ANGELS & DEMONS - CAPITULO 12

Angels & Demons (Paul Scott)

CAPITULO 13: 80.000 RAZONES PARA ESTAR DEPRIMIDO

El último acorde de guitarra resonó a través de los altavoces y 80.000 personas se volvieron locas. Robbie Williams había hecho su última reverencia, la banda abandonaba el escenario, abrazándose y saludando a los fans. Rob, ya fuera de la vista de la gran multitud que había convertido Slane Castle en Dublín en una escena que parecía una final de la copa, había dicho a la marea humana de allí abajo, 'Gracias por darme la mejor noche de mi vida'. Había sido el mayor concierto que jamás había dado. Rob se había mostrado irresistible, engatusando, provocando al público, haciendo bromas, dándoles lo que habían ido a buscar. El animador consumado, fue el campeón indiscutible, el maestro de su oficio. Los críticos lo sabían, el público, que hizo temblar el suelo mientras saltaban todos a la vez y cantaban cada palabra de sus canciones, lo sabía. Pero lejos de las cámaras y de los sonrientes y tímidos chicos del backstage que consiguieron captar una mirada traviesa de la estrella mientras se dirigía a su camerino rodeado por su séquito, la atmósfera había cambiado. Ahora no había saludos con el puño cerrado, ni besos lanzados a la extasiada multitud, ni sus ojos muy abiertos recorrían con la mirada al público sin perder ningún detalle, ni tampoco su sonrisa característica. Ahora solo había lágrimas y un sentimiento de desolación. Más tarde los sentimientos se convertirían en enfado, amargura y odio hacia si mismo. ¿Cómo podía él, Rob, el tipo de Stoke, que lo único que había deseado era ser famoso, entretener y ser amado, ponerse delante de toda esa gente, que le había demostrado su cariño, su afecto y su respeto, y no sentir nada? ¿Qué era lo que no funcionaba dentro de él? ¿Cómo podía tan inimaginable éxito, tan desenfrenada adoración por parte de su público, dejarle tan abatido? ¿Cómo de jodida tiene que ser tu vida para que te pase eso?

Las palmadas en la espalda, el jolgorio del camerino de la banda, los apretones de manos de los miembros de la discográfica, no significaban nada para él. Fuera del escenario y de los focos Rob podría describir su principal emoción como 'tristeza'. Es una palabra muy popular en el léxico de males de Williams. A menudo parece estar pasando el mejor momento de su vida ahí enfrente de los chillones fans. Pero tan pronto como se baje del escenario su humor cambiará. 'Gran concierto', le dirán uno o dos miembros de su equipo. 'No, el de esta noche no lo ha sido', es la más probable respuesta de Rob. Incluso aquellos que suelen estar alrededor de la estrella son incapaces de saber de que humor estará una vez que se aleje de los focos, baje las escaleras y se dirija desde el escenario hacia su habitación. Su padre, Pete, un hombre con muy buen ojo para las actuaciones estelares, a menudo se ha encontrado a si mismo felicitando a su hijo por un gran espectáculo y a Rob respondiéndole que cree que ha sido una mierda.

A finales del verano de 1999, a pesar del éxito espectacular del concierto de Slane Castle y las favorables críticas que provocó, Rob estaba listo para abandonarlo todo, no volver a actuar y no volver a grabar un disco. Ya había tenido bastante y quería dejarlo. Intentaría hacer otra cosa, cualquier cosa, menos esto. Ya no disfrutaba subiéndose a un escenario y entreteniendo al público. El momento había pasado, la euforia como de una droga que solía sentir ya no era igual. Todas esas caras que le miraban desde abajo con adoración ya no le hacían sentir nada. La pérdida de la alegría le torturaba. Pero la verdad era que no importaba que hubiera 80.000 personas u ocho allí delante de él, porque él sentiría lo mismo. En Slane Rob estaba en un estado cercano a desmoronarse. Todos a su alrededor temían no solo que no fuera capaz de subir al escenario para dar el concierto, sino, lo más importante, que fuera un verdadero peligro para sí mismo. Su comportamiento en el backstage había sido frenético y extraño. Dicen que puso su mano en el muslo de una chica de su equipo y empezó a apretar hasta que ella hizo una mueca de dolor. En ese momento se volvió hacia ella y dijo con mal disimulado pánico, 'Me muero de ganas por un poco de cocaína. De verdad que la necesito'. Durante la mayor parte del verano había estado hundido en su depresión. América se le había escapado y finalmente había fracasado. A su regreso de los Estados Unidos había sufrido una crisis nerviosa. No quería ver a nadie. Se quedaba en casa, con miedo a salir, asustado por tener que hablar con la gente, aterrorizado de tener que conversar con cualquiera en la calle y que pensara que era aburrido o estúpido. No podía levantarse de la cama y enfrentarse a todo un dia por delante. 'Me aterraba hasta bajar a la charcutería y que la gente me hablara o me mirara', recuerda. 'Y yo sabía que no tenía nada que decirles. Pensaba que era una persona aburrida'.

Su deseo de dejar la música, de dejar de ser Robbie Williams, la descarada y adorable estrella del pop, se había estado madurando desde septiembre del año anterior, desde el lanzamiento de 'Millennium' en Inglaterra. Rob recuerda, 'Quería dejarlo. Lo único que pensaba era "No quiero hacer esto nunca más". Quería dejar la música y los escenarios'. Dos meses después del concierto de Slane Castle Rob estaba harto. De nuevo en los Estados Unidos, en otra gira promocional, se quejaba, 'En este momento me importa una mierda lo que la gente piense de mi y realmente no tiene sentido que me suba a un escenario. No sé lo que quiero hacer, pero seguro que no es esto. Esto ya no me gusta'. Del espectacular concierto irlandés dijo, 'Fue el mayor concierto que jamás he hecho y me sentía tan infeliz, tan asustado. Es ese sentimiento de haber logrado lo que siempre has deseado, el síndrome del paraíso. Te hace darte cuenta de que, no importa todo el éxito que tengas, no te aporta nada como persona. ¿Qué haces después de esto?. He tenido una crisis nerviosa y han ocurrido toda clase de cosas desagradables en mi vida y todo ello me ha llevado a este momento. Te hace pensar '¿Porqué quieres seguir vendiéndote?'. Eso es lo que estoy intentando averiguar'.

¿Cómo puede ser que, en medio de tanta adoración por parte del público, con un mar de caras mirándole, amándole, gritando su nombre, lo único que puede sentir es tristeza, desolación y sufrimiento? ¿Cómo podría tal emanación de cariño por parte de miles de personas que están allí solo para verle dejarle tan imperturbable y con tan pocas ganas de repetirlo?. La sencilla respuesta era, por supuesto, que toda esa gente en el público gritando por él, adorándole, no significaba nada para él. Unos locos patéticos. ¿Cómo podían amar a un hombre que se odiaba a sí mismo? ¿Qué sabían ellos, al fin y al cabo? Cuando te odias a ti mismo con tanta pasión, con tanto desdén, ¿como puedes sentir respeto por aquellos que están tan engañados que creen que tu eres algo especial?. Es un viejo problema: ¿Cómo puede aceptar amor hasta que no sientes que te lo mereces?.

A pesar de su aparente disposición a abandonar su carrera en el pop, Rob todavía se las arreglaba para al menos lograr la ilusión de que se lo estaba pasando bien en el escenario. En octubre no le costó demasiado destacar en el concierto benéfico NetAid en el estadio de Wembley, con una vibrante y brillante actuación, marchándose del escenario sin nada que envidiar a David Bowie o George Michael. A la vez que firmaba un contrato de 2 millones de libras con Pepsi, se colocó en el primer puesto de una encuesta entre los lectores de Cosmopolitan que le votaron como el hombre más guapo del mundo. Incluso consiguió figurar al lado de Elvis Presley y Mozart en una encuesta hecha a 600.000 personas por HMV(55) en la que se pedía nombrar a los 20 mejores músicos del milenio.

A pesar del enorme esfuerzo y la cantidad de dinero gastados en la tarea que tenían entre manos, América no fue abandonada sin luchar. Su álbum The Ego Has Landed había fracasado en su intento de meterse en los primeros puestos de las listas y a pesar de los conciertos que había dado, o tal vez por su causa, el calificativo que le habían puesto como 'El próximo gran triunfador' parecía estar bastante lejos de la realidad. En Atlanta, en octubre, había dejado al público desconcertado cuando salió al escenario totalmente desnudo pretendiendo haberse perdido. Su proeza apareció en los titulares en Inglaterra, pero se parecía más a Norman Wisdom (56) que a Jim Morrison (57). Había invertido mucho en la empresa y había admitido que 'Será muy embarazoso si no puedo triunfar allí'. Pero el stress de la agotadora campaña para conquistar América había empezado a aparecer. Se le manifestó un grave eczema que le dejó la piel irritada y roja. Seis meses después de la crisis nerviosa que había sufrido todavía tenía que mantener una dura batalla diaria todas las mañanas para levantarse de la cama. Ni siquiera las citas con la encantadora Joely Richardson, la estrella de la película 101 Dálmatas, consiguieron levantarle el ánimo. Habían llegado cogidos del brazo a una fiesta de la revista Vogue en Londres en noviembre y se les vio besándose más tarde mientras cenaban en The Ivy. Pero al mismo tiempo Rob se lamentaba de su suerte. 'Lo único que quiero es tener una vida normal, pero hay demasiadas presiones', dijo. 'Ni siquiera mi perro me ayuda porque se caga en la alfombra diez veces al dia. Me levanto por la mañana estresado y deseando normalidad'.

Pero de todas formas, también era consciente de que no se encontraría mejor no siendo famoso. 'Con una personalidad como la mia, sería mucho peor si no fuera famoso', había dicho seis meses antes. 'Estaría en algún pub en Stoke-On-Trent, gordo y quejándome de no haberlo conseguido antes de caer desmayado debajo de la mesa'.

Por si no tenía pocas preocupaciones, la disputa con el cantante y compositor americano Loudon Wainwright III había terminado en los tribunales. El cantante había presentado una demanda judicial a principios del año 2000 sobre la canción de Williams 'Jesus in a camper van' del álbum ocho veces disco de platino I've Been Expecting You. La demanda se centraba en la letra casi idéntica a la canción de Wainwright 'I am the way (New York Town)'. En su canción, Williams canta 'Even the Son of God gets it hard sometimes, especially when he goes around saying "I am the way"'(58). En la canción de Wainwright, escrita 25 años antes, cantaba, 'Every Son of God gets a little hard luck sometime, especially when he goes round singing "he's de way"' (59). Las dos partes no habían conseguido llegar a un acuerdo sobre el reparto de royalties en agosto de 1998, y la discográfica de Wainwright, Ludlow Music Inc., presentó una demanda por daños ante la Corte Suprema. La compañía también solicitó la supresión de la canción en el álbum de Williams. Se estimó que la acción costaría millones de libras. La batalla legal se alargó hasta febrero de 2002 en que fue ganada por Ludlow Music, que tenía los derechos sobre la canción de Loudon Wainwright y de la melodía que la había inspirado, 'I am the way' de Woody Guthrie, escrita en 1961. La discográfica había alegado daños adicionales por parte de Williams y Chambers, pero la Corte Suprema de Londres, rechazo dichas alegaciones. De todas formas, el juez, el Magistrado Pumfrey, ordenó que 'Jesus in a camper van' fuera eliminada de I've Been Expecting You. También ordenó a Rob que entregara el 25 por ciento de los royalties sobre la canción.

Rob trató de superar sus problemas más inmediatos en cuanto comenzó el milenio, con unas vacaciones de año nuevo en la estación de esquí de St. Moritz con su nueva novia Tania Strecker, de 26 años, presentadora del show de Channel Tour Naked Elvis. Strecker, de piernas larguisimas y madre soltera, era bien conocida por su afición a las fiestas y a hacerse publicidad, y a menudo había sido vista saliendo de nightclubs en diversos grados de exaltación. Ella había sido una antigua novia del director de cine británico y futuro Sr.Madonna, Guy Ritchie. La rubia aspirante a famosa iba de su brazo cuando Rob se dirigió a los Brits en el Earl's Court a primeros de marzo. Rob, que había volado desde New York para la ceremonia, terminó la noche batiendo un nuevo record al añadir dos Brits más a los nueve que ya tenía. Su número uno 'She's the One' fue votado como el Mejor Single y el video de la canción, que mostraba a Rob imitando a Torvill y Dean (60) en la pista de hielo, ganó como Mejor Video. Con ellos ya poseía dos Brits más que Annie Lennox, que hasta entonces ostentaba el record de Brits ganados. Había ganado cinco en dos años a los que había que añadir los cuatro que ganó como miembro de Take That.

Mientras recogía sus premios, Rob tuvo la oportunidad de añadir otro asalto a su pública pelea con los hermanos Gallagher. En el escenario hizo una versión burlesca de un 'colgado' haciendo muecas al estilo de Liam. Luego se ofreció a pagar 100.000 libras de su dinero si Liam igualaba la apuesta en un combate de boxeo entre los dos. '¿Vas a hacerlo o te vas a acojonar, jodido imbécil?', se burló. La polémica era el último asalto en el público intercambio de insultos que había proporcionado a ambas partes una gran cantidad de publicidad gratuita. Dias antes de los premios, el hermano de Liam, Noel, había descrito despectivamente a Williams como un 'bailarin gordo'. Rob reaccionó enviándole una corona de flores a través de las oficinas de The Sun, con el mensaje, 'R.I.P. He oído tu último álbum. Mi más sentido pésame'. Un enfadado Liam amenazó con dar una paliza a su antiguo colega de Glastonbury.

Rob había empezado ya a hacer planes para una fundación benéfica que iba a ser creada con los dos millones de libras que había recibido del contrato con Pepsi. En mayo creó la fundación 'Give It Sum', que sería dirigida por Comic Relief. El dinero contribuiría al trabajo con UNICEF en el que Rob se había implicado a través de su amigo Ian Dury, quien había perdido su larga batalla contra el cáncer un mes antes. Financiaría la beneficencia local de Stoke, tal como ya lo hacía 'Jeans for Genes', la fundación benéfica que financiaba la investigación de enfermedades hereditarias.

A Rob le gusta la palabra 'serenidad'. Juega un papel importante en su vida. Representa como se siente cuando se desvanecen, al menos por un momento, las inseguridades, el miedo y la constante atracción de la botella. La serenidad es un sentimiento al que Rob desea aferrarse. Esta palabra incluso forma parte de uno de los tatuajes de su brazo 'Elvis, grant me serenity'(61). Utiliza la misma frase como una oración cada noche antes de subir al escenario. Se espera que tanto los miembros de la banda, como el equipo y como cualquiera que ande por los abarrotados pasillos del backstage se una al corro mientras el Reverendo Williams dirige la oración. Las palabras, como el tatuaje, son según dice, una protección. La cruz católica en su pierna y la cabeza de león con el emblema 'Born to be Mild' (62) en la parte superior de su brazo son también protectores. Cree en su poder, en su significado casi religioso.

'Sereno' fue la palabra que utilizó momentos antes de subirse a un terriblemente rudimentario helicóptero Puma en la primavera del 2000. Con los ojos casi cerrados en la nube de polvo levantada por las palas del rotor, se dirigió a su asiento y contempló la escena que se desarrollaba mas abajo mientras volaba de vuelta al cuartel general de UNICEF en Maputo, Mozambique. Habiendo asumido el papel de embajador de la organización benéfica después de la muerte de Ian Dury, había pasado el día en la parte trasera de una camioneta que le había llevado a través de las inexistentes carreteras del país, que había sido arrasado por las devastadoras inundaciones que mataron a 700 personas a primeros de ese año, y por la epidemia de SIDA, que infectaba al mismo número de personas cada dia. El viaje se había realizado en un momento difícil. El fin de semana antes de volar a África, Rob había vuelto a la bebida de una forma espectacular. Podía afirmar que había estado sin beber nueve meses antes de sucumbir a la tentación de otro trago. Había estado preocupado por el viaje y por su nuevo papel en la organización benéfica. 'Estaba petrificado. Iba a representar a UNICEF y estaba avalado en cualquier sitio en que pusiera los pies, lo que siempre esta bien si hago mi trabajo". Estaba claro que los oficiales, los peces gordos del gobierno, no tenían ni idea de quien era aquel visitante con pantalones cortos y camiseta. Ni tampoco las hileras de niños de la escuela provisional que Rob había traído y donde las clases eran tiendas enviadas por UNICEF desde Kosovo. Pero siempre un animador, Rob estaba en su elemento, jugando al fútbol y divirtiéndose con los alborotadores chiquillos. La comprensión del impacto de su trabajo en las obras benéficas le llegó tras un recorrido por las salas donde niños pequeños se morían de sida y de kwashiorkor, una enfermedad producida por la deficiencia de proteínas. Rob le dijo al médico de guardia lo mucho que admiraba su trabajo y dedicación. 'No', le contestó el médico, 'Tu podrías hacer más de lo que yo nunca podré'.

Como en su visita a Sri Lanka dos años antes, el viaje le permitió a Rob analizar su propia existencia, sus motivaciones y su deseo de ser famoso. 'Adoro tener público, pero me aterroriza estar cara a cara con alguien', dijo. Era consciente de que su anhelo de celebridad era la forma de llenar un vacío en su vida. Nadie sabía realmente como era él. 'Dejé de ser Robert y dejé de ser el asustado chaval de 16 años que se fue de Stoke-on-Trent', dijo. El breve anonimato del que disfrutó en África fue un bienvenido alivio. De vuelta a casa, Rob admitiría que solo tenía un amigo, su compañero de la infancia y compañero de piso Jonathan Wilkes. Su recién adquirida fortuna de 10 millones de libras no ayudaba. 'Es difícil para mi encontrar amigos porque tengo 26 años, he hecho una fortuna y soy muy conocido', dijo, 'asi que tengo que ir a lugares exclusivos y caros tan solo para protegerme'. Además de la pura dificultad de salir sin ser acosado por los fans o molestado por un montón de personas acercándose a su mesa en cualquier restaurante, esto se estaba convirtiendo en un problema. Una vez en que Rob fue a las carreras con Pete, se le acercó una mujer y le pidió que se moviera un poco hacia la izquierda para que su amiga pudiera verle. Eso y el riesgo de que le pudieran ofrecer drogas y tentar para volver a sus antiguos hábitos, significaba que la mayor parte del tiempo Rob se quedaba en casa viendo el Canal de Historia. La clave para permanecer sobrio era su compromiso con Alcohólicos Anónimos y su incorporación a su programa, sin importar en que parte del mundo estuviera, había tiempo para acudir a las reuniones, a menudo con un antiguo adicto, su representante David Enthoven. Después del desastre de la cancelación por Rob de la gira europea el año anterior, Enthoven había adoptado el papel de mentor y apoyaba a Rob cuando estaba fuera de promoción o de gira. El esta siempre a mano para aconsejar a su protegido, jugar a las cartas con él o acompañarlo a las reuniones del programa de 12 pasos.

Ambos hombres recibirían la recompensa del comportamiento de Madre Teresa de Enthoven. Los beneficios financieros que produce una gira que funciona bien son enormes. Cuando en el verano del 2000 se pusieron a la venta las entradas para la gira británica de Williams, se vendieron en menos de seis horas produciendo unas ganancias record de 6,7 millones de libras. La gira, que empezaría en octubre en el NEC de Birmingham, fue un éxito inmediato. Las 44.000 entradas para el concierto en el NEC estaban vendidas a mitad de la mañana del primer dia en que se pusieron a la venta. En Manchester las líneas telefónicas se colapsaron con fans solicitando las 75.000 entradas para el concierto en el estadio Manchester Evening News de esa ciudad.

Dados los problemas de Rob con las mujeres, probablemente fue una idea sensata mantener al corpulento Enthoven a su lado para que le proporcionara apoyo emocional. En abril Rob había roto con la hijastra de su representante Tania Strecker. Más tarde se lamentaría de su mala suerte con las mujeres. Pero fue a su ex-prometida Nicole Appleton a quien se dirigirían sus más mordaces comentarios. 'Nunca he estado enamorado', declaró a principios del verano. 'Si, estuve prometido, pero en este loco y confuso mundo del espectáculo, eso no significa nada realmente, ¿verdad?. No quiero entrar en explicaciones porque eso no es asunto del público – se trata de mi incapacidad para desenvolverme dentro de la realidad. No tengo a nadie. Es lo que decía Groucho Marx "No me gustaría pertenecer a ningún club que me tuviera a mi como miembro" y esto es bastante cierto en mis relaciones'. También dejó claro su veredicto sobre muchas de las mujeres con quienes había salido. 'Creo que sabes lo que buscan', dijo, 'Seguro. Hay un montón de gente ahí fuera que quiere estar conmigo por quien soy y si sigo mi intuición estaré bien. Sino, me hará sentirme mal'. Su nueva existencia sin recurrir al alcohol le ayudaba, afirmó, 'a causa de la nueva vida que llevo ahora puedo aguantar sin bajarme los pantalones. En mi antigua vida pensaba que tenía que acostarme con montones de chicas porque era una estrella del pop. Y eso es exactamente lo que hice porque me lo ofrecían en bandeja cada noche. En realidad hubo demasiado de eso y al final ya no me hacia feliz. Desgraciadamente las chicas con las que me he acostado tienen la costumbre de ir contándolo por ahí. Tan pronto como salen de mi cama se lo dicen a todo el mundo. El problema es que con esa clase de chicas que vienen a mi casa y con las que me acuesto, no puedo tener una conversación. Mi vida amorosa es mi negocio y estoy harto de ello. Antes de convertirme en un monje sabía que tenía que cambiar el rumbo porque mi antigua vida solo me hacia sentirme deprimido'.

Esto incluía su relación con Nicole, afirmaron amigos de la estrella. Confidencialmente dijeron que había puesto a su amada el apodo de 'Nic la Ninfo' por su insaciable apetito sexual. La activa Señorita Appleton, dijo, incluso se negó a dejarle salir de casa a comprar leche durante un particularmente apasionado fin de semana que terminó con el cantante perdiendo un vuelo a Europa porque no pudo escapar de sus lujuriosas garras. 'Nic no me dejaría salir por la puerta a menos que folláramos allí y luego en el pasillo. Incluso me bajaba los pantalones antes de que pudiera contestarla', había confesado el agotado Williams. 'No me importaría si no lo hubiéramos hecho cuatro veces la noche antes. No se si lo aguantaría otra vez'. Qué coincidencia que estos comentarios tan poco caballerosos sobre su ex se produjeran al mismo tiempo que ella se embarcaba en una relación con su declarado y público enemigo Liam Gallagher. El cantante de Oasis y Nicole habían sido amigos durante más de un año, pero empezaron su relación amorosa en el verano del 2000. Rob estaba furioso con la relación y como resultado rompió todo contacto con Nicole. Consideró que su sorprendente unión con el de Manchester era el colmo de la traición y hasta el dia de hoy no la ha perdonado por ello.

(55) Creo que es algo parecido a la FNAC
(56) Cómico británico
(57) Cantante del grupo The Doors
(58) 'Incluso el Hijo de Dios lo tiene difícil algunas veces, sobre todo cuando va por ahí diciendo "yo soy el camino"'
(59) 'Cada Hijo de Dios tiene un poco de mala suerte alguna vez, sobre todo cuando va por ahí diciendo que él es el camino'.
(60) Pareja de patinadores británicos
(61) 'Elvis, dame serenidad'
(62) 'Nacido para ser afable'







 
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  • Traducido al español por Eva Larrakoetxea