la hierba, perfectamente horizontal y rodeado de especies verdes arbustivas de laderas. Extiende sus brazos y a continuación graban detrás de él.
“Estoy tocando el culo de Robbie Williams” dice.
La escena de la cama se prolonga hasta el final. Rob pide desodorante y un caramelo de menta. “Allá voy” dice. Mientras está con las chicas, me siento en el cuarto de baño con Daniel, el peluquero amigo de Rob, y los dos chicos esperan su turno para la escena de cama con Rob. Parece que estuvieran borrachos de verdad. Desde la habitación se escucha gritar a Jonas las instrucciones y risas. Después de un rato, uno del equipo sale de la habitación y grita con urgencia, “¡Vídeo serpiente!” (Esta pieza es una técnica de película de toma de los equipos, resulta que, en lugar de la serpiente real, será la otra serpiente).
Se está acabando el tiempo. Tienen un estricto toque de queda, tanto para su permiso de filmación como para salir de la casa. Jonas ni siquiera habla con su productor. Se escucha a través de la pared la risa de los dos muchachos resonar.
“¡Arriba!” grita Jonas. “¡No le veo la cara! Repetimos. ¡Sube tus rodillas! ¡Deja alzadas tus rodillas!”
Escucho a Rob decir “Todo el mundo está tratando de dominar”. “No estoy seguro de si se trata de una queja, o un comentario, o una celebración”.
En el momento en que sale de la habitación, no hay tiempo para nada, salvo unas breves despedidas y no me explica nada de lo que ha sucedido hasta que llegamos a la furgoneta.
“Apestoso trasero” dice, y luego deja la observación para su posterior explicación. Habla de los chicos en primer lugar. “Uno con la peluca blanca se tiró un pedo” dice. “Solo quería echar un polvo. Yo estaba, hermano, solo es un video y no estoy borracho”. Se ríe. “Eso causó muchos problemas”.
“¿Tenía caramelos de menta?” pregunta Josie.
“No besé a los chicos” dice. “Me los tiré por detrás”.
“Sin lengua, solo me los tiré por detrás…” Josie hace como si tomara notas. (Antes y durante el rodaje, y en la furgoneta, no había la necesidad de aclarar lo que no había echo, y lo que nunca tuvo la intención de hacer, no había echo nada que no fuera fingir actos sexuales con hombres. Pero por si acaso era necesario aclararlo).

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“Las dos chicas eran unas ;-D chifladas” señala. “Me trastornaron por completo, pero fue divertido, acabamos rodando de un lado para otro. Y entonces dejamos de grabar o lo que fuera, y los chicos entraron, uno con el pelo rubio parecía estar borracho y quería follar conmigo – se tiró encima mía. Pero fue tan divertido porque todos estaban tratando de dominarnos a los tres y no podían con nosotros”.
Le pregunto si disfrutó.
“Supongo que si. Todos fueron muy amables y jóvenes, nos reímos acerca de cosas que no eran divertidas. Yo les demostré ser un profesional al final. No estoy dentro del mundillo ni nada de eso, pero toqué los pechos desnudos, me besaron las dos, nos besamos los tres. Y después los chicos”.
¿Te quitaste los calzoncillos?
“Si. Ellos no. Pero no fue tan difícil. No fue nada erótico ni sexy, pero no fue difícil tampoco. Llegados a este punto, tuve una erección con las chicas, una pequeña con los chicos. Te diría que me pareció sexy”.
Retoma el tema de lo que pensaba de la mayoría de los poco profesionales olores en las chicas.
“Es esa especie de coño que te gusta, ¿me entiendes?” dice Rob.
“Es como si un fontanero no diera con la llave inglesa” dice Lee.
“Tuve un rápido jugueteo” señala Rob. “Con las dos. No me daba cuenta de lo que estaba haciendo, hasta que dije, oh, tengo mi dedo en su clítoris…”
Nos encontramos a altas horas de la noche merendando en el Standard en Sunset. Rob dice que el camarero lleva casi 24 horas delante de él, Josie dice que exagera.
“Él no lo sabe” dice Rob. “Cree que estoy muy bien ahora”. Pausa. “No sabe que yo estuve en Take That”. Pausa. “Ahora se marchará, preguntándose, ¿Quién sería ese tío? Se parece un poco a Liam, o tal vez a Norman Wisdom”.
De esta conversación se desprende que Daniel, que es inglés y vivió en Londres en su momento, solo tiene una ligera idea de quienes eran Take That. Además resulta que hay toda una esfera de la cultura pop que ha pasado por él, por lo que Rob resume como las bandas de chicos de los últimos 15 años. “New Kids On The Block. Pausa. Música grunge y tecno y Take That. Descanso. N´Sync, Backstreet Boys” (Daniel dice que conoció a los Backstreet Boys porque le cortó el pelo a Howie).
“¿Te acuerdas de eso?” le pregunta a Daniel, y empieza a cantarle “Pray”, allí en la mesa.
“Fue un momento maravilloso, entre ellos” dice Lee.
“Fue número uno durante cuatro semanas” dice Rob.
“¿Cuál fue el otro?” pregunta Daniel.
Rob canta “Everything Changes”.
“Sí, esa la conozco”, dice Daniel, después Rob canta “Could it be magic?” y “Back For Good”. Solo que ahora Daniel recuerda que era

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delegado sindical cuando Take That tocaron en Wembley. Pero le gustaba la música house y era obvio.
“Mi ego no es lo que duele sino saber lo que Take That fueron” aclara Rob. “Yo solo estoy atónito”.
Daniel nunca ha debatido con Rob sobre el pasado y de repente parece interesado.
“¿Y entonces abandonaste?” pregunta.
“Sí” dice Rob. “Fue todo muy fuerte tío. Las cosas llegaron a unos extremos. Centros de ayuda se ofrecieron en toda Alemania. Una chica se suicidó”.
“¿Cuántos fans tenías?” pregunta Daniel.
“Llegados a este punto”, dice Rob, “Un día de San Valentín recibí 80.000 tarjetas”.
Le pregunto cuantas recibió ese año.
“Ninguna” dice.
Esto ha empezado algo apagado. Durante el camino, Daniel sigue haciéndole preguntas a Rob, y continúan cuando llegamos a casa y se sientan. Hay algo dulce e interesante que escuchar cuando Rob explica esto a alguien que no tiene ni idea y que nadie conoce.
“Quiero decir, no todos los conocen ¿verdad?” dice Daniel acerca de Take That.
“No” admite Rob. “Tú y alguna gente mayor”.
“¿Cuánto tiempo duró el grupo juntos?” pregunta.
“Cinco años”
“Por lo tanto iba todo bien ¿no?”
“Creo que durante tres años y medio estuvimos en lo más alto”
“¿Te entusiasmo cuando comenzó a obtener popularidad?”
“Hubo algunos momentos que fueron emocionantes en sí. El ritmo de trabajo era tan grande que acabábamos agotados”
“¿Cómo eran esos tipos en el grupo?” pregunta Daniel.
“Grandes hombres” dice Rob.
“¿Unos capullos?” dice Daniel.
“No, no eran capullos. Eran jóvenes. De manager teníamos a Satanás, divide y vencerás, desempeñó toda clase de trucos de mierda para atraer a todo el mundo y causó que todos nosotros nos dividiéramos” sonríe. “Esa es la línea oficial. Barlow fue un poco capullo”.
“Así que cuando rompisteis el grupo, inmediatamente empezaste a hacer tus propias cosas ¿no?”
“No, yo era una especie de….me emborrachaba y tomaba muchas drogas, estaba muy jodido….”
“¿Ese fue el desencadenamiento de eso?”
“Sí, bueno, hacia el final…quiero decir, todo el camino que recorrí, con ocasionales chapoteos, siguió hacia el final hasta que terminaba reflexionando todos los días. Después lo dejé y empecé a experimentar con drogas durante un año, sólido.

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Y pasé a través de un litigio masivo, por todo, perdí todo mi dinero, y firmé un nuevo contrato discográfico, me moví por el circuito de famosos en Londres, ya sabes, amigos que me querían, que querían estar de moda y todo lo que rodea el negocio. Y después de un año – después de un año entero, la compañía fue y dijo, mira, tenemos que poner en marcha una canción. A mi me gustaba, estaba de acuerdo entonces. Así que la compañía discográfica dijo, queremos que hagas una versión de Freedom de George Michael y me gustó, de acuerdo, eso quería decir que podía fracasar, y lo hice. Publiqué Freedom de George Michael”.
“¿En serio?”
“Sí”
“¿Y como fue?”
“Llegó al número dos, pero se perdió bastante en los anales de la historia porque no le hicieron mucho caso. Yo estaba como todos, quería hacer algo diferente, ser alguien diferente, ser yo mismo y luego…..lo primero que hice fue cubrir una noticia”.
“¿Y entonces qué?”
“Luego me enviaron a escribir canciones con Desmond Child, los que compusieron “Living On A Prayer” y hice algunas otras cosas en Miami”.
“¿Se trata de un chico?”
“Sí. Y ese fue otro fracaso y me arriesgué. Y gasté mucho dinero en poco tiempo, escribiendo canciones con él”.
“¿Quién puso el dinero?”
“Yo”
“¿En serio?”
“Sí”
“Pero, ¿de donde sacaste el dinero?”
“De una anticipación de mi disco”
“Ya. Y luego te la jugaron”.
“Si. Pero encontré una medio decente melodía llamada “Old Before I Die”, pero fracasé con Desmond y fracasé con la compañía en cuanto pasó de moda, dije que no volvería a cantar canciones. ¿Nunca has escuchado esa canción de Ricky Martin, “Private Emotion”? “It´s a prívate emotion….” Bueno pues ellos querían que yo cantara esa. Así que me marché a casa y me dieron una lista con todos los compositores para que escogiera trabajar con alguno, y vi su nombre, se trataba de Guy Chambers, y me dije, ese es él. Fui a su casa para componer con él, el primer día compusimos una canción llamada “Angels” la cual encauzó mi carrera. Después compuse el disco entero en una semana”.
“¿Te gustó él?”
Rob hace una pausa. “Sí. Pensé que era un poco raro, pero me gustó su rareza”.
“¿Y entonces ya bebías o no?”
“Sí, por entonces ya había engordado. Estaba bastante gordo. Porque consumía mucha cocaína y eso me hacia engordar. Y en vez de perder peso, retenía líquidos. Además comía una gran cantidad de pasteles”.

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“Guau. Entonces ¿Qué paso?”
“Lo que pasó fue que el disco salió y me di cuenta de que era un capullo, y que iba a tener que ir a rehabilitación, porque no podía promocionar el disco buscando la forma que yo esperaba, y sabía que no podía dejar de beber, y me costó bastante debido a la vanidad. La verdad es que no dejaba de beber. Tenía que perder un poco de peso, lucir bien y salir a promocionar el disco. Y así fue…mientras el disco se mezclaba, yo estaba en rehabilitación. Y me dejaron salir para grabar el video”.
“¿Y estabas sobrio? ¿así fue? ¿en esa época?”
“Un poco sí”
“¿Y después de eso ya no volviste a beber?”
“No que va. Solo duré sobrio dos meses”
“Ah”
“Me hacia 15 millas al día para ir a rehabilitación, y no comía nada, perdí todo el peso y me quedé muy bien. Después salió el disco, y vendió 23.000 copias en tres meses”.
“¿Y eso fue bueno o malo?”
“No. Realmente malo. Lo que pasó fue que estuvo a punto de fracasar, pero lo salvó “Angels” y lo sacó del mal trago”.
“Aparte de “Angels” ¿compusiste algunas más? ¿Qué otras canciones hiciste? Let Me Entertain You…Rock DJ…”
Rob se apoya de espaldas al mostrador de la cocina y empieza a recitar unas cuantas: “Old Before I Die”, “Lazy Days”, “South The Border”, “Angels”, “Let Me Entertain You”, “Millennium”, “No Regrets”, “She´s The One”, “Strong”, “Rock DJ”, “Let Love Be Your Energy”, “Supreme”, “Kids”….
“¿Estas las compusiste con Guy?”
“Sí”
“¿Y ahora no te hablas con él? ¿sigues pensando que es un capullo?”
Otra pausa. “No es algo tan radical como eso. Más bien creo que se pierde en el terreno…”

El Daily Mail ha saltado con un artículo en primera plana – LOS HABITOS DE ROBBIE CUESTAN 2 MILLONES DE LIBRAS – pero a la noche siguiente no es ese artículo de prensa lo que le preocupa. Son las cinco de la tarde en Los Angeles – la una de la madrugada en Londres – estamos leyendo por Internet la portada del The Sun del día siguiente: RACHEL DESCARGA SOBRE ROBBIE. Se trata de una sucia historia, alegando que terminó la relación con Rob, “porque ya no podía hacer frente a su “paranoia”. Se afirma: “La modelo convertida a actriz, de 33 años, dijo que terminó su relación con el mega rico cantante la noche víspera de su 29 cumpleaños”.
Lo único cierto de todo esto es que ya no se ven tanto, pero lo demás no tiene apenas relación con el articulo del The Sun o las razones que le atribuyen, y nada de eso ocurrió. Él se queda sorprendido. “Menudo cuento” dice. “Me sentiría un poco raro acerca
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del potencial de buscar a la Sra. Williams que lea acerca del estado de mi mente, ¿entiendes lo que quiero decir?”. Cree que por haber sido sincero acerca de su depresión, la prensa ahora busca una explicación ya echa siempre que les convenga. “Es una especie de auto-perpetuación de monstruo que puede recoger y ejecutar en cualquier momento” dice.
Hay algo más que el brillante deshonesto acerca de esta historia que pocas personas en Gran Bretaña conocen.
…le dijo al mega rico cantante que su romance había terminado la víspera de su 29 cumpleaños….
Ni siquiera fue ayer. La pasada noche.
Ambos Rob y Rachel están en Los Angeles. Están leyendo el articulo ahora y todavía es por la tarde en Los Angeles a lo que se refiere The Sun. En contra de las otras transgresiones del The Sun, desafían hasta las científicas leyes del cosmos. Tratan de describir los acontecimientos de una noche que aún no ha pasado.

Se encuentra en Nueva York, para hacer promocionales entrevistas, y al final de esta semana el concierto de Rock The Vote. No es fácil para él estar aquí y se ha sentido solo. Bajando del vestíbulo del Hotel Mercer, pide un capuchino y charla con una chica. Mientras charla con ella, llega su novio y silenciosamente le rodea con sus brazos. Es como ver una película basada en una historia real.
Poco después de las nueve Rob ha terminado el día y se va a la cama. Yo todavía me encuentro charlando con Pompey mientras bajamos las escaleras, cuando recibe una llamada a su móvil. Es Rob. Necesita ayuda. No encuentra el mando de la tele.
A la mañana siguiente, mientras nos dirigimos a Prince Street en la furgoneta, nos encontramos con un pequeño problema, nos encontramos con una persecución. Se trata de Kate Winslet, que es perseguida por un paparazzi mientras camina por la calle.
“¡Kate!” le grita Rob, golpeando la ventana para llamarle la atención. Ella no le hace ni caso, obviamente, se hace la loca.
“¡Soy Robbie!” le grita, entonces se para y se acerca a la ventanilla. La abre un poco, y hablan del encontronazo.
“Hola cariño” dice él. “¿De dónde vienes?”
“Voy a casa” dice ella. “Me encuentro aquí rodando una película voy a estar cuatro meses”.
La invita al Mercer a tomar una taza de té cuando tenga tiempo, y le dice su pseudónimo.
“Diles que te dejen en paz” le aconseja que le diga al paparazzi.
Ella sonríe. “Me gustaría mandarles a la mierda” dice ella.

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Nos vamos. Rob se toma a sorbos su café y sonríe. “Es el regalo que siguen dando los famosos, ¿no?” dice. “Oooh ella me pone nervioso”.
“Es dulce ¿verdad?” dice Josie.
“Sí” responde. “Me pone nervioso”.
“Sería una relación adecuada, aunque”, Josie le recuerda, “Sale con Sam Mendes”.
“Oh” dice, triste. “Genial”. Mientras charlamos de otras cosas y después, pasados 20 minutos, salta, “Sam maldito Mendes”.

“Estoy pensando en salir con una camisa de fuerza”, dice Rob. Hay una reunión en la habitación de Rob para discutir acerca de la gira de verano donde quieren hablar de algunos aspectos de producción. Lee dice que necesitan ponerse de acuerdo en como entrará Rob al escenario. Está claro de la manera en la que Rob presentó su idea de la camisa de fuerza, es muy buena. “¿Y vestido de astronauta?” sugiere. Nadie responde. Él no está muy convencido. “El casco estropearía mi peinado” decide. “Creo que la camisa de fuerza es la mejor idea”.
Lee sonríe. “Creo que el astronauta resultaría complicado” dice.
“¿Qué sería más divertido?” dice Rob, “si salgo colgado con la camisa de fuerza, desde una grúa, con los brazos cruzados por la espalda, y colgado desde arriba”. Hace la pose, con la cabeza hacia abajo. “La introducción es Let Me Entertain You, colgado a ocho pies del suelo con mi camisa de fuerza. Lo que no sé es como voy a lograr bajar”.
“Tendrías un cable de seguridad” dice Lee. “No estarías colgado”.
De repente surge una idea. Se le ocurre a Wob Roberts, el manager de producción, el primero que hace la conexión vital.
“Puedes empezar boca abajo, como la portada del disco” dice, “y después cuando te vayan a bajar giras de manera que aterrices con los pies en lugar de con la cabeza”.
Es tan evidente como lógico la apertura del show, imitando la portada de su disco, por la que estuvo suspendido boca abajo frente al más alto rascacielos que nadie haya imaginado en el centro de Los Angeles.
“¡Escapology!” dice Rob. “Sí. Eso estaría guay. No tendría que llevar la camisa de fuerza. ¡Eso es!”.
Empiezan a debatir los aspectos prácticos.
“No es muy sexy salir de esa guisa” dice Rob.
“Deberías llevar un arnés durante el resto de la actuación” dice Wob.
“No necesitaría arnés para entonces, porque ya hubiera aterrizado de pie” dice Rob.
Wob sugiere a Rob que debería de llevar el arnés en la cadera para que pueda girar sobre su eje.
No, le dice Rob. Prefiere que lo cuelguen de los pies, como en la portada. Pero tampoco quiere llevar el arnés durante Let Me Entertain You. “Es un arnés grande y sería difícil para bailar y yo quiero bailar” dice.
“Tendrías que hacerlo cada noche” le dice Josie.

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“Si” dice. “Sería una gran entrada, ¿verdad?”.
“No se puede hacer otra cosa en cinco minutos”, dice David. “Cinco minutos sería el máximo”.
Discuten si lo cuelgan desde arriba o se lanza desde las escaleras justo antes de que la pantalla se abra, pero la idea básica ya está acordada, y Rob ya lo ha decidido.
“¿Has pensado la canción definitiva?” le pregunta a Lee.
“He pensado solo en “singles” y estarás de acuerdo, menos “Eternity” dice. “No voy a cantar Eternity otra vez. A menos que a alguien le guste y me la pida. O algún jeque me ofrezca un millón de libras”.
Recita una larga lista de canciones que le gustaría cantar.
“She´s The One?” sugiere David.
“No, joder” dice Rob. No le gusta cantar “She´s The One” desde que la compuso Karl Wallinger del grupo World Party, e hizo su propia versión. “Oh sí, yo la que quise versionar fue “99 Red Balloons” en Alemania. La semana pasada se encontró con Nena en una ceremonia de premios en Alemania y le pidió que cantara un gran éxito con él este verano en Gelsenkirchen.
No le agrada mucho. “Debería añadir She´s The One” dice. “Sería un maldito éxito para mí, ¿no es así?”. Se le ocurre una nueva idea para cantar la canción y hacerla soportable. “Debería cantarla con sentimiento” sugiere.

Después de un rato, pierde el interés en la reunión de la gira, se tumba en la cama boca abajo mientras continúa la reunión en la otra sala de al lado, se pone a leer cosas de él en su ordenador. He hecho lo que podría llegar a ser un gran error, enseñarle a escribir las palabras “Robbie Williams” en el buscador de noticias de Google, se pueden encontrar casi todas las noticias recientes en inglés que lo mencionan en todo el mundo.
Lee un periódico australiano que dice: Rachel encontró las bragas de otra en su cama. “¿Podemos demandar por eso, verdad?” pregunta.
Encuentra otras que mencionan su nombre. En un sitio apuestan las probabilidades de 4 a 5 de que gane el premio al Mejor Artista Masculino en los Brits. Él es el favorito, pero se queda bastante atrás teniendo en cuenta que ya ha filmado su discurso de aceptación, pero se resiste a la tentación. Tropieza con la nominación al Villano Del Año por los lectores de NME. Osama Bin Laden tiene el segundo puesto. “Yo he ganado antes, así que estoy bastante por encima de él” dice como aceptando el premio. “La primera vez que realmente rocé la luna”. Le advierto de que la competencia será más dura este año con Osama en la palestra. “Sí” dice, “pero cuando hay talentos como yo, no hay demonio que me pueda, no hay competición”. Pausa. “Y ha cometido un gran error por no publicar una balada”.

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Ha dejado de hacer tantos videos, puntualizo.
“Sí” dice Rob. “Se cree que es George Michael o algo así”.

Hace una entrevista con la revista Spin. La sospecha de Rob se plantea al empezar, cuando el periodista Chuck Klosterman, le pregunta si es raro que desde su contrato discográfico, el dinero sea ahora el tema principal de cada entrevista que concede, y le dice a Rob que Spin duda que se interese en parte por esta razón. Rob responde, sinceramente que aparte de un par de preguntas en las conferencias de prensa, apenas le han preguntado por eso.
“¿En serio?” le dice el periodista escépticamente.
Ellos parecen tener, no solo un choque de personalidades y culturas, sino una opinión muy diferente de lo que Robbie Williams es. Rob es como Robbie Williams (o tan cercano como nadie se imagina), pero sabe que esta otra persona publicará un articulo, la situación se hace cada vez más incómoda. Se enfrenta a una serie de preguntas sobre si es un artista serio, el tipo de cosas que pueden ser de interés para las partes de la industria de la cultura americana, pero no es de interés para Rob. “Es como”, explica Rob finalmente, cada vez más incómodo, “no me tomo un Disco en Blanco en serio. Me puede gustar con pasión, pero ¿Qué tiene de serio? La palabra “serio” – ¿Qué tiene de serio un Disco en Blanco? Las emociones me pueden llegar, las letras pueden ser increíbles. Pero si me dicen que sale un avión de Osama Bin Laden y que va a chocar con otro edificio de Nueva York, voy a tomármelo en serio. El Disco en Blanco, voy a escucharlo. Y después cuando haya terminado de escucharlo, probablemente me vaya de copas. O salga y coma algo, ¿sabes a lo que me refiero?”.
Pero Rob está lejos de imaginar lo que el periodista va a hacer.
Solo después de discutir todo esto, y algo más, defendiéndose un poco y enfadado, le preguntan que opina acerca de romper en América, si cree que eso sucederá. Nada de lo que ha dicho hasta el momento se cita directamente en el artículo una vez terminado, pero la mayoría de las siguientes respuestas lo harán y llegarán mucho más lejos.
“No creo que eso pase” dice sinceramente. Esa sinceridad podría ser vista como algo excéntrico y deliberado en una entrevista inglesa; en América, una cultura menos tolerante de ambivalencia acerca de éxitos y logros, es más probable que aparezca como insana y contraproducente, casi insultante, como si se le invitase a la respuesta de: ¿por qué perdemos nuestro tiempo en tu sueño cuando tu no crees en ti mismo? Rob continúa, más o menos se adelanta a esa reacción. “Um… no sé hasta donde llegaré, a decir verdad” dice. “No quiero quedar mal, pero nuestra entrevista de hoy es como una derrota, ya sabes – me siento aquí para decir que no quiero quedar mal y estoy haciendo una entrevista. Así que ¿por qué no haces la entrevista? No sé. Sigo dándole vueltas. La gente pone cosas en mí y yo tengo que dar la vuelta y hacerlas,

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pero ya he pasado por esto durante los últimos ocho meses. Quiero decir, básicamente mi ego sigue…” – se susurra a sí mismo – “….Romper en los Estados, romper en los Estados, vamos hazlo, vamos hazlo”, es como el tutor que quiere dominar a los niños y tiene que hacerlo es normal. “¿Pero que coño estás haciendo, eres idiota? ¿Por qué tienes que hacer algo así? Nadie sabe quien eres. Es genial. Me encanta. Pero el ego va y dice “Romper en los Estados, romper en los Estados, romper en los Estados”. O intentar romper en los Estados. Pero te diré la absoluta verdad, no voy a hacer eso por mi”.
Esto hace ver al periodista que Rob no piensa ni siquiera: en el dinero. Resulta que una vez más, se convence de que el nuevo contrato discográfico de Rob representa una indignante apuesta en el nombre de EMI de la cual solo puede perder si rompe en America. Rob trata de explicárselo, con detalles, pero suena como escéptico. “Tienes que hacer unas sencillas matemáticas, eso es todo lo que puedo decir”, le dice Rob finalmente. Todavía no se queda muy convencido, o de algún modo no se lo cree, pero Rob lo retoma de nuevo. “Todo ese dinero” explica, “es para que nunca rompa en America”.
Pero, Klosterman afirma, que se basa en….
“En absoluto” interrumpe Rob. “Mira echa un vistazo a mi carrera. si EMI me diera mucho más dinero por romper en America serían unos estúpidos, porque mi trayectoria musical no me va a llevar a eso. Y esa trayectoria no es otra que británica. Así que ¿por qué coño querría hacer eso?”
Las formulas matemáticas resultan muy útiles y apropiadas aquí. Es razonable asumir que una compañía discográfica puede recibir entre 4 y 5 libras en neto de cada copia de una publicación. (Esto antes de pagar cualquier derecho, lo cual no es necesario ya que al mismo tiempo ya tienen un anticipo, teniendo en cuenta su falta de no recuperar la comercialización y los costos por un lado, también los beneficios se pueden hacer en silencio a través de su cuota de producción y distribución de los ingresos por el otro lado).
Se basa en que si su contrato se hizo publico, para EMI romper significaría haber vendido más de 20 millones de discos durante su mandato. Escapology ya ha vendido más de 6 millones de copias, fuera de los Estados Unidos, al igual que lo hizo el anterior disco, con previa fecha a este acuerdo, Swing When You´re Winning. Por lo tanto, a menos que exista una grave caída en sus ventas fuera de Estados Unidos – el único riesgo verdadero al que están expuestos EMI – es que el contrato sea lo suficientemente bueno, sin vender ni una sola copia en los Estados Unidos. (Este análisis muy aproximado excluye a EMI en sus cuotas de otras fuentes de ingresos que, aunque solo sea a partir de este año de la gira, pueden ser sustánciales, aunque también excluye el costo sustancial de la promoción de los grandes adelantos en efectivo que ha recibido Rob).
Hacia el final de la entrevista, en un desesperado intento por hacerse entender, Rob simplemente se repite y amplifica su predicción.
“Creo que lo que probablemente sucederá es”, dice, “que podría vender aquí 500.000 copias, con un poco de suerte y lo que siguiera. Pero no va a

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ocurrir, porque no estoy preparado para eso. Y no quiero quedar mal”.
“Esa no va a ser una buena pieza, David” dice Rob después, me explica que todas las preguntas parecen ser una cuestión de dinero, y si era o no grave. No menciona que ha previsto su inminente fracaso en América, pero en los ensayos del grupo me murmura silenciosamente,
“estoy dispuesto a hacerlo”
“¿dispuesto a qué?” le pregunto
“América” dice. “Estoy totalmente dispuesto”.

Invita a una modelo que conoció anoche, a ver el último documental de Michael Jackson en su habitación, después saldrán a ver una actuación de Fil Eisler, el antiguo guitarrista de Rob, que toca en un club cercano. En el taxi, Rob, la modelo y yo mantenemos una extraña conversación acerca de lo que significa realmente la palabra “recatada”, y si se puede aplicar a Rob.
La sala está abarrotada. Cuando llegamos, hay otra actuación; el cantante lleva una camiseta que dice “Estoy en una prometedora banda local”. Fil pronto le reemplaza, Rob le hace señas y le responde, Rob termina cantando en voz alta las canciones que se sabe. “Vete A La Mierda” por ejemplo. Después se abrazan.
“Estoy un poco emocionado” dice Rob fuera. Dice que le encantaría versionar cuatro de estas canciones.
De regreso al hotel, él y la modelo se dan las manos y comparan sus uñas.
“Las mías son una mierda” dice él.
Es una noche agradable. Lo que más le gustó de ella es que le preguntase a Steven Wright por él: “¿Sabes esa sensación como cuando estás en una silla y se balancea y estás a punto de caerte? – así me siento todo el tiempo”. Cuando baja al vestíbulo a la mañana siguiente, escucha algo de los premios Brits. La gran noticia es el dueto y baile provocativo que hizo Justin Timberlake reemplazándolo con su compañera Kylie Minogue. The Sun publica una caricatura de Justin acaparando el culo de Kylie. El texto que sale de la boca de ella dice “Desearía que fueras Robbie”; el texto que sale de la boca de él dice: “Sí, ya me gustaría a mí”.
Él le dice a su padre, que está aquí esta semana, que se ha dado cuenta en el espejo del cuarto de baño que le están saliendo muchas canas. “¿Te acuerdas de la permanente que me hice cuando fuimos a Scarborough?” le pregunta.
“Sí” ríe Pete. “Nunca se movía, ¿verdad?”
“Y nunca se lavaba” dice Rob. “Era apestosa”
“¿Cuántos años tenías?” pregunta Josie.
“Catorce” dice. “Me hice la permanente durante las vacaciones escolares,

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y al comenzar el curso me llamó el director y me mando a mi casa”.
“¿Pasaste todas las vacaciones de verano?” pregunta Josie
“Mmmm” dice Rob
“En Great, ¿no fue?” dice Pete. “Cuatro o cinco semanas”.
“Great Yarmouth fue mi favorito” dice Rob. “Recuerdo aquella noche cuando no pude salir de la salita porque una chica iba detrás mía porque la había dejado por otra. Luego me abofeteó. ¡Me abofeteó! Me sentí como James Bond”.

Esta semana son los Grammy en Nueva York. Los Gramys son los premios americanos de la industria el equivalente a los Oscars; Rock The Vote es solo uno de los acontecimientos que se celebran en su sombra. Por la mañana, Rob pasa por el Madison Square Garden, donde, a ambos lados por fuera del arena, hay filas de mesas colocadas, al fondo se encuentra el locutor de una de las más importantes radios de America, uno tras otro, a tan solo unos metros. Docenas de artistas jalearan y se engatusarán de mesa en mesa hoy; el balbuceo interminable del pop y la promoción.
El primer encuentro de Rob es con Kiss 95 del grupo Charlotte, y la primera pregunta que le hace es acerca de romper en America.
“Siempre pensé que era un charlatán y eso es lo que hago” explica. “Tal vez en America ya lo saben”.
Cada entrevista dura unos cuatro minutos, luego se marcha – siempre a la carrera – hasta la siguiente. “¡Vamos a San Francisco!” dirá, como si realmente fuese a una nueva ciudad, cruzará la sala, como si se tratara de Art Garfunkel o George Clinton que son los que van de una ciudad a otra, estos gigantes se cruzan America en siete leguas, en cuestión de segundos se plantan ahí, o al menos lo que dure el vuelo de su último destino.
En San Francisco, Rob se reta a “impresionarnos con una pieza de banalidades”
“Mi pene no es muy grande, pero tiene un grosor increíble” dice.
Le aplauden. “¡Robbie Williams!” anuncia el DJ. “¡Lo colgaremos como un adorno en un árbol!”.
“Ven a mis brazos cariño” corrige Rob.
Se abraza a John Mayer en la alfombra roja, y le dice que le encantaría que trabajaran juntos. John Mayer está muy entusiasmado.
“Tendremos que hablarlo” le promete Rob.
Mientras se da la vuelta, la gente le hace comentarios alentadores pero le hacen más hincapié en lo difícil que puede ser la conquista en las estaciones de radio americanas. Los locutores le comentan que les encanta “Feel”, por ejemplo, y

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que esperan pronto tocarla en sus radios, aunque el actual proceso misterioso por el cual pincharían un éxito tendría que ser mayor que el gusto o el entusiasmo de alguien.
Después de visitar unas pocas radios, va a Tampa Star 95. 7, que se encuentra en Florida.
“¿Sabes que Michael Jackson viene hoy?” dice Rob.
“¿A Tampa?” contesta la DJ. Ella no tiene ni idea de donde se ha sacado esto, o tal vez sea cualquier información de algún que otro famoso de última hora.
“Sí. Viene de vacaciones. Viene a Tampa con los niños” contesta Rob.
No se cree lo que está oyendo, aunque algunos de sus oyentes ya lo sabían.
“¿Estás hablando de Michael Jackson?” pregunta con interés.

Hay algunas dificultades en la transmisión de un comentario que Rob dice sobre una página escrita, ya que a él le resbala a menudo la ironía de la sinceridad – al igual que hace en el escenario – en la misma frase vuelve a repetirla después. Frecuentemente sin llamar la atención ni hacerle ningún tipo de señales hacia el oyente, se desliza a través de una serie de voces – más concretamente imitando la voz de Alan Partridge, para nada pomposo en particular o idiota o pretencioso, o algo que necesite una protección para no ser acusado como tal, aunque hay muchos otros en su repertorio. A veces hace esto mientras habla con alguien joven y británico que espera alguna pista y entender como lo interpreta, pero vuelve a hacer lo mismo y sin explicaciones en mitad de una entrevista japonesa. Creo que estas son las formas de indicar lo que quiere decir y lo que significa, y a menudo, reconocer la derrota que ya siente sobre su posibilidad de ser entendido. Son simplemente maneras para detener su propio sentimiento aburrido. Llama poco la atención y creo que a veces se encuentra diciendo una frase y resulta demasiado aburrido para darle sentido a través de la misma, sin torcerse ni desviarse, o de alguna otra perspectiva que se ofrece en ella. En efecto hablar con Rob, a menudo es como hacer una película con el comentario del director al mismo tiempo.
En el salón del Roseland, hace unos ensayos con el grupo, tocan “Get A Little High”. (“Get A Little High” se ha añadido a la versión americana del Escapology, junto con “One Fine Day” es una versión inédita aquí. “Song 3”, “Hot Fudge” y “I Tried Love” han sido derrotadas consecuentemente – las dos primeras, irónicamente, son las canciones más sonadas por las criticas británicas y estaban calculadas para conquistar América). En mitad de la canción baja del escenario para saludar

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a alguien de los otros grupos importantes que ha estado observándole.
“Crecí escuchándote” dice Rob. “En serio. En serio. Estaba deseando saludarte”.
“Es un placer” contesta el Profesor Griff de Public Enemy.
“No” dice Rob, tratando de transmitirle que no es solo un intercambio insincero de adulación entre celebridades y eso que no tenía más que un par de CDs de Public Enemy. “Es un verdadero placer” le subraya, e intenta explicar que Public Enemy era casi un grupo mítico para él en su adolescencia. También dice lo mucho que le gustaba el disco en solitario del Profesor Griff, Pawn In The Game, lo que no espera es lo que hará el Profesor Griff. Regresa al escenario y le invita a subir. El Profesor Griff accede y le hace un rap para el final de “Millennium”, y después empiezan a saltar.
Tengo una corazonada de que hay una canción que para Rob podría tener poco interés tocarla delante de Public Enemy. Tal vez estoy de acuerdo, porque con el inicio de “Rock DJ”, Rob saltará fuera del escenario y luego se marchará hasta la furgoneta que le espera.
De regreso al hotel, se queda a ver un programa de humor el Comedy Central. “Deberíais de verme actuar” le dice el humorista al público. “Soy increíble”.
Regresa al coche un par de horas antes de salir al escenario. En el camino, Shelby, su agente de prensa americana, le dice que quieren hacerle unas preguntas de política mientras camina por la alfombra roja, y le hablarán un poco acerca del Rock The Vote. “Recaudan dinero para que los chicos salgan a votar” le explica. “Los adolescentes quieren hacerse notar y hacer que su voz cuente”.
“OK” dice Rob. “Pero, ¿crees que es importante que la gente salga y vote?”
“Sí” dice Shelby.
“Sí” contesta Jason que va en el asiento delantero. “Votan por uno o dos de estos gilipollas”. Jason es el tercero de los tres guardaespaldas que tiene; un canadiense ex campeón del boxeo.
“Se hace notar tu voz” afirma Shelby.
“Bueno” señala Rob. “No me molesta realmente. Yo nunca he votado. Véase, es la verdad…”
Shelby se ríe nerviosamente. Este tal vez no sea un debate que espere tener, y ciertamente no en los próximos cinco minutos.
“La verdad es que” Rob continúa, “si eso les entusiasma”. Considera. “Podría mentir”, sugiere. Al final, las palabras de Shelby no las toma como sabias, pero Jason si. “Sí, eso es” dice. “Realmente es importante: votar por uno de estos gilipollas. Y por qué es importante votarles, pues porque tú eres otro gilipollas. Así funciona. Esa es la razón. Siempre pensé, que no deberías porque eso les anima, pero tan

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solo es un ignorante punto de vista. En realidad debería votar por algún modo. Y lo haré. Pero no todavía. Cuando encuentre a alguien que me guste. Cuando encuentre a un gilipollas que me guste”.
“Un idiota simpático” sugiere su padre.
“Un idiota limpio” dice Rob. “Un imbécil que esté limpio”.
El primer momento feo de la noche se produce antes de que incluso salgan de la furgoneta. Tratando de salir del Roseland, un policía nos persigue, precisamente quiere despejarnos el camino. El conductor trata de darle explicaciones, pero el policía le grita una y otra vez, repetidamente le pide al conductor que se mueva, y no escucha ni una palabra de lo que el conductor le dice. Cuando el conductor no le hace caso, le pide el permiso de conducir y le dice que va a multarlo. Solo Pompey, sale de su asiento e interviene con mucha educación, tratando de calmar la situación.
Rob camina por la alfombra roja, haciendo las breves entrevistas.
“Es una de esas cosas donde tengo que ganarle a la gente” dice a cámara. “Esto está lleno de gente que no sabe quien soy. Estoy un poco asustado”.
Al final del camino están los de Liquid News.
“Robbie, ven y saluda a Liquid News, tenemos a Robbie Williams con nosotros…”
“¿Es esto Inglaterra?” dice
“Sí” contesta ella, brevemente.
Liquid News es un programa de pop y famosos que se ve en la televisión por cable del canal BBC. Su actitud, no está muy lejos de la revista Heat, para resumirlo más o menos; están al corriente y conocen muy bien a los famosos y lo que hacen en sus vidas.
“Vuestro programa es una mierda” dice él. “Francamente, lo he visto y ponéis a los famosos de pendejos, según vosotros. Y personalmente me parece insultante”. Les dice algo más, y después le sacan el tema de los estados unidos, “Ya es suficiente” y sigue caminando.
Durante diez minutos se complace de haber dicho lo que pensaba a Liquid News, pero después se arrepentirá.
“No tenía que haber dicho eso” dice sentado en el salón. “Pero es lo que sentía….aunque no debería haber dicho nada de eso”.
Conducen a Rob hasta una tienda de campaña donde lo espera Iann Robinson presentador de la MTV.
“¿Qué te trae por aquí esta noche?” le pregunta.
“Mi compañía de discos y mi manager. Para serte sincero”.
“¿En serio? ¿Por eso has venido?”
“Sí”
“Guau”
“Sí. Me dijeron que era lo mejor que hacía. Y les dije, “de acuerdo”.

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Después me dice que no puede creer la pregunta que le sigue, pero responde sin pararse a pensarlo.
“Bueno” dice Iann Robinson, “con todo lo que está pasando el mundo espera si va o no haber una guerra, personalmente, ¿tú crees que pasará algo?”
“Mmm, no sé lo que pasará, te lo digo en serio. Yo estoy muy preocupado….ahora mismo está en el aire. Yo nunca pondría en marcha las armas. Pero los Estados Unidos lo harán…” – su respuesta toma un tono extraño – “….pero América e Inglaterra junto con Bush dirían “Sí, si, si, si, si” y todo el mundo dirá “No, no, no, no, no”…”.
Él todavía no se cree, que esté hablando para las noticias de la MTV acerca de las perspectivas de una guerra como si se tratara de un monólogo de Eddie Izzard.
“….así que estoy muy confundido”.
Se le pregunta por Public Enemy y Peter Gabriel, (que está aquí para recoger un premio) y después, el periodista le pregunta acerca del fuego que acaba de ocurrir en un club de Rhode Island – han muerto casi 100 personas – y si a él le ha ocurrido alguna vez estar en un club con el público y estar en peligro.
“No” contesta. “El único peligro que he pasado es que la gente se acerca demasiado, pero me gusta ese peligro. Normalmente pienso “Abracadabra, quiero llegar hasta vosotros y agarraros….” Se da cuenta que lo ha dicho en un tono no muy apropiado. “Pero esta es una cuestión seria. Ví la grabación. Fue horrible, nunca debía haber pasado…”
“¿Quién crees que respondería a una situación como esta?” insiste el DJ. “¿Los artistas que actúan o el club?”.
“No lo sé” dice Rob. “Dios probablemente”.
Iann Robinson se gira hacia la cámara.
“Bueno” dice, “me quedo con lo primero…”
Una vez en la habitación, Josie pide su cena.
“Josie, no tengo ganas de comer” dice. “Odio estar aquí. Lo odio”. Dice que está nervioso y simplemente no soporta la idea de tocar para un público que no conoce sus canciones.
Lo llaman para que se haga fotos con algunas personas que están aquí esta noche. Peter Gabriel le saluda cordialmente. Comparten el mismo día de cumpleaños. A Lou Reed le tiembla la mano y le dice: “Encantado de conocerte”. (“La mirada de sus ojos” dice Rob, “quería decir un poco ¿Cómo estás? O podría haber sido ¿Qué tal?”) Alanis Morissette lo mira un poco aturdida y le coge a él la mano con sus dos manos. Finalmente se encuentra con Chuck D. “Robbie” le dice. “Te estoy siguiendo tío. He leído de ti en todas partes”.
“Siempre me porto mal” le dice Rob.
“Pero estás aquí, ¿no es así?” le dice Chuck D.

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Posan de izquierda a derecha: Lou Reed, Rob, Alanis Morissette y Peter Gabriel.
“Me imagino a los de NME en un día de campo con la foto de Lou Reed y yo” dice, regresa a la sala, y nos cuenta la reacción de Alanis Morissette. “Tenía esa mirada en los ojos como diciendo: “No me interesas para nada seas quien seas” dice. “Tal vez dije algo”. Pero de repente se acuerda de la frecuencia con la que solía dar entrevistas hablando de las cosas que no eran tan irónicas en su famosa canción, y se pregunta si sería por eso. “Debería haber hablado con ella de eso” dice. “Quise decir, “un vuelo de vuelta a Chardonnay” no es irónico. Es un vuelo de muerte”.
Puntualizo lo que creo que es vino blanco….vuelo de regreso.
Se queda pensando un momento. “Me equivocaría” se encoge de hombros.
Conoce a la hija de Peter Gabriel y le dice que su padre cumple años el mismo día que él. “¿No es increíble complejo e inseguro?” le pregunta a ella.
“Sí” le contesta.
“Bueno. Me alegro de que no sea solo yo”.
Hace unos minutos contó que Public Enemy planeaban invitarle a subir al escenario para actuar con ellos, estaba momentáneamente nervioso. Se acerca su manager de gira y le dice que hagan “El presidente es un hijo de ;-D” o “Cállalos”
Se decide por “Cállalos” y dice a continuación “Será un honor”. Pero tan pronto como se marcha el manager, dice que no se sabe muy bien estas canciones tan nuevas. Es de los discos más famosos que tienen. “No voy a hacerlo de ninguna manera” dice. “Voy a marcharme”. De hecho quiere irse ya, una vez actúe Public Enemy no tardará en llamarlo.
Va al camerino de su grupo, y se produce una conversación preocupante entre su manager y su ausencia. Este evento no es como ellos habían planeado que fuera; se sienten engañados, y estan bastante furiosos por haberles dejado en mal lugar. No solo por tener al equipo entregado junto con la compañía discográfica – nunca ha tenido un público más fácil – sino porque lo va a estropear.
“Estoy asustado” repite, preocupado por la situación.
En el pasillo se cruza con Vanesa Carlton, que acaba de bajar del escenario.
“¿Cómo está reaccionando la gente?” le pregunta.
“Están hablando nada más” le contesta ella.
“Oh genial” dice
“Pero están deseando escucharte” le dice. “Yo solo soy una chica que toca el piano, ya me entiendes”.
Ahora sube al escenario Wayne Coyne. Él se toma un plato de comida mientras. Rob dice algo complementario acerca de la actuación de Flaming Lips, vio un poco desde el balcón.
“Le hemos echado cojones” le dice Wayne.
“Ya lo sé” contesta Rob.
“Nunca nos habíamos arriesgado y ellos lo aprecian” le aconseja Wayne. “Lo van a apreciar, no le des más importancia…”

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“Solía lanzar insultos”, dice Rob, pero “me los devolvían”. Al final de la conversación, Wayne le da la mano, el equilibrio entre los dos. “Bueno, encantado de conocerte. Soy Wayne de Flaming Lips”.
Cuando sale al escenario, hay una pequeña emoción febril en la parte delantera, pero sólo en cantidades modestas. A mitad del escenario, donde yo estoy de pie, se ve como una de esas escenas de una película musical de colegio, cuando todos se desesperan por llegar a casa. A un lado hay una zona plateada, donde se sienta Peter Gabriel, emocionado, y un palco que rodea donde se encuentra la gente con una actitud rebosante de “OK, británicos de primera, quien quiera que seáis impresióname si puedes”. Por otro lado está el servicio de mesa, al otro lado, en el cual se sirven galletas desmenuzadas, con una servilleta en medio que las rodea, como en las fiestas de un pueblo.
Rob frenéticamente aborda el escenario con “Let me entertain you” y después, hacia el final, mientras están tocando, se detiene. En posición vertical, con los brazos cruzados, su cuerpo todavía rígido, y lentamente echa un vistazo alrededor de la sala, con agrimensura retadora. A continuación se pone de nuevo en marcha, las filas delanteras se rocían con agua, mientras termina la canción, empieza a charlar como un loco. Después de unos movimientos maniacos, dice “Gracias – es realmente importante volver a América y hacer un concierto para mis fans”. Balbucea, como diciendo os he ganado la partida, con un toque de hostilidad y lleno de desearía estar en cualquier otro sitio. Antes de las primeras letras de la segunda canción, “Let love be your energy”, simula un empuje de relaciones sexuales con el micrófono de pie. Presenta la tercera, “Moonson”, diciendo, “Esta canción es de mi nuevo disco. Que se llama Escapology. Y es muy bueno, estará a la venta el 1 de Abril. Por lo tanto, será un buen augurio”. Antes de la cuarta, “Millennium” dice: “Este próximo single resultó ser otro fracaso para mi aquí en América”. Cuando llega a la parte de “…so corporate suit…” y “…so damn ugly…” de “Come Undone” señala hacia el palco. Sigue con “Get A Little High” desde el escenario. Y la última canción es “Angels”. Por ahora cinco personas desde el palco encienden sus mecheros y van ondeándole. Cada vez se van animando más con cada canción, la mayoría de la gente aquí consideran que ha sido un modesto triunfo. Mientras canta “Angels” ofrece un comentario entre la canción. “…do they know the place where we go when we´re grey and old…. Esto debería haber sido un éxito aquí…cause I´ve been told that salvation lets their Kings unfold…deberíais haberme visto en directo – soy increíble…”
En el camerino, Tim y David se disculpan con él.
“Un trabajo duro” murmura. “No trabajo bien a menos que colaboren conmigo. Y así ha sido, tuvo buena acogida, pero son tan fríos, pero lo hice bien. Lo he hecho lo mejor que pude sin su ayuda”.

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“Me quedo muerto” dice Tim.
“Nunca más” dice David.
Él se apresura hacia la furgoneta.
“Eso duele, Rob” dice su padre.
“No es para tanto” contesta.
La noche siguiente ve por la tele los Grammys, no le presta mucha atención. Le invitaron a la ceremonia, pero nunca consideró que tuviera que ir. En uno de los anuncios, dice, “sería genial si publicáramos un DVD de Knebworth y lo tituláramos “Sabéis lo que hice el último verano”.
Ha acordado, bajo una presión considerable, asistir a la fiesta posterior de Emi a los Grammy en Times Square. Llegando, se tropieza con los de Liquid News, pasa la barrera y se va hacia ellos.
“Hola, cariño” dice.
“¿Vas a estar más amable esta noche?” le pregunta ella. “¿Reconoces que estarás aquí para el año que viene?”
“¿Qué si reconozco si estaré aquí el próximo año? No, creo que no. No…”
“¿No? Tengo que decirte que lo de anoche fue muy impresionante…”
“¿El qué? ¿mi concierto?”
“Sí. ¿No te diste cuenta que la gente no te prestaba atención? Al final los de delante se marcharon. ¿Te sorprendió esta reacción?”
“Creo que ha sido el peor público que he tenido nunca”
“¿En serio? ¿Por qué?”
“Normalmente les atraigo y anoche fue….por eso me enfadé tanto cuando vine, porque era una mierda…” ella se ríe
“…y arrancan mi ira, por eso pido disculpas por haber sido grosero”.
“Eso es muy, muy amable” le contesta ella. Le hace algunas preguntas acerca de los Grammys y los Brits.
“¿Estás aquí para pillar una borrachera no?” le habla acerca de la fiesta.
“No, estoy aquí por EMI” le contesta, “Pagaron mucho dinero por mí, y tengo que saludarles y eso luego me iré a la cama”.
“OK. A menos que seas sincero. Pásatelo bien. Muchas gracias”.
“Siento lo de anoche”
“Eres muy amable”
“Estaba muy enfadado” le dice, la abraza y la besa.
Otra cámara le enfoca: “¿Qué vas a hacer después del evento?”
“No voy a asistir al evento” contesta. “Este es el evento en el que estoy”.
“¿Y después de esta noche?”
“Probablemente me haré una paja”
Ya no le hacen más preguntas.
La fiesta está llena de gente desagradable. Los camareros se pasean ofreciendo sushi y

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agua vitaminada de colores.Se queda 25 minutos. Regresa a la habitación del Mercer hay famosos por todas partes, pero el ambiente aunque parezca raro es tranquilo y agradable. Es cuando los famosos están rodeados de personas que quieren estar cerca de los famosos, pero cuando quieren conocerlos de cerca, se ponen frenéticos. Aquí donde la mayoría de la gente es famosa, y se acerca el final de la noche, se respira un ambiente más relajado. Apenas hay nadie en la ceremonia; el ambiente es cálido, se encuentran en una sala amigable fuera de la tormenta que irrumpe fuera.
Charla con Lucy Liu, y después con Linda Perry. Le preguntan si van a componer juntos y ella le dice que él ya sabe lo que le va a contestar. “Estás suponiendo que me necesitas” le dice ella.
“Bueno” considera, “maldita sea te necesito”.
“Estarás pensando en llamarme”, le explica, “y decirme lo mucho que te gusto y que quieres trabajar conmigo”.
Sonríe. “Te llamaré y te lo diré”.
Consigue el número de Gina Gershon aprovechando que el novio está entretenido, después charla con Mike Myers. Kylie se acerca para despedirse.
“Estaré aquí todo el día” le dice a ella.
“El día de hoy ya ha pasado” le corrige Kylie. “Querrás decir mañana”.
“Ya he tenido suficiente de mañana” le dice. “Lo cual es un fastidio, porque tengo que despertarme todavía”.
Justin Timberlake lo saluda brevemente antes de marcharse, él charla con Drew Barrymore y Fabrizio de The Strokes, después con una chica que vio anoche. (La modelo se marcha. A menos que esté interesado en ella tras su segunda cita, pero ha ignorado sus llamadas (las de ella)
“Tengo tan mala ;-D” dice.
“¿Karma?” le pregunta ella como si no lo hubiera entendido.
“;-D” le contesta
“Ah” le dice. “Pensé que decías karma”
“Eso también” suspira.
A pocos minutos antes de la una de la madrugada, Rob reaparece en el vestíbulo y pide el desayuno: cereales All-bran y salvado. Minutos después llega Cameron Díaz.
“Gracias por el DVD” le dice ella. (Se refiere al Royal Albert Hall que le había enviado hacia un año, y que incluía “I Will Talk and Hollywood Will Listen”). “Lo tengo en una estantería junto a mi cama. Ya sabes…en esas estanterías”.
Él asiente. “Ahí es donde expongo todos mis libros de autoayuda”, dice.
Ella se toca su estómago desnudo bajo su camiseta corta, como si estuviera muy llena. Le cuenta que acaba de hacer una sesión fotográfica para FHM con las otras dos Angeles de Charlie. “¿Qué pose quieres ver?” le pregunta.
“Me encanta que me cuentes esas cosas” le dice Rob pícaramente.
“¿Los labios mayores son los más sexys?” le pregunta.



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“Yo prefiero el filete” le responde.
Con eso, ella salió para unas rápidas compras antes del rodaje. A Rob le ha encantado este encuentro. “Me dijo algo realmente gracioso” dice. Saluda a Gwen Stefani, y luego se sienta de nuevo en el sofá. “Que linda estuvo Cameron” suspira.
“¿Quién es esa?” le dice su padre.
“Esa chica” le contesta. “Cameron Díaz”
“¿Quién?” dice Pete.
“La que gana 20 millones de dólares por película” dice Rob.
“Cameron Díaz, dame una señal…” dice Pompey.
“I Will Talk..” dice Rob.
“¡Ah!” dice Pete. “¿Esa es? Pensé que Cameron Díaz era un compañero que trabajó con Steven Spielberg”.
Es uno de esos días. El siguiente es Mike Myers se acerca y se queda con nosotros un rato. Charla con Pete un momento, le pregunta de que parte de Inglaterra es, entonces le dice, “De todas un poco. Me gusta el Soho porque me recuerda a Londres. Los Angeles no tiene destinos”.
“Eso es porque vives en Crenshaw” le dice Rob.
Mike Myers se encoge de hombros en plan gracioso como si estuviera actuando. “Acabo de hacer lo que me dijo la señora de la inmobiliaria” dice.
Hay una cierta conversación familiar entre Rob y Pete una vez se marcha Mike Myers. Rob menciona que Mike Myers y su padre se preguntaban quienes eran.
“Austin Powers” dice Rob.
“Me suena” dice Pete no muy seguro todavía.
“¡Mike Myers!” exclama Rob, aunque, obviamente, también le encanta lo ignorante y poco informado que está su padre en esto. “¡Es uno de los humoristas más famosos del mundo!”
“Guau” dice Pete. “Que bien”. Lo dice sin inmutarse. “Yo fui el humorista más famoso que ha habido en Stoke-on-Trent”
Tim se acerca y le dice a Rob que el News Of The World ya han sacado una serie de daños y perjuicios acerca del artículo de los juegos de azar. No es excesivamente corto y ha sido rechazado, pero es un buen comienzo.
En un momento de tranquilidad le pregunto a Rob cómo se siente por su gran aventura americana.
“Los últimos días me encontraba agotado mentalmente y emocionalmente” dice. “No lo sé. Ha sido la peor experiencia que he tenido trabajando. Eso me hace preguntarme por qué hice lo que hice de nuevo”.
¿Te refieres a todo?
“Sí. Sí. Pero pensé que no era tan grave. Me di cuenta, cuando lo pensé. No lo disfruté. Para nada. Pero me satisface el hecho de no volver, a la ;-D América.

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¿Sabes lo que quiero decir? Fue como decir, bueno, hice poco, vamos a ver qué pasará la próxima vez”.
Unos días más tarde, aparece un artículo en el New York Times, en la primera página de la sección de negocios: Luchando EMI contra US. Con la esperanza de subir a su cantante británico. En el artículo, se cita al presidente de EMI América y a David Munn de CEO optimista evaluador de las posibilidades de Rob, a la compositora Lynette Holloway, diciendo: Dijo que tenía previsto vender cuatro millones de copias del disco en los Estados Unidos.
Si esto fuera verdad, sería extraordinario para un artista cuyo CD de mejor ventas en América, The Ego Has Landed (una recopilación de sus primeras dos publicaciones británicas) ha vendido casi medio millón de copias. Parece muy poco probable que David Munns lo hubiera proyectado como una venta, pero si realmente quiso decir “un envío” mandando copias actuales a las tiendas de discos – no sería cierto, ya que nadie que domine el negocio económico de los discos lo sabría. Los CDs se fabrican de manera rápida y muy pocos de incluso los artistas más grandes nunca se han vendido millones de copias en un mes en los Estados Unidos, por no hablar de alguien que aún no se ha establecido aquí. Se evoca la imagen, de que sin embargo, muchas de las copias cortas de cuatro millones que vende, se van expandiendo por los almacenes americanos, un cruel recordatorio de su relativo fracaso.
Posteriormente, el New York Times tienen que publicar una retracción, pero es demasiado tarde: el tema original aparece en otros lugares una y otra vez como un hecho.
Rob mira por la tele a Daniel Day-Lewis está siendo entrevistado en la BBC World. “Me encanta”, dice Rob. “¿Qué edad tenía cuando se decidió a hacerlo, hará unos cinco años de eso…?”
Se refiere a cuando Day-Lewis anunció que se iba a retirar, un retiro que se detuvo cuando reapareció actuando en Gangs Of New York. Hay cosas por hacer y todavía no está claro dónde se detendrán.
Un viernes de marzo, después de la medianoche, Rob, Max y la novia de Jonny, Nikki Wheeler van al Shamrock un tatuador en Sunset Boulevard a hacerse tatuajes. (Después Max llama a su padre para pedirle permiso, él está en contra). Rob tiene tres. Primero le dice al tatuador que quiere que le haga “Bertha” en la mano, en homenaje a su abuela. El tatuador está dibujándoselo cuando de repente Rob se acuerda de que ella siempre odió su nombre. Todavía recuerda cuando le decía: “Bueno, si vas a hacértelo, no te pongas “Bertha”, solo ponte “B”. Se hace una “B” detrás de su oreja izquierda.

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Su segundo tatuaje es el número 1023 en la parte exterior de su muñeca izquierda, un testimonio privado de su amistad con Jonny. J y W son la décima y vigésima tercera letra en el alfabeto. (Jonny tiene el otro tatuaje correspondiente, 1823, más discretamente ocultos en su cuerpo).
El tercero que pide, más grande, es en su pecho. Ha escogido la frase francesa CHACUN Á SON GOÛT – “Cada uno a su manera” – que atrajo su atención de una lista de frases en francés del libro Schott´s Original Miscelania. El tatuador sostiene que hay demasiadas letras para que quepan en su pecho, por lo que Rob le dice que las haga como en forma de arco en la parte superior de su pecho. La “C” duele mucho, pero después quedará bonito. Se toma un respiro, entre la “Á” y la “S” para fumarse un cigarro.
Considera hacerse un cuarto, con la frase “Es tu cumpleaños” justo por encima de su pene – pero se lo pensará mejor, por ahora.
A tiempo está de acuerdo en que una canción de su álbum de swing, su versión de “Beyond The Sea”, podría ser utilizada como el tema de una próxima película llamada Buscando a Nemo. Ha pensado un poco acerca de eso, pero esta noche está invitado a ver una versión aproximada de la película casi terminado, por lo que ocho de nosotros vamos a ver la de Disney en la gran pantalla creado solo para él.
En la puerta de Disney, Rob explica el por qué estamos aquí.
“¿Puedo ver su identificación?” le pide el guardia.
“No tengo DNI” dice Rob.
“Ah” dice el guardia. Pero considera lo siguiente. “Bueno, viendo que sabes de que va esto, debes ser tú” razona.
En la sala de proyección pasan un anuncio que dice “La esquina de Pooh y Piglet”. A veces el mar y los peces inesperadamente se reducen a un movimiento de redes de líneas que se aproximan a su forma, pero a todos nos absorbe la película, aunque quizás ninguno de nosotros se de cuenta de que se convertirá en un gran éxito.
“Son las mejores películas” dice Rob cuando se encienden las luces.
“He llorado” dice la chica de Disney que nos ha dejado estar ahí. “¿Lloraste?”
“Sí” dice Rob. “Bueno, me estoy medicando y este tipo de cosas no deberían afectarme”
Un recorrido por las estaciones de radio de América es a él. Aunque a veces parece como si nadie realmente supiera el camino más eficaz hacia un éxito americano, se sabe que es poco probable que tenga éxito aquí sin haber insistido intensamente por las estaciones de radio regionales de forma que no tiene comparación en ninguna otra parte del mundo. Es algo que incluso los artistas más grandes, si son ambiciosos, no pueden evitar.
Para disminuir la tensión, su compañía discográfica ha acordado proporcionar un avión privado,

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así que durante los primeros días puede conmutar de ida y vuelta desde Los Angeles.
Todavía tiene que levantarse a las seis de la mañana el primer día, y está cansado.
En la furgoneta vamos a la pista de aterrizaje, Rob anuncia que tiene una idea para la gira de verano. “No es un gran “NO”, dice. “Nunca lo son”. Es una nueva elaboración acerca de realizar la problemática “She´s The One”. Describe lo que pretende hacer: “Salgo al escenario un poco, y digo desde el otro lado, “La siguiente canción que voy a cantar es una bella canción llamada “She´s the One” – gracias – ahora, cuando presente esta canción antes de que diga algo malo como siempre sobre Karl Wallinger…pero sin hacer daño, voy a cantar la canción como Karl la cantaría”. Y me presento con uno de esos trajes de avestruz”. Sacando una pierna por un lado.
También explica cómo ha estado pensando en formas de avergonzar a Max cuando Max toque el piano durante la sección de swing, la mayoría de las veces a través de insinuaciones groseras que tienen que ver con las Spice Girls. (Hasta hace muy poco, Max salió con Melanie Brown, Scary Spice). “¡Ay!” suspira contento. “El mínimo común denominador en todo momento. Sexo, Obscenidades y Soltar tacos – buen nombre para un libro”.
Hemos estado en el avión privado alrededor de 20 minutos, cuando Rob bosteza, se estiraza y pregunta en la cabina, “¿A dónde vamos?”.
“A San Francisco” dice Josie.
Conducimos por la ciudad – “¿Sabes?”, dice, “en el momento en que terminen de pintar el puente Golden Gate… ¿no se cansan?” – Rob se refiere a que San Francisco es la ciudad donde vive el dueño que tiene alrededor de 20 plazas de aparcamiento, en una ciudad unos cuantos, porque su casa es muy grande. Pero no me dice lo que quería decir. No se acuerda de su nombre.
Cuando eres más famoso por tus aparcamientos que por tus libros, eso no es bueno, creo yo.
“Ya”, dice. “Demográficos equivocados. Estoy más interesado en los libros de historia que él”.
El programa de radio, se llama “La Sala de Alice”. Tan pronto como llega al estudio, se va a coquetear en el piloto automático.
“Aggy, sé sincera” le dice a uno de los DJs, “¿estás aquí solo para mí hoy?”
Ella se detiene por un momento. “Son puedo decir lo que voy a hacer, cariño” dice. “Visto como un licor todo el tiempo”
En el aire, les deja que le corten un poco de pelo para un sorteo y le preguntan que cuando fue la última vez que tuvo sexo con alguien.
“Hace dos semanas”, dice.
“¿Un último amor?” le preguntan
“No anoche, la noche de antes” dice.
Quieren saber de sus tatuajes, por lo que se quita la camiseta y les ofrece una visita guiada. Le preguntan si pueden coger algún pelo del pecho para añadirlo a la colección.


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“Toma un pelo del pezón” sugiere.
“Tienes el pelo de la axila muy acogedor también” le dice la locutora, moviendo las tijeras.
“Coge uno de ahí también” la invita.
“Hueles a dulce de mantequilla con azúcar” le hace una observación.
El locutor charla y menciona que Rob todavía no ha conseguido un éxito en América como en otras partes del mundo.
“No tienes que darle tanta importancia” dice Rob. “Nadie sabe quien soy. Eso está bien. Por eso dejo que me cortes el pelo, y te puedo contar mis problemas personales…”
Pasa a otra sala y canta cuatro canciones acústicas con Gary, Neil, Claire y Chris. El contraste entre la estúpida y lúdica inutilidad de lo que acaba de ocurrir y la forma en la que de repente canta estas canciones parece absurda, aunque todavía hay momentos en que se demuestran la dos partes a la gente de San Francisco que se reúne allí hoy. En “Angels” cambia el coro de “I´m living angels instead” por “esto debería haber sido un gran éxito” y la sección instrumental va crescendo antes de terminar, empieza a hablar, puntualizando en algunos detalles: “Sí, señoras y señores, “Angels” es una canción en libertad en Estados Unidos hace unos cuatro años cuando me encontraba en el Capitol discos – era un gran éxito en todas partes, pero de alguna manera se la cargaron…¡sí!...debería marcharme ahora pero no quiero parecer…..no entiendo por qué no tuvo éxito aquí…bueno, hagamos los coros, vamos…”
Después, se va directamente a un hotel en San Francisco para dormir unas pocas horas, y a continuación, el avión nos llevará a Sacramento. En la estación de radio, saluda amablemente a la gente que trabaja allí y piden algunas identificaciones. Le preguntan si quiere firmar una silueta grande en cartón de Sarah Michelle Gellar. Uncle Kracker ya le ha firmado sobre los pechos, así que Rob deja la suya. Está aquí para tocar algunas canciones, ni siquiera van a emitirse, pero solo es para el disfrute de algunos de los ganadores del concurso de radio, y fomentar un sentido de buena voluntad. Las radios americanas pueden ser un lento pero intensivo negocio.
El escenario es una especie de almacén de techo alto, con dos árboles colocados a ambos lados del escenario en un intento desesperado de hacerlo más intimo. El ambiente es como el de un muelle de carga de un supermercado. Hay unas 50 personas de público, dispersos por toda la pista. Muchos de ellos vienen a mirar, a lo sumo, por pura curiosidad. Hay un buffet a un lado para cuando tengan ganas de picotear algo. (Algo que es incómodo. En algunas partes de América Robbie Williams todavía no está considerado tan importante como para ir por su cuenta, sin comida gratis).
Y, sin embargo, está decidido a ganarlo todo, lo cual parece hacer, o bien la situación es tan absurda que no hay presión, esto le hace sacar lo mejor de si mismo. Se muestra divertido, encantador, amable y canta de ensueño.

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Si hiciera esto un mes tras otro, el público incrementaría, de lo cual estoy seguro que la compañía discográfica desea y espera, y creo que él también querría hacerlo, es difícil imaginar que América se le resista. Pero, por razones perfectamente sensatas a sí mismo, a él no le gustaría. Ese es uno de los problemas a los que se enfrenta su promoción americana. A menos que eventos como estos sean catalizadores de una magia mayor, existe el peligro de que sus mejores esfuerzos en seducir América nunca alcancen la masa de personas que podrían caer en esa seducción.
La tarde siguiente, tras un vuelo de 28 minutos de duración, toca el turno de San Diego. Nos quedamos en la estación de radio Star 100.7 FM, pasamos cuatro niñas sosteniendo pancartas, pidiendo entradas que se dan para pasar al estudio de la radio. Rob les envía algunas, para que pasen a la sala pequeña de la oficina donde se le ha preparado un plato de fruta y algunos sándwich como recibimiento.
“¿Os apetece uno de queso?” les pregunta. Ellas no responden. “¿Estáis asustadas?” les pregunta, su falta de respuesta sugiere que podría ser, sin embargo, acuden rápidamente.
“¿Esta estación de radio es buena?” les pregunta.
“No” dice una de ellas.
“Son una mierda a tu lado” dice otra. “Te ponen como un trapo”. (No solo tiene acento inglés, sino que a su vez tiene un tono inglés como si trabajara en una tienda de San Diego, vendiendo frijoles tostados y comida para llevar de mascotas).
“Suelta” insiste él. “Cuéntame. Está bien, ya lo cojo, tengo intuiciones”.
Y empiezan todas a rajar.
“Cosas como tu sexualidad, que estás gordo, que no eres guay, que cantas medio bien….”
“...cuando estuviste en casa de Ozzy Osbourne. Jen dijo, “Casi se tira encima de mi”.
“…un chico dijo, “Le gusta el bacón – no tengo nada en su contra porque es un cerdo”
“…y va y dice, “es un poco pegajoso ¿no?”
Rob se quedó de piedra. Lo peor de esto – escuchar los insultos – se compensa con la alegría de enterarse de lo que está pasando, y tener alguna información que puede usar para fines propios. “Déjame anotar todo esto” dice.
“¿Qué dijo Jen?”
“Jen dijo que tú ibas a por ella en la fiesta de Ozzy Osbourne. Que ella fue a verte y que tú te tiraste encima suya como si no te importara, a pesar de que estabas con Jon Lovett…” (Se refiere a Jon Lovitz).
“Iba a por ella en la fiesta”, repite él mientras anota. “Bien, que soy un “cerdo” - ¿Quién dijo eso?”
“Jen”
“Dijeron, “es Robin Williams o algo así”.

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“Que eras un pegajoso – eso fue lo que dijo Greg”.
“¿Y que era un gordo?” dice Rob, que ya había conocido a los locutores brevemente. Se echa a reír. “Bien, esta es la manera de garantizarse que yo no entre a ninguna radio, que es lo que voy a hacer. Bien ¿y qué más?”
“Dijeron que no sabías cantar bien”
Él asiente con la cabeza. “No sé cantar bien… ¿algo más?”
“…y que no eras tan guay”.
Después le cuentan que Jen había dicho que se lo había echo con Johnny Rzeznik de los Goo Goo Dolls. (Aparentemente, los dos se metieron juntos en un baño en Sushi Roku, un restaurante Japonés moderno en Los Angeles).
“¿Sabes qué?” predice. “Apuesto a que será muy bueno para mí”. Se saca la camisa y se frota el estómago. Les enseña su tatuaje 10/23. “Esa fue la época que me lo hice” miente.
Una de ellas le pregunta como va su single aquí.
“No lo sé” le dice. “La gente me ha acogido bien en todo momento. Tiene que ir realmente bien. No sé lo que quiere decir eso”.
Charlan un rato, y las chicas empiezan a rajar de Ben Affleck y Jennifer Lopez, hasta que él las para. “No saquéis cosas de esa gente” les dice, y puntualiza que la gente que quieren poner los periódicos con imágenes acartonadas pueden alejarse mucho de la realidad. “Yo soy bastante capullo, aparentemente” dice. “Un verdadero gilipollas. Me podéis tomar así y sí así te ponen”.
“Si dicen que odias a los niños” dice la chica inglesa, “a mi me seguirás gustando”.
“Eso es un poco fuerte” dice. “Pero, gracias”.
Al comienzo de la entrevista se sube la camisa y va y le dice a Jen, “¡Hola ;-D!”.
Hay tres invitados, Jen, Greg y Sarah. Va a por ellos.
“Es tan grande tenerte aquí” dice Jen.
“Bueno, ya sabes, ¿sabes qué?, tengo que decir que he escuchado algunas cosas que me han molestado” dice.
“¿A qué te refieres?” dice Jen.
“Jen – te perseguí en una fiesta de Ozzy Osbourne. ¿Eso hice? Soy un poco cerdo. No soy como Robin Williams. Greg – soy un poco pegajoso y realmente no sé cantar, y no soy tan guapo”
Empiezan a negarlo todo y a justificarse. Jen dice que la aplastaron cuando se acercó a él en casa de los Osbourne.
“Cariño, cariño, te he entendido” le dice él, “sufro una gran ansiedad social…es la verdad…tomo pastillas…es la pura verdad, lo juro por Dios. Y estando en esa fiesta, estaba realmente asustado, y si alguien viene y quieren hablar conmigo, les digo, mmm...….hola, tengo que marcharme ya…o algo así, pero solo a veces Jen, no siempre como dices tú”.
“Sí, mi terapeuta trata de enseñarme….” Reconoce ella.

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“Pasé media hora con el viejo doctor amor aquí y podemos conseguir resolver todo esto” dice Rob.
Greg pregunta si alguien dijo en la fiesta que solo querían hablar con él.
“Probablemente lo hicieron, vamos a dejarlo ya, esto es una mierda, si solo se trata de sexo, venga ya” dice Rob.
“Bien” dice Jen. “Demonios”.
“Si ya te funcionó con Johnny Rzeznik” dice.
Ella se queda boquiabierta. “¿Con quien demonios has hablado tú?” le dice ella.
“Ya sabes lo que quiero decir” le suelta. “Estuve hablando con él anoche – dice que eres buena y que besas bien”.
“Dios mío” dice ella. “Alguien se va a meter en problemas”
“Acabo ahora mismo de tener un encuentro cara a cara y puedo ver el amor que tienes” dice Rob.
“¿Lo vemos ahora?” le pregunta ella.
“Venga vamos a verlo” le dice él. “Porque yo estoy un poquito….” Y hace pone cara como si llorara para transmitir como se sintió cuando supo lo que había estado diciendo a sus espaldas, pero luego confiesa que él hace lo mismo – dice cosas estúpidas sobre las personas y luego cuando se las encuentra o pide disculpas o huye. “Somos todos culpables” dice.
“Así que podemos formar un grupo de abrazos y otro de besos” dice Jen.
“Sí” dice él. “Dios danos serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar…”
“Ya sabes que besa bien, ¿no?” dice Sarah, la otra locutora.
“Sí, no lo pongo en duda” dice él.
“Así que si quieres comprobarlo por ti mismo” provoca Sarah.
“Pero, Jen, ahora tengo sabor a café y a tabaco - ¿no te importa?” le pregunta él.
Ella le dice que no moviendo la cabeza.
“¿Nos damos un buen beso?” le sugiere él.
Ella dice que Johnny Rzeznik fumaba cigarros sin filtros.
“Eso es porque es un tipo duro” dice Rob. “Escucha, a pesar de todo, ¿me darías un beso en directo?”
“No” dice Jen riendose. Ella todavía no se imagina lo que va a pasar.
“¿Con lengua?” pregunta Rob.
“¡No!” le contesta Jen riéndose.
“¿Puedo besarte con lengua en directo?” pregunta él.
Y va y lo hace. No es como un beso de película, pero es intenso, un buen morreo. Se quedan atónitos y empiezan a jalear el resto de locutores que observan detrás del cristal de la puerta.
Durante las noticias de tráfico, informan de un accidente al sur de la 67, Rob sigue pegado a Jen como un chicle. Cortan en algunos anuncios, y fuera del directo, ella se lo agradece. “Yo también he disfrutado, nena” le dice él. “Es lo más atrevido que he hecho en bastante tiempo”. Alguien de la radio sugiere que posen besándose

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para la foto, y lo hacen, de nuevo con lengua. Rob mira la foto digital. “Esto es asqueroso”, dice. “Deberíamos de hacer otra”. Y la vuelven a hacer.
“Él sabe como funciona un disco, ¿no es así?” dice el tío de Virgin, su compañía de discos americana.
“Sí alguien más tiene una cámara…” dice Jen.
“Sinceramente” le dice Rob a ella, “se me ha puesto dura”
“A mi también” le dice ella, “y no me refiero a la polla”
Una vez fuera del directo, los locutores quieren sacarle cómo se había enterado de las cosas que había estado diciendo.
“Será que los vagabundos que había en la esquina se lo han estado chivando” dice Sarah.
Los oyentes esperan a la salida, incluyendo aquellas chicas, esperan ver a Rob cantar algunas canciones. Y las hace, las tres pantallas de televisión montadas en la pared tras él, ponen en calma la guerra.
De camino al aeropuerto en la furgoneta, canta para él “…..me marché de la radio, con la mochila y huyendo”.
“Hubiera sido un desastre si no hubiera echo esta gira” dice en el avión de camino a casa. “Fue un verdadero placer. Funcione o no”. Mientras volamos a Los Angeles, mira hacia abajo. “Se ve un campo y un club de golf” señala. Solía jugar al golf cuando era adolescente, y siempre está hablando de ello como si lo hiciera de nuevo.
Josie dice que Matrix, el actual equipo de compositores que trabajaron en los grandes éxitos de Avril Lavigne, han estado en contacto para componer con él. Él niega con la cabeza. “No quiero componer con ellos”, dice. Tampoco quiere componer con Linda Perry después de que su equipo le enviara un documento legal en el que decían que ella tenía que producir algunas canciones de las que él escribiera. No creo que esta disposición se le haya excluido a él tanto como el hecho de que alguien quiera componer con cualquier tipo de acuerdo comercial antes de llegar a hacer las canciones.
Josie también le dice que hay un problema con “Come Undone”, su nuevo single en Gran Bretaña. El video ha sido totalmente prohibido, lo cual se esperaba, pero es que Radio Two no ponen la canción al completo, lo cual no se esperaba. No solo por decir en ella las palabras “cabrón” y “mierda”, las cuales sabían que tenían que ocultar o sustituir por una versión de radio, sino la frase “tan santo, tan prostituta”. Aunque parece absurdo que Radio Two se oponga a la palabra “;-D” – ya que ni se utiliza literalmente ni está dirigida a nadie, pero el cantante de la canción, solo es una entrada más a un catálogo libre de laceración – y lo hacen. Chris Briggs está en el estudio de Londres, Rob se lo dice, prueba diversas correcciones de edición y corta palabras. Irónicamente, la palabra “cabrón” y “mierda” relativamente no son para tanto, pero si que son muy difíciles de quitar

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La palabra “;-D” sin que sea totalmente evidente se supone que se utiliza mucho allí.
David menciona que Radio One, retransmitirá uno de los conciertos de Knebworth este verano.
“Recuerdo escuchar uno de Oasis en Knebworth” dice. “Estava viajando de Stoke-on-Trent a Londres”.
“¿Qué pensabas? Yo hubiera deseado ser yo la que estuviera allí” dice Josie.
“No, ni siquiera me atrevía a pensar en algo tan grande” dice.
“¿No hace mucho tiempo de eso no?” dice David.
“No” dice Rob.

El experimento americano continúa un día más. Así como los huevos revueltos que le sirven en el avión privado, mientras vuela al este de Rockies pasando por Los Angeles hasta Salt Lake City. David mira hacia abajo y admira milla tras milla de montañas cubiertas de nieve.
“Me hace gracia” dice Rob.
En la primera radio de Salt Lake City, 107.5 The End, un chico lleva un traje que dice Disco Instructor se presenta como el Dj Chunga.
“Mi verdadero nombre es Brett Smith, pero suena muy mal” añade. Rob sale a fumar, y le esperamos en la puerta trasera bajo la lluvia junto a una gran antena parabólica situada en una orilla de una parada, rectangular a una autopista bajo un paso elevado. Algunos CDs cuelgan en un árbol cercano.
“Creo que había un concurso de lanzamientos de CD”, explica el DJ Chunga, “pero la gente del campo vino y nos dijo que no lo volviéramos a hacer”. Le pregunta a Rob acerca de sus tatuajes y Rob dice: “Voy a poner uno de Daddy, ¿Por qué no tienes?” entonces añade, con uno de sus habituales chistes, “Porque no me gusto a mi mismo…porque me dolería por dentro”.
Chunga me observa tomar notas y me pregunta que estoy haciendo.
“Es mi libertad condicional oficial” explica Rob.
Incluso por los estándares de esta semana, la de hoy es de un rendimiento extraordinario. Este verano va a cantar las mismas canciones ante 375.000 personas, tres noches en Knebworth, y las entradas están agotadas. Sin embargo, esta mañana cantará en una pequeña y rectangular sala sin ventanas para un público de 14 aficionados, sentados en sillas. Saluda uno por uno al público, mientras vienen del Krispy Kreme donuts. Durante Feel se pone de rodillas y finge dormir, se arrima a los pechos de una chica de la fila delantera. Llega el momento de “Angels”, la radio ha dejado de transmitir desde la sala, sin embargo hoy canta mejor que nunca, con mucha sensibilidad, solo para estos 14 y para si mismo y lo disfruta. En la pausa instrumental, baja y le da la mano a cada uno de ellos antes de volver a ponerse a cantar.
Se encuentra en la segunda radio de Salt Lake City, Star 102.7, saluda a la

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gente y les da la mano cuando se marcha. Después de que pasara escucho al DJ explicándole a un hombre de mediana edad quien es Rob. El hombre se queda sorprendido.
“Si lo hubiera sabido”, dice, “le hubiera saludado mejor. Y le hubiera tratado más”.

En el avión de vuelta a casa, lucha por resistirse a la cesta de golosinas. Hasta ahora, todo bien. “Mi abuela solía estar en casa cada noche cuando regresaba del colegio – no faltaba ni una noche – y siempre me traía dos paquetes de galletas de Maryland, un Twix y dos donuts”, dice. “Cada noche. Un Twix o un Wispa. Para mí. Y después mis sándwiches y esas cosas”. Dice que no hacía más que comer y comer. “Teníamos una tienda pequeña a la vuelta de la esquina y poníamos las cosas en fila – Botones, leche, relámpagos”. Su truco era demostrar a los otros niños que no tenía dinero – “Mira esto” – y luego se iba a la tienda y salía con una gran cantidad de chocolate. Sus favoritos eran los pirulís llamados Drumsticks.
David le pregunta cual de estos platos le gusta más, y le ofrece tres: chocolate con leche y pudín de arroz con jamón, acompañado de una crema con panacota y bayas.
“Creo que el pudín de melaza no estaría mal”, dice Rob, “pero creo que debería llevar pan y mantequilla con leche, y de postre un helado o flan. El pastel de Banoffee tampoco está mal”. Nos cuenta que le encantan las tostadas de atún de su madre. “Ella coge atún y lo mezcla con sal, pimienta, Ketchup y mayonesa, le pone mantequilla al pan por las dos caras y después lo hornea. Están buenísimas”. Hace diez años que no se come una. “Voy a tener que decirle a mi madre que me haga una” dice.
Cuenta que en el colegio, se comía lo mismo todos los días: “patatas fritas, frijoles, salsa y salsa de tomate”. Por la mañana desayunaba Weetabix y lo mezclaba con copos de maíz. En casa también consumían mucha verdura y fruta, y su madre por las noches ponía una cena ligera.
Recuerda lo frustrado que se sentía a veces con su abuela cuando salía del colegio. “No se enteraba de las cosas porque estaba ya mayor” dice. “¡Abuela! ¡Estoy intentando hablarte acerca de Pacman! ¡Porque me encanta! ¡Y porque me gusta Ice T! ¡El rapero! ¡Es un rapero gangsta!” Le intentaba explicar lo que era un video clip. Pero ella no se enteraba. Y después estaba mega preocupada por mí…” Una vez lo pilló inhalando el gas líquido de un mechero. Y le dijo “¡Robert!” y lo castigó. No entendía muy bien lo que estaba haciendo, pero sabía que estaba mal.
Tenía 24 años cuando ella murió. “No me podía creer que le hubiera pasado a mi abuela, ni aún todavía”, dice. “A ti te pasaría, ¿no?”.

Incluso en el más profundo y verdadero acontecimiento de la vida de alguien, y conviviendo con ella, hay decisiones ya tomadas, por necesidad cada decisión debe

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evadirse o dejar de lado, alguna pequeña parte de la experiencia el lector debería tenerla presente. Muchas de las cosas que no se han dicho aquí, tienen que ver con el mundo y breves momentos que llenan todas las vidas: la materia oscura de la vida, sigue en silencio de forma previsible entre galaxias de un incidente. Otras cosas se quedan sin comentar por otras razones. Sería insostenible, por ejemplo, - la distracción, desconcertada y poco creíble – para transmitir con precisión en un libro de este tipo, la frecuencia con que Rob se tira sonoros pedos. Cuando era pequeño su madre tuvo la amabilidad de decirle que estos dones al resto del mundo les olían a primavera, y quizás todavía se crea que esto es verdad. Es habitual en él y lo encuentra normal, lo acepta como lo que es, pero en ocasiones, como ahora, debería discutirse.
“Me pregunto si el pegarme tantos pedos tendrá algo que ver con que bebo mucho agua” dice Rob.
“Yo creo que tiene que ver más por lo rápido que comes” sugiere David.
No lo creo, le digo que se pega tantos pedos porque tampoco tiene cuidado cuando lo hace.
Sonríe. “Sí”
“No creo que Bryan Ferry se haya pedido en su vida” puntualiza David.

Me dice que no está buscando leer cosas suyas en Internet. Durante las últimas semanas está un poco obsesionado. “Estaría perdiendo el coco” dice. “La mayoría de las cosas es solo porque me interesan. Algunas para ver el daño que hacen. Subconscientemente. Creo que la gente como yo siempre estamos buscando algo para echarles el día a perder. O para confirmar sus temores acerca de ellos mismos”. Pero un día, dentro de la rutina, se da cuenta de que se imagina a sí mismo persiguiendo a alguien para escribir un articulo acerca de esa persona, como si fuera un trozo de tela metálica que hubiera caído en sus manos, y se da cuenta de que tiene que parar.
Nos cuenta las ideas para el próximo disco de Robbie Williams. “Lleva toques de “Come Undone” dice. “Rock electrónico. Un album moderno de hoy que suene como “Cars”. Escogeremos a Daft Punk para que lo produzca”.
Canta para él. “Cuando te veo con tu nuevo novio, algo se despierta en mi interior. No es que quiera volver, sino lo feo que puede llegar a ser el amor…como pude hacer que “te quiero” sonara tan sincero, cuando tan solo una noche duró como un año entero” Es una canción llamada “Ugly Love”. (“La han escogido para algo” La respuesta es: Sí. Se encuentra en un juego para la Xbox alemana). Recuerda la gente con la que solía salir, y la gente con la que tomaba drogas. Menciona a un grupo de músicos, y se pregunta que será de ellos ahora. “Eso era un desastre” refleja. “Fue el día que probé un poco la heroína. Me dije, a ver que se siente. Iba envuelta como en algodón. Era una mierda. Fue como si te fumaras hierba y te pusieras muy malo”.
¿Por qué lo hiciste?
“Porque agotamos la coca”, dice. “Es lo que suele pasar, supongo.


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Llamé a mi madre para decirle, “que no voy a ir a casa en Londres porque esta noche me voy a salir” y pensé, dios mío, he tomado heroína. Estaba tan malo que me asomé por la ventana para hablar con mi madre”.
¿Eso hiciste?
“Sí”. Pausa. “Sí”. Fue un milagro que no se enganchara y que no le enganchara. “Fue una verdadera suerte”, dice, “porque la heroína, pensé que era una mierda, simplemente pensé eso, menuda mierda. Yo creo que al no poder metérmela por la nariz no me sentó bien”.
¿Probaste el crack?
“Sí, bueno me subió bastante y alguien me dio tres rayas, por las que pagué 60 libras, vinieron y me las pusieron en la mano y pensé que eso era mejor que nada, me fui a mi casa y me las fumé una tras otra haciéndome con cada una un cigarro. Creo que hay dos tipos de personas, los que son opiáceos y los que no. O te duermes o te despiertas para siempre”. Menea la cabeza. “Yo me quedé despierto para siempre”.

De vuelta a casa a Los Angeles, hace una noche cálida de primavera, a Rob se le ocurre que estemos bajo las estrellas en la cama elástica que tiene en el jardín. Coge algunos edredones y almohadas, y los seis – Rob, Max, su amigo Milica, Chris Sharrock, Jason y yo – nos organizamos, formando un semi círculo, con la cabeza puesta en la llanta y los pies en el centro de la cama. Sid se viene con nosotros de un salto. Se está bien aquí. Hablamos de todo tipo de disparates recordando cosas, acerca del pasado y el presente, y Max nos hace un juego de respuestas, vamos uno tras otro alrededor del círculo. Las respuestas de Rob son rápidas (“a qué llamarías mala hierba”) (“la primera palabra que te viene a la cabeza”), trampolín, (“la primera canción que te viene a la cabeza”) “Tie Your Kangaroo Down”, (“la primera mujer que te tirarías ahora”) “Halle Berry”, (“comida”) “patatas fritas”, (“bebida”) “leche”, (“alguien llamado John”) “Smith”, (“alguien llamado David”) “Duchovny”, (“un planeta”) “Neptuno”, (“una ciudad”) “Australia”, (“una película”) “Dog Day Afternoon”, (“un cómico”) “Eddie Murphy”, (“un equipo de fútbol”) “Man United”, (“unas vacaciones”) “Magaluf”, (“un árbol”) “cedro”, (“un animal”) “perro”, (“una fruta”) “naranja”, (“un grupo”) Stealer´s Wheel, (“una flor”) “rosa”, (“un cantante”) “Elvis Costello”.
“¿Nos vamos a quedar aquí tirados hasta tarde?” pregunta.
Chris Sharrock le señala como tira el viento de los árboles que se ven al final del jardín. “Se parecen a Jimi Hendrix con un peinado a lo afro” dice.
“Me siento como si estuviera en Tahití, en el año 1958, haciendo “El Motín del generoso” dice Max.
“¿Puedo hacer de Brando?” pregunta Milica.
“No” dice Max. “Yo soy Brando”
Nos quedamos tumbados, sin hablar.

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“Acabo de descubrir el sentido de mi vida” dice Rob.
“¿Qué quieres decir?” pregunta Max.
Larga pausa.
“Salir de Take That” dice Rob.
Más silencio.
“Me encantaría ver un ovni” dice.
Es demasiado pronto para saber si esta costosa, rápida y ofensiva promoción, en última instancia, ya pagada, pero eso si a base de trabajo, dará sus resultados lentamente. El éxito en la radio americana se mide en “añadir”, un número de radios lo añadirán a su actual y única lista de éxitos de esta semana. El patrón parece ser que afectó a los discos a desarrollar un impulso, en primer lugar, la búsqueda de los pequeños lugares de apoyo regional, y a continuación, tal como se hace una canción para su público y la popularidad de un reducido número de radios (que hacen la investigación constante a través de los oyentes) y como directores de programas hablan con cada uno de ellos, y como especialistas en la industria musical, identifican y amplifican lo que pasa en las revistas, añadiendo ganancias por docenas, semana tras semana, por toda una nación.
“Feel” está en unas pocas listas de éxitos – algunas de las visitas de Rob lo han conseguido hasta ahora, ha costado y gracias a los fans y a los que se han convertido en nuevos fans – pero aún no está explotado. De hecho, la semana pasada, “Feel”, adquiría precisamente un “hueco” y sucedió en Kansas, un estado en el que ni siquiera ha sido objeto nuestra ruta de vuelo.
En Gran Bretaña, mientras tanto, con “Come Undone” problema resuelto, la canción se ha emitido en Radio Dos, pero con una versión censurada. “Por lo tanto despierto lleno de mierda” ha pasado a ser “necesito tanto tu amor, tú me has dado mucha suerte” y “tan santa pero tan ;-D” ha pasado a ser “tan santa pero tan aburrida”. Rob no ha querido volver a cantar las frases, y no se puede modificar si no existe, pero supimos hace algún tiempo de un cantante llamado Paul Caitlin Birch, que hacía de Paul McCartney en The Bootleg Beatles, y tiene el tono de voz muy parecido a Rob. Esta primavera, de la palabra anodino ocasional, se le olvida que los oyentes de Radio Dos le escucharán.
Rob ha decidido buscar casa. Le gusta donde vive – la casa en sí tiene mucho espacio y lujo, dormitorios suficientes para un flujo constante de huéspedes, además es acogedora y lo suficientemente compacta como para darle una cierta sensación de seguridad – pero quiere que su perro pueda correr en un jardín más grande. Quizás también esté pensando en vivir en un sitio más grande, una casa más cara,

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solo porque los demás lo hacen; pueden permitírselo y sería algo por hacer.
Hoy ha quedado para ver algunas casas en un barrio de los más pijos en Hollywood Hills.
“Nos mudamos, chicos” dice nada más salir por la puerta.
Aquí todo está impecable, los árboles, los setos, la ruta de acceso – es tan bonito, tan perfecto.
“Se está mucho mejor, ¿verdad?” dice David.
“Sí” contesta Rob, “pero es un poco monótono, ¿no? ¿No te lo parece? No sé pero yo me sentiría un poco inferior”
“Que coño, a mi me encantaría vivir aunque fuera en un puto farol” dice Max. “Pero si es una maravilla”.
Nos paramos delante de la primera casa.
“Esto será de clase obrera” dice Max.
Los 12.000 metros cuadrados, de la casa pertenece a un conocido productor de cine. El vendedor le enseña a Rob la casa y no le da esperanzas de poder llevar una vida discreta aquí – desde el balcón se ven las casas de los famosos cercanos: “Esta es la de Sylvester Stallone, la de Denzel Washington, la de Rod Stewart…” Mientras regresamos a casa, le dice las características más importantes esperando así atraer a Rob.
“El comedor tiene una capacidad para 30 o 34 personas” dice.
“Yo solo tengo dos amigos” le dice Rob.
La siguiente casa, pertenece a otro famoso productor de cine que sale en decenas de fotos enmarcadas que hay por toda la casa junto a su famoso compatriota, está en venta por 14 millones de dólares. Está situada en un sitio más escondido por lo que apenas tiene vistas, por lo que descarta varias casas cercanas. Hay toda una habitación para niños, con cientos de juguetes, y una carta del presidente Clinton enmarcada en la pared, dedicada a los niños.
“Sería genial, crecer en un sitio como este, ¿verdad?” le dice Rob a Max, sonriendo.
“Tendríamos un libro cada año” le responde Max.
Dos días después ve algunas casas más. La más memorable es una casa ridículamente cuidada, propiedad de una campeona de motociclismo. “Toda la jardinería” le dice el vendedor a Rob, “la hacen los jardineros con tijeras a mano”.
El vendedor apenas ha comenzado. Le muestra cada detalle – “está todo echo con yeso veneciano”, “la lámpara de araña es de Louis XV”, nos va enseñando. La casa en realidad tiene una decoración de las mejores que hayan pasado por Los Angeles en mil años. En un dormitorio hay una cama del siglo XV que se eleva electrónicamente, sus creadores lo hicieron con la idea de poder disfrutar de la pantalla de TV de plasma.
Es demasiado. Entramos a la cocina Rob se fija en el horno y le murmura a Max, con voz seria, marcando un detalle que él admira especialmente: “Sandra enciende diez válvulas…”

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Jardineros con tijeras.
Aprende a valorar algo mucho en estas salidas: cuánto le gusta la casa que ya tiene.
En un avión a Toronto – un vuelo comercial esta vez – Rob se sienta en el asiento junto a mí. He leído el periódico. Hay una misteriosa enfermedad llamada SRAS que acaban de identificar, y creo que puede haber algunos casos en Toronto, pero dicen que está bajo control y que no hay ninguna razón para preocuparse. Yo no se lo menciono. No hay necesidad de dar razones para preocuparse.
Rob pasa por El Gran Test para Hombres de FHM, son preguntas de opción múltiple para medir la virilidad, viene en la revista que está leyendo. Algunas de sus respuestas son:
Número de chicas con las que te has acostado: (más de 21). (La opción que viene más alta). Si has disfrutado alguna vez de un trío: (sí). Si has tenido sexo anal: (si). Máximo número de chicas con las que has salido sin conocerlas:(2). (“Y eso fue antes de hacerme famoso” dice). Número de razas con las que te has acostado – señala “la mayoría de ellas incluidas las inuit”. (¿No hay esquimales? “No” dice. “Pero llevo diez puntos en esta”). Si con alguna mujer ha sentido orgasmos múltiples: (si). (“Bueno me han dado varias bofetadas. Y cervezas. Empecé a los 13 años…”) Si ha habido mujeres en su pasado que le hayan dejado en un santiamén: (si). Si nunca ha convencido a una chica para hacer cualquiera de las siguientes cosas: un streep tease en tu sala de estar: (si), hacer de protagonista en una película porno casera (no), tener relaciones sexuales un lugar público (“no he llegado a eso”), disfrazarte de tu fantasía (si; pero se niega a dar explicaciones), lamer tus (brown eye): (si). Ha hecho banyi, ha pasado por resacas y ha disparado un arma de fuego, pero no ha saltado en paracaídas ni ha hecho piragüismo. Se ha roto “sin mayor importancia” (nariz, dedos, costillas, etc) “y un tobillo” (“jugando al fútbol”). La mayor experiencia que ha tenido con su pelo: señala “me dejé unas enormes patillas”. Número de colegas que calificaría en una lista como “buenos amigos”: (2 o 5). Cuantos darían su vida por ti: (2 o 3). Con cuantos te has peleado en tu vida: (6 o 10). Cuantas veces has ganado: (“más de la mitad”). Cuantas has perdido: (0). Cuanto ganas: (más de 40.000 libras). Por qué dejo su último trabajo: señala (“me quedé sin trabajo”, “por un cazatalentos”, “quería más dinero”, o “me moría de aburrimiento” (pero no por “despido” ni por “mudarse de casa”) Ventajas de su trabajo: señala: “tienes un coche puesto por la empresa”, “viajas a menudo al extranjero”, “no haces apenas nada” y “tienes atractivas compañeras de trabajo”. Lo peor de su trabajo: señala: “el estrés” y “no mucho realmente”. ¿Con cuantas de sus colegas se ha acostado? Señala: “con la mayoría de ellas – menos con las (mingers) obviamente”. Por cuanto tiempo se ve en su actual trabajo: señala: “hasta que salga algo mejor”.
La puntuación media de FHM es de unos 95, pero una estrella del pop con una vida tan ajetreada tan llena de oportunidades y obligaciones, en estos aspectos, de cualquier modo, obtiene una puntuación de 199.

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Hace una entrevista para la televisión canadiense con una chica que es la combinación adecuada entre maternal, inteligente y simpática para abrirse a él.
“¿Crees que han saboteado tus relaciones?” le pregunta.
“No, creo que tengo que saber escoger y saber cuando dejar. Pero estoy mejorando”.
“¿Qué es más fácil para ti?” le pregunta. “¿Querer o que te quieran?”
“Querer. Sí. Pero siempre que haya una ruta de escape. Es como si estuviéramos en un avión, hubiera un paracaídas y tuviera que…Pero afortunadamente conforme te haces mayor va siendo diferente”.
Al final de la entrevista le pregunta que ideas erróneas existen acerca de él.
“No hay ideas falsas sobre mí”, dice. “Soy el 100 por 100 de lo que la gente piensa que soy. No hay nada falso”.
Mas tarde, después de haber visto un par de episodios de Los Soprano (HBO han tenido la amabilidad de ofrecer videos de toda la cuarta temporada), le oigo hablar por teléfono en la otra habitación con alguien que sabe que está en problemas. A veces te sorprende ver cómo a pesar de todo, está ahí cuando él quiere y necesita estar: le da consejos y asesoramiento, en lo que es claramente una muy difícil e inestable situación, se arma de paciencia, le da apoyo y ánimos: todo lo que un amigo desearía tener en un momento así.
Llega el momento de ver el episodio final de la temporada de Los Soprano.
“Me siento como diciendo bendito seas” dice mientras pone la cinta en el reproductor de vídeo.
David que se ha perdido lo último, pregunta: “¿Me he perdido algo?”
Empiezan a salir los créditos.
“No” dice Rob. Reconsiderando. “Que planeo retirarme dentro de dos años” dice.
Nos sentamos en silencio al final, aturdidos.
“Todavía no me creo que haya muerto Pussy” dice Rob.
Rob, Pompey y yo vamos al bar.
“Entonces, ¿Qué tiene que hacer uno para salir de juerga en Toronto?” le pregunta a la chica de la barra.
“A mi me gusta ir al club” le contesta.
“Pero eso es sadomasoquista” dice, como sorprendido.
Charlan de varias cosas en la barra del mostrador, hasta que Rob dice: “Ese sería el titulo de un buen libro – las ideas erróneas sobre el sexo antes de que sepas de que va”. Esto le recuerda cuando tenía siete años. Dice que recuerda cuando hizo su primera obra de teatro. “Se llamaba Sean, El Tonto, El Demonio y Los Gatos” dice. “Yo era el Demonio. Y nunca me aprendía mi dialogo, les hice ir tres noches allí. Y tenía un gran soliloquio y todo. Porque realmente no me aprendía las cosas. Y aún todavía no me las aprendo”.

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¿Te imaginas? ¿Serías capaz de hacer eso?
“No me lo imagino, sería capaz de hacerlo. Antes ya sabía que la noche estaba echa para mí”.
¿No te importaba una mierda?
“No, me asustaba el no saberme mi guión. Y el señor Collins creyó que yo había robado el sombrero del diablo. Era negro, y llevaba un casquete de color rojo con dos cuernos. Y yo no lo había echo. Apareció dos meses después en la escuela”. (En este momento, se ve claro como eso le molestó, le molestó bastante, que el señor Collins lo acusara injustamente de arruinar el Rock The Vote. Se pregunta si debería hacer una campaña de carteles por Gran Bretaña, con las venganzas y rencores del pasado. “El nombrado y sin vergüenza señor Collins” dice en voz alta. Después lo reconsidera. “No creo que debamos nombrar y avergonzar al señor Collins”, me dice. “Pero escribe eso en el libro”).
“Y me hizo comer gusanos” añade Rob.
Pompey y yo nos quedamos alucinados.
“Me hizo eso, unos pocos gusanos” dice riendo.
Apuesto a que te comiste uno, le digo.
“No, no lo hice”, protesta Rob. “Me comí las moscas”.
“Tú eras el hijo del diablo” dice Pompey riéndose.
“Adrian Tams apostó que yo lo haría” dice Rob. “Ellos se untaron en natillas. Yo terminé con una indigestión. Como un buen chico católico”.
Recuerda más cosas.
“Me echaron del coro” dice.
Le pregunto por qué.
“No me acuerdo” dice. “Me he acordado de eso, porque fue mi primer castigo”.
Por la noche, se tumba en el sofá en su habitación de hotel, con la camisa por fuera, pensando en la música que quiere hacer para el nuevo álbum.
“¿Sabes qué?” dice, como si le acabara de rondar un sentimiento plenamente de lo que ha venido diciéndose a sí mismo durante un tiempo. “No echo de menos a Guy”.
De regreso a Londres, la mañana es de teléfonos.
“Tengo algunas noticias” dice. Emocionado. “Número 43 en América. 24.000 copias vendidas”.
Sus esfuerzos parece que están dando algunos frutos. La prensa británica ha venido actuando como si fuera posible situar a su celebridad y el éxito de montarse en un avión para simplemente llegar hasta otro país, pero sabe lo difícil que es ganar en América y esto es un comienzo alentador.
Un buen día.

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Los paparazzi lo siguen como locos de nuevo. Lo esperan fuera de su casa en Londres, media hora antes de que él llegue y después lo siguen donde quiera que va. Uno de ellos saltó de su coche estacionado en el tráfico y empezó a fotografiar a Rob por la ventana, Rob le grita, “Espero que te mueras”.
“Pensé que no debería haber dicho eso” dice. “Pero lo hice”.
No se trata solo de los paparazzi. Antes de unos días de su regreso, gente que no tiene nada que ver, se unen al circo que rodea su vida en Londres, de nuevo ha surgido en su vida. El timbre suena varias veces cada noche, la gente borracha que vienen del Pub se divierten esperando a su estrella del pop. Una noche, después de medianoche, Pompey le pregunta a Rob si conoce a una chica llamada Becky. Ella está fuera en la calle, pidiendo con insistencia que la deje entrar. La ve a través de las cámaras. No la conoce. “Soy Becky” dice a través del interfono. “¿No vas a dejar a una niña que haga un pis?” hay un hombre detrás de ella que dice ser un taxista, pero Rob y Pompey inmediatamente se huelen la trampa. Rob responde con un tono de voz elegante, diciendo que no es posible que entre, que es su casa y que se marche por favor. “No me lo puedo creer que no van a dejar que una chica eche un pis” insiste ella, llamando al timbre. Después de estar un rato observándola, vuelve al interfono, y todavía con voz pija, pregunta, “¿Quién es el hombre que hay detrás de ti?”
“Es mi taxista – déjame hacer un pis” dice y se sienta.
Al final le tienen que decir que van a llamar a la policía, y eso es lo que mejor funciona para salir antes de que lleguen.
“No me lo puedo creer” responde ella sorprendida. “Trabajo para la policía”.
“Bueno, déjame intentarlo de otra forma” dice Rob, ya enfadado con ella y con toda esta situación. “¡Vete de aquí ya!, fea desesperada. Vas a tener que mearte ahí, ¿te enteras?”
Pero ella se queda y llega la policía. Cuando llega la policía aparece otro chico cruzando por la esquina, por lo tanto hay algún tipo de trampa. “Funcionaba en el pasado” refleja Rob. “Pero no con el nuevo Robbie”.
Tiene una reunión en su casa para hablar de la película de Cole Porter, Just One Of Those Things (Una De Esas Cosas), en la cual hace una breve aparición. Los directores ya están reunidos alrededor de su mesa en la cocina: el productor Rob Cowan, el director Irwin Winkler (conocido como uno de los mejores productores legendarios de Hollywood: por las películas de Rocky, Raging Bull, Goodfellas, y la reciente They Shoot Horses, Dont They?) y el coordinador musical Peter Asher (que se hizo famoso con el dúo de la década de los sesenta Peter y Gordon y que produjo los adorados discos de Rob de James Taylor de principios de la década de los setenta).
“Me gustaría disculparme por el estado de la casa”, dice Rob, aunque no está muy desordenada, lo único raro que se encuentra allí es un bote de spray de Effexor (desodorante para pies) que está en todo el medio de la mesa y permanece allí durante toda la reunión.

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Para empezar rompen el hielo hablando acerca del verdadero estado en Malibú y Beverly Hills.
“¿Cuánto tiempo pasarás en Los Angeles?” le pregunta Irwin Winkler.
“Tanto como pueda” dice Rob. “Nadie me conoce aquí”.
“Bien” dice Irwin Winkler, “podemos cambiar eso”.
Rob sonríe. “Con un poco de ayuda, tal vez podamos arruinar mi vida”.
Hablan de algo más y entonces Rob da la reunión por terminada diciendo, “Bien, ¿Qué está pasando?”
“Nos gustaría que participaras en esta película”, dice Irwin Winkler, y le cuenta a Rob de qué va, describiéndosela hasta el final, de manera que se queda tan fascinado que se sienta y dice:
“¡Vale ya!” dice Rob. “Si fuera sensible, me emocionaría”, se gira hacia Tim. “Estás a punto de llorar. Me encantaría hacer una canción acerca de esto”. Da su aprobación de aparecer en la película.
Una vez se marchan, alquilamos Donnie Darko del video club. Cuando ve las palabras Me Hicieron Hacerlo escritas por la estatua del colegio en la película, se dice a sí mismo, “El disco se llamará: Ellos Me Hicieron Hacerlo”. Le preocupa si la película tendrá un buen final. Es típico de Rob: está ansioso por disfrutarlo tanto, y ha sido mejor que bueno, ya sabe lo molesto y frustrado que se sentiría si la hubiera rechazado.
El modesto progreso americano ha hecho que Rob esté encantado de que la prensa británica lo interprete de manera diferente. Los periódicos del fin de semana se llenan de artículos de lo que ellos consideraban el desastre americano de Robbie Williams. Las mismas estadísticas que lo pusieron nervioso a primeros de semana, se re-emiten como humillantes y desastrosas. LA ULTIMA CONQUISTA DE ROBBIE dicta The People, alegando que parte del problema es la manera de confundirle con Robin Williams. RENUNCIA ROBBIE, NUNCA CONQUISTARÁS EE.UU es el titular de Sunday Mirror. “La súper estrella está en casa – una súper estrella en los estados unidos…una vez más el chico gamberro de Stoke le planta cara a los Yankees justificando así su contrato de 80 millones de libras” publican. Junto al principal artículo, se encuentra uno lateral de Louis Walsh, con el titulo: NUNCA SERÁ LO SUFICIENTEMENTE BUENO COMO PARA LLEGAR A SER UNA ESTRELLA EN AMERICA, en el cual Walsh ofrece algunas observaciones más que consideradas. “Nunca he sido fan suyo. No creo que sea un verdadero talento. No es un gran cantante y tampoco es un buen compositor. La única canción que me gusta es Angel y esa la hizo su compositor Guy Chambers…Robbie no es más que el caradura de un grupo que ha tenido suerte”.
“Eso es golpear a Robbie Williams en un minuto, ¿no?” refleja Rob. “Eso es mucho más importante para ellos que lo que ha pasado en América. Me importa tanto como le importa a ellos. Eso es todo”.
Mientras tanto, otros medios de comunicación han armado menos jaleo. El News Of The World

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Ha hecho una buena donación para su ONG y pidió disculpas. Lo primero que Rob supo cuando vio la disculpa en el periódico fue que precisamente él no es adicto a los juegos de azar, solo juega para él juegos en casa y no ha tomado nada de alcohol ni drogas hace más de dos años. Los otros periódicos, que posteriormente, salpicaron la historia por todas sus páginas – ahora están arrepentidos una vez que la fuente principal de este rumor se ha disculpado – pronto todos pedirán disculpas y pagaran daños y prejuicios también. El Observer publica que el periodista del News Of The World que escribió el artículo original ha sido despedido, y sugiere que debería de ver la cantidad de problemas que ha podido ocasionar.
Durante años, todo lo publicado de Rob de la época Take That, era almacenado en el ático de la casa de su madre en Stoke. Ahora decide que quiere verlo, y le pide a su madre que se lo mande todo a Londres. Un día, estaba yo por allí, empezó a afilar cajas de cartón al lado de la mesa de billar y a tirar cosas al azar y me las enseñó. Una foto de jovencito con Bruno Brookes. Una foto de una novia, Natasha: “Mi primera novia mayor” dice. Una foto de la última gira de Take That. (Recuerda exactamente lo que estaba pensando en el momento en que se la hicieron. “Estaba mortificado porque ninguno de mis amigos me había comprado drogas”, dice. “Estaba jodidamente mortificado”). Una foto en la cual se ve con Nigel en un sofá y con el brazo echado por encima, y Gary Barlow en el otro lado. “Estaba muy borracho”, dice. “En realidad le quería, me gustaba”.
“¿Quién – Gary o Nigel?” pregunta Josie, echando un vistazo.
“Nigel” dice Rob. “Necesitaba desesperadamente su aprobación. Y nunca la tuve”. Le digo que si ya estaba preparado para marcharse, “no siempre lo estás en un grupo” y “lo declaro como una separación universal”.
“Sí” dice. “Lo que hacia era tomar muchas drogas con este hombre”. Me enseña una foto de un viejo amigo. “Estábamos muy drogados. No creo que hubiera un día que mi estado de ánimo cambiara con….a menos que no hubiera Speedy, coca o Es, por entonces eran como píldoras adelgazantes. Por lo tanto siempre era algo constante en el sistema”.
Su reloj de cuco, que su hermana le regaló, ya roto.
“¿Te he contado lo que me pasó con Peter Cunnah cuando yo estaba en la cama con….?” Pregunta.
No, le digo.
“En esta carta hablo un poco de ella” dice, me entrega un sobre con una pequeña pila de correspondencia en su interior. “Te las dejo si me las devuelves”.

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Me lleva arriba y me enseña un video casero de Gary Barlow que encontró hace un tiempo. La parte que lo atormenta es el reportaje de su llegada a Nueva York. El adolescente Rob mira a la cámara en el aeropuerto y dice, con un tono burlón, “Todavía no me han sacado – estoy realmente deprimido”. Y un rato más tarde, se ve a Nigel mirando a Rob furioso – Rob pasa – y asiente con su cabeza de un modo despectivo.
“Le eché una mirada de rayos” dice Rob viéndolo.
Le pregunto si cree que Nigel Martin-Smith se dio cuenta.
“Si me odiaba tanto” dice Rob. “Que ni me prestaba atención”.
Avanza el video y vemos a Gary Barlow dando una vuelta por su casa, el zoom enfoca sus zapatos.
“Quería vestir como en los 80” dice Rob.
Las cajas le traen recuerdos del pasado a Rob más de lo habitual. Se pregunta en voz alta lo mucho que ganó Take That. Pero tiene recuerdos borrosos. “Una vez tuve un cheque con 500 de los grandes”, recuerda. “Me lo gasté en cocaína”.
Peter Cunnah fue el cantante gay de D:ream, un grupo de pop dance que son recordados por su labor en “Las Cosas Podían Haber Ido Mejor” en su campaña de 1997. En su momento, Take That se fueron de gira con ellos. Un agotado Rob acababa de regresar a Londres y se acostó con Natasha.
“Ella vino a buscarme”, explica, “yo estaba dormido, llevaba nueve conciertos echos y estaba echo polvo, estaba soñando con él, porque habíamos estado de gira, soñaba que estaba hablando con él, acerca de si habíamos tenido un buen público esa noche y si habríamos gustado, y entonces solté, Ooh Peter…”
En voz alta.
Diciéndoselo a ella. Las cartas que me ha dado son etapas familiares de sus amores de juventud, y después amores que le trajeron complicaciones y amores con los que se equivocó. El incidente de Peter Cunnah se menciona en una carta a mediados del 1994, tras una de sus rupturas. “Sé que no debería escribirte esto, pero debería de hacerlo” comenzaba ella diciendo.
Hay otra carta escrita por Rob a ella en sus mejores momentos, cinco páginas escritas a mano en color turquesa, aparentemente en un avión; no está claro si llegó a enviársela. Dice que le llega a la memoria una escena donde ella lo llama, y en voz baja le explica que tiene que romper con él y que ha encontrado a otra persona. “¡Jesús!” escribe él. “¡Pensé que este vuelo era de unas paranoicas líneas aéreas!”. Escribe de otros muchos temores que tiene – “mi paranoia no es que se caiga, afortunadamente” – y, entre otras, expresa lo mucho que siente por ella. “Me escribes esta carta de una manera sincera. Espero que lo entiendas porque yo no”.

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Fuera de la casa, un paparazzi espía a través de la verja mientras Rob se mete en el coche. Rob frunce el ceño. No está de buen humor. “Buen trabajo” le dice en tono sarcástico.
“Te odio por lo que haces” le dice el paparazzi. “Me gustaría que no hubiera famosos en el mundo, entonces podría hacer un trabajo propio”.
Nos marchamos.
“Menuda barbaridad ha dicho” murmura Rob.
“Me seguiría como un loco si me quedara aquí otra semana” dice, después de pasar unos días en Londres. “¡Maldito loco! Tengo que tratarle como si mi casa fuera un hotel, esto es un territorio, así funciona y tengo que salir”.
Hoy volamos a Suecia. Para otro programa de televisión. Cuando aterrizamos, Josie dice que acaba de recibir un mensaje de Mark Owen en su móvil diciendo que se había enterado de que Rob estuvo en Londres y que le encantaría tomar una taza de té con él. Hace mucho tiempo que no se ven. Rob lo llamó y le dejó un mensaje invitándole a venir.
Cuatro horas más tarde, Rob regresa al avión y le pide a David que le gustaría desaparecer 48 horas por una vez.
“Eso no suena muy bien” dice David, le recuerdan que se arrepentirá de perder el tiempo.
“Es como si tuviera tres vidas” refleja Rob finalmente. “Es como si estuviera en cuarto…en el colegio, en Take That, marchándome de forma imprudente, intentando permanecer sobrio y estar sobrio. Una quinta vida”. Pausa. “Y cuatro más”.
¿Qué crees que harían ellos?
“Cosechar grandes éxitos, casarse, tener hijos, divorciarse y todo eso…” dice.
“Si planeas un divorcio los últimos cinco años, es que estás loco” dice Josie.
“Sí, bueno eso rompería un hogar, supongo” dice. “Sabes, algún día cambiarán las cosas cuando me enamore y llegue la persona correcta, será inevitable y caeré de alguna manera”.
“Entonces dejarás de ser tú” dice David.
“Si no es la persona adecuada, pues ya sabes lo que pasará” dice Rob. “Hasta ahora no ha habido nadie que haya funcionado en ese aspecto. Tengo mis dudas, sinceramente tengo dudas, pero llegará algún día y me enamoraré”.
“¿Qué?” dice Josie.
“Que me enamoraré” dice él.
“Y estarás en tu mejor momento” dice David. “Y te llegará cuando menos te lo esperes”
“Me estoy preparando para eso” dice él. “Y me estoy preparando por si existe la posibilidad de que no me enamore”.

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Regresa a su casa, decide ir a por el resto de sus cajas. Saca su colección de 1994, Smash Hits premios; Mejor LP (Take That & Party), Mejor Grupo del mundo, Mejor Grupo Británico Mejor Single (A Million Love Songs), Mejor Video (I Found Heaven), Mejor Corte de Pelo (Robbie Williams).
“Los chicos hablaron” dice. Después saca su premio por el Mejor Corte De Pelo en 1993; dos años seguidos. Encuentra una camiseta en blanco y negro con el rotulo “LAS DROGAS ME AVERGUENZAN” (“esta la llevaba en la etapa final de Take That”; cuando no le dejaban llevarla, por dentro llevaba una camiseta que ponía Maldita Borrachera); una fan le regaló una camiseta que decía “Una Verdadera Estrella Jodida” y no se la puso; una camiseta Versace en color plata, forma parte de un conjunto que le regalaron cuando le pidieron que participara con Gianni Versace.
“¿Qué verían en mi?” se pregunta. Sigue buscando y hace una parada cuando encuentra una camiseta de su época adolescente.
La saca del fondo. Es una camiseta de Take That, que le dedicaron los cuatro a Robbie, la cual le encantaba llevar pero después dejó de ponérsela. Una gorra que dice Pervertido y un chaleco de cuero. La muñeca que sacaba Howard Donald en Take That. (“No sé por qué tengo esto” dice). Un calendario de Take That. Le echa un vistazo a su primera sesión de fotos: “Parecíamos un poco ;-D” dice riéndose. Llevaba una chaqueta de cuero abierta enseñando el pecho, botas y pantalones ciclistas. “Mira lo joven y delgado que estaba entonces” dice.
Lee algo en la caja de los pósters. Dice “esto es” acaba de encontrar un montón de libros oficiales de Take That y se pone a leerlos. “Mientras tanto un joven estudiante Mark Owen trabajaba en un banco. Le gustaba bastante hasta que optó por cambiar de trabajo y entraba de tardes en un estudio de grabación donde hacía el té. Así fue como conoció a Gary. Empezaron a trabajar juntos y entre tazas de té se hicieron amigos. Mientras tanto al otro lado de la ciudad, había dos chicos que eran rivales de grupos de breakdance. Howard Donald vio a Jason Orange bailar y le seguía a menudo hasta que le dijo lo mucho que lo admiraba. Jason recuerda con claridad la primera vez que se conocieron. “Yo me acerqué a Howard – estábamos en grupos rivales pero él fue quien vino a buscar mi amistad primero”. Uno por uno se presentaron por el casting para un grupo en la agencia de Nigel y este sabía que eran buenos. El quinto miembro llegó al casting. Un chico rebelde que acababa de salir del colegio, cantó “Nothing Can Divide Us” un éxito de Jason Donovan. Su nombre era Robbie Williams. “Realmente lo admiraba porque los demás ya nos conocíamos pero él no conocía a nadie y se atrevió a cantar y nos conquistó. ¡Take That ya estaba formado!”
Mueve la cabeza.
“Esa fue la brillante idea de Nigel para que no pareciéramos un grupo prefabricado” dice. “Lo que realmente ocurrió fue, que ninguno de nosotros nos conocíamos y todos llegamos al casting a la misma vez, y nos hizo cantar a todos “Nothing Can Divide Us”
“¿En serio?” dice Josie, que esto lo desconocía.
“Guau” dice Chris Sharrock al mismo tiempo. (Chris se encuentra con Rob cuando a menudo el grupo está trabajando en Londres). “Estas fueron todas mis ilusiones”.

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“es que realmente se dijo que pasó esto porque estaban seguros de que uno de nosotros llegaría a captarle y yo hice esos números” dice Rob. “Yo estaba en el banco de los sustitutos, básicamente”.
Encuentra un pack de tarjetas navideñas. Una es de Elton y David. Otra de Frank Bruno (Para Robert con mis mejores deseos, Frank Bruno) otra de Nigel: “Rob que pases unas felices navidades. Con cariño, Nigel”. Esta fue la última tarjeta que escribió de Take That, Navidades de 1994, meses después se marchó. Delante pone – esta tarjeta se la envió a todos, incluida la mayoría de gente que conoce – “Le dijimos a Robbie que se quedara estas navidades. Pensamos que era lo mejor. Que dejara atrás los rencores. Pensamos que vendría pero….”
Cuando la abres dice, “…. ¡solo!” delante hay una foto de Rob, intentando salir de una camisa de fuerza. “Es un tipo de afecto” dice.
Rob lee otra cosa de Gary Barlow. “Ya ha encontrado los croissant Pislbury – esta es de Guy – los había perdido….se refiere a Gary, se los había dejado metidos en el horno…”
Le digo que pare. ¿Acabas de decir Guy?
“Sí”
¿El Dr. Freud no necesita hablar contigo?
“Mmm...” dice.
Encuentra algunos periódicos del año en que inició su carrera como solista. El Daily Express, 30 de agosto de 1995: TAKE THAT HACE LLORAR A ROB EN UNA REUNIÓN. “Me encuentro raro, dice” Rob sigue leyendo, “pero sé que tengo que empezar una nueva vida. Será difícil verles. Anoche no hablé con ellos tan solo nos hicimos unas señales. Pero supongo que esa será la manera en la que se comuniquen a partir de ahora”.
“Dios los bendiga” dice. Donde lloró fue en los Premios Nacionales de Televisión. “Leslie Grantham estaba detrás de mí” dice, “y me puso la mano en el hombro, entonces dijo, “no dejes que te vean llorar hijo”.
“Eso es todo lo que hay en las cajas” refleja Rob, “ha sido como leer juntos una biografía de Andrew Morton”.
¿Realmente te parece remoto?
“Sí. Los únicos sentimientos que recuerdo son tristeza y ostracismo”.
Cuando echas un vistazo a estas fotos ¿no recuerdas ningún momento triunfante o divertido?
“No, porque siempre pagué un precio por ellos” dice. Luego lo reconsidera. “Nos hemos reído juntos” dice. “Nos reíamos juntos. Como aquella noche en Madrid”.
Aquella noche en Madrid fue la primera vez que probó el éxtasis. Take That aparecían por primera vez en un programa de televisión, en una línea a lo Village People, cantando “Promises”. Después se fueron a un club, y se tomó una pastilla rosa E.

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“Fue fenomenal” recuerda de aquella noche en España. “Fenomenal. Lo único que eché de menos fue las mujeres. Estuvimos en un club gay. Pero me encantó. La primera vez que tomé coca…” – esta fue la primera vez realmente; la segunda fue justo antes de salir al escenario con Take That - “…fue en un club nocturno – estaba en la puerta y dije, “¿tenéis algo para ponerme?” yo sabía lo que quería decir, y eso era lo que me gustaba, sí. Ya te digo anteriormente no lo había echo nunca, y me dijo que si. Entonces me lo tome, y nos fuimos al hotel Thistle, y por la mañana fuimos a hacer programas de televisión, tomé coca antes de marcharme, fue en el jardín del hotel, Kensington Roof, terminé de inhalarmela. Pero no me hizo nada”.
Los efectos del éxtasis hicieron efecto cuando regresó al hotel de Madrid. “Estaba muy colocado…” recuerda, “me encontraba solo y no tenía con quien acostarme”. Dio una vuelta por el hotel, buscando a alguien, fue al bar, pero no había nadie. “Estaba bastante colocado, mi primer colocan, eso no estuvo mal” dice, “pero si estuvo mal cuando se me pasó, no quería más que dormir”.
Echa un último vistazo al pasado.
“Me alegro de no haberlo probado más” dice y se va a la cama.
Una noche viene Mark Owen a visitarle a su casa, y le toca a Rob algunas de sus nuevas canciones. Rob se queda alucinado. “Es una especie de Ryan Adams, Radiohead y Avril Lavigne, y un poco yo” opina. Le sugiere a Mark que se lo pasen bien recordando viejos tiempos, le gustaría que saliera al escenario con él en Knebworth para cantar Back For Good. Se quedan viendo el video casero de Gary Barlow y charlan durante horas.
“Nunca ha hablado mal de nadie” dice Rob al día siguiente. “Le convenceré. Hablamos de alguien y dije oh, y a él no le gustó, pero me dijo, “¿Qué importa eso ahora?”
Rob se da cuenta de lo que quiso decir con “¿Qué importa eso ahora?”. Recordaron buenos y malos tiempos, Rob a veces a esta filosofía de control de impulso natural hacia el resentimiento y la venganza, la llama El Tao de Owen.
En el avión a Dinamarca, Claire se pone en manos de Stephen Duffy para el próximo album, en el cual tocará y cantará de corista para Rob, él está escuchándolo por sus auriculares. “Es el camino que quiero seguir” dice tras cuatro canciones de escucha. “Se deprime de nuevo”. Entonces se va para David y le dice. “Quiero hacerme una sesión de fotos con Mickey Mouse” anuncia en voz alta.

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“Deberíamos de hacer una sesión fotográfica interesante”. David asiente. “Y luego deberíamos de irnos a la cama” añade Rob.
Le pide a Gary Nuttall que haga un tono acústico con su guitarra y tranquilamente compongan una canción. “No estaría mal si escribiera una canción con Stephen Duffy” dice repentinamente, “¿y si él escribiera las letras?”
Aterrizamos y conducimos por la ciudad con la furgoneta. Hoy tiene un rodaje para un anuncio del nuevo coche Smart; Smart es uno de los patrocinadores de su gira de verano. Se asoma por la ventana con mucha curiosidad.
“Esto es Dinamarca” señala. “Yo esperaba ver Holanda”.
Pasamos a un ciclista que está tumbado en la acera junto a su bicicleta. Parece haber tenido un accidente.
El anuncio se rueda en una calle muy transitada en el centro de Copenague. Un joven está cantando con mala entonación “Feel” junto a su nuevo coche Smart, trata de sacar dinero para el aparcamiento antes de que la aparcacoches se de cuenta de que tiene el coche aparcado. Rob aparece caminando por allí, le da el dinero y le dice, “Bonito coche, tío”.
En cada extremo de la calle hay gente tratando de ver lo que está ocurriendo – una chica se embelesa mirando a Rob, como si quisiera llamar su atención, él no sabe si tal vez se ha acostado con ella – hay un paparazzi intentando hacer fotos por la calle y gente asomada a los balcones. No se puede armar mucho jaleo cuando la cámara está grabando, pero tan pronto como el director grita ¡corten!, la gente empieza a correr tapando las fotos que dispara el paparazzi. No es por Rob. Ellos no se preocupan por él. Sino por el coche. El diseño es todavía un secreto comercial, existe un enorme mercado de fotografías de los modelos más recientes. Y es que todavía no están en producción, y este coche es el que la gente verá en los anuncios, es un prototipo al alcance de las manos que cuesta alrededor de un millón de libras y en gran parte está echo de madera. (También se preocupan por el clima, ya que si llueve se podría estropear).
Una vez echo, sale en un programa de la televisión danesa. En el vestuario, Rob toca “One Fine Day” con la guitarra.
“No quiero reescribir mi historia...” canta y después se para y explica que esta frase viene inspirada de un centro de rehabilitación en el que estuvo, se dio cuenta de que había cuatro o cinco personas que pretendían acercarse a él, y que decían: “Es Robbie” – “que está haciendo aquí”. Y él contestó: “Quiero dejar de beber”. “Y a cuento de eso viene la frase “No quiero reescribir mi historia…”
Empieza a tocarla de nuevo, pero se para de pronto. Dice que la primera inspiración de la canción está basada en un episodio de Los Simpsons, donde el abuelo Simpson, se enamora, y dice algo así: “Me recuerda a una película que nunca he visto y al mismo tiempo nunca había vivido algo así”. Y el estribillo dice así “un buen día en mitad de la noche” es el principio de un poema que se sabía cuando era niño.
Tuvo otra inspiración que le sirvió. “Creo que el hecho de estar mi madre y mi padre en la misma habitación de la casa” dice, “me inspiró subconscientemente estas letras, estaban allí y resultaba raro verlos juntos”.

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“Recuerdas cuando nunca luchamos por un mal momento que jamás hubiéramos pasado, un amor que nunca cayó en…mi madre y mi padre…por favor no me ayudes a olvidar, porque el olvido es un lugar que no me gustaría visitar…es algo que valoro mucho de mi madre, no creo que a ella se le haya olvidado todavía…Es probable que podía haber pasado, la relación con mi madre y mi padre…recuérdame ese lugar donde nunca estuve, y algo que nadie dijo, cuando tenía 17 años…así lo veía desde mi perspectiva. Y al final dice por favor no reescribas mi historia porque nunca sabrás lo mucho que significa para mí…Es triste”.
Cuando regresa al camerino tras su actuación, una mujer está esperándolo allí, y le entrega un regalo.
“Hola, cariño” dice él.
“Hola” dice ella.
“¿Cómo te va?” dice él.
“Bien” dice ella.
“¿Cómo te llamas?”
“Pía”
“¿Pía? Muy bonito, Pía”. Le dice a Josie que la deje pasar. “Eres una belleza” le murmura en voz baja.
“Gracias. ¿Puedo darte algo?”
“Sí, por supuesto. Estoy encantado de conocerte, Pía. Eres muy guapa. Guapísima sin duda. Es una pena que no hayas estado en la fila de delante te hubiera sacado para cantar hoy. Te veré luego”, le dice. “Te veo dentro de un rato”.
“¿Lo harás?” le dice ella.
Se marcha dejándole su foto y su número de teléfono, y un “alma gemela” una tarjeta con un Ángel, y dos anillos entrelazados en una caja.
“Queridos amigos” dice David.
Ella es la única que se queda con él durante la sesión de fotos de Smart.
“Es guapa, muy guapa…tiene una belleza que te podría volver loco” Rob hace esa observación. Abre la nota que le dejó.
Por favor lee esta carta con el corazón en la mano y piensa. Te he escrito porque mi corazón no puede aguantar esta soledad por más tiempo.
Soy tu último ángel, al que le cantas todas tus canciones. Puede que simplemente nos conozcamos y ya está, pero esta es una manera de acercarme a ti. Llevo mucho tiempo siguiéndote, esta melancolía es el mismo sentimiento que tengo a veces, porque no estás en mi vida.
Mucha gente se reiría de mí por escribirte esto, pero me arriesgo a avergonzarme…por lo tanto si esto te llegara, voy a contarte algo sobre mí.
Me llamo Pía, soy danesa y tengo 24 años. Trabajo en la sala de emergencias de un hospital…
Deja que sea nuestra energía…
El ángel

Mientras nos marchamos, le dice Rob a Gary Nuttall, con cierto orgullo, “He conseguido mi

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primera fan obsesionada que me sigue y es guapísima. Normalmente suelen ser normalitas”.
En el coche, David mira la foto. “Esto va en serio, tonto” dice. “Una loquita de chocolate” dice Rob. “Si me quedara por la noche, me iba a poner las botas”.
Dice que las cartas que ha recibido recientemente se han convertido en cada vez más extrañas. Menciona una de odio total de una fan italiana que recibió el otro día, promete contármelo más tarde. Es sorprendente como muchas de ellas sepan llegar a su casa. Alguna gente saben donde vive, pero el sistema postal británico hace un notable trabajo que ayuda a los demás. A veces los sobres no dicen más que “Robbie Williams, Inglaterra” como dirección. O aún más raro todavía, ponen “Robbie Williams, Estrella del Pop”. “Como si pusieran Estrella del Rock” señala él.
Desde que anunció su contrato discográfico, ha habido cada vez más cartas. Considera que ahora recibe una petición de alrededor medio millón de libras al mes en su casa. “Es como el regreso del “Gran Hermano”. “Soy pintor y necesito…” “Acabo el colegio y necesito…”, “Tengo una necesidad y quiero…”, “Me gustas y quiero…”, “¡Venga ya! Eso era en las primeras épocas” habla de la fama. “Aquí hay una foto de algunos de mis trabajos”. El de ayer fue uno de los directores de un colegio: “Puedes verlo aquí, desde la parte de atrás de su casa…algunos de estos niños nunca han visto el campo… ¿donarías algo de dinero para hacer un viaje llevarlos y que vieran vacas?”
¿Te has visto obligado a responder?
“Casi caigo con esta mujer el otro día, su hija estaba en el colegio y me envió algo de la Smash Hits, con los gustos musicales que le gustan a ella, según su edad, y luego me había enviado fotos de cada curso en el colegio y con el uniforme, cada curso era una estación, otoño, primavera, así archivado. Y ponía “no es solo mi hija sino mi mejor amiga…”
“Me decía que no se podía permitir el lujo de que su hija terminara los estudios en un colegio privado y no quería decírselo para no preocuparla” dice Josie.
Algo normal, pedirle a una estrella del pop ayuda.
“Trataba de ponerme en su situación” dice Rob. “Pero al mismo tiempo pensaba: “Tu estás loco, que vas a hacer”. El 30 por ciento de mí por un lado decía, bueno si yo me viera en esa situación – Pero por otro lado decía No. Y ella se dejó llevar porque vería en las noticias que yo dije “soy rico más de lo que podía haber soñado” pero yo lo hice bromeando. Probablemente cometí un error pero fue como respuesta a lo que me preguntaron los periodistas que había delante de mí ¿Qué quieres decir con que “eres más rico de lo que podías haber soñado? Sé que lo que dije no estuvo bien, y no me hizo nada bien decir eso, pero estaba bromeando, coño”.

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Y tú has tenido esos sueños, estoy seguro.
“Sí los he tenido” dice.
Añade frases a la canción que empezó a componer en el avión ayer por la mañana. Por la tarde, tras un día aburrido en la habitación del hotel en Roterdam, le vienen recuerdos de su pasado y le sale un verso para el coro que dice así:
Cuando era niño, no quería ser astronauta.
Quería vivir en Compton, porque allí escuchaba los discos que compraba.
Entré en un grupo, ninguno sabía rapear.
Y descubrí que sabía bailar solo un poco, empecé a ver lo que podría pasar.
Fuimos unos fenómenos.
Yo era el chico rebelde.
Rellenábamos ese vacío
Ahora que los New Kids On The Block habían desaparecido
Y cuando has visto a más de una fan gritando y te has entregado a ellas
Todas las promesas que hicimos las rompimos
Dijiste que siempre me querrías
Ahora te has cambiado a los Strokes y te vistes con chupas de cuero
Y has olvidado todas nuestras canciones
Has cambiado de ambiente
Pero mi trabajo ya está echo
En el camerino de los premios TMF, lee algunos mails de las fans – “Te he visto en MTV Cribs, me partía de risa cuando vi. Que tenías un ascensor en tu casa, estás loco pero eres un loco gracioso” – hace la entrevista para la MTV en la cual le preguntan que si cree que va a ganar esta noche el premio al “Mejor Cantante Masculino”.
“Bueno, eso espero” dice. “Me han dicho”.
Lo miran conmocionados y sorprendidos, como pensando que ya sabe las votaciones que han hecho la gente.
En el camerino, entre el primer y segundo premio, hace el segundo verso de la canción:
“…pusieron teléfonos de ayuda...cuando me marché del grupo…las adolescentes se encontraban en situaciones de crisis…que yo no entendía….sin el chico rebelde…no había fenómeno…”
En la furgoneta de camino al avión, escribe el puentecillo: “No más “mejores cortes de pelo”, Judas se ha marchado…cuando has visto caras de fans gritando y les has entregado todo…todas las promesas que habíamos echo las rompimos”
La siguiente sección viene en el avión, cuando cree que está todo bien, entra a la cabina y la toca con el grupo.
“…Nunca fuimos los Beatles, ni tampoco los Wings, pero había dado lo mejor…y me olvidé de todas las letras de nuestras canciones…”
Le dicta algunas palabras a Josie antes de que aterricemos y se pregunta si podría tocarla en Knebworth.

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Durante una semana o dos, es una canción que le encanta y que tocará con su guitarra a la más mínima oportunidad. (En este periodo escribirá ocho que van dedicadas a Take That). Pero como ocurre con casi todas las canciones que he visto componer en los últimos meses, se convierten en desencanto después de un tiempo. Se mueve con ellas más bien como una relación fugaz, en el momento que decide que son lo que son luego pasan a no ser todo lo que él quiere que sean, y después solo las usa para él. Si hablas así de esas canciones, luego te molestan. Ha creado un catálogo de canciones desde la separación con Guy, cada vez se convierte en más y más evidente la búsqueda de algo diferente. No creo que ni siquiera sepa lo que está buscando, solo sabe que está ahí, dentro o fuera de él, pero que aún no lo ha encontrado.

“Adivina quien me llamó” dice. Hace pocos días tras su regreso a Los Angeles. “Adivina quien quiere pedir disculpas”
Guy lo llamó desde un hotel en Beverly Hills. Después de evitar la original llamada, solo porque salía y quería quedar con él, Rob le devolvió la llamada.
Y la conversación la redacta él así.
“Hola” responde Guy.
“Hola”
“¿Qué tal tío como estás?
“Bien, sí…”
“¿Qué pasa que te cuentas?”
“Solo llamaba por teléfono, para saludarte y a ver como estabas… bueno y para pedirte disculpas en realidad”
“Ah…eso es muy valiente por tu parte – realmente te admiro por eso”
“Sí, uno de nosotros tenía que hacerlo… y porque ya sabes, tengo una lengua muy larga que me mete en problemas y solo quería que me perdonaras, porque creo que los dos hemos sido un poco estúpidos”.
Ahí es cuando se estropea todo.
“…como que los dos hemos sido un poco estúpidos” repite Rob y se escucha un silencio a través del teléfono. “¿Cuándo he sido yo un estúpido?”
“Bueno…tú empezaste esto – yo quería hablar de esto cara a cara”
“Bueno, seguimos igual, no quiero

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volver a empezar, posiblemente por todo, pero si que me gustaría que me dijeras cuando he sido yo un estúpido, que yo lo sepa”.

“Umm…bueno…” Tras una larga pausa. “Realmente no puedo pensar en nada”. Guy explica que él pensaba que la falta de comunicación era algo malo, y le dice que tuvieron una gran charla en Los Angeles cuando terminaron el disco, pero que después se fue todo a la mierda cuando regresaron a casa. Le pide perdón por lo de Come Undone y le dice que no sabía por qué le molestó aquello.
“Te quiero mucho Guy” le dice Rob, “y también quiero a Emma y la echo de menos, pero hemos liado un poco las cosas, dame un par de días para aclararme, y pensaré lo que hacer. Si quiero ir o no”.
Todavía está pensando en todo esto.
“No sé si realmente quiero tenerle en mi vida” dice. “La primera cosa que se me viene a la cabeza, es que soy un cínico cabrón, Knebworth está por llegar”. Tampoco está seguro de si quiere o no volver a trabajar con Guy por las recientes colaboraciones de Guy. “Ha compuesto para todo el mundo”, dice Rob. “No quiero involucrarme con esa gente”. Le dijo a Guy que él ya había olvidado la razón por la que habían discutido, pero una vez puesto al teléfono empezó a recordarla. “Lo único que estaba dispuesto a escuchar es el absoluto 100 por ciento de una disculpa que significara algo” explica, “No estoy aquí para echar un vistazo a ver lo que he hecho, porque entonces echaría un gran vistazo y pensaría que lo que hice estuvo todo genial. ¿Sabes a lo que me refiero? Aparte de que he sido un gilipollas con él en un par de ocasiones cuando estábamos haciendo los coros, pero eso me cabreó porque él tampoco estaba muy involucrado conmigo”. Cae en la cuenta de algo más. “Creo que también quiere pedirme perdón. Pero yo no puedo”. No se siente capaz, porque no encuentra una razón para eso. Considerando todas estas cosas, no está seguro de quedar con él.
“Para mí significaba mucho a lo primero” refleja Rob, “pero ya no es así…”
Desde que regresó a su casa en Los Angeles, ha estado trabajando, paseando a sus perros y descansando. Comienza a leerse un guión que le ha enviado Steven Spielberg, La Desvinculación, pero solo llega hasta la página 60. El papel trata de un hombre que aburrido de su trabajo le pide a Dios que lo enseñe para iniciar la difusión de la lengua universal que inventó en un colegio. A Rob no le interesa.
Almorzamos y nos vamos a un local de delicatessen. Rod Stewart y su familia están en el comedor del patio. Rob y Rod se abrazan – están fuera, en público; les hacen una foto para publicarla en la prensa, pero afortunadamente la pierden – y charlan brevemente de los goles en la liga inglesa y de si West Harm seguirá. Dentro, se sienta debajo de una foto de soldadores que sostienen un bocadillo almorzando en una viga en el cielo de Nueva York, una de las inspiraciones para la portada del Escapology.

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En la esquina está la mesa de Baldwins. Mientras nos marchamos, se acerca una mujer y dice que es una gran fan y amiga intima de la mujer de Brian Wilson, le pide si le gustaría participar en el disco de duetos de Brian Wilson.
Después, cuatro de nosotros nos marchamos por la ciudad – Rob, Pompey, Daniel y yo – y tomamos café en el Café Bean en Sunset, en el corazón de Los Angeles un sitio con mucho movimiento pero tranquilo. Un coreógrafo se le acerca y le explica que ha estado trabajando para Michael Jackson y Ricky Martín, y que ha participado en el programa alemán de Operación Triunfo. “Sería un honor para mí enseñarte mi trabajo” le dice.
Rob se queda charlando con una rubia cuya amiga se está besuqueando con alguien que se encontró a la vuelta de la esquina. Hablan de Dios, seguimos con el tema por la noche, él saca sus problemas y deja que Dios los resuelva. “Yo en cambio le pido una lista de deseos” le dice ella. La saca y él le pide que le lea la lista. El primero: Le pido una relación amorosa.
“Yo también, en primer lugar” dice Rob.
“Tú eres la única persona que ha visto mi lista” le dice ella.
“Bueno, quizás sea la única persona que te ha pedido que se la leas” dice Rob.
Siguen hablando.
“Me gustan los coches” dice ella.
“¿Qué coches te gustan?” pregunta él.
“Me encantan los Aston Martins” dice ella.
“Yo tengo uno de esos” dice él.
Su amiga, la del beso, acaba de llegar. Tiene el pelo rizado le caen los rizos en forma de cascada. Daniel le propone que si quiere que le corte el pelo, ella acepta, se va al coche y coge las tijeras y un guardapolvos blanco, empieza a cortarle el pelo en la acera de Sunset Boulevard.
“Trabajo con niños, así que esto no me parece tan loco” dice ella.
La primera mujer dice que ha entrado en una tienda de sexo que hay en la esquina, llamada Hustler, y que ha echado un vistazo. Buscaba unas toallitas para antes y después del orgasmo. “Limpiadoras” dice ella. “Dan sensibilidad”.
“Unas toallitas limpiadoras que dan sensibilidad” repite Rob.
Se acerca un hombre a hablar con ella. Se percata de que él estaba hablando con ella antes, pero entonces ve a alguien que tiene una orden de restricción contra él, entonces va y llama a su abogado.
Una chica grita desde un jeep, “¡Te quiero, Robbie!”
“Gracias” contesta él.
El corte de pelo ha finalizado.
“Vienes como Chewbacca” le dice Rob a ella, “y te marchas como Audrey Hepburn”
Nos encontramos con Max en el hotel Chateau Marmont. Allí está una actriz, razonablemente famosa, que supuestamente se siente atraída por Rob. Ella le envió su curriculum a la oficina la semana pasada, pidiéndole una aparición en cualquiera de sus videos. Está reunido con La Actriz cinco minutos y le dice, “Te das un parecido a mi primera esposa”.
“¿A tu primera esposa?” le pregunta ella confusa.

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“Mi primera esposa” dice él.
Ella le sigue el juego y flirtea.
“¿Sería más doloroso para mí o para ti? Le pregunta ella.
“Ooh, para mí” responde él, “porque me cuesta mucho”
Tenemos que ir a otra fiesta, pero lo está pasando bien con este encuentro. “Es maravillosa” dice en el coche. “Pero es actriz, por lo que debe de ser una maldita chiflada”. No obstante, le deja un mensaje, le propone una cita mañana por la noche.
Vamos a la fiesta de Maxim, donde Rob baila y el DJ toca la canción de Barry White, “Éxtasis”, mezclada con “Rock DJ” una mezcla echa con un clásico de Barry White. Durante la canción de Rolling Stones, “Rescate Emocional”, Rob imita a Mick Jagger en la pista de baile. Con la de Wham, “Todo Lo Que Ella Quiere” le quita a Pompey su abrigo de Comme Des Garçons y baila. Cuando el DJ está metido de lleno en su música, se pone él a cantar en voz alta: “y ahora dime que me tienes nena” se deja llevar por la emoción de “Vamos a Bailar”, “Dentro de la rutina”, “Beso” y “La Rutina Está En El Corazón”.
“Nunca había escuchado Rock DJ en una disco” dice de vuelta a casa. “No voy a las discos”.
“Bueno, a las discos de baile” le señala Pompey.
“Tocan “Angels” para bailar en las discos” dice Rob. “Es un poco desconcertante”.
En unos días Rob tiene que tocar en Nueva York otra vez, esta vez se trata de un concierto gratuito en Battery Park, relacionado con el Festival de Cine de Tribeca, en el proyecto participa Norah Jones, The Roots y Jewel. La semana pasada llamó a Tim y a David para decirles que no quería ir. Les explicó que no se quería arriesgar actuando allí, con la gira de verano encima, para que fuera otro fracaso como ya le pasó en Rock The Vote que se sintió muy inseguro con aquel concierto: “Mi mayor fortaleza es también mi mayor debilidad y mi inseguridad, Rock The Vote me hizo sentir muy inseguro con aquel concierto”. La prensa lo seguirá, está de acuerdo pero dice que sean conscientes. “Si lo hago es porque no tengo más remedio, no quiero que pase como en Rock The Vote” les dice, “nunca más me coceréis para hacer algo que no quiera hacer de nuevo. Nunca”.
La otra cuestión es inminente, el disco de grandes éxitos. EMI preferiría dar la noticia para estas navidades. Rob prefiere esperar otro año. De todos modos, se necesitan al menos dos nuevos singles para incluirlos en un album de grandes éxitos y él no considera que los tenga ahora. Pronto se tiene que concentrar en su gira de verano y el resto del tiempo los compondrá, los grabará y los sacará.

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Rob ha decidido que debería comprar una parcela grande situada al final de su casa, para hacer otra casa en ella. Vamos a verla. Hay un pequeño tubo que cruza y Rob le pregunta al de la inmobiliaria, qué es eso, pero el de la inmobiliaria tampoco lo sabe.
“Todos los chismes salen en las noticias de E” indica Rob.
Pasea por el campo imaginando la construcción que haría. “Pondría unos árboles allí” dice. “Y a Josie le haría un recinto ferial. Con monos. Y contrataría a los hermanos Culkin”.
Ya de vuelta, en su cocina, se reúnen para la gira, David le da un mensaje de correo electrónico de su nuevo director musical, Mark Plati, que le sugiere organizar de otra manera el número de “Mr Borjangles”; grabándolo, rayan un poco la pieza para que suene como un disco antiguo. Rob dice que no le parece mala idea. Hablan acerca del vestuario, Rob dice que quiere “dejarlo como una cuestión secundaria”, quiere ir a Sunset Boulevard a ver trajes de avestruz con Max. (Max se niega. “Jonny lo haría” bromea Rob) Rob sugiere que para la actuación de Rock DJ deberían de empezar con la canción de Barry White, “Éxtasis”.
Esa noche va a Les Deux, un bar con una amplia terraza al aire libre donde la gente elegante se reúne los lunes. Charla con el actor Welsh que le conoce un poco, y le explica lo de su cita la pasada noche (con La Actriz, aunque esto no se lo especifica) realmente no funcionó. “Llegué a pensar que ella querría estar en mi funeral, saludando a todo el mundo” dice. “No se portó muy bien, así que decidí darle plantón”.
Una hora después el actor Welsh se reúne con él.
“Estuve pensando en lo que dijiste” le dice a Rob. “Y tal vez deberías pensar en ello, contar con ella para tu funeral”.
“Gracias por hacerme ver que soy un egoísta” le dice Rob. “Sé que…”. En el aparcamiento se encuentra a Tatum O´Neal que ha estado hablando toda la noche con Vicent Gallo, viene y le dice a Rob, “solo quería saber si los rumores son ciertos”. Rob desaparece con una chica que conoció antes y sin guardaespaldas, no regresa a su casa hasta otro día a la hora del almuerzo. Se lo había pasado muy bien, escuchando la canción de Marianne Faithfull “Broken English” por primera vez, aunque pasó algo raro. Antes de que se acostaran, ella le preguntó si había manejado armas alguna vez. A lo que él le dijo, ¿Por qué? “Hay un arma cargada a tu lado de la cama” le dijo ella a él. “En primer lugar, la primera cámara está vacía, la segunda llena, por lo que si alguien la rompe disparas dos veces”.
“Los Angeles es genial, ¿verdad?” suspira mientras refiere esto. Compara acnétodas con Pompey que ha pasado más de una noche rara, y descubre que se han enfrentado a diferentes problemas. “No puedes proponerles que quieres echar un polvo, solo por salir con ellas” concluye. “Yo hago totalmente lo contrario”.

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Una tarde todo el mundo descansa en casa cuando Rob le dice a sus acompañantes, “¿Quereis tomar un café?”
Pompey va a buscar las llaves del coche. Da por echo que vamos al Starbucks.
“No” dice Rob. “Voy a hacerlo. Con la cafetera”.
Esto no es algo normal.
“¿Lo vas a hacer tú?” dice Pompey.
“Sí” dice Rob y se va para la cocina.
“Adelante” decide Pompey, “esto te va a causar un trauma”.
Minutos más tarde, Rob trae unos cafés muy bien echos.
“Hasta dentro de dos años no hago más” promete.
De viaje a Nueva York visitamos más radios. Regresa de madrugada y come cereales en la mesa de la cocina, en ropa interior, le viene un pensamiento a la cabeza y dice, “Josie”, pregunta, “si quieren que saque el grandes éxitos este año, estaba yo pensando, ¿Qué querrán decir con lo de América?”.
Mejor no pensar mucho en el día de hoy. En lugar de eso, a la hora del almuerzo comparte sus pensamientos con la gente de Denver, sobre como su fama parece que va aumentando. “Cuando me refiero a Mick Jagger” dice, “Jesús, ¿sabes lo que quiero decir con esto? Hay famosos realmente conocidos. Rock and Roll – son gente que llevan ahí desde 1950”.
En la furgoneta escucha un mensaje en el teléfono de La Actriz. Le devuelve la llamada para decirle que no puede quedar, pero que todavía se acuerda de ella. “Que mensaje más bonito” dice. “No podría describirlo. No se trata de una palabra, sino de un recuerdo bonito”.
“¿Es amable?” pregunta David.
“No lo sé” responde Rob. “Es actriz. No podría averiguarlo en ocho meses”.
En el avión dice, “tuve algunas ideas para las canciones el otro día, cuando conté algunas experiencias que se me ocurrieron”. Cuando las llevamos a cabo, nos dijo algo. “Se tragaron que eran experiencias mias, pero no lo eran”. Tal vez haya otra manera de hacerlo. “Para el próximo album” sugiere, “escribiré todo sobre mí, y contaré que nada de lo anterior me ocurrió jamás”.
Es de noche nos pilla una tormenta a las afueras de Nueva York, el vuelo se llena de baches. Rob sugiere que apaguemos todas las luces. Volamos en la oscuridad.

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Decide ir de compras, ropa y arte. En el vestíbulo del hotel Mercer se encuentra con Mike Myers, que le cuenta que participaran en el Tonight Show, uno de los programas más vistos en América, y que estarán juntos la próxima semana. En la calle los fans se agolpan en la acera de Nueva York esperando. Uno le regala un Elvis Monopoly y los demás le enseñan a Rob fotos de él y le preguntan si quiere alguna. “Vale” les contesta. “Ya las había visto. Pero gracias”.
En las Galerías del Pop Internacional, admira un Warhol echo de pequeñas cajas de arroz con pollo, pero no compara nada. En Ralph Lauren mira una chaqueta de cuero de los años 40. “Una de las piezas de archivo del señor Lauren” le explican. Cuesta 1295 dólares. “Creo que me la voy a poner mucho”, razona y la compra. Por una vez, está de acuerdo. A partir de ahora, cuando vaya al armario y no sepa qué ponerse, esta chaqueta le ayudará mucho.
De vuelta a su habitación, se tumba en la cama y Josie le aconseja que puede hacer una entrevista previa por teléfono para su aparición en el Tonight Show. Este es el proceso que se hace a veces cuando tiene que hablar en un programa de tanta acogida, a menudo dicen algo desconcertante como “así que tu madre coleccionaba teteras, tengo entendido”, y el entrevistado se queda medio boquiabierto y tiene que explicar la acnetoda. La entrevista previa – la cual no es tan larga como la que dé en televisión – sirve para identificar las cosas que más interesen, y hacer hincapié acerca de estas historias.
Se queda mirando al techo mientras el presentador anuncia:
“…acabo de ver a Mike Myers…no soy un gran fan de la forma de los dientes británicos…los míos están mejor…tengo un Jaguar…pero no sé conducir…nunca me ha dado por aprender….no me salí del colegio, no…en Inglaterra el colegio lo terminamos a los 16 y solo un pequeño porcentaje de la gente que van al colegio…forman un grupo….pongo como ejemplo a N´Sync, Led Zeppelin…yo tuve uno duró cinco años…no, fue una época horrible…mi padre es humorista y cantante, así que crecí entre unos números muy malos de cabaret…otros eran buenos – mi padre era de los buenos…¿por qué me mudaría aquí?...bueno por el sol…busco a la Sra. Williams…sí, puede que encuentre una esta noche pero no a la Sra. Para Siempre…tengo un lobo…las mascotas que se llevan en Bel Air…sí…sinceramente…te encantaría cuando digo, “bueno, fui a Canadá y rescaté una manada de lobos, y a sus madres”…en realidad cuando cuento estas cosas luego me marcho, bueno, tengo una de esas mascotas que se llevan en Bel Air…y no, no lo hago como estrategia para ocultar mi homosexualidad…no, me gusta el chismorreo, no me preguntes por la música…”
Les da lo que ellos esperan. Ha estado en el Tonight Show antes, ya sabe como actuar. Cantó “Have You Meet Miss Jones?” y charló con el presentador, Jay Leno. La canción fue un éxito – “cantando esta canción de swing en la parte de atrás del jardín,

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Con los ojos muy abiertos, una sobrecarga de carisma, el publico realmente disfrutó” mientras camina alrededor del sofá es consciente de que hay una voz dentro de él que le dice: “Aquí podríamos meter la pata”. Por un momento lo hizo. “Cuando me dijo, ¿te gustaría trabajar para Queen?” Yo le contesté, “me impresiona mucho estar en el estudio cantando con Brian y Roger por Freddie – sería la primera vez que me diera cuenta de que el color de la adrenalina es marrón…” El público puso mala cara. Tuve este momento petrificante, en el que yo me encontraba en la televisión americana y acababa de hacer unos cuantos chistes y a nadie le hicieron gracia, mi encanto cayó como misiles, y se interceptó por la falta de ironía en pleno directo, nadie se reía y la gente pensó que yo era un tipo raro. Eso me asustó”. Viéndolo de nuevo, se da cuenta de que no actuó tan mal como se sentía, ni siquiera le intimidaron, pero era como si ya le hubiera pasado antes.
Baja las escaleras y se va a recepción, pide una copia de Spin, una revista del hotel. Lee lo suficiente como para saber que tenía razón: no estuvo bien. La introducción se refiere a él como: “El príncipe payaso del pop en Gran Bretaña” y la gran tracción que citan de él en primera página del texto es la siguiente: “Para ser sincero no voy a conseguir nada aquí”. El propio artículo dice: “En resumen, Williams es la predicción de su propio fracaso. Y el fracaso potencial no ha atendido nunca a menos”.
En la mañana del concierto de Battery Park, David Beckham aparece en la portada de USA Today. El título dice así: “El deportista más famoso del mundo (a excepción de los EE.UU).
“Tiene Williamsitis” diagnostica Rob.
Baja las escaleras y se encuentra con Lisa Stansfield y charlan acerca de la repetitividad de las promociones.
“Sí” dice ella. “¿Cuántas veces has viajado alrededor del mundo? Y tienes que desarrollar esa sonrisa”.
“No” dice Rob. “Yo los mando a la mierda”.
Se va de compras un rato, y después se va a la cama y ya no tiene que pensar en el concierto de esta noche nunca más. Cuando se despierta, sale corriendo a por las letras de “Millennium” y descubre que no las recuerda. Pompey encuentra un sitio de fans en Internet y Rob analiza su transcripción. “Corriendo alrededor de círculos…” repite y sonríe.
“Si se lo supieran” dice Pompey.
Bajan abajo. Hay pósters amarillos por todo el lugar, anunciando ROBBIE WILLIAMS CONCIERTO GRATIS, su compañía de discos se ha adueñado del Battery Park para su concierto. Está nervioso en el área del camerino. Mientras pasea, escucha a dos neoyorquinos hablando de él.
“¿Quién es ese chico?” dice uno.
“Yo sé que salió con la Spice pelirroja” se encoge de hombros el otro.
La chica de Liquid News esta aquí, y le pregunta acerca de su “ataque en América…la gran estrategia” y por una vez, decide tratar

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de explicar que el tener éxito en los Estados Unidos nunca ha sido algo importante para él. “Es extraño cómo en Inglaterra se trata de mi llamado ataque en América: “Robbie nunca lo hará, y parad ya, ni siquiera lo intentará, y dejad ya todo este rollo” dice. “Vamos Inglaterra. Seguidme”.
Al otro lado del escenario, esperando para salir, empieza a cantar “New York, New York, es una ciudad maravillosa…” y al actor Mario Cantone de Sexo en la Ciudad le gusta. Hay mucha gente – nos dice que alrededor de 10.000 personas – es un sitio al aire libre, está nervioso. En Come Undone, olvida el final, y canta otra cosa diferente de la canción. Antes de Feel, una vez él ya está establecido, la gente empieza a responderle, hace que el discurso sea editado y reeditado una y otra vez en Gran Bretaña y lo ponen como un ejemplo de su desesperación cuando se trata de obtener éxito en América. Aquí ante un gran público entregado a él, no parece estar desesperado, algo un poco peculiar:
“Esta canción que acabo de cantar, creo que la habréis oído en las emisoras de radio y aquí tiene éxito” dice. “Aunque yo no os guste, ¿podéis hacerlo por favor? Llamad a las emisoras de radio y ¡pedidla! Esta canción se llama Feel”
Al final de Angels, sacan los mecheros y él se ve que está encantado, por fin se relaja viendo la respuesta que ha tenido.
En la furgoneta, David no dice nada. Está sorprendido con el concierto; sabe que ha ido muy bien, pero también sabe que no es lo suficientemente perfecto por la situación en que pone a Rob, puede culpar a David y Tim de una desagradable odisea. Está a la espera de que Rob diga algo, por ambas partes.
“Estoy bien” dice Rob finalmente. Ya no podía más. Pero casi lo disfruté. Me sentí como John Travolta, pero más humilde”.
Queda dicho, la cara de David se relaja, queda decírselo a Tim.
“Yo le diría, “está furioso, no me habla” sugiere Rob. “Deberías decirle, “Rob abandonó en la cuarta canción, tiró la guitarra y no hizo ni Angels…”

Rob, Daniel y yo, nos sentamos en el banco que hay fuera del hotel Mercer, no puede fumar dentro – cuando pasa Rachel Weisz en un taxi con un amigo se lo diría a Daniel antes. Daniel los saluda.
“Pensé que ibas con una chica” le dice Daniel a su amiga.
“Y lo soy, Rachel Weisz me cortó el pelo” responde la amiga.
No hay manera fácil de volver, así que nos metemos todos dentro.
“¿Es una noche frenética o es que a mi me lo parece?” le dice Rob a la amiga. Ella es artista.
“Lo es” contesta ella.
Ella le pregunta por el concierto. Rob le dice que la gente se involucró mucho en participar.

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“¿Fue divertido?” pregunta
“Un poco” dice. “Estaban muy angustiados porque no sabían nada de mí. Lo he estado haciendo desde que tenía 16 años. No quisiera que me ganara nadie cuando cumpla los 30”.
Se marchan a una fiesta y nos sentamos en el sofá a tomar café, observando la gente que entra y sale del vestíbulo del hotel, hablamos de los caminos que hay que tomar y los que no. “No estoy concentrado, escucho y recibo información” dice. “Me quedo con lo que más me interesa. Como el fútbol. En sexto me pasaba eso, cuando retomé mi GCSEs, les jodía a todos, por aquellos entonces, fumaba y experimentaba con drogas blandas, que me cayeron un poco mal, y genuinamente pensaba dar gracias al señor, bendecía al señor por conseguir lo que tenía, probablemente podría haber terminado en la cárcel. Eso no me atraía tanto. ¿Quién me lo iba a decir? Me convertí en un maldito drogadicto y alcohólico. Eso no iba a pasar nunca. Pero tomé ese camino y tenía que pasar de todas formas, probablemente me lo hubiera buscado hasta conseguirlo. Si eso no me hubiera pasado, pues me podría haber convertido en traficante de drogas. Pero no pasó así – de todas formas hay que alabar al señor”.
¿Crees que tu madre pensó que saldrías de aquello o crees que se asustó?
“Era muy pronto aún, no podía tomar una decisión entre si saldría de aquello o me volvería peor. Sé que estaba preocupada cuando bebía con 17 o 18 años – una vez vino al Pub, yo acababa de tomar éxtasis. Empecé a apresurarme pero ya tenía el coche aparcado en el Pub. Tenía 18 años”
¿Te sentaste en el Pub con ella?
“Sí. (Gurning)”
¿Tuvo alguna idea?
“Si”
Pero no se lo tomaría bien.
“No, la verdad es que no. Ahora suena gracioso pero en aquel momento no. Después le dio un tiempo por salir por la noche, yo tenía la casa echa un desastre, llegó y yo hacía un rato que estaba allí, cuando entró, se encontró la mesa por los suelos, las flores esparcidas por todos sitios, barro por toda la casa, y una chica en mi cama…”
No le gustaría aquello.
“Claro. Esas cosas no le gustan…estaba muy cabreada. La cosa iba cada vez peor, pero si me hubiera dejado ahora estaría peor…bastante peor”.
Al final de la siguiente tarde, está en la cocina de su casa en Los Angeles, se encuentra a sus padres allí.
“No me lo esperaba” les dice, “la conquista de los lugares”.

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Rob regresó a Los Angeles hace un par de días, antes de marcharse su padre le dice que alguien lo ha llamado, le deja una carta en la puerta de la casa. “Es alguien que vive cerca de aquí”, eventualmente Pete la lee vagamente:
Querido Robbie, comienza la carta.
Te extrañará, pero me enteré por un amigo de mi esposa que estaba en Starbucks, y te dijo si estabas interesado en participar en mi nuevo disco. Admiro tu voz y pensé que sería perfecto hacer una canción que he compuesto llamada “Get In Over My Head”…no sé si sabrás quien soy, pero era uno de los Beach Boys, desde que mi hermano Carl murió en 1998, empecé mi carrera en solitario…
“Me suena a Brian Wilson” sonríe Rob, “y mi padre se olvidó de contármelo”.
Un día en la furgoneta, hacia el final de su visita, Pete menciona que cuando llegue a casa tiene que hacer una entrevista con Radio Wales hablando del nacimiento y apogeo de los clubs de cabaret británicos. Describe pequeños clubs, con capacidad no superior a 150 metros, que hay en muchas ciudades británicas, en los que participaba con un cantante una vez por semana, siempre era de domingo a sábado.
“Los clubs de cabaret murieron a finales de los setenta, y a primeros de los ochenta” dice.
“La comedia alternativa llegó en el 82 o 83 ¿no?” dice Rob.
“Un poco más tarde” dice Pete.
“¿Por entonces no habían acabado con el cabaret?” pregunta Rob.
Pete dice que no con la cabeza. “Las perspectivas acerca del mundo del espectáculo han cambiado” dice. “Llegaron las discotecas y los clubes nocturnos”. Para él, se perdió. “La mayoría de nuevas actuaciones no se sabe hacia donde van a parar” dice. “Nadie los escucha”.
Rob le pregunta por los viejos clubes en la zona de Stoke: el Place, el Torch. La mayoría de los intercambios de padres a hijos, involucraban reunir la tradición familiar o acnetodas divertidas, se repetían y eran familiares, esta conversación, acerca de las locuras y escapadas del mundo del espectáculo de su padre, parece ser la única que llevaban sin tener desde hacía mucho tiempo.
“Ahora el Torch es Northern Soul” dice Pete. Se refiere a esto como si Nothern Soul fuera una especie de lamentable infección.
“¿No te gusta Northern Soul?” pregunta Rob.
“Soy más del Place” dice Pete.
“¿Qué tocan en el Place?” pregunta Rob.
“Es más de mi entorno” dice Pete, y cuenta como su amigo no se fue a los Rolling Stones a principios de los sesenta porque vestían vaqueros.

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Los Rolling Stones acababan de tocar en el Gaumont en Hanley. Él era policía en aquellos entonces. “Esa noche yo estaba de guardia” recuerda, “íbamos en el coche y nos mandaron allí, yo iba de seguridad en el camerino. ¿Te acuerdas de Dave Berry? Estaba de seguridad en el camerino junto con Dusty Springfield, los Troggs y Dave Berry”.
“¿Te gustaba Dusty Springfield?” pregunta Rob.
“Sí” dice. “Ella estaba con Madeleine Bell en aquellos entonces. La vi. sin su peluca, le vi su verdadero pelo. Las pelucas se lo tapaban”.
“Entonces eras policía ¿no?” confirma Rob.
“¿Cómo pasó de policía a artista?” pregunta Josie.
“Siempre me lo imaginé” dice Pete. “Estaba en contacto con un humorista llamado Tony Braddock, era un buen amigo mío, pero emigró a Australia…”
“¿Era de Stoke?” pregunta Rob.
“Sí. Yo solía verle y pensaba, estoy seguro que yo podría hacer eso – sé que puedo hacerlo. Tenía esa cosa de que podía hacerlo. De todas formas Tony emigró a Australia y supe que las actuaciones de Tony se cancelaban, una noche me fui al Pub y había un concurso de talentos, donde todo el mundo tenían que cantar “The Green Green Grass Of Home” y me presenté, hice diez minutos de la actuación de Tony, a todos les hizo gracia y pensé, me gusta esto, y soy bueno. Y gané dos libras”.
Tenía 24 años y trabajaba de electricista en aquellos tiempos.
“En aquellos entonces me pagaban 17 libras a la semana. Estaba con otros dos muchachos, y fue como la noche de las dos libras, después publicaron en la prensa que había otro concurso de talentos en otro sitio a la semana siguiente. Me presenté y gané. Ya había quedado finalista dos veces”.
“¿Hiciste la actuación de tu amigo?” pregunta Rob.
“Sí” dice. “Sí”.
“¿Todavía la recuerdas?” pregunta Rob.
“Sí, me acuerdo de algo pero ya no del todo”.
“Ooooh” le dice Josie a Rob. “De ahí lo sacaste…”
Rob asiente con la cabeza. “Yo soy un poco urraca” reconoce.
“Sí, bueno, todos lo somos” dice Pete. “Por lo tanto, el resultado fue que gané dos veces como finalista y me lleve un billete de cinco libras por cada una, y así fue como pasó. Me lo pasé muy bien”. Después le ofrecieron más actuaciones y luego llegaron más. Durante años se lo tomó como un trabajo. “Y entonces llegó un momento en el que una mañana, sin importarme lo más mínimo, estaba trabajando y me dije, ya no hago esto más”. Fue a su jefe y le dijo, “me voy a dedicar al mundo del espectáculo” y se marchó. “Pensé, bueno, si me cojo 12 meses haciendo espectáculos, no tiene sentido…y llevo ya 36 años haciéndolo”.
“Mi padre”, nos dice Rob, “tenía tarjetas en las que ponía: “Pete Conway, humorista” – con el número de teléfono – “dejaron de llamarle cuando salió Star Trek”.

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“No” dice Pete, “decía “llamar a este número a cualquier hora” y después entre paréntesis puse “excepto durante Star Trek”
“¿Dónde tienes todos tus trofeos, papá?” le pregunta.
“En una caja, debería sacarlos” dice.
“Porque solo me acuerdo de algunos de los muchos que tienes” dice Rob. “Hay muchos de fútbol y de golf…”
“…y otros del espectáculo también” dice Pete. “Premio al Artista del Año”
“Yo gané uno al mejor corte de pelo en 1993” dice Rob.
“Lo sé” dice Pete. “Tú tienes unos pocos también, ¿no es cierto? Sería bonito poner los míos junto a los tuyos. Perderían un poco de lustre. Los de oro lo perderían…”
Fuera, en la parte de atrás del edificio donde se hace el Tonight Show, Rob se encuentra a Simon Cowell, otro invitado, toman el sol mientras charlan sobre California, la música pop y el éxito. Cowell le da su teoría: cada programa americano tiene un villano inglés, es una tradición.
“Todavía tengo tiempo pero debería haberlo echo con 17 o 18 años”, le dice Rob. “Pero he empezado a disfrutarlo los últimos 12 meses, ahora es cuando me encanta”.
“Me alegro por ti” le dice Cowell.
“Escucha” dice Rob, “me tengo que ir a arreglarme el pelo…”
En el pasillo, Rob conoce a Katie Couric, la presentadora del programa esta noche. El Tonight Show normalmente lo presenta Jay Leno, pero esta semana lo sustituye. Se trata de un sistema anticuado de la televisión americana, hay cuatro sustituciones al año, y es el público el que esta semana decide los índices de publicidad que pueden llegar a cobrar durante todo el año. En consecuencia, se hacen todo tipo de trucos para aumentar las cifras durante estas semanas. (Siempre que se ve una famosa estrella de cine aparecer en un anuncio americano, por ejemplo, el episodio por lo general se demuestra durante las sustituciones). Uno de los propósitos de la NBC esta primavera es tener a los presentadores más famosos intercambiando sus trabajos por un día. Esta mañana Jay Leno se cambió por Katie Couric la presentadora habitual del programa de noticias matinal, para aparecer en Tonight Show, esta noche ella lo sustituye.
“¿Esto es demasiado?” le pregunta a su entorno mientras camina hacia Rob. Lleva un vestido de noche negro con un escote bastante más amplio que sus habituales trajes matinales. Levanta más entusiasmo de lo habitual. Saluda a Rob y le dice lo nerviosa que está.
“Sé valiente a menos que te cagues” le dice a ella.
“¿Qué quisiste decir a menos que dispares o que te calles?” le pregunta ella que no le ha entendido bien.
“Cagues” repite él.

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“Ooh” dice y sonríe. “El color de la adrenalina es marrón, ¿no?”. Ella está citándolo en el momento que está en el show; la broma parecía ser una bomba.
En el momento que Rob canta Feel, Simon Cowell y Mike Myers están sentados en los sillones junto a la mesa de Katie Couric, ella está sentada detrás. El escenario está a la izquierda, el público y las cámaras observan. Antes de los primeros coros Rob saluda a la primera fila, y pronto se une a invitados y anfitriones, en primer lugar se va hacia la mesa de la serena Katie Couric. Después a por Simon Cowell, se aparta de él y vuelve a bailar encima de Cowell que parece un tanto avergonzado a la vez de divertido. Mike Myers consciente de que será el próximo, salta tras los sillones evitando que Rob se le acerque.
Tal vez la audiencia desde casa imagine que sea un truco ya organizado. Pero no, Rob no había pensado hacer esto de antemano, ni lo había hablado con nadie, a no ser que el director durante los ensayos evitara que fuera hacia Katie, pero esto no estaría fuera de lugar.

Al día siguiente aprendería que su episodio en Tonight Show sería el más visto de los lunes por la noche en cinco años. Su disco, había bajado al top 200 de la lista Billboard tres semanas antes, reaparece en el número 125, y su aparición se observa con aprobación en todos los medios de comunicación americanos. Durante las próximas semanas, la gente lo seguirá e tiendas, aparcamientos y Starbucks, felicitándole por su actuación. Pero por si esto no fuera suficiente, su disco se ha convertido en un éxito, y eso demuestra que le han dado la oportunidad de ver y escuchar haciendo lo que sabe, el público americano responde como cualquier otro en el mundo lo haría.
La actuación es también observada en Gran Bretaña. Su público británico lo observa como un personaje de telenovela, después su argumento actual es que Robbie Williams se degrada a sí mismo por mostrarse tal como es en una América que no acepta ninguna parte de él. Nada les convencerá. “La tediosa oferta de Robbie Williams por triunfar en América continúa a buen ritmo” publica el Daily Mirror. “¿Hasta donde llegará Robbie?” se hace eco la revista OK, alegando que “no solo se humilló a si mismo…sino que avergonzó a los invitados y a la presentadora Katie Couric…que, claramente avergonzada, se la vio apartándolo de su cara”.
De esto depende, supongo, como se vio. Y lo peor está por llegar.

Un día algo largo, pesadas cajas de cartón llegan a la explanada de su casa en Los Angeles. Vienen de Austria. El último mes, en un gimnasio de Chelsea, Rob descubrió una máquina de fitness nueva, llamada Vacunaut, que parecía funcionar bien para él, y se compró una, por el precio de un coche mediano. Se trata de un traje de cuerpo entero con una serie de almohadillas alrededor del estómago, conectado a una bomba.

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Está diseñado de acuerdo a una teoría de perdida de grasa difícil por todo el diafragma ya que la circulación se mueve poco ahí, para el cuerpo es más dificultoso perder esa grasa ahí que en otras partes. El Vacunaut está destinado a contrarrestar este problema. Rob apuesta por él. La mayoría de los días se pone su traje, es como un excéntrico astronauta, se pregunta si perderá o no perderá.
Durante la cena en Koi, Rob acusa a Max de reorganizar la vela que hay encima de la mesa a fin de proporcionar una máxima luz más halagadora. Max lo niega totalmente, pero no es convincente. Ninguno niega que es algo que uno sabe hacer. “Debo admitir” confiesa Rob, “que yo lo hice alguna vez”.
Los dos se quedan impresionados cuando unas mujeres entre risitas aprovechan para pedir una foto con Rob. Una de ellas dice, emocionada, que le encanta la manera que tiene de ser un tanto grosero. “¿Qué quieres decir con eso?” le pregunta la otra.
“Cuando dices “Joder” le contesta la otra antes de que Rob hable.
“Sois dos chicas encantadoras” les dice Rob, mientras se ponen una a cada lado de él, él les echa los brazos por encima, para posar en la foto.
“Te admiramos” dice una.
“¿Sabes de donde es mi amiga?” le dice la otra. “De Guernsey”.
Se toma un tiempo para entender lo que está sucediendo, sobre todo la confusión de ellas tiene múltiples facetas. (Ellas imaginan que Guernsey tiene algo que ver con Irlanda).
Rob empieza a darse cuenta. No dice nada y les sigue el juego.
“Te ves muy lindo esta noche” le dice la primera chica.
“Gracias, Colin” dice la otra.
Las dos sonríen y echan unas risitas mientras se marchan, creyendo que han tenido un bonito e intimo encuentro con Colin Farrell.
Rob se encuentra en la cocina. Es hora de que su padre se marche en su avión.
“Odio tener que marcharme” dice Pete. “No me gustan las despedidas”.
“¿Qué no te gustan las despedidas?” dice Jan. “Ya me he dado cuenta. Cuando dijiste voy a tomar algo al Leopard, pasaron treinta y siete años y no volviste…”

Ha estado preocupado por la muerte, y ha llegado a ver su preocupación como un buen augurio.

“Morir” afirma. “Creo que es en lo último que tiene uno que pensar, cuando lo tienes todo. Pero te ronda en la cabeza, aunque sea en lo último que uno tenga que pensar, en la muerte”.

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Decide ir de compras, a por nuevos tacos de billar y bolas. En el coche va escuchando la demo que Brian Wilson le mando con su carta. “Getting In Over My Head”.
“Es muy dulce” dice. “Suena como a Beach Boys, ¿no?” en el tercer verso, se gira y dice “Es demasiado larga”.
Le pregunto si va a considerar hacerlo.
“Hoy no” dice, “porque no quiero hacer nada hoy”.
Desde el coche, llama a una amiga y examinan las posibilidades de romance.
“Es muy guapa, sí”, reconoce, “pero es muy aburrida”.
Ha estado preguntándome como se descarga la música por Internet – podría ser castigado como un apologista de la costumbre, pero hasta hoy nunca lo ha probado. Cuando llegamos a casa, una vez juega con sus nuevas bolas de billar y ve como los Lakers pierden al terminar el partido, le enseño como funciona el Limewire. Nos tendemos en su cama, con los ordenadores entre nosotros, bajamos canciones y las escuchamos. Su primera descarga ilegal es buscar algo de Producciones Boogie Down; su primera descarga es un tema de Dr Hook llamado “Cover Of The Rolling Stone”.
Hay una fiesta esta noche para la revista Nylon en un sitio de moda llamado White Lotus; habrá muchas mujeres guapas.
“Vamos a la fábrica de chocolate de Willi Wonka ahora” propone Max, “somos unos chicos que nos encanta el chocolate…”
“Tengo diabetes” murmura Rob.
Max dice que cree que sería una locura para Rob ir a la fiesta después de esta semana de hacer televisión.
“Y” señala Rob, “voy a llevar la misma ropa”
“Sí” dice Max, “los actores hacen eso”.
Hugh Hefner llega a la misma vez que nosotros, respaldado por un grupo de seguridad. (“Acerca de Hef”, Rob, que nunca lo ha conocido, lo juzga después, “hay algo gloriosamente bueno y horriblemente malo”). Dentro en la fiesta, lo entrevistan por segunda vez la revista Us. El periodista le pregunta cual fue su inspiración para su nuevo disco. “Tengo que hacer algo en mi tiempo libre” le contesta. No está siendo sincero. “Tras el encuentro de hoy” dice, una vez se ha marchado dice, “No me importa si tengo que ser agradable o irreverente. Aquí estoy perdido y así es como me siento. Que estoy perdiendo el tiempo”.
Se sienta en una mesa de un grupo de chicas poco ostentosas que trabajan para Nintendo y están en la ciudad para una conferencia de juegos de ordenador. Se marchan después de la cena y se las encuentra en la fiesta. Se para con ellas a tomar un café. Le preguntan como le va en América. Max pasea por allí.
“¿Conocéis a Max Beesley, de la película Glitter?” pregunta Rob a las chicas inglesas.
“Ooh joder” dice Max. “Es mejor que no digas eso”
Rob lo dice para llamar la atención.
Marvin Jarrett, el editor de Nylon, le sugiere a Rob que vaya y conozca a L´il Kim, la anfitriona de la fiesta. Finalmente, accede, pero inmediatamente se lamenta.




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Cuando va hasta su mesa, espera una eternidad hasta que alguien le llama la atención, y después se hacen una foto juntos, Marvin le dice, “Buena exposición en los Estados Unidos” y le enfurece.
Mientras Rob y L´il Kim tienen su breve, agradable y sentido encuentro, un tipo inglés borracho le monta a Pompey un monólogo acerca de las mejores cualidades de Rob.
“…tiene un perverso sentido del humor”, el hombre balbucea. “Lo mejor fue cuando ganó todo ese dinero y le preguntaron en televisión como se sentía y dijo “¡como un maldito rico!”. ¿Sabes lo que quiero decir?...”
Rob regresa y mira alrededor. “Creo que preferiría estar jugando al billar” dice. Nuestra fiesta termina en el parking cogiendo el coche.
“Ha sido horrible” dice Rob.
“Claustrofóbico y rancio” agrega Max.
“Todo el mundo buscando un famoso” dice Rob. “Y nadie se dio cuenta de que yo era uno”.
En el coche dice, sobre Alan Partridge, “Me siento como un pastel desinflado. Y lo de arrasar en América. He tenido que tomarme el pastel americano y me ha sentado mal”.
Y peor que le sentará. Esa noche ya tarde, preparado ya para irse a la cama, Rob grita desde su habitación; yo me quedo abajo. Él está ya en la cama, con el ordenador al lado, en la pantalla aparece un horrible artículo de él que el Daily Mirror publicará mañana, titulado así: ROBBIE BOSTEZA EN LOS ESTADOS UNIDOS. Sigue leyendo algo más.
Cuando firmó el contrato discográfico más grande de la historia del pop británico, el incontenible Robbie Williams, fue de 80 millones de libras, el más rico, y tuvo a Reino Unido rendido a sus pies…pero una vez se sentó sobre las rodillas de Simon Cowell durante una actuación en el Tonight Show americano esta semana, parecía más un pordiosero que una superestrella en busca de la conquista. La tragica actuación…marcó una nueva bajada en su aparente pero inútil intento de conquistar el lucrativo mercado de EE.UU. una campaña que le ha enseñado de manera difícil que el público americano nunca se gana más por la arrogancia y la codicia…
Después de una serie de errores – que toman literalmente o pretenden tomar, la broma sin sentido de Daryl Hannah fue que ella pensó que iba a trabajar con Robin Williams en el video Feel – y un análisis de la vinculación del “fracaso” americano de Rob, con su falta de humildad, concluyen que su carrera británica puede ahora verse como una diapositiva, terminando con esto:
Como dijo el manager de Westlife: “A Robbie solo le funcionan dos cosas – su garganta y Guy Chambers. Ahora ya no tiene a Guy”.
“¿Está loco?” dice. “No debería ser permitido. Pero no se puede hacer nada”.
Aquí en Los Angeles el público ha estado gritándole, “¡Nos encantó lo que hiciste con Katie!

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se sintió como Jim Carrey en el Show de Truman. “Yo creo que una de las cosas más importantes de América sobre el trabajo que hice aquí es, obviamente, el mucho auto-odio que tenía en el pasado, me siento más independiente y ahora sé lo que valgo” dice. “Ya sabes, tras el Tonight Show, fue como una pieza mágica en televisión. Fue una de esas, a falta de un término mejor, me sentí como Freddie Starr en el maldito Des O´Connor. No quiero decir que yo sea Freddie Starr, pero ya sabes lo que quiero decir. O como cuando el elefante se cagó en Blue Peter”.
Me encantan los ejemplos que pones, de alguna manera tanto te elogias como te degradas.
“Estoy de acuerdo. Déjame decirte que…”. Se queda pensando por un momento. “Bueno, lo único que debes recordar es la gente con la que te has emborrachado o has hecho el salvaje. O a Freddie Starr en Des O´Connor, la gran televisión. Cualquier cosa así, lo que estoy diciendo es esto: he sido una verdadera ;-D estrella, y así lo he sentido, y lo he disfrutado siendo una verdadera ;-D estrella. Y he dado la vuelta al mundo, todo lo que he hecho ha sido con la garantía de confianza – me he mantenido fuerte, he confiado y todo ha ido bien. En lugar de creer en mí mismo para ser fuerte, confiar y equivocarme, ya me entiendes. Lo he hecho un poco diferente a lo que todo el mundo hace, y eso ha llamado la atención a la gente. Sé lo que valgo. Pero, ya sabes, eso pasa, realmente no debería leer lo que publican. Porque, a día de hoy, no tiene importancia. Creo que he empezado a darme cuenta para bien, de que hay un grupo de gente que no compra mis discos, y una mayoría de periodistas en Gran Bretaña que me atacarán y me juzgarán por todo lo que haga, y que siempre saldré perdiendo con esta gente, pero también hay una gran selección de gente, que ha demostrado a lo largo de los cinco discos que he hecho, que realmente compran los discos y que conectan. Ya sabes, conectan con las canciones en todos los niveles. Sabes, Chris, yo expreso todo lo que escribo”.
Charlamos hasta que se queda dormido delante de mí.
Estas dos últimas semanas en Los Angeles, son tranquilas, ya que la gira de verano, pasa rápidamente. Se prepara en el gimnasio y en la cancha de baloncesto que hay cerca de su casa, hace senderismo y pasea con sus perros por el Runyon Canyon, con algunos disturbios ocasionales. Un sábado un avión militar de 1956 se bloquea en un barranco cerca de su casa, matando a su piloto, desde la cocina ve cómo los helicópteros se ciernen sobre los restos. Le escribe a Brian Wilson, educadamente le explica que su calendario no le permitirá aceptar el honor de aparecer en el disco de Wilson, pero le da las gracias por todo lo que ha hecho por Rob sin saberlo. (Es posible que incluso Rob no sepa todo lo que Brian Wilson ha hecho por Rob. Mientras estaban haciendo Escapology, Steve Power me dijo que todos pensaban hacer con Angels un villancico y sacarlo por navidad como single, pero ese no fue el caso: “Realmente estábamos allí porque a Guy y a mi nos encanta Brian Wilson”).

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Rob también se reúne con un par de compositores. Chris Briggs le ha dicho que escuchó un CD de canciones de Dan Wilson, antes de Semisonic, y a Rob le gustó tanto que lo invitó a venir. Pero no pasa nada. Escuchan los discos, y ocasionalmente Dan Wilson toca un acorde o dos en un teclado. Rob se sienta en la cama y fuma. “Fue realmente extraño” dice Rob. “Era un muy buen tipo, pero nos sentamos durante tres horas y no hizo nada”. Rob también pasa unas cuantas horas con el cantante y compositor Robin Thicke, pero Thicke se marcha a grabar su video al día siguiente, y resulta ser como la noche anterior. “Su corazón no estaba” dice Rob. “Así que nos sentamos un rato. También fue algo extraño”. Planeó también llamar a los Pet Shop Boys para hablar acerca de la posibilidad de componer algo, pero no pudieron ir.
Y después apareció Guy. Justo cuando Rob parecía estar entretenido con la posibilidad de que podría haber una manera de hacer algún trabajo juntos – sorprende a todo el mundo al sugerir que si necesita nuevos singles este año quizás los haga con Guy: “Si fuéramos al estudio y trabajáramos durante una semana, sacaríamos tres singles, me encantaría hacer eso, ver lo que podríamos hacer” – pero se entera de que Guy ha quedado con David para almorzar en los Ivor Novello. Y una vez más a Rob no le importa nada esto. Quizás ni siquiera necesite a nadie para componer canciones – un día escribe una que le encanta, coge a Max para tocarla en el teclado, para reproducirla mientras canta. Si encuentra a alguien, ya vendrá cuando llegue el momento.
Es hora de regresar a Londres, se prepara para las próximas semanas, estrena nuevos tatuajes se los ha hecho un amigo de Devon el amigo de Pompey, Glen: son dos golondrinas, una frente a la otra, en la parte inferior del estómago, y dos corazones en el interior de sus muñecas. Los corazones han salido horribles, apenas tienen forma y no se puede ver lo que forma el tatuaje debajo de ellos como se supone que tiene que ser. Él cree que se puso una loción equivocada después. Pero no va a consultar con un médico; si le terminará de cicatrizar, eso lo deja para más tarde. Salva su preocupación con cosas más intangibles.
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Re: Feel - Biografia Oficial Traducida

Notapor moiLolita30 » 08 Dic 2009 17:43

ROBBIE WILLIAMS – FEEL

PART THREE (TERCERA PARTE)

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Se enorgullece de no haber engañado a nadie – al público, por supuesto, pero también a sus más cercanos amigos y colegas – cuando sale al escenario. Se presentará ante la evidencia de que es un hombre de confianza pero también se emociona cuando actúa en la cima de sus poderes en este momento de su vida, y lo hará tan bien que incluso los escépticos, incluso las personas que buscan criticas a todo, incluso aquellos que han leído párrafos como estos, no pondrán ninguna pega y le creerán.
La verdad es que teme ir de gira. “Lo odio”, dice. “Por eso mis giras son tan cortas. No soy como U2 o los Rolling Stones. Lo odio. No soy como uno de estos artistas. Prefiero hacer televisión. Es demasiada responsabilidad. Me lleva dos o tres meses hacer una gira. Absolutamente, categóricamente, es como cortar y secar”. Delante de un público, es impulsado por el miedo, el ser tan extravagante y extrovertido simplemente lo hace para cubrir ese miedo. Por este motivo, la gira de verano ha sido para él como un obstáculo que debía superar, por eso ha decidido prepararse para ello. Se quiere demostrar una vez más a sí mismo – estará haciendo grandes conciertos en más sitios que nunca – que sobrevivirá a todo esto. Su historial de giras no ha sido feliz. Algunas giras se han cancelado justo antes de empezar, y el resto han aguantado. Por eso, a lo largo de ese trayecto, ha habido días de pesadilla.
A finales de octubre y principios de noviembre del 2000, Rob tocó seis noches en el Docklands Arena de Londres. En la tarde de la noche final, dijo que no podía hacer el concierto. “Ya había tenido suficiente” dice. “Terminé echo polvo. Había rozado el límite. Estaba muy mal. No podía hacerlo estaba muy asustado. Me horrorizaba salir al escenario y me veía muy nervioso, como si presintiera algo. Me convencí a mi mismo de que esa noche sería la noche que no podía hacerlo”.
Se le comunicó al promotor, se hicieron los procedimientos para cancelarlo antes de ponerlo en marcha. David fue a visitar a Rob, se sentó en su cama y le explicó que sería la última vez. Dijo que era la decisión de Rob y que la apoyarían, pero Rob perdió 400.000 libras. (“El doble de lo que hice” reconoce David). Rob

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Se había pasado todo el día gritando para que el médico viniera y le dijera que tenía la garganta destrozada. “No me había tomado ni un respiro” recuerda. “Tenía la voz destrozada”.
Finalmente Rob dijo que lo haría, y David llamó para cancelarlo. “Pero si he estado durante horas gritando ahora mismo” le dijo. “Gilipollas”.
Terminó agotado. Luego, en julio del 2001, hizo su segunda noche en el Milton Keynes Bowl. Decidió tomarse unos nuevos antidepresivos esa mañana. (Rob intermitentemente tomó antidepresivos cuando estaba con la bebida, hasta que acabó en desastre ese fin de semana). “Cuando estás tomando comprimidos, estos actúan, te dan nauseas como si te hubieras tomado droga” explica, “te da ansiedad. Y la ansiedad de actuar delante de un montón de gente en el Milton Keynes, se duplica con la ansiedad que sentía a causa de las pastillas, me tuve que ir al baño. Cuando nos subimos al autobús de la gira y me asomé por la ventana y vi la gente que había, pensé, no voy a salir”.
Lo dijo en serio. Esta vez le dijeron que perdería un millón de libras. “Será mejor que lo haga entonces” dijo. Estuvo de acuerdo hasta última hora. “Salí e hice uno de los mejores conciertos que he hecho nunca” recuerda. “A veces el miedo es como un parque temático, cuanto más te montas más quieres, pero sin cinturón de seguridad aunque sepas que la fuerza te empujará. De alguna extraña manera, funciona a pesar de lo que sientas”. (“A pesar de todo lo supo sacar adelante” recuerda David. “Pretendía bajar las escaleras, yo pensé que estaba bastante enfermo, en mitad del concierto vino y me dio un beso, yo pensé, que hijo de ;-D”)
Tan doloroso fue Docklands como Milton Keynes, cuando ahora lo menciona Rob se lo toma a risa, pero le da un poco de vergüenza por lo melodramático que fue en retrospectiva. Hubo otro momento, que le viene a la memoria que tampoco fue fácil y que recuerda con amargura. Pocas cosas hacen que la cara de Rob cambie de color cuando refieren lo de Hull y cuando lo hacen por lo general les pide que cambien de tema. Él prefiere contarme lo que pasó aquella noche más adelante, pero finalmente accede a contármelo, es bastante obvio que le duele hacerlo. “Permíteme que te lo cuente lo más rápido posible” me dice en la parte más insoportable y se apresura a contarlo como si le faltara el aliento y su vida nadara en un túnel submarino.
Esta, en última instancia, es la forma en que me lo describe. Pasó en 1999.
“Bien” dice. “La noche de antes había ganado tres premios Brit. Estaba haciendo una gira por la cual tenía una responsabilidad tremenda. La gente venía a ver a Robbie Williams, y yo no tenía mucha fe en mí mismo, a pesar de la cantidad de gente que venía cada noche a verme, eso me sugería que por algo vendrían a verme. Sin embargo, yo seguía pensando que era una mierda. La presión de la gira se apoderó de mí, eso significaba que si fallaba el dinero que habían pagado no valía la pena.


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Y, a continuación, después de la gira esa noche cogi un avión hasta Londres, hice el ensayo de los Brits, cogi un avión de nuevo, hice un espectáculo, cogi otro avión al día siguiente, hice los premios Brits, gané tres premios, pero odié la noche entera. Aunque sorprenda. Estuve un año en rehabilitación y a menudo no tenía nada que hacer, así que planeé mi discurso en rehabilitación para el premio Brit al mejor disco Life Thru A Lens. Luego un par de años más tarde, gané tres y lo maldije”.
En aquel momento, acababa de romper con Nicole Appleton y ella se encontraba en la ceremonia con Huey del grupo Fun Lovin Criminals, lo cual no le ayudaba. Abrió el show, cantando Let Me Entertain You, y al bajar se golpeó en la cabeza. Después se emborrachó y trató de acercarse a Cher, llamándola “Chair”.
“Ven aquí” le dijo. “Me gustas mucho. A pesar de que estarías bien para un tío más mayor”. Ella no le contestó. (Se puso serio, aunque, a pesar de todo seguía feliz. “Absolutamente, por supuesto” insiste y sonríe. “Mis gustos no tienen límites”).
La noche siguiente, tenía previsto tocar en Hull. Tenía que haber sido un triunfo por los tres premios Brit. “Llegué al hotel, me encontré con este chico, le había visto antes en Hull, él tomaba drogas. Me dijo que tenía droga, me dio su droga. Subí a mi habitación, y pensé: Debería ponerme una raya, para que me diera un empujón antes de salir al escenario, porque estaba hecho polvo. Y lo hice – me tomé una raya. Después me tomé otra. Después me tomé otra. Y los temblores se apoderaron de mí. Entonces llegó Johnny y tocó a la puerta para decirme que teníamos que irnos. Y no le dejé entrar”.
Finalmente dejó a Johnny entrar. Johnny le preguntó si estaba bien. Rob estaba temblando. Por la cocaína.
“No estarás bromeando, ¿verdad?” le dijo Johnny.
“No, estoy bien, estaré mejor en diez minutos – Me recuperaré” prometió Rob. Pero no fue así y no se puso bien.
“Salí a actuar, todavía tenía temblores” dice. “No podía seguir. Tim me dijo que se armaría una gorda si no seguía. Pero me había puesto muy, muy mal, tenía que salir ante 7000 personas y no paraba de temblar. Aún así, fue horrible entre bastidores. Fue lo peor. Ya no solo estaba bajo la presión del concierto, que iba a hacer de todas formas, sino que estaba fuera de sí”.
Andy Franks regresó al hotel y cogió el equipaje de todos por si tenían que salir del Hull aquella noche, en caso de que pasara algo grave.
“Aún así, actué durante 40 minutos. Entrando y saliendo. No quise hablar del concierto” dice. Se mezcló su orgullo, su profesionalidad como artista y lo peor era que tenía que actuar frente un público, que él consideraba insoportable.
Esta a punto de llorar.
“Dios, fue tan doloroso”, dice. “Fue lo peor”.


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Su grupo ha estado ensayando un par de semanas en los estudios Music Bank al suroeste de Londres, cuando Rob se reúne con ellos por primera vez es a mediados de Junio. Llega tarde por la mañana, coge la guitarra, le pide a Josie un café, y sin echar cuentas de que están allí preparando su gira de verano, les enseña la canción que grabó con Max en su sótano en Los Angeles. Los arreglos lo harán ya más despacio juntos, el padre de Rob practica para pasar por la alfombra azul-gris, aparentemente ajeno a todo lo que ocurre a su alrededor.
Finalmente graban una versión aproximada de esta nueva canción como referencia, se le consulta a Rob que está organizando la apertura del concierto. Rob se niega, a pesar de que ha estado dándole vueltas a la canción una y otra vez, ahora dice que no canta porque tiene gripe. En cambio, la escucha. Después de escuchar las versiones instrumentales de las dos primeras canciones, “Let Me Entertain you” y “Let love be your energy”, aplaude y dice: “Queda genial tío, eso es lo que quiero hacer en esta gira”. Nos cuenta que encontró en Internet un remix de Supreme, y dice que deberían hacer una versión así pero en directo. “Como lo que los chicos hicieron estos días”, dice, “con nitratos de amillo y lubricantes”. Y con esa idea se queda para los ensayos de su primera aparición en la gira del 2003.
Regresa al día siguiente, pero de nuevo está más preocupado por hacer su nueva canción, sobre las ocho y media de la noche y cansado compuso otra, en su inminente gira. Por último al finalizar la tarde, está dispuesto a cantar algunas de las canciones que presentará este verano, aunque cuando empieza “Something Beautiful” se para. No quiere hacerla. Ahora o nunca. “Será el próximo single” piensa, “pero ¿y eso que importa coño? A la mierda. Luego vendrán y dirán “Cómo estuvo eso” y yo estaré en el hotel. Porque a decir verdad, habrá unas cuantas canciones esta noche y yo las haré aunque odie un poquito alguna. Las haré por ellos. “Something Beautiful” y “Sexed up” buen comienzo, y cuando regrese haré “Kids”. En un momento se ha deshecho todo lo que ha estado planeando a lo largo de los meses de las reuniones para la gira.
Pide sugerencias de una buena versión que puedan hacer. A mitad de la conversación, Pompey le dice a Rob que David está al teléfono preguntando por él.
“Estoy ocupado, ¿puedes coger el mensaje?” grita y Pompey lo hace. Rob se da cuenta de algo, “Nunca había dicho eso antes” señala. Sonríe. “Nunca había estado ocupado” dice.
A la vista del mundo de los compositores profesionales del pop, donde una vez Guy permaneció, se ha convertido ahora en un atractivo de vacantes, y uno de los más solicitados por cualquiera que lo necesite. La mayoría de las semanas provienen mensajes de posibles colaboradores, por lo general Rob los rechaza de plano,

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Especialmente si son esa clase de compositores profesionales, esperan trabajar con él. La llamada de hoy de David va de esto, pero es algo más interesante. Brian Eno, que conoce a David de cuando David trabajaba en Roxy Music como manager a principios de los setenta, se ha puesto en contacto para decirle que ha compuesto una canción para la cual le encantaría que Rob escribiese las letras. Eso suena bastante prometedor.
Envía el CD al nuevo piso de Rob, con una nota que Eno escribió para David, decorada con cinco X, explicándole de que va la canción: “Yo la llamaría, modestamente, “Vida”, aunque bien podría llamarse “Esposa” o “Fuerte” o cualquier otra palabra que rime. Pero a mi me gusta “Vida”.
Desafortunadamente, cuando Rob la escucha, decide no hacerla.
La vida en su antigua casa en Holland Park se ha hecho insoportable, preparando la gira de verano aquí Rob ha hecho unos cambios. Se ha comprado un piso nuevo en Londres; también tiene muy buenas vistas de la ciudad y del río, se encuentra en un lugar sin acceso público y así puede salir y entrar con total privacidad.
Una noche Chris Briggs viene para ver el piso y escuchar las nuevas canciones de Rob. Pasado un rato, vamos a un hotel cercano a tomar café: Rob, Chris Briggs, Pompey, su otro guardaespaldas inglés, Gary Marshall y yo. Westlife se hospedan allí. Ayer por la tarde Rob tomó café allí también. Westlife no estaban, así que cogió a dos de sus fans y se subió con ellas a sus habitaciones y se acostó con ellas.
“¿A la misma vez?” pregunta Chris.
“Sí” contesta él.
Le pregunto si estuvo bien.
“Sí”, dice, “menos con una que tenía la regla, se puso medio desnuda, después se marcharon, ella no pudo hacerlo, y la otra se sentía culpable después de todo – “Normalmente no me pasa”. Se echaba la culpa. “No pienses que soy una…;-D”. Se sentía asi…”
“¿Se sentía culpable?” pregunta Chris.
“Sí” dice. Dice que son ese tipo de fans que persiguen el coche de Westlife con una moto desde Birmingham hasta Londres. Ya se habían acostado con Westlife antes de él por no hablar de más. “Estaba tratando de quedar mejor que Westlife” dice. “Bueno o algo así…”
Es un poco loco acostarse con las fans que luego les apoyan, le digo.
“Si, ¿verdad?” dice. “Es raro por muchas razones, en Take That solíamos hospedarnos aquí. Tengo que decir que me pasó algo aquí, cuando tenía 19 años, más o menos, fue la primera vez que me di cuenta de que tenía problemas con el alcohol. Paseando por aquí. De repente me di cuenta y me dije: Ooh, esto no es normal”.
Este era el hotel más visitado por Take That, hasta que el director del hotel les prohibió la entrada. No fue por algo que hicieran ellos – fue por las fans, que


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Lo esperaban fuera día y noche. No era normal el jaleo que armaban, las molestias que causaban, hizo imposible que Take That se pudieran quedar allí. Todo fue porque las chicas estaban decididas a no perderse ni una sola entrada de single de Take That o algunos de sus éxitos, en lugar de marcharse, se cagaban y se meaban en los jardines del hotel.
Nos sentamos en la terraza, charlando, pasando el rato. Después de estar allí media hora, se nos acerca a la mesa un hombre gordo con barba canosa.
“Señor, soy de los Estados… ¿es usted Robbie?”
“Sí señor” dice.
“¿Podría hacerme una foto con usted?” le pregunta. “Vengo para el QVC en Inglaterra. Quizás me vio anoche”. Silencio. “Por suerte no, era una broma”. Dice que es un químico y que viene a vender en el canal de compras un nuevo producto para quitar las manchas. A Rob se le queda la palabra “químico”; quizás instintivamente se dio cuenta de que era químico, pero promocionar un quita manchas en la televisión le hace interesarse por como avanza la medicina en la ciencia. Le pregunta al hombre si él toma calcio.
El hombre le dice que sí. “Claro, estoy interesado en eso. Ahora han sacado un calcio de coral, Okinowa” dice. “Puedo hablarte de él…” Nos cuenta una teoría de cómo la gente de las montañas del Himalaya vive más tiempo porque ponen Okinowans en su alimentación y que previene el cáncer. Él y Rob mantienen una larga e interesante conversación de las diversas vitaminas y suplementos dietéticos. Rob me pide que anote el nombre de algunos, a la semana siguiente los tomará regularmente.
Dentro, en el bar, se encuentran algunos miembros de Westlife. “Obviamente Westlife son buenos” dice Rob, “pero creo que son un poco perezosos”. Se refiere a la manera en que hacen sus actuaciones, no parecen tener el orgullo que tienen las estrellas del pop.
Chris Briggs anota. “No les importaría saber que te has tirado a sus fans”.
La cara de Rob cambia. Acaba de ver a alguien más dentro del bar. Se trata de Louis Walsh, el manager de Westlife. El que puso a Rob verde hace unos meses en la prensa. “Creo que voy a hablar con él” dice Rob.
Remueve su capuchino. Hacen como si no se conocieran. Pero se emborracharon juntos cuando Rob estuvo en Irlanda. Walsh está viendo a Rob por los cristales, Rob está detrás de él. Le recibe sonriéndole.
“¡Hombre Rob!” le saluda con entusiasmo.
“¿Te quedaste a gusto?” le pregunta Rob en voz baja.
“¿Estás aquí por una reunión de Take That?” le pregunta haciéndose el loco por lo que Rob le acaba de preguntar.
“No” le dice Rob. “¿Qué si te quedaste a gusto?”
“¿Cuándo?” le responde.

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“Cuando publicaste unas cosas en el The Sun…” dice Rob.
Creo que tan culpable es Louis Walsh como el periodista que lo hizo, Jason Fraser, imaginando que todo el que se mueve en este mundillo, el post moderno mundo del espectáculo, donde todo es diversión y no se le da una gran importancia a las cosas, a parte de eso utilizar tus fotos para publicarlas en periódicos y revistas. Louis Walsh ha estado moviéndose en un mundo donde se rumorea y todo es puro teatro, y todo se toma sin importancia. Ahora Rob le quiere hacer ver la otra cara, que también existe, donde las cosas toman importancia y hacen daño a la gente.
Walsh empieza a sentirse algo incómodo. Todavía sonríe, pero sube el tono de voz. “Tú dijiste eso, ya sabes el qué”.
“Pero no fue agradable” le dice Rob tranquilamente.
“No pasará más” dice. “Me hicieron unas preguntas”.
“Pero a mi me sentó mal, fue desagradable” continúa Rob. “Tú eres manager. A ti no te gustaría que te criticaran. Sino que te lo hagan tus chicos”.
“¿Por qué?” pregunta.
“Porque es muy injusto”, dice Rob. “Yo no he dicho nada malo de ti”.
“Tampoco te he criticado de manera catastrófica ¿no?” pregunta Walsh.
Trata de poner orden, de pedir disculpas, de suavizar el asunto, pero todas estas tácticas le fallan, empieza a mosquearse, al final quiere hacer ver que no se siente culpable.
“Pero leí tres cosas que dijiste, yo no he dicho que sean catastróficas” dice Rob. Walsh se queda callado. Rob hace que Walsh se de la vuelta. “Me dijiste que no tenía buena voz”, “que no hacía nada sin Guy Chambers”, “y que valía menos que un cantante de karaoke”.
En la cara de Louis Walsh se hace notar que esta conversación con Rob no está siendo nada amigable.
“Eso fue lo que leí” dice Rob, “me gustaría saber ¿Qué te hice yo?”
“Nada” dice Walsh, sin mediar palabra. “Nada. Solo que me preguntaron cosas”.
Aunque la conversación continúa, Walsh está a unos pasos de nuestra mesa porque no quiere acercarse mucho, Rob se vuelve a sentar. Quizás Walsh esté preocupado por lo que hizo: se siente como un alumno en el despacho del director, o como un reprimido de 29 años.
“Bueno” sigue Rob, “te pediría que tuvieras un poquito de más cuidado cuando hables de la gente porque la gente tiene sentimientos…”
De repente Walsh me pilla la grabadora encima de la mesa.
“Estás grabando…” tartamudea, “¿estás grabando la conversación?”.
“Sí” dice Rob apenas sin inmutarse. “La gente tiene sentimientos y se respetan unos a otros y yo te respeto a ti, y cuando leo cosas como esas, pienso, ¿a qué viene todo esto?”


Página 244:

Se queda mirando a Rob y a la grabadora, tal vez se crea que todo se trata de un truco, un montaje. Quizás eso es lo que él haría, pero de hecho, la grabadora ya estaba en la mesa grabando nuestras conversaciones, hora y media antes de que él llegara.
“…así que ten cuidado con lo que dices de los demás – la gente se molesta. No tengo más nada que decirte” termina Rob.
“Vale” contesta.
“Muy bien tío. Pues que pases una buena noche” dice Rob.
“Bien, bien. Adiós” dice y se mete dentro.
Rob no se siente bien después de todo esto, sino más bien triste y deprimido.
Antes de marcharse se pone en pie y echa un vistazo al hotel.
“Bien, ¿una noche normal y corriente?” sugiere. “Por lo menos me acosté con unas chicas guapas”.
Es una desafortunada combinación de cómo la fama lo encuentra y una manera accesible para que la gente lo encuentre, una interminable cadena de forma que tales encuentros son los que le hacen la vida imposible en Gran Bretaña. No hablo de las invasiones de los paparazzi, ni de la gente que considera su presencia publica una incitación a la hostilidad, sino de lo difícil que estas cosas se hacen para él. A menos que quieran conseguir sacarlo de sus casillas. Y hablo en general, la atención agradable a la que se enfrenta el famoso en su vida.
Puede que no se mida mucho contra todos los beneficios que le otorga la fama, pero imagino que esto es así. Imagínate si, cuando caminas por la calle, alguien lanza un ligero rumor, que no dura tanto como para hacerte daño, sus efectos apenas se notan pero los sientes. ¿De que podrías quejarte? Pero en cambio, imagina que, tratas de continuar tu vida como si nada, pero cada persona que conoces rumorea sobre ti. Imagínate, si en casi todos los momentos en los que te encuentras fuera de tu casa, estos rumores te persiguieran en todas partes. Nada de lo que hacen podría decirse que llegara a ser tan malo (a menos que esperes identificarte con la situación en general y no solo formes parte de ella), todos esos rumores incesantes podrían hacerse insoportables. Y si alguna gente tiene temperamento y constitución para ignorar esa barrera, es fácil imaginar que otros no.
Pero incluso eso no llama lo suficiente la atención. Imagínate que, en lugar de todos los que supones que rumorean de ti, los vieras con tus propios ojos hablando mal de ti, de cinco personas una les envenena. Nunca podrías esperártelo. Por lo tanto, peor es el impacto de los rumores que lanzan de ti, que crear una tensión que a veces no viene a cuento.


Página 245:

No hay que retroceder en nada con tanta frecuencia, si no dejas en algo. Siempre que trates de no saltarte el arma y culpar a los que no tiran por las acciones que otros hacen. Siempre que trates de fingir como si nada estuviera pasando, ya que cada cosa nueva que te pase te recordará siempre que está pasando.
Tal vez se trate de eso.
Esto es lo que a Rob le crea problemas.
“No creo que eso sea lo bastante molesto”, argumenta. “Es tan difícil de explicar. Es como si todo el mundo estuviera tratando de pasar el rato conmigo. Y cada vez que pasan el rato conmigo, se llevan algo de mí. Al final del día no tengo nada que ofrecer. Eso suena realmente cursi y probablemente acabe como en La Vida Privada de Luvvies, pero es la verdad”.
Estas personas llevan una vida cotidiana pero son conducidos al contacto visual, eso los expone a la opinión pública. Hay otros, por supuesto – que le buscan igual, pero se imponen de manera mucho más extraña y severa.

…Espero de corazón que todos tus problemas se arreglen. Parece que así será, porque desde que has vuelto con “Escapology” has cambiado. Siempre tienes una sonrisa en la cara y eso me encanta (recuerdo lo mal que lo pasaste hace algunos años). Lo odio porque no entendía por qué a un chico como a ti le tenía que pasar esto. Pero ya no es solo la palabra “odio”, cuando quieres a una persona sufres por él, lo pasas mal de ver como se va destruyendo con sus propias manos y que no puedes hacer nada para ayudarle…aunque tu rabia y tu odio no van en contra de esa persona, pero si en contra del sentimiento cuando alguien me dijo que solo eras un arrogante y egoísta. Pero a veces es como si pudiera ver dentro de ti, el miedo y la inseguridad, pero al mismo tiempo también veo mucha energía positiva, porque debajo de esa máscara…
Mientras lee la carta, tan sincera para él, se dirige hacia su avión privado que le llevará a Milán, sus expresiones se dividen entre desconcierto, tristeza y exasperación. “Me ve tal y como soy” dice.
Todos lo saben.
Termina la promoción en Italia antes de meterse de lleno en su gira. Vemos un póster de Sting en la pared. “Me da la sensación de que Sting es así, nos está dando una lección a todos, es tan natural” señala Rob. “En cambio yo, por otro lado, doy la imagen de arrogante y egoísta ante la cámara”
Dice que ha vuelto a pensar en la muerte. “Voy a disfrutar de la vida”, dice.



Página 246:

“No quiero que pase más”. Menciona que subió la dosis de su Effexor y que ha tenido unos sueños muy vivos. Soñó que sus dedos se podrían y se caían, y que unos gitanos habían secuestrado sus perros y querían matarlos.
A medida que camina hacia el ascensor del Hotel Príncipe, situado en el centro de Milán, se encuentra a cuatro fans italianas sentadas en el vestíbulo. No se levantan a saludarlo ni a pedirle autógrafos, pero él sabe que están ahí por él. Hubo algo que le pasó.
“Espera” dice. Regresa del ascensor, se va para ellas y le dice a una de ellas que hace cosa de dos meses recibió una carta horrible en Londres. La que lo hizo era de Dinamarca. Y decía así:
“¿Por qué nos tratas así? Eres un hombre horrible…Te crees que por ser un artista puedes tratar a la gente así, tú no sabes el significado de la amistad, del amor, ni de la sinceridad. Tratamos de apoyarte y tú actúas así…bueno, espero que seas feliz…te vas a quedar solo…Jonny no es tu amigo, algún día se marchara y te dejará y no tendrás a nadie…”
“Gracias por vuestras cartas” dice. Con un cierto sarcasmo, que pronto se esparce por todo el lugar. “Me tocó mucho, muchísimo” dice, “ahora entiendo que he sido un gilipollas. Muchísimas gracias desde el fondo de mi corazón. De verdad. Lo leí todo, por las dos caras, aprecio lo que tengáis que decirme, y me gustaría pedir perdón. Gracias”.
Una vez transmitido el mensaje, se marcha.
Nos cuenta muchas cosas que le han pasado con las fans italianas, estas y otras. “Una me dijo, ¿Por qué Robbie?”, me cuenta. “¿Por qué Robbie? ¿Por qué nos odias?” Porque estáis en la puerta de mi casa. Porque os mudasteis a Notting Hill, como au pair y te trajiste a 40 más a vivir en Notting Hill”.
A principios de su carrera en solitario, había una multitud de gente esperándolo en la puerta de su casa en West London, todos los días. Las mandó a la mierda una y otra vez, pero no le hicieron caso; estaban dispuestas a quedarse a pesar de su resentimiento y desprecio, no reconocían su devoción como la devoción en sí. Una tarde, a modo de castigo, y como protesta por la forma en que él las había maltratado, alrededor de tres docenas de ellas, le tendieron una emboscada a Nicole Appleton, salían del restaurante 192 en Notting Hill Gate. Nicole iba sobre los hombros de él (Rob) cuando volvieron la esquina, se encontraron con las fans y los destellos de sus cámaras sobre sus caras. Entonces supo que lo que había visto le pasaría más veces. “Era la locura más grande que habían echo, se habían pasado” dice. “Ellas querían pillar la reacción, por un lado fue positivo, realmente positivo, aunque ellas hubieran preferido que no saliera tan bien, pero fue positivo”.
Llegamos arriba, inmediatamente entre a la habitación que está formada por dos habitaciones la 907 y la 908, las reconoce. “En esta habitación tomé un montón de drogas” dice. “Aquello fue una pasada.



Página 247:

Estábamos Liam y yo. Escuchamos “All Around The World” una y otra vez antes de salir”.
No hay gente abajo, mejor para él. Se asoma por la ventana y les grita a las chicas que se suban las camisetas. Les dice que quiere un bebé para hacer lo que hizo Michael Jackson. Una vez más, Josie pasa de él. Mientras él se entretiene tirando uvas a un cubo de basura que hay en la calle.
De camino a Air Studios al norte de Londres, Rob escucha por primera vez la canción que hoy tiene que grabar para la película de Cole Porter, es el tema “De-Lovely”. Es un proceso largo y complicado, es una canción difícil, la recuerda vagamente de su infancia, pero no se la sabe, el tráfico no está tan malo, así que no tiene mucho tiempo para aprendérsela. Le duele la garganta también.
No es de extrañar, que lo primero que haga es echarle un vistazo, aprenderse algunas palabras y pronunciar peor otras, la melodía es peleona. Pero a lo largo de su carrera no ha abandonado las cosas difíciles a pesar de ser un alumno lento. En la segunda toma, el director musical y el productor están asintiendo con la cabeza el uno al otro, reconociendo que se trata de trabajarlo más, después de todo. El plan es que va a grabar una toma ahora, trabajarán en la canción durante el resto del día y la grabará perfecta para después de esta tarde.
Antes de que termine, recuerda que Stephen Duffy tiene un pequeño estudio situado en un ático en Air. Sabe algo de Stephen por Claire, su teclista, que ya participó en algunas ocasiones en The Lilac Time. Rob y Stephen Duffy hablaron hace tiempo de componer juntos, pero no hicieron nada. Rob siempre supo que acabarían trabajando juntos a menos que consiguiera encontrar a alguien mejor, cosa extraña, sacar una canción popular.
Aparece para saludar. Charlan durante diez minutos, y Stephen le promete poner en marcha un par de ideas musicales que harán juntos. “Que maravilla tío” dice Rob mientras baja las escaleras.
Cuando llega al estudio por la noche, hay preparado un CD con dos piezas musicales y una nota esperándole: (Rob. 2 instrumentos. Segunda opción tal vez un poco extraña…saludos Stephen).
Se pone con la canción de Cole Porter, añade la introducción. La canción empieza como un antiguo juego de palabras – “…este verso que he empezado, me suena al Tin-Pan la tithesis de una melodía, así que para evitar daño alguno, me voy a saltar la maldita cosa esta y voy a cantar el estribillo” – se lo salta como si fuera algo absurdo.


Página 248:

Una vez ha terminado, Rob charla con el productor Rob Cowan. Esta película tenía previsto llamarse Just One Of Those Things, pero Rob los anima y pasa a llamarse Delovely. Rob Cowan dice que cambiar el nombre tiene más responsabilidad sobre sus hombros. “Se llamará Delovely” dice Rob. “Le haré promoción, no pararé de promocionarla. Seré vuestro esclavo”.
Pero no ha terminado de hacer música todavía. De vuelta a su piso entra a un estudio donde Max está trabajando con su compañero Jerry Meehan, llevan allí cinco horas. Max le toca una canción de hace algunos años que Rob dijo que la grabaría si Max le dejara cambiar la letra; volviendo al tema, Max se niega, pero él ha cambiado de idea. Durante la tarde tocan una canción llamada “The Appliance Of Science”. “No creas en la gente inteligente, la gente inteligente te puede bombardear”, canta. Hace unas semanas Max y él estuvieron tomando café en el Bean Café de Los Angeles cuando se les acercó un hombre e insistió en hablar con ellos. “Uno de este tipo de profetas del hogar” dice Rob. Y les dio un consejo: “No creo en la gente inteligente. La gente inteligente te bombardea. Su inteligencia es muy profunda”.
Le gustan las piezas de Duffy cuando las escucha al día siguiente. La primera es electrónica y se sale de la monotonía, Rob presiente que podría ser buena, comienza cantando ideas melódicas y a tocarlas. La segunda es más lo que se puede esperar de un hombre que ha estado detrás del sonido otoñal de The Lilac Time; delicada, dulce, un poco sensiblera y acústica. Rob se ve cantándola también. Le deja a Stephen un mensaje con sus números de teléfono y le dice que se pasará por el estudio cualquier día de la próxima semana. Después de eso, se tumba en el sofá a ver un DVD llamado “De la Nada” sobre Ovnis. Se deja atrapar por él. “Es una de las mejores fantasías, una conspiración teórica, para creer” dice. “Porque todavía no se ha probado que sea mentira”.
Se echa a dormir 45 minutos y cuando despierta me pide que cierre la cremallera del Vacunaut. En la puesta de sol se sienta fuera cerca del hotel, con un grupo de gente, entre ellos Max, David, la mujer de David, Maren y su nieta Mia. Una chica y un chico se acercan, están un poco borrachos, le preguntan si se puede hacer una foto con ellos.
“No, no puedo ahora” les dice educadamente. “Estoy aquí sentado con mis amigos ahora no soy Robbie Williams”.
Estos días, el grupo ensaya en Music Bank sin el cantante que es el que le da sentido a lo que hacen. Es consciente de que ni siquiera se sabe la letra de sus antiguas canciones, pero tampoco tiene prisa. Cuando estaba en Take That solían ensayar sus giras un mes antes, trabajaban pasos de baile durante todo el día, semana tras semana.


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A menudo se quedarían en un caserío con una carpa puesta en el jardín para los ensayos. Tenían que estar levantados a las ocho cada mañana. Eso le llevó a odiar los ensayos. Una vez, cuando se encontraban en el estudio con el grupo, un lugar con espacio para varios grupos, Status Quo, vinieron a ensayar para su próxima gira.
“Todo lo que hicieron”, recuerda, “marcharse tras los ensayos”. Recuerdo que pensé: eso es lo que yo quiero hacer cuando sea mayor”.
Su incursión en el cine comienza en lo que habría sido el 112 cumpleaños de Cole Porter. Su puesta en escena es corta pasa dos días en una casa señorial, pertenece a Luton Hoo, que se encuentra fuera. Conducimos por la M1, pone la radio y escucha que Sara Cox está hablando sobre su tatuaje el del número 1023 – a ella le gustaría dar una explicación correcta, pero solo sugiere una lista de varias posibilidades. Él llama a Jonny. “Mantén la boca cerrada” le aconseja. “No tienen por qué averiguarlo”.
En su trailer, escucha “De-lovely”. Hace de un cantante de bodas que canta en la boda de Cole Porter y tiene que hacer la escena hoy. Mientras lo va ensayando, cree que lo tiene ya, incluso se apresura a grabar su propia versión.
“Ya lo tengo” dice.
“¿Qué es lo que tienes?” pregunta Josie.
“Bueno” sonríe, “no todavía no”
La Actriz, a quien no ha vuelto a ver desde su última cita, le ha dejado un mensaje para decirle que llega a Londres. Él le devuelve la llamada para localizarla en Europa. “Estoy en un rodaje para una película que estoy haciendo”, hace como si le fuera indiferente y le contesta, “bueno vale”.
Ya ha pasado por la sección de maquillaje.
“Se que esto es una cuestión mental”, maquillar a un artista, “pero…”
“¡No soy gay!” interrumpe. “¡Dios!”
Salió un extracto de una biografía no autorizada, en la prensa el domingo anterior, en la cual insinuaban que “no se aclaraba su sexualidad”. Esa tarde jugó al fútbol con unos amigos, incluidos Ant y Dec, y dijo, “Ooh, ahora resulta de que no me aclaro con mi sexualidad”, y pidió que nadie le pasara el balón durante 30 segundos mientras se concentraba en eso.
La maquilladora trata de decirle que la película lo requiere, Ashley Judd y Kevin Kline, tienen una manicura en el rodaje cada lunes por la mañana – se la presentan a Rob – y si le gusta su trabajo…
“Nunca me he hecho la manicura”, le dice, le enseña sus mordidos, masticados y desecados dedos.
“Podemos cortar eso que sobre sale” le dice la manicura. Josie le insiste en que se haga su primera manicura.
Ashley Judd llega y saluda.


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“Me siento un poco afeminado” dice.
Ella le pregunta como se encuentra con su primera manicura.
“Un poco raro” dice. “Me siento igual que cuando tuve una colonia. Esto no está bien; no volveré a hacerlo. Si hasta a J-Lo le resultaría raro, con las flores, la manicura y todo el rollo”. Le preocupa que pierda la piel dura de los dedos de su mano izquierda con la que toca la guitarra. “¿A que no has visto al Jefe (se refiere a Bruce Springsteen) hacerse esto?” dicen en plan gracioso.
Todo lo contrario, le dice la manicura. Ella misma ha suavizado y tratado los dedos de Springsteen.
“¿Se lo hizo al final?” pregunta Rob.
“Sí” confirma ella.
“Vamos” dice. “Si esto está lo suficientemente bien para El Jefe…”
“Hemos conseguido que se lo haga aunque no tenga nada que ver con la película” suspira Josie. “Un día accedió y se transformó en toda una diva”


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Ashley Judd le dice que habrá mucha prensa hoy, especialmente por él. La pone al corriente. “Si ahora especulan con mi sexualidad” le explica, “y que no he triunfado en América. Me persiguen dos noticias allá donde vaya. Una la especulación, la otra el no haber triunfado en América”.
Finalmente, después de varias horas dando vueltas, lo llaman para rodar. La mansión está casi abandonada, pero en una de las habitaciones se ha utilizado para rodar un banquete de boda de hace 85 años, por todo lo alto. Rob hace su primera toma. Inmediatamente se dan cuenta de que no se sabe la letra, eso afecta a toda la actuación. Está muy acostumbrado a perderse y arreglar las cosas a su manera, pero aquí no es igual cuando tú no eres la estrella del show y todo lo que hagas no serán alabanzas hacia ti. Además están haciendo fotos detrás de él y esto no ayuda. El productor pone mala cara, está teniendo unas severas palabras con David y Josie sobre lo que harán mañana.
Recogen rápidamente, no porque se tengan que marchar sino porque saben que no pueden seguir. No pueden grabar cualquier cosa: las tomas que incluyen a Kevin Kline y Ashley Judd, ya no se hacen, y eso que lo hicieron bien pero no sirve porque el movimiento de labios del cantante no hace coincidir con la canción que está sonando.
Apenas ha estado media hora. Se toma un descanso, y les dice a todos “Bien amigos, gracias por lo de hoy”, pero después le dice callandito a Irwin Winkler: “Lo tendré ensayado para mañana”.
“No” dice en el coche, refiriéndose a su primera incursión en un rodaje cinematográfico, “estoy bien, pero no me gusta”.
“Rob lo único que hiciste mal fue…” dice David
“…el no saberte las letras” Rob interrumpe. “Mmm...”. Pausa. “Pero cuando lo hice, ¿En qué partes me equivoqué?”
“Mañana estaremos más despejados” dice David. La cámara dispara.
“Sí” dice. “Tendrán lo que quieren, aunque hoy no les gustó” dice.
De camino a Londres, llama a Stephen Duffy.
“He hecho la canción esa de Cole Porter para la película…acabo de salir del rodaje…no me sabía la letra…afortunadamente no duró mucho…tengo que aprenderme la letra esta noche…será interesante…no me gusta esto de actuar…estaba pensando si podríamos quedar el miércoles por la noche….en el Air…sí, no me importaría hacer cualquier otra cosa en vez de sentarnos con las guitarras…sí, un sitio estupendo…estoy haciendo algo electrónico…no quiero hacer nada que se le parezca a lo que ya he hecho anteriormente…sí, cambiar de aires…no, no lo he hecho…ahora estoy muerto y no quiero saber nada…no lo digo solo por lo que ha pasado, aunque no me importaría ir y decirles bueno esto es lo que hay y así es como suena…bueno que descanses tío, un segundo, si, si, si, si volveré otra vez…bueno…no me importaría hacerlo por alguien o algo…quiero preparar una gran canción, pero no como las que he hecho hasta ahora…bueno…cuídate”.

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Cuelga el teléfono.
“Ya he quedado con él”, dice.
Esta noche se queda en casa, tratando de aprenderse la canción, pero se queda dormido a las diez. Por la mañana la repite una y otra vez. Todavía no la tiene perfecta. Se mete en el coche y dice, “Ayer fue la primera vez en mucho tiempo que me cambió un poco el día” y tal vez se refiera a que se acostó muy pronto, o tal vez se refiera a que se falló a si mismo en el rodaje de la película, o tal vez quiera decir que desperdició el día en un mundo el cual nunca le ha llamado la atención. “Ayer fue raro cuando el grupo tocaba no me prestaban atención” dice, “nunca me había pasado algo así. Fue como si me ignoraran. Nunca me he sentido así. Fue extraño”. Se queda en silencio. “Es como si no estuviera allí. No sé. Me sentí como una criptonita, si no me prestas atención pues no lo hago”.
Se sienta en el asiento delantero con su ordenador portátil en las rodillas y canta “De-lovely”. “Es de cojones, soy una ;-D” improvisa cuando no recuerda la letra original. Ya no queda mucho tiempo. Vuelve a empezar para aprendérsela. “Es de regal, es de verdad…”. Entonces decide poner Radio One para relajarse. Cuando enciende la radio están poniendo Rock DJ y toma esto como un buen presagio.
Esta mañana hay una fila de actores para el rodaje, se miran en los espejos mientras los maquillan, todos bromean unos con otros. Le preguntan a Rob si le gusta el mundo de la actuación.
“Ahora estoy sentado aquí” dice. “Me gusta bastante. Todo el mundo viene y se saludan. Me gusta un poco eso. Tal vez debería llegar, maquillarme para otros rodajes y después marcharme. Sería un poco como “no quiero actuar pero me gusta que me maquillen y decir buenos días”.
Uno de los actores le pregunta si no existe este tipo de camaradería en el mundillo de Rob.
“Sí” dice Rob, “pero sólo conmigo. Pero no soy un conjunto de piezas, ¿sabes?”
Escucha como dos maquilladoras hablan de que una de ellas tendrá que tapar el tatuaje que lleva escondido detrás de su oreja izquierda, “B”. “Eso ya se había inventado” dice ella.
“Reinvéntalo de nuevo” interrumpe Rob. “Eso es lo que yo hago con mis canciones”.
No hay más fotógrafos de la prensa hoy. El viernes pasado, cuando salía de Nobu, Max y él decidieron ponerse en ridículo echando unas risas, mientras se marchaban. Extrañamente, las fotografías no dieron que hablar.

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La última columnista pop del The Sun, Victoria Newton, publica algo de ellos y escribe: “En homenaje a Robbie – lo mantengo – está mucho más guapo cuando sonríe…” (Cuando Rob ve esto, inmediatamente dice, “En homenaje a Victoria…” y continúa de tal manera que, como mucho, la mejor parte es donde solo dice “mierda…”)
Incluso durante los tres minutos de camino hacia el rodaje, Rob pasa el tiempo escuchando la canción una vez más en su portátil. “Bueno” dice, cuando sale del coche, “No me la sé y eso es todo”. No obstante, incluso durante la primera toma, se intercambian miradas de tranquilidad en la sala por el equipo de filmación. Sabe muy bien que esta vez lo hará mejor, cuando termina la canción, le aplauden.
“No se rinde” sonríe irónicamente Irwin Winkler. “Se convertirá en estrella del cine”.
Se rumorea – incluso aquí en el rodaje – que Hollywood está planeando convertirlo en el número uno, casi uno de sus deseos. Lo que se ha publicado en los periódicos estos últimos días – que hacía una aparición en la nueva película de Superman y acordó un contrato de 3 millones de dólares; que había comprado los derechos de la historia de los Village People y que iba a hacer una película con ellos, como muchos otros rumores, son pura ficción, la última palabra la tienen MGM, los que hacen la película, están pensando en ofrecerle el papel de malo en la película de Halle Berry Jinx. No creen que no le interese ni le apetezca, nadie en Hollywood se tomaría en serio que alguien rechace una oportunidad así como la que se le presenta.
Después del trabajo Rob sale a fumarse un cigarro mientras se vuelven a configurar las cámaras.
“¿Ha ido mejor hoy?” le pregunta Josie.
“Sí”, dice. “Ahora soy yo. Por eso me gusta. Ayer no lo era”.
En el almuerzo, dice, “me aburro”. Regresa a maquillaje. Ya no es lo mismo. “No ha sido tan divertido como esta mañana cuando nos estábamos saludando”, se queja. “Quiero despedirme ya”. Cuando charla con Ashley Judd le dice que lo que merece la pena son todos estos momentos especiales delante de la cámara donde realmente llegas a hacerlo por todo esto, le hace pensar en todo lo que tiene que ver, si necesita ese rumor, lo publican, la libre expresión, lo puede llevar a un programa de televisión. Es mucho más rápido y menos molesto.
Regresa al rodaje para más tomas, Rob canta la canción de todas las formas mientras Kevin Kline y Ashley Judd bailan juntos en la pista delante de él. Esta tarde, el rodaje se hace mucho más rápido y hay más extras.
“Sentaos por favor” dice el primer asistente de dirección. “Matad a las fans”.
Él pronto se desenvuelve.
Por la noche, ve a La Actriz; al día siguiente tiene un chupetón en el cuello. “Eso” dice, “quiere decir “Nadie más te va a coger esta semana”.

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Una vez cuando estaba en Take That tenía un montón de chupetones, salió a ver a su novia Natasha. Él la llamó y, para continuar la relación, le pidió a ella que lo esperara en la cama con las luces apagadas. Cuando se encontró con ella allí, ella le dio un chupetón en la oscuridad y ella le pidió que le diera él otro como el que ella le había dado. Pero él se salió con la suya.
Cancela la primera cita que tenía con el compositor Stephen Duffy porque olvidó que Inglaterra jugaba esta noche. Ahora tiene tiempo para dejarse caer por los ensayos. Allí se lleva al grupo para hacer una canción nueva, canta una vez más la que acaba de hacer para la película, escucha la nueva versión más movida de Supreme – y dice que le gustaría algo más lenta – después escucha “99 Red Balloons”. Él participa en ella, en los coros, y sale en el video casi al final…
“Si pudiera encontrar un souvenir, solo para comprobar que el mundo sigue aquí, y aquí está, un balón rojo, creo que tienes que irte”
...en realidad hace como si lanzara un balón invisible – a pesar de que se está haciendo pis – mira como si lo lanzara lejos, como si con eso alcanzara sus sueños y esperanzas.
El grupo aborrece la canción.
“¿Soy tan raro si digo que me gusta?” dice.
Ellos piensan que si que lo es.
Max se sienta al piano y tocan “One For My Baby”, esta la harán solos Rob y Max. Improvisa la letra.
“Y he hecho una pequeña aparición en una película”, canta, “te quiero ver…creo que saldrá en DVD…con Mariah Carey y Max Beesley..se llama Glitter…estuvo de estreno en taquilla, y ahora saldrá en DVD…”
“No volveré a hacer algo como Glitter” dice Max después, pretendiendo bromear al respecto. (Rob respeta y admira mucho a Max, aunque a Max no se lo haga ver, cuando Max está Rob se hace el tonto. Inevitablemente, la próxima vez que lo ensayan, Rob simplemente intensifica su ataque: “Son las tres y cuarto…sé que tienes Glitter en DVD… ¿te acuerdas de la película Ishtar?..Bueno, tampoco vamos a…suena fuerte…pero ha salido en DVD…tendrás que volver al porno…cuando los niños no estén…Glitter es una película…por si no lo sabías”.
Ahora toca “Mr Bojangles”. Mark Plati ha grabado una versión, mientras toman decisiones, traen los altavoces.
“¿Qué es esto?” pregunta Rob después de unos segundos. “No me gusta. ¿Qué significa esto?”. Se acuerda de Mark Plati. Rob pide que la paren. “¿Por qué no hacemos la normal?” dice. “¿Esto es lo que voy a cantar? Es demasiado…no, no quiero. ¿Cómo vamos a hacer esto?”. El grupo tocará Mr Bojangles. No escuchará más de 30 segundos de lo que Mark Plati ha hecho.

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La Actriz ha llamado, pero él no le devuelve la llamada. “Ella sabrá por lo que es”, se refiere a que quiere cortar la relación antes de que sienta que tiene que hacerlo de nuevo. “No puedo estar atado” explica.
El 12 de Junio por la tarde, finalmente entra en los estudios Air para trabajar con Stephen Duffy. En su pequeño ático, Stephen le toca algo con su guitarra acústica pero Rob dice que le suena a lo que ha estado haciendo antes. Le sugiere que hagan algo con ritmo de tambor en lugar de llevado por máquinas, así que Stephen programa un simple cuatro tiempos a la par y con una batería igualmente sencilla toquen 16 tiempos a la par bajo secuencia. Rob empieza a cantar:
“No dejes que tus ojos lleven tu mente…deberías estar avergonzado…todo el mundo lo que necesita es cariño…sé que tú sientes lo mismo…no sé tu nombre…silencio, silencio, silencio no digas nada…déjate llevar por la noche…eso lo dirá todo”
Canta con un tono de voz que no había grabado nunca antes, la canción suena como algo que nunca ha hecho antes.
Después de un rato se dejan caer por el restaurante japonés favorito de Stephen, pero no hay ni una mesa libre. Rob se sale a esperar a la calle, para no llamar mucho la atención, se esconde dentro de un restaurante chino cercano y deciden

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Comer allí. Con solo la mitad de una canción escrita, ya están trazando un nuevo futuro. Después de un rato, aparece un imitador chino de Elvis entreteniendo a los comensales, nada más salir, él y Rob intercambian imitaciones Elvises.
Se va a dormir emocionado por el día de logros, pero cuando despierta, es consciente de que no es su nueva canción lo que le ronda en su cabeza, sino la música de Take That, intercalada con tonos ocasionales de Robbie Williams. Cree que es un extraño sueño que tuvo, pero lo comprueba él mismo al despertar, que la música suena aún más fuerte. Escucha dos voces cantando estas canciones, ninguna de ellas está en su cabeza y ninguna son suyas. Sabe que la única persona que hay en el piso es Gary Marshall. ¿Por qué escucha a Gary Barlow cantando canciones de Take That?
“...un millón de canciones…” suena una de las voces.
Y entonces se da cuenta de que el sonido no procede de dentro del piso, sino de la ventana derecha de la habitación de fuera. Lo cual aún así es extraño, ya que su habitación está arriba en un ático donde se puede ver todo Londres.
Termina de abrir los ojos.
Uno de los limpiadores de ventanas se para delante de él e inmediatamente presiona el botón para mover la plataforma hacia el otro piso, pero el otro no se ha dado cuenta y sigue cantando. (Ahora Rob le parece bastante divertido todo esto, aunque no se lo parecerá tanto después cuando descubra que Chris Sharrock, que duerme en la otra habitación al otro lado del edificio, escuche a uno gritarle al otro, “Soy rico más allá de lo que había soñado”)
Finalmente, mientras Rob observa, el limpia ventanas se da cuenta de que su compañero se ha quedado callado, cuando vuelve la cabeza descubre el por qué. Le cambia la cara por completo.
“Mira”, dice Rob, “si vas a cantar alguna canción, no cantes las ;-D canciones de Barlow para despertarme”.
En el Music Bank está sentado fuera en la terraza al sol, fumando y llevando a cabo grandes planes. “La canción que hemos escrito”, dice, “no suena como yo. No quiero hacer nada de lo que ya hice con Robbie Williams. Así que lo que estoy haciendo es pensar en el desarrollo de un personaje tan a fondo, como ponerme una prótesis de nariz, llevar peluca y todo, hacer el mejor album que haya echo nunca. Y mientras saque los grandes éxitos, grabaré un disco como alguien más. Será un alcohólico. Un alcohólico y americano. Un personaje parecido a Neil Diamond. Nacido en la ciudad de Orange se mudó a West Hollywood y no tuvo mucha suerte – todavía no he pensado mucho en su historia pero pienso pasar el tiempo vistiéndome como él, comiendo como él, viviendo como él. Por le momento se llamará Pure Francis, y el album se llamará Diamond”. Se gira hacia mí. “¿Qué te parece?”.
Lo que yo creo es que sería una buena actitud para usarla y sería emocionante, y una excelente, forma de liberar la mente para escribir algunas canciones, un tónico para verlo de manera inspirada, pero con sus detalles es probable que sea un loco plan a largo plazo. Pero no todos comparten esa opinión.

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“Es realmente emocionante” dice. “No tiene que ser un secreto, solo parecerlo: no hablaré de él y él no hablará de Robbie Williams. La cosa es, además: que los grandes éxitos sale el próximo año, este es el periodo para estos álbum en un futuro previsible. Tengo que hacer algo que me parezca realmente interesante. Dado que en America no va a suceder porque a) no quiero, b) supondría perder el tiempo y c) realmente no estoy dispuesto. Por lo tanto, ¿Qué sería lo próximo que haría? Porque otro disco de Robbie Williams resultaría muy aburrido para mi. Sería hacer algo realmente interesante. Sabemos que estamos en algo que resultaría una mierda caliente. Suena un poco más como “Obtener El Mensaje” que es lo que quiero – electrónica con grandes sonidos, acordes de guitarra, como Neil Diamond...”
¿Qué canciones cantaría?
“De amor. Amor y angustia”.
¿Tiene el corazón roto?
“Si. Le rompieron el corazón y fracasó. Fracasó como músico. No sería un Tony Ferrino. Además, para componer las canciones, se toma un instante en pensar en otra persona. No tiene que preocuparse por lo que le transmita a la gente sus letras personalmente ya que en todo este mundillo acabas componiendo basándote en la perspectiva de alguien más…”
Cuando se ponen en marcha los ensayos de nuevo, en un descanso le dice al grupo que toquen esta canción nueva, añadiendo nuevas letras que él pone: “debería ser tu salvador nena, a pesar de lo que hayas oído…debería ser tu creador nena, a pesar de lo que hayas oído”.
A todo el mundo que se acerca a él esta tarde le cuenta su nueva idea y su nuevo futuro. Si les suena raro lo que está diciendo, ya que están trabajando duro para que el viejo Robbie Williams llegue a cruzar Europa este verano, no le contestan al respecto. Pero su entusiasmo y deleite es contagioso. Tiene tantas ganas de liberarse sin tener que ser él mismo.
Esta noche se ha organizado una cena en Nobu, exactamente una semana después de la última cena, esta vez un grupo más grande de gente, entre ellos, Ant, Dec, Jonny y sus respectivas parejas, y Max y Jerry. Antes de salir, sabiendo que habrá paparazzis, deciden repetir el cachondeo que formaron el viernes pasado del que fueron pioneros Rob y Max. Justo en la puerta, se quedan de pie y empiezan a derrochar un repertorio de cachondeo bajo el ridículo pero incesante flash de las cámaras. Rob termina por tirarse por los suelos y tumbarse de espaldas, riéndose de verdad por lo absurdo que resulta todo.
Lamentablemente, los coches que salen del garaje se retrasan en recogerlos e incluso después de haber formado el cachondeo, continúan ya que el transporte todavía no ha llegado. Se quedan ahí, parados como los actores en el escenario cuando ya apagan las luces, lo único que se les ocurre hacer es meterse de nuevo en el restaurante y esperar en el vestíbulo.


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En este momento esperan hasta que los coches aparecen, después hacen la segunda salida pero sin armar tanto jaleo. Las fotos del cachondeo se publican por todos sitios, cada foto acompaña un titular, que simplemente acepta esto como una evidencia de algunos famosos cuando salen por la ciudad, capturando el momento de desmadre y verdadero jaleo.
De vuelta al piso Rob coge cuatro botellas de vino blanco para sus invitados, todos juegan a Killer en la mesa. Rob gana, después pone unas cuantas canciones en su ordenador y sugiere que es la hora de arrojar fruta al río por la ventana. Ciruelas, para empezar, cuando terminan de tirarlas, empiezan con manzanas y peras. Cuando Jonny tira una gran cesta de fruta se da por terminado el juego.

Durante varios meses ha habido un evento que se marcó en la agenda de Rob para este sábado: el North London College Ball. No hay para tanto con el North London College Ball pero todo el que se ve involucrado tiene diferentes razones para no querer decir la verdad, que no es otra que Robbie Williams aparecerá por sorpresa y hará una actuación especial ante 10.000 empleados para la fiesta anual de Vodafone. Vodafone no quiere que nadie lo sepa, ya que no quieren que la sorpresa se estropee, y también podría perjudicarles el llamar mucho la atención ya que les pagaran muy bien si hay trato con la gente que trabaja para ellos. Por el lado de Rob, nadie quiere cruzar una palabra en parte debido ya no solo porque lo está utilizando como sponsor para la gira, lejos de la prensa y el escrutinio público más amplio, sino porque hay un estigma sobre tales eventos corporativos. A menudo son vistos como señales de que un artista está vendiéndose o bien por sus principales cambios de ficha. Cualquier argumento de que los artistas en el siglo XXI realizaban sus trabajos artísticos en negrita a las fuerzas de la oposición de las empresas multinacionales y el capitalismo, era en la mayoría de los casos, absurda y falsa, pero no obstante, si la prensa iba para averiguar, es probable que se tratara o se burlaran de sus motivos y se preguntaban por qué eran tan ricos y lo suficientemente codiciosos para hacerlo.
De hecho, habría una muy buena respuesta, pero preferiría no tener que darla.
Han pasado dos años desde que tocó en Inglaterra, y está bastante aprensivo. Se marcha de su piso justo después de las nueve de la noche y se sienta en la parte de atrás de la furgoneta con Jonny, ojeando un periódico.
“No estoy en la lista de los honores una vez más” señala. “Se trata de una broma”. Pide un CD del humorista Eddie Murphy para ponerlo; Jonny ajusta el volumen.
“¿Qué coño harías si tuvieras 70 años ahora mismo?” se burla Rob. “Jugaría al golf todos los días”.
“Un día me gustaría hacer eso” confirma Jonny.
“Te gustaría hacer lo que hacemos ahora” exclama Rob.
“Viviríamos en una casa cerca el uno del otro…” dice Jonny, ignorándolo.


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“Tendrías uno de esos pianos que nadie toca” predice Rob, “y uno de esos asientos dobles para ti y para Nikki. Un simulacro de casa Tudor”.
“Me gusta las casas Tudor”, dice Jonny. “Los niños dirían, “¿podemos ir a ver al tío Robbie, para colorear con él? Colorear sus tatuajes”. Juventud, apuesto que en diez años vamos a tener una casa el uno al lado del otro. Tenemos que conseguir que estén cerca una de la otra”.
Rob cambia de tema y dice que el seudónimo que va a utilizar para los hoteles en su gira será William Wallace.
“William Wallace es una mierda” dice Jonny.
“No lo es” dice Rob. “¿Por qué William Wallace es una mierda?”
“Porque lo es”
“No lo es”
“Tú no eres escocés”
“Lo soy un poco”. Pausa. “He estado allí”.
Son expertos en argumentos repetitivos y obstinados.
A veces un granito de arena lo convierten en un castillo, ya encienden ya apagan, la pelea regresará. Jonny le dice a Rob que debería hacerse llamar Capitán Sid Rudy Duke, por sus tres perros. (Después de varios trastornos de perros en Los Angeles, llega un punto en que tiene cuatro perros – a Sammy lo ha sustituido un mastin llamado Duke) “William Wallace es una mierda” añade Jonny.
“¿Pero por qué William Wallace es una mierda?” repite Rob.
“Porque lo es” contesta Jonny.
“¿Por qué?”
“Nadie se ha puesto Braveheart” dice Jonny. “Solo hay un Braveheart. Y ese fue Mel Gibson”.
“Eres un puto peleista” se burla Rob.
“No” dice Jonny. “Pero puede que haya habido ya un William Wallace”.
“Jonny, no creo que haya habido un William Wallace” dice Rob ya cabreado. “Ya quieres liarla. Cuando no se hacen las cosas a tu gusto. ¿Sabes lo que te digo? Que él sin ayuda tuvo que aguantar a los malditos gilipollas ingleses. Pero ya no solo eso, sino a Rob Roy. Y a Michael Collins. Todo lo que quieres es liarla. Si tú quieres ser Capitán Sid Rudy Duke, serás como Hong Kong del puto Phooey. Podrías ir cada noche y ponerte “jigabow jigabow…”
Jonny señala que Rob hasta ahora ha utilizado su nombre porno, Trixie Farrell (su perro de la infancia y el apellido de solera de su madre). “¿Cómo que te ha dado por eso?” le dice Jonny en tono bromista.
“Los tiempos han cambiado” dice Rob. “Ya he sido A. Gabriel – el arcángel san Gabriel. Jack Farrell – el gran Jack “Matagigantes” mi abuelo. Y ahora seré William Wallace”.
“Deberías ponerte Jason Orange” objeta Jonny.
“Y tú deberías ponerte Jason y los Argonautas, no te jode” replica Rob.


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Jonny hace un nuevo inútil argumento a favor de Capitán Sid Rudy Duque, y Rob exclama que Jonny es la única persona que piensa que este estúpido nombre es una buena idea. Jonny busca apoyo.
“Es un poco Llevadero” dice Josie.
“No será más Llevadero” dice Rob. “Esta operación es seria. Y se trata de distraer”.
Jonny le pregunta a Pompey con que nombre se va a registrar durante la gira.
“Willie Recover” dice Pompey.
“¿En serio?” le dice Jonny con gran sarcasmo.
“Pero él no tiene que salir a un escenario” señala Rob. “Y puede escoger cualquier personaje. Yo no”.
Al fin, llega la paz, Rob dice que se hará llamar Capitán Sid Rudy Duque durante estos días, aunque todos sabes muy bien que no está muy conforme.
Esta ;-D ha logrado su propósito principal, distraer la mente de Rob para la actuación. Nos dirigimos al lugar, cerca de una gran marquesina junto al castillo Highclere, pasamos por caminos rurales y por un campo en la oscuridad. Lulu, Liberty X y Brian Adams, todos sin previo aviso, ya han actuado. Rob aparece en la lista como “Piernas Calientes”. Antes de que salgan, Rob se reúne en el césped en torno al grupo: “Bien…estaba acordándome del otro día, no hubo nadie que lo hiciera como nosotros lo hicimos, nadie, en ningún lugar. No hay nadie que lo haga mejor que nosotros. Ni Justin Timberlake, ni Beyoncé ni Christina Aguilera, nadie, no hay nadie que haga una gira como la que nosotros hacemos, y esta noche conseguiremos con este show recaudar un millón de libras para caridad, así que vamos a salir ahí y a mover el culo, donaremos el dinero y quedaremos bien. Pero solo quiero decir que el resto de giras que hemos hecho realmente no quería hacerlas. Pero si estoy totalmente entregado con esta…” – el grupo aplaude – “…pero que muy muy entregado con esta. Tengo muchas cosas por demostrar, tengo y tenemos, vamos a salir y hacerlo lo mejor que hayamos echo nunca porque podemos hacerlo”.
El grupo se marcha a ocupar sus puestos en el escenario.
“Tus conciertos” dice Jonny. “Me encantan”. Rob no dice nada. Está concentrándose. “Vamos” continúa Jonny, “Rob saca lo mejor de ti, déjanos sin palabras a Josie y a mí…” Rob sigue sin decir nada. “Será divertido”, sigue Jonny, “Me pone muy nervioso. Parloteo. Porque yo creo que parloteando le doy ánimos, despejo su mente un poco. Por eso lo hago”.
“Me fastidia” dice Rob. “Siempre lo he encontrado fastidioso”.
Cuando lleva ya casi dos canciones tras la embriaguez que se forma con su aparición en la parte delantera del escenario, se baja los pantalones. Se tiene que cambiar en algunos reemplazos en el escenario. “Por una noche y solo por una noche, soy un medio Monty”

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Dice. “Apuesto a que no conseguisteis esto del maldito Bryan Adams. O de Liberty X”. La gente, previsiblemente levantan los móviles retransmitiendo la actuación para otra gente de cualquier lugar. Él se lo pasa bien desde que empieza. Ciertamente a menudo le dice al público. “Me lo estoy pasando genial”, dice media hora después de empezar, antes de “Hot Fudge” dice, “¡Soy yo! y a puesto a que habéis dicho, “eso lo dice en todos los sitios”. Pausa. “Bueno, pues eso no lo dije en la maldita Islandia, allí me lo pasé como la mierda. Tanto Islandia como Suecia. Son una mierda. Pero ¡aquí es genial!”.
En “One For My Baby” no menciona Glitter, pero en cambio, canta descaradamente, “una para mi chica…y diez para Vodaphone…”. “Supreme” se presenta con la nueva versión más movida, aunque Rob decide que no le gusta en absoluto y solo se tocará en este concierto. Antes de Kids, se marcha, y va presentándola, “Señoras y caballeros, ¡La Señorita Kylie Minogue!” deja que la gente se emocione para luego decir, “No, ella no va a venir… ¿alguien se sabe la letra de Kids…?”.
El hombre que hay al lado mío, en el público, está impresionado y dice, “realmente ha sabido engañarles. Lo de Kylie Minogue lo sabe desde el año pasado…” (Él no sabía nada, por supuesto. Tuvo un éxito afortunado).
Es difícil imaginar que el público podría haber respondido con mayor entusiasmo, pero sin embargo, habla más al final, creo yo, a sus temores acerca de este evento que a su reacción – “Sé que a muchos de vosotros probablemente no tengan un disco de Robbie Williams, y probablemente, no sepan quien soy yo, así que solo quiero decir gracias por venir a verme esta noche, y espero que os haya entretenido un poco”. Falsa modestia, la modestia verdadera, de un hombre de espectáculo y una porción de inseguridad, están en alguna parte.
En el camerino después, resulta de que tuvo dificultades con sus monitores de sonido y odiaba lo lejos que se escuchaba a la gente desde el escenario, lo cual estropeó el haberlo disfrutado más. Pero de todas formas se quedó encantado.
Gary Marshall, no sabía esto, se va para él y le dice.
“Te lo pasaste bien, ¿verdad?” le dice sonriendo.
Rob mueve su cabeza como diciendo cuando trabajes conmigo bastante tiempo lo entenderás.
“Pensarás que me lo paso bien cada noche que salgo de gira” le asegura. “Pero no es así”.
Un domingo por la tarde, han quedado en echar un rato al balón cerca de la casa de Jonny con un equipo de fútbol infantil. Un tipo que no conocen se sitúa detrás de la portería. Durante un buen rato solo observa y después, como si fuera la cosa más natural y normal del mundo, empieza a echar fotos.


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Le piden que pare, pero no hace caso. A la media hora Rob explota con él.

“¿Pero que coño te has creído? Vete con tus fotos a tomar por culo” le grita.
El tipo le responde, como si esto tuviera algún sentido, que no es un periodista pero que es del Daily Mail. Y le enseña su tarjeta.
“¿Vas a publicar esas fotos en el Daily Mail?” le pregunta Rob.
Sonríe. “Sí” contesta. Parece más aliviado cuando Rob finalmente lo comprende.
“Pero sigues siendo un puto periodista, coño” dice Rob.
“Ellos me han mandado” protesta el tío. “Si no quieres que esté aquí, me marcharé”.
“Entonces ¿Qué coño haces aquí todavía?” le grita Rob, dándole a entender que no quiere que esté allí.
“Te lo pido por segunda vez” insiste el tipo.
“Y yo te digo que no por segunda vez” contesta Rob.
El tipo protesta que no quería molestar a los amigos de Rob con sus fotos y que pensaba que era lo que Rob le iba a decir cuando se diera cuenta de que estaba tomando esas fotos. Pero él no lo ve así. (Obviamente está claro que Rob no lo ve axial. Se apartan lejos: él vive en un mundo en el cual la manera que tenga de comportarse está considerada a la altura de la conducta caballerosa que tenga).
“Tío” sugiere Rob, “¿Por qué no coges tu estúpido punto de vista y te lo metes por el culo y de paso te lo limpias con tu personalidad al mismo tiempo?”
“Anda márchate por favor” le pide Gary Marshall. “Coge tus cosas y vete”.
“Eso no tiene nombre, tío, sinceramente” le dice el tipo a Rob.
“Tú si que no tienes nombre” le contesta Rob. “Hacéis enfadar a cualquiera”.
“Te acabo de dar mi tarjeta” le protesta, como si con esto probara su honor y su lealtad.
“Y a mi que me importa tu tarjeta” le dice Rob, la tiende en la palma de su mano y lee. “Saddam Hussein – es lo que pone aquí”.

Este fin de semana, el News Of The World publica otro extracto de la biografía no oficial. Cosas sin sentido nuevamente, la mayoría pertenecen al mismo tipo de personajes – los mismos viejos managers cabreados y ocasionales colaboradores que aparecen en todos estos acontecimientos. Este fin de semana ve el regreso de Raymond Hefferman, el hombre que decía haber co-escrito Angels. (“El verso era mío” reclama al tiempo que dice. “Es duro que Robbie diga que nunca me ha visto. Yo formé parte de esa canción”).
La verdadera historia de Raymond Hefferman fue una breve intersección en la vida de Rob, a menos que sea, algo interesante; otra de las aventuras que se encontró por el camino que lo trajo hasta aquí.



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Todo pasó en las navidades de 1995, sus primeras navidades sin Take That, en un periodo en el cual hizo un montón de locuras, escándalos acerca del su futuro, pero que no resultaron nada aparentes ni perdió su dedicación en el terreno. Cogió el tren hasta Dublín para pasar las vacaciones de navidad. Con él iba su madre, el novio de ésta, por aquel entonces, y su hermana. Cuando llegaron ya de madrugada, a la casa que habían alquilado en el centro de Dublín, Rob no quería quedarse. Los dejó allí y se marcho al Pub, él solo, para emborracharse. Un chico pelirrojo se le acercó y empezaron a charlar. Era Raymond Hefferman. Charlaron durante toda la noche, pronto se hicieron muy amigos y se veían todos los días. Rob tomaba muchas pastillas y bebía mucha cerveza. A veces se quedaban la casa que alquiló Rob y otras veces se marchaban fuera de la ciudad, a la casa que tenían los padres de Raymond dormían en el ático en una manta tendida en el suelo. Cuando sus monumentales resacas los despertaban, la madre de Raymond les llevaba una taza de té incluso cuando Rob no quería, le hacia tomar una de todas formas. Él se encontraba con que le trataban con mucho cariño, con una acogedora familia irlandesa y se encontraba mejor allí que con su propia familia. Aquí no tenía a su madre vigilándole, no tenía que dar explicaciones, de si bebía o estaba tirando su vida por la borda, no tenía que darle explicaciones a ella. También se dio cuenta de que su madre no sabía que Raymond era una mala influencia para Rob, y mejor así para él. Rob pensaba: solo quiero encontrar a alguien que sea como yo, quiero rodearme de gente como yo. Y Raymond representaba esa gente.
Rob había estado escribiendo algunas canciones para su carrera en solitario había estado diciéndole a la gente lo que iba a hacer. Una noche empezó un verso de una nueva canción mientras se encontraba fuera sentado en uno de los pubs en Dublín que Raymond y él solían frecuentar, en el patio del Pub había una fuente. No era ni siquiera una fuente en realidad, era una estructura artística de la que salía agua.
“Mientras cae el agua” escribía, “puede tocarme esté donde esté”.
Había otras cosas rondando su cabeza. Raymond le contó que un lejano antepasado había recibido un disparo en St Stephen Green, incrementando con eso la inspiración. También se llamaba Bobby Williams. Eso le dio una idea a Rob. Él que cree en la reencarnación, recientemente le estaba contando a la gente que él moriría cuando cumpliera los 32 años. “No voy a estar aquí mucho tiempo” les contó. Seguramente alguien más le ayudó. Pudo sentirlo. Y estaba seguro de que era un ángel.
De ahí le vino la inspiración para la nueva canción, no hacia más que repetir: amo a los Angeles, Angeles, Angeles, OH-OH-OH Angeles.
Un día Raymond y él decidieron meterse en un estudio en Temple Bar para grabar algo. Raymond compuso algo para la melodía de Rob y su letra sobre los angeles y las fuentes, y Rob llevaba un casete con él siempre.
Entonces, empezó a ocurrir algo extraño. La primera vez que la grabaron,

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Hacía solo unos cuantos días – era siempre Rob, Raymond y los amigos de Raymond. Para Rob le recordará por las noches que pasó de drogas y risas. Al final de la noche, cuando estaba amaneciendo, se iba hasta un amilo de nitrato y empezaba a recitar poesías. Siempre estaban Rob y Raymond. La noche de año nuevo se fueron a Pod. Raymond dijo que tenía que ir a ver a sus amigos echar un rato y regresó con cortes por toda la cara, con un ojo herido y la camiseta rasgada. “Mis amigos” dijo, “me atacaron. Ya no tengo a nadie, solo te tengo a ti, Robbie”. Esa fue la primera vez que, Rob dio unos pasos atrás y se paró a pensar: Sea verdad o mentira, no sé si esto es lo que yo quiero. Ya se acercaba el día en que Rob tenía que marcharse, Raymond no quería despegarse de Rob, no le dejaba ni a sol ni a sombra, Raymond ya no le volvería a ver de nuevo. Rob le regaló una chaqueta Stussy, una chaqueta que a él le encantaba, como recuerdo.
No le dio a Raymond su dirección, pero dos semanas después Raymond se presentó en su casa de Stoke.
“Hola” dijo Raymond cuando Rob le abrió la puerta.
“¿Qué haces aquí?” le preguntó Rob, al ver a Raymond un poco triste, se dio cuenta de que no iba a ser lo que él esperaba que fuera.
“Pensé que te alegrarías de verme” le dijo Raymond.
Rob le invitó a pasar y él le dijo que no podía quedarse. Le dio dinero para que cogiera un tren de vuelta a Irlanda y le llamó un taxi. Se quedaron charlando hasta que el taxi llegó y después se despidieron. Esa fue la última vez que Rob le vio.
Unos meses después, al segundo día de componer con Guy, le cantó a Guy una melodía y unas letras que tenía como parte de una canción. Guy compuso la música, y rápidamente la escribieron. Inmediatamente supieron que sería especial, pero Guy se sentía enfermo y se tuvo que ir a la cama tan pronto como la terminaron. Estaba nevando, y Rob llevaba ya rato buscando un taxi hasta que se tropezó con uno. Le dijo al conductor que pusiera el casete que llevaba, y el conductor fue la tercera persona que escuchó Angels. Le dijo a Rob que se convertiría en un número uno.
Algunos meses después Raymond Hefferman reclamaba los derechos de Angels. Fue una reclamación que Rob siempre estuvo dispuesto a ;-D pero Hefferman se conformó con un único pago. Desde entonces, ha estado publicando su versión en periódicos y libros.
En plena producción de los ensayos se llevan a cabo en un sonoro escenario en Elstree Studios, a unos 30 metros del complejo, donde se emite en directo la última edición de Gran Hermano. Se ha hablado mucho en los últimos quince días de la apertura de la fase de ensayo y Rob simplemente cantará su nuevo single una y otra vez, suena muy fuerte, por lo que en el 24 horas de Gran Hermano se podría escuchar, pero no sucede así. Por un lado,

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Su nuevo single no suena tanto en el set. Por otro, no parece que le guste cantarlo tantas veces. El primer día que llega, ve la mitad del show desde la mesa de mezclas sin participar, veta una película en blanco y negro, un constructor musculoso hace flexiones para que las proyecten en el lado oscuro del escenario durante Strong. El principal motivo por el que va a probar suspenderse boca abajo es la apertura del show. Se tiende en el suelo de espaldas en el centro del escenario y unas correas que tiran de sus tobillos lo subirán para arriba.
“Las cosas que hay que hacer para vender una gira” observa Chris Sharrock.
“Las cosas que tienes que hacer para ser original” corrige Rob.
Lo suben.
“¿Cómo te sientes?” le pregunta Josie.
“Bien” dice. Está colgado boca abajo. “No está mal” dice.
Le dice a Josie que quiere marcharse e ir al ático a ver a Stehpen Duffy. “Necesito componer algo” dice. “Tengo una inspiración”. Todavía no ha visto como irá el show, no está muy conforme con algunas partes que ha visto. Para él, esta probablemente sea la forma que tiene de hacer las cosas – lentamente pero sin preocuparse demasiado por todo – ya lo verá, es su show, es su responsabilidad y cargará con las consecuencias. Pero para la gente que han trabajado como locos durante semanas haciendo que todo salga especial, no solo ponen su orgullo y profesionalidad sino el complacerle a él, la falta de participación y atención es frustrante y exasperante.

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De camino a la ciudad, un coche deportivo, con una joven y bella mujer pasa por nuestro lado. Rob le pide a Gary que pare. A lo primero se piensa que es Jordan, pero no es. Se asoma por la ventana.
“¡Hola!” le grita. “Asómate… ¿dónde vas?”
Ella sonríe y entonces la reconoce. Ella se echa a un lado de la carretera, queriéndole indicar un desvío, para que la siga. Pero no lo hace. Hoy tiene que componer canciones.

En el estudio del pequeño ático de Stephen en Air, se llega a la habitación pasando una oficina. Es una habitación para cuatro personas, si una de ellas permanece en pie todo el rato. Las paredes están decoradas con instrumentos musicales, entre ellos hay fotos, postales, y recortes de revistas: Jack Kerouac, en una portada de la revista francesa Les Inrockuptibles, que todavía pertenece a Easy Rider, un articulo de Patti Smith, un poster de Lilac Time, una foto de los setenta de los Rolling Stones en la portada de la revista Uncut. En la mesa de escritorio hay una copia de The Hissing Of Summer Lawns de Joni Mitchell, con dibujos de una vista del Central Park hechos por la propia Mitchell, creados cuando grabó allí un tiempo atrás, detallando el significado de varios hitos. En el fondo hay un dibujo de las torres de World Trade y una dedicatoria en la que puso ESTUVIMOS AHÍ.
Rob dice que quiere trabajar en la canción que empezaron el otro día. Dice que cree que se llamara “Today”.
“Se llamará “Everyone Needs It” le dice Stephen a Andy Strange, que maneja los ordenadores y es el que graba.
Antes de empezar a trabajar, Rob comparte sus últimas ideas acerca de su personaje Pure Francis, planea cambiarse el pelo, la nariz y el color de los ojos. “Será Neil Diamond” explica, “pero con una mezcla de Kraftwerk y Depeche Mode gente que se arriesga haciendo grandes canciones. ¿Qué opinas?2
“Me parece bien” dice Stephen. “Hazlo”.
Rob canta el verso varias veces, escribe nuevas letras y melodías cada vez, se sienta junto al teclado y usa un micro de mano. Stephen le sugiere que tal vez deberían escribir letras y proceder con ellas, pero Rob ignora esta sugerencia. Stephen le pide que si tiene claro la historia de Pure Francis presumiblemente le ayudará a hacer estas canciones.
“No se trata de un album de comedia” dice Rob. “Quieres que la audiencia se vea emocionalmente afectada por estas canciones”
“Bueno” señala Stephen, “no lo digo en plan comedia”. Lo dice más en plan, miseria. Le menciona que en la última publicación de la revista Mojo se sitúa en el puesto número 13 en la lista de la gente menos afortunada en el mundo del rock. “Es uno de los mejores momentos de prensa que he tenido en mucho tiempo” dice.

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Rob rellena algo más el personaje como lo ve hoy. “Ha sido un cantante de sesión para todo tipo de gente” dice, “No sé como pasó de América a Inglaterra si por la radio o por la tele, pero eso ya vendrá. Sé que tuvo que pasar mucho. Algo así como “mi último adiós” ese tipo de territorio. Ese sería el tipo de territorio”.
“¿Crees que habrá espacio para una canción que hable del Museo Imperial de la Guerra?” pregunta Stephen esperanzado. “Las palabras suenan bien”.
Esta extraña idea se encuentra con una sorprendente respuesta. “Neil Tennant siempre dijo “esa fue nuestra fase imperial”, explica Rob. “Y yo voy a atravesar mi fase imperial en poco tiempo”. Sonríe. “Por lo tanto el Museo Imperial de la Guerra…podría convertirse ahora en el salón de la fama del rock”.
“¿Has escuchado a Neil Diamond?” pregunta Stephen. Ambos tenían planeado escuchar a El Cantante De Jazz para inspirarse en Pure Francis.
“No, compré el CD pero no tuve tiempo de escucharlo” dice Rob.
“Tal vez no deberíamos” dice Stephen. “Lo estamos haciendo bastante bien”.
“No, no creo que debamos ahora mismo” agrega Rob. Dice que no quiere que Stephen escuche la electrónica “Get The Message”.
Stephen sugiere que podrían inspirarse en Scott Walker.
“¿Cómo inspiración? Pregunta Rob.
“Sí, porque Scott Walker tuvo un interesante…la manera en la que desapareció…y después regresó convertido en un artista de vanguardia” dice Stephen. “Y ahora quien sabe lo que estará haciendo. Se imaginarán que es un pintor pero nadie lo sabe”.
“Deberíamos de hacer un disco” sugiere Rob, “eso, que nadie sepa lo que es un vanguardista, que suene como un vanguardista. ¿Sabes lo que quiero decir?”
Deciden empezar con una nueva canción. Stephen empieza programando algunas baterías y Rob empieza a cantar inmediatamente.
“Coge el último tren en la estación Paddington, haz una escapada, todavía tengo tu máscara en mi bolsa…”
Y entonces, solo unos segundos después de que se asome la existencia, esta canción se abandona. Rob decide que el ritmo es demasiado “Chica De Ipanema” para él.
En cambio, empieza a tocar algo con el sintetizador. Después de un rato pregunta si disponen de más tiempos.
“¿A qué te refieres?” pregunta Andy.
“No lo sé hasta que no lo escuche” dice. “¿Tienes algo que suene más fuerte?”
Stephen busca en un montón de CDs que hay apilados junto a una pequeña ventana y escoge uno pirata de los Rolling Stones, Taxile On Main Street.
“Algo de Charlie Watts podría servir para hacer el truco” sugiere.
Andy encuentra una clara sección de una versión de “Tumbling Dice” y la pone.
Mientras, Rob le dice a Stephen que no le contó a su manager todavía lo de Pure Francis.

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(Josie obviamente sabe que está aquí, pero se avergüenza de lo que hace). Dice que cuando explica algo no saben si creerle. Una vez les anunció que sabía la mejor forma de entrar en America: convertirse en un luchador de la WWF. “Yo dije, “sé de quien toma esteroides – no sería un problema. Esa sería la manera de romper en la música, siempre sería uno de mis discos”. Y ellos se echaron a reír, yo me quedé mirándoles a la cara y entonces empezaron a preocuparse de verdad”.
Rob menciona otra gente que podría influenciar en Puré Francis.
“Solo se me ocurre los Smiths” le dice a Stephen.
“Bueno, esto nos llevaría a hacer un disco peligroso” juzga Stephen. “EMI trataría de asesinarme”
“Bueno, esto es lo que estoy pensando” dice Rob. “¿Cómo vamos a sacar un album mientras está el grandes éxitos? Podrías convertirte en alguien más”.
Stephen hace planes con Rob para el resto del año: tras la gira de verano, ¿una gira americana?
“No creo que vaya a ir de gira por America” dice Rob. “Sería mejor contárselo a alguien pronto”.
“Le diré a Tony Wadsworth que vamos a hacer electro con Scott Walker” ofrece Stephen, “y es más importante que lo de triunfar en America”.
Andy vuelve a ponerse a tocar en la batería – “¡Sí!” grita Rob entusiasmado – pero en ese momento llega Josie y le dice a Rob que es hora de hacer una entrevista para la Televisión Australiana. Charlie Watts tendrá que esperar.

“Josie” dice Rob, mientras se prepara para la entrevista. “¿Sabes por que no lo hice en America?”
“No” sonríe Josie. “No hicimos gira”. El siguiente plan es que no harán gira, pero visitarán las estaciones de radio en Octubre, lo que estuvo haciendo él el mes pasado.
“No voy a hacerlo mediante estaciones de radio” dice.
“De acuerdo” dice ella, complaciéndole. “Haz lo que tú quieras”.
“Lo que yo quiero es ganar más dinero” dice él, malhumorado y dispuesto a enfrentarse a lo que sea.
“No puedes barajar la posibilidad de ganar más dinero” dice ella. “Ya ganas bastante. No te pueden pagar más”.
El periodista australiano le hace una pequeña entrevista de preparación, le comenta que si salió con Nicole Kidman y que si es su vecina de al lado. “Su valla pega con la tuya” dice.
“Sí como la hierba” dice Rob.
El periodista quiere algo más de melodrama, y Rob le sigue la corriente.
“¿Te gusta la fama?” el periodista insiste en ese tema. “¿Te gusta aprovecharte de ella? ¿Si vivieras de espaldas al norte industrial de Inglaterra serías feliz?
“La fama es como un bebe”. Le cuenta Rob. “Es realmente genial y maravilloso


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Cuando da sus primeros pasos y te emocionas y lloras, después bailas un poco, vuelves a emocionarte y a llorar…y después todo se va a la mierda y se desmorona, entonces te entra esa terrible sensación de arrojarlo todo y quemarlo, y solo quieres huir, “Esto es genial ¿podría regalarte un poco mientras me pasa esto?”.
Habla sobre el futuro, y piensa que es obvio que se le han abierto muchas puertas. “Lo próximo que haré será poner mi culo en pompa” dice. “Debería hacer algo que saliera bien sin tener dudas. Pero podría convertirse en el mayor desastre que haya echo nunca. O ser inmensamente bien recibido y apreciado. Creo que ese tipo de adrenalina es el que debería experimentar la próxima vez. Ya lo hice con Robbie Williams. Funcionó”.
“Bien, Robbie, reconozco que eres guapo” dice el periodista, airándole piropos. “Me encanta tu sinceridad y honestidad”.
“Bueno” dice Rob. “Tendré marcharme para escribir los éxitos que harán llorar a las jovencitas”.

Al subir las escaleras, Stephen le mete bulla a Charlie Watts 130 golpes por minuto, subiendo a un Kraftwerk por cada secuencia. Rob se sienta en el teclado por unos momentos y comienza a cantar.
“cae, cae, cae en estos brazos, hazme sentir otra vez, puedo respirar otra vez…”
Lo repite una vez tras otra, cada vez va encontrando nuevas melodías y palabras que se le vienen a la cabeza. Pasan de algo totalmente incomprensible a algo que va tomando forma.
“…el amor es un bastardo, el amor es así, el amor es alma y me ciega…siente, siente, siente, siéntete libre otra vez, perdido otra vez, entrando en tu corazón…el amor es un templo, el amor es un guía, el amor te transporta a otro lugar, es como un pasajero con entrada gratuita hacia tu corazón y tu alma…te quiero como a los Angeles, te quiero de manera extraña, te quiero de varias formas…me siento como un monstruo, me siento como un monstruo, no puedo hablar, las lágrimas no me dejan…”
Stephen está preocupado porque el comienzo de la canción suena muy rockero para Pure Francis.
Rob se encoge de hombros. “No sé si deberíamos atrevernos con el rock” dice.
Tal vez motivado por esto, Stephen empieza a tocar unos acordes un poco más fuertes, perdidos, antífonas con su guitarra eléctrica.
“Busca un sitio para chocar…” canta Rob.
Stephen le pregunta si quiere componer unos coros para esta canción o dejarlo para mañana y componer algo totalmente diferente.
“Componer algo totalmente diferente” contesta Rob.
Stephen descubre un nuevo ritmo de batería y le sugiere a Rob que debería empezar la canción en el teclado. Tras algunos garabatos, le salen con bastante rapidez tres notas. Andy las graba y le pone lo que ha tocado, y él coge el micrófono. No hay nada premeditado. Pero de cualquier modo sale, sin calcularlo ni pensarlo,

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Aparentemente ni incluso cuando estás en una habitación con él. Simplemente le sale así. Las primeras palabras que salen de su boca se convertirán en el titulo central de la canción. “Ya ves que te traigo problemas…que te llevarán por mal camino…el problema eres tú, cuando paso por tu lado…el problema es que me quieres, me quieres…”
Rob para. “Sinceramente nunca había compuesto canciones de amor” señala. “De hecho, no he compuesto ninguna canción de amor”. Corrige. “Bueno una. Pero no cuenta. “Snowblind”.
“Bueno, yo creo que solo he hecho canciones de amor” dice Stephen.
Continúa. “Te traeré problemas”, canta. “El otro equipo te va a meter un gol…el problema está entre nosotros…tú me quieres…”
“¿No deberías hacer otro estribillo?” le propone Stephen.
“Sí” contesta Rob.
“Si vamos a centrarnos en el estribillo, yo tocaré la guitarra y tú el violín hasta que encontremos algo” Sugiere Stephen. “Me encantan tus ideas, Stephen” dice Rob.
“Trabaje para Nick Rhodes” continúa. “Se lo que hago”.
Y así es. Rob cuidadosamente se pone a trabajar con un sintetizador buscando otras notas. “Creo que lo llamaré “experimento”, ¿no?” dice Rob con un acento norteño. “Ahora estoy en el proceso de reinventarme a mi mismo”. Canta algunas ideas con otras notas, le sale un “uh, uh, uh…sí, sí, sí” y graban otra cosa. “Tu tendrás problemas conmigo, me da miedo decírtelo, me da miedo hacerme mayor, me da miedo amar, amar y amar…será tu último error…uh, ooo..., sí…”
“Muy bien” dice Stephen.
“… ¿hacemos eso hoy?” contesta. En esta canción tardan 45 minutos. “Tendremos que hacer diez canciones cuando acabe la semana” dice bromeando.
“Esa es la esencia de Pure Francis” agrega Stephen.
Baja las escaleras, y dice, “Vamos a crear algo”.
“¿Te refieres a que puedo poner mis discos de Gary Numan? Pregunta Pompey.

Había dicho que no iría a los ensayos hasta finales de semana, pero ha pensado mejor que debería ir ya. Aparte de cualquier otra cosa, necesita practicar lo de estar colgado bocabajo numerosas veces para asegurarse bien. Hoy ensaya la apertura del concierto. Sus tobillos están sujetos detrás de las pantallas, se tumba de espaldas,

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Sus pies van subiendo despacio arrastrados por las cuerdas que lo sostienen. Después lo cuelgan. Le ha pedido a algunos miembros del equipo que se hagan responsables de quedarse debajo de él para los ensayos por si acaso – sabe lo que le pasó a Owen Hart, un luchador que se mató en una caída reciente mientras estaba suspendido en el aire – pero cuando mira hacía abajo no hay nadie allí. (“Pensé, si esto se rompe ahora, estoy jodido” explica después. “Y después pensé, “Eh – atrévete Rodney. Atrévete…”).
Una vez lo bajan, almuerza en el set. Toca las primeras canciones, y habla de la gente que habrá en Knebworth. (La gente que imagina se refiere a la de Knebworth al cual menciona varias veces; aunque tocará ante medio millón de personas, se prepara mentalmente para Knebworth). Tras varias canciones, quiere hacer más. Al final de Hot Fudge, convencido y apasionado explica que Queen no se separará y que la prensa puede besarle el culo, un discurso que hace que tenga poco sentido aquí que se comprara recientemente en Lee un DVD “Queen en vivo desde Wembley”. Antes de la sección de swing dice, “Me ha dicho un pajarito que habéis visto mi concierto en el Albert Hall…”. Ensaya. “Muy, muy arriesgado. Mucha gente ha intentado hacerlo pero no han podido”. Se para y sigue. “No sabría decir nombres”. Hace otra pausa. “Diana Ross…”. Pausa. “…Robert Palmer…”. Pausa. “…Rod Steward…” Pausa. “…Sheena Easton…” Pausa. “….Harry Connick Junior…” Pausa. “Pero no sabría decir nombres”.
Todavía no lo hace hasta el final del set. Abandona el escenario durante “She´s The One”, mientras el grupo sigue tocando “No Regrets”, se mete en el coche, de vuelta a Londres.
En el coche, murmura algo acerca de las citas, el acostarse con alguien y el amor. Ha tenido unas cuantas citas, una nueva experiencia para él, esto le ha llevado a pensar en las expectaciones de que cuando va a una fiesta no solo comparte mesa sino cama. “Bueno ya sabes, soy un hombre sensible y humilde…pero también me ayuda llevar el nombre de Robbie. De todas formas eso es lo que piensan. Creo que la gente cree que me aprovecho más de lo que lo hago. No me aprovecho tanto como la gente se cree. ¿Sabes a lo que me refiero?”.
Depende de la gente que crea que lo haces.
“Bueno, creen que puedo tener a cualquier chica que quiera y que puedo acostarme con cualquier chica que se me antoje y que eso es lo que hago siempre” dice. “Pero la mayoría de las veces, no me interesan las más guapas. Me acuesto con las que no lo son tanto. ¿Sabes por qué? Porque maduras un poco, creces, no puedes ser siempre un gilipollas, de verdad”. Sonríe, sabe que esto es verdad, solo que trasmite la tercera parte de la verdad. “Después te das cuenta”, dice. Desde su punto de vista lo ve así, “es como si te metes en una tienda de dulces, si eres diabético”.
Me pregunto ¿desde cuando eres diabético?


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“Bueno, eso no va conmigo”
Cuando le sugiero que se lo tome como si alguien entrara a esa tienda de dulces después de haber tenido una buena comida, él solo sonríe.
En los estudios Air, Stephen toca las canciones que hicieron hace dos días. Inmediatamente empieza a cantarlas.
“Estoy en una misión…abusar de mi posición…”
“Me gusta la dirección que está tomando Pure Francis” dice Stephen.
Siguen trabajando hasta las ocho y media. Rob trata de silbarla, haciendo ruidos, “doo, doo”, pero tampoco le gusta. Andy toca una vez más y Rob canta, “…bésame con tu boca…bésame…con tu mente”. “Eso es todo lo que hemos hecho, ¿verdad?” le dice a Stephen. Stephen sonríe y le sugiere que cambien de harmonía. No discuten lo que Rob ha hecho – tomar la letra prestada de un estribillo de uno de los grandes éxitos del pop de los ochenta de Stephen Duffy, “Kiss Me” – probablemente parece el más adecuado para aplicarlo en varias formas.
Después de un rato Stephen menciona que compró algunos discos para Rob: fuentes de inspiración para Pure Francis. El primero de Bob Dylan, Blood On The Tracks. “Tangled Up In Blue”, es la forma en la que puedes estar más cerca de una persona” explica Stephen. “Es una gran canción para componer no desde el punto de vista de la primera persona”. También tiene CDs de Joni Mitchell, The Hissing Of Summer Lawns y de Harry Nilsson, Nilson Sings Newman. Rob explora este último, es un disco de Randy Newman – y dice, “Ooh, me sé algunas canciones”.
“Es una manera de encontrar algo en alguien” explica Stephen.
“Me encanta Love Story” dice Rob, y empieza a cantar, “tú y yo, tú y yo, nena…tendremos un hijo, o alo mejor adoptaremos uno…estaríamos dispuestos, no le pondremos mucho empeño…”
“Si podemos lograr que estas ideas líricas hagan que Scott-Walker conozca a Kraftwerk” planea Stephen, “…creo que lo haremos…me refiero a que el concepto se pone cada vez más interesante de lo que habías pensado”.
“Podría tratarse de un chico, o de un grupo” dice Rob. “Pure Francis podría ser un grupo”. (Parece que hay un momento en cada nuevo proyecto en el que Rob pone cada vez más responsabilidad, y se hace cargo hasta el punto de decir que podría tratarse de un grupo. Si no estuviera tan seguro, nunca lo haría).
“Esos zapatos serían muy razonables” señala Stephen. Rob ha llevado Redwings, unas botas tobilleras, al estudio todos los días.
“Sí” dice Rob. “Los tiempos cambian”. Dice que vio a Eric Clapton que las llevaba hace cuatro años y pensó: “Son bonitas, pero


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son muy razonables”. Después las volvió a ver en una tienda y dijo, “me las compro…”
Después de un rato, Rob coge su ordenador y le pone a Stephen algunas canciones que cree que podrían ser adecuadas: “Disappointed” de Electronic, “The Model” de Kraftwerk, “Massachusetts” de Bee Gees, “Wichita Lineman” de Glen Campbell, “Ode To Billie Joe” de Bobbie Gentry, “I Don´t Want To Hear It Anymore?” de Dusty Springfield, “Short People” de Randy Newman, “Cannonball” de The Breeders, “Venus In Furs” de The Velvet Underground, “Cant Help Thinking About Me” de David Bowie, “The Family Coach” de The Lilac Time.

“Deberíamos hacer un verdadero album de locura” resuelve Rob.
“Creo que estamos en ello” contesta Stephen.
“Porque, ya sabes, nadie lo haría, sinceramente” dice Rob, “porque nadie se arriesga a hacer algo así”.
Se toman un descanso para comer sushi, comen en la oficina que hay fuera del estudio, hablan de Elton John. “Una vez me secuestró” recuerda Rob. “Me llevó a Windsor. Es un tío encantador; tiene muy buen corazón. Solo que a veces comete fallos”.

Al día siguiente regresa a Elstree donde charla con Chris Briggs en un catering bajo una carpa.
“¿Tienes planeada alguna canción?” le pregunta Chris.
“Hay muchas” dice Rob, pero no cuenta nada.
Llega Gary Marshall.
“¿Vas a ver a Stephen Duffy otra vez?” le pregunta a Rob, como dejándoselo caer.
Se supone que Chris no está enterado. “¿A Stephen “Tintin” Duffy?” le pregunta.
“Sí” contesta Rob.
“¿El que formó parte de The Lilac Time?” le pregunta Chris.
“The Lilac Time todavía siguen” señala Rob.
“Buen compositor” dice Chris, tirándole.
“¿Lo es?” pregunta Rob haciéndose el tonto. Cuando Chris mira para otro lado, me guiña.
Hay que caminar con saber y no contar los secretos.
Finalmente se marcha hacia la explanada donde está montado el escenario. Está preparado para actuar aunque la gira sea un proyecto de alguien más ya que él no es el inversor principal, aunque esté al tanto de todo el procedimiento y se asegure de que su dinero no estará mal empleado. Hoy Josie le lleva a la explanada dos veces más para que vea y apruebe a las bailarinas en la coreografía de Hot Fudge. Disfruta el momento de la sección swing, y aprovecha otra oportunidad para tomarle el pelo a Max. “Sacará seis películas este verano”, dice Rob. “Estarás muy ocupado poniéndote las botas”. Cuando hablan de que la navidad les rompe el corazón, dice,


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“Solo salimos con famosas - ¿no te has dado cuenta? Extraño. Pero si estuvieras en prisión, te acostarías con las presas…”
Continúa hasta que llega “Kids”, incluso para entonces hace un rap sentado en una silla al fondo del escenario.
“Te veo luego” le dice a David al terminar.
“¿Ya te vas tío?” pregunta David.
“Sí” contesta. “Voy a hacer algo que es secreto”.
“¿Tienes una cita?” le pregunta David intrigado.
“Sí, Dave” contesta. “Tengo una cita. Con el destino”.

En el estudio, Rob toca algo nuevo en el teclado, dos acordes que se repiten. Stephen le sigue con la guitarra, entonces prosiguen bajando un acorde de dos pasan a cuatro. Rob canta un poco.
“Esta bien, ¿no?” le dice a Stephen. “Vas a ser mi Pete Waterman, yo seré tu Sonia”.
Hablan de gente que conocieron en el pasado, un actor, por ejemplo, a quien le dio un ataque al corazón y eso terminó con él antes de tiempo. “No debería haberme parado” refleja Rob. “De hecho no lo hice. No me dio un ataque al corazón pero si que me puse muy enfermo. Fue en los primeros premios de la MTV. Echaba una especie de bilis oscura. Cogi una enfermedad venérea, llamé a mi novia y le dije que tenía que marcharme, terminé en el Damien Hirt luchando contra viento y marea”. Continúa. “Fue espantoso. Esto me pasó el año en que no paraba de beber. Todos los días y durante todo el día”.
“¿En que año fue?” pregunta Stephen.
“En el 95” contesta. “Hice una entrevista para las noticias de las seis una vez. Y no sabía ni donde estaba”.

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¿Qué pasó?
“No lo sé. Me hubiera gustado verlo…” Se detiene. “Pensándolo mejor no me hubiera gustado. Hubiera sido horrible”.
Mueve la cabeza y dice, “empecé a tomar coca cuando el éxtasis ya no me hacía nada, después de haberme tomado siete, o tal vez ocho, y con tres gramos de coca me ponía al día”, recuerda. “El martes no me podía mantener en pie. Al día siguiente de haberme drogado, y los dos siguientes días eran los peores para mí. Con la coca te pones como loco pero al día siguiente te sientes fatal”.
Por aquel entonces le entraba la paranoia.
“Era victima de una violación, veía gángsters persiguiéndome, la policía fichándome” dice. “Veía como los muy bastardas abrían el sofá y se sentaban. Comprobaba la casa pero pensaba, Ooh no, están en el sofá sentados”.
Stephen le dice que una vez probó chocolate y después le preocupaba saber si se convertiría en una estrella del rock muerta.
“Tío” dice Rob. “Eso solo te da malos presentimientos”.
Se ponen a componer otra vez. Después de un rato. Rob empieza a cantar al sonido de la batería. Después de un buen rato, canta algunas líneas que se le ocurren: “por dentro me siento incomprendido…incomprendido…eso solo puede ser bueno…porque mientras lo entiendan…encontraremos otros lugares…” Se detiene. “Una canción acerca de lo maravilloso que es sentirse incomprendido”, declara. “Si hablamos de ti, entonces suena genial”. Ahora canta con unos acordes de órgano. “Siempre serás un incomprendido…bendecido para toda la eternidad…me necesitas…”. Stephen descuelga la guitarra de la pared, encuentra unos acordes apropiados para esto, y sale una canción. “…Ella me dijo que era un terrible incomprendido…yo le contesté, bueno, eso está bien…”. “Que suerte tenemos de ser unos incomprendidos” dice, y sigue. “Sé que te he calado hondo…pero al menos tienes un súper…romance tuperware…por la belleza y lo bueno, querida…no somos Robin Hoods…por favor no seas tan estrecha cuando te cojan la mano…” . La idea es sacar algo, se queda con la frase, “por favor no lo entiendo”. Sigue cantando. Un buen rato después dice que una de las cosas que se le vienen a la cabeza es la relación entre Woody Allen y su hija adoptada Soon Yi. “Cuando te cojan la mano”, canta, “por favor no lo entiendo…aquí me siento incomprendido…rostros silenciosos salen de tus manos…rostros extraños que te comprenden…te comprenden aquí…rostros silenciosos salen de tus manos...rostros extraños que te comprenden… ¿no es gracioso que no hablen el idioma del amor?...el amor es la forma en que te sonríen…eternamente…déjales volar…”
Suena bastante bonito, aunque Rob y Stephen no tengan todavía clara la estructura de esta canción, o le faltara algo. Por la noche sucede algo que no les sale bien por primera vez. Stephen empieza a trabajar en la canción.

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Rob todavía se limita a bajar. “Quiero probar otro nivel lírico”, dice. “Me preocupa lo que estamos planeando, ¿sabes a lo que me refiero?”

Regresa al Air la siguiente tarde ya casi anocheciendo con otros zapatos parecidos a los anteriores pero de diferente color – tras un día de reuniones finánciales, se ha teñido el pelo en negro. “Espero que tengas algo de tiempo libre en septiembre”, le dice Rob a Stephen, “porque acabo de cancelar lo de América”. Lo tiene todo planeado – grabarán en su casa de Los Angeles; y pondrán la batería en el cuarto de baño.
Ha decidido no hacer gira por América ya que se molestó cuando salió anoche. “No quiero hacer lo que haga todo el mundo, gracias”, dice.
“¿América es peor?” le pregunta Andy.
“No” contesta Rob. “Comparo esta ciudad con Italia. Totalmente. Lo que pasa que aquí son más agresivos”.
“Les molesta la gente” señala Stephen.
“Ese es el tipo que vive en una mansión por las colinas”, dice Rob. “Los Americanos te miran y dicen “Algún día viviré en una casa como esa”. Y los ingleses dirían, “Algún día viviré como ese cabrón”.

“Ya”, sonríe, “todo lo que tengo que hacer es alinear a las fans”. Señala con los dos pulgares para hacer saber lo que dice en broma y lo que no.
Stephen le toca lo que ha hecho con “Misunderstood”, pasa la voz de Rob y edita una nueva sección en la que Stephen canta.
Rob parece desconcertado. “Todavía no me convence” dice. “¿Cuál es el estribillo y cual es el verso?” canta algunas letras nuevas, pero está confundido.
Finalmente, y apropiadamente, se da cuenta de que está bastante bien que él no lo alcance. “Bien, entiéndelo”, le dice a Stephen, “pronto lo lograré”. Canta algo más. “Suena como un clásico”, dice, todavía algo confuso. “¿Cuántas canciones hemos hecho ya juntos?”
“Seis” dice Stephen. “No está mal”.
“Estaría bien tener diez, ¿verdad?” dice Rob.
Vuelven a “The Trouble With Me”, siguen trabajando en lo que necesitan hasta las ocho y media que se marchan.
“¿Probamos con clavecines?” plantea Rob.
“No sé” dice Stephen. “Podríamos intentarlo”.
Aparte del gran proceso que llevan ya hecho componiendo canciones, creo que con este tipo de intercambios Rob los disfruta más: eso de estar en un sitio donde pueda preguntar si ¿prueban con clavecines? Y que nadie se ría o trate de quitarle la idea de la cabeza inmediatamente, simplemente se considera exactamente que pueden hacerlo.


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No importa en absoluto que se olvide pronto la idea específica, ya que Rob ahora expresa un entusiasmo cantando “hoo hoo” al estilo de la canción de U2, “Discotheque”, con unos arreglos de teclado más rápidos mezclados con el tono de “Take On Me” de A-ha. (Stephen confiesa que no le resultan muy familiares los trabajos de A-ha). Después Rob toca algo más lento, al teclado, echan unas risas pensando cómo les confundirá al grupo tocar esto si deciden grabarlo, pero pronto se quita esa idea de la cabeza. Le pregunta a Andy si puede tocar la batería desnudo y agarra el micrófono. Hace unas voces, la mitad susurrantes y la mitad altas: “trabajo con – ordenadores – con Angeles – para cantar – mejor que – los Angeles – sin ser – sucio…” después inmediatamente hace una voz más alta, coincidiendo con el ritmo, pero no todas las letras. Entonces, inmediatamente pasa a otra cosa, canta mucho más rápido. Un cuarto rápido. Un quinto también rápido. Sabe que lo que está creando es misterioso, pasaran unos minutos hasta que vuelva a tocar, tras una maravillosa charla, está ya cansado.
Rob empieza a tocar unos simples acordes de guitarra.
“Eso suena bien” dice Stephen. “¿Quiere decir algo?”.
Rob dice que no con la cabeza. Stephen graba una guitarra acústica y empieza a seguir los acordes que Rob esta tocando. De repente, sale una canción. Stephen sigue tocando estos acordes, Rob sale con una melodía en medio tono bajo con el teclado, aunque se siente frustrado en su incapacidad para desempeñar lo que quiere sin ningún tipo de errores, finalmente canta unas notas para Stephen que toca hasta que terminan grabándolo. Ahora forma una cadena de palabras libres. “Enseño mi ático, es todo asiático, vive en mi sótano, siento los roedores, me confunden, siempre está en mi mente, él se llevó mis Oscars, hace que funcionen todos mis motores ¡uh, uh!, le gustará por mucho tiempo, despertar en la misma línea, y todo lo hago por ti, lo hago por ti, heh heh, es la culpable de mi razón, la radio de verano, el tono de las canciones que conoces, aquí se hacen efervescentes, tráeme una canción aquí”.
Stephen aplaude. “Otro acorde tal vez” sugiere.
“Vamos a conseguir algo más” dice Rob. Vuelven a escucharlo y Rob canta en una melodía más alta: “El amor está en la radio…caes en las cosas que conoces…me mueve todo el tiempo…me lleva a la oscuridad, es la única manera de encontrarlo”.
Han conseguido una buena voz – algo como de Oscar – el verso, bajo las instrucciones de Rob, Rob canta la octava más alta: “cae, salta, grita algo…”. Después continúa un poco más – “pon la radio y escucha las canciones que conoces – aquí se hacen efervescentes, deberías buscar un trabajo querida” – eso coge un espíritu que trasciende a la falta de sentido. “Me gusta” dice. Vuelve a cantarla y hace unos ligeros cambios, pero ya ha tenido suficiente. Echa un vistazo medio dormido. Va al baño y luego vuelve y dice: “Steve estoy jodido”. Necesita marcharse.

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Stephen asiente con la cabeza. “Esto es bueno” señala Stephen. Los próximos días, editará y grabará esas voces, añadirá algunas partes más, y hará una lista con el titulo del CD que enviará a Rob, como “Radio”.

Hacia el final del día Rob habla con Josie por teléfono.
“Te veo mañana” le contesta ella.
“¿Por qué?” le pregunta.
“Empieza la gira” señala ella.
“Jesús” dice. “No tenía ni idea”.

No es la gira entera la que da comienzo en Paris este fin de semana, sino un adelanto. Tocará en el Teatro Olimpia, para 2500 personas, después tocará en unas cuantas fechas para la gira ante 40.000 personas. No se trata de demostrar la revelación plena de la producción aquí, quizá algo bueno, sino de que Rob vea el show completo de producción. Aunque está encantado por lo que ha venido haciendo con Stephen Duffy, ciertamente parte de la atracción del ático situado en los estudios Air, le ha ayudado a lo largo de los últimos días el cual no ha sido solo un santuario en el que puede esconderse de su gira veraniega, sino un sitio donde podría crear una realidad alternativa, donde no ha pensado mucho en la gira. En varias ocasiones le he escuchado directamente considerando su reciente gira, ha estado preguntándose si odia tanto salir de gira como antes, y si el echo de que sea tan feliz, podría cambiar las cosas ahora. “Esa euforia que a veces sientes” dice. “Me pregunto si voy a sentir eso”. Sí, por dentro, ha sentido que puede dominar la situación, tal vez corra menos riesgo ahora. “Debería de perder esa euforia”, dice, “sacarla de dentro y no morir”.
El avión sale de Luton y nos dirigimos a Luton Hoo, donde vamos a ver el estreno de Delovely, los actores y el equipo se reúnen alrededor de mesas de catering que están situadas en la parte de fuera de la casa. Ese día la prensa ha publicado que Cameron Díaz y Justin Timberlake se han besado. Eminem toca en Escocia esta semana, está de gira. Sale en todos los periódicos después de hacer como si arrojara a un bebé por la ventana de su habitación de hotel; la prensa publica su parte en el espectáculo respondiendo con una fingida y casi festiva indignación.
En el avión, Rob le pone a David por primera vez lo que será la canción de Pure Francis: “The Trouble With Me”, la única que tiene ya mezclada en su ordenador. “Creo que suena vanguardista para la gente que no sabe lo que es el sonido vanguardista” le explica a David. “Es para un público vanguardista”. Le cuenta que quiere que Pure Francis tenga cuernos y colmillos.
“Siempre te han gustado los colmillos ensangrentados” suspira Josie.
“Creo que me voy a dejar crecer el pelo” dice.
“No” le contesta Josie. “Pequeños cuernos pero con un pelo corto”.


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“La cabeza rapada” sugiere. “Realmente encaja con la cabeza afeitada. Zapatos altos, cuernos. No baila, ni el más mínimo movimiento, tal vez se siente durante todo el concierto”.
“No, tú no te sentarás” dice David. “No podrías estar sentado durante todo el concierto”.
“No actuará delante de la cámara” le dice Rob. “No tocará para nadie. Nada. Una de las cosas que no me gustan de las giras es que tengo que prepararme mentalmente”.
Se pregunta si, o cómo, hará las entrevistas Pure Francis, o si incluso hablará. Le sugiero que podría sentarse delante de los periodistas, escucharles y decirles que encontrarán las respuestas a sus preguntas en su próximo album.

El espectáculo es la clave del éxito, aunque antes Rob se preocupa de si alguien abusaría de él durante la sección de swing.
“¿Alguien me gritó “capullo” durante One For My Baby?” pregunta.
Chris Sharrock le dice que le dijeron:
“¡Robbie!”
“Ah bueno” contesta Rob. “A menudo confundo las dos cosas”

En el avión de camino a casa Max intenta convencer a Rob de que deberían jugar al golf juntos cuando vayan a Escocia la semana que viene. Rob no le hace ni caso. Solía jugar al golf cuando era adolescente. Era el capitán de su club en la categoría de golf junior cuando tenía 15 años. Su mejor jugada estaba en cinco agujeros; odiaba la manera en que las señoritas golfistas persuadían a los juniors para que dejaran los agujeros. A menudo había jugado cuando estuvo en Take That, el hábito de fumar le vino por las juntas con sus amigos, ellos tenían esas costumbres. Pero de aquí algunos años no ha vuelto a jugar.
“No puedo ser tan malo” dice Rob. “No me importaría”.
“Eso dice más de ti que del juego” agrega Max.
“Eso es cierto, Max” dice Rob en un tono evidente de que le molesta.

En el camerino del teatro Queens en la avenida Shaftesbury, Jonny está en el vestuario. Ya se ha maquillado como un travesti: lleva puesto un corset, medias y tacones altos. Se estrena como protagonista en West End de la obra The Rocky Horror Picture Show.
“Mirándome así, me pones nervioso” se queja Jonny.
“Estás un poco raro, tío” señala Rob. Aunque Rob disimula pero el ambiente con Jonny vestido así se vuelve algo extraño.
Preparado ya para el espectáculo, Jonny metido ya en el personaje, dice, “¿Qué te parece?”, alguien en el público, grita, “¡Ese no es Robbie Williams!”

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En la segunda mitad, cuando Jonny hace como si esnifara cocaína, él mueve su cabeza. Es una broma. De cómo Rob tomaba cocaína.

Tres días antes del primer concierto de su gira vuela a Edimburgo en el avión privado. Está cansado. Dice que olvidó tomar su medicación ayer, y que sus ánimos y el dolor de espalda son las consecuencias. Desde el aeropuerto se dirige derecho al estadio Murrayfield, donde el grupo ensaya hasta que terminan de montar el escenario que les rodea, disfrutan ensayando un par de canciones pero se niegan a practicar la apertura del concierto.
El hotel está a tan solo unos metros del estadio, en un campo escocés. “Mira esos árboles” señala mientras pasamos por allí. “Los cuervos están sentados”. En la habitación, enciende la tele y ve a Cleo Rocca entrevistando a alguien. “Me acosté con ella una vez” murmura. “Ella me empujó hasta la cama”. Después de la medianoche, en el hotel pregunta si puede usar el campo y lo abren solo para él. Estamos allí hasta pasadas las dos de la madrugada, golpeando bolas de golf en la oscuridad.
Alrededor de las cinco, justo antes de amanecer, todavía está inquieto, se marcha de la habitación y sale a dar un paseo. Cierra la puerta de un golpe. Se deja la llave atrás así que despierta a Jason para que se la deje.

Por distracción, se ha comprado el nuevo juego de la cuarta edición de Championship Manager. La última vez que jugó al Championship Manager, se enganchó durante semanas. El juego consiste en escoger un equipo de fútbol inglés para dirigirlo y tomar todas las decisiones como un manager haría: compras, salarios, tácticas, equipo de selección, formación y así sucesivamente, hasta el más mínimo detalle, y a continuación, ver los juegos para jugar en tu ordenador – 22 puntos se mueven en la pantalla. Ha decidido dirigir Cardiff, reconoce que tienen mucho potencial y unas perspectivas de promoción muy buenas. Empezó a jugar anoche y parece que ahora está más concentrado en eso que en su gira, lo cual es tal vez lo que necesitaba.
También ha cambiado de colchón. Es algo para lo que no es muy exigente, pero la cama resultaba bastante dura e incómoda, además todo el mundo que la probó lo confirmó así. El hotel se lo ha cambiado por uno que tampoco es mucho mejor, por lo que no le convence y lo vuelve a cambiar. Predice que esto saldrá en la prensa de todos modos y que lo tomarán como una estrella del pop con un comportamiento delicado: “Pero es que necesito de verdad un buen descanso” dice, “y si no me lo tomo, el concierto saldrá como una mierda”.


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“Creo que es la cosa más decadente que jamás hemos pedido” dice Josie. Faltan dos días. Hay otro ensayo hoy, nos dirigimos a la ciudad. En la calle, hay pósters anunciando la nueva biografía no oficial. “¿Te puedes imaginar si fuera esa persona y que estuviera en ese libro?” dice. “¿O si fuera la persona de la que la prensa escribe? Sería una especie de Hitler”.
Josie entra al vestuario mientras él hace algunos estiramientos.
“Le dije a este chico del gimnasio” le comenta a ella, “¿Puedes enseñarme a hacer flexiones?” y me dice, “¿Eres muy flexible?” le contesto, “Bueno, no pude hacerlo el sábado…”.
Se tumba en el suelo y juega al billar en la Xbox. Dice que está agotado. “Cuando tienes tanta responsabilidad” dice, “mi cuerpo responde…” y nos enseña como baja su cuerpo, como va perdiendo cada gramo en voluntad y lucha. Tiene una teoría sobre esto. “Es mi lucha contra el ADN”, dice. Piensa que sus padres dejaron una guerra con su sangre. “Puede que haya un centenar de hombres por la parte de mi padre que no sepan menearse” sugiere. “En muchos sentidos es algo que poseo muy bueno. Pero por la parte de mi madre, definitivamente hay mujeres y hombres que pueden ser demasiado activos. Lo cual también es algo muy bueno. Pero cuando tienes los dos genes, luchan unos contra los otros…”. Eso, por supuesto, es parte del atractivo de Robbie Williams: una gran batalla entre la actividad primordial y no poder desempeñarla para el espectáculo público, el entretenimiento y el melodrama.

Está en el escenario.
“Cuando yo diga “buenas”, vosotros contestáis “noches” grita, y espera a la respuesta solicitada. “Cuando diga “Ho” vosotros decís “la”.
En recientes giras le preocupaba que su habilidad para hablar entre canción y canción en el escenario se agotara, pero ahora la charla está fluyendo.
“Pensabais que solo era un famoso” anuncia. “Bien, pues no, también sé cantar y bailar…”.Entonces como si presintiera una duda, añade: “¡Sí, lo hago! Entretengo…”. Explica que lo que está presentando esta noche es como un enorme pastel. “Se llamará el Pastel del Entretenimiento” les dice. “Solo para vosotros. Os voy a ofrecer un poquito de Come Undone para ir desmenuzándolo…”.
Si hay algo particularmente extraño en la forma en que está haciendo esto, es que, una vez más, “ellos” no están aquí. Sino “vosotros”. Habla e interactúa para nadie. De hecho, se ha gastado un extra de 8000 libras en seguridad para que en el estadio esta noche no haya nadie que pueda accidentalmente verle o fotografiarle mientras se colgaba bocabajo durante la apertura, y aparte de las pocas personas que trabajan en el programa, Murrayfield está completamente vacío. Sin embargo mientras ensayaba, todavía actuaba como si la gente estuviese presente.
Tal vez es solo sensato y realista – tan normal como cualquier otra cosa, que tenga que practicar – pero es lo que siempre hace cuando ensaya, sea cuales sean las circunstancias.

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La manera más simple de resumirlo podría ser esta: Robbie Williams siempre se da cuenta de que el público está ahí, incluso cuando no están. Y tal vez es que, aunque a veces me pregunto si de verdad está más cerca de todo lo contrario – ya que siempre trata de actuar, charlando, en escena, interactuando, haciendo tonterías, va más allá de la actuación, le da sentido como imaginando que todos estuvieran ahí. Pero sin haber público.

Los ensayos continúan.
Max aparece al piano y Rob presenta “One For My Baby” con un gran sentimiento. Explica que, efectivamente, cantaron juntos la canción en la soledad de una navidad ensoñada y angustiosa. (No es que la pasaran juntos por primera vez en su sótano por primavera). Tras la canción, grita, “¡Max Beesley! Entre los dos nos hemos tirado a casi todas las Spice Girls…menos a una. Oh sí. Yo perdí una oportunidad. ¡Tú te lo hiciste con el resto! Sabes que tres sí pero que una no. Tú no sabes eso”.
Max lo mira sorprendido.
Rob empieza a cantar “She´s The One” imitando a Mark Owen – ahora actúa ante un público imaginario, en realidad nos está entreteniendo a unos pocos pero sabe que le estamos mirando. Entremezcla canciones de Take That como “Babe”. “Oh joder” dice después de un rato, y pasea. Le pregunta a Josie por la hora, entonces vuelve y anuncia otra canción una vez ha terminado: “She´s The One”. Por otra parte una desconocida canción de pop, “She´s The One”…escrita por Karl Wallinger del grupo World Party. Robbie Williams la grabó y la hizo popular. Karl Wallinger - ¿está contento? ¿Está jodido? Es un bastardo desagradecido. Un bastardo desagradecido, ¿no? Apuesto que se puso contento cuando le llegó un cheque por los derechos de autor. Cada ;-D vez que canto esta canción ahora pienso en ese gilipollas. Pienso en eso. Te puse ahí arriba puto bastardo…Karl Wallinger, ¿te gusta la versión de Robbie Williams? No, creo que es un gilipollas, eso lo dice todo. Bueno, creo que es un gilipollas. Sí. No tengo nada bueno que decir. Eres un capullo también. ¿Quién es el más capullo entonces? Pues él. La respuesta es él. Si piensas en ello la respuesta es Karl Wallinger. Es el gilipollas más grande. De todas maneras, excusarme por mis palabrotas, damas y caballeros, no suelo comportarme así, pero…esto me puede. Esta la sacaré en un grandes éxitos y todo, lo haré, y ese bastardo ganará más dinero. Capullo. Bueno, sigamos con el show. “Supreme”.
Se va del escenario cuando empieza “No Regrets” y no vuelve.
La mayoría de las horas de preparación en las 48 horas antes de su primer concierto, se las pasa jugando al Championship Manager 4. Regresa al hotel, y se mete en Internet para buscar cosas,

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Busca nuevos jugadores para comprar baratos, llama a Ant para pedirle consejo. Su otro pasatiempo, mientras espera para el concierto, es escuchar una y otra vez las canciones a medio acabar para Pure Francis, el futuro que se acerca. Stephen le dio ya mezcladas cinco canciones. (El resto que escribió los pasados nueves meses están ya olvidadas, las ha reemplazado).
Hace un día para salir. En la furgoneta por la ciudad, durante los ensayos finales, llama a Stephen quiere saber cuando tendrá las versiones de las demás canciones.
“Es un gran tipo”, dice después. “No creo que vaya solo por su propio interés. Pero si lo hiciera, lo haría de una manera mucho más clasica…”
Después decide compartir algo preocupante que le tiene disgustado, nos enseña una herida que se hizo con la Vacunaut. “Mi huevo izquierdo está hinchado” dice. “Mira”. Tal como lo enseña no es algo natural el tamaño que tiene, y está cogiendo un preocupante color morado. “Son feos, los huevos de los hombres, ¿verdad?” refleja.
En Murrayfield, prueba el sonido con “Let Me Entertain You”. Todavía no la ha ensayado adecuadamente, incluso tampoco reviso las últimas canciones, ni los vises, y no lo hará hasta que no esté delante de 65.000 personas mañana por la noche.
Se sienta en la habitación y piensa en Pure Francis.
“Supongo que me inspiraré en alguien que yo quisiera ser”, dice. “En lugar de escribir de mi, de lo que piensan que soy, y de cómo soy. Ya sabes, “Handsome Man” obviamente es lo que creen que soy. Y en “How Peculiar” es quien creen que soy, pero Pure Francis no va a ser tan engreído o presumido. Estará más preparado, más inteligente. Creo que será lo que todos esperan saber”. Pausa. “En lugar de todas esas conjeturas”.
Le pregunto si Pure Francis sufrirá.
“Sí claro” dice, “Sufrirá. Pero en lugar de pensar, “No siento nada – soy mucho más fuerte de lo que parezco”, pensará, “Todo me afecta – no soy tan fuerte como parezco”. Creo que le hará a mucha gente meter la cabeza en su agujero”.
¿Incluso sabes como terminan tus shows?
“No” dice y sonríe.
¿No es eso raro?
“No realmente”, dice. “Sé como lo hacen también”.
El día del primer concierto de Robbie Williams, previsiblemente, también será un gran día para Robbie Williams en los periódicos. Algunas cosas de las que han escrito no tienen mucho sentido, tonterías inofensivas. LA CAMA DEL CHICO POP publica The Sun;


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El núcleo de la verdad ha cambiado, se ha volcado en una historia de cómo “Robbie dejó sorprendidos a los empleados” en su hotel de Edimburgo cuando decide cambiar de colchón en poco rato.
Pero mucho más irritante es el artículo de dos páginas del Daily Mail publicado por Nicole Lampbert, y sus “editores adjuntos del mundo del espectáculo”. El titular dice así, “EL ANGEL DE ROBBIE” lo acompaña una foto de Jonny vestido como Frank N.Furter con el brazo echado por encima de Rob. “Viven juntos, viajan juntos y están tan unidos como una pareja” dice el subtitulo. “¿Qué se esconde tras Robbie Williams y su acompañante Jonathan?”.
A pesar de que astutamente trata de protegerse a sí mismo por la insinceridad se deja ver al final, es una obra maestra sostenida, insinuaciones viscosas, un mensaje que pretende transmitir algo muy claro: lo que todo el mundo se imagina, es bastante obvio - ¿Por cuánto tiempo más estos amantes gays quieren seguir ocultándolo?
En verdad, es que la cosa más extraña acerca de la relación entre Rob y Jonny es lo poco complicada que parece; tan simple, sólida y profunda como es. Como toda esta historia, de que Rob es mayor y más famoso, después de que los dos aparezcan juntos en varios actos – su amistad no es más que un buen equilibrio, entre ellos, no tienen por qué ser investigados. Pero eso no lo ve el Daily Mail, por supuesto. Rara vez un articulo como este permite ver estos puntos para no atacar, tal vez les merezca más la pena dar detalles exactos como lo hace.

Empecemos por describir la escena, cuando a principios de semana, Rob aplaudía a Jonny desde las gradas en el estreno de Rocky Horror Show. Detallan sus tatuajes, y a continuación, dicen que Jonny nunca estuvo tan abierto a mantener una larga relación con una novia que no interponga su amistad con Rob: “dos años después de estar comprometidos, ella sigue esperando a quedarse a solas con él”. El comentario y la insinuación que se recogen, usando una lista de chistes de Rob, como si quisieran camuflar el tema entre ellos, citando la guasa de cuando Jonny y él hicieron “Me And My Shadow” en el Royal Albert Hall, revisando las referencias en el The Rock en The Advocate, y describiendo la escena de los tres hombres en el video clip Come Undone. (Uno de los modelos llegó a decir: “Robbie se portó tal y como es”). A continuación, vuelve a las fuentes de su pasado. Cita a Kevin Kinsella – señala que trabajó muy de cerca con Take That, aunque de hecho él ya le conocía y después fue manager de Rob por poco tiempo – pero dijo: “Tiene una confusión acerca de su sexualidad que resulta muy inquietante para él…Rob rompió a llorar cuando me lo dijo…”
Después intervino su segundo testigo, Ray Heffernan, aparece.
Ray Heffernan, que ayudó a Robbie a escribir la primera versión de Angels, añadió: “Creo que, en aquella época, el problema de Rob con su homosexualidad era una gran lucha. Salíamos por Dublín por las noches durante horas y solo me hablaba de sus problemas,


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Y la sexualidad definitivamente estaba ahí. Hablaba abiertamente sobre ello. Era duro para él descubrir exactamente lo que sentía”.
Hay una tercera cosa.
Y su abiertamente gay manager contó como pasó la noche con Robbie en un hotel de Los Angeles en la época que el artista dejó Take That. “Tan solo nos besamos y nos toqueteamos” dijo el manager la semana pasada. “Él se encontraba mal, había tomado mucha droga, solo quería sentirse bien. Yo diría que le gustan las dos cosas tanto hombres como mujeres. No sabe con lo que quedarse y así se siente. Es un chico norteño que no entiende por qué no puede salir con hombres. Y eso lo hace entristecer, en mi opinión”.
Quien lea todo esto, párrafo por párrafo, ¿podría confundir lo que acaban de aprender?
El artículo entonces vuelve a las relaciones de Rob con mujeres. Declara, cuidadosamente, que claramente “lo que verdaderamente le gustan son las mujeres”, pero luego pinta un panorama de provocación que funciona para socavar esto, mencionando breves citas con Jacqui Halmiton Smith, Mel C, Nicole Appleton y Tania Strecker, como si se tratara de una evidencia acumulada a la incapacidad de formar un vínculo duradero con una mujer. A continuación, vuelven a sus más recientes enredos e implican que estos son algo diferente; llevando al lector a creer, el comienzo de una época de engaño y camuflaje. En lo que respecta a Geri Halliwell, dice, “todo fue un ardid publicitario”, “su relación con Nicole Kidman coincidió felizmente con el lanzamiento de su single “Something Stupid”, y de Rachel Hunter dice: “fueron tantas las ganas de demostrarle al mundo que había un verdadero romance, que posó en fotografías totalmente desnudo mientras retozaba con ella. Hicieron un montaje para que los paparazzis arrebataran las imágenes. “Seamos realistas – Robbie hará todo lo posible por esconderlo” señaló Boy George amargamente”.
Una vez más la sugerencia es clara. La historia llega al final para Jonny y él. En el último momento, como es tradicional en tales insinuaciones repletas de historias, después de haber logrado su objetivo, señala de nuevo a preservar su negación. Después de no haber dejado duda alguna en la mente de los lectores acerca de lo que esperen pensar, las historias rápidamente tienden a protegerse a sí mismas contradiciendo. Ella escribe que sus fuentes sostienen que Rob y Jonny no van realmente en ese sentido, porque aunque “Robbie puede confundirse”, Jonny no. Un brillante final próspero cínico, que trata de transferir la ignorancia del escritor y de cualquier culpa por su parte, concluye así, “en este confuso ambiente, nada puede darse por sentado – excepto que alguien, tal vez ni siquiera Robbie Williams, realmente sepa la verdad acerca de su sexualidad”.
Rob, que sabe perfectamente que ese artículo no convence para nada, no tiene ningún problema en ponerse a leerlo directamente, poco a poco va descubriendo

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Lo odioso que se va haciendo para él pasar la tarde. Está cansado ya de que lo utilicen para mentir, y algo exasperado también. Cuando David menciona lo que dijo Boy George “Robbie hará lo posible por ocultarlo”, replica preocupado, “¿Qué? ¿El ser heterosexual? ¿El que no me gusten los hombres?”
De cualquier manera, no les hace mucho caso a Kevin Kinsella y Ray Hefferman, han estado hablando más de él que de lo que le conocen, sinceramente creen que está angustiado por su sexualidad. ¿Les dijo algo estando borracho o simplemente se trata de un farol? ¿Se lo han imaginado de tal manera que creen que es verdad? ¿Han mentido de manera catastrófica? ¿O simplemente han mentido para así llamar la atención y obtener con ello un beneficio? Todo lo que se sabe, es que aunque ha tenido muchas confusiones, esta no es una de ellas.
La tercera historia, sobre la noche gay con el manager, es diferente, se toma un tiempo para darse cuenta de lo que ha publicado: ese hombre manifiesta seriamente que pasó una noche con él en Los Angeles y que se besaron y se tocaron. Si fuera verdad, es un cuento más que se puede esperar para contrabando a distancia, en mitad de un artículo como este. Un chisme que lo deja completamente pasmado. No se explica incluso que se haya basado en algo así.
“Yo ni siquiera había estado en Los Angeles hasta que no saqué el I´ve Been Expecting You” dice. “No deberían permitirle decir una mierda como esa. Jesús. “¿Solo nos besamos y nos tocamos?”
Repite la pregunta. Esta vez, está bastante afectado.
“La gente no debería seguir diciendo estas mierdas” dice. Respira. “Me refiero a que al fin y al cabo el tema bisexual no le hace daño a David Bowie o a Mick Jagger – son gente importante – pero también al fin y al cabo la gente no debería seguir inventando este tipo de mierda. Yo nunca me he acostado con un tío ni siquiera he intentado algo sexual”.
Pero ¿Qué se puede hacer sino aguantarte y ya está? Especialmente cuando se trata de un tema como este. Cuando el objeto es conocido, simplemente porque la historia es falsa y porque es molesta, miente, muchas personas se suponen que están en boca de todo el mundo por objeciones como estas historias consideradas vergonzosas. Es el Daily Mail y no Rob quien regularmente actúa como si creyeran que la homosexualidad es algo vergonzoso que invita al engaño, es difícil cuestionar la historia sin que sus prejuicios parezcan protegerte a cambio.
Así que se encoge de hombros y sigue jugando al Championship Manager. Cardiff ha seguido bien durante la noche, pero acaban de fallar. “Esa es la forma en que a veces va la gestión futbolística”, dice con seriedad. A las cinco de la tarde, está tan absorto que se limpia los dientes frente al ordenador, mientras está buscando nuevos jugadores con los que fichar. En la ciudad miles de personas se están dirigiendo al estadio Murrayfield, pensando en Robbie Williams. En su habitación del hotel Dalmahoy & Country Club, Robbie Williams se pregunta si debe fichar para el Cardiff a Matty Warner de Wycombe Wanderers.

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Le acompaña una escolta policial desde el hotel hasta el estadio. Mientras conducimos por la ciudad, cada vez vemos a más gente, algunos salen de los pubs pero la mayoría siguen el mismo camino. Cuando ven la furgoneta y la policía en moto, la mayoría se paran, saludan y aplauden.
Mira el Castillo de Edimburgo a lo lejos, le recuerda a la primera vez que lo vio. “Take That hizo sus primeros conciertos en Edimburgo y Glasgow” dice tranquilamente. “Tocábamos en cinco clubs cada noche, a veces teníamos que ir de Edimburgo a Glasgow y volver a Edimburgo. Ganábamos 175 libras por una gira entera”.
Mientras sale de la furgoneta para dirigirse hacia el camerino, saluda a algunas fans que lo esperan detrás de una valla, le acompaña su madre. “Mira mi pelo no se ha despeinado mamá” dice. “¿No es genial? Se me saltan las lágrimas”. Pausa. “Si tuviera corazón se me saltarían”. Agacha la cabeza y entra en el estadio. “Joder” dice. “Mira eso”.
Chris Briggs se asoma y ve lo que está diciendo. “¿Lo disfrutarás?” le pregunta.
“No quiero precipitarme” le dice Rob. “Estoy en una ciudad a punto de disfrutarlo. Me gusta más disfrutar de la ciudad que salir al escenario…”
Hay una tensión en él que provoca, paradójicamente, algo de calma en Rob. Están nerviosos porque no siempre ha salido así. De hecho, es raro que salga así.
Se prepara y baja por el pasillo hasta el vestuario.
“Estoy preparado para salir y demostrar a alguna gente lo correcto” dice, “mucha gente se equivoca conmigo”.
Le enseña a Josie el cuarto dedo de su mano izquierda. Está infectado y muy hinchado. Tiene un aspecto horrible. Le pregunta si puede llamar a alguien para que se lo vea. “Y me quite el dolor” dice. Mientras espera lee las notas que le ha dejado Lee, lo llaman al set para repetir algunos ensayos a los que Rob asistió y para recordarle algunos aspectos de la puesta en escena. Después de pasar con ellos algunos momentos, bromea y echan unas risas. “No habrá notas después de “Kids”, dice, “porque no las hemos hecho”.
Llega el médico y le extrae algo de pus de su dedo. “Te muerdes las uñas” le reprende el médico, “y por eso se te ha infectado el dedo”. Rob dice que intenta no hacerlo pero que no puede. “Cuando paro, me crecen” dice. “Pero tienes que parar de verdad. Y yo no puedo”.
Elige su atuendo para esta noche entre la ropa que hay en el vestidor. (Para todo lo que dura su concierto, no es el tipo de artista que usa trajes. En lugar de eso – aparte de la puesta, tiene otra camiseta para los descansos, y una falda escocesa – como cambio de vestuario).


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Media hora antes de salir al escenario le pide algo a su madre.
“Será mejor que te marches ya” le pide, “porque no me preparo para el rock and roll contigo delante. Me siento observado como tu hijo”.
“¿En serio?” dice Jan levantándose. “Está bien querido”.
“Tengo que convertirme en el mito” le explica.
Ella asiente con la cabeza. “Te veré en el escenario” le dice.
“Gracias patito” le dice. “Te quiero”.
Las cuerdas que rodean sus tobillos están preparadas. Comienza con una canción de U2, “Elevation”, después recorre el pasillo. En el vestuario del grupo, Mark Plati toca la guitarra acústica y todos cantan juntos el tema de los Beatles, “Blackbird” como calentamiento final. “¿Nadie siente como si fuera a entrar en coma?” pregunta Rob, pero luego se le quita cualquier preocupación. Esta sensación la tiene normalmente cuando se encuentra en situaciones de estrés.
Ya es la hora. Se reunirá con el grupo en el escenario tras las pantallas, que lo esconden del público, mientras lo preparan, su rostro muestra una expresión seria, se despide con un apretón de manos. Después se tumba de espaldas y le conectan los cables para que el elevador lo suba hacia arriba. Está allí durante un rato, tiene los tobillos a unos cuantos centímetros del suelo, hasta que lo levantan. A medida que va subiendo, se va moviendo para aterrizar luego bien. Las pantallas se encienden y empiezan a chillar.
Evidentemente – nadie se da cuenta, pero un desastre está a punto de suceder. En las primeras dos canciones se produce un fallo con los monitores y los sistemas de sonido, el sonido de los músicos se corta. Casi no escuchan lo que están tocando, Rob tampoco escucha muy bien lo que está cantando. Está bastante irritado y aterrorizado. Pero el público no se da cuenta. Sabe que el más perjudicado es él, por toda la responsabilidad que tiene, y ese fallo podría resultar terrible.
Después de casi una hora, empieza a correr y a gritar, “¡No estoy nervioso! ¡No me voy a poner nervioso nunca más! ¡Me quedan diez canciones así que no me puedo poner nervioso!”. Con su experiencia hace saber al público que ha pasado algo, pero estoy seguro que la gente se lo ha tomado como una broma, ignoran la información y siguen disfrutando del espectáculo.
Al final del concierto sale corriendo del escenario y se mete en el coche, se seca el sudor mientras el coche acelera, y antes de que las luces del estadio se apaguen él ya está bastante lejos de su público.
Se sienta allí, sudoroso y algo jadeante.
“¿Has disfrutado?” le pregunta Josie.
“No lo sé” dice. “No lo sé”. Insiste en que no está seguro de si al final el público se lo pasó bien.


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“Pensé, que hasta aquí todo se estropeaba para mí, en mi vida” dice. Cuando sacó el comienzo de “Me And My Monkey” vio que la gente se iba al baño y sabía que la canción duraba siete minutos. “La mayoría del tiempo que pasé en el escenario me preguntaba si les estaba gustando” dice. “Me llegue a plantear, ¿Qué es el entretenimiento? ¿Por qué me miran así? No estoy de bajón ni nada parecido, miraba y pensaba, ¿qué estoy haciendo? No lo entiendo”.
Sea cual sea el motivo la gente que empieza a salir del Murrayfield hubiera tenido la misma sensación que Robbie Williams está teniendo ahora, estoy bastante seguro de que no es así.
Le pregunta al conductor si puede abrir la ventanilla de atrás para tomar un poco de aire, dice que mientras estuvo en el escenario pensó algo más. Sabía que los periodistas estaban ahí, juzgándole, pero a él no le afectaba demasiado.
“Pensé, bueno, en esta gira puedo hacer cualquier cosa porque Francis lo haría así” dice. “Donde quiera que esté si ese momento me coge así, no me preocupo por nada”.
De vuelta al hotel hay un buffet y una pequeña fiesta para el equipo de la gira. Rob se sienta en un sofá y mira un trozo del concierto en Glastonbury que hace Radiohead en la televisión. Se siente triste porque echa de menos tener una novia, pero se entretiene con el Championship Manager. Después, en lo que el Daily Mail consideró la posibilidad de un nuevo intento desesperado por demostrar su heterosexualidad, baja al bar y se sube acompañado. (Regresa a su habitación, después dirá que es una nueva compañía temporal, por la manera de hablar, “Mis oídos me llaman”. “¿Quién te llama?” le responderá ella).
Finalmente, tras pasar el rato con chicas, imaginarios equipos de fútbol y cambios de colchón que está tan duro que no le deja parar, se duerme. Mientras duerme tiene un sueño.
Jonny, su madre y él están mirando el cielo por la noche. Entonces ¡sucede! Justo lo que siempre ha querido ver – un OVNI y después ve otro. Dos grandes y maravillosos OVNIS.
A continuación, en su sueño, se gira hacia su madre y le dice un poco decepcionado, “Oh, era un sueño ¿no?”
“No” le responde.
“No” le dice Jonny.
Y se queda alucinado. Era real.
Pero…
Pero…
Pregunta una vez más para asegurarse.
“¿Era un sueño verdad?” le dice a su madre. “Dime la verdad”.
“Sí” admite ella.

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Jonny llega al día siguiente por la tarde. Rob acaba de despertarse. Se sienta en su habitación, desnudo a excepción de una toalla, sigue jugando con Cardiff contra Blackpool van 3 a 0. No quita ojo de la pantalla.
“Buena jugada, tío” dice Jonny. “Sobre tu sexo”.
Hace un par de semanas se acostó con una chica en su piso, vendió la exclusiva al News Of The World. Dijo en un tono habitual:
Le miró su tanga y le dijo, “tienes un buen culo”…”Ciertamente me pareció un gran experto”…”Créeme, Robbie es 100 por 100 hombre. Nada de gay…”
Rob, que está bastante cabreado, dice que en ese momento ella le había preguntado que qué pensaba de las chicas que vendían las exclusivas y él le dijo: “Me parecen prostitutas – acostarte con alguien por dinero de cualquier manera da a entender que es una prostituta”. Le dijo que le ponía triste: “La gente habla de tus genitales, del como y del cuando, todo el mundo lo lee – me cabrea”.
“OH” le contestó ella.

En el pasado sabía que los periódicos enviaban chicas para que se acostaran con él y vendieran sus exclusivas. “La cantidad de chicas que vendían sus exclusivas era enorme”, dice. “Solían publicarlo casi todos los domingos. Una noche llegaron dos chicas, Stripes, no vendieron la exclusiva directamente sino que se prepararon un guión para ir a saco a por el dinero”.
Eso pasó a finales del 2001. Una noche llamaron a la puerta y salí a abrir, eran ellas. Sus intenciones eran muy claras, recuerda: “Nada más abrir me enseñaron las tetas. Y después me cogieron la polla”. Así que las hizo pasar. Se quedaron allí alrededor de una hora.
Le pregunto que pasó y me dice, sin rodeos, “me acosté con ellas…bueno, hacía frío. Era invierno”. Después sigue contando. “Fue divertido porque…necesitaba compañía…aunque una no me gustaba mucho, pero fue con la que más rato estuve, por supuesto la otra era muy guapa, algo compensaba”.
Dice que mientras sucedía esto se sintió fenomenal; inmediatamente después se sentía fatal. La versión de lo que habían echo la recogían la prensa al siguiente fin de semana. Llamó a la chica guapa y le dijo que lo que había echo era como prostituirse y que era una ;-D. Ella cogió a su padre, lo montó en su coche y se plantaron allí, le dijeron que la prensa había hablado bien de él. Pero él le respondió que era una vergüenza ya que le gustaba ella y que esperaba verla de nuevo.

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Dice que cuando se entera de que venden estas exclusivas a la prensa, siempre se pregunta: “¿Les di un buen reportaje?”
“No me importa, al contrario” dice.
Si pero te preocupa.
“Bueno sí”.
Y te dan mala publicidad.
Se encoge de hombros.
“Tienes que ser tan bueno como tu último single” responde.

En su camerino, se tumba y mira Sky Sport, las noticias de fútbol del canal. Lo ve durante horas, aunque la mayoría de las noticias son un rollo, y raramente dicen algo importante. Encuentra algunas repeticiones. Dice que es como volver a ver los episodios de Los Simpson: cada vez anuncian cosas nuevas. “Tengo la oportunidad escuchar lo que están diciendo” explica, “después de estar media hora viendo lo que llevan puesto y lo que está pasando al fondo – me pregunto ¿Cuántas veces sigue haciendo lo mismo?”.
Sabe lo monótono e insustancial que puede parecer, y a veces se imagina lo que puede sentir la gente que lo ve, tanto a él, como a Jonny, Ant, Dec y otra gente del mundo artístico. Pero en este canal encuentra consuelo – no solo ahora, sino mucho más cuando estaba con la depresión. “Sin el fútbol hubiera sido muy difícil salir de ese periodo” dice. “El fútbol me salvó la vida”. Señala a los presentadores, están retransmitiendo una noticia de algo que no tiene mucha importancia. “A la gente que presta atención a noticias como esa, también las adoro” dice. “Me ayudaron a superar una mala racha. Esa fue como mi familia por un tiempo”.

¿Habéis leído los comentarios de hoy? Le pregunta al público de Murrayfield. “Yo tampoco” continúa, “pero presumo que fueron excelentes…”
Desde el comienzo del segundo concierto en Murrayfield, su actuación pasa a otro nivel en el escenario. Ayer, se pudo ver el esfuerzo que se esconde tras el entretenimiento, pero esta noche parece que se va deslizando. Está más hablador e indiscreto como si cuando habla con el público no estuviese allí.
“La navidad fue un tiempo difícil para Max y para mi, porque los dos rompimos con dos famosas importantes”. (Se escucha un gran murmura entre el público, en parte tal vez porque alguno de ellos se siente alentado a pensar que ahora tienen una oportunidad, pero creo que también porque en esta mezcla de confusión a la gente le gusta saber con quien se acuestan los famosos, incluso cuando les agarran por el cuello con alguna palabra que se pueda escapar para saber con qué famosas se han acostado). “Para ser sincero” continúa, “me resultaron aburridas. Y hemos roto con ellas, de todas formas…Bromas aparte, a pesar de todo, somos humanos

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Y tenemos sentimientos. Y nos quedamos solos en navidad como dos cachorros abandonados…”. Coquetea con la primera fila rompiendo el hielo. “Y déjenme decirles, damas de la primera fila, que vuestros cachorros están buscando…”. Suspira. “Con Maxie aquí es difícil no hacer bromas con las Spice Girls, de verdad. Pero deberíamos hacer más con cada una de ellas entre los dos…Bueno amigos, no haré más. Vosotros sois los protagonistas…vamos a dejarnos de tonterías, ¿no?”
Esto, pero dicho en otro contexto, se hará eco de la prensa al día siguiente. Los periodistas que llegan al último concierto por la noche, y las otras 65.000 personas que hay allí, aunque muchos de ellos harían una llamada al periódico para soltar este fragmento por casualidad tomando un café, asumirán que si dijo esto ante 65.000 personas se da por echo que fue con conocimiento de causa. “Se la dedico a Rachel Hunter”, canta al final del estribillo de la primera canción, “y a las cinco Spice Salvajes”. Incomprensiblemente, una de las veces más seguras en las que un famoso comparte sus secretos, sin consecuencia, es al mismo tiempo sobre el escenario durante la segunda noche en la misma ciudad.
Alguien como Rob da muy pocas entrevistas (salvo en sitios como América y Japón, y por el hecho de que está ante un público en estas ciudades, estas entrevistas tienden a hacerse menos noticia), menos cuando está en el escenario y habla mucho. Algunas cosas de las que dice forman parte de sus bromas – no hay ninguna duda, aunque las piense informalmente, pero hay varias historias que reaparecen la mayoría de las noches ya como una rutina, otras que solo duran una semana, después regresan – pero la mayoría de lo que dice es lo que está pensando en ese momento y tal como lo piensa lo dice. Esto es un hábito y el hecho de que la prensa publique estas cosas de él varias veces a la semana, a menudo haciendo daño, y el extraordinario esfuerzo de los van a vender estas historias, me sorprende, no dejaría de sorprenderme que la prensa enviara a alguien a cada uno de sus espectáculos con un bloc de notas. Pero no lo hacen. Más tarde por la noche Rob se preocupará por la repercusión de las indiscreciones de esta noche. ¿Cómo se las tomarán? ¿Publicarán que acusó a Rachel Hunter de aburrida? ¿O que Max y él están destinados a completar la colección de Spice Girls? Pero tampoco sucede nada.
Antes de cantar “Feel” esta noche, ofrece una perspectiva diferente sobre su sobriedad, que nunca ha compartido conmigo, ni le he oído mencionar antes. “Quiero dedicarle esta a mi sobrino”, dice. “Está entre el público esta noche, se llama Freddie Robert, y probablemente se habrá quedado dormido. Pero tiene dos años y nueve meses. Dejé de beber por él. No quiero que tenga un tío idiota. Esta se llama “Feel”. En el estribillo grita: “¡Te la dedico Freddie!”.
Estoy bastante seguro de que está disfrutando de ella. En lugar de hacer en el bis final “Angels”, empieza a cantar una serie de éxitos de Take That, “Babe”, “I found heaven”, “Everything Changes” – sin el grupo y recordando su época en el grupo.

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Entonces dice por primera vez algo que volverá a repetir durante las próximas semanas, algo que es obvio, viniendo de él, con determinación, alegría y alivio, tanto para él como para el público.
“Gracias por hacer que el trabajo valga la pena, gracias por todo lo que significa hacer algo”, dice. “Y cuando me veáis en los periódicos, en la prensa, cuando me veáis y leáis lo que publican de mí, recordad: esto es lo que hago para vivir. Este es el trabajo que hago. Soy cantante. Soy compositor. Soy artista…”
Mientras se sube al a furgoneta, dice, “Ha sido el mejor”.
“¿Por qué hiciste una más?” le pregunta Jonny. Después de “Angels” regresó para hacer una inusual y sorprendente versión de “Back For Good”.
“Porque estaba disfrutando”, dice, como si se tratara de algo inusual y un sorprendente giro de los acontecimientos. Dice que no pudo escucharse, pero esta noche le resultó sencilla porque el público estuvo muy entregado. “Era como un concierto de Take That”, dice, “pero la gente estaba más entregada”.
Pregunta cuanto tiempo estuvo en el escenario.
“Dos horas diez minutos” dice Josie.
“Parecía a Ken Dodd” dice Jonny.
“Bruce Springsteen” corrige Rob.
“Podrías haber echo otra hora más” dice Jonny.
“Es muy sencillo” dice. “Creo que es la euforia más grande que he sentido en mi vida. Fue como alcanzar el éxtasis. Me sentí como Elvis”. Pausa. “Pero menos”.


El avisón está esperando para llevarlos a Londres esta noche.
“No hay nada mejor que esto” dice Jonny, mastica crudités mientras estamos en el taxi. Reconsidera, algo que se le viene a la cabeza seriamente. “Sería mejor” dice, “si Spiderman estuviera en el avión”.
Una vez despegamos, Jonny echa un vistazo a la cabina y la compara con una caravana. Rob dice que no se parece tanto. “Siempre he tenido un avión privado, ¿no?” dice.
Sin embargo, se pasan la mayor parte del viaje recordando los días de vacaciones en su infancia.
“¿Recuerdas aquel viaje en caravana?” dice Jonny. “¿Dónde fuimos?”
“A Rhyl” dice Rob.
“¿Qué edad teníamos entonces?” pregunta Jonny. “Porque al ser un poco mayor tú decías, “Quédate aquí vamos a seguir nosotros”.
Rob insiste en que no le moleste, pero le hace recordar a Jonny aquella vez que le pidió a Dios que cayeran truenos y relámpagos. Tuvo suerte, incluso ahora cuando lo pide le sale. Jonny estuvo aterrorizado. “Empezamos a correr” recuerda Jonny. “Tú eras más rápido que yo y yo lloraba porque no podía verte. Lloré mucho, ¿te acuerdas?”.

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Hablan de otras vacaciones. Rob se fue a Gales con su tía Mary cuando tenía 11 años y escuchó “Ode To Billie Joe” de Dr Hook por primera vez. Las vacaciones donde crecía se redujeron (“Solía pensar que eran ridículas y que no era para tanto” dice Rob, “y ahora me veo a mi mismo viajando”) fiestas con tartas y bocadillos. Mosquitos. Rob siempre se ha sentido impresionado. (“Frank Spencer, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Norman Wisdom, Sean Connery… ya sabes, los grandes mitos” dice). Jonny habla de la habitación de la casa de Rob y admira los conos de tráfico e insignias de coches que tenía robadas; robó en la parada del autobús que había en la parte trasera del jardín.
Rob se pregunta si Freddie Robert se acordará algún día.
“No” dice Jonny. “No te acuerdas de las cosas cuando tienes dos años y medio”. “Yo me acuerdo de cuando saqué un pan del horno y me quemé” dice Rob. “O de cuando cocí huevos. Fui a echarles un vistazo para ver si estaban echos. Recuerdo esas cosas”.
Jonny dice que recientemente conoció a alguien que conocía al director que ellos odiaban tanto cuando trabajaban en las obras de teatro de Stoke. Dirigió a Rob en Arthur Dodger. “Le robé el espectáculo” recuerda Rob. “La noche del estreno dije, “Esto es lo que yo quiero hacer algún día”. Caminé hasta el escenario, iba silbando, y la gente empezó a reírse”.
Jonny tuvo el mismo director cuando tenía seis años, después de salir corriendo por el escenario le tiro del camisón a Hans Christian Andersen. “Fue por tu culpa” le recrimina a Rob, ya que él le dijo a Jonny que lo hiciera así. “Me dijiste que saliera y me empujaste” dice Jonny.
“No” le contesta Rob. “Lo hiciste tú porque querías gustarles”. Él se ríe. “Y lo admiro. Porque funcionó”.
Después de Oliver, Rob hizo una audición para “The Sound Of Music”, pero le rechazaron. “Me quedé echo polvo” recuerda. “Había siete niños y no escogieron a ninguno”.
Sonríe. Por supuesto debió de sentirse ridículo, pero no le dio mucha importancia.
“¡Hola, avión privado!” dice. “Tú ya me entiendes”.
“No quiero irme a dormir” le dice Rob a Jonny, mientras el avión despega rumbo a Luton.
“¿Tú te quieres ir a dormir?”
“Sí” contesta Jonny.
“¿Quieres?” dice Rob. “Yo no. Eso me pasaba cuando tomaba cocaína. Estaba despierto todo el rato”.
Cuando llega a casa por la noche, dormir no es uno de sus objetivos. Tiene cosas que hacer. Son las 6 de la madrugada, Cardiff gana el campeonato de la segunda división. Descubre que ha subido de nivel en el juego, donde puedes encontrar notas de jugadores individuales y actuar en consecuencia.


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(Así que la locura no para, le digo cuando me dice esto. Sacude la cabeza. “La locura no ha hecho más que comenzar” responde).
Cuando se despierta a la siguiente tarde, fresco de un concierto horas antes en un estadio escocés, le tiene la habitación desordenada a su limpiadora portuguesa, Paula. Ella es la persona que le deja una nota con un intento sincero de hacerle ver cuando ha sido ordenado, diciéndole: “Te dejo esta nota para hacerte saber que me alegro que hayas llegado y tenerte en casa”. También le dijo a Pompey: “Por favor dile a Junior que no use la lavadora porque está goteando, podría resbalarse y romperse algo y entonces para que queremos más”.

Al ser jóvenes y ricos es casi inevitable encontrarse en la posición de tener personal doméstico de cualquier tipo. No es demasiado difícil. No veo señales de que Rob sea demasiado exigente con los empleados. Los únicos requisitos que pide es que sean competentes, de confianza, honestos y sanos. Paula ha sido un gran éxito – ella ha estado con él de casa en casa durante seis años – pero, lamentablemente los demás ha ido sustituyéndolos. Hubo un cocinero que le envío un mensaje de texto a Rob – a través de su empresa – explicándole que no podía ir aquel día porque “necesito quedarme hoy” y le preguntó: “¿me sustituirás por otro?” Hubo un ama de llaves que le preguntó si su hijo podía trabajar con ella. Su hijo ronda los 27 años. (Ella interrumpió una conversación en la que estaban hablando de ropas, para decir, “si me echas a mi, a mi hijo también” y le dijo a uno de los guardaespaldas de Rob que debería quedarse con ella, “Porque tú no sabes pintar al óleo”) hubo una cocinera que contaba chistes racistas, siempre decía que solía hacer de chofer para pasearse, y estaba convencida de que a menudo uno de los invitados de Rob, se cagaba en las alfombras de la casa de Los Angeles y no los perros. “Esto pasa en las mejores familias” dijo. Hubo una cocinera que pasó la entrevista de trabajo pero después falleció. Hubo otra cocinera que se la encontró en la cocina desnuda tan solo llevaba puestas las bragas, mientras estaban todos en la piscina – “Lo siento usaré el baño para cambiarme” le dijo. Tuvo una limpiadora que rompía las cosas y le echaba lejía a lo que no tenía que echarle – hasta la fecha, no pasó nada preocupante - pero más tarde escondía las pruebas en el maletero del Jaguar de Rob.
Pasa su día libre en el estudio de Londres con Stephen Duffy. Hacen dos canciones más. A la mañana siguiente llega la etapa más dura de la gira, viajar alrededor de Europa durante casi un mes sin regresar a casa

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Hay un avión más grande para llevar al grupo al completo, bailarinas y acompañantes todos juntos, durante las próximas semanas. Rob no sabe que hay un gran logotipo con las letras RW en la cola, lo descubre cuando llega a la terminal de Luton donde se encuentra su avión privado. No dice nada. Pero por un momento se pregunta si eso no es demasiado.
En la sala de espera, esta bromeando con las bailarinas, pero de repente se pone la cosa fea. Suzanne y él se encuentran junto a una máquina de café, él le pregunta si ha visto el artículo que sale en el The Sun hoy, pone que se acostaron juntos. Tal y como era de esperar, ella no se había enterado, de que hablaran de ella hoy en The Sun, lo cual complica la cosa el comentario de Rob, ya que se cuestiona que no está a gusto con su novio Gareth Gates, y también su trabajo como bailarina de Rob.
“¿Lo dices en serio?” dice ella.
“Sí” le contesta él. “Dicen que tú dijiste que yo era muy bueno en la cama”.
Sucede algo inesperado. Rompe a llorar. Rob se queda alucinado.
“Lo siento mucho” le dice. “Lo siento mucho, de veras que lo siento”. Ella sonríe pero sigue llorando.
“David Brent” murmura, es parte del equipo de la gira.
Sale fuera para llamar por el móvil a Gareth, y otra de las bailarinas, Djeneba, entra. Quiere pedirle disculpas a Rob. No se han visto desde que compartieran escenario en Edimburgo, y está preocupada por lo que pasó con uno de sus movimientos de baile.
“Lo siento mucho” le dice ella. Le explica que es un “poco salvaje en el escenario” y que se entusiasma cuando está allí delante de un público.
“Djeneba” dice. “Por Dios, soy yo”.
Ella le dice que pensó que la iba a despedir.
“¿Cómo?” le dice con sarcasmo. “¿Porque me tocaras el pene? Djeneba, que soy yo. Con eso no me ofendes para nada, por el hecho de que me tocaras el pene”.
Aterrizamos en el aeropuerto de Le Bourget, en Paris. Rob coge la guitarra nada más bajar del avión. Esto rompe con todas sus rutinas habituales de viaje. Aunque no parece reacio a que, por regla general, no lleva nunca nada.
“¿Sabes tocarla?” le pregunta Andy Franks.
“Por supuesto que sé” le replica. “Compongo canciones”.
Nos dirigimos a través de una zona del aeropuerto donde uno se sienta para ver el Concorde, lamentablemente no se encuentra en la pista de aterrizaje. Discuten aspectos prácticos de la compra de uno y mantenerlo en el jardín; Rob menciona que una vez fue a la casa de Vic Reeves cuando Reeves tenía un Morris Minor en su jardín, solo la parte frontal se salía del terreno.
Josie dice que Teddy Sheringham lo ha llamado para pedirle entradas para el concierto de mañana. Rob decide llamarlo para invitarle al camerino y saludarle. Llama al número que Sheringham le dejó y tiene una confusa conversación, la cual le lleva a pensar que Sheringham se ha quedado con él, fingiendo ser Robbie Williams.

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Cuando marca una vez más, nadie lo coge, por lo que deja un mensaje. Pronto recibe una llamada de respuesta y mantienen una agradable charla. “El grupo está en forma, yo estoy en forma, estamos encantados” dice. (Josie y David se miran el uno al otro sonriendo, ya que no han oído hablar mucho de este tipo en anteriores giras). Rob escucha a Sheringham, le dice que se acaba de mudar de Tottenham a Portsmouth, y le habla un poco de cómo le va.
“Demonios, habla muy rápido” dice Rob después. “Te diré que, es increíble las cosas que no salen del santuario interior del fútbol, son tan rápidos para darte información. Odio a Glen Hoddle…”.
Rob nos cuenta sus épocas de fiesta con futbolistas. La época de la que apenas ha hablado en aquel vuelo con British Airways con el equipo del Liverpool. “Nos lo pasamos pipa. Íbamos a España. Robbie Fowler le pegó un condón en la espalda a una azafata”. Recuerda que escuchó a dos conocidos futbolistas muy borrachos argumentando: “Así es como fue la conversación. “Acaba de decir que seis y siete suman 12”. “No, maldito idiota, son 14”. “Cuando yo era futbolista…” suspira Rob.
Nos muestra solo uno de las muchas vivencias que tiene. En otra ocasión, probó con otra cosa, le gustó pero luego abandonó. “He sido futbolista, camello, estudiante. Sin contar con el juego, la venta o el ir a la universidad. Estudié cuando estaba en Take That desde los 17 hasta los 19 años. Iba y me lo pasaba bien. Eran unos chavales encantadores. Nos juntábamos en la autopista de servicio. Alquilábamos una furgoneta blanca para movernos. Conseguimos un par de Éxtasis. Se para y rectifica. “Bueno no nos hicimos primero con un gramo de droga. Después nos fuimos a Miss Moneypenny y conseguimos Éxtasis…” se hizo el mejor amigo de los estudiantes, una especie de líder, hasta que todo se estropeó: “Creo que debió apropiarse de mi un gran resentimiento, porque después de un tiempo llegó a saberse todo. Dijo que yo me había vuelto como el cabecilla y que se me habían subido los humos. Pero no cambié desde la primera vez que empecé a juntarme con él. Simplemente que no lo supo llevar bien”.
A la mañana Teddy Sheringham llama a Josie y le dice que no puede asistir al concierto después de todo, un amigo suyo que padece de cáncer de próstata se encuentra en la ciudad y ha quedado con él. Pero le encantaría ver a Rob.
El plan se ha estropeado. Hubo una vez que timaron a Josie, alguien que se hizo pasar por el representante de Sadie Frost y Jude Law. A ella ya no la engañan. Tiene el número de móvil verdadero de Teddy Sheringham por unos contactos de fútbol, para confirmar que no se trata de un impostor. Se pregunta cómo se lo tomará él cuando llegue.
Mientras tanto, Rob juega al Championship Manager en la habitación del


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Hotel Paris George V, experimentando con cinco de vuelta. Al bajar las escaleras se encuentra con algunos problemas. Hay un coche de un famoso. El hotel quiere que los coches que esperan a Rob se larguen para dejar paso al coche que viene, el de Hilary Clinton.
En el pasillo del camerino se encuentra a Kelly Osbourne. Ella será su telonera durante todo el verano. Él le enseña sus tatuajes y ella le enseña el corazón que lleva tatuado en el dedo. “Quiero borrármelo” le dice ella. Pertenece a su anterior novio. Pero terminaron mal. Dice ella que recientemente intentó demandarla, y ella ahora lo odia.
“¿Cómo lo llevas?” pregunta Rob.
“Oh, bien” le dice ella.
“No quiero decir que ¿Cómo lo llevas?” le dice. “¿Qué si quieres que le pegue?” hace como si fuera el hermano mayor de Kelly.
“Eso quiero hacer yo conmigo misma” dice ella.
“El Ántrax es bueno” le sugiere, está a unos metros de su camerino. “Y la caca”.
En el concierto de esta noche, que empieza en Francia, se encuentra con un público difícil y tiene que saltarse una canción casi al final, reconoce a una mujer que hay en las primera filas entre el público. Pero no la aprecia bien. Le dice a Jason que consiga su número. En la furgoneta se pone en contacto con ella. “Creo que te conozco de unas vacaciones, de cuando tenía 14 o 15 años” dice.
Queda con ella en el buffet que hay después del concierto.
Rob tenía 16 años.
“Centro de Vacaciones Carmarthen Bay, 1989” dice Rob.
“1990” rectifica ella.
“Mi padre era el presentador” recuerda. “Las mejores vacaciones que he pasado. Sin drogas, mucha cerveza, muchas risas, patatas fritas baratas”.
Max interrumpe para decir que él y Rob deberían coger unas vacaciones pronto. En barco. “Haciendo pesca por las noches” dice. “A Mauricio”.
“¿Ves?” le dice Rob a su viejo amigo, bromeando. “Ahora es todo muy diferente, ¿no es así?”. Él y su viejo amigo charlan de las canciones que solían bailar. “El Número 900”. “Tonight” de los New Kids On The Block”. En algún momento, le dice que no ha cambiado mucho de cuando tenía 16 años, y que poco tiene que contarle que él no sepa.
De vuelta al hotel, descubren a Kylie Minogue en un programa de televisión por la noche, lo cual es perfecto. Por un momento descubres lo que es la distancia entre dos personas, cuando uno tiene la esperanza de un futuro y el otro simplemente recupera un breve momento feliz del pasado.

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Esa noche, sueña que está en una reunión de Alcohólicos Anónimos, con Anthony Hopkins. Anthony Hopkins es muy agradable, pero se siente incómodo cuando ve que la reunión dura 90 minutos. Él solo quería quedarse una hora.

Viena. El show está evolucionando. Al final de la gira, antes de tocar “Monsoon”, preceden unos minutos de “We Will Rock You” de Queen, parece ser un cuidadoso plan de estrategia durante las semanas de ensayos, pero en realidad apareció de la nada, Rob lo tenía pensado para el concierto de esta noche en Viena. Después de la segunda canción, empieza a saltar, Chris Sharrock toca la batería al mismo tiempo, y las letras de Queen, o una aproximación, salen de su boca: “Johnny eres un hombre, un pobre chico que se sienta en algún lugar para convertirse en el hombre que será algún día cuando limpie la sangre de su rostro con su bandera…” comienza, y la gente disfruta. Una parte nueva del show que ha creado, regresará, menos espontáneamente, a partir de ahora.
Al final, regresa y canta “Feel” a capella, solo él y el público; todo es emoción y no bombo publicitario. Nunca había echo esto antes.
“He llorado” anuncia, emocionado, mientras el público se revoluciona. “Eso ha sido maravilloso”. Se marchan. “¿Sabes lo que es raro? Que cada noche pienso en morir. Hacia el final del espectáculo”, dice.
“¿Cómo si esta fuera la última vez? ¿Por eso lloras?” pregunta Josie.
“No lo sé. Es muy raro. No lo sé” dice.
Le menciono lo bien que sonó Feel a capella.
Sonríe. “Escuché a Radiohead hacerlo en Glastonbury, no “Feel” obviamente. “Por un momento, me perdí, me perdí, me perdí (canta)…”
“Karma Policial”
Esto es lo que ocurre: avisar, asimilar, reclamar, cambiar, hacerlo por si mismo. Ve algo que fue bueno y funcionó y podría funcionar para él; pensó que tenía que hacerlo, y lo hizo. También formará parte de su show – solo para él y su público, juntos y solos, cantando un final de “Feel”, o “Angels”, o a veces ambos.
Por el momento se encuentra en el hotel, está gastando una broma de lo emocionante que fue para él al final. “Sabía que se me saltarían las lágrimas” les dijo a las bailarinas mientras comían en el buffet, “sabía que estaban las cámaras y pensé cuando me enfoquen voy a decir “¡vamos, vamos! ¡Llora cabrón, llora!... ¡Ooh, eso es! ¡Bien echo!”.
Le gusta el hecho de que cuando está en el escenario es difícil separar los momentos de más profunda emoción de los momentos de mayor artificio. Los valores principales de su puesta en escena son estos el pre rock and roll un modelo infundido en él, en su juventud – los discos de Rat Pack que escuchaba en su casa, y
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La antigua teatralidad de los compañeros de su padre – de manera que un artista interprete con el que tiene una relación tan sincera que podría confundirse con la sensibilidad que hay hoy en día. Intuitivamente ve lo que los snobs del rock consideran ser La Verdad – todo lo que les afecta, y les lleva a ser auténticos y sinceros – solo es un fanático de los rituales, que se vuelve fraudulento con el tiempo. Podrían verse a sí mismos como rebeldes en un modo de libertad sorprendente; en lugar de estar atrapados siendo insinceros, austeros y paralizar sus hábitos según las normas, incluso llegando a apreciar la alegría y el asombro por el que se encuentran protegidos.
En la moderna tradición del rock, por ejemplo, el fracaso a menudo es solo una prueba más de la autenticidad de una obra – su rugido es tan real y radical que el mundo no está preparado para ello. Hay otra tradición, en la que el fracaso es simplemente una manera de describir algo que no tuvo éxito, y cuando da lugar a la más profunda sinceridad y la emoción no está tan lejos del dinamismo y el melodrama, falsas y malas rimas y caseoso oro de melodías como sea posible, pero en medio de todo esto hay algo correcto. De hecho, es una tradición que indica que justo en el centro de todo esto es el único lugar honesto donde pones las cosas profundas e importantes, porque ahí es donde te encontrarás en la vida: justo en el centro de la vida cotidiana que cada día pueden aparecer cosas. Es también el mejor lugar para negarte a abrir tu corazón, y que nadie pretenda desnudarte tomando esa opción cometiendo ese fallo.
Rob te contará que es un artista con luz, sonreirá y dará brincos, te emborrachará y se emborrachará a sí mismo, y mientras hace todo esto te dirá sinceramente lo crudo y frágil que le resulta esto, aunque lo oculte a plena vista.

Está tan cansado que cuando Josie lo llama por teléfono la tarde siguiente para preguntarle si está listo para desayunar, echa un vistazo a su habitación en el hotel de Viena, tratando de escuchar de donde viene esa voz. Ni se da cuenta de que está al teléfono.
Le pregunto que donde se metió anoche.
“Tuve sexo” dice.
“Comportamiento propio de una estrella del pop” anota Josie. “Tenemos 40 minutos antes de salir”.
“Esto es un rollo mortal” dice. “Vuelvo a la cama”.
“No, no puedes” le dice ella ordenándoselo.
En la furgoneta, todavía va medio dormido, dice, mientras David le habla de las ventas de las entradas para su gira de otoño, “Me alegro, me alegro mucho. Estaría más emocionado si no me encontrara así. Es genial. Eso significa algo. Que no había pasado antes”. Sonríe, y se hace a sí mismo otra pregunta obvia. “¿Qué quiere decir todo esto?


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Pues solo quiere decir que es genial”. Observa Viena a través de los cristales ahumados. “Ahí hay otro tío realmente importante” dice.
Dice que necesita dejar de fumar. “Tengo que empezar ya” dice. “Creo que lo haré cuando cumpla los treinta”. Nos dice que cuando iba en la parte de atrás de una furgoneta con Take That iba fumando y se dirigían a un aeropuerto en Europa y vieron como un coche de fans les pasó por el otro carril de la autopista, al conductor se le pincho una rueda. El conductor paró. “Las chicas gritaban” recuerda. Las chicas del coche se fueron hacia un puente donde pararon para cambiarle la rueda al coche, de alguna manera se incorporaron en la autopista, cruzaron todos los carriles, para no perder de vista el coche, y se golpearon la parte frontal con un guarda raíles, dieron tres vueltas y se detuvieron. La furgoneta de Take That se paró. Por increíble que parezca estaban todos bien.
Otras fans de Take That, que iban siguiéndoles en otros coches, también pararon. Algunas tuvieron la oportunidad de perderle a Rob un autógrafo.

Pompey dice que está muy contento con el hotel en Munich ya que su habitación está al lado de la de Rob. En Viena su habitación estaba separada por un pasillo que cruzaba varias puertas hasta llegar a la suite de Rob, ya que era el único espacio del que disponía el hotel, Pompey estaba tan lejos que no podía dormir.
Rob se sorprende cuando se entera. Se creía que Pompey estaba más cerca de él todo el tiempo que estuvo en Viena.
“Así que ¿estabas lejos de mi habitación?” pregunta.
“Nos separaba un aparador” dice Pompey.
“Ah” dice Rob. “Por eso nadie respondía cuando llamaba”.

En Munich, pasada la medianoche, Cardiff queda en sexto lugar, después de perder 2-1 contra Bardford. Rob se tumba en el suelo en una esquina de la habitación y juega las semi finales contra West Brom. Quedan 1 a 1. No meten goles en el segundo tiempo y acaban empatados. Se queda como está, West Brown no se salen con la suya. Intenta cambiar las cosas durante la segunda mitad, pero se pasa el tiempo y Cardiff no mete ningún gol. Pasan a primera división. Es el mejor puesto, ya sea para si mismo o como símbolo de un mayor malestar. Todavía permanece allí, tumbado bocabajo en la alfombra, cuando me marcho a dormir, observo una desconsolada mirada que se esconde en su interior.
Después de marcharme, alrededor de las tres de la madrugada, empieza a explorar los fichajes del verano. Mancester United misteriosamente obtiene un nuevo director, le llama simplemente “F”, presenta una serie de imprevistos con generosas ofertas para jugadores menores de la ciudad de Cardiff. Rob está tan paranoico que de repente ese juego le dice que está haciendo trampas, pero no es así. Finalmente empieza la siguiente temporada, ganando tres partidos y perdiendo uno.

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Cada vez está más enganchado. Cuando amanece, se levanta del sofá y se apoya contra la ventana intentando tapar la luz del sol. Se marcha a la cama, después decide irse al sofá mejor, y termina cambiándose otra vez. Son las ocho, las campanas de la iglesia suenan, él todavía está comprando jugadores.
Despierta a David y le pide que se siente junto a él en su cama hasta que se quede dormido, finalmente lo consigue. Nos cuenta lo poco que ha soñado. Había matado a alguien y la policía estaba siguiéndole, alguien le había quitado a su bebe pero él era un asesino y tenía que estar en Paris para unas pruebas de ADN y la policía lo estaba buscando….
La tarde siguiente, se tumba en la cama llena de ropa, fumando. El sofá está todavía arrimado a la ventana. “He perdido el terreno” dice. “Fue un despiste. Voy a tener que dejar de jugar a este juego. Me estoy volviendo loco”.
Esta noche el concierto es en el estadio Olímpico, donde jugó Inglaterra contra Alemania 5 a 1 en el 2000. “Cantaré “Ella es el Huno” esta noche” dice. “Tenemos maneras de entreteneros”. (Pero no lo canta).
Justo antes de que se incorpore, le entran ganas de hacer pis. Esta vez se marcha por un camino despejado que hay detrás del escenario y comienza a orinar. El pipi se le escapa.
“¿Hay algo ahí detrás?” le pregunta Josie a Wob.
“Solo los suministros de electricidad” dice.
“No, en serio…” pregunta ella.
“En serio” dice. “Los suministros de electricidad”.
Durante el concierto, me aproximo al borde posterior del estadio. Se ven unas colinas en el parque que hay detrás del estadio y en la parte superior a miles de alemanes sentados en el atardecer escuchando a Robbie Williams.
“Nunca he sido tan famoso” dice mientras sale del escenario.
Está decidido a no tocar el ordenador esta noche, al final de la tarde nos sentamos en su habitación, para charlar. Dice lo diferente que es cantar sus canciones y no odiarlas.
“Odiaba salir de gira” refleja. “No me lo puedo creer la persona que era antes y la persona que soy ahora”.
¿Incluso durante la última gira?
“Sí, claro. Pregúntale a quien quieras. Lo detestaba. Lo detestaba. Estaba hecho un manojo de nervios todo el día, con ansiedad y depresión. Salía al escenario a cantar las canciones para transmitir algo y no sentía nada, para mi era como una mierda. Era un estado de animo de lo que me estaba pasando a mi mismo. Muchas veces salía al escenario y sentía que le faltaba por completo el respeto a mi público. Actuaba porque no tenía más remedio ya que dependo de mi trabajo, pero en mi interior yo pensaba: ¿a qué coño vienes? Me desvaloraba por completo. Por completo”.

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“¿Ni incluso el hecho de que vinieran 60.000 personas a verte?” pregunta Gary Marshall, confuso. “¿No te hacía ningún efecto?”
Dice que no con la cabeza. “Recuerdo la noche que salí” dice. “Empecé haciendo actuaciones en pequeños clubs, lo cual nos resultaba agradable, muy ruidoso, pero ya sabes, me encontraba como artista en solitario, y eso lo disfrutaba, disfrutaba de la responsabilidad que tenía, solo para mí. Me sentía independiente y listo, el rock and roll era el camino. Entonces entre bastidores en el festival de Roskilde. Estábamos haciendo un ensayo en la gira del arena, creo, y me resbalé jugando al fútbol entre bastidores, era la primera vez que me dio vergüenza de verdad de caerme delante de tanta gente. Ya sabes esa sensación de cómo cuando eres niño y rompes algo, y sabes que te van a echar la bronca, pues eso es lo que sentí”.
Ese temor de: no poder soportar la situación pero tenerte que aguantar. “Sí. Exactamente. No me había puesto tan nervioso desde que era niño. Y entonces algo me la provocó. No creo que me la provocara ese momento, creo que fue algo que tenía que pasarme. Y desde entonces cada gira que he hecho la he sentido, por eso lo odiaba”.
Eso lo sitúa un poco en el documental Nobody Someday. Esa película se basaba en que lo odiabas pero al final te encantaba. ¿Eso te pasa?
“Sí. Eso mismo. Realmente sentía que cuando salía al escenario esa noche, sí. Pero si te preguntas el porcentaje de cómo me sentía así, sería un cinco por ciento de mi”.
¿Y cual sería el porcentaje ahora?
“El cien por cien. Bueno, diría que el 95”.
Pero cabe la posibilidad que en dos años vuelvas atrás y digas, te estoy hablando de cómo lo veas ahora el pasado, ¿aquello no me hacía feliz?
“Absolutamente no. Absolutamente no”.
Entonces partiendo de la base, ¿Cuándo empezó a cambiar todo?
“En el estudio. Haciendo Escapology. Cada pieza que trabajaba de ese album realmente la disfrutaba”. Pausa. “Menos en Rock The Vote y Battery Park”.
A la mañana siguiente, de camino al aeropuerto, Rob le dice a David que hay alguien en la gira que no quiere que siga. “No se está portando bien” dice Rob. David comprende un poco el motivo de esa persona, pero está de acuerdo en que si esto es lo que Rob quiere, tendrá que hacerse.
Rob asiente con la cabeza. “Y no me gusta Josie”, añade. “¿Qué no te gusta? ¿No podrías aguantar un poco más en esta gira por favor?”
Todo esto, tanto lo que se habla en serio como las bromas, quieren decir que las cosas marchan bien. Normalmente en esta etapa de la gira Rob ha decidido que si hay una persona que no quiere que esté en esta gira es él mismo.

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“Por favor, Robbie”, invoca un hombre en un tono más aterrador. “Lo he intentado tantas veces”.
Caminando por el aeropuerto de Munich, Rob hace frente a un agresivo y escalofriante cazador de autógrafos que lo ha perseguido durante los últimos dos días.
“Eres muy raro tío” murmura Rob.
“Me he hecho más de mil kilómetros” dice.
Esto, por supuesto, es la base de tantas interacciones entre los famosos y los que les siguen. Los seguidores hacen un sacrificio que nunca se les ha pedido, y a menudo no son bienvenidos, se enganchan a los famosos para averiguar lo que hacen.
“Me sacas de quicio” dice Rob.
“Por favor, Robbie. ¿Por qué eres tan desagradable siempre?” le grita y después añade en tono acusador, “con los chicos”.
Rob pasa por la máquina de rayos X.
“Hazlo por mí” le grita el tío del autógrafo, acosándole. Tan pronto como se percata de que Rob no se para con él, se pone más histérico. “¡Es increíble!” grita. “Esto no está bien”. Ahora viene a por nosotros. “Compro tu música” le replica. “Y no tratas bien a tus clientes”.
“Sí, bueno vale” dice Rob.
“¡Pues no la compres!” le dice David con un tono más alto.
“¡Pero es que me gusta su música!” dice histérico. “Me gustan sus conciertos. Son geniales”. Al final ya desesperado dice. “Te hacemos ganar dinero”
En el avión, lee una noticia de un paracaidista de 20 años, Stephen Hilder, que le falló el paracaídas y al tirar del chaleco salvavidas le falló el cable y se cayó a 13.000 pies de altura, se mató en un maizal.

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Pronto llegamos a Berlín.

Esta noche es de descanso, ha reservado una noche para competir con coches de carreras en Berlín. Cuando entro a mi habitación, me encuentro un mensaje de Cameron Díaz, la conocí en otras ocasiones. Mañana se estrena en Berlín Los Angeles de Charlie y ella acaba de llegar de Florida. Los otros Angeles se han quedado en Italia porque se ha retrasado su avión, le sugiero que se venga a la carrera de coches.
Entramos en la pista: Rob y Max van en uno de los dos coches, Cameron, su asistente Jess y yo en la parte de atrás de su coche, los dos no paran de cantar la canción de Ferris Bueller, Day Off. Los periodistas nos siguen. En uno de los semáforos, uno de ellos aparca su Jeep diagonalmente delante de nuestro coche para así salir y fotografiar a Rob por la ventana de su furgoneta. Cameron dice que si él hace el mismo truco otra vez, saldrá y le tirará las llaves de su coche.
Salimos corriendo para quitarnos del caos.
“La fama” dice Rob, encogiéndose de hombros y sonriéndole a sus invitados, “así es”.
“Es una estafa” dice Cameron. Admira su camiseta rosa de Adidas. “¿La conseguiste gratis?” le pregunta ella. (Ya que sabe que lo hizo. Él estuvo en la tienda de Adidas y salió con ocho bolsas llenas de cosas gratis). Ella lleva una camiseta a rayas en blanco y rojo. “Yo conseguí esta en H&M pero me costó 20 dólares” dice. (Esta tarde se la compró).
Nos dividimos en ocho equipos de tres. Rob inmediatamente escoge a Max como parte de su equipo, y en tercer lugar, a Adam Birch, el técnico de guitarras, sabe que es bueno. Cameron va con Jesse y conmigo, es sencillo, es el mejor conductor.
Nos turnamos. Por un momento, veo que Rob alcanza a Cameron, vuelta tras vuelta, hasta que, en una de las vueltas se junta con ella, su coche le pega un rozón. El humo de un nuevo coche se pone en marcha; espera con interés cualquier tipo de momento. Pero la mayor parte del tiempo va lento. Ya sea porque le falla el coche o no, no consigue avanzar ni actuar en consecuencia.
El equipo de Rob gana: hace un breve discurso y recoge un trofeo que permanecerá en su habitación de hotel cuando llegue. Por el momento abandonamos la pista de carreras, fuera hay una loca multitud de periodistas. El primer plan es que todos lleven cascos protectores a fin de que Rob y Cameron no puedan ser fotografiados, pero la logística parece un poco quisquillosa. En lugar de eso, el coche de Cameron llega en primer lugar, mientras que Rob y Max se intercambian la ropa, Max lleva ahora la camiseta rosa de Adidas de Rob. Y se ponen unos pasamontañas en la cabeza. Max sale escoltado por los guardaespaldas de Rob, y las cámaras se vuelven locos.

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¡Es el de rosa! ¡Es el de rosa! Gritan.
Se mete en la furgoneta, Max se baja los pantalones y los calzoncillos. Su culo saldrá como si fuera el de Rob en varios periódicos alemanes. Mientras que Rob simplemente escapa del huracán, y por una vez se mete tranquilamente en la furgoneta.
“Fue muy raro. Me estaba pasando a mí. Fue como, “ir andando…” “ir paseando…”.
¿Te sentiste libre?
“Sí”.

Al día siguiente, bajamos, es la hora del almuerzo, terminé de ver a los tres Angeles de Charlie, se hacen una foto delante de 200 personas, se trata de un concurso para el ganador de la película, caminan por un pasillo, después se sientan para seguir con más entrevistas. Llevan trabajando desde las ocho de la mañana, y aparte del descanso de este fin de semana, han de viajar por toda Europa promocionando día tras día. Este es el tipo de vida que Rob nunca ha querido llevar, uno de sus mayores deseos en su carrera sería evitar todo esto.
Hoy se despierta a las tres. Habla con Jonny por teléfono. “Ella se parece un poco a Zippy”, dice. “No me he lo he creído. Sigo con mi vida como siempre”. También habla con su padre. “Anoche Cameron y yo fuimos a las carreras de coches…sí, pero sabes, no, no fue así…no, ella es muy buena, es encantadora, no se le ha subido a la cabeza…una gran chica…se parece un poco a Zippy…”
En la furgoneta Josie dice que Guy ha llamado y quiere venir para ver el concierto de Estocolmo. Tal vez, a Rob no le gusta, haya leído una entrevista reciente que dio Rob a Q en la que dijo que le gustaría que colaboraran juntos de nuevo. (“Volveríamos juntos, pero no sería lo mismo”, dice Rob). Ese sentimiento ahora está un poco fuera de lugar. Por un lado, cuando Rob habla de Pure Francis, no existe. Por el otro, está molesto con Guy otra vez. “Creo que no debería venir”, le dice a Josie. “Realmente estoy disgustado con él”.
David ha olvidado la conversación que tuvieron en los Ivor Novello por teléfono. “Y todo por una tontería” dice. “Porque no hay excusas por lo que dijo e hizo. Ya sabes, apenas lo he visto. Que venga pero no quiero tenerle muy cerca. O verlo cuando salga al escenario”.
En Berlin no hay ningún estadio disponible en este momento, por lo que el agente de Rob, Ian Huffam, hace una reserva, ha elaborado una estrategia diferente en esta visita. Aparentemente Rob, es el primer artista que hace grandes conciertos en noches consecutivas en el antiguo Berlín Occidental y en el antiguo Berlín Oriental.
Esta noche le toca el turno al Occidente. Rob no está de muy buen humor para actuar.

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Antes del concierto anuncia, “Este es uno por el que debería de pagar”. Normalmente, es difícil contarlos, pero hay algunos momentos extraños. En mitad del escenario le lanzan un enorme documento. “¿De veras crees que me voy a poner a leer esto en el escenario?” dice. “Jesús. Estás loca”.
Lo recupera. Se trata de una tesis de Anne Schumann del instituto de las ciencias musicales, de la facultad de filosofía de Dresden: “Lo haré a mi manera – la re construcción de la imagen de Robbie Williams en el concierto de Swing When You´re Winning”. Hay unas 100 páginas de lectura (todo en alemán), gráficos, tablas, notas a pie de página, aprendices, bibliografía, probablemente el único en la historia que incluya tantas cosas, “La historia de Take That por Morgan Piers” y “Rock and Ritual – Der Starkult als Kommunikationsstereotyp moderner Musikkulturen, por Kriese, Konstanze”.

Más tarde, en la furgoneta nos cuenta que tuvo un ataque de pánico durante la sección de swing. Se puso la mano en el pecho y sentía “boom boom boom”. Recuerda en voz alta el mejor consejo que jamás le han dado acerca de cómo se puede luchar contra eso. Fue gracias a un actor británico, Dudley Sutton, lo llamó justo antes de salir al escenario en Dublín, durante su primera gira. Le dijo a Sutton que se sentía como una mierda y que no quería actuar.
Sutton le dio dos consejos que recordará mientras viva, tanto para sí mismo como para los demás, “Tú no estás allí para entretener”. Le dijo Sutton. Y también le dijo: “No serás valiente si no lo enfrentas”. Estos dos consejos le ayudaron mucho.
Tomó otro consejo más de Sutton el cual llegó a apreciar mucho. “Aprende a querer a tu público”, le aconsejó Sutton. “Le eché huevos” dice. Pero con el tiempo, empezó a darse cuenta de que este problema era un sólido, sabio y practico consejo. “Empecé a entender lo que significaba”, dice Rob. “Quiero decir, los aprecié mucho aquella noche”.
Suspira.
“No quería morir” dice.
“Cariño, no vas a morirte” dice Josie.
“Bueno” dice. “Gracias Josie. ¿Puedes anotar eso?”.

Va a una fiesta en una discoteca donde baila viejos clásicos, después regresa al hotel y reflexiona de algunas cosas en la habitación con Stephen y conmigo. Hablamos de un anuncio que sale en la tele, eso le hace recordar su época de juventud cuando llamó a alguien desde el hotel y pasó unas horas inútiles tratando de convencer a una chica de que era Robbie Williams. No fue una charla muy sexy. “Vaya mierda de charla” dice. “No hacía más que decirle tonterías, me sentía tan solo”.

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Aunque tanto él como la chica estaban en Inglaterra, la llamada se hizo vía Nueva Zelanda. La cuenta de teléfono desde el hotel le costó 900 libras.
Baja al bar donde un promotor, Jack Utsick – está involucrado tangencialmente en el concierto de esta noche, no como voluntario sino como promotor de la sede, pero parece estar dándole vueltas a la esperanza de profundizar más su relación con Rob – le regaló un montón de entradas del show que Elvis Presley hizo el 17 de Agosto de 1977 en el centro cívico Cumberland County en Portland, poco antes de su muerte. “Para Robbie Williams. Elvis ha abandonado el edificio. De Jack Utsick” se puede leer en la placa.
Esta no es la cosa más curiosa que le ocurre antes de que termine la noche.

En primer lugar, es ahora la siguiente tarde, Rob relata su sueño. Se trata de un inusual, vivido y brutal sueño, incluso bajo su criterio.
Fue al baño de un club. Había una pandilla en el baño y él estaba de pie de espaldas a ellos; trataba de no ponerse nervioso. Sabían que Robbie Williams estaba haciendo pipi, él no estaba seguro de si les gustaba ese hecho, o simplemente lo odiaban. Mientras orinaba, se dio cuenta de que esta sería la última vez. Se dio la vuelta y uno de la pandilla, le obligó a estarse quieto, le hizo algunas preguntas y a continuación le sujetó la mano contra una palanca. De alguna manera se soltó de la palanca y agarró al tío del hombro y, a continuación, le pegó un tirón y le hizo una herida. Cuando hizo eso, pensó, estáis todos acabados – aquí es donde yo muero.
Después se giró hacia la pandilla, de repente se dio cuenta de que tenía su propia pandilla y les dijo: “Venga, vamos a matarlos a todos”. Tal vez lo hicieran o tal vez no, pero de repente su banda quería robar un banco…y una voz en su interior le decía “esto no tiene sentido”. No había ninguna razón para robar un banco. Acabo de hacer una gira y he ganado mucho dinero, le dice una voz interior. No necesito robar un banco.
Intenta dar un paso atrás y evaluar lo que ha ocurrido. Se planteaba si dar marcha atrás o ya era demasiado tarde. Porque si hizo algo que lo llevó a prisión, podría volverle a pasar.
Mientras tanto, continuaban con los preparativos para el trabajo del banco. De alguna manera, esto involucraba arrancar montones de árboles. Y aparecían bebes por todos sitios. Los bebes eran suyos.

Espera a Josie antes de decirle a Jason, Gary y a mí, y cuando vuelva a David, lo que pasó antes de que se quedara dormido y antes de soñar eso. Parece que le resultó bastante divertido, desconcertante, exasperante, e interesante como para contarlo con tantos detalles. Pasó una noche de sexo con una famosa de moda al azar en un instante. Esta parte no fue un sueño.


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Una mujer vestida de blanco va hasta su habitación acompañada de una mujer casada, a la cual conoce de algo, después se disculpará con él. La mujer que está sentada en el sofá donde se sienta ahora Rob. (Intimó con ella – lo miraba de una manera directa mientras fumaba y charlaba, ella tiene un acento alemán un poco frío y cortado – que suelta cuando está conversando).
“Es una locura, porque hay tanta gente abajo, no soy una grupee, sé que estás cansado. Debería marcharme, debería marcharme”.
“No, no, estoy bien”.
“Sí, pero mi madre es modelo y mi padre actor y sé de lo que va esto. Y no quisiera ser…si estás buscando follar, no quiero follar”.
“Me daría vergüenza. Si fuéramos por ese estilo. Me daría vergüenza. Te encuentro muy guapo y…”
“…pero podemos hablar. Y ver la televisión”.
“De acuerdo. ¿Te apetece un poco de agua?”
“Sí. Me he bebido la botella”. (La imita como si estuviera nerviosa). “No he tomado drogas”.
“¿Cómo? ¿Eres así de hiperactiva todo el tiempo?”
“Si. Tengo que irme. Tengo que irme porque necesitas dormir”.
“Te preguntaría si te quieres venir…”
“Sí, pero debo marcharme porque sé que estás cansado…” (Él la imita como se tira de su falda corta a medida que se le sube y hace como si se quitara el top, mientras ella lo mira). “No quiero follar contigo, ya sabes”. (Pausa). “¿Te puedo besar?”.
Le dice que le responderá “de acuerdo adelante” y describe como lo besó – “fue como los cañones de Navarrote”, señala, tal vez exagera – y entonces dijo, “¡Para, para!...tengo una madre…que es modelo…no deberías acostarte conmigo…debería marcharme, estás cansado…”
Llamaron a la puerta. Era la mujer casada, esta vez acompañada por otra chica. Él todavía se encontraba con la chica que iba vestida de blanco en la salita. Si hacía pasar a la chica nueva, la otra se marcharía y se estropearía todo. Así que se fue al baño para pensar en lo que iba a hacer, y cuando regresó se encontró a la primera chica en su habitación.
“¿Quieres que me quede?” le susurró.
“No sé” le dijo él.
“Pero no puedes acostarte conmigo” le dijo ella.
“Bien, entonces será mejor que te marches” le dijo y ella lo hizo.
La mujer casada y la otra chica, una belleza suiza e israelí, se quedaron en la salita. La mujer casada se marchó pronto por segunda vez, explicando que a su marido no le gustaba que ella estuviera allí, dejando a la chica sentada exactamente en el mismo sitio en el sofá donde estuvo la anterior chica, iba llena de joyas y diamantes, tenía los brazos y las piernas cruzadas, un cigarro en su boca, su lenguaje corporal sugería que le estaba ignorando a él.

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Ella le contó que era cantante.
“Eres muy guapa” le dijo él.
“Esto se lo dirás a todas las chicas” le contestó ella. (En este momento no hubo risas ni jaleos en la sala, entonces dice que él le respondió, “pero tú lo eres”, y en serio, añadió: “Eres una de esas. Para mí serías el mejor público. Y solo digo estas cosas cuando me demuestran ser el mejor público de toda la gira”).
No hablan de nada. Se miran fijamente. Le pregunta por qué no tiene novio, y ella le dice que tuvo uno pero que le salió mal.
“Entonces, ¿no tienes a nadie ahora?” le pregunta él.
Ella le dice que no con la cabeza. “Solo algún rollo” le contesta ella.
“¿Te puedo besar?” le pregunta él.
Ella asiente con la cabeza, sin ponerle mucho interés y entonces empiezan a besarse. Ella parece estar poniéndole más pasión. Llegado a este momento, ella se detiene y le hace un comentario, sin ninguna sensibilidad: “Ooh. Estoy besando a Robbie Williams”. Y se marchan. Él está pensando en pasar la noche con ella, ella se quita el vestido, la coge y se la lleva a la habitación. El sexo es como un consultorio. Como si su esperma estuviera siendo removido por un procedimiento automatizado. Es horrible. Cuando terminan, ella le dice a él:
“¿Por qué me has mentido? ¿Cuál es tu problema?”
“¿Qué?”
“¿Por qué me has mentido?” le repite en voz alta.
No tiene ni idea a lo que ella se refiere.
“No te he mentido desde que te conocí” le dice.
Ella se pone de pie y se viste.
“Solo hemos follado”, le dice ella, y se marcha a la salita. “Quiero una foto” dice ella.
“¿Tienes cámara?” le pregunta él.
“No”.
Él coge su cámara y les hacen una foto y le pide a ella que le anote su dirección para mandarle la foto. Piensa hacerlo. Se la enviará. ¿Por qué no? ¿Pero y si ella se va de la lengua con la prensa? De cualquier modo.
“¿Por qué me has mentido?” le pregunta ella otra vez.
“Yo no te he mentido” contesta, pero ella no parece estar muy conforme. Se marcha y le dice que volverá hoy a por la foto.
Más tarde, antes de quedarse dormido, abre un libro de numerología que le dieron abajo e el bar, La Vida En La Que Naciste Para Vivir: Guía Para Encontrar El Propósito De Tu Vida, por Dan Miliman, analiza tu personalidad basándose en un número generado por tu fecha de nacimiento. (El suyo es 27/9). Figura que su propósito en la vida no puede basarse en lo que acaba de hacer, por lo tanto espera que este libro le de algunas pistas. Pone que el 27/9 es también el de Elvis Presley y Robin Williams,


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La mayor lección que aprende es a sincerarse consigo mismo; la gente como él que se pierden en la adicción: necesitan darse cuenta de que no solo tienen que tomar cosas para sentirse mejor sino que tienen que encontrarlas dentro de ellos mismos. También dice que los 27/9 no deben tomarse las opiniones tan en serio, tanto las suyas como las de otros, y que tienden a dejarse llevar por creencias espirituales y otros sistemas de creencias de otra gente. Esto le hace soñar con la banda guerrera, una extraña contradicción que se encuentra leyendo un libro como este.
Un problema con el que se ha estado enfrentando durante los últimos días ha sido el de Nena. Rob sugirió que cantaran “99 Red Balloons” juntos para divertirse un poco, ha estado esperando su respuesta. (A mi me contó que le traía recuerdos de cuando era jovencito. “Ella y las Bananarama” me explicó). Pero este dúo prospectivo ha estimulado una serie de demandas cada vez más irreales y las sugerencias del equipo de Nena. Por lo menos ella tenía que hacer tres canciones, porque sino sus fans se alborotarían. La colaboración tenía que ser filmada, grabada, incluida en su disco e incluida en el disco de él. Todas estas ofertas fueron rechazadas, pero pusieron más, unos requisitos irrazonablemente prácticos. Nena quería billetes de avión en primera clase para un equipo de ocho personas, habitaciones de hotel para cada uno de ellos, su propio coche, su propia limosina, su técnico de sonido, su técnico monitor, sus guardaespaldas, su peluquera y maquilladora, su manager, su manager de gira y su asistente. Por lo que esta diversión parecía monótona.
David le explica estas ofertas a Rob. David sugiere que envíen un email diciendo que si el dúo se puede mantener en el espíritu que originalmente se había previsto, puede seguir adelante, pero David sabe que ya no hay manera de que Rob quiera hacerlo ahora. Tiene un gran entusiasmo por otras cosas – ideas musicales, colaboraciones, amistades, amores – ya una vez que algo se tuerce o se estropea para él, por lo general lo deja y no vuelve atrás. Y así lo hace ahora con esto.
“Adiós, Nena” dice. “A tomar por saco. A tomar por saco Nena. Ya que me había aprendido la letra tan bien, prefiero hacer algo más constructivo en mi vida”. Pausa. “Como hacerme una paja”. Mueve la cabeza. Se terminó. “Que te follen. Genial tío. Mejor para mí. Una cosa menos en la que pensar”.
David decide decirle al equipo de Nena que el dúo no será posible por razones de producción. Rob se hace un masaje y escucha las canciones de Pure Francis con Stephen Duffy, que le sugiere hacer algunos arreglos y declara, ante la perplejidad de Rob, que cree que el otro nombre de Pure Francis podría ser Albert.
“No creo que mi karma sea muy buena hoy” dice Rob.
¿Por qué no?
“No sé” dice. “El sexo te deja un poco…no muy Pure Francis”.

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El show de esta noche es en el antiguo Oriente, en el Waldbüne, un auditorio natural situado en el bosque más famoso utilizado por Hitler para dar los discursos de inspiración a los fieles nazis.
“¿Has visto el túnel?” pregunta Pompey.
El túnel de Hitler. Salimos del área de camerinos hacia el escenario, la manera más rápida es a través del largo túnel. Es encorvado, pensamos, que para que los asesinos no puedan disparar desde la distancia. Hay una puerta cerrada al lado del escenario, tras la cual estamos seguros que era el aseo personal de Hitler.
Al descender por este túnel por el cual Rob camina con el grupo y las bailarinas antes del concierto. Van cantando “Si eres feliz y lo sabes, aplaude”, a continuación aparece una luz y todos cantan juntos el tema de La Gran Escapada.

En el bar del hotel, Rob se sienta con algunos músicos amigos de Max. Uno de ellos, Domingo, le dice a Rob que si conoce a la señorita Legge, una antigua profesora de música de Rob, resulta ser su ex mujer.
“Te puso las cosas difíciles, ¿no es cierto?” dice.
“Era aterradora. Y yo que no era muy aplicado porque no quería participar en las clases. Creo que se cargó mi grabadora” dice Rob.
Los dos hombres acribillan a Rob con preguntas, de un modo natural, preguntas tan directas que la mayoría de la gente no suele hacer. Y como hacen las preguntas que no parecen que vayan con doble sentido, Rob responde.
“¿Componías con Guy?”
“La mayor parte del tiempo si: él se sentaba y yo cantaba”.
“¿Mantienes contacto con él?”
“No ya no”
“Pero erais buenos compañeros”
“Sí los mejores, totalmente” dice Rob.
“¿De que canción te sientes más orgulloso? Perdona. Somos como unos periodistas, ¿no?”
“No, no, no, no, no pasa nada. “Feel”, “Angels”, “No Regrets”. No sé. Las odio todas. Me daba depresión, cuando crees que eres una mierda”.
“¿Todavía te preocupas por las ventas?”
“Es un poco como en Olympics. Si vendes 5 millones quieres hacer 6”.
Les habla de su próximo disco. “Ahora estamos preparando algo juntos, vamos a cambiar un poco de estilo. Cambiaremos la música. Va a ser diferente. Vamos a matar dos pájaros de un tiro, tenemos dos opciones, o bien lo ponemos de balde, o vendemos tanto que eso me hará feliz y la fama morirá”.
Uno de sus compañeras es oficial de policía y le menciona que está participando en el caso de Fred y Rose West. Esto le trae un recuerdo a la memoria.
“Tenía diez años” dice Rob. “Estaba dando vueltas por el parque, no había muy buen ambiente.

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Y alguien me siguió todo el camino hasta la estación de policía y después desapareció”. Pausa. “La noche siguiente mató a alguien”.

La noche se presenta tranquila. Se va para el ascensor, pero se interpone en su camino una pequeña chica. Le dice que si le apetece jugar al backgammon con ella, tiene fijada la idea de que dirá que si, de lo contrario se chafaría su plan. Se pone cada vez más histérica mientras avanza hacia el ascensor sin mostrar ningún signo de aceptar su invitación. Justo antes de que la puerta se cierre, decide dejar su ambición atrás.
“¡Dejadme por lo menos que le toque!” suplica.
“Lo siento. Tiene que irse a dormir” le dice Jason.
“¿Robbie me puedes dar un beso?”, le pide. “He cancelado mis planes dos días por estar contigo”.
Se lo repite otra vez. Decide que la forma de no hacerle daño es darle un abrazo y un beso en la mejilla. Lamentablemente, esto reaviva sus ambiciones.
“¡Una partida al backgammon!” le dice.
“No cariño” le contesta ya mosqueado.
“¡Habitación 103!” le grita esperanzada. “Un segundo. Voy a coger el ascensor. No le voy a tocar. Solo estar ahí”.
“Cariño, estoy muy cansado, quiero irme a dormir” le dice él.
“No, no me hagas eso”, le suplica, no solo insistiendo sino también bloqueando la puerta. No es agradable ver como la gente se humillan a si mismos así. Ver como se desmoronan.
“No, cariño por favor” le dice él. “Vámonos. Por favor. Quiero irme ya a dormir”.
Gary y Jason la apartan con cuidado y la sacan del ascensor. La puerta finalmente se cierra, ella se queda lloriqueando, derrotada.
Subimos. “Se podía haber comportado mejor” suspira Rob. Si ya la había abrazado tenía que estar agradecida. En cambio, se amarga de ver que su sacrificio ha sido en vano y no como ella hubiera deseado. Rob se va a dormir sin echar muchas cuentas de estas locuras: el delicioso encanto y la lógica con la cual, bajó al bar antes de que pasara todo esto, ella le insiste a Gary en que quiere conocer a Rob.
“¿Puedo hablar con él?” le pregunta. “No soy una grupee ni siquiera me gusta su música”.

Esta noche sueña que conoce a Simon le Bon. Simon le Bon se porta muy amable y amistoso, y no sucede mucho más, lo cual es un sueño tranquilo.

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En el autobús hacia Alemania, Rob y Max se sientan en circulo con las bailarinas, uno a uno van contando su primer beso.
“Había una serie de médicos y enfermeras, me quitaron la ropa y se quitaron la suya, tenía unos cinco o seis años”, dice Rob.
“Me encontraba en una finca – y esto ya no es broma – teníamos unos siete años, yo estaba en su casa jugando, ella me llevó hasta unos arbustos, que había en la parte de atrás de su jardincito y se bajó los pantalones, y me bajó los míos también, me dijo “Pon eso ahí”.
“¡Noooo!” dicen las chicas a coro.
“Te lo juro por Dios” dice, “Pongo a Dios por testigo”.
“¿Qué hiciste – hubo un poco de roce?” pregunta Max.
“No sé” dice. “No tenía ni idea de sexo. Y…” – sube la voz – “…ella llevaba unos patines. Yo quería jugar al fútbol”.
“Si, pero ¿perdiste la virginidad?” insiste Max. “¿Dónde y con quién, que pasó? ¡Vamos!”
Las chicas comparten detalles de su primera vez. Rob narra la historia de su primera vez, cuando llega al asunto, las bailarinas chillan entre simpatía y repugnancia.
“¿Qué hiciste?” pregunta una de las bailarinas.
“Me quedé atascado” dice Rob. Más chillidos y risas.
“¿Con una bolsa?” pregunta Max.
“No” dice Rob, y pone una voz irónica entonando a Partridge. “No había tantos adelantos. Bueno. De todas formas duró menos de un minuto, nada más acabar, pensé que era guay, realmente pensé que lo había logrado, me dije, “venga otra vez…” – más risas – “…y me sentía como James Bond. Salí al desembarque de la casa y me largué…”
Hace una demostración de su brazo musculoso con el puño cerrado; adquiriendo con valentía lo que ya conocía y negando con valentía lo que quería esconder y no conocía.

El siguiente hotel está situado en una pequeña ciudad a las afueras de Colonia, le ha dado al grupo un par de días libres. Rob disfruta de los días de descanso de la gira. No tiene que enfrentarse al estrés de una noche de concierto, pero efectivamente tiene que estar encerrado en el hotel. Este hotel particular tiene 300 años fue un palacio barroco está situado en las montañas como un refugio de caza, en la guía de información se ven las habitaciones, y una larga historia. “Ahora” dice, “el Gran Hotel Schloss Bensberg es un hotel de cinco estrellas de la cadena Althoff Hoteles para clientes distinguidos”.
Se engancha al Championship Manager 4. Tan pronto como llega a su habitación, Rob inmediatamente enciende el ordenador y se pone en marcha con Cardiff. Juega hasta las cinco y media de la madrugada, cuando despierta a la tarde siguiente, se incorpora inmediatamente pero sin salir de la cama.
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Justo antes de que anochezca, no solo sale de la habitación sino que se va a comprar un helado y algunos dulces. El paparazzi que ha estado esperándolo todo el día le hace algunas fotos a su regreso.
Vuelve a su habitación, se tumba en la cama y abre su ordenador.
“He salido” dice. “Ha sido horrible”.
Cardiff ocupan el puesto 16 en primera división.
La tarde siguiente, se despierta, parece cansado. Pero ha tomado una decisión. Camina hasta donde estoy ataviado con su batín y sube las manos. Entre sus dedos tiene el disco del Championship Manager 4.
No lo rompe, pero lo inclina hacia delante y hacia atrás, una y otra vez, hasta que lo dobla en ángulo recto, está seguro de que no le causará problemas nunca más, entonces lo tira contra una de las muchas mesas que hay en su habitación. “No quiero hablar de esto”, dice. “Los chicos deberían de leer libros”.

Jason se ve en la portada del Sonntag Express, uno de los periódicos alemanes. ¿Cuál es el acontecimiento que domina las noticias de hoy?
“20.45 Uhr, mitten in der Bensberger City” se puede leer en la portada.
“Así que”, le dice Jason a Rob, “la noticia más importante de ayer fue que te comiste un helado a las 8.45”. Esta exclusiva se ilustra con una fotografía de Rob sujetando un helado de chocolate, visible entre sus labios. Con la boca abierta y los ojos cerrados.
Uno de los periódicos alemanes cuenta una noticia diferente. Nena y su equipo han hecho público lo que ellos consideran un desprecio por parte de Rob que se fue a las carreras de coches con Cameron Díaz sin tener ni siquiera la cortesía de llamarla. Hay todo tipo de sugerentes represalias – como que Tessa Niles, una de las que fue su vocalista, tuvo que cantar con Nena con una peluca, y así sucesivamente – pero Rob pasa. Le interesa bien poco el asunto.
En su salita, Rob pone la cadena Eurosport y ve natación.
“Romper hoy ese Championship Manager 4 ha sido como tirar cocaína en el baño” dice. “Una vez tiré tres rayas de cocaína por el lavabo. Eran las diez de la mañana y todavía me quedaban tres bolsas grandes que dejé”.

Max le hace una visita.
“¿Cuándo nos vamos a ir de vacaciones?” le pregunta a Rob.
“No voy a irme de vacaciones, tío” dice Rob. “Me iré el año que viene”.
“¿Dónde te quieres ir?” pregunta Max.
“A esquiar” dice Rob.
“No, eso lo haces en grupo” dice Max. “Vámonos a las Maldivas”.
“¿Qué harías todo el día? ¿Sentarte al sol?” dice con sarcasmo.


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“Te volverás loco” señala Josie.
“Soy como un niño pequeño”, le recuerda Rob a Max. “Tengo que entretenerme a todas horas”.
“Yo uso algunos trucos” agrega Max.
“Yo los he probado todos” contesta Rob.
“Todo consiste en distraer la mente” dice Max.
“Soy capaz de saltármelos todos” dice Rob.

Tras el concierto, nos queda una hora de camino hasta el hotel situado en el castillo. Por el camino, Rob dice que quiere hacer una lista de personas que considera importantes, y que le han inspirado, y coge una foto de cada uno para ponerlas en sus paredes de su casa en Los Angeles. Por lo que, sentado en la oscuridad nos pasa las diapositivas que ha hecho. Esta es la lista:
“Mork…The Fonz…Homer…Starky y Hutch…Norman Whiteside, de la copa final de la FA en 1985, porque esa fue la primera copa final de la FA y el primer partido oficial que vi…no como un juego, con mi padre, y marcó el gol ganador…Terry Butcher cubierto de sangre…tengo a Muhammad Ali…Port Vale 1988…John Travolta, Grease…Superwoman y Batman, esa otra donde sale saltando por los lados…Spike Milligan…Dr Hook…Pet Shop Boys…Public Enemy…NWA…y uno de Eazy E…De La Soul…Dr Dre…Eminem puedo ponerlo, bueno…Jay Z…Dusty Springfield…Bono…Bowie, el de Hunky Dory…no el Bowie de ahora…Elvis y Tom Jones…pero no juntos…Freddie Mercury…pondré también ahí una foto de Stephen Duffy…Fred Astaire, Frank Sinatra, Gene Kelly, Norman Wisdom, George Formby…Grace Kelly…Lauren Bacall, Humphrey Bogart…Dean, Sammy y Frank…Brigitte Bardot…Raquel Welch…Sean Connery y Roger Moore…Chewbaca, Han Solo, Boba Fett, porque siempre tuvo esa mirada de malvado, los Millennium Falcon…Michael Jordan…David Beckham…Kobe Bryant y Shaq…Zidane…Bob Hope y Bing – tengo una muy grande de Bing…los Krays…Peter O´Toole…Richard Harris…Oliver Reed…Keith Moon…Paul Gascoigne…el casting de Auf Wiedersehen, Pet, el original…Alan Partridge…James Taylor…Ian Botham…Sid Vicious…Johnny Rotten..Bueno, los Pistols…Barry McGuigan…de la Hoya…Roy Jones Junior…Daley Thompson…Vic y Rob…los Blackpool Tower…Bridlington…Big Ron Atkinson, 1985…Brian Clough… ¿y quien era el que se ponía sombrero? Le quedaba muy bien. Malcolm Allison…Michael Caine en Get Carter…Daniel Day Lewis como Bill el Carnicero…será mejor que ponga a Elton John también…no tengo una buena de Ringo, pondré a George Harrison…David Niven, tengo una foto grande suya buceando en una piscina con un arco y una flecha…mi abuela…Tupac y Snoop…Dave Allen…Dan Aykroyd y Eddie Murphy en Sitios Comerciales…No tengo muy claro poner a de Niro y

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Al Pacino porque todos la tienen…Man United triple ganador por un lado…Wayne Rooney…Jenson Button…Goldie Hawn por Private Benjamin…Kris Kristofferson en Convoy…me gusta Ron Wood, parece guay…Moonlighting, las dos…Woody en Cheers…Barry Sheen…Kevin Keegan, con su permanente, sí…Ozzy…Slash…los Banana Splits…Showaddiwaddy; fue el primer concierto al que fui…Scott Walker y Morrisey…quiero poner a Oasis…Wembley, las torres gemelas…JFK…Lee Harvey Oswald…Jacqueline Bisset, en el ascensor – llamé a su puerta unas cuantas veces…Kermit, Miss Piggy…Peter Sellers, Clouseau…Arthur Dodger, Jack Wild…Monkey…Kirk Douglas en Espartaco…Sid James…y eso es todo…”

Rob se da una vuelta por el bar del hotel, va muy guapo, regresa a su habitación, y a continuación, envía a uno de sus guardaespaldas abajo. En una noche como esta, pueden decirle a una chica que Rob se ha fijado en ella, a él le resulta complicado ligar en el bar, pero le encantaría que algunas mujeres accedieran a acompañarle a su habitación.
Normalmente lo hacen.
Pero a menudo no sale como se espera. Esta gira cada vez se trata más de un fenómeno, que cada chica que lo sigue quiere ser diferente de las chicas que normalmente lo siguen. Uno de sus guardaespaldas le dio una larga conferencia la otra noche acerca de la diferencia entre sus seguidoras (las que eran buenas – esta chica en particular de la que hablaban por ejemplo) y las fans (mal ejemplo). A las que le persiguen no les importa el artista. (Se trata de gente que se aloja en el mismo hotel que el artista y se reúnen en torno al bar del hotel, en espera y con esperanza).
“¿Cómo se supone que tengo que interpretarlo?”, dice Rob, “las que me persiguen son raras, podrían matarme, y las fans simplemente te dejan solo, compran tus discos, los escuchan en casa. Creo que preferiría ser fan. Dios, son raras. Todas tienen relación conmigo. Es que no sé”.
Si llegan a su habitación, le lleva a pensar que se siente algo frustrado. Rob está cada vez más convencido de que las chicas que se acuestan con alguien del equipo o del grupo, lo hacen para estar más cerca de él. Quieren ser diferentes de las otras chicas. Se ponen su ropa más sexy, esperan un momento a solas con él, hasta que por fin logran irse a la cama movidas por su obsesión y su deseo, finalmente ya pueden decir las palabras mágicas que se mueren por contárselo a él: “No soy una grupie”. Ninguna es una grupie.
Escucha esta frase una y otra vez. Están convencidas de que él está buscando su alma gemela; él esta bastante seguro de que lo que quieren es echar un polvo. Esto poco a poco le come la cabeza.

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“Esta noche” dice la noche anterior a su segundo concierto en el estadio Shalke, durante el día el Daily Mirror le ha situado en el puesto 37 de los británicos que menos influencia tienen, “voy a enrollarme con una chica que sea muy guapa. Creo”. No da más detalles, pero durante el show después de “Moonsoon”, señala a una chica entre el público – le pide si quiere subir al escenario. Se dan un gran abrazo y se sientan juntos. “Come Undone” empieza a sonar y le dice que es muy guapa, después se enrolla con ella, la abraza mientras canta. Durante la primera estrofa bailan lento y ella se deja. Le dice que tiene un pecho y unos labios preciosos, le pregunta si estuvo aquí anoche y si llevaba la misma ropa.
Esto no lo había echo hasta ahora, pero es el comienzo de algo.

“Apestaba” dice en el coche. (Esto parece ser un problema perenne para él). Aparte de eso y de su cansancio, el concierto ha sido un triunfo. El público estaba aún más entregado que la noche anterior. En algunas ocasiones demasiado entregado. Durante el concierto, una chica intentó trepar por los asientos hasta llegar al techo de un aseo portátil, pero se derrumbó con su peso. Terminó con una pierna rota, y se cayó en la taza del baño.
“Lo bueno de este público” dice David, “es que son fieles hasta que dejan de serlo…” y se calla, cuando se da cuenta de que esta frase lo impulsa a un callejón sin salida y que no tiene un final feliz. A Rob no le afecta mucho de todas formas.
“Hasta el día que les diga lo que realmente pienso”, contesta.

En América, el mundo del periodismo está sacudido por el escándalo de Jayson Blair, un reportero del New York Times capturado sistemáticamente para fabricar artículos durante un largo periodo de tiempo. Durante las investigaciones y recriminaciones que le persiguen, finalmente le ha costado su puesto de trabajo al editor del New York Times, otros periodistas están en el foco de atención. La última en llegar al dominio público, mientras estamos en nuestro palacio, cerca de Colonia, es la reportera de los medios de comunicación Lynette Holloway. Uno de los ejemplos citados de su trabajo es la mala calidad de un artículo que publicó en marzo, ese en el cual dijo que 4 millones de copias del disco Escapology de Robbie Williams, se entregaron en los EE.UU. Este “hecho” finalmente fue citado como una empírica medida de su humillante fracaso americano: 4 millones enviadas, 100.000 vendidas.
Nunca fue cierto, y nunca se pudo comprobar que fuera verdad, una pequeña satisfacción en este tardío reconocimiento, fue el grave y estúpido error que cometieron. A raíz de una investigación sobre el patrón de estos errores, que posteriormente renunciaron tranquilamente. Por supuesto, ya no importa es demasiado tarde, el daño ya está echo y sigue propagándose.

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A mitad del vuelo hacia Ámsterdam, se levanta y camina por el pasillo enseñando el culo. En el último vuelo fueron sus testículos. Tiene una nueva escala en mente.
El ascensor del hotel intercontinental Amstel, está revestido con madera y pintado y hay una lámpara en el mismo. Rob decide que debe renovar el ascensor de su casa de Los Angeles lo quiere igual que este.
“Quiero “El Risueño Caballero” y “El loco” de Constable” anuncia.
“Y “La Batalla Temeraria” de Turner” sugiere Pompey.
“No”, dice Rob. “Ese lo tengo en casa de mi abuela. Solo que no era “La Batalla Temeraria”.
Llegamos a la suite situada en un ático, se siente y dice: “Josie, quiero jugar al golf mañana”
“¿A que hora quieres ir?” le pregunta ella.
Se queda pensando.
“No lo sé” dice. “Josie, deja de presionarme”.

Esa tarde vemos un programa que hay en la tele de Jeff Buckley hasta que Rob se aburre – “Dios lo bendiga” dice, “pero para mi es como si emitiera ruidos” – después vemos un video del reciente documental “La importancia de ser Morrissey”. Rob se queda perplejo de lo loco que está Noel Gallagher, se emociona cuando ve a Morrissey hablando tras el Cañón del Colorado, y le recuerda cuando conoció a una mujer australiana en un sorteo que le tocó para conocerle.
“Tanto a mi como al resto de la gente nos hiciste muy felices” le dijo ella.
“No sé lo que decir” responde Morryssey, pero dulcemente.
“Simplemente es increíble” dice Rob después. “Tengo tantas ganas de sacar a Pure Francis, porque puedo coger un poco de Morrissey y ponerlo ahí y ver si tengo algo que decir, ¿me entiendes? Ya sabes, con mi material siempre tendré las emociones A-B-C, mezcladas con un poco de ironía. Dejando entrever la ironía. Con este material será como pasar de la A a la F, volver de la A a la S, hasta la N, ya me entiendes. Estaba escuchando las letras y pensando, me hubiera encantado ser él cuando estaba deprimido. Estaba pensando, carajo, no habría habido un alma afín para escucharlo”.
De alguna manera, le digo que se parecen – incluso cuando sacan a pasear a los perros van al mismo sitio, llevan una vida muy parecida en Los Angeles – pero por otro lado, son increíblemente diferentes.
“Sí” dice Rob. “Él parece estar solo, yo no. Y cuando se trata de escuchar la mierda que dicen de ti, él es de los que dicen “Paso de todo”. Y tendría que ser así. “Pero yo no”.

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Se pone de pie. “Voy a encender mi ordenador y voy a escucharlo”, dice. “Estaba feliz en la bruma de una hora borracho…” canta, desapareciendo en el dormitorio. “En mi vida, ¿por qué debo el tiempo perdido…?”
Cuando despierta la tarde siguiente, se asoma por la ventana en la cafetería que cruza la calle, seis pisos por debajo. En las mesas que hay fuera, ve a Josie, Lee y Gary disfrutando de una tranquila tarde de café. Abre la ventana y les grita.
“¡Eso está genial! “Que bien os lo estáis pasando. Y yo aquí. Solo. En mi día de descanso”.
Dice que la próxima vez que le persigan los paparazzi, va a poner unos altavoces en las ventanas para que escuchen la canción de Morrissey, “Suedehead”, una vez tras otra.

¿Por qué no estás aquí cuando sabes que esto me pone triste?

A la mañana siguiente, reviso mis mails y encuentro un mensaje que me enviaron a través de la revista Rolling Stone en América. (El pasado mes, salió en los periódicos que yo me encontraba trabajando en una especie de libro sobre Rob, la cual presumiblemente es la razón por la que el periodista pensaba comunicármelo). En primer lugar califico ese correo electrónico como una locura, estoy a punto de ignorarlo por completo cuando me doy cuenta de que no es una locura, sino una advertencia para que lo considere. (Además, advierte de lo que es un acto de locura, así que ¿por qué debo asumirlo como un mensaje loco o no?)
Se puede leer lo siguiente. (Si, como una sugerencia, hubieran enviado un mensaje anterior, que nunca recibí).

CHRIS HEATH PUEDE PONER EN PELIGRO A ROBBIE WILLIAMS OTRA VEZ.

Estimado Señor Heath,

Nunca recibí un mensaje suyo. Le envío la información que puede podría poner en verdadero peligro al Señor Williams por un 11 de Junio. Se trata de un error ya que en alemán Junio y Julio se parecen mucho. Junio y Julio, y eso pasó el 11 de Julio, pero no en Londres, esto sucedió ayer por la noche en Mannheim. Alguien de Londres es el responsable de esto. Tal vez se trate de un chico del equipo Roadie, de no más de 30 años de edad. Con la cabeza afeitada. La gente que hace las instalaciones no son los responsables del daño causado a este chico gay.
Para que veas recibí los mensajes que me envió. Pero en Alemania la palabra SPOT debería haber caído en Robbie. Esto no es lo que más me preocupa ya que, tengo tres hijos que me dan muchos problemas, por lo tanto saben que me llegan malas ondas de energía por parte de todos sus enemigos, porque el mundo de la ciencia no descansa, espero que me entiendas.


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Tuvo mucha suerte, porque su “Ángel” le estaba mirando. “Y por eso ella me ofrece protección, mucho amor…” Siempre está cantando canciones de las imágenes que ha previsto. También tiene una segunda visión.
Pero ahora le ha tocado el turno a él de ser el responsable de su salud y su vida, porque el siguiente problema le pasó el 22 en Antwerpen, la cuerda fue manipulada. Realmente un peligro. Debería haber estado un guardia o un detective para ver la escena y coger a los criminales actuando.
Ahora si no le mandas este mensaje a Robbie Williams lo mandaré a BILD ZEITUNG o a la CNN o a la MTV o a Radio 7, para que sepan que eres un periodista que solo se interesa en sacar dinero con una biografía de un artista que está ya muerto. Te toca. Que dios os bendiga a todos.

La escritora da su nombre y su dirección de correo electrónico en Alemania. Le transmito a Josie la presente carta, lo discute con Pompey, y refuerzan la seguridad en Antwerp. Obviamente, cada racional ósea en el cuerpo de uno dice que es un absurdo delirante – y un odio sin sentido, también, dado el malestar y la preocupación se puede propagar tal locura – pero, por otro lado a menudo Rob alienta al mundo que lo rodea como uno de los signos, predicciones y augurios que se toman en serio. ¿Con que tipo de conciencia, entonces, puede alguien llegar a esto?

La chica que le visitó a su habitación en Viena ha vendido su exclusiva.
Escucha un resumen de esta.
“Así que”, dice, “que ella en realidad no lo dijo: “Lo que hice fue, meterme en su habitación, no sabía muy bien hablar inglés, por lo que me desnudé y le chupé la polla, después me vestí y me marché”. ¿Ella no dijo eso?”.
“No”, dice Josie.
El articulo dice que Rob se hacía pasar por un gestor de fútbol de Escocia, como si realmente tratara de no ser descubierto por ser la estrella del pop Robbie Williams (sin proponérselo pensó que se trataba de una prostituta al estar el bar tan lleno. De hecho, acababa de hablar con ella del Championship Manager. (Ella obviamente confundió el galés con el escocés). Este hecho supone que de alguna manera se convierta en un trastorno, de cómo se interpreto el beso y la charla que tuvieron, a no ser que él haya estado viajando alrededor de Europa haciéndose pasar por el manager del Falkirk.

Llegan cosas todo el rato: regalos, mensajes, invitaciones. Algunas son bien recibidas, otras no tanto. Hoy ha recibido una camiseta del Arsenal del último campeonato de la

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Copa final fue entregada en mano en el hotel por Dennis Bergkamp, y un paquete con una nota escrita a mano por Tommy Hilfiger. En un sitio llamado Skin, lo han apoyado para que actúe los últimos días, le han mandado tímidamente una bolsa de cuero de Yohji Yamamato. Josie dice que ha recibido una llamada de Billy Connolly que lo invita a su casa en Agosto. Eso es todo por hoy.
En la salita, antes del show, toca su guitarra un rato, toca “Better Man” y “Nan´s Song”, después pone discos de U2. Canta en voz alta una estrofa de la canción “Who´s Gonna Ride Your Wild Horses”, la estrofa es esta; “tuviste un accidente, esperabas que te pasara”. (Me hace recordar el escalofriante e-mail y me recorre un escalofrío, pero trato de ocultarlo).
“Estoy realmente cagado esta noche, por alguna razón” le dice al grupo antes de salir. “Realmente asusta 60.000 personas…quiero irme a la cama”.
En el escenario, todo esto se hace menos evidente. Sube a otra chica durante “Monsoon” esta vez la despide más pronto, se besan profundamente. Este concepto de subir a una chica al escenario viene de Bono, pero cuando Bono saca a las chicas normalmente charlan, se mantiene un respeto. Con Rob ellas no lo asumen, pasan totalmente, puede pasar cualquier cosa.
Esta noche, al final de la canción, la chica agarra el micrófono, dice que se llama Sabine y anuncia: “Yo soy la futura Sra. Williams”, Rob se queda mirándola extrañado, pero, no obstante, da la instrucción al grupo para iniciar “Come Undone”, se acerca a ella y la besa en el cuello. Ella le sube la camisa y le acaricia la espalda, y luego la parte delantera. Entre bastidores, las bailarinas se asoman por un lado al escenario y se quedan mirando. Cuando se sienta a horcajadas sobre él, él le acaricia el pelo – en parte, en mi opinión, para recuperar un cierto control de la situación – pero, sin esperarlo, ella empieza a girarse sobre él.
Durante la segunda estrofa, la coge se levanta y bailan. Ella lleva una camiseta con el logotipo Chacun Á Son Goût – lo cual a la vez de dulce y delicado, resulta también un tanto extraño. Mientras bailan, sube y baja su mano por su barriga, cada vez más para abajo.
Me voy hacia donde está David y comparamos detalles. No tenemos ni idea de si Rob está disfrutando de esto. Hacia el final, pide su guitarra acústica. “Aquí hay algo que normalmente no hago”, dice, se pone a cantar y a tocar las dos canciones que estaba haciendo en la salita. Después esto lo hará todas las noches.
Llega el turno de “Feel”, una sentida versión de la introducción que ha venido haciendo en los últimos conciertos: “Esta es una canción que compuse cuando me sentía un poco deprimido. Sentía que no me merecía estar donde estoy. No sentía que me mereciera estar en un escenario delante de vosotros. No creo que mereciera la vida que tengo. Me sentía como una mierda. Escribí esta canción. Pero ahora, como he dicho antes, soy el hombre más feliz del planeta y tengo que daros las gracias. Gracias”.


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Lo veo mientras se cambia entre bastidores para los vises.
“Que gran noche”, dice. Lo único que lo enloqueció un poco fue cuando perdió el control en el beso. “Ella empezó a retorcerse contra el Tribunal de Justicia” dice. “Me sentía un poco como Alan Partridge: “Ya basta – es suficiente. Bájate ya. Gracias”. No sabes lo que hacer”.

Sara Cox, se encuentra en la ciudad para entrevistarle en Radio Uno, aparece con su productor y técnico de sonido. (Anoche en el show dedicó “Angels” a su pasado, pero ella ya se había marchado, se negó a creerle en el buffet del hotel cuando le contó lo que hizo). Está en su habitación, viendo el golf. Justo antes de que ella llegue, se va al baño a orinar y mientras está allí mira sus tatuajes. Por un momento, se pregunta como se sentiría su cuerpo si no los tuviera, le hace sentirse tan triste: todo el dolor que ha sufrido en su cuerpo para redecorarlo como él quería. Y así es.
Hacen la entrevista acostados en la cama de su suite, aunque en realidad se trata de la cama en la que Pompey duerme en vez de la suya, hay otras seis personas en las inmediaciones. Ella no hace más que tirarse de la minifalda. “¿Por qué no pones una almohada allí?”, dice él, ella le da la suya, “¿no te das cuenta de que estás enseñando las bragas?”. Hace bromas suaves de sus sorprendentes robustos pies. “¿Cuánto tiempo hace que dejaste The Shire?” le pregunta él. “Me está entrevistando Bilbo Baggins”.
Antes de seguir con la cinta, hablan del amor y sus consecuencias. Ella dice que no ha visto Moulin Rouge con su marido porque sale Kylie Minogue. “Llevo mucho tiempo sin tener novia”, dice. “No tengo interés por el momento. Aparte de alguna buena compañía…” (Más tarde ella le dice que antes de hacer este viaje, le ha dejado un mensaje a su marido, le ha dejado tres comidas cocinadas para la semana y un par de piropos). Rob menciona cómo, hacia el final de las malas relaciones que tuvo en el pasado, trataba de echarle la culpa a sus novias. “Literalmente las chuleaba” recuerda. “La gente sale en la tele, dicen es muy enrollado y guapo, ¿no es así? Y también muy divertido…creo que en realidad si ella te deja, preferiría que saliera con otro a que se marchara con alguien que me hiciera sentir celoso”.
“Claro” agrega Sara. “Si las quieres, te dejan, pero no con cualquiera…”
“Si las quieres, te dejan” dice. “Pero no por Liam Gallagher”.
Todo el mundo se ríe.
“Papito pa pi tooo” dice.
Ella lo ha pasado bien. Durante el flirteo y las bromas, ahora se pone a hablar en serio. Hablan de sus adicciones, de la gira y de las chicas que besa en el escenario.
“¿Por cierto, puedo preguntarte por las píldoras de la felicidad como tú las llamas?” le pregunta ella. ¿Todavía las tomas?”


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“Bueno, sí, sí”, dice. “Parece que cada vez son más y creo que la razón es porque en la vida cotidiana en Gran Bretaña o en cualquier parte, nadie lo menciona, y creo que eso no es malo, parece que tuvieran miedo a decirlo…pero, sí, me tomo estas cosas como cualquier otra persona en este planeta, me entiendes”.
“Lo siento” dice. “No quería hacerte sentir mal”.
“No, no te preocupes, pero lo dices como si me afectara hablar de ello. La razón por la cual hablo así es porque hay un montón de gente detestable ahí afuera que probablemente se sientan así o estén en mi lugar y no sé que sacan con eso. A menudo creo que, ya sabes, no me pondría en su lugar durante el resto de mi vida o algo parecido, pero creo que es el caso de – ya sabes cuando un chico se sale del colegio y empieza a consumir, es como si yo tuviera la culpa. Así es”.
“Ese punto de vista es magnifico” dice.
“Creo que existe ese estigma de decir, “Ooh, es que es raro – eso es raro”. A la gente también les pasa, ¿por qué se deprimen?...la depresión no viene por nada. No viene como si nada, “es que soy así, es que mi vida es esta, o cualquier tipo de cosa”. Es como pillar una gripe de las malas todo el día y no pudieras deshacerte de ella. No puedes decir…Ey ¿de que vas? Yo creo que es porque tomé demasiado éxtasis, para serte sincero. Cuando tomas tanto éxtasis tu cerebro libera una enorme cantidad de esa cosa llamada serotonina…”
“Serotonina, claro” asiente ella con la cabeza.
“Es lo que te hace sentir ¡Grande!”, continua, “y la razón por la cual te sientes ¡Grande! Es porque tu cerebro está perdiendo serotonina, sí, sí, sí, a montones. Entonces te vienes arriba y tu cerebro no tiene con qué bañarse. Y eso es lo que te pasa cuando lo tomas”.
Gran parte de esta entrevista será retransmitida en Radio Uno, durante la semana antes de Knebworth, la prensa también se adhiere a ella y la asume, como es comprensible, ya que Rob atribuye principalmente su depresión al abuso del éxtasis. Que no es el caso. “Estoy seguro que no ayuda”, refleja más tarde, “pero, pensando en ello, no es así. Yo tenía depresión cuando tenía 14, 15 y 16 años, entonces no había tomado éxtasis”. La conexión puede ser que tomara éxtasis, como medio para salir de la depresión, lo cual reduce aún más los recursos para hacerle frente. Es un poco como un sufrimiento que arrastraba desde la pubertad e imaginó que la solución a todos sus problemas fue ese gran descubrimiento.
Pronto la entrevista termina, Sara Cox se marcha y le espera el resto de la jornada. Por las circunstancias y la fama, está atrapado en el hotel día tras día y esto le va afectando cada vez más. Se aburre. Justo antes de anochecer, decide salir un rato. Se marcha a dar un paseo.

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Una docena de fans pululan alrededor mientras baja al hotel, ya sabía que estarían ahí.
“Chicas” les dice. “Voy a dar un paseo, así que por favor dejadme pasar. Estoy aburrido y quiero dar un paseo”.
Pero como era de esperar ellas le siguen. Siempre lo hacen.
Sale a la calle, y no hemos andado ni unos cien metros cuando nota algo raro. Algo que echa en falta. Al pasar por el teatro les pide que no le sigan siempre, a pesar de que sabe que lo harán, cuesta expresarles estos deseos, aunque se puedan sentir molestos, pero somos humanos. No espera que le hagan caso. Sin embargo, esta noche, bajamos por la calle y ni una sola fan nos está siguiendo. Esta simple y pequeña cortesía significa mucho para él, le hace el día más agradable, imagínate lo que ha tenido que soportar las miles de veces que lo ha pedido y no ha sucedido así.
Razón por la cual lo hará la próxima vez – gracias a esa acción, por fin es libre, deja su prisión atrás – ha salido perfecto.
“Mierda”, dice, se gira. Regresa donde están las fans merodeando.
“Ya veo que les he dicho que no me sigan y no lo han hecho”, dice, “voy a invitaros a tomar algo”.
Hay 13. Las lleva a la cafetería que hay cruzando el hotel y nos sentamos en la terraza, ya no grita tanto como ayer.
Cautelosamente empiezan a hacerle preguntas. Se interesan por la chica que subió al escenario. Él les pide comida y bebidas. Le preguntan que hace hoy.
“Nada” contesta. “Veré golf en la tele y tengo una entrevista en una radio de Inglaterra”.
“¿Hay piscina?” pregunta una chica.
“Claro”, contesta, desconcertado. “Pero no he ido”.
“¿Cómo te fue en la sesión de fotos?” pregunta otra.
“No hice ninguna sesión de fotos” dice él.
“Vimos flashes” dice otra.
“Eso era una boda” señala.
Han estado haciendo lo que todas las fans hacen: han estado todo el día sentadas fuera del hotel, pendientes de lo que pasara e imaginando como vive una estrella del pop. Normalmente está mucho más ocupada y no lleva una vida tan glamorosa como se imaginan. Imaginan que rara vez se aburren, dan vueltas, o terminan tomando tazas de café, o incluso se entretienen tumbados en la cama de su hotel viendo la televisión por cable.
Le preguntan por Los Angeles, los perros, Justin Timberlake, Take That, le mencionan cuando cantó una vez “Mack The Knife” en un karaoke de aquí, cuando se hizo su primer tatuaje en

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Amsterdam, en la pierna cuando tenía 18 años. Se encuentra a alguien cruzando la carretera cree que podría tratarse de un paparazzi, se agacha y esconde su cabeza en las rodillas de sus fans.
Cuando ya ha pasado el peligro, le preguntan por qué ha escogido a Kelly Osbourne como telonera de su gira. No tiene mucho sentido para algunas de ellas.
“Es una interesante estrella del pop” dice. “Me dieron una chica interesante estrella del pop. Christina Aguilera, no es interesante”. Una de ellas le sugiere a Jewel. “Ella es más musical”, dice Rob. “Es buena y guapa pero no interesante. Kelly Osbourne es realmente interesante. Y necesitamos gente como ella, que se “cague” en todo”.
“¿Britney Spears?” sugiere otra.
“Me gusta Britney Spears”, dice, “pero no es interesante”.
“Björk” dice otra chica.
“Björk es interesante”, reconoce, “pero no es una estrella del pop. Es un alíen. Lo digo de buen rollo”.
Dice que va a leer su libro. (Es uno que le regalaron: “Aventuras con los extremistas” de Jon Ronson) “Habla de las teorías de los ovnis, va de paranoias” les explica. “No lo he leído mucho”.
Cuando se marcha a su habitación, ve que todavía siguen en la terraza de la cafetería, las saluda antes de cerrar las cortinas por la noche. Se queda despierto hasta las seis de la mañana, llegando a la conclusión de que el espantoso personaje del libro no es otro que un extremista islámico, miembro del Ku Klux Klan y cree que el mundo está dirigido por una cábala secreta que lleva el reverendo Ian Paisley.

Justo después de la una de la tarde, Josie trata de engatusar a Rob.
“Ya estarás un poco cansado, ¿no?” le dice ella.
“Sí” dice débilmente.
Se encuentra en la salita, mirando el bol de cereales que hay delante de él, y a continuación, coge trozos de papaya que hay entre la piña y los kiwis y los deja sobre un periódico. “No dejo de pensar en mi sueño” dice. “Iba de unos niños que estaban en el limbo. No podían llegar al otro lado”. Más lentamente, explica, “yo estaba en la antigua casa en Tunstall. Ellos no sabían que estaban en el limbo. Empezaron a hacer que se movieran las cosas. Estaban en mi cama. Estaba Max, Chirs Sharrock y dos espíritus en mi cama. De alguna manera tenía que sacarlos de mi casa…”
Le pregunto si le dijo a los espíritus que estaban en el limbo. “Bueno”, dice, “cuando se lo digo se avergüenzan”

Sara Cox ya está en el avión para hacer la parte final de la entrevista. Primero, Rob le echa un vistazo a los periódicos. Hay un artículo triste de Paul Gascoigne, algo malo le pasa.

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“Espero que esté bien” murmura. “Solía llamarme. Jugaba en un equipo de fútbol los domingos por la mañana y solía llamarme alrededor de las nueve y media de la mañana, justo cuando estaba a punto de empezar”.
Tras el despegue, se va al baño. A petición de éste, Josie ha ido de compras para él. Sara Cox conversa con su micrófono, para sus oyentes, describiendo el viaje de avión al estilo Robbie Williams: “Nada de engaños…nada de escoria…nada de costumbres raras…” Rob aparece por el pasillo. Lleva una peluca negra rizada, un sujetador negro, medias de rejilla y un tanga para enseñar el culo, brillante de color rojo. Desfila así por el avión.
“Robbie ¿a menudo hace este tipo de cosas?” le pregunta Sara Cox a la azafata.
“Normalmente enseña el culo” explica la azafata.
Rob regresa y se sienta. “¿Podemos hacer la entrevista ya?”
“¿Te gustas así?” dice Max riéndose.
Mira consternado por la pregunta. Esto es entretenimiento, no diversión. “No, en absoluto” dice. “Me siento un poco raro”. Le pide a Josie que vaya a por su ropa que está en el cuarto de baño. “Llevo medias de rejilla” dice. “Me siento muy raro. Tengo un sujetador”.
“¿No te gustas ni un poquito?” insiste Max.
“No, para nada” dice indignado. “Ya me sentía raro en el baño, pero quería seguir la broma”. Se pone sus pantalones negros y se quita el sujetador. Sara Cox le pregunta si puede regalar las medias de rejilla a los oyentes de Radio Uno.
“No creo que sea una buena idea” dice.

Sueña con sus perros y que acude a los tribunales en Italia. Hay una bóveda y un ascensor, todo es confuso, Josie y él no deciden la ropa que llevará a los tribunales italianos.
“Iba todo acerca de la imagen” le cuenta a ella. Soñó que tenían que cambiarle su traje, porque todo el mundo quería ver todos sus tatuajes. “Me probaba otro traje” dice. “¿Cuánto tiempo tenemos?”
“Teníamos dos minutos” Josie se refiere a su sueño, “dos minutos”.

Para aquellos que rodean a Rob, sus vidas se adaptan a sus cambios de ritmos. Mientras continúa la gira, se despierta cada vez más tarde, su vida es exactamente la misma rutina que odiaba al final de su última gira por Asia – aumenta a media tarde, se prepara para el concierto, actúa, y a continuación, hace algún tipo de entretenimiento, amor o distracción a lo largo de la noche. Así van pasando las semanas, cada vez está menos contento con lo que hace, hasta parece que aprieta más los dientes cada día. Te das cuenta del esfuerzo que supone para él y lo que está aguantando,

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Conforme pasa el tiempo – menos por razones pragmáticas (ya que no hay gira sin él) o por otras profesionales (ya que está trabajando para una empresa) pero la gira se le está haciendo como una lenta tortura. La gente que lo rodea cuida de él y eso facilita las cosas para él.
Una vez se despierta, y después del concierto, la mayor parte del tiempo la dedica a moverse entre su habitación de hotel a las habitaciones públicas, el bar, el restaurante o el lobby – a no ser que haya algo interesante o que le distraiga. En esos sitios se mueve de una forma que a cualquier persona que no estuviera acostumbrada le resultaría rara. Por ejemplo, nunca espera dejar la habitación. A no ser que tenga una obligación y tenga que participar sin más remedio. (Dejar empresas puede ser muy horrible cuando eres famoso: lo que es una despedida para la mayoría de las personas a menudo se suele tomar como la última oportunidad a la que agarrarse, lo que realmente busco de la persona con la que estoy hablando). O quizás sea simplemente un lujo que has asumido en tu vida, es como los cigarrillos, casi siempre tiene uno a mano donde quiera que esté.
De cualquier forma, cuando está dispuesto a salir simplemente lo hace, por lo general ni siquiera avisa, y, normalmente lo hace a toda velocidad. Como muchos artistas carismáticos, sabe cómo entrar en una habitación cuando así lo decide todos se enteran, pero también ha aprendido lo que puede ser un arte más útil: ¿Cómo salir de una habitación sin que nadie se entere? Si quieres seguir, tienes que estar listo para atrapar y cubrir cada movimiento al instante y romper cualquier conversación que te involucre. Para empezar, me pregunto por la etiqueta de esto: el hecho de que abandone la habitación, sin invitarme a entrar, suponiendo que yo no estuviese invitado. Debería tomármelo como una presunta grosería. Pero no se trata de algo irrespetuoso: a excepción de sus guardaespaldas, desde luego, no suele confiar en cualquier persona ya que podrían seguirle, él quiere vivir su espacio, y que ellos vivan sus vidas, pero cuando los necesite los llamará. Su actitud es más como: “Me voy porque me da la gana, yo decido si vienes o te quedas…pero cuando ya me haya marchado”.
Lo más incómodo y, a veces, vergonzoso, de este aspecto, en particular, de la gira son los lugares públicos como bares del hotel, donde con frecuencia no hay forma de distinguir entre una salida o una de sus frecuentes visitas a los aseos. Si alguien quiere acercarse a él, a menudo se encuentra siguiéndole detrás, solo pueden esperarle fuera del baño Pompey, Gary o Jason, después regresan al bar con él.

En el camerino de Antwerp, mira el día de Queen en VH1, después pone a Nancy Sinatra, “Estas botas están echas para caminar”, y menciona que Britney

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Spears quería cantar este tema con él para el Swing When You´re Winning. No se hizo porque él quería hacer un dúo mucho más oscuro, “Some Velvet Morning” (el cual hizo Primal Scream con Kate Moss) y Britney no quiso.
Antes de salir al escenario, hace un calentamiento con el grupo. Les dice lo que deben ofrecer al público. “En serio, son de Antwerp, se aburren mucho. Son la gente más aburrida posiblemente del mundo. Lo son. Vamos a salir y vamos a darle algo de ;-D diversión, emoción, entretenimiento, risas, lágrimas. Y posiblemente les enseñemos el culo”.
Aunque raramente me he preocupado por la apertura de cada concierto desde que me mandaron aquel email de amenaza, rara es la noche que lo olvido – la noche en la cual se pueda producir esa amenaza. Algo bueno, ya que la apertura falla un poco. No hay espacio para las pantallas que van delante del escenario, por lo que Rob se colgaría detrás de las dos pantallas gigantes donde se supone que bajaría, pero se niegan a hacerlo así. Durante varios segundos, el equipo desesperadamente trabaja cada vez más duro mientras Rob medio desvela al público entre bromas de donde lo iban a colgar.
Los conciertos han vencido a su aburrimiento y frustración que se iba incrementando lentamente, esta noche ha sido la más excéntrica hasta el momento: canta canciones de otra gente, coge rabietas con los que insisten en sentarse, esto no es un concierto de Sting, una exhortación le lleva a decir: “¡Vamos de pie! ¡Los del medio en pie!” al final de la noche después de “Rock DJ”, da, probablemente, la charla más peculiar de la gira. Comienza con una versión improvisada de Nelly, “Hot In Here”. “Esta es la última canción” dice. “Sí. Lo sé. Lo sé. Queréis que haga más…no. Gilipollas. Gilipollas todos. Los poderes os controlan. Ah. ¡Los poderes secretos! ¡Doce lagartos de pie!”. Pausa. “¡Delgaduchos con bigote!”. Larga pausa. “Mujeres de talla mediana con tetas enormes. Me controlan. No sé a vosotros. No sería nada sin esta canción. Sin vosotros el escenario estaría vacío. Y yo estaría…en otro lugar, supongo”. Pausa. “Uh, he perdido la cabeza esta noche, Antwerp, si de verdad. Sí. ¡Y no voy a volver!”.
Regresa para cantar “Back For Good”. Normalmente destroza la letra y la canta de forma alocada y sin respeto, pero no así. “La voy a cantar como Barlow” grita.
“Tengo las marcas de tu pinta labios, súper, súper juerga, híper-golpe-súper-golpetazo-súper-golpetón.
Tengo en un puño pura emoción, tengo la barriga llena de frijoles que me están matando…”
Las últimas letras parecen menos aburridas, pero lo más desconcertante que le canta a los oídos de Antwerp esta noche es:
“Quiero volver, quiero volver, quiero volver, quiero volver, quiero volver, quiero ser Chewbacca, quiero ser Chewbacca, y R2D2”

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No hay indicios de que la gente de Antwerp se encuentre con nada de esto. Uno de los dones que tiene, al menos, son dos contradicciones triunfantes en la música pop – la gracia de la música (Con “Feel” y “Angels”, por ejemplo – algo instintivo, en el mejor de los casos) y la maravilla de la música que no tiene esa gracia (Con “Rock DJ”, “Monsoon”, por ejemplo) – de la misma manera consigue sacar de la gente lo que pide, como que le enseñen las tetas, o hacer llorar al público en cuestión de segundos. De alguna manera, estas dos fuerzas contradictorias, se abarcan entre sí, sin ningún tipo de resolución o compromiso, flotan como la religión o la ciencia en el pasado, y sí, impávido, le da al público lo que desean.

En el buffet del hotel, enciende otro cigarrillo. Todos sus paquetes son de Silk Cut, les han adaptado las nuevas normas, Andy Franks ha descubierto en Internet un sitio de las advertencias sanitarias. “La nicotina te protege del SIDA”. “Fumar te hace ser duro y frío”. “Jesús fuma”. “Los cigarrillos se extienden más rápidos”…”En vez de fumar ayuda a la lucha internacional contra el terrorismo”. “Fumar deja en tu boca aliento extra a Panache”.
Rob abre hoy un paquete. “Fumar cuando estás embarazada perjudica a tu bebé”. “Creo que este es mi favorito” dice.
Durante la cena, le dice a Max que quiere suprimir una de las dos canciones de swing, “One For My Baby”.
“¿Por qué?” dice Max, inmediatamente, Rob le explica que tiene que ver con el tempo del show. Max agacha la cabeza. Se produce una combinación de ego y engaño, híper sensibiliza la inseguridad, no es normal, a Max le parece extremo.
“¿Qué te parece?” le pregunta Rob.
“¿Qué quieres decir con eso?” dice Max, no creyéndose que Rob quiera suprimir una canción.
“Sí, lo vamos a hacer en serio” dice Rob.
“One For My Baby” suena muy bien” dice Max.
“Miralo” dice Rob, retrocediendo. “Era solo una idea”.
“Me parece totalmente maravilloso” dice Max. “Me quieres picar, ¿no?”
Rob no contesta. No quiere picar a Max, pero Max guarda silencio como confirmándolo.
“Eres malo” dice Max. “Bien hecho”.
Rob decide quedarse con eso. “¿Tú crees?” dice.
“Buen intento” le felicita Max.
“Gracias” dice Rob.
“Voy a vomitar” dice Max, ya aliviado.
Por el mal momento que ha pasado. A excepción de un pequeño detalle: Rob todavía tiene que decirle a Max en algún momento que planea quitar “One For My Baby”


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A la mañana siguiente, Josie encuentra un sujetador verde oliva, colgando de la silla de oficina que hay en la salita de la suite de Rob, abandonado en el curso de algún evento no divulgado. Lo coge y se queda mirando a Rob con cara de curiosidad.
Él se encoge de hombros.
“A veces me gusta ponerme un sostén” miente.

“Anoche lo de “One For My Baby” fue una broma cruel” le dice Max a Rob en el avión. “Lo hiciste tan bien. Te quedaste conmigo. No me gustó mucho”.
Rob suspira. Tiene que tomar una decisión.
“No lo era…” dice.
“¿Cómo?” salta Max. “¿Qué quieres decir?” cree que Rob trata de quedarse con él por segunda vez. “Venga ya tío” dice.
“No” dice Rob. “Tal y como suena”.
“Pero…” dice Max incrédulo. “Les gusta mucho cuando la cantas…”
“Entonces se aburrirán” dice Rob.
Max se da cuenta de lo que Rob quiere decir, y por fin lo acepta, lo acepta de inmediato, lamentándolo mucho, pero no tiene más remedio.

En el hotel d´Angleterre en Copenhague, está hospedado en la suite de Karen Blixen. Blixen, que se registró con el nombre de Isak Dinesen, es una de las más famosas escritoras de Dinamarca, el libro que le dio más fama fue “Fuera De África”, por el cual probablemente se explica la enorme cabeza con cuernos que hay en el salón. A Rob le preocupa un poco, pero cuelga su gorra de béisbol con el logo RW en el lado izquierdo de la cornamenta. Pero la foto del león muerto en la pared, le gusta menos.
Pero ahora no le preocupa demasiado nada de esto. De camino al hotel se ha encontrado con Pía, la chica que se acercó a él, cuando ella salía de un estudio de televisión danés la última vez que estuvo en el país y le dio una caja con una carta en la que ponía “alma gemela”. Queda con ella. En su habitación (la de ella) ella inmediatamente le saca las cartas de ángeles. (Le señala el que falta: la carta del alma gemela por supuesto) Ella le explica que tenía un presentimiento: reservó una habitación en el hotel con la esperanza de que él vendría. Charlan durante un largo rato, pero él no le menciona que le ha pasado todo lo que ella le dijo que le pasaría, porque parecería una locura. Terminan tumbados en la cama y empiezan a enrollarse, comienzan a desnudarse, pero ella le para. Él le dice que tiene que decirle algo.
“Venimos de lugares diferentes” le explica él.
“¿Qué quieres decir con eso?” le pregunta ella.

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“Bueno, ya sabes como es todo esto a lo primero” dice. “La carta del alma gemela. Eso asusta. Es como decir esta va a ser tu futura esposa y alma gemela”.
“¿Pero que quieres decir?” repite ella.
“Ya sabes”, dice, “que he conocido a cinco chicas en esta gira y todas creyeron ser mi alma gemela…”
Se queda mirándola a los ojos; ella está alucinada. Dice que no es como las demás, y él le explica que todas le dicen que no son como las demás. Tienen una larga y buena charla sobre sexo, él expresa sus opiniones y ella las suyas. Dice que tanto derecho tiene él de proponerle algo como ella a decir que no. Pero dice que sólo se trata de sexo. Otra cosa es el miedo.
“Ponte en mi lugar” le dice ella. “Tú eres yo y yo soy Robert. Tú me dices lo que debería hacer”. Ella dice que vive fuera del país y que sabe lo que él quiere con ella. “¿Qué se supone que tendría que decir?” le dice ella.
Mantienen una sorprendente pero reflexiva conversación, habida a cuenta de la situación creada. Al final, empiezan a comunicarse y de cualquier manera empiezan a entender lo diferentes que son, y las diferentes esperanzas, deseos e ilusiones que tienen en este momento.

Después de esto, vuelve a su habitación, y habla de esto.
Señalo que las ideas que tienen las chicas como ella, no pillan tan de sorpresa, ni son locuras, como le parecen a él. En la época en que vivimos es de esperar, son sueños que nos pueden pasar. La mitad de las películas que vemos nos hace creer en el destino y en romances imposibles. A menudo nos animan a sacrificarlo todo – perdemos el sentido, la cordura, el sentido práctico – en la búsqueda.
Y, al igual que, el aparente amor-imposible, entre la plebeya y el príncipe, o el ser humano y Dios, es un elemento básico de la mitología, el aparente amor-imposible, entre una persona normal y un famoso, es un elemento básico de nuestros mitos modernos y artistas. Por lo tanto Rob piensa que cada una de estas fans deberían de darse cuenta, pueden estar entre las 120 personas que esperan fuera de un hotel o entre las 60.000 de un público, una de ellas tal vez piense lo mismo, si te suscribes a estos mitos entonces eso no tiene importancia; el mito te dirá que debes esperar a ser el elegido de entre tantos, en medio de una multitud, y no te dará esperanzas, pero es muy probable que te saque de esa multitud, te monte en un pedestal, llegue tu príncipe o tu amor imposible, si así lo quiere el destino.
Considera que esto puede pasar, delibera sobre ello un poco, y reconoce que podría ser así.
“De todos modos”, dice, cuando ve que he agotado mis ideas acerca de este tema, “hubiéramos echado un polvo después”.

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Pasa una mala noche. No creo que se trate de los residuos del día de tortura. Se trata del hotel. Tal vez sea el león muerto y la cornamenta o los altos techos, pero detecta algo más concreto. Escucha fantasmas. Dos de ellos se pasean por la salita y, a continuación, escucha una explosión, y abren la puerta de la habitación.
Y eso es todo. Los fantasmas se han salido con la suya. Ellos se quedan; él se marcha.
Telefonea a Gary Marshall, el guardaespaldas de turno, pero pierde la llamada. Cuando Gary no responde Rob baja a recepción a las cinco de la mañana. Gary, mientras tanto, ve la llamada de Rob, se apresura hasta su habitación, y se asusta al ver que la habitación está vacía. Finalmente se encuentran el uno al otro. Rob pide en el hotel una habitación más pequeña, la cual se encuentra en la parte trasera del hotel, dispone de una cama individual. Allí se pone unos tapones para los oídos, para evitar escuchar cualquier ruido, y finalmente se duerme tranquilo en torno a las siete de la mañana.

Por la tarde, cuando despierta, descubre que sus problemas no han acabado. Ahora no son fantasmas. Sino los tapones para los oídos. Sin darse cuenta se metió uno dentro de la oreja, no puede sacarlo porque lo tiene muy dentro. Cuando Rob se da cuenta de la gravedad del asunto, llama al médico.
Mientras espera, Jason le cuenta que cuando tenía tres años, se metió un lápiz por la nariz. Durante dos meses, antes de que lo descubrieran, sus padres pensaron que tenía pensamientos muy malos.
Max también participa.
“Adivina lo que he hecho” dice Rob.
“¿Cagarte en los calzoncillos?” dice Max.
Llega el médico, lo examina y dice que tiene que extraérselo con el instrumento apropiado. Mientras Rob sale por la puerta, sonríe y pregunta, descaradamente, “¿Os sobran dos entradas para el concierto?”
“Te conseguiremos algo, no lo dudes” dice Pompey entre dientes. Los médicos y dentistas casi siempre piden algo. Ya sabemos que en estos puestos de trabajo el orgullo profesional, los principios, el deseo de satisfacer a las personas que se sienten vulnerables y necesitan atención médica, contra resta cualquier locura por tener a un famoso, pero no es el caso. Rob se ha acostumbrado a que los médicos le visiten, consigo lleva un equipo médico, está acostumbrado a firmarles calendarios, o a sentarse en el dentista, o a que le pidan si el dentista puede usar su nombre para promocionar un enjuague bucal.
El médico regresa, ha extraído el tapón y le ha sacado un tapón de cera, se marcha. Rob está encantado de haber perdido el tapón, pero tiene algunas decepcionantes noticias para la actuación de esta noche. “Todavía no oigo nada”, explica.

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Llaman a otro médico al estadio para que le inyecten en los oídos. Le inyectan agua caliente en el interior. Expulsa un enorme pedazo de cera del oído, y otro más pequeño del otro.
El manager de la gira de Ozzy Osbourne, ha estado junto a Kelly toda su vida, lo han encontrado muerto en su habitación de hotel en América. Ella debe regresar a casa, se perderá el concierto en Suecia. David y Ian Huffman le explican a Rob que necesitan un telonero que la sustituya.
“Llama a Noel” dice Rob furioso, “y pregúntale si quiere hacer un acústico”. Incluso en el tono en que lo dice, como dándole un cálido recibimiento a esta idea. “Vamos”, insiste. “Vamos”. Pide.
“Por preguntarlo no pasa nada, ¿no?” admite Ian.
“Venga” dice Rob nervioso. “Por favor, pídeselo. Por favor, hazlo por mí”.
“Podría viajar fácilmente” dice Rob serio, pero siguiendo la broma. “Por favor hazlo”.
“¿Quieres que lo haga?” dice Ian decidido.
“Sí” contesta Rob muy seguro. “Quiero tenerlo la semana antes de Knebworth. Y que lo del jet suene de verdad. Si dice que sí, le enviaremos el jet”. Va y se lo cuenta a Max, entusiasmado sin dejar de divertirle la idea. “Pueden pasar dos cosas” dice. “El 98 por ciento me dice que estallará y se cagará en todo. Perfecto para cubrir Knebworth. Y el otro 2 por ciento me dice que podría acceder a hacerlo. Nunca se sabe”.
Ian informa minutos después que el agente de Noel Gallagher se ha tomado la petición en serio y lo va a estudiar.

Se nota que Rob está más cansado que antes de llegar, y cada vez más raro, en los últimos conciertos, a pesar de que ahora consigue sobrellevarlos mejor. Esta noche dice que está más nervioso, todavía no lo han colgado boca abajo. “¿Por qué estaré más cansado?”, dice, “será que la psicosis se ha apoderado de mí”. En la tercera canción de la noche ha tirado su camisa negra y su corbata blanca al público, no cabe duda de que imaginan que esto forma parte del espectáculo y que tiene más vestuario, pero eso no es verdad. También se le va la voz.
Entre las canciones sigue diciendo que este es “el mejor público que hay en Europa”; eso quiere decir que tienen que ser buenos para poder seguir él adelante. Durante la sección de swing, le dice a los daneses, “Os contaré por qué estoy triste esta noche – porque me tengo que ir a Suecia ahora”. Todos jalean. “La última vez que fui, fue una mierda” dice. En la sección acústica, hace una canción que habla de eso. “Me marcho a Suecia”, canta. “No sé para qué. Cuando en Dinamarca, debería haber hecho otro más”.
Es sorprendente la frecuencia con que se le escapan estos brotes, toca en países rivales pero a cada uno le transmite su alegría. Es mucho más seguro, por supuesto, cuando tú


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Triunfas en algún sitio que acabas de visitar, que estar a punto de llegar a un sitio en el cual has fracasado. Pero esta vez, le cambia la suerte.

Le pregunta a Max si puede irse a dormir a su cama esta noche, quiere que le proteja de los fantasmas del hotel.
“Los muertos” suspira. “Es una pesadilla”.
“¿Igual que los dos chicos gays?” pregunta Max. “¿Puedo pedir una buena comilona?”
“Sí, por supuesto que puedes”, dice seguro.
Tal vez el Daily Mail se deleite publicando que le relaja dormir con sus mejores amigos. Le gusta la compañía, y la comodidad de no sentirse solo. A veces Max y él duermen juntos cuando están en su casa de Los Angeles, charlan y ven la tele hasta que se quedan durmiendo en la misma cama y dan buena cuenta de los momentos divertidos que pasan. Max se despierta y se encuentra a Rob abrazado a él; Rob se despierta y se encuentra a Max paralizado, y con cara de alucine.
Rob tiene recuerdos del pasado en el Grand Hotel de Estocolmo. “Este es el balcón donde me pegué con Nellee Hopper”, dice mientras bajamos. O, en la suite, dice, “recuerdo que me meé en esa esquina”. O al pasar por el pasillo, hay una puerta que pone prohibido el paso y él pasó. Y bajando por otra planta, recuerda la habitación de Victoria Beckham, donde se paró y llamó a la puerta diciendo “que salga la esposa del capitán de Inglaterra”.
Rob no quiere acordarse de eso.
“Escarmenté de esta experiencia” dice.

Semanas más tarde, durante una tranquila tarde en Londres, Jonny está sentado dispuesto a compartir lo que pasó en Estocolmo cuando fue a verlo a los premios MTV en Noviembre del 2000. No hacía mucho que había dejado de beber y los médicos le habían aconsejado que no fuera a Suecia. Acababa de terminar una gira, en esa gira había bebido solo cuando salía las noches que tenía libres. En el avión, Jonny y él se tomaron dos cervezas – para demostrar, recuerda Jonny, que era capaz de tomarse solo un par de cervezas.
“Sí” recuerda Rob, “pero no era bueno para mí, un bebedor social. No tenía ningún sentido. No me gusta el sabor. Entonces ¿por qué me iba a emborrachar? Cualquier cosa que tomara que llevara alcohol ya era que me iba a emborrachar – no bebía porque me gustara”.
Al día siguiente salió y cantó con Kylie Minogue, “Kids”, en el show.

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No se encontraba en su mejor estado de ánimo. Recuerda que mientras estaba meando le dijo a los demás, “Así nos juntamos la última vez” y no tenía ni idea de quienes eran, se ponía furioso por todo. (Era uno de los invitados de Dolce y Gabbana). Estaba aburrido y deprimido. Bono se lo llevó a su camerino para charlar con él, pero tampoco le ayudó: “Se portó muy bien conmigo, fue realmente encantador, pero no quise seguir hablando con Bono. Todo lo que quería decirle a la gente era: “No estoy deprimido joder”.
Luego está lo de Nellee Hooper. En el pasado solía salir con Nellee Hooper, pero llegó a la conclusión de que no consideraba a Nellee buena persona. La última vez que Rob lo vio, fue en el sur de Francia, Rob le gritó, “¡Eres un puto coñazo!”. En esta ocasión Rob estaba agotado y borracho, y hacía todo lo posible por permanecer despierto – “Solo quería caminar, ya que mi cuerpo estaba tirando de mi” recuerda. Vio a Nellee y se le acercó, con el propósito de perdirle una disculpa: “¿Sabes qué? No es bueno estar enfadado con la gente…simplemente permitirlo….siento haberte llamado coñazo en Francia – no quiero estar enfadado contigo”. A pesar, de que seguía pensando lo mismo de Nellee Hooper, había una clara diferencia entre estos encuentros y es que Rob no es muy amigo de la furia y la violencia, por eso se disculpó, pero la disculpa no fue muy bien recibida, las cosas empezaron a torcerse.
“Bueno, Rob, no ha sido buena idea, no sé si me entiendes” recuerda que le dijo Nellee Hooper. “Creía que era tu amigo, y todo lo que hice por ti fueron cosas buenas y te deseé lo mejor”
Entonces, Rob no lo estaba escuchando.
“Voy abajo” le dijo a Nellee Hooper. “Cuando vuelva ya no seré el mismo”.
Bajo y se bebió seis sambucas, una tras otra, y volvió bien cargado. Subía las escaleras cuando se encontró a Mel B y Emma Bunton, se aburrían y Rob parecía ser el centro de la diversión y querían estar con él. Pero tras varios segundos, se retiraron, aludiendo que ya habían tenido suficiente.
“Yo no iba a pegarle, ya sabes, pero…lo hice” Rob lo admite. “En realidad, le hubiera pegado, si no hubiera escuchado todo lo que escuché”. Rob no lo hizo. Pero, Nellee Hooper le pegó primero.
Eso fue lo peor que hizo. Años antes, Rob solía agachar la cabeza con Hooper, cuando este tenía por costumbre golpearle. Aunque fuera de broma, Rob lo odiaba. Él estaba a su bola y, Hooper le empujaba. Tal vez lo hacía en plan colegas. O tal vez lo hacía a mala leche.
De nuevo Hooper empujó a Rob como hacía cuando estaban en su casa, pero esta vez Rob le pegó en la cara. Rob le esquivó el golpe antes de que se lo diera. Y le gritó “¡No vuelvas a pegarme nunca!”

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Todavía tenía a Hooper agarrado por la camisa, la cual se la arrancó. Mientras todo el mundo trataba de poner calma, Rob se escabulló a gatas. Minutos más tarde, se encontró con Kevin de los Backstreet Boys. En ese momento reaccionó, y se dio cuenta de lo que había pasado.
Después de la pelea, Rob estaba como loco buscando cocaína. Jonny pensó que antes de que encontrara coca prefería meterlo en la cama, entonces se le pasaría y todo acabaría bien. Cogieron el ascensor del hotel.
“Rob, cálmate un poco ahora” le insistía.
Se quedó mirando a Jonny y a Josie y exclamó, sin entendérsele muy bien debido a su borrachera, algo más tranquilo, “estoy de acuerdo con vosotros”.
Pero después se marchó y empezó a dar golpes en la puerta de la habitación de Victoria Beckham.
“¡Déjame entrar! ¡Déjame entrar! Quiero hablar con la Señora del Capitán de Inglaterra”.
Ella salió.
“Vete a la cama Robbie” le aconsejo dulcemente.
Bajando había una puerta que conducía a la sala de baile donde se celebraba la fiesta de la MTV y allí estaba la prensa. Le dijeron que, independientemente de lo que hiciera, no debía cruzar esa puerta. Pero salió corriendo y nada más abrir la puerta las cámaras comenzaron a parpadear con sus flashes. En la pelea le arrancaron la camisa, llevaba una camiseta blanca con rastros de alcohol, que llamó la atención de los fotógrafos. En el escenario, se encontraba Wyclef rapeando, también estaba Richard Blackwood, Rob saltó y se unió a ellos. La gente se volvió loca. Alguien del público le dio una cerveza y se la bebió en tres tragos, al estilo Chubby Brown. Wyclef parecía aturdido. Rob le quitó el micrófono a Richard Blackwood y empezó a rapear: algo de “Rock DJ” y lo que se le venía a la cabeza. Jonny y Josie trataban de llamarle la atención, para sacarlo de allí.
“¡Aquí tenemos a Robbie Williams!” gritaba Wyclef.
“¡Wyclef!” gritaba Rob.
Lo único que Rob recuerda es que estaba en el escenario y de repente ve a Josie y a Jonny, entonces dice, “¿Pero que hago yo aquí?” después se escapó otra vez.
Lo sacaron de la fiesta y le engañaron. Le dijeron que había otra fiesta y que allí encontraría coca. En vez de eso lo llevaron a su habitación y lo encerraron. Se puso muy cabreado. Pero después se calmó, montó otra bronca pero no le sirvió de nada. Tras un nuevo intento, tuvo que venir su guardaespaldas Jonah sujetarlo de las piernas y enfrentarse a él. En ese momento Rob empezó a pegarle a Josie, totalmente borracho, pero estaba tan fuera de sí y tan débil que era fácil manejarlo, aunque le pegó un bocado mientras intentaba defenderse. Luego, se rindió, se revolcó en la cama, cogió toda la ropa y la tiró por la habitación, y enfadado se meó en la pared. Se quedó dormido en el suelo y Jonah se sentó en una silla para vigilarlo. Cuando despertó, Marv había sustituido a Jonah, su otro guardaespaldas por aquella época.

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Rob estaba completamente desnudo, tumbado en posición fetal con las rodillas dobladas, cuando abrió los ojos, se sentía fatal, se dio la vuelta y descubrió que la alfombra que había delante suya estaba quemada, se dio la vuelta y entonces vio que la cama estaba vacía y que Marv estaba sentado detrás suya, observándole.
“Hola” dijo Rob.

Jonny ha volado a Estocolmo, va a saludar a Rob que está despertando. “Alguien se sentó detrás de mi en el avión”, dice Jonny. “Guy Chambers”.
Me encuentro a Guy en el vestíbulo, donde le cogió de sorpresa que me acercara a saludarlo. Cuando le dije que después nos veríamos, irónicamente contestó que era poco probable, ya que no le gustaba estar donde yo estuviera.
“No sabía que hubiera venido” le dice Rob a Josie, con un toque de acusación, cuando entra a la habitación.
“Te lo dije” señala ella.
David le da la espalda.
“No le voy a ver” dice Rob insolente.
“Ya lo sé” contesta Josie. “Él tampoco quiere verte a ti”.
Rob hace una expresión teatrera. “Lo hará” insiste.
Todo el mundo va hacia la habitación de Rob se supone que está vestido. Segundos después aparece en la puerta del dormitorio, completamente desnudo a excepción de una toalla envuelta alrededor de su pene que sujeta con la mano izquierda, y posa para los fotógrafos.

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En la furgoneta dice que no se encuentra bien. “A la gente no le importa después cuando les digo que no me siento muy bien” se da cuenta.
“¿Por qué?” pregunta Jonny.
“Porque les digo que estoy muy mal y que estoy muy enfermo” dice, “y luego sigo para adelante y les hago unos conciertos realmente buenos”.

Frida de Abba, y sus dos hijas (que son las princesas de Lichtenstein), llegan al camerino para saludarle. “Estás fantástica” le dice a Frida. Ella, contra toda lógica de Abba, nuevamente está rubia. Rob se hizo amigo de ellas cuando se conocieron esquiando en Suiza. (Dice que son encantadoras. La parte más difícil del viaje para esquiar fue que no podía sacarse de su cabeza las canciones de Abba, no hacía más que acordarse de “Super Trouper” cuando iba sentado al lado de Frida en el telesilla).
“Ahora”, dice al público sueco en mitad del concierto, “puede que hayáis leído algo en los periódicos de hoy”. Sus comentarios despectivos hacia Dinamarca han sido ampliamente divulgados. La gente se divide, algunos le abuchean, otros le animan. “Yo estaba muy, muy mal…” empieza. No necesita decir más que eso, pero él sigue. Pide disculpas por dos veces, y les canta una canción acústica que dice así, “Estocolmo sois un encanto, realmente sois muy amables, lo siento por haber dicho eso en los periódicos…pollo y arroz frito”.
“Era con lo único que podía rimar” se disculpa, a continuación pide otra disculpa por no saber tocar la guitarra muy bien. “Realmente no le he cogido el punto”, dice. “Pero lo importante es expresarse y expresarse de corazón, me refiero a todo lo que he escrito. Me refiero a todas mis canciones tristes, me refiero a todas mis canciones felices, y me refiero a todas mis canciones de amor, ya sabéis”.
Guy Chambers observa desde la mesa de sonido que hay en el centro del estadio. Charla con Andy Franks durante el espectáculo, le dice lo grande que es y Josie se lo transmite a Rob antes de los vises. Me pregunto, si cuando llegue a “Angels”, se lo dedicará a Guy, de alguna manera, es como hacerle un guiño a que la mayoría de estas canciones también son suyas. Pero no dice nada.

El periódico local de Stoke, el Sentinel, no le ha hecho la vida más fácil durante estos años. Aunque no todo lo que publican de él tiene una ventaja media – los artículos hablan con respeto de su trabajo, por ejemplo – a menudo parece que lo cubren con la misma ignorancia, la inexactitud y la burla de la mayoría de sus competidores nacionales, pero con un poco de bonificación natal a pesar de tirarlo por los suelos. Es como si todo el mundo quisiera bajarle los humos, sienten que están en una posición privilegiada para hacerlo, pero también se sienten orgullosos

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El que sea de Stoke, cada día se ve afectado por su ausencia, ya que él no vive en Stoke.
Durante meses, el Sentinel ha estado tratando de concretar tres hechos; los graves problemas financieros del club de fútbol del Port Vale, Rob es el apoyo del equipo y el que suministra el dinero. Les ha azotado la sensación de: lo fácil que sería para el fan más famoso del club, Mister 80 Millones de Libras, ¿no les puede dar unos cuantos de millones? Durante unas semanas Rob has estado planeando escribir una carta para expresar sus sentimientos: le encanta el club, es su casa, quiere involucrarse, pero ahora mismo no puede, y la gente espera que lo haga. (Estas expectativas a menudo le han manchado en los momentos más raros. Este invierno cuando estaba en Malibú, disfrutando del pacífico, el aire y su anonimato, un tipo se fue hacia él y le dijo, “Robbie”, a modo de decir hola, “¿Entonces, vas a comprar el Vale?”).
Esta semana, le vienen cosas a la cabeza. Al día siguiente del concierto de Estocolmo, Rob y Jonny pasean por Chelsea, Rob ha comprado allí un cuadro como regalo de cumpleaños para David. Alguien da a la prensa la versión sesgada de la visita, se publica que Rob se quedó tan impresionado con la puesta en marcha del Chelsea que se ha comprometido en un plazo de diez años a alquilarlo por un millón de libras al año, llevaba consigo el talonario de cheques y ha dado el primer millón en el acto. (La tontería se completa a muchos niveles, entre los cuales destacan que ni siquiera posea un talonario de cheques). El artículo fue publicado en el Sentinel y lo caracteriza como “una patada en los dientes”.
“Qué mierda es esta”, dice y coge el teléfono. Segundos después, Samantha Lawton, una reportera de Stoke, se hará una de las dos entrevistas para la prensa británica que él dará este año.

Le explica el asunto de Chelsea: cuanto le costó y que no era para él, sino para su manager, un fan de toda la vida del Chelsea. Ella le dice que la gente están tan disgustados con lo del club de fútbol por los problemas financieros, que las empresas locales solo quieren que vaya y eche un vistazo. Señala que ha dado tres millones de su propio dinero para una obra de caridad. “Para la Donna Louise Trust” sugiere, “iré y echaré un vistazo por los niños que se están muriendo. ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres ayudar a alguien a salvar la vida o quieres que de marcha atrás?”
Él siente como que ella no lo comprende, entonces se siente cada vez más enfadado y molesto. Dice que lo que ha venido pasando en el Port Vale es muy triste y que lo siente de corazón, pero más triste es pasar tu infancia dependiendo de 5 libras de la pensión de tu abuela y tener que estar en el ferrocarril del Paddock los sábados por la tarde, y esto es lo que deberían de hacer los directores de estas empresas una vez que eres famoso te das cuenta de que, si bien el club

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Es un proyecto financiado por esas abuelas y sus cinco libras de la pensión, es bastante diferente, ya que el interés propio es más que los principios que operan aquí. Dice que deberían de preguntarle a la gente que ha llevado el club durante los últimos años, y no a él, sobre los problemas con el dinero del Port Vale: “Me siento como un villano por algo que no es culpa mía. Me pides que done mucho dinero, que de un montón de dinero durante 12 meses, por algo que no es culpa mía”. Podría participar en un futuro, pero ahora no.
Ella dice que parte del problema es que no tienen un número donde se les pueda localizar, para comprobar estas cosas. Propone como su solución ideal para estas cosas abrir una línea de acceso directo a través del Sentinel.
“Para ser sincero” dice, “no confío en ti como para eso, no puedo hacer algo así. No solo me perjudicaría yo con eso que tú propones. Sino también el Port Vale”.
El artículo sale un día antes del primer concierto en Knebworth, la lee nada más salir de su apartamento. Trata acerca de la conversación que mantuvieron, comienza diciendo que él estuvo “a punto de llorar” mientras hablaba de todo esto. Le gusta que ella no lo haya puesto como “villano”, como ya lo hizo desde que empezó esta historia, y sin serlo. (Lo ha cambiado por la frase “me miraba como un villano”).
“Soy de Tunstall” dice en el artículo. “La gente en Tunstall no son estúpidos con su dinero y yo tampoco”.

Otro artículo en los periódicos ha molestado a Rob. Es en el periódico local de Hertfordshire, el Comet, el cual ha encontrado a través de las noticias de Google. El artículo establece que las empresas locales de Knebworth están furiosos por la manera en que los conciertos de Rob afectarán al fin de semana debido a la congestión de tráfico y restricciones de aparcamientos. El severo aviso ha sido publicado por Paul Elleston, propietario de la carnicería Trussells situada en High Street. “Todo esto solo por una estrella del pop es absurdo”, reclama. “Vamos a estar sufriendo, pero nadie compensará mis perdidas”.
Algo que realmente hiere a Rob. En general, sus conciertos son inesperados para mucha gente de la vecindad de Knebworth. Dice que ha considerado enviar a la carnicería un par de miles de libras, creo, que en la mente de Rob sería lo menos para compensar lo dramático de la situación y lo estúpido que está siendo.
En este caso, haremos la ruta de hoy por la aldea.
“¡Eso es!” grita Rob, señalando. “¡Carniceros de Trussells! ¡Menudo estúpido coñazo!”
El concierto por extraño que parezca acoge a 125.000 personas que lo llenan – un gran escenario rodeado de naturaleza con un camino verde que lo separa. A Rob le preocupa algo. “Esto parece muy intimo” dice. En el escenario, hace un par de canciones. La gente se van acumulando en la barrera que separa el campo del escenario.

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“Gracias por dejarnos tocar en vuestra ciudad”, dice. “Me gustaría pedir disculpas personalmente a los carniceros de Trussells en Hight Street, que parecen molestos por el hecho de que estemos aquí”. Canta un fragmento de “Hot Fudge” y “Come Undone”, algo poco común, canta entera “Kids” y un poco de “Better Man” donde se inventa las letras que hablan de la gente de Knebworth, y el estribillo de “Nan´s Song”.
Ese es el verdadero alcance de su ensayo para el compromiso más grande de su vida.
“Estoy tratando de no tomármelo en serio”, dice de camino hacia el hotel. “Creo que es lo mejor que puedo hacer”. Jonny y él empiezan a discutir cual es la mejor canción si “Ignition” de R. Kelly (la escogida por Rob) o “Crazy in Love” de Beyoncé (la escogida por Jonny). La discusión se pone caliente y eventualmente intervengo para que piensen que es una tontería. Jonny está de acuerdo conmigo. “Ya, ya”, dice. “Si tampoco nos vamos a morir”.
Los dos empiezan a cantar canciones de cuando eran adolescentes. Por muy raro que parezca, se saben “Agadoo” de Black Lace – y no solo el estribillo sino toda la canción y la coreografía. Igual que el tema “Superman” de Black Lace también.
“Entonces a nadie le importaba lo pendejos que eran” suspira Rob. Dice que por entonces los videos de Madness estaban muy de moda. Solía verlos en casa de Zak Bentley porque los Bentleys tenían MTV. Rob estudió a Madness y pensó como parecerse a ellos tanto él como sus amigos. “Ya sabes” dice, “la camiseta de Fred Perry, su cara sonrojada y su pelo despeinado. Terminaban los setenta y empezaban los ochenta, una especie de pequeños oiks”.
Hablan de los sitios a los que solían ir, a su vez, buscaban que dejaran a los menores de edad beber. Jonny dice que se asustaba mucho porque no fuera a detenerle la policía y lo enviara a prisión.
“Recuerdo cuando tenía nueve años” dice Rob. “Todos los chavales bebían sidra, una gran botella de Scrumpy Jack, y yo no quería hacerlo porque sabía que no estaba bien. Iba en contra de todo hasta que a los 13 años de la noche a la mañana me dije: ¡Vamos allá! ¡Déjate llevar!”. Se sienta en silencio durante un rato. “Reconozco que lo hice cuando murió mi tía Jo” dice. “Fui al funeral de mi tía Jo, y todo el mundo se marchó del cementerio al Pub, yo me quedé allí. Y lloré, como nunca jamás he llorado. Después me fui al Pub. Y a partir de ahí, no pasó nada. Dejé de llorar por la tía Jo.
Le pregunto por qué lloró tanto.
Me da una extraña respuesta. “Mi tía Jo estaba muerta” dice.

De madrugada, en las afueras del hotel, Rob acude a una pequeña fiesta, sus presas le pueden acechar en la oscuridad. Nos agachamos y nos escondemos tras los arbustos

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Se arrastran por todo el césped y tratan de no hacer ruido. Jonny tapa el pitido del teléfono.
Tal vez porque no fueran sorprendidos ya que estaban en peligro en una emboscada después disfrutan de un paseo cenando en los jardines de un elegante hotel en Hertfordshire, Kelly Osbourne y la bajista de su grupo, están ajenas de toda esta situación que se ha producido en la oscuridad. Pero a última hora, Rob se lleva una sorpresa, alguien le está gritando, “¡Eres un desgraciado!” no es otra que Kelly, se echan unas risas, después se ríen aún más cuando comenta la maniobra. Kelly explica que ha visto a dos personas por la ventana del invernadero que podían haber estado allí, mientras caminaba hasta el hotel, Rob y ella descubren que han llegado a la misma conclusión y hacen comparaciones.
Kelly no quiere entrar. Tiene una idea: robar los carritos de golf del hotel ahora que es de noche. Pero no tiene las llaves para entrar, “¿Quién tiene una navaja?” pregunta. “No es buena idea, robar los carritos de golf, la primera noche en un hotel” les aconseja Pompey.
“La voz de la madurez” se burla Rob. “No estoy bromeando contigo, es que es como si fueras nuestro padre”. Se refiere a cuando Pompey le riñó por arrojar las peladuras de unas ciruelas por el balcón de su piso en Londres.
“Tenemos que ir a recepción” dice Kelly, tentando a que Robbie Williams haga lo que Kelly le pide.
“No” dice Rob. “Será más divertido hacernos pasar por ladrones”.
“¿Cogemos un cuchillo de la cocina?” sugiere ella. Rob dice que es una buena idea y ella va a por él.
“Es increíble esta chica” dice él.
Kelly regresa con una navaja que ha pedido prestada a un camarero del bar, pero el tema de los carrillos está más complicado de lo que parece. Así que se vuelven sin nada. Como no se da por vencida, planea otra forma de hacerlo. Sospecho que Pompey tiene la manera de conseguirlos en pocos segundos, pero no les ofrece ideas ni les anima a ello. Hay cámaras por todos lados.
“Somos un poco puñeteros, ¿verdad?” dice riendo Rob.
“Me acercaré” dice Kelly, esquiva las cámaras y logra pasar, “no sospechan nada”.
Rob dice que pensará de qué manera pueden robar algunos carritos mañana por la noche. Pompey le echa una mirada seria.
“¡Eso es lo que se supone que voy a hacer!” exclama Rob. “No puedo beber, no puedo drogarme… ¡robaré un carrito de golf! ¿Me entiendes?”.

Por la noche antes de su primer concierto en Knebworth, Rob esta sentado en su habitación de hotel con Jonny y conmigo. Jonny y él empiezan a charlar de los viejos tiempos

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Como la noche que el abuelo de Rob se fue de juerga en Newcastle. A las siete de la mañana el hotel despierta a David para preguntarle si puede bajar. “Creo que el Señor Williams necesita que le atienda” le dicen. Rob bajó hasta el campo de golf en pijama y zapatillas en la puesta de sol, estuvo allí un rato, tomó algunos tragos de sambuca que pidió a las tres de la madrugada.
“Hola, Dave” le dice cuando David llega y lo encuentra tirado en un banco. “¿Estás bien?”
Después Rob llora con el corazón encogido. David eventualmente lo lleva hasta su habitación, antes de que Rob se acueste deben tener una de esas charlas espirituales, pero cuando Rob abre la puerta, se queda sorprendido y encantado al descubrir que hay una chica en su cama. Se había olvidado completamente de que estuvo allí con ella. Le cierra la puerta a David para esconder lo que allí ha estado pasando.
Antes de irse a la cama, nos cuenta un relato más de las locuras y los excesos del pasado. Fue en Jamaica, donde se encontraba con Guy componiendo canciones para lo que sería el album “I´ve Been Expecting You”, esa noche estaba enfadado y Guy ya se había acostado, salió del recinto donde se encontraban y vagó hasta un bar de pescadores que había allí cerca, estaba muy oscuro, la gente que había allí adentro y la clientela gritaban bo bo bo siguiendo el ritmo de la música.
“¿Alguien tiene coca?” preguntó.
“¿Quieres cocaína estrella del rock?” le respondió alguien, cree recordar que el hombre se llamaba Blacker. (“Le llamaban Blacker”, explica Rob, “porque era el más negro de piel que los demás. Tenía un físico impresionante. No me acuerdo muy bien de esa parte”).
“¿Qué buscas?” le preguntó Blacker.
“Coca” le dijo.
“¿Qué tienes?” le preguntó Blacker.
“Tengo algo de dinero”, le dijo, “y también tengo un cheque para los viajes”. Blacker le cobró un cheque de 100 dólares y le dio una lámina plateada. (“La guardan en láminas plateadas porque trabajan en motos acuáticas y esas cosas”, explica Rob. “No me acuerdo muy bien de esa parte tampoco”). Regresó a su choza, se puso una raya y se percató de que no le hacía nada en absoluto. Se indignó. Por lo que regresó otra vez al bar de los pescadores.
“¡Oye Blacker!” dijo. “Me has vendido una ;-D tiza”.
Blacker se lo llevó para afuera, sacó un machete y se lo puso a Rob en la garganta.
“Y” concluye Rob, “le dije: ¿me puedes conseguir más, por favor? Le firmé otro cheque de 100 dólares, lo cogió, regresó, y aún sabiendo que era tiza, me lo esnifé. Esa es la lógica de la droga”.

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Dice que no puede dormir. Abre una baraja de cartas llamada Déjá Vu, que le envió una fan, las extiende sobre la alfombra blanca. Pasa la mano por ellas, le dice a Jonny que se calle para poder concentrarse. Jonny está leyendo un ejemplar de la revista futbolística 4-4-2. Rob pregunta a las cartas por el amor. La primera que saca dice: “La riqueza está en el horizonte, por lo que no tienes que preocuparte del dinero…”. Las dos siguientes no parecen tan relevantes.
Las baraja y las extiende hasta que encuentra una que significa algo para él, incluso ahora, sólo oblicuamente.
“Escogiste el 15” dice Jonny. “Creo que esto es…no somos videntes, ya sabes”
“Yo sí lo soy” dice Rob.
“No, no lo eres” dice Jonny. “Crees que lo eres, pero no lo eres”.
Comienzan las peleas.
“Lo soy”
“No. Claro que no”.
“Lo soy”
“Eso crees pero no lo eres”
“Lo soy joder” dice Rob muy seguro.
“No” grita Jonny
“Sí lo soy” insiste Rob
“No lo eres” dice Jonny. “Eres cantante. Compositor”
“También vidente” dice Rob obstinadamente. Esto empezó como una pelea tonta, pero ahora trata de convencer a Jonny.
“Estás empezando a preocuparme” dice Jonny, “porque te crees que eres un brujo. No eres vidente…”
“Te digo que lo soy” dice Rob barajando las cartas, “a ver qué tal esto: “nos conocemos, pero ¿sabremos que será de nuestras vidas dentro de cinco años?”
“Esa pregunta es horrible”, objeta Jonny. “Es horrible. Una pregunta terrible”.
“¿Por qué, te molesta que las cartas te lo digan?” pregunta Rob.
“Porque no deberías preguntar cosas de nuestra amistad” dice Jonny
Rob escoge tres cartas. No parecen decirle nada importante.
“No puedo concentrarme cuando estoy cansado” dice Rob.
Y las echa otra vez.
“No eres vidente” dice Jonny.
“¡Te jodes porque lo soy!” dice Rob
“No lo eres ¡capullo! No eres vidente”
“¿Sabes lo que estás diciendo?” pregunta Rob en tono divertido.
“Sí. Que no eres vidente” dice Jonny. “Eres muchas cosas, pero vidente no. ¿O acaso te crees que lo eres? Anda dime”
“Solo sé que lo soy”

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“No lo eres. ¿O acaso lo has demostrado alguna vez?”
“Sólo sé que lo soy”. Sonríe. “Soy el hijo de Dios”.
Eso último lo dijo en broma. Pero intervengo y le pregunto si realmente se cree que es vidente. Me dice bastante serio, “Sí, claro que sí”.
“Creo que las drogas y el alcohol te han hecho perder la cabeza” dice Jonny.
“Todo consiste en aprovechar cuando sea el momento adecuado y conectar, eso es todo” dice Rob.
“No lo eres”, dice Jonny. “Lo próximo que dirás es que eres de la cienciología”.
“No puedo creerlo”, dice Rob. “Eso es una falta de respeto”
“¿Qué?” dice Jonny.
“Dime que no soy vidente”
“No eres vidente”
“Vale, eso no es una falta de respeto” considera Rob. “Pero me sienta mal que no te creas que lo soy”.
“Está bien, tío” Jonny le consuela. “No tienes que ser vidente. Posees cosas mejores que eso. Eres espiritual, pero no vidente. Creo que todas las cosas que haces son espirituales, hay grandes momentos, pero no eres vidente”.
“Es muy difícil probar algo positivo” dice Rob. “Puedes probar algo negativo”.
“El destino es algo muy fuerte” dice Jonny. “Yo creo en el destino. Y en el karma”. Pausa. “Pero no creo que seas vidente”.
“NO ERES VIDENTE es un logo muy bueno para una camiseta” dice Rob. “O un buen título para un disco NO ERES VIDENTE. Es un buen titulo para un disco. Algo así como EL HOMBRE QUE DE REPENTE SE CREYÓ….”
“Tío” dice Jonny en serio. “¿Te crees que eres vidente?”
“No” dice
“¿En serio?” pregunta Jonny
“En serio, que no” dice Rob
“Pero sé sincero conmigo” dice Jonny
“Vale, que no” dice
“Bueno” dice Jonny. “Pensé que te habías vuelto loco”
Jonny se queda mirándole y Rob me dice en voz baja “lo soy” y le tapa la boca.
“Define el término “vidente”, dice Rob
“Es la persona que ve el futuro de otras personas” dice Jonny.
“Yo no veo el futuro de otras personas” dice Rob.
“Pero ves tu propio futuro” dice Jonny.
“No quiero ver mi futuro” dice Rob.
“¿Entonces que clase de vidente eres?” pregunta Jonny.
“Sé mover la mierda” dice bromeando. “No, en serio, creo que soy capaz de hablar con el más allá”.
“Pero eso es algo espiritual” dice Jonny
“Eso es algo de brujería” dice Rob
“Sí, de acuerdo, pero yo no te veo como un vidente” dice Jonny. “Como un verdadero vidente. Prediciendo el futuro”

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Rob cambia la conversación. “¿Por qué lloran tanto las chicas?” dice.
Después de las tres de la madrugada, dice que va a intentar dormirse. “Me había olvidado totalmente de que mañana tengo un concierto”, dice, “luego no voy a poder rendir”
“Estoy deseando de que llegue ese momento” dice Jonny.
Rob le sonríe. “Ya lo sé” le dice.


Se despierta alrededor de las cuatro de la tarde, un helicóptero con el logo RW en la cola aterriza en la pista del hotel, desde la ventana de su habitación se puede ver. Lo escucha llegar cuando está durmiendo y se pregunta que hace aquí un helicóptero aterrizando. Tarda un rato en darse cuenta de que es para él.
Desayuna cereales con leche y dice que no se encuentra muy bien, que no sabe que le pasa. Jonny le comenta a Josie y a David la conversación que tuvieron anoche, de que Rob carecía de tener poderes como vidente.
“No me cree” dice Rob.
“Empezó a decir, “Soy vidente”, dice Jonny, defendiéndose a sí mismo.
“No dije soy vidente” agrega Rob, “según tú, no soy vidente” yo después dije, “sí que lo soy joder”.
“No es vidente” dice Jonny.
“No voy a discutir más contigo” dice Rob. “No quiero ser grosero”

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Hemos estado hablando del atasco de tráfico que hay en las 40 millas que rodean Knebworth, donde más se ve es desde el helicóptero cuando despega. Rob gesticula como si estuviera jugando al golf, los golfistas disfrutan del típico paseo de verano de los viernes. “Me llevaron al campo de golf hasta el punto muerto” dice Rob. Señala el campo vacío. “Me llevaron hasta el punto muerto del campo. Estos cornudos me trajeron hasta el punto muerto”
Después el campo desaparece – y se abre una enorme propagación de la ciudad bajo nosotros.
“Oh Dios mío” dice Josie.
Jonny se apoya en la rodilla de Rob. “Jesús” exclama.
Rob no dice nada durante un rato, está sintiendo una mezcla de emociones entre preocupación y deleite, al verse arropado por toda esta gente.
“Claro vosotros lo veis bien” nos dice al resto desde la cabina. “Como no tenéis que subiros y enfrentaros a esos jodidos”.

Una vez en la habitación, sentado en el sofá abre un email de una fan. Dos chicas le han escrito diciéndole que llegarán más tarde de lo que esperaban, el domingo, le preguntan si podría reservarles una buena plaza de aparcamiento.
Chris Briggs llega. Rob ha estado muy tranquilamente aguantándose a escuchar las canciones de Pure Francis hasta hoy, pero hoy quiere escucharlas con Chris por primera vez. Él se sienta junto a Rob en el sofá y escogen, canción por canción desde el ordenador, quiere que escuche: “Misunderstood”, “Everyone Needs It”, “Boom Boom”, “The Trouble With Me”. Cuando van por la segunda ronda de canciones, Chris Briggs manifiesta su alegría y sorpresa ante lo que han logrado.
“Las melodías” dice. “Son buenísimas. Increíbles…lo has hecho muy, muy bien”

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Emocionado, Rob le cuenta como compusieron las canciones: “es muy sincero y no te juzga, es muy paciente y me dejó, “tocar los teclados”… he compuesto las melodías de guitarra en diferentes canciones…es como si fuera mi primer disco como solista”.
Chris sonríe. “Desde que escuché el disco de Lilac Time, estoy escuchando el disco de Robbie Williams” observa, bastante razonablemente, “No me lo esperaba”. Le pregunta cuantas canciones tienen.
“Veinte” dice Rob. “En siete días”.
“¿Cómo lo habéis hecho?” pregunta Chris desconcertado.
Ante tal distracción, Rob se siente asustado y mareado. El tener tan solo una fecha para actuar en Knebworth implica un gran esfuerzo. No es para tanto. Tiene que asegurarse antes de presentarse en el concierto, aparte de que el helicóptero le ha traído hasta aquí, es como un día más de gira: se relaja, escucha música, (la mayoría de las noches su nueva música), ve la tele, le hacen un masaje, come lo mismo que todos los días de gira (un filete de atún o carne, patatas, frijoles al horno), sigue la rutina, hasta que se relaja, (hoy tras la puerta de su camerino), se cambia para salir al escenario mientras escucha viejas canciones en su ordenador.
Pero Knewborth no es un concierto como otro cualquiera y él lo sabe. “Creo que estos tres conciertos me están causando mucha tensión” dice. “Como ya sabéis estos conciertos se van a grabar y todo eso. Ya sabéis, cabe la posibilidad de que después de Knebworth ya no haga este tipo de cosas nunca más. O cabe la posibilidad de que sí. Esta película implica a Robbie Williams con esto, lo asocia a este sitio. Ya sabes, como cuando lo hizo Freddie Mercury en el estadio de Wembley, o cuando lo hizo Bob Marley arropado con sus tres bailarines en ese concierto…será un concierto que lo asociarán conmigo”.

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Aparte de verlo desde el helicóptero horas antes, lo primero que ve del público de Knebworth es un cielo de gritos y caras desde arriba. Una vez se da cuenta, se queda impresionado. Es una visión notable. El campo parecía pequeño cuando estaba vacío ahora parece que siempre estuvo lleno. Cuando todos suben las manos y dan palmadas al ritmo de “We Will Rock You”, van dando palmadas hasta que llegan a la primera fila, estos se unen segundos más tarde. Desde el escenario se ve como una ola de gente dando palmadas desde lejos. Es algo maravilloso.
“Knebworth, por primera vez en mi vida me he quedado sin palabras” les dice en el primer descanso que toma, en el escenario se ve lo que está sintiendo. Como siempre, lo celebra inmediatamente con la humilde, grandiosa y arrogante frase. “Espero hacer esta noche un buen concierto del que estéis todos orgullosos” dice. “Porque hasta ahora es el mejor que he tenido. Después de ver lo de esta noche, me va a costar trabajo, nunca he visto nada como esto en mi vida. Nunca. Después de estas tres noches, no creo que Gran Bretaña viva nada parecido en mucho tiempo”.
También es un mundo, por supuesto, donde en el mayor concierto de su carrera, puede expresar emociones y grandes ideas, o simplemente hablar de los vendedores locales. “Me gustaría aprovechar esta oportunidad para pedir disculpas a los carniceros de Trusells en High Street, en Knebworth, por las molestias que les he causado a sus ventas de chuletas de cerdo este fin de semana”, dice. “Es muy importante. Pero quisiera asesorar un poco al señor de Trusell de High Street, en Knebworth - ¿por qué no trae perritos calientes y se los sirve a esta encantadora gente que ha venido a mi concierto esta noche? Así no perdería nada, es solo una idea, ¿no? Ahhh…”
En este momento, lo aclaman. Trabaja a su manera y utiliza muchos trucos en las giras, algunos son nuevos. Al final del concentrado y apasionado “No Regrets”, sucede algo extraño. La intensidad de la gente se detiene por un momento, lo cual intensifica más el clamor de la gente hacía él. Agacha la cabeza, aún sigue de pie, prolonga el momento en el que solo se escuchan aplausos y clamores. Mira hacía arriba, está emocionado y a punto de llorar. Cada vez se intensifica más. Finalmente habla.
“Sabéis, durante el concierto de esta noche, de vez en cuando trato de tranquilizarme” dice, “sé que confío en mí mismo, puedo veros a todos y es maravilloso, estoy disfrutándolo…sólo de veros, y ver vuestra acogida…no sé ni lo que hago”
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Desde el escenario se dirige directamente hasta un jeep que le espera, a unos pocos cientos de metros está el helicóptero. Estamos volando antes de que la gente salga, regresamos al hotel antes de las 11 en punto.
“¿Te lo has pasado bien?” le pregunta David con incertidumbre.
“Por supuesto que sí” dice. “Estoy realmente emocionado”
Explica que se emocionó cuando vio que se entregaron a él, hasta ahora ha disfrutado de ciertas cantidades de gente, pero sabe que durante las próximas dos noches, tendrá que asegurarse de que así sea. “Me he entregado al límite” dice. Va al cuarto de baño y deja la puerta abierta, está cantando una canción de Take That, “Babe”.
“Entonces, escuché una voz que conocía… ¡ARGHHH!”
Necesitaba más agua fría.


Se sienta a oscuras en el patio del hotel, con Jonny y los amigos de Jonny, Brian y Julie. Mencionan las dificultades que tiene su hijo para conciliar el sueño y el miedo que le entra.
“A mi me pasaba eso de pequeño” dice Rob. “Era algo auto perpetuo. Se puede sentir miedo del mismo miedo. O puede imaginarse cosas. Quiero decir, incluso ahora a mis 29 años imagino cosas, a veces me digo a mi mismo, “Eres tonto deja ya de imaginarte cosas” pero es imposible. Pero para un niño de 11 años es más difícil”.
Ese día en particular reflexiona sobre lo que sufría. “Cuando era pequeño” dice, “no es que me afectara demasiado. Pero no quería demostrarle a mi padre que tenía miedo, no quería que mi padre lo supiera. Con esto quiero decir, que vuestro hijo quiere lo mejor para vosotros. Cuando jugaba al fútbol como niño que era tenía muchas inseguridades. No quería que me pasaran el balón. Iba en contra de los demás chicos y en contra de todo, pero todo era por temor al fracaso. Me pasaban el balón y yo no quería. Solía comerme el coco con eso. Era horrible. Y no hace mucho que lo superé. En serio. Sinceramente. A los 27 años”.
Julie dice que si Brian no está en casa y sus padres tampoco, sería capaz de probar en cualquier hotel, “¿no es eso estúpido?” dice.
“No” contesta Rob. “No es estúpido. Estoy totalmente de acuerdo. Yo nunca he dormido solo durante los últimos tres o cuatro años. Desde entonces, no he dormido ni una sola noche solo. Desde que era niño”. O por lo menos sin alguien cerca. “Me quedo despierto porque…creo que hasta ahora incluso más porque siento paz cuando todos duermen. Todo se queda en silencio. Cuando estoy despierto ya no quiero dormirme. Y como esté la luz apagada, se me despeja la mente y me pongo a pensar y a pensar, y a pensar, y a pensar, hasta que me harto y digo: “Ya está bien”. Literalmente me cuesta una barbaridad dormirme”.
Dice que le gustaría acostarse temprano y levantarse temprano. Si estuviera

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Con alguien, cree que podría hacerlo. “Me gustaría, tener una esposa, para acostarme más temprano” dice.
Le sugiero que cuando encuentre a esa esposa tal vez no llegue a decir “Quiero casarme contigo porque quiero acostarme más temprano”.
“Ya” dice. “Pero te contaré lo que me pasaría. El día se me pasaría más rápido, me levantaría más temprano. Porque desde los siete hasta los 12 no te importa demasiado. Cuando me compré mi primer piso me mudé lejos de mi madre y lejos de esos pasteles increíbles del señor Kipling, que me compraba, solía pensar, aquí no voy a poder comerlos. Pero no fue así. Encontré otro sitio. Y cuando llegaba la hora de dormir era la gran pesadilla. “Oooh, son las cuatro de la mañana. Era lo que más me fastidiaba despertarme”.
Rob va a mear a un seto. Estando allí tiene una sensación extraña, como si alguien estuviera escondido por allí, escuchando. Manda a Gary a dar una vuelta por allí, pero nada, no encuentra a nadie.

Max se une a nosotros, empezamos a contar historias embarazosas.
“Escupe una” le dice Max a Rob, “¿o es demasiado grosera?”
“No” contesta. “Bueno, tuve una pequeña inexperiencia en la cama…”
Fue en su adolescencia, su novia le invitó a salir. Él quería cortar con ella.
“Escúpeme” le dijo ella.
Y él no sabía a lo que se refería.
Así que – fue y lo hizo – se levantó y le escupió en la cara.
“Obviamente otra encantadora historia para Parky” comenta muerto de risa.


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Mientras el helicóptero aterriza para su segundo concierto en Knebworth al día siguiente, el backstage se encuentra situado cerca de un lago, decide ir a verlo. Se ha enfadado porque la prensa solo se preocupa de cuanto dinero está ganando. (The Sun) y escarba en los problemas que tuvo en el pasado (Daily Mail) parece que han olvidado lo que ha logrado este fin de semana, de todos modos, encuentra todo esto exagerado. Buscando el lago, se encuentra a Justin del grupo The Darkness, que está tocando por allí.
“Según la prensa somos amigos” dice Justin, “pero estoy encantado de conocerte por fin – por lo visto somos inseparables”.
Se hacen una foto juntos, Justin se tiene que marchar. Rob asume que es para Justin, pero resulta publicada en la revista Word.
No encontramos el lago – el mismo cercado que protege el sitio del concierto, nos impide tales expediciones – por lo tanto, Rob, Jonny y yo nos sentamos en mitad de un pequeño bosquecillo, junto a un pequeño estanque que hay por allí.
“¿Te acuerdas de cuando fuimos a Las Vegas y llegamos hasta México?” dice Jonny.
“Iba al banco a sacar un par de los grandes y entonces nos metimos en México” dice Rob. “Sin decírselo a nadie”.
“Solo lo sabíamos yo y él” dice Jonny.
“Después pagamos en efectivo” dice Rob.
¿Tienes una tarjeta con dinero en efectivo?
Pausa.
“Creo que si” dice Rob.
¿Te sabes el número?
Pausa.
“No” dice. “Llevo mi pasaporte y mi tarjeta – para ir al banco”
¿Te lo tomaste en serio?
“Sí bastante. Solo quería alejarme”
¿A qué fuisteis a México?
“No lo sé. Fue un poco a la aventura. Por hacer una travesura”
¿De quien escapabais?
“De nadie” dice. “Fue solo una travesura. Todo el mundo nos hubiera encontrado”.
“Quisimos probar una aventura” dice Jonny. “La noche de antes nos fuimos, ¿Cómo íbamos a hacerlo sino? Íbamos a despertarnos a las cuatro o las cinco de la madrugada cuando todos duermen…”
“…y coger un tren” dice Rob
¿Por qué no lo hicisteis?
Pausa
“No hubiéramos podido hacerlo, ¿verdad?” dice Rob.
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En su camerino escucha música, ve la televisión, y la ansiedad se apropia de él. Su madre le pregunta, si quiere hacerle el favor, de dedicarles “Nan´s Song” a los niños de Stoke, ella sabe que están pasando por un momento difícil. Él no le contesta. No pienso que él crea que le esté pidiendo algo así. Ella se lo mencionará a Josie.
“Mamá” dice al final. “Estoy un poco estresado”.
Se anima con la llegada de su primo Richard, familiares y amigos de Stoke. Todos van al catering, donde él pide una pequeña porción de su habitual atún, con patata y frijoles al horno, lo aplasta todo con el tenedor, como si fuera un crío. Sus viejos amigos de Stoke y él recuerdan viejos tiempos. Algunos se han quedado en el camino. Uno de estos estuvo en una fiesta con Rob, ingerió treinta pastillas en dos horas. Rob se lo encontró subiendo por las escaleras. “¿Has visto a Rob?” le preguntó a Rob. “Está bajando las escaleras” le dijo Rob. “Gracias, tío”, le contestó su amigo, fue la última vez que Rob le vio.
Deja la reunión con sus invitados de Stoke para regresar al hotel, esta noche hay una fiesta en una discoteca después del concierto, Richard tiene un importante torneo de golf mañana – están poniéndose de acuerdo. “Por favor ven” le suplica Rob.
Esta noche el concierto se retransmite en directo por el canal 4. (En realidad, lo retransmitirán con pausas publicitarias largas, pondrán anuncios ocasionales en las charlas que haga entre canción y canción. Arremete de nuevo contra los carniceros de Trussells algo que los telespectadores no verán). Hacia el final del concierto, en el camerino se produce una cierta tensión. Está al borde de un ataque de nervios, Rob lleva la tensión de que el concierto está siendo emitido por televisión. El plan podría estropearse. Mientras se cambia en los descansos, se sube a un elevador que le pondrá directamente en el centro del escenario, Lee le pide a Rob que haga “Millennium”, del cual ha hecho apariciones intermitentes en los últimos meses, entre los bises. Lee le explica el por qué. “¿Puedes hacerlo?” le pregunta.
“Si te soy sincero” dice Rob, “no”. Le dice el por qué. “Me perjudicaría” le dice. “Me perjudicaría”.
“Pero si suena muy bien, en serio” le dice Lee.
“Sí, lo sé, lo sé” dice, “pero sufriría. Me perjudicaría. Ya la cagué con “Monkey”
“Bueno” dice David, “haz lo que tengas que hacer”
“…es como si…” dice Rob, pero no termina la frase. “Es como si no lo sintiera”. Algo con lo que grandes artistas tienen la capacidad de demostrar saber cómo llevar las dos cosas, como se sienten y a la vez tratar de ocultarlo – Robbie Williams es un maestro del espectáculo, peligroso, impredecible, y maneja ambas cosas como un malabarista.
“Ante la cámara lo disimula muy bien, tío”, por lo menos eso tranquiliza Lee.

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“Si ya, pero no me siento seguro” dice. “Estoy tan asustado”
“Pensé que estabas encantado” dice Jonny.
“Es uno de tus mejores conciertos” dice Josie.
“No la has cagues tío” admite David.
Yo le digo que no tengo ni idea.
“Dios” dice, pide un Gatorade. “Creo que se debe probablemente a la tensión de emitir en directo por la televisión. Y que hay 125.000 personas ahí. Estoy bien, pero no me siento cómodo. Pero no os preocupéis que voy a salir ahí y voy a actuar por mis cojones”.
Se pone boca abajo en el carril que lo llevará por el túnel hasta el centro del escenario, donde lo subirán y aparecerá entre las bailarinas para la actuación de “Rock DJ”. Se tiende en la oscuridad, sube las piernas, dobla las rodillas, y pone los pies juntos, como si fuera un pez.

“Ya está” dice Rob, una vez que toma asiento en el helicóptero, “hubiera dado más. Pero quería desaparecer con el piano, después de “Bojangles”.
Debido a la emisión de televisión, el tiempo transcurrido y la velocidad del helicóptero, cuando entra en el hotel, le dan la enhorabuena por el concierto en directo transmitido por televisión. Se encuentra en el desierto salón del hotel, pero, a pesar de que ha estado ante 125,000 personas y espectadores británicos, en Knebworth, cantando “Kids”.
“No quiero verlo” dice, pero no se mueve. Mira el rap que hizo en “Kids”, después se sube a su habitación y conversa con Josie acerca del malentendido que hubo entre bastidores durante los bises. Gareth Gates se enteró por los de seguridad, que les había llegado algo a través de los auriculares, de que estaba interpretando sin sentirse bien, algo que no se notaba en el escenario – no se dieron cuenta – Josie tuvo que explicar que no era un buen momento a un amable y educado Gareth, mientras el guarda de seguridad le seguridad les seguía tratando de disimular. “Ha sido bastante vergonzoso” dice ella.
“Dios le bendiga” dice Rob. “Es un chico guapo, ¿verdad?”
Rob decide que verá una sección acústica en la tele de su habitación.
“Me estoy haciendo mayor” les dice Rob a los telespectadores, “y me gustaría que crecierais conmigo”. David aplaude a la pantalla. La cámara recoge al público en Knebworth. “Guau” dice el Rob de la habitación. “Es increíble. Guau”. Sonríe y se gira hacia Jonny. “¿Sabes, que estamos pensando en irnos a México, tío?”
El Rob de la tele dice que “es el hombre más feliz del planeta”
El Rob del hotel asiente con la cabeza.
“No diría del planeta” dice.


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Esta noche hay una fiesta en la discoteca en algún salón del hotel y fuera una carpa. Hay pastel de guisantes para los que gusten, comida tradicional de cantina escolar y Rob va vestido con su antiguo uniforme escolar. Se encuentra a Jack Osbourne y se van hacia una esquina para charlar, por su aspecto ofrecen solidaridad y ánimo, conoce a Gareth Gates por primera vez. Cuando se marchan sus conocidos de Stoke, sale a despedirles. Se emociona más de la cuenta por el rato que pasó con ellos hoy, quedaron en volver a verse cuando les eche de menos. Me habla con nostalgia de Richard. “Es como yo era antes de meterme en las drogas”.
Vuelve dentro, se va hacia la pista de baile y se mueve al ritmo de “No Diggity” junto con Jonny y Kelly Osbourne, de fondo se ve un video de St Trinians.
Un rato después, me encuentro a Sharon Osbourne que pasa por la puerta, le dice a su hija que tiene que vestirse adecuadamente cuando salga al escenario, y me encuentro a Rob y Jonny sentados fuera en la oscuridad, lejos de la fiesta, charlando. Mirando hacia la oscuridad por encima del improvisado helipuerto, vemos una estrella fugaz.

Cuando despierta, corre cuidadosamente las cortinas mira el reflejo de si mismo. Hay una mujer de pie en el césped fuera, mirando por las ventanas, a la espera de que la vea él. Ella no se mueve. “Parece que ha salido de la tierra” dice.
Un rato más tarde, se ha juntado mucha gente allí, abre la ventana y charla durante un rato, habla acerca de la última noche de concierto y de lo impresionado que quedó. “Fue un gran día”, concluye, todos aplauden.
“Eres el hombre del pueblo” le dice Josie a Rob, en tono de broma.
“Sí” agrega Jonny. “Ahora les meas fuera cuando estés en el helicóptero”.

“¿Cómo se encuentra hoy, señor Williams?” le pregunta el piloto del helicóptero por el intercomunicador.
“Tenso, pero emocionado” dice Rob. Pausa. “Pero no nervioso y tenso. ¿Sabes a lo que me refiero?”.
“Sí” confirma el piloto.
Rob empieza a cantar un tema de David Essex, “Hold Me Close” y mira hacia abajo al campo de golf que hay debajo de nosotros. “He llegado a desarrollar el estilo de vida de Dean Martin” dice.
“¿Dino jugaba al golf?” pregunta Jonny
“Cada día” dice Rob. “Todos los días. Y nunca ensayaba. Y se marchó durante una toma, ¡adiós!, a jugar al golf por supuesto. Y eso es lo que yo hago”.

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Dean Martin pertenece a la pandilla que siempre ha admirado, y del que más ha hablado. Después de que Swing When You´re Winning saliera, se emocionó al recibir una carta de la esposa de Sammy Cahn, Tita, en la que le decía que ella y la viuda de Dean Martin, Jeanne, lo habían escuchado juntas y les había encantado. “Frank tenía una de las mejores voces, tenía una voz increíble”, opina. “La de Dean era más relajada. Era más cómoda. Más sencilla. Creo que para él era más fácil. Y era el más divertido. Adoro a Sinatra, pero también adoro a Dean Martin”.
“Creo que voy a hacer un repaso mental el próximo martes” le dice a Mark Owen entre bastidores. “La gira ha salido estupendamente en ocasiones con algunos contratiempos. He llegado hasta aquí y he roto todos los esquemas”.
“Me voy a cagar en los pantalones” dice Mark. Se inclina hacia Rob y le dice, “¿no tienes esa sensación cuando subes ahí arriba?”.
“No” dice Rob.
Ensayan por primera y única vez sentados en sillas de plástico en el césped fuera del vestidor de Rob. Mark Plati toca una guitarra acústica, la cual se escucha desde el set de Moby, cantan un poco de “Back For Good” juntos por primera vez desde que Rob abandonara Take That. Rob canta el primer verso, Mark canta el segundo, y cantan el estribillo juntos – de repente no se mueven, se les ve a gusto, inconscientemente recuerdan viejos hábitos y viejas reglas – y Rob dice que Mark puede hacer lo que quiere en el estribillo.
Ese es el ensayo completo.
“Hice mi armonía” se da cuenta Rob. “Y me ha salido natural. Que raro ¿no?”.
“En Take That había otro chico” se ríe Mark, “tú no podías hacer la antigua armonía”
Wayne Rooney llega a saludar. (Rob ha estado durante semanas emocionado en silencio porque venía Wayne Rooney, es a la única persona que le ha permitido usar su improvisado helipuerto). Charlan y le regala a Rob dos camisetas firmadas con el logo ROONEY. Piensa durante un momento. “Voy a salir a traerte algo” dice y desaparece de la habitación, pero no encuentra nada adecuado. Trae una almohada. “He encontrado una almohada” dice.
Mark Owen aparece en el escenario cuando Max toca con el piano el segundo verso de “Back For Good”. La gente muestra una enorme alegría al verles juntos cantando, después comparten la canción de línea en línea el uno al otro, se produce un increíble ambiente entre el público.
“Esto no pasó anoche” grita Rob cuando termina. “El recuerdo de Take That sigue en nuestras vidas”.

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En la sección acústica empieza rasgando algunos acordes, pero no canta la letra que acompaña y no estoy seguro de que muchas personas en el público comprendan la importancia de su siguiente comentario.
“Bueno, esta es de la única manera que lo escucharéis la tercera noche, ¿no es así?” dice. Estaba tocando el tema “Wonderwall” de Oasis, otra baja clave, que salvo en la guerra fría, nunca termina.

Antes de hacer “Angels” repite lo que dijo anoche solo que ampliándolo. “Me estoy haciendo mayor”, dice. “Me gustaría que envejecierais conmigo. Que me vierais envejecer, me encantaría envejecer con vosotros”.
Y después cuando empieza a cantar, dice algo más, tal vez lo más inesperado que haya dicho durante todo el fin de semana. Tal vez trate de captar la emoción del momento y quiera llegar un poco más lejos, o tal vez suene bastante desesperado, un motivo inseguro es más sincero de lo que él quiere decir.
“Por favor, por favor, no me dejéis” le pide a todo el mundo.
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Mientras el helicóptero despega sobre el público, Rob les alza la mano para saludarles.
“No te pueden ver” dice Jonny.
“Pero les saludo de todas formas” dice. “Les saludo a como dé lugar. Es como la final de la copa ya me entiendes”.
Estamos volando.
“Voy a quedarme toda la noche aquí” dice.
“Oh no” suspira Jonny. “¿Por qué? ¿Qué vas a hacer?”
“Porque lo hago todas las noches”, dice Rob. “No tienes que levantarte”
Pausa.
Rob sonríe.
“Tú te lo pierdes” dice.

Tras el concierto, como siempre, al buffet del hotel. Se sienta con Mark Owen un rato, conversan de la excelencia de Agas, hasta que Rob empieza a decir tonterías. “Me refiero a Agas” dice con un sarcasmo brutal. “Ni siquiera sé donde están los cuchillos de mi casa”.
Siguen la conversación fuera y se ríen de algunas travesuras que hacían en Take That. Durante un momento más tranquilo, dice Rob: “¡Venga, venga, más cosas, mas cosas! ¿Te acuerdas de todo? ¿Recuerdas cómo nos sentíamos?”
Mark sonríe.
“¿Te acuerdas de la Isla de Wight?” pregunta Rob. Cuenta lo que hicieron por la chica de B&B, tras suplicarle a Nigel Martin-Smith para que les diera permiso para tener una cita, este se negó, Mark se escondió en un armario, Rob escaló por la ventana, pasaron miedo y pánico pero no hubo sexo.
A medida que charlan recuerdan más cosas de aquellas épocas, hay una que tienen en común. Rob pasó cinco años de su vida en Take That, pero fue mucho mejor la primera vez desde entonces ha hecho comparaciones. Las cinco piezas se quedaron rotas y desde entonces no se pegaron, tras vivir la experiencia, no hablarán más de la historia que comparten en común. Pero los recuerdos están ahí donde quiera que vayan, y esta noche los han sacado a la luz.
“¿Te acuerdas de cuando murió Kurt Cobain?, estábamos sentados en un tejado en Dinamarca” dice Mark.
“Sí” dice Rob.
“¿Te acuerdas?” dice Mark. “El día que murió. Siempre lo recordaré, siempre menciono eso. Siempre me acordaré que saliste y te sentaste en el tejado”.
“Sí” dice Rob.
“¿Y cuando te hiciste la cicatriz en el cumpleaños?” dice Mark. “¿Te acuerdas de cuando te hiciste la cicatriz? Era el cumpleaños de Howard. Le regalamos unas plantas, solo le regalamos plantas por su cumpleaños…”


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“Y Howard me empujó a la piscina” dice Rob. “Bueno, no me empujó – me llamó y me tiré de cabeza y me golpeé en la cabeza…”
“…y tienes tu cicatriz…” dice Mark.
“Luego me fui y me dieron puntos…” dice Rob.
“…todos nos reíamos” dice Mark.
“…cuando regresamos, todavía estaba toda la sangre que había echado allí” dice Rob.
Recuerdan la ropa y diferentes espectáculos.
“Aquella vez que nos pusieron sombreros de lata” dice Rob.
“Eso es de lo que estaba hablándote” dice Mark. “Sombreros de lata y gafas”.
“Una noche, salimos, estaba tan cansado” dice Rob, “era lógico que estuviera tan cansado. Teníamos que poner obstáculos, no por nosotros, yo sólo deseaba poder dormir un poco. Empezamos y yo estaba tan agotado que la cabeza se me iba, solo quería dormir un poco antes de pasar por esto. Estábamos preparados para salir ya al escenario. Pero yo quería dormir un rato. Ahhh…me caía de sueño. Bajó el ascensor y me monté…” Se quedó frito y tuvieron que despertarle a sacudidas. “Fue horrible. No sabía donde estaba y de repente me encuentro un montón de gente chillándome…”
“Madre mía” Mark se ríe.
“¿Cuál fue tu momento favorito de los conciertos?” pregunta Rob.
“Me gustaba cuando hacíamos “Pray” en esa gira con los cueros negros” dice Mark. “¿Te acuerdas una vez que ensayamos y no llevábamos nada debajo? Nos metimos a cambiarnos y nos pusimos los cueros pero debajo estábamos totalmente desnudos. Y Nigel se quedó…” se puso furioso, tenía una rabia encima.
“Creo que mis momentos favoritos eran las baladas” dice Rob. “Nos sentábamos”.
Hablan de antiguos conocidos, con los que Mark siempre se portaba bien.
“El bueno de Owen” dice Rob.
“¿Qué dices?” pregunta Mark un poco sospechoso.
Rob se lo explica. “La mayoría de las cosas que pasaban en la gira eran por el Bueno de Owen. “Bueno que más da”. Realmente me hacía pensar. Realmente me hacía pensar. Porque pasabas tanto tiempo detrás de la gente diciendo que no eras como ellos: porque fulanito y menganito… ¿por qué te importaba tanto? No te gustaban, no te gustaban. Y después ibas y decías, bueno que más da. El Bueno de Owen”.
“Me gustaba eso” dice Mark.
“Una vez le dije a Nigel “que te den por culo” dice Rob. “¿Te acuerdas?”
“¡Claro!” dice Mark. “¡Sí!”
“Pero esto fue lo que pasó” dice Rob. “Estábamos en el coche e íbamos todos de cachondeo, entonces Nigel nos llamó la atención y yo le dije “que te den por culo” y se quedaron todos…” en completo silencio. “Y les dije, eh que pasa…” No podía creer que le había dicho aquello. “Y Gaz dijo…” todavía se extraña a sí mismo de llamarle Gaz, en aquel entonces a Gary Barlow le decían Gaz y Rob se lo dice con cariño -

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“…y Gary me defendió. Dijo, “Bueno, Nige, Rob tiene ese sentido del humor desde que lo conocemos…” a mi no me coge de sorpresa”
Rob sale y hace pis detrás de un arbusto.
“Mark, ¿te acuerdas…?” le grita desde fuera.
“No digas lo de las pajas en el autobús de la gira” le advierte Mark.
“Oh, me había olvidado de eso” dice Rob. “Yo gané”. Pausa. “Y perdí algo al mismo tiempo”.

Mark le pregunta a Rob si se acuerda de cuando conocieron a la princesa Diana.
“Esa fue una gran noche, ¿verdad?” dice Rob. “Era maravillosa, estuvimos con Di. Era realmente encantadora. Me fui a mi casa pensando, ¿habré estado a la altura?”
“Tenía mucha clase para mi” dice Mark. “Demasiada clase”
“Fue maravillosa” dice Rob.
“Era encantadora” dice Mark.
¿Crees que la impresionaste un poquito? Pregunto.
“No, creo que no” dice Rob. “Creo que la impresionó más J”
Jason.
“Sí, yo también lo pensé siempre” dice Mark.

Mark hace una pregunta.
“¿Qué harías si vieras a Nigel?” le pregunta Mark a Rob.
Pausa
“¿Puedo preguntártelo?”
“Claro” dice Rob y se toma unos segundos. “Probablemente lloraría”
“¿En serio?” dice Mark
“Probablemente rompería a llorar” dice Rob
Mark y Jonathan le vieron hace un par de años en su club en Manchester.
“Estuvimos en su club y puso tu música todo el rato” dice Mark.
“Ha cambiado, tío” dice Jonathan. “En serio”.
“Yo creo que ahora es” dice Mark. “Creo que es un hombre diferente”
“¿Cómo recordará aquella época?” pregunta Rob.
“No te puede ver” dice Jonathan. “Evitó hablar de…”
“Me parece bien que Nigel hiciera eso” dice Rob, “solo quería saber si me aprecia. Porque tanto como lo he odiado, lo he querido mucho también. Suena extraño. Pero solo quería saber…”
“Tú lo que quieres es que te acepte, ¿verdad?” dice Mark. “Eso es todo. Quieres que te acepte”.
Dicen que tiene una compañía funeraria también.
“Bueno” señala Rob, “la gente siempre acaba muriendo”

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“Era una locura” dice Mark. “Era…”
“Era lo que era”, dice Rob.
“…lo que era, claro” dice Mark. “Me refiero, a que miras atrás ahora, y pasaron tantas cosas…no sé como explicarme…”
Obviamente hay algo importante que pretende decir.
“No sé como me habría comportado con él, pero ni siquiera me lo he planteado nunca…en realidad no…”
Duda. “No recuerdo haberle dicho alguna vez, ¿estás bien?” dice.
Es un momento muy fuerte, pero dulce y triste a la vez.
“Claro, no podía porque…” dice Rob.
“¿Por qué?” dice Mark. “¿Por qué no podías? No recuerdo por qué no podía…”
“Porque en aquel momento todos…” empieza a decir Rob. “No era culpa de nadie”.
“¿Quieres decir que ninguno se atrevía o algo así?” pregunta Mark.
“Todos se cagaban de miedo” dice Rob.
“¿En serio?” dice Mark.
“…porque, sabes, es como, yo estaba a punto de irme” dice Rob. “No podía hacer la gira, estaba jodido…”.
“No, pero te dije en el concierto del otro día” dice Mark. “Mira atrás ahora, nos íbamos a casa y tú te ibas al hotel…”
“Sí” dice Rob.
“…y ¿por qué hacíamos eso?” dice Mark. “¿Por qué no nos quedamos contigo en el hotel? No lo sé”.
“Fue en aquel momento, creo, que en el grupo, todos tenían tanto miedo…no teníamos mucha comunicación”, dice Rob. “Y nunca dije lo que realmente pensaba, pero lo que pensaba era en realidad acabar con todo. No es culpa de nadie, en absoluto. Todos tenían que cuidar de sí mismos, el caso es que…ya sabes, cuando alguien se encuentra en una situación así, pues lo que haces es divide y vencerás…”
“Es como cuando pones agua a hervir, y está a punto de hervir, al final tiene que…”
“Ya sabes, Nigel dijo divide y vencerás – digamos que yo lo puse en práctica, pero fui más allá” dice Rob.
“Ya lo vimos todos” dice Mark.
“Y creo que puse a todo el mundo contra la espada y la pared y por eso me dieron la espalda” dice Rob. “Pero no fue culpa de nadie. Nadie pudo hacer nada”
“¿Qué íbamos a hacer…?” pregunta Mark.
“Yo me fui…a la aventura” sonríe Rob. “Pero la gente cuando se tiene que enfrentar pues lo hace cada uno a su manera”.
“Claro, pero estoy hablando de cuando te fuiste tú”, dice Mark, “Me refiero a todo, el hecho de que llevábamos juntos desde hacía mucho tiempo…los primeros dos años estábamos súper unidos. En especial tú y yo. Sin embargo, los últimos dos años, no solo fueron un poco locos, ¿no es así?, sino que se convirtió todo en una locura”.

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“Porque ya nos daba todo igual” dice Rob.
“Sí, así fue” dice Mark.
“Pero, al mismo tiempo, nadie se daba cuenta” dice Rob. “Ni siquiera Nigel. Nuestras vidas eran raras, teníamos una extraña percepción de lo que era el mundo. Teníamos a cientos de chicas esperándonos fuera de casa, tú lo sabes. Todo esto se mezclaba con lo que hacíamos. Porque trabajábamos hasta dejarnos los putos cojones atrás. Se juntaba todo…estábamos agotados y tensos. Yo estaba agotado y asustado…”
“Así es” dice Mark.

“Eso no era bueno, ¿verdad?” dice Rob, regresa a la habitación y se prepara para irse a la cama.
“Creo que Mark realmente necesitaba una charla profunda” dice Jonny.
Rob asiente con la cabeza. “No estoy preparado para…” dice. “Podría haber terminado llorando. No quería llegar a eso. Estoy tan emocionado, como los últimos tres días. No quería llegar a esto. Pero nada fue culpa mía”.


En 12 minutos regresamos a Londres en helicóptero, un lunes después de los tres conciertos en Knebworth, en un vuelo que nos lleva por el Palacio de Buckingham hasta el piso de Rob. Cuando pasamos vemos las sillas en el balcón.
Esperando el coche, se encuentra un titular en el The Sun. ÉL ES ÚNICO – ROBBIE EL REY DEL POP, INSITEN SUS FANS, los periodistas especialistas en pop del Sun escriben refiriéndose al concierto como “sin duda alguna el mejor show en directo que nunca hayamos visto”.
Tan pronto como regresa a casa, tras descansar unos minutos se sienta y llama a Stephen Duffy, para preguntarle si puede pasarse por el estudio. Salen para allá. En las paradas de semáforo, compra el Evening Standard viene su foto en la portada. ROBBIE - ¿EL MEJOR? Dice el titular. “El artista cantando hace llorar a 375.000 personas”
Lee el articulo en voz alta – “parecía desesperado por conseguir adulación, aún estando seguro de que era merecedor de ella. Fue incapaz de conciliar su duda de que ante sus ojos no estaba fallando” – y sonríe. Le pregunto si analizan su psique.
“Soy un showman” dice, sin darle mucha importancia. “Llegan hasta a decir…fue incapaz de conciliar su duda de que ante sus ojos no estaba fallando, eso hacía dos años que no pasaba. Ahora sé lo que valgo”.
Y lo de “¿parecía desesperado por conseguir adulación, aún estando seguro de que era merecedor de ella?” ¿Se refieren al concierto no?
“Claro” dice.

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Lo analizan de otra manera: Así como Oasis nunca fueron capaces de hacer un fin de semana así, parecía inevitable que Robbie lo consiguiera, ya que…
Parecía inevitable que lo consiguiera. A Rob le resulta muy gracioso, después de estos tres conciertos, al día siguiente, está de camino hacía el estudio de grabación, y antes de irse a dormir esta noche, ya tiene apilada otra canción para su futuro disco.
Cuando lleva en el estudio hora y media suena el teléfono. Responde Stephen. George Michael está trabajando en el estudio de abajo y quiere llegarse para charlar un rato. Minutos más tarde llaman a la puerta, es George Michael que viene con una taza del Starbucks. (A Rob le llama la atención la taza del Starbucks. No tiene ni idea de que Starbucks está cerca. Pide la dirección y manda a Pompey a por unos pedidos. Un capuchino de moca para George Michael y uno de coco para Rob).
George Michael, se sienta en la silla de Andy y se gira hacia Rob, Stephen y yo. Le habla a Rob de su nuevo disco, y de lo que le está costando componerlo. “Cuando ya has tenido una carrera completa desde mi último disco, ¿verdad?” dice riéndose.
“Creo que hacer tantos discos, uno tras otro, otro tras otro” explica Rob, “yo digo siempre que este es el uno. Pero después tienes que sacar otro y ya es cuando digo, no, no lo es…no es el uno. ¡Rápido, vamos a hacer otro! Y ahora lo que estamos haciendo aquí suena como mi primer disco en solitario”.
“Te lo debes haber pasado muy bien este fin de semana, ¿me equivoco?” dice George.
“Desde luego” responde Rob, pero sin alardear. “No creo que pase otro así hasta que no pase por lo menos un año. Ahora estoy un poco como: “vamos a dejar al personaje y todo lo demás un poco atrás ahora y vamos a descansar, luego lo recuperarás otra vez para el siguiente fin de semana en Irlanda”. Es un lavado de imagen”.
Le pregunta a George que por qué no sale de gira.
“Porque no lo soporto”, dice George. No le gusta la adulación; estar rodeado de personas cuyo día depende de él; preocupándose por su voz. Dice que incluso en Wham, todo el mundo salía y lo pasaba bien, pero él se sentaba en el hotel con su humidificador, a comer limones.
“¿Sabes como conseguir la auto-crítica?” dice Rob. “Nunca la escuches, jamás. Si la escuchas, tal vez de manera profunda, los miedos se apoderarán de ti, y entonces no querrás volver a salir al escenario”.
Hablan de la fama. “Se vuelve cada vez más extraña” le asegura George. “Cada vez saldrás más en la prensa, en la televisión y en las vidas de otras personas. Tú porque llevas sólo diez años. Pero cuando lleves veinte te parecerá extraña”.
Quiere decir que con el tiempo a la gente le afecta más que a ti, y para él ha sido difícil de encajar. Dice

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Que Rob lo ve de un modo diferente ya que es un artista ya conocido casi veterano, lo presentan como alguien especial, pero también le da a la gente la idea de que es un guiño y una auto-desaprobación, y eso hace que sea mucho más accesible.
“Me voy a mantener en segundo plano” dice Rob riéndose, George Michael le pregunta a Rob por su nueva música y Rob menciona a Scott Walker y David Bowie, y dice que en estos momentos está cantando un estilo a Morrissey y Neil Young. Dos de ellos pertenecieron a The Smiths por un tiempo, hablan del fascinante enigma de Morrissey. (Sale su próximo disco y les menciono que se llamará Sangre Inglesa, Corazón Irlandés. Por ahora Rob no ha pensado en un titulo así).
“Te encuentras en un momento en el cual puedes tomarte el tiempo que quieras para hacer tu disco” le aconseja George a Rob.
“Me refiero a que nadie te va a decir ¿qué pasa? Ni van a venir a picarte en el culo”
“Bueno tengo un contrato con la discográfica y tengo que cumplir con mi deber” le contesta Rob.
“Nunca debes hacer eso” le aconseja George. “Hazlos esperar”.
“En este disco” le cuenta Rob, “He disfrutado con la promoción, he disfrutado con la gira, he disfrutado con todo”.
“¿Y cual ha sido la diferencia?” le pregunta George.
“El Effexor” contesta
“¿Te refieres a que anteriormente tenías depresión?” pregunta George.
“Totalmente” contesta Rob.
“¿Pero depresión crónica?” pregunta George.
“Claro” contesta Rob. “Ahora ya no, pero antes, hubiera cogido un arma y me hubiera volado los sesos, ya ves como estaba. ¿Sabes lo que quiero decir?”. Le explica por qué se mudó a Los Angeles, pensó que así podría escapar de las cosas que causaban esta realidad, pero aún no se sentía bien. “Yo no hacía más que pensar que estaba deprimido y que no quería estar así” dice. “Entonces es cuando dices, ¿Qué pasará ahora? Le echaba la culpa a todo. Dejé de beber y de tomar drogas luché contra eso durante 13 o 14 meses hasta que llegué al punto en que me sentía peor que cuando tomaba drogas. Y pensé, bueno, así es esto – no voy a drogarme otra vez, mejor voy a un psiquiatra y que me mande un tratamiento. Y lo hice, desde entonces, todo ha ido genial”.
Sonríe. “Socialmente, todavía estoy un poco echo mierda”.
Posteriormente, reflexiona acerca de la amistad, una distante y antigua amistad que tuvo con George Michael, cuando se encontraban en diferentes trayectorias. George Michael se enfadó con él, cuando Rob, en una deliberada sabiduría convencional, a finales de Take That anunció que Gary Barlow iba a ser el nuevo George Michael, y que él sería el nuevo Andrew Ridgeley. “No te equivocaste con Andrew” reprende George.
Como el éxito de Rob aumentó, George Michael a veces llamaba a Rob antes de los shows de premios para decirle que ganaría. “Siempre empezaba con; “Bien hecho, perra”, dice Rob. “No entendía por qué lo hacía porque ni siquiera sabía incluso si iba a ir a los premios ese día”

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Hace tres semanas, Escapology finalmente descendió del Top 75 de las listas de discos británicas. Desde entonces, impulsado por el éxito actual del reciente single de Rob, “Something Beautiful” y lo sucedido en Knebworth, se ha movido un poco, pero nadie sabía que iba a llenar los conciertos del fin de semana con 375.000 personas, con retransmisiones en directo tanto por televisión como por radio. Llegado el martes, está más que claro.
Rob me llama, bastante contento por las noticias. La semana siguiente Escapology llegó al número uno de las listas. Y no solo eso, sino que el resto de sus discos durante la semana pasarían por el Top 75 (Al final un par de ellos se quedaron cortos).

El miércoles, está de vuelta en el estudio. Está componiendo una canción, no hace más que darle vueltas a la letra que acaba de crear y reproducir.
… blanco… blanco 74 … cuando esperaba, le dijeron “¿Qué haces?” … quieres algo más … blanco 74 … se metió en Dusty, en la fama … trabajando en estúpidos juegos … el viernes es tu día de paga … blanco 74 … hablando por teléfono … durmiendo todo el día … equivocándose … por la manera en que lo hizo … blanco 74 … blanco 74 … tomando helado en las dunas de arena … las hormigas aumentan … blanco 74 …
“Tengo que componer algo que hable de mis tatuajes” dice.
Coge el anuario del 1986 de Smash Hits que ha traído Stephen. Resulta divertido, lee una nota de Simon le Bon: “No me gusta la muerte. Simplemente no creo que eso sea malo”. Suspira. “Las estrellas del pop son mucho más interesantes”, dice. Lee más. (Descubre leyendo que comparte cumpleaños con Peter Hook, Peter Tork y Peter Gabriel, lo cual ya sabía. Todos los Peters. “Lo voy a llamar el día de “Pete”, señala).
“¡Dios!” exclama. “Las estrellas del pop eran grandes por aquel entonces. Casi me hace llorar”. Sacude la cabeza, mirando a la ventana del pasado, cuando la música pop y sus estrellas eran una especie de colisión de riquezas y rarezas, estupideces e insignificancias. Para los jóvenes que querían expresar sus sueños en algún lugar del mundo, pero llegaban a darse cuenta de que la maravilla tenía sentido con la basura que los rodeaba, las estrellas del pop entonces parecían ofrecer un conjunto mucho más variado y una provocadora inspiración. Durante años, los críticos y comentaristas culturales no estaban realmente informados de la música pop, ridiculizaban adolescentes que convertían en insípidos y los producían sin sentido, absurdamente. Pero no era así. Lo triste es que cada vez más, en los últimos años, eso es en lo que se está convirtiendo, es la crítica más fea y tonta en sí misma.
“Porque todas las estrellas del pop tenían estas ideas acerca de eso” dice Stephen, quien ya tuvo su propio momento pop como Stephen “Tintin” Duffy a mediados de los ochenta. “Y ahora nadie piensa que deberían haber tenido alguna idea acerca de cualquier cosa excepto en el caso de Pop Idol”

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Rob pasa una página tras otra. “Esperaba verme aquí”, dice. “Estoy bastante decepcionado de no estar aquí. ¿Podemos hacer algo para que yo aparezca aquí como famoso en 1986?”.
George Michael lo llama desde abajo y pregunta si Rob puede bajar a verlo. Le toca a Rob una de sus nuevas canciones, “A Través”, una declaración a su jubilación, le pregunta a Rob si lo entrevistaría en televisión cuando saliera su disco. Rob lo considerará, y le gusta la canción, aunque está un poco enfadado por lo que George Michael le dijo: “Aunque tú ya has pasado la fase del rock, ¿no? Bueno, deberías haberte informado del disco de Joy Division, Closer, la mitad del album es realmente hermosa”. Parece más que un poco condescendiente. (“¿y tú estás pasando por la fase de “no vender ningún disco”?” refunfuña Rob después. “Lo que tienes que hacer es componer un éxito”).
Esta noche, Rob va a jugar un partido de fútbol, en un campo que hay detrás de Westway: tienen que pagar 3 libras cada uno, el campo es de alquiler. La mayoría de la gente lo verá por televisión – Jonny, Ant, Michael Greco, que hacía el papel de Bepe en EastEnders. Pero es Rob quien interrumpe. Para empezar, son gente que juega en una de las más pequeñas parcelas colindantes.
“Maricón…”
“Gilipollas…”
“Robbie, ojo por ojo”
“Pendejo gordo”
“Robbie, eres un pendejo de los gordos”
Ha estado jugando en la izquierda pero empieza a derivarse a lo largo del partido hacia la parte derecha de mediocampo. Las interrupciones del juego han terminado y empiezan a disfrutar de verdad el deporte.
“Maricón…”
“Teta”
“Enséñanos las tetas”
Se sitúa y se va hacia ellos.
“Un poco de guasa, Robbie, unas bromas” dice uno de ellos.
“Ya claro”, dice. “Tengo unos cuantos chistes para ti. Tu hermano pequeño me dijo como chuparle la polla a tu padre”.
“Ooooooh” dicen los otros.
“Maricón”, responde al que Rob acaba de insultar.
Rob le dice que podría comprar este sitio y echarlo.
“¿De que vas?” le dicen. “¿Qué vas a comprar? ¿Qué pasa?”
“Maricón” le gritan
“Si, soy un puto gay” explota. “Soy el más gay de todos los que estáis aquí. ¿Por qué no os agacháis y me chupáis la polla?”

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Rápidamente corre hacía la portería, intentando rodearlos y sacarlos fuera. (Gary y Jason están allí, pero al otro lado del campo, y por una vez, dejan atrás las confrontaciones).
Las interrupciones se quedan atrás. Mientras tanto, el juego se rompe por un momento cuando todo el mundo se da cuenta de lo que está sucediendo. Jason ahora corre más, hacía la portería y les sigue.
“¿Ya no haces chistes?” grita uno.
“Tiene que sacarse algo, es famoso” grita otro.

Al día siguiente y después de la una, entra en el estudio para componer más. Ya hay muchas canciones creadas por él.
“Esto es divertido”, dice el viernes por la tarde. “Así es como hay que divertirse”.
Está encantado de cómo se están desarrollando las nuevas canciones, y de ver como sus intenciones y ambiciones desfasadas permanecen todavía ahí. De alguna manera ha sido una gran bendición que lo que empezara con Guy Chambers terminaría siendo lo más pop de la música pop, aunque también resultara frustrante para él. Lo que Rob está tratando de hacer es coger una versión de “Éxtasis” de Barry White, para que se convierta en una extraña danza de “Rock DJ”. Cuando le puso a Guy “Still Dre” por Dr Dre y Snoop Doggy Dogg le dijo que quería hacer un disco como ese, terminaron haciendo “Something Beautiful”. Pero ahora parece contento de que nada de eso esté ocurriendo ahora.
Esta tarde, cuando Stephen no lo está viendo, señala una foto de un hombre bohemio francés que está en la pared y me murmura, “¿Quién es?”
“Serge Gainsbourg” le murmuro yo.
Un par de minutos más tarde, le dice a Stephen sin darle mucha importancia, que es la primera vez que ve esa foto, “¿Ese es Serge Gainsbourg?”
“Sí” dice Stephen.

Otra cosa que ha venido ocurriendo durante las últimas dos semanas o así, algo que ha llamado mucho la atención de Rob y su energía emocional en los últimos días de gira, ha sido un romance, o al menos ha sido algo conmovedor. Es razonable, que ha sido con alguna famosa, y que comienza con una nota y un breve encuentro, un intercambio de elogios pero nada más, aparte de la sensación de que puede haber empezado algo. A partir de entonces, comienzan a hablar por teléfono, y esas conversaciones para él son agradables y alentadoras a la vez. “Ella es realmente una buena persona tal vez me salga con ella” concluye en esta etapa inicial, y está convencido de que, posiblemente, pueda convertirse en realidad para ambos.

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En casa, en Londres, antes de lo de Knebworth, él la vio, esa noche terminó con un gran abrazo y una conversación privada, pero no pasó nada más. Está bastante colado por ella. “Ella es del Real Madrid”, dice muy seguro. “Es Zinédine Zidane”. Tras el encuentro, se producen más llamadas telefónicas, lo cual indica que va todo bien, aunque no se le dan muy bien sus habilidades sociales. “Lo único que me preocupa son las conversaciones”, habla un día de cómo va su relación. “En los descansos entre canción y canción. ¿Sabes a qué me refiero?” Le recuerdo que la otra persona no puede saber el pánico que tiene metido en la cabeza; parece bastante sorprendido y desconcertado ante esta noción, y lo repite varias veces durante los siguientes días.
Envía rosas, y no esperaba estar pensando cada vez más en ella mientras está en el escenario en Knebworth. Han hecho planes, tienen billetes de avión reservados, y han organizado una cita durante la semana de Knebworth Park y Phoenix. Pero empiezan a aparecer complicaciones. Hay un mensaje de texto que le resulta demasiado extraño, cancela la cita. Responde con otro mensaje escrito, sin mostrarle su decepción. “La mano del destino es una cruel amante” escribirá aparte. Pero luego recibe un mensaje alentador y una llamada de teléfono, regresa a la habitación y dice: “Estoy guapo otra vez. No sé si os habéis dado cuenta. Era un muchacho gordo de 13 años de Stoke-on-Trent y he regresado para conquistar Knebworth”.
Entre mensaje y mensaje todavía no se han citado - empieza a percibir algo malo. Ella le sugiere que coja un vuelo normal y la visite, pero a él no le parece buena idea. Es una especie de paranoia grandilocuente por su parte, no se basa en una necesidad bien aprobada. De nuevo, y una vez más, finalmente, lo saca de sus casillas.
“Mira, cariño”, le dice mientras cierra la puerta, por un momento algo parecía significar mucho, pero en realidad ni siquiera se inició, “a decir verdad, no creo que mi ego merezca darse otro golpe. Mira – en las cartas me sale de todo menos romance. Y yo estaba dispuesto a llegar algo más lejos, pero no va a poder ser, eso me hace ver lo solo que estoy…”
Sensación que no dura mucho tiempo.
“Tuve algunos sabores de tristeza, rabia, falta de valor propio”, declara al día siguiente, “pero después me desperté a otro día y todo iba bien”.

En el estudio, se encuentra un periódico de Stephen de esta semana, el NME. Keith Richard sale en la portada, pero hay un titular que dice ROBBIE CRECIÓ. “Esta semana me odiarán”, dice, y ojea la doble página referida al esquizofrénico fin de semana. Lee algunos comentarios:

…manda a paseo a Gran Bretaña al microcosmos…


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…al igual que el año del Jubileo, la celebración de otro viejo sobre pago de Queen…como se maneja con la cámara, es como si finalmente hubiera salido de la oscuridad de la depresión eso fue lo que dijo en sus entrevistas, se entregó hasta al máximo en sus actuaciones. Realmente necesitaba el amor de 135.000 personas esa noche - ¿Cómo coño se siente eso?
Rob se ríe de todo esto, especialmente de lo último. “Esto es muy, muy gracioso” dice. Lee su lista de razones por las que América lo ha ignorado. Y la última puñalada en el corazón es esta: “hablando de otra cosa, reconocemos que tiene ocho canciones realmente grandes”
Lee este fragmento una y otra vez. No puede creer que hayan dicho esto.
“¡Ocho!”, dice. “¡Ocho!” Como si fuera una película de vaqueros tira el sombrero por alto y dispara su arma al aire. “Eso es genial, tío”, dice. “Demonios”. Es, por accidente, una de las mejores cosas que ha leído nunca de sí mismo. “En mi mente” dice, “tengo dos o tres. Maldita sea. Ocho. Eso es genial. Joder. Es el mejor cumplido que me han hecho”. Vuelve a leerlo. “Me vitorean hasta el final” dice.

Para el último concierto de su gira de verano, y el más largo, Rob ha elegido volar en y fuera de Dublín en el mismo día. Dublín es una ciudad que le gusta, pero uno no se siente demasiado cómodo merodeando por ahí. Ha renunciado a muchas maneras de relajarse.
Una escolta policial le sigue hasta Phoenix Park. Mientras llegamos al área de bastidores, Rob se queda boquiabierto.
“Pensé que