ANGELS & DEMONS - CAPITULO 1


Angels & Demons (Paul Scott)

CAPITULO 1: RITUALES

Es la clase de ritual con la que se pueden identificar legiones de padres de fin de semana. Esta bien, tal vez no todos los padres separados lleven a su hijo de ocho años a los corredores de apuestas cada sábado para apostar su paga semanal a los caballos, pero encargarse de los niños por rutina, ¿no lo hacen?. Así ocurría con Pete Conway y su hijo Robert. Pete se había cambiado el apellido Williams cuando dejó su trabajo en la Compañía Eléctrica Inglesa en Kidsgrove, Staffordshire, para dedicarse a su sueño de trabajar en el mundo del espectáculo. El sueño había tenido un precio: el matrimonio de Pete con la madre de Rob, Jan, no había sobrevivido. El siempre había mantenido el contacto con Rob, pero trabajar en los cabarets por todo el pais significaba que estaba mucho tiempo fuera. Los sábados, cuando volvía a Stoke, pertenecían a su hijo. El ritual empezaba con una visita al parque para jugar al fútbol. A Pete le encanta el deporte. Había sido un buen futbolista en sus tiempos y jugó al cricket por todo el país. Su amor por el fútbol, en particular por su adorado Port Vale, lo llevaba en los genes. El joven Robert tenía ya un buen pie izquierdo y, como todos los verdaderos seguidores del Port Vale, odiaba con todas sus fuerzas al equipo rival, el Stoke City.

El ritual después de comer era el siguiente: iban a los corredores de apuestas donde Pete y Rob elegían sus caballos, el padre ayudando al hijo a rellenar el boleto de apuestas. Luego volvían a la casa de Pete, para pasar la tarde viendo Tribuna (2) en la BBC1, animando a sus respectivos caballos. Es un recuerdo que a Pete siempre le ha gustado. El quería involucrar a su hijo en su vida y compartir con él sus intereses. Recientemente padre e hijo estuvieron recordando los viejos tiempos y Rob le dijo a Pete: 'Papá, odiaba esas tardes de los sábados'.

Pete Conway es un gran tipo, todo el mundo quiere a Pete. Es famoso en Stoke-On-Trent, y se pasea por las calles de Hanley como si le pertenecieran. No pasa desapercibido en su Mercedes dorado, para el que recientemente ha adquirido matriculas personalizadas, bronceado, con el pelo moldeado y fumando un cigarrillo. En el sitio al que va regularmente, el bar La De Dah, le saludan igual que saludaban a Frank Sinatra en la sala Polo del hotel Beverly Hills. La gente le para en la calle para decirle: '¿Todo bien, Pete?', y montones de mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, se acercan a su mesa para saludarle con un rápido Hola. Pete siempre tiene listo un chiste o una frase ingeniosa, incluso para la señora de mediana edad con el pelo moldeado que le dice que su marido la acaba de dejar por otra mujer. La fama de Pete en Stoke tiene poco que ver con el hecho de que sea el padre de Robbie Williams. El ha sido famoso allí casi siempre.

Pete Conway a menudo cuenta bromeando que si hubiera seguido en la primera profesión que eligió, policía en vez de artista, Robbie Williams estaría ahora marcando el compás en Tunstall, un suburbio de Store. No es un chiste: lo dice en serio y, quien sabe, tal vez tenga razón. Cuando ves a Robbie Williams trabajar con el público, estas viendo a Pete. El estilo de Robbie es un vodebil muy peculiar, engalanado al estilo de los viejos cabarets, para el nuevo milenio. Su espíritu es de otra época, heredado de los típicos clubs de trabajadores del norte, de mecánicos y marginados, y de los espectáculos de variedades que han ido desapareciendo lentamente en los últimos veinte años. Robbie ha dicho que él sube al escenario intentando parecerse a Iggy Pop pero que acaba pareciéndose a Norman Wisdom (3). Sentado noche tras noche viendo a su padre vestido de esmoquin y con pajarita y con una permanente al estilo de los 80, Rob estaba en el adobo del arte del showman: Pete manejando al público, contando chistes, cantando con voz suave algunas de las canciones más conocidas de Sinatra y Dean Martin en lugares como el parque de vacaciones Perran Sands en Cornwall, o Haven Holidays en Great Yarmouth; Pete en el bar después del show, saludado con palmadas en la espalda y con copas pagadas para él.

Pero cuando venía a actuar a Stoke, era el rey. El night club Jollee's era el mayor recinto de su clase del pais, y era considerado el mejor de Europa. En 1974, el año en que nació Rob, Pete aparecía en frente de un público de dos mil personas cada noche, al lado de estrellas del mundo de los night clubs de la categoría de Frankie Vaughan y Los Barron Knights. Ese mismo año estuvo como artista invitado en el enorme club Talk of the Midlands, en Derby. En 1973 Pete se había convertido en un héroe local cuando ganó el televisivo concurso de talentos Nuevas Caras. Cuando un año después apareció en la final de ganadores de Nuevas Caras, el nacimiento de Rob fue proféticamente anunciado cuando estaba en el aire. Pete fue el tercero, un puesto por detrás del cómico Les Denis.

Hoy en dia Pete ya no trabaja tanto, la mayoría de sus conciertos son discursos después de una cena o benéficos o para ayudar a antiguos colegas. Acercándose a su 60 cumpleaños, ha reducido paulatinamente su ritmo de trabajo y además ya no quedan recintos para su clase de espectáculo. Su material son cosas estrictamente familiares. No trabaja en clubs de rugby ni en locales solo para hombres y no pertenece a esa nueva raza de cómicos que tiene que usar la palabra que empieza por J doscientas veces por noche para tener a su público meándose de risa. En el 2002 dejó su trabajo en el Thorsby Hall de Nottinghamshire donde llevaba dos años siendo presentador y animador, desde que Warner Holidays se hizo cargo de la remodelada casa solariega para ofrecer vacaciones 'solo para adultos'. No se trataba de hedonismo sino de mini-descansos llenos de pastillas de vitaminas para parejas de cierta edad que buscaban un poco de fiesta, comidas con cubiertos de plata, las canciones de ayer y unas cuantas vueltas por la pista de baile. Pete era el anfitrión, presentando las actuaciones, contando chistes y diciéndoles a los participantes en la fiesta que no deberían haberse dado el atracón en el asador de Coronation Street. La mejor época del año para los huéspedes y la peor para el personal empieza en octubre con las celebraciones de navidad. Dejando a un lado su incredulidad y a pesar de que las hojas aún no han caído de los árboles, los huéspedes llegan en 'Nochebuena'. El siguiente dia es 'Navidad' con regalos y todo. A este le sigue 'Nochevieja' y 'Año Nuevo'. Aunque podía comer gratis en todos los restaurantes del hotel, Pete prefería pasar el tiempo en su diminuto piso en el tejado del edificio o fuera en el cercano Worksop. El problema en el Thorsby era que vivía en una pecera y que no podía dar diez pasos sin ser abordado por algún huésped diciendo que le había visto en el show de la noche anterior.

Pete fue un niño de la guerra, nacido el 26 de diciembre de 1943 (4). No es consciente de que hubiera habido ningún antepasado en el mundo del espectáculo en la dinastía Williams. Sin embargo si hubo un buen puñado de mineros y el padre de Pete, Phil, era albañil. 'Por aquel entonces', dice hoy Pete, 'si decías que querías dedicarte al mundo del espectáculo tu padre te podía decir "Fantástico, hijo, ahora vete y busca un trabajo de verdad"'. En 1949 Pete fue enviado a la Escuela Mixta Católica Romana de Tunstall. Mientras esperaba nerviosamente en la acera con su prima Christine Challenor, otra chica, dos años mayor que él, cogió su mano y le ayudó a cruzar la carretera. Era Teresa Jeannette Farell, pero todo el mundo la llamaba Jan. 'Era una chica irlandesa de pelo oscuro' dice Pete. Jan, la hija de John Farell y Janetta Durber, era de Tunstall, Stoke. Su padre había sido soldado y era ahora capataz de la construcción. Pero Pete nunca pensó que ella fuera a fijarse en él. 'Era la belleza de la escuela y les gustaba a todos los chicos, pero yo era dos años más joven que ella y no tenía ninguna oportunidad' añade.

La historia podía haber acabado aquí. A los 12 años unos parientes ofrecieron a los padres de Pete la oportunidad de llevarse a su hijo a América. En 1956 realizó el viaje de 17 horas en avión hasta Nueva York, via Shannon en Irlanda y Newfoundland en Canadá, con su madre Betty. Pete se matriculó en la Escuela Superior Belville, en Belville, Illinois. Estuvo allí cinco meses hasta que sus padres decidieron que la familia estaba mejor si estaban todos juntos en Stoke. Pete y su madre regresaron en el Queen Elizabeth a Inglaterra. 'Nosotros éramos únicos en Tunstall', dice Pete, 'Nadie había estado en América'.

Cuando Pete dejó la escuela en 1960, se unió a los cadetes de la policía y un año después, el dia de su 18 cumpleaños, se prometió con la belleza local Barbara Eeley, cuyos padres eran vecinos de la madre de Pete. La pareja se casó en 1964 en la Iglesia del Sagrado Corazón de Tunstall. El matrimonio duró menos de dos años. A Barbara le resultó muy difícil ser la mujer de un policía, y se sentía ofendida con el hecho de que su marido dedicara todos sus ratos libres al 'equipo de natación' del que era un devoto. Descubrió bastante tarde que el 'equipo de natación' era una elaborada tapadera organizada por Pete y sus compañeros de la policía que les permitía salir por Manchester con una larga lista de mujeres diferentes. En 1966 Pete era otra vez soltero y vivía con sus padres cuando se encontró con Jan por segunda vez. La vida en la policia había marcada el estilo de Pete: prefería los night clubs al turno de noche. Dejó la policia para obtener un trabajo mejor pagado en la Compañía Electrica Inglesa y pasaba las noches en los cabarets de Stoke, deseando poder subir al escenario y ser él el que entretuviera a los clientes. Su sueño se hizo realidad cuando el cómico local, Tony Braddock, emigró a Australia. Pete le robó la actuación.

Jan, como Pete, tenía la experiencia de un matrimonio fallido. La diferencia era que ella había salido del suyo con un bebé. Sally tenía 18 meses cuando ella y Jan se mudaron a una pequeña casa en Victoria Park Road, en Tunstall, con Pete. El estaba en proceso de convertirse en profesional, perfeccionando su actuación, aprendiendo el arte de medir los tiempos y manejar a los ebrios clientes. La pareja se casó en la Oficina del Registro Civil de Stoke en 1970 con Sally, con cinco años, como dama de honor. Pero aunque la pareja estaba desesperada por tener niños, esto no ocurrió inmediatamente. Cuando, finalmente, nació Rob, el 13 de febrero de 1974, en la Maternidad del Hospital North Staffordshire en Newcastle-under-Lyme, Pete ya era una figura conocida dentro del circuito de los clubs. Había ganado en Nuevas Caras e iba a aparecer en el Talk of the Midlands en Derby junto a Frank Ifield la noche que nació Rob. Después de ver a su esposa y a su nuevo hijo en el hospital, Pete estaba tan emocionado que temblaba como una hoja y no estaba en estado de conducir desde el hospital al club. Algunos amigos le llevaron allí para el show y en el camino de vuelta, ya de madrugada, Pete recuerda que llevaba flores para Jan en el maletero de su coche. Fue al hospital, usó su legendario encanto con la enfermera y se sentó sosteniendo al bebé Robert en la cama de Jan a las 3 de la madrugada. 'Yo estaba muy feliz de que tuviéramos un chico', dice Pete, 'Ya teníamos una hija, Sally. Siempre la traté como si fuera mia y ella se ha criado conmigo. Tener ahora un hijo era perfecto'.

Las cosas les iban bastante bien a Pete y su joven familia. La pareja tenía una bonita casa, dos coches y un estilo de vida que no hubieran podido permitirse si Pete estuviera trabajando en uno de los comercios locales. A cambio tenía que viajar a lo largo y a lo ancho de Inglaterra trabajando en clubs tan distantes como Aberdeen y Cornwall, a veces permaneciendo fuera durante semanas. A Pete, el comediante, le gustaba la vida nómada, pero para Jan, que se quedaba en casa con dos niños, la situación no era precisamente ideal. Cuando Robert tenía cuatro meses, a Pete le ofrecieron la temporada de verano en Jersey, en las Islas del Canal. Se decidió que Jan y los niños irían con él. Alquilaron una casa en la bahía St Peter y estuvieron allí cuatro meses. Entusiasmada con que toda la familia estuviera por fin reunida, Jan tuvo una idea. Pete podía dejar la vida de carretera. Podían montar un pub en Stoke, aprovechando la fama local de Pete y pasar el tiempo juntos. Desde ese momento el matrimonio estuvo condenado. 'Jan se hartó pronto de mi forma de vida, viajando todo el tiempo, siempre fuera haciendo shows', dice Pete. 'Decidimos hacer algo juntos. Yo realmente no quería tener el pub, porque tenía una buena carrera como animador, pero seguí adelante con el plan. Si hubiera sido honesto habría preferido seguir con lo que estaba haciendo'. No tuvo tiempo para pensárselo dos veces. Dos semanas después de escribir a la fábrica de cerveza, estaba aprendiendo como cambiar un barril. Para decir la verdad, Pete admite que el matrimonio estaba ya bajo presión. 'Nuestro matrimonio era inestable por aquel entonces porque yo no estaba nunca allí y Jan estaba resentida. Es un problema en las relaciones de todo los animadores, no solo mio', dice.

Así que en 1975 Pete se convirtió a regañadientes en el propietario del Red Lion, un feo bar de los 60 propiedad de Bass Breweries, en Burslem. Pete se ocupaba del dia a dia del trabajo en el pub, mientras Jan se encargaba de las comidas. Conway continuó dando ocasionales conciertos locales, pero su sueño de triunfar fue puesto en espera. La vida de tabernero no le iba. Pete se sentía a gusto haciendo unas risas y contando chistes con los clientes, intercambiando bromas mientras servía cañas, pero lo incesante del negocio le agotaba. 'No podías escaparte de aquello', dice Pete,' Tan pronto como abrías los ojos por la mañana ya estabas trabajando'. Con su familia en el piso superior y la tensión creciente entre marido y mujer, Pete cada vez más frecuentemente prefería quedarse bebiendo en el bar que volver al piso y a los conflictos familiares. Pete describe a Jan como 'segura de sí misma'. 'Si es mandona o no, no lo sé' dice. Sospechas que lo es. Tan pronto como empezó a funcionar el pub, Jan fue presidenta de la Asociación Nacional de Amas de Casa. Ella vigilaba los productos que afectaban a las amas de casa y se aseguraba de que los comercios locales no subieran los precios. Tenía su propio programa en la radio local. En la época en que el matrimonio se deshizo Pete y Jan apenas intercambiaban una palabra.

Pete Conaway se marcha. Cuando las cosas se ponen difíciles, él desaparece. Hay unas cuantas mujeres en Stoke-On-Trent que te dirán lo mismo. No soporta las broncas. Si le das a elegir entre no ceder, resolver el problema o largarse con su ropa, seguro que Pete ya está buscando la salida más cercana. El reconoce su defecto fundamental. Lo entiende y lo acepta. Cuando tu marca de fábrica es la broma, la risa, y una aversión patológica a todo lo que suene vagamente serio, a los problemas, especialmente los de naturaleza femenina, que te puedes encontrar en el camino, la filosofía de Pete es simple: 'La vida es demasiado corta para ser infeliz'.

El sábado 21 de mayo de 1977, Pete dejó el Red Lion, a su esposa, a Sally y a Rob para ir a la final de la Copa de Fútbol en Wembley. No volvió. No lo había planeado así, simplemente ocurrió. Cuando vio al Manchester United ganar al Liverpool, se dio cuenta de que se lo estaba pasando bien. 'No lo tenía planeado cuando fui a Londres', dice Pete, 'Se convirtió en mi plan cuando estaba en las gradas en Wembley. Era la primera vez que me sentía libre, sin la responsabilidad de las horas de apertura, del trabajo en el pub. De repente ya no tenía que hacer todo aquello y además estaba el agravante de lo que estaba pasando en aquella época con mi matrimonio, pensé "¡Soy libre! Esto es la libertad" y decidí que no iba a volver'.

Pete debía volver a Stoke el domingo por la mañana. No apareció y tampoco llamó a Jan para decirle que la había dejado. En lugar de eso permaneció tres meses en Londres con su colega Mick. 'Dejar a Rob fue algo horroroso, pero pensé que él estaría mejor viviendo en una atmósfera más feliz. Y en aquella época teníamos un ambiente bastante infeliz. Probablemente hice las cosas muy mal, pero no abandoné a Rob. Yo era muy infeliz y quería que Rob estuviese en un lugar feliz', dice Pete hoy. El Red Lion, en Burslem, era cualquier cosa menos un lugar feliz. Pete no era el tipo de persona que se enfrenta a los problemas, y se sintió mejor largándose de allí. Rob estaba con su madre, estaría bien, pensó y además Pete sentía que el mal ambiente estaba contagiando a su hijo. 'Era como si nada encajase con nada en aquella época y yo no podía vivir mi vida de esa forma', añade.

La siguiente vez que Jan vio a Pete fue cuando le oyó golpear tímidamente la ventana del pub, una noche después de la hora de cerrar. 'Tenía que decirle que no iba a volver... quería mi ropa', dice Pete. Jan no le dejó entrar. 'No quería dejarme coger mi ropa. Tuve que empezar de cero otra vez', dice Pete. ¿Y qué pasaba con Rob? ¿Cómo le estaba afectando todo esto?. En un principio al niño de tres años y medio parecía no afectarle. Pete había estado fuera de la vida de su hijo durante tres meses. La siguiente vez que se encontraron no fue una reunión conmovedora, no hubo abrazos a cámara lenta como en las películas de Hollywood. Dice Pete: 'Cuando volví para ver a Rob entré en la habitación y yo estaba muy excitado y nervioso. Pensé que él estaría igual'. En cambio Rob, que estaba con toda su atención viendo Batman, dijo 'Hola papá' y continuó viendo el programa. 'Yo pensé que se pondría a dar saltos', dice Pete. Cuando terminó Batman, se acercó y le preguntó a su padre, '¿Dónde has estado? ¿Qué has estado haciendo?'. Pete dice: 'El se había adaptado a su nueva forma de vida y yo sentí que para mi era lo mejor que podía haber pasado'. Pete argumenta que, en aquella época, creyó que sería mejor para Rob si su padre no estaba constantemente entrando y saliendo de su vida, dejándole confundido. 'Ahora sé que estaba equivocado', dice. A diferencia de Rob, Sally era lo suficientemente mayor como para darse cuenta de lo que estaba pasando. Ella se había convertido y seguía siendo Sally Williams, pero la forma en que Pete se había marchado le pareció imperdonable.

Pete llamó a sus viejos contactos y dijo: 'Hola, ¿te acuerdas de mi?'. Pero la oportunidad de triunfar se le había escapado. Kevin Kinsella, jefe de la firma de discos con base en Manchester, y que fue el primer representante de Robbie después de dejar Take That, lleva 30 años en el negocio del espectáculo. Su valoración de Conway es simple: 'Podría haber sido una gran estrella, pero lo echó todo a perder en aquel pub con Jan'.

Así que empezaron los rituales: Pete y Rob yendo al parque y a los corredores de apuestas los sábados; Rob pasando los veranos con su padre en una caravana en un campamento de vacaciones en Perranporth o Cayton Bay, en Scarborough.

Hay una cruel verdad que aprender en los sofás de los loqueros de 400 libras la hora. Es ese mantra de 'enfrentarse a la cuestión' que ha servido a todos los que buscan el porqué. De ahí el reconocimiento por parte de Rob de que no le gustaban esas tardes de sábado. No hace falta ser Freud para entender el porqué. Un niño con sentimientos de abandono pasando unas cuantas horas con el padre que le ha dejado y, durante todo el tiempo, ansiando su completa atención. El mismo niño que veinte años después, en la canción 'My Culture', escribió con amargura sobre su padre, 'Me hubiera gustado que se hubiera ocupado de mi un poco más de lo que lo hizo'. Pete dice: 'Rob dijo que le parecía que las carreras de caballos eran algo que yo hacía y que me alejaban de él, incluso aunque yo siempre intentara compartirlo con él. El quería que nos quedáramos en el parque jugando al fútbol, solo nosotros dos, pero nunca dijo ni una palabra sobre ello'.





(2) Programa de deportes de la BBC
(3) Cómico inglés, todavía en activo, muy famoso sobre todo en los años 50 y 60.
(4) Boxing Day, dia festivo en el Reino Unido.








 
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  • Traducido al español por Eva Larrakoetxea